Nietzsche y la filosofía – Gilles Deleuze



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La voluntad de poder, II, 89.

475 Nietzsche, F., La voluntad de poder, II, 45, 77, 187.

476 Nietzsche, F., La voluntad de poder, II, 73.

477 Nietzsche, F., La voluntad de poder, II, 171: «...esta fuerza al máximo que, al volverse contra misma, cuando ya no tiene nada más que organizar, utiliza su fuerza en desorganizar».

478 Nietzsche, F., La voluntad de poder, II, 170: «En lugar de la causa y del efecto, lucha de los diver­sos devenires; a menudo el adversario es deglutido; los devenires no tienen un número constante».

479 Nietzsche, F., La voluntad de poder, II, 311.

480 Investigación sujeto

481 “Según Nietzsche, el nihilismo es el lógico punto final de la filosofía Occidental. La filosofía comienza con un proyecto de vida del ascetismo: el renunciar al deseo por algún mundo más alto o mejor (como el mundo de la verdad). Nos imaginamos un mundo más verdadero y mejor más allá de apariencias. Cuando fallamos en comprender aquel mundo verdadero nos caemos en la desesperación o el nihilismo, ya que hemos perdido aquel mundo más alto que nosotros nunca tuvimos. La consecuencia es el resentimiento. Todavía sentimos la pérdida de algún mundo más alto o mejor, y entonces nos imaginamos culpables, castigados o excluidos. Esto alcanza su culminación con el cristianismo donde somos permanentemente culpables en un mundo irredimiblemente caído. Para Nietzsche, la respuesta apropiada a esta caída en el nihilismo, la decadencia y el resentimiento no consiste en encontrar otra base de verdad, sino en abandonar nuestra esclavitud a la verdad. Tenemos que tener la fuerza y el coraje para vivir con este mundo aquí y ahora” (Colebrook, C., 2002, p. 19).

482 Nietzsche, F., Así habló Zaratustra, II, «Grandes acontecimientos».

483 Parece hablar del hombre como naturaleza sin tener en cuenta la historicidad constitutuva. Pareciera pensar en términos demasiado iluministas. Incluso el cristianismo es más histórico al considerar la historia como salvación…

484 Cf. también Nietzsche, F., La voluntad de poder, IV, 235 y 246.

485 Nietzsche, F., Así habló Zaratustra, III, «Sobre la visión del enigma».

486 Nietzsche, F., Así habló Zaratustra, III, «El convaleciente».

487 Nietzsche, F., Así habló Zaratustra, III, «Sobre la visión y el enigma».

488 Investigación sujeto

489 Nietzsche, F., Más allá del bien y del mal, 188.

490 Nietzsche, F., Ecce Homo, I, 1.

491 Investigación sujeto

492 Nietzsche, F., La genealogía de la moral, I, 6: «En el mismo terreno de esta forma de existencia, esen­cialmente peligrosa, la existencia sacerdotal, el hombre empezó a conver­tirse en un animal interesante; aquí es donde, en un sentido sublime, el alma humana adquirió la profundidad y la maldad...» Sobre la ambivalencia del sacerdote, Nietzsche, F., La genealogía de la moral, III, 15: «Él mismo tiene que estar enfermo, debe estar íntimamente afiliado a los enfermos, a los desheredados, para poder oírlos, para poder entenderse con ellos; pero debe también ser fuerte, más dueño de sí mismo que de los demás, sobre todo inquebrantable en su voluntad de poder, a fin de poseer la confianza de los enfermos y de ser temido por ellos...».

493 Nietzsche, F., La genealogía de la moral, I, 7.

494 Nietzsche, F., Ecce Homo, I, 1.

495 Nietzsche, F., Así habló Zaratustra, III, «El convaleciente».

496 Nietzsche, F., La voluntad de poder, IV, 229, 231: «El gran pensamiento selectivo».

497 Nietzsche, F., La voluntad de poder, IV, 242.

498 Nietzsche, F., Así habló Zaratustra, III, «Sobre la virtud que empequeñece». II, «Los misericordiosos»: «Lo peor, son los pensamientos mezquinos. En verdad, vale más ha­cer mal que pensar pequeño. Vosotros decís, es verdad: la alegría de las pequeñas maldades nos ahorra innumerables peores acciones. Pero, en este terreno, no habría que querer economizar».

499 Nietzsche, F., La voluntad de poder, III, 8.

500 Nietzsche, F., La voluntad de poder, III, 7.

501 Nietzsche, F., La genealogía de la moral, III, 13.

502 ¿Qué es esto sino la negación de la negación hegeliana?

503 Nietzsche, F., La voluntad de poder, III, 8.

504 Nietzsche, F., Así habló Zaratustra, Prólogo, 4.

505 Nietzsche, F., La voluntad de poder, III, 8; Nietzsche, F., Ecce Homo, III, l.

506 Las fuerzas reactivas se niegan =/= los espíritus fuertes destruyen lo que hay reactivo en ellas

507 Nietzsche, F., La voluntad de poder, III, 102.

508 Nietzsche, F., Ecce Homo, III, «Origen de la tragedia», 3.

509 ¿Por qué?

510 Nietzsche, F., La voluntad de poder, III.

511 Nietzsche, F., Así habló Zaratustra, III, «El convaleciente».

512 Nietzsche, F., La genealogía de la moral, I, 2.

513 Nietzsche, F., La genealogía de la moral, III, 23-25. Sobre la psicología del sabio, Nietzsche, F., Más allá del bien y del mal, 206-207.

514 Nietzsche, F., La genealogía de la moral, III, 25.

515 Nietzsche, F., La genealogía de la moral, I, 2 y 10; Nietzsche, F., Más allá del bien y del mal, 260.

516 Nietzsche, F., La genealogía de la moral, I, 2.

517 Nietzsche, F., La genealogía de la moral, I, 4, 5, 10 y 11.

518 Nietzsche, F., La genealogía de la moral, I, nota final.

519 Cf. NP; Nietzsche, F., La voluntad de poder, IV.

520 VO, proyecto de prefacio, 10 (trad. Albert, II, p. 226).

521 Nietzsche, F., La voluntad de poder, I, 204.

522 Nietzsche, F., La voluntad de poder, I, 204.

523 Es el método constante de Nietzsche en todos sus libros. Se presenta de forma particularmente sistemática en GM.

524 Nietzsche, F., Más allá del bien y del mal, 287.

525 Nietzsche, F., Así habló Zaratustra, Prólogo, 3: “El superhombre es el sentido de la tierra. Que vuestra voluntad diga: que el superhombre sea el sentido de la tierra”. III, “Sobre el espíritu de la pesantez”: El que un día enseñe a volar a los hombres habrá desplazado todos los límites; por su causas, los mismos límites echarán a volar, bautizará de nuevo a la tierra, la llamará la ligera...”

526 Nietzsche, F., Así habló Zaratustra, II, “Sobre l victoria de sí mismo”; III, “Sobre los tres males”.

527 Nietzsche, F., Más allá del bien y del mal, 23.

528 GM. III. 14.

529 BM. 261. “Sobre la aspiración a la distinción”, cf. Nietzsche, F., Aurora, 113: “El que aspira a la distinción no pierde de vista al prójimo y quiere saber cuáles son sus sentimientos; pero la simpatía y el abandono, de los que esta inclinación para satisfacerse tiene necesidad, están muy lejos de ser inspirados por la inocencia, la compasión o la buena fe. Al contrario, se desea percibir o adivinar de qué forma el prójimo sufre interior o exteriormente ante nuestro aspecto, cómo pierde el poder sobre sí mismo y cede bajo la impresión que nuestra mano o nuestro aspecto le provocan”.

530 Nietzsche, F., Más allá del bien y del mal, 287.

531 Nietzsche, F., La voluntad de poder, III, 254.

532 Nietzsche, F., La voluntad de poder, IV, 522: “Hasta donde llega la imposibilidad de un demagogo en representarse claramente lo que es una naturaleza superior. Como si el rasgo esencial y el verdadero valor de los hombres superiores consistiese en su aptitud de levantar a las masas, en fin, en el efecto que producen. Pero la naturaleza superior del gran hombre reside en que es diferente de los demás, incomunicable, de otro rango. (Efecto que producen = representación demagógica que se hacen de sí mismos = valores establecidos que les son atribuidos).

533 Nietzsche, F., Más allá del bien y del mal, 261.

534 Nietzsche, F., La voluntad de poder, I, 395; Cr, “Incursiones de un intempestivo”, 14.

535 Nietzsche, F., Ecce Homo, II, 9: “En toda mi vida no se halla ni un solo rasgo de lucha, soy lo opuesto a una naturaleza heroica; querer algo, aspirar a algo, vislumbrar un objetivo, un deseo, nada de esto he llegado a conocerlo por la experiencia”.

536 Nietzsche, F., La voluntad de poder, II, 72.

537 Nietzsche, F., Más allá del bien y del mal, 36; Nietzsche, F., La voluntad de poder, I, 226; III, 325.

538 Nietzsche, F., La voluntad de poder, III, 40.

539 Nietzsche, F., La gaya ciencia, 99.

540 Nietzsche, F., Así habló Zaratustra, II, “Sobre las islas bienaventuradas”; II, “Sobre la redención”.

541 Nietzsche, F., Así habló Zaratustra, II, “Sobre la redención”; Nietzsche, F., Más allá del bien y del mal, 261.

542 Nietzsche, F., Así habló Zaratustra, III, “Sobre los tres males”: “Deseo de dominar, pero, ¿quién llamaría a esto un deseo?... ¡Oh! ¿Quién bautizaría con su verdadero nombre un deseo semejante? Virtud que da -- Así llamó antaño Zarathustra a esta cosa inexpresable”.

543 Cf. los juicios de Nietzsche sobre Flaubert: descubrió la tontería, pero no la bajeza de alma que supone (BM, 218)

544 No puede haber valores preestablecidos que decidan qué es lo que vale más, cf. Nietzsche, F., La voluntad de poder, II, 530: “distingo un tipo de vida ascendente y otro de decadencia, de descomposición, de debilidad. ¿Se creerá?, el problema de la predominacia entre estos dos tipos está aún en la balanza”.

545 Nietzsche, F., Así habló Zaratustra, Prólogo 9: “...El destructor, el criminal - él es el creador”; I, 15: “Cualquiera que deba crear destruye siempre”.

546 Nietzsche, F., La genealogía de la moral, Prólogo, 8.

547 Nietzsche, F., La genealogía de la moral, I, 7 y 10.

548 Nietzsche, F., La genealogía de la moral, I, 13.

549 GM. II, 18.

550 Nietzsche, F., La genealogía de la moral, II, 18: “Nociones contradictorias como el desinterés, la abnegación, el propio sacrificio... su voluptuosidad tiene la misma esencia que la crueldad”.

551 Nietzsche, F., La genealogía de la moral, III, 14.

552 La fuente de la antinomia es la mala conciencia (GM, II). La antinomia se expresa como oposición de la moral y de la vida (VP, I, 304; Nietzsche, F., Escritos póstumos, II; Nietzsche, F., La genealogía de la moral, III).

553 Nietzsche, F., La genealogía de la moral, III, 25.

554 Nietzsche, F., La genealogía de la moral, III, 28.

555 Nietzsche, F., El Anticristo, 10: “Entre alemanes se me entendería enseguida, si dijera que la filosofía está corrompida por la sangre de los teólogos. El pastor protestante es el abuelo de la filosofía alemana, el propio protestantismo su peccatum originale... el éxito de Kant no es más que un éxito teológico”.

556 Nietzsche, F., La genealogía de la moral, III, 25.

557 Nietzsche, F., La gaya ciencia, 345: “Los más sutiles muestran y critican lo que puede haber de loco en las ideas que un pueblo se hace sobre su moral, o que los hombres se hacen sobre cualquier moral humana, sobre el origen de esta moral, su sanción religiosa, el prejuicio del libre albedrío, etc., y se creen que a partir de este hecho han criticado la propia moral”.

558 Nietzsche, F., Ecce Homo, IV, 5.

559 Nietzsche, F., La voluntad de poder, II, 189.

560 Nietzsche, F., La voluntad de poder, II, 550.

561 Nietzsche, F., La voluntad de poder, I y II (cf. el conocimiento definido como “error que se convierte en orgánico y organizado”).

562 Nietzsche, F., La voluntad de poder, I, 185.

563 El que juzga ¿no es juez?

564 Nietzsche, F., Más allá del bien y del mal, 211. Nietzsche, F., La voluntad de poder, IV, 104.

565 Chestov, La seconde dimension de la pensée, NRF, setiembre de 1932.

566 Nietzsche, F., Más allá del bien y del mal, 211.

567 Nietzsche, F., Más allá del bien y del mal, 211.

568 Nietzsche, F., La voluntad de poder, I, 78. Texto análogo, Nietzsche, F., El Anticristo, 12.

569 Nietzsche, F., El Anticristo, 10.

570 Nietzsche, F., Así habló Zaratustra.

571 Cf. Nietzsche, F., Consideraciones Intempestivas, I, “David Strauss”, 1; II, “Schopenhauer educador”, I: la oposición entre el pensador privado y el pensador público (el pensador público es un “filisteo cultivado”, representante de la razón). Tema análogo en Kierkegaard, Feuerbach, Chestov.

572 Nietzsche, F., Ecce Homo, IV, 1.

573 Nietzsche, F., Ecce Homo, IV, 5.

574 Nietzsche, F., Así habló Zaratustra, II, “Sobre las islas afortunadas”.

575 Nietzsche, a diferencia de Descartes que apuntaba a poner a prueba las supuestas verdades que le habían enseñado y que había aceptado durante su vida, quiere poner a prueba el valor de la verdad. En el contexto de la Genealogía de la moral, esta cuestión no es más que una especificación del tema más amplio del valor de los valores: ¿qué es lo que hace valiosos a los valores? ¿Cómo un valor determinado comenzó a valer? Este es un planteo antiesencialista, pues considera que la verdad y el valor no valen por sí mismos, sino que remiten a una valoración, a un sentido que hace que algo verdadero o que hace que algo sea valioso. Lo que quiere plantear Nietzsche es ¿cuál es el valor de los valores? ¿cuál es el valor de la verdad? Plantear estas preguntas implica remitir los valores a una voluntad. El valor no vale por sí mismo. Lo que da valor es la voluntad. La verdad no vale por sí, sino para una voluntad que quiere o desea la verdad. No hay esencias como no hay valores en sí o verdades en sí. Toda verdad o todo valor remite a un tipo de voluntad que desea o quiere esa verdad o ese valor. Nietzsche reduce la voluntad a dos tipos básicos: la voluntad noble o fuerte y la voluntad plebeya o débil. Estos dos tipos dan lugar a dos tipos de vida, a dos morales y a dos modelos de verdad. Así como en Marx el problema del conocimiento y el problema moral no puede plantearse desde sí mismo sino que remiten a la praxis, así también ocurre para Nietzsche.

576 Nietzsche, F., La genealogía de la moral, III, 24.

577 Hasta Kant (incluido) el problema del conocimiento y de la verdad es sólo teórico, se plantea y se responde dentro del ámbito del conocimiento.

578 Nietzsche opone el dogmatismo al criticismo, pero incluye a Kant dentro de los dogmáticos, porque no llega a plantear el problema fundamental que es quién quiere esa verdad. Kant también es dogmático porque problematiza la verdad dentro del horizonte de la verdad, dentro del contexto de la razón pura. Si bien distinguió el ámbito de la ciencia del ámbito de la moral, no consideró que la moral tuviera injerencia en la determinación de la verdad. La moral tiene que ver con el valor pero no con la verdad, que se determina en el ámbito de la ciencia. Nietzsche es un pensador crítico porque saca el problema de la verdad del contexto de la ciencia y del conocimiento. Nietzsche pregunta ¿para quién es verdad? ¿quién se interesa por la verdad? ¿qué tipo de vida es la que desea la verdad?

579 Con Descartes se produce el primer intento moderno de poner a prueba la verdad. Al darse cuenta que las verdades largamente aceptadas se han mostrado como falsas, decide someter todas las opiniones a la duda. Cuestiona así la sensibilidad y la razón. Pero la razón no puede ponerse a prueba a sí misma, según sus propios supuestos y por eso es necesario construir un argumento como el del Dios engañador o el del genio maligno que permitan cuestionar la razón desde fuera de la razón. Análogamente, Nietzsche advierte que se no se puede poner en cuestión la verdad desde la razón, desde la ciencia o desde la filosofía. Para poner en cuestión la verdad, hay que preguntar por el deseo, hay que indagar cuál es la voluntad, hay que preguntar por el tipo de vida. La razón tiene que ser vista como síntoma y no como fundamento. Al evaluarla como fundamento no se sale de los criterios racionales; se acepta de antemano la razón como criterio o como fin. Nietzsche quiere poner en cuestión la veracidad de la verdad, el valor de los valores. De esta manera, saca a la razón de su propio criterio, para preguntar por el criterio como tal. Pone a la razón bajo el criterio del deseo. La razón es tomada como un síntoma de la forma de vida que desea la verdad.

580 No se interesa por el problema del origen del error. Es decir, aceptando el criterio de la razón (verdad) indagar cómo se produce el error, tal como hizo Descartes. A partir de la evidencia del “pienso, existo”, Descartes demuestra la existencia de Dios. Esto le permite refutar la hipótesis del genio maligno y restablecer los criterios racionales para el conocimiento, para la ciencia. Pero entonces debe sortear el problema del origen del error: si Dios existe, y Dios es un ser perfecto, ¿cómo es posible que haya error? ¿cuál es el origen del error? El error no puede originarse en Dios, porque entonces Dios no sería perfecto, no sería Dios. De manera que se ve obligado a explicar el origen del error. Ese origen está en la voluntad infinita que afirma más allá de lo que conocemos con certeza, con seguridad, a partir de la razón. El origen del error está en la voluntad, es exterior a la razón. Si sólo nos guiáramos por la razón, no nos equivocaríamos. La verdad es interior a la razón, el error es exterior. Nietzsche invierte esta relación: ¿no será la razón la fuente del error y la voluntad el origen de la verdad? ¿Qué es lo que hace verdadera a la verdad? ¿Qué es lo que hace valioso al valor? ¿Qué tipo de deseo quiere la verdad? ¿Qué tipo de fuerzas desean el conocimiento?

581 Nietzsche, F., Más allá del bien y del mal, 1.

582 No se puede poner a prueba la verdad desde la razón. Poner a prueba la verdad requiere una perspectiva exterior a la razón, exterior a la verdad, exterior al conocimiento, a la ciencia y a la filosofía. Por ejemplo, la voluntad. Por ejemplo, la no verdad. Por ejemplo, el mito o el arte. Por ejemplo, la incertidumbre o la ignorancia. Es decir, aquello que no está sobre la misma base o sobre el mismo fundamento que la verdad.

583 Nietzsche, F., La voluntad de poder, I, 107: “Para poder imaginar un mundo de la verdad y del ser se ha tenido que crear primero al hombre verídico (incluido el hecho de que se crea verídico)”.

584 Nietzsche, F., La gaya ciencia, 344.

585 En el fondo del deseo de verdad, hay una voluntad de someter a la vida a los criterios de la propia verdad, a los criterios de la razón. El que desea la verdad, devalúa la vida y pretende juzgarla desde el criterio del conocimiento y de la razón, es decir, desde un trasmundo externo. ¿Quién hace esto? Una vida débil, una voluntad que ya no es capaz de crear. Desde la perspectiva nietzscheana, todo el problema de la verdad remite a un tipo de voluntad, que es la voluntad débil, la voluntad enferme, la que no es ya capaz de crear. Los dos tipos de vida o los dos tipos de voluntad, se expresan en dos definiciones de vida. Por un lado, la vida como conservación (definición que está en Darwin e incluso en Marx cuando se la concibe como lucha por la existencia, por la satisfacción de las necesidades vitales). La otra definición es la vida como creación, la vida como potenciación, como poder. Para esta definición no hay que remitirse a los filósofos de la naturaleza o a los físicos, sino a los filósofos políticos como Tucídides, Maquiavelo o Hobbes. La vida como poder. En esta concepción la vida no quiere conservarse sino crear, potenciarse a sí misma, superarse, desbordarse. La vida no tiene un fin más allá de ella misma; la vida quiere potenciarse a sí misma. Quiere más vida. Así como el poder quiere más poder. No busca el orden, la felicidad, la paz o la supervivencia, sino más poder. La vida busca prodigarse, romper los límites, crear. Nietzsche concibe a la vida como desmesura, como hybris. Es lo dionisíaco en


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