Nietzsche y la filosofía – Gilles Deleuze



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El origen de la tragedia. Todo el problema del conocimiento y de la verdad está planteado dentro del contexto de una voluntad débil. Todas las producciones del conocimiento están en relación con la supervivencia de los débiles, de los que no son capaces de crear. La verdad no es un criterio para juzgar la vida sino al revés: la vida es la base para evaluar el conocimiento. Pero, la vida como creación, como poder, no como supervivencia.

586 Querer una vida mejor y un mundo mejor, supone una valoración negativa de la vida y del mundo reales. Supone que este mundo es falso y por ello se aspira a un mundo verdadero. Se quiere otra vida, otro mundo. Esta actitud no hace otra cosa que denunciar su condición decadente, enferma, debilitada.

587 La culpa delata a la voluntad débil. Este tipo de voluntad considera que la realidad que vive es defectuosa, es falsa, es mala y quiere por tanto mejorarla, redimirla, salvarla. El conocimiento y el deseo de verdad se revelan como asignación de responsabilidades, repartición de culpas.

588 Nietzsche, F., Más allá del bien y del mal, 6.

589 Nietzsche, F., La genealogía de la moral, III, 13.

590 El conocimiento y la verdad suponen una vida débil, que no es capaz de crear ni de enfrentar a otras voluntades, a otras fuerzas. La vida débil ha inventado el conocimiento para sobrevivir. El conocimiento consiste en utilizar la fuerza del fuerte contra sí mismo, separar a una fuerza de lo que puede. Y esto lo hace, avergonzándola, culpabilizándola, haciéndola responsable de lo que puede. Lo que llamamos conocimiento y verdad consiste en volver la vida contra sí misma. El efecto de este mecanismo es un debilitamiento de la vida. El efecto del conocimiento es una repotenciación y no una creación. En otros términos, el resultado del conocimiento es el nihilismo. Cuanto más se desarrolla el conocimiento más se depotencia la vida.

591 Nietzsche, F., La genealogía de la moral, III, 11.

592 La cuestión del conocimiento se devela a partir de la moral, a partir de la praxis como decía Marx, y la cuestión de la moral se devela a partir de la religión, del ascetismo, es decir, volver a la vida contra la vida (nihilismo). Este es el paso que Marx no llegó a dar.

593 El ascetismo se oculta tras la moral y la moral se oculta tras la ciencia. La vida debilitada, la vida decadente, la vida enferma se propone como modelo de todo tipo de vida. Esto es el ideal ascético. La vida débil triunfa sobre la vida debilitando al fuerte, haciendo que se avergüence de su poder, culpabilizándolo. Detrás del conocimiento se oculta el ideal ascético, el nihihlismo.

594 Nietzsche, F., La genealogía de la moral, III, 13.

595 Hay dos tipos de vida: noble y activa; vil y reactiva. La vida activa es la que se quiere a sí misma y se afirma a sí misma. Lo activo tiene que ver con la fuerza, lo afirmativo tiene que ver con el pensamiento de ese tipo de vida. La vida reactiva es la que niega a la vida noble, la que parte de la negación. No de la negación de sí, sino de la negación del noble. El esclavo evalúa al noble como malo. El malo es la fuerza que ejerce su poder. Como contrapartida, bueno es lo que no ejerce su poder, lo que no hace nada. La vida reactiva no quiere nada. Quiere que la dejen en paz, quiere sobrevivir un tiempo más sin sufrir, sin padecer. Quiere la nada. Si se identifica a la vida activa con la praxis o la moral, entonces el conocimiento tienen que ser evaluado desde el exterior de la ciencia, desde la moral o desde la praxis. Si se identifica a la vida activa con el arte o el mito, entonces el conocimiento y la verdad tienen que ser evaluados desde el exterior de la ciencia, desde el arte. Si detrás de la ciencia se oculta la moral y detrás de la moral se oculta el ideal ascético, se debe invertir esta regresión: la vida activa, el mito y el arte deben servir de criterio para la moral y la praxis, las cuales deben servir de criterio para la ciencia, el conocimiento y la verdad.

596 Nietzsche, F., La genealogía de la moral, III, 25.

597 Nietzsche, F., La genealogía de la moral, III, 27.

598 Nietzsche, F., La genealogía de la moral, III, 27 y Nietzsche, F., La gaya ciencia, 357.

599 Nietzsche, F., La genealogía de la moral, III, 27.

600 Nietzsche, F., La genealogía de la moral, III, 27.

601 “Nosotros los buscadores de conocimiento”. Nietzsche dirá también que los señores son hombres “verídicos”, en otro sentido que el precedente: Nietzsche, F., La genealogía de la moral, I, 5.

602 En este apartado se desarrollan las relaciones entre el pensamiento y la vida, entre las fuerzas del pensamiento y las fuerzas de la vida. Si se tiene en cuenta que cada una de estas fuerzas admite dos tipos extremos (activo y reactivo, alto y bajo) se obtienen cuatro fuerzas posibles: el pensamiento alto y el pensamiento bajo (conocimiento), la vida activa y la vida reactiva. Mientras que las relaciones entre el pensamiento y la vida activa se potencian mutuamente, las relaciones entre el conocimiento y la vida reactiva depotencia a cada término de la relación.

603 El pensamiento no tiene un fin en sí mismo, sino que está siempre en función de una fuerza dominante. La cuestión es saber a qué tipo de fuerzas está subordinado, a quién sirve.

604 Nietzsche, F., La voluntad de poder, I y II.

605 En una lectura más compleja, lo que se le cuestiona a Sócrates es haber puesto al pensamiento al servicio de la vida reactiva. Hay allí una doble reducción: se ha reducido al pensamiento a mero conocimiento y se ha reducido a la vida creativa a mera conservación, incapaz ya de crear.

606 NP

607 Los matices de la palabra vida son “conservación” y “creación”. Los matices de pensamiento son “conocimiento” (ratio) y “pensamiento”. “Conocimiento” como “cómputo” (Hobbes), como “entendimiento” (Hegel).

608 Es un tema kantiano porque Kant había establecido la distinción entre conocimiento (ciencia) y pensamiento (metafísica). El conocimiento queda así referido a y limitado por la experiencia. El conocimiento no puede ir más allá de la experiencia posible sin condenarse a la contradicción.

609 Es un tema kantiano vuelto contra Kant, porque se evidencia que Kant sigue los pasos del socratismo, pone al pensamiento en función del conocimiento, limita la metafísica a lo que puede ser percibido en la experiencia. Como consecuencia, se empobrece y limita lo real. El conocimiento es el pensamiento convertido en legislador, reducido a leyes y criterios fijos.

610 El significado de razón en este contexto es ratio. Es el entendimiento kantiano. No hay que confundir la ratio con la razón dialéctica, como se define en Hegel o Marx. Para éstos, la razón es el poder de lo negativo. Lo que Deleuze llama “vida reactiva”, los filósofos dialécticos lo llaman “meramente dado o natural”. Lo que Deleuze y Nietzsche llaman “conocimiento”, los dialécticos lo llaman “entendimiento”, la facultad de los conceptos, la capacidad de reducir la realidad a conceptos. El entendimiento tiene un límite que no puede traspasar: la contradicción, mientras que la razón dialéctica se concibe como el poder de lo negativo, como el poder capaz de ir más allá de la contradicción y resolverla. Estos significados señalan una cercanía entre el pensamiento de Nietzsche y Deleuze y el pensamiento dialéctico. Hay, sin embargo, una diferencia entre ellos. Mientras que los primeros parten de una concepción dual (o múltiple) de las fuerzas (realidad), los últimos parten de la unidad del pensamiento y la realidad. Otra semejanza curiosa es que tanto Hegel como Nietzsche se valen en sus primeros escritos de la vida como concepto fundante. En la madurez, Hegel reconceptualizó la vida como “razón” y Nietzsche como “voluntad de poder”.

611 Aquí se llama “instinto de conocimiento” a lo que en Sobre verdad y mentira… llamaba “voluntad de verdad”. Se trata del pensamiento como instrumento de las fuerzas reactivas.

612 Limitar, prohibir, impedir son características de una voluntad reactiva.

613 Porque la verdad se identifica con el bien e ir más allá de la verdad es hacer el mal.

614 Hegel advierte que esta es una limitación del entendimiento (ir más allá de la contradicción). Es imposible “ir más allá de lo verdadero” significa: es imposible ir más allá de la contradicción, resolver la contradicción.

615 En el Origen de la tragedia Apolo ya aparecía bajo esta forma: traza límites en torno a los individuos “que a continuación e initerrumpidamente les hace recordar como leyes universales y sagradas, en los preceptos relativos al conocimiento de sí mismo y a la medida” (OT; 9)

616 En Kant, la “crítica” tiene por función establecer las posibilidades del conocimiento y sus límites. Aquí “crítica” significa otra cosa: mostrar cuáles son las fuerzas que permitirían ir hasta el final de lo que se puede; es decir, realizar las potencialidades de la vida, crear. No se trata de establecer los límites de nuestras facultades, sino conocer las potencialidades de nuestras fuerzas. En Kant la crítica se realiza para no desperdiciar las fuerzas en lo que no podemos hacer, no tratar de conocer lo que no podemos conocer de acuerdo con nuestras capacidades. En Nietzsche la crítica consiste en llevar las fuerzas hasta el límite de lo que pueden.

617 Se trata de dos fuerzas independientes, que se potencian una a la otra.

618 El pensamiento afirma la vida y la vida activa el pensamiento. La fuerza del pensamiento es la afirmación. La fuerza de la vida es actividad. Cuando la vida es activa y el pensamiento afirmativo, ambas fuerzas van en la misma dirección y se potencian una a la otra. Hay un eco de la concepción foucaultiana de la relación entre la teoría y la práctica. Cf. Foucault, M., Un diálogo sobre el poder.

619 Mientras que el conocimiento y la vida reactiva buscan poner límites e impedir a las fuerzas llegar al límite de lo que pueden, el pensamiento y la vida activa buscan “barrer” los límites, disolverlos: hybris, desmesura. Toda la teoría kantiana del conocimiento apunta a establecer condiciones y límites. Se trata de saber hasta dónde se puede llegar, porque lo que está fijo y delimitado es seguro, mientras que lo ilimitado y móvil es inseguro. La búsqueda de seguridad y de límites es un síntoma de una forma de vida reactiva, de una forma de vida que es incapaz de crear y que sólo quiere conservarse.

620 Nietzsche, F., Escritos póstumos.

621 Hay una interpretación extendida del pensamiento de Nietzsche que tiende a calificarlo de vitalista e irracionalista. Deleuze se opone a esta interpretación y quiere rescatar el pensamiento desde una perspectiva nietzscheana. Muestra que Nietzsche no pretende cuestionar todo tipo de pensamiento sino aquél que se ha puesto en función de las fuerzas reactivas y de la vida como conservación. Se opone al pensamiento que ya no es capaz de pensar nuevas posibilidades de vida, que ya no es capaz de crear o inventar. Deleuze justifica su interpretación con esta extensa cita, en la que Nietzsche no sólo destaca la importancia del pensamiento sino que afirma que los pensadores son los grandes aventureros, los que han disuelto los límites de las formas de vida anteriores. Los pensadores lograron hacer esto conectando dos instintos que suelen verse como enemigos: el pensamiento y la vida. La vida obliga al pensamiento a abandonar las certezas establecidas. El pensamiento obliga a la vida a ponerse en movimiento y abandonar el sedentarismo. Hay una potenciación mutua de las dos fuerzas en los grandes pensadores. En ambos casos se superan los límites dados.

622 Entre las fuerzas de la vida y las del pensamiento no hay identidad sino “afinidad”, en cuanto que ambas apuntan a la creación. Esto es que se identifica con la capacidad artística. Allí está el secreto de los filósofos presocráticos que todavía conciben el pensamiento como arte, como creación. Con Sócrates el pensamiento se convierte en conocimiento y se pone en función de la conservación.

623 Nietzsche se opone a la concepción moderna y kantiana del arte como estética. Para Nietzsche, el arte es lo opuesto al desinterés. El arte debería ser el gran motivador, el gran potenciador de las fuerzas. El arte es estimulante, es excitante.

624 Deleuze cita a todas las autoridades en la teoría estética: Aristóteles, Kant, Schopenhauer. Todos coinciden en el desinterés. Todos son expresión de la misma forma de vida “desinteresada”. El desinteres es un síntoma ¿de qué tipo de vida? ¿Quién…? –pregunta Nietzsche- ¿Qué tipo de vida tiene esta concepción del arte? Una voluntad débil, una vida incapaz de crear.

625 Nietzsche, F., La genealogía de la moral, III, 6.

626 El “espectador” es el que cumple una función puramente pasiva y reactiva. No es el actor, el creador, el artista. Es el contemplador. En esta escisión entre el artista y el espectador se muestra la pérdida de la fuerza creativa del arte.

627 “Life is not just the progression of ordered sequences from some already given set of possibilities. Each branching out of difference creates the expansion of possibility, so the ‘end’ of life is not given, there is no goal towards which life is striving. But there is an ‘internal’ or effective striving in life: to enhance its power, to maximise what it can do”. (Colebrook, C., Gilles Deleuze, London, Routledge, 2002, p. 57).

628 VO (Proyecto de prefacio, 6): “No es el mundo como cosa en sí (¡éste está vacío, vacío de sentido y es digno de una risa homérica!), es el mundo como error el que es tan rico en significación, tan profundo, tan maravilloso”. Nietzsche, F., La voluntad de poder, I, 453: “El arte se nos ha dado para impedirnos morir por la verdad”. Nietzsche, F., La genealogía de la moral, III, 25; “El arte precisamente al santificar la mentira y al llevar la voluntad de engañar al lado de la buena conciencia, está por principio más opuesto al ideal ascético que la ciencia”.

629 Nietzsche, F., La genealogía de la moral, III, 25.

630 Recordemos la afirmación de Picasso: “”el arte es una mentira que nos hace ver la verdad”.

631 Nietzsche, F., El crepúsculo de los ídolos, “La razón en la filosofía”, 6: “Aquí la apariencia significa la realidad repetida una vez más pero bajo la forma de selección de duplicación, de corrección. El artista trágico no es un pesimista, dice sí a todo lo que es problemático y terrible, es dionisíaco”.

632 En este apartado se realiza una contraposición entre la imagen dogmática y la imagen crítica del pensamiento. La imagen dogmática hace referencia a todo el pensamiento prenietzscheano e incluye toda la historia de la filosofía desde Platón hasta Descartes y Kant.

633 El pensamiento dogmático se identifica con el conocimiento, con la búsqueda de la verdad.

634 Se hace referencia aquí a la respuesta cartesiana al problema del error (respuesta que sigue la dirección adoptada por san Agustín para abordar el problema del mal). El error se origina en la voluntad infinita, que afirma más allá de la certeza del entendimiento finito. El error procede de afuera. Es un efecto en el pensamiento de fuerzas exteriores al pensamiento.

635 El método permite conjugar el error, mantenerlo fuera de la órbita del pensamiento.

636 Es un universal abstracto porque se basa en la separación del pensamiento y de la realidad. El pensamiento puede construir su universalidad, ignorando la realidad, manteniéndola alejada, ajena.

637 Lo exterior al conocimiento, lo que está fuera del ámbito del pensamiento dogmático, es la realidad como sentido y valor. Sentido y valor es ponderación de las fuerzas. La realidad es interrelación entre las fuerzas, lucha entre fuerzas. Sentido y valor son los criterios reales: la dirección y la potencia de las fuerzas. El conocimiento se abstrae de la realidad y crea su propio criterio “interno”: el criterio de verdad.

638 Lo que determina el valor y el sentido del pensamiento no es interior a éste, sino exterior. Son las fuerzas que se apoderan del pensamiento. Es el tipo de vida el que determina el pensamiento. Hay dos tipos básicos de vida: lo noble y lo vil, lo alto y lo bajo. Lo que importa no es la verdad en sí, sino si el pensamiento es activo y reactivo, potenciador o depotenciador.

639 Que no han hecho daño a nadie, significa que no son reales.

640 Nietzsche, F., Consideraciones Intempestivas, II, “Schopenhauer como educador”, 3.

641 “Fuerzas establecidas”, “poderes establecidos”, es decir, vida reactiva. Lo que se oculta detrás del pensamiento dogmático es un tipo de vida reactiva, un tipo de vida que no es capaz de crear, es decir, la impotencia.

642 Deleuze parece olvidar a Fichte y Feuerbach. También parece olvidar el lado creativo y activo de Kant y Hegel.

643 Se reconoce aquí el “tribunal de la razón” kantiano. Deleuze ironiza: hace comparecer para devolverles lo que les pertenece.

644 Nietzsche, F., Consideraciones Intempestivas, II, “Schopenhauer como educador”, 3, 4, 8.

645 Sentido y valor caracteriza a las fuerzas.

646 Nietzsche, F., Humano, demasiado humano, 146, “El artista, respecto al conocimiento de la verdad, tiene una moralidad más débil que el pensador; se opone completamente a ser desposeído de las interpretaciones de la vida brillantes”.

647 Si el pensamiento no se identifica con la verdad, la contratara del pensamiento tampoco se identifica con el error.

648 El problema del pensamiento no es el error (lo opuesto a la verdad) sino la estupidez (síntoma del pensamiento como función de la vida reactiva, de la bajeza).

649 No interesa la oposición entre la verdad y el error sino la contraposición entre lo alto y lo bajo. Hay verdades bajas y errores bajos como verdades altas y errores altos. Lo que interesa es el sentido y el valor que se le da a esas verdades o esos errores.

650 Nietzsche, F., Consideraciones Intempestivas, II, “Schopenhauer como educador”, 8: “Diógenes objetó, cuando se alabó a un filosofo delante suyo: ¿Qué tiene que mostrar de grande, él, que se ha dedicado durante tanto tiempo a la filosofía sien entristecer jamás a nadie? En efecto sobre la tumba de la filosofía de universidad habría que poner como epitafio: Jamás entristeció a nadie”. Nietzsche, F., La gaya ciencia, 328; los filósofos antiguos mantuvieron un sermón contra la estupidez “no nos preguntemos aquí si este sermón está mejor fundado que el sermón contra el egoísmo; lo que sí es cierto es que despojó a la estupidez de su buena conciencia: estos filósofos detestaron la estupidez”.

651 Cuando se pregunta “¿para qué sirve la filosofía?” se apunta a su utilidad. Se puede responder como Platón y Heidegger que “no sirve para nada” porque es una actividad noble que no tiene relación con lo útil o la utilidad que ocupan al plebeyo o al esclavo. Deleuze agrega que no sirve a ningún poder establecido, ni a los Estados ni a las Iglesias. Se podría preguntar: ¿qué pasa con el poder económico? ¿no es un poder establecido que no se reduce al Estado o a la Iglesia? Más aún: ¿qué pasa con el poder ideológico o cultural?

652 El pensamiento bajo hace referencia a todas las ficciones que potencian las fuerzas reactivas.

653 Agresividad, actividad y afirmación son los rasgos de esta nueva imagen del pensamiento. Se oponen a pasividad, reactivo y negativo que son los rasgos de la imagen dogmática del pensamiento. Su objetivo es hacer hombres libres, es decir, activar la vida.

654 Crítica no tiene aquí un sentido negativo o limitativo (como en Kant) sino enteramente positivo y afirmativo.

655 Contra el fascismo (y también contra Marx) Deleuze sostiene que la filosofía no ha fracasado.

656 Contra Deleuze, los fascistas y los marxistas advertirían que la denuncia no cambia nada ni crea nada, sino que se mantiene en el plano de la mera negación.

657 Nietzsche, F., Escritos póstumos, Nietzsche, F., Consideraciones Intempestivas, II, “Schopenhauer como educador”, 7: “La naturaleza envía el filósofo a la humanidad como una flecha; sin apuntar pero espera que la flecha se quede clavada en algún lugar”.

658 Como ya adelantó anteriormente, el enemigo es el idealismo y en particular Hegel.

659 La filosofía no puede institucionalizarse, debe rehacer su tarea cada vez, en cada tiempo particular. También la bajeza y la estupidez son renovadas y no dejan de hacer alianzas con otras fuerzas en cada época.

660 Nietzsche, F., El Anticristo, 38: “Como todos los clarividentes, soy de una gran tolerancia hacia el pasado, es decir que generosamente me constriño... Pero mi sentimiento se rebela, explota, desde que entro en el tiempo moderno, en nuestro tiempo”.

661 Nietzsche, F., Consideraciones Intempestivas, I, “Sobre la utilidad y el inconveniente de los estudios históricos”, Prefacio.

662 Nietzsche, F., Consideraciones Intempestivas, II, “Schopenhauer como educador”, 3-4.

663 Como Nietzsche, Freud y Foucault, Deleuze apunta a las rupturas, a las discontinuidades, a lo que se sustrae a la conciencia.

664 El pensamiento está en función de la vida, de la creación, de la potenciación de las fuerzas. Su imagen se ha oscurecido a tal punto por la expansión de las fuerzas reactivas, que ha quedado totalmente deformando, identificándose con lo contrario de lo que le es propio. Por eso Deleuze advierte que hay que reservar el término pensamiento para su función activa y creativa y en cualquier otro caso decir que “no pensamos”. Esta posición recuerda la tesis heideggeriana (“todavía no pensamos”), aunque el alemán se refiere a la ciencia.

665 Como las fuerzas reactivas han resultado triunfantes, lo ordinario es que el pensamiento esté en función de la reacción.

666 Nietzsche, F., Consideraciones Intempestivas, II, “Schopenhauer como educador”, 6; Nietzsche, F., La voluntad de poder, IV.

667 Platón, República, VII: Cf. no sólo el mito de la caverna sino el famoso pasaje de los “dedos” (distinción entre lo que obliga a pensar y lo que no obliga a pensar). Platón desarrolla aquí una imagen muy diferente de la que aparece en otros textos. Los otros textos nos presentan una concepción ya dogmática: el pensamiento como amor y deseo de la verdad, de lo bello, del bien. ¿No se podría oponer en Platón estas dos imágenes del pensamiento, de las que únicamente la segunda es particularmente socrática? ¿No es algo de esto lo que quiere decir Nietzsche cuando aconseja: Intentar caracterizar a Platón sin Sócrates?” (cf. NP)

668 Nietzsche, F., La genealogía de la moral, II, 3, Nietzsche, F., El crepúsculo de los ídolos, “Lo que están perdiendo los alemanes”, 7; Nietzsche, F., Más allá del bien y del mal, 188.

669 Cf. a) Nietzsche, F., La voluntad de poder, II, 226: “En este momento Ariana perdió la paciencia...: Pero señor, dijo, ¡habla usted alemán como un cerdo! - Alemán, dije sin enfadarme, sólo alemán...”; b) VO, proyecto de prefacio, 10: “El Dios que se me apareció, el dios que conocía desde tanto tiempo, se puso a decir: ¡Pues bien, a cazar ratones! ¿qué venías a hacer aquí? Tú que eres mitad jesuita, mitad músico y casi un alemán”; c) Recuérdese también que el admirable poema El lamento de Ariana, viene atribuido, en Zarathustra, al Encantador; pero el encantador es un mistificador, un "monedero falso" de la cultura.

670 Nietzsche, F., Consideraciones Intempestivas, II, “Schopenhauer como educador”, 8.

671 Nietzsche, F., Consideraciones Intempestivas, II, “Schopenhauer como educador”, 4.

672 Nietzsche, F., Consideraciones Intempestivas, II, “Schopenhauer como educador”, 6.

673 Nietzsche, F., La voluntad de poder, III, 408.

674 Nietzsche, F., Escritos póstumos.

675 Nietzsche, F., Más allá del bien y del mal, 197.



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