Nietzsche y la filosofía – Gilles Deleuze



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es el cuerpo]

372 Se refiere a lo que podríamos llamar la “ciencia nietzscheana”, a la “ciencia dionisíaca”.

373 Las fuerzas activas sostienen siempre una tensión, una lucha, un antagonismo. Tienden a, se dirigen a… Pero, aquello a lo que se dirigen no es una substancia o un ser. Se dirigen al poder. Lo que quiere la fuerza es más fuerza. Lo que quiere el poder es más poder. El poder no tiene que ser pensado como una cosa o un ser, ni como una propiedad de las cosas o de los sujetos, ni como una facultad, ni como el lugar que ocupan ciertos sujetos. “Tender al poder” es desarrollar ese poder, es desarrollar las fuerzas, es crear. Lo que caracteriza a lo activo es la capacidad de crear, pero no de crear cosas sino de crearse a sí mismo, de potenciarse a sí mismo. Detrás de la concepción spinoziana (“no sabemos lo que un cuerpo puede”) está la concepción hobbesiana, y detrás de la concepción hobbesiana están las concepciones de Maquiavelo y Tucídides. Todos estos autores piensan el poder como fuerza y no como substancia o como ser. De allí que para caracterizar a las fuerzas activas utilice verbos y no adjetivos: apropiarse, apoderarse, subyugar…

374 Nietzsche, F., La voluntad de poder, II, 43 [p. 213].

375 Nietzsche, F., Más allá del bien y del mal, 259 y Nietzsche, F., La voluntad de poder, II, 63 [p. 220].

376 El concepto de “tipo” remite a la sociología de Max Weber, quien lo prefiere al concepto de clase, forjado por el marxismo. Este concepto está mejor vinculado con los valores que el concepto de clase, vinculado con la economía y la producción. Los tipos están siempre mezclados porque las fuerzas siempre están en relación.

377 Lo reactivo no es falta de fuerza o carencia. Las fuerzas reactivas se conciben a sí mismas como carentes de…, parten del “no puedo”. Una fuerza activa, en cambio, parte del “no sé lo que puedo”. Para saberlo hay que probar, hay que experimentar, hay que ensayar.

378 Hay una incapacidad de lo reactivo para comprenderse a sí mismo más allá de su propio horizonte, que es el horizonte de la reacción, de la supervivencia.

379 Se plantea aquí un problema de larga data (la relación entre lo cuantitativo y lo cualitativo): se había planteado ya en la Lógica de Hegel y se discutió largamente en la tradición dialéctica desde Marx hasta Lenin.

380 Nietzsche, F., La voluntad de poder, II, 352 [p. 305].

381 Este texto pertenece a la etapa “ilustrada” del pensamiento de Nietzsche. Se confía en la posibilidad de constituir una ciencia que supere las posiciones subjetivas y el antropomorfismo. Eso sólo puede hacerse si se encuentran valoraciones que sean mensurables.

382 Nietzsche, F., La voluntad de poder, II, 46 [p. 215]. Texto casi idéntico, II, 187 [p. 257].

383 Esta es la perspectiva inversa: toda cuantificación supone una valoración previa, una perspectiva valorativa implícita. Lo cuantitativo supone siempre una valoración cualitativa.

384 Nietzsche, F., La voluntad de poder, II, 343 [p. 303].

385 No hay que considerar las dos tesis separadamente. No se trata de dos formas contrapuestas de ordenar la realidad. La relación cualitativa de las fuerzas se desprende de las diferencias de cantidad. Los cuerpos son relaciones de fuerzas diferentes. Es la diferencia entre esas fuerzas lo que constituye la cualidad. La diferencia entre las cantidades no es cuantitativa sino cualitativa. No hay que pensar la diferencia entre las cantidades, cuantitativamente, abstractamente. Una fuerza sólo se puede caracterizar por la relación, nunca en sí. Un cuerpo no es en sí noble o plebeyo, superior o inferior. Sólo es noble o plebeyo en relación con otras fuerzas. Alguien puede ser noble en una relación y plebeyo en otra. La cualidad de las fuerzas no es una característica esencial de una cosa o substancia. Es una relación que se cualifica de diferente manera de acuerdo con el otro término con el que se relaciona. Florencia Fólica: Esta es la interpretación de Deleuze ¿o es también nietzscheano? Los textos de Nietzsche parecen sostener que la nobleza se caracteriza por ciertas razas o cierta alimentación, etc. que no depende de las relaciones… Respuesta: Es un problema difícil. Creo que hay que ver los textos concretos. Me parece que la interpretación deleuziana es lícita.

386 Sin embargo, por otro lado se dice que la mayor cantidad de las fuerzas reactivas no las hace activas.

387 Esta es una tesis central en la interpretación de Deleuze: no hay posibilidad que se den dos fuerzas iguales. Es imposible eliminar las diferencias. Toda postura democrática, igualitaria, equivalencial es imposible. Es el sueño de las fuerzas reactivas. Para Deleuze el problema no es la igualación de las fuerzas sino la reactivación de las fueras, que las fuerzas activas se conviertan en reactivas. El problema es lo que Nietzsche llamó nihilismo. Cabría radicalizar el problema: ¿es posible que la totalidad de las fuerzas se reactiven? Es un peligro que también plantea la sociología de Durkheim: la anomia, la pérdida de la vitalidad. Otro problema es el que plantea Deleuze: ¿es posible que las fuerzas reactivas se activen? ¿cómo lo reactivo se convierte en activo? ¿cómo lo plebeyo puede ennoblecerse?

388 Nietzsche, F., La voluntad de poder, II, 86 y 87: «En el mundo químico reina la perfección más aguda respecto a la diferencia de las fuerzas. Pero un protoplasma, que es una multiplicidad de fuerzas químicas, posee sólo una vaga e incierta percepción de una realidad extraña»; «Admitir que hay percepciones en el mundo inorgánico, y percepciones de una absoluta exactitud: ¡aquí es donde reina la verdad! Con el mundo orgánico entramos en la imprecisión y la apariencia».

389 Todo esto me resulta ininteligible. Parece pensar que la igualdad es imposible por principio. ¿No existen cantidades iguales? ¿No existe tal posibilidad porque las fuerzas son siempre “singulares”?

390 Nietzsche, F., La voluntad de poder, II, 108.

391 Nietzsche, F., La voluntad de poder, II, 15.

392 Sobre el continuum cf. Nietzsche, F., La voluntad de poder, II, 356.

393 Nietzsche, F., La voluntad de poder, II, 334.

394 “Para Deleuze, diferencia en la cantidad no es el incremento simple de unidades idénticas. Un aumento verdadero de la cantidad cambia lo que algo es, de manera que tenemos que ver la cantidad temporalmente, como un devenir más o menos que es realmente un acontecimiento de cambio. A diferencia de un objeto espacial donde más o menos todavía se deja a la cosa como siendo la misma - un objeto rojo más grande o más pequeño sigue siendo todavía un objeto rojo - un cambio de la cantidad de un afecto cambia la calidad. Más o menos la luz cambia la rojez de un color; más o menos la sensación determina si hay placer o dolor. Deleuze por lo tanto se refiere al afecto como 'dividual', tal que no tiene ninguna identidad o individualidad independientemente de su cantidad específica o de su división” (Colebrook, C., 2002, pp. 60-1).

395 Cf. los juicios sobre Mayer, en las cartas a Gast.

396 Estos tres temas tienen un lugar esencial en Nietzsche, F., La voluntad de poder, I y II.

397 Nietzsche, F., La genealogía de la moral, III, 25.

398 Nietzsche, F., La voluntad de poder, II, 329.

399 Nietzsche, F., La voluntad de poder, II, 374: «No hay adiophonía, aunque se pueda imaginar».

400 Nietzsche, F., La voluntad de poder, II, 312, 322-324, 329-330.

401 Nietzsche, F., La voluntad de poder, II, 322. Texto análogo, II, 330.

402 Nietzsche, F., La voluntad de poder, II, 329.

403 Platón, Parménides, cf. segunda hipótesis. Sin embargo Nietzsche pensaba más bien en Anaximandro.

404 NP: «Entonces se le plantea a Anaximandro este problema: ¿Por qué todo lo que ha devenido no ha perecido desde hace tiempo, ya que ha transcurrido una eternidad de tiempo? ¿De dónde procede el torrente siempre renovado del devenir? Sólo consigue escapar a este problema con nuevas hipótesis místicas.

405 Nietzsche, F., La voluntad de poder, II, 170.

406 La exposición del eterno retorno en función del instante que pasa se halla en Nietzsche, F., Así habló Zaratustra, III, «Sobre la visión y el enigma».

407 Nietzsche, F., La voluntad de poder, II, 325 y 334.

408 Nietzsche, F., La voluntad de poder, II, 334: «¿De dónde procedería la diversidad en el interior de un ciclo... Admitiendo que existiese una energía de concentración igual en todos los centros de fuerzas del universo, la pregunta es dónde habría podido nacer la menor sospecha de diversidad...».

409 Nietzsche, F., La voluntad de poder, II, 374.

410 Nietzsche, F., La voluntad de poder, II, 309.

411 Es complemento de la fuerza porque es necesario diferenciar la voluntad de poder de la fuerza. Sin embargo la voluntad de poder no es exterior a la fuerza, no es otro sino la fuerza misma, la esencia de la fuerza (si pudiese aún utilizarse este concepto inadecuado). No es una esencia porque esto implica identidad y permanencia.

412 Investigación sujeto. La voluntad de poder es sujeto. El eterno retorno es objeto.

413 La voluntad de poder parece identificarse con lo que Rousseau llamaba libertad. Mantiene sus mismos rasgos: no puede ser delegada ni alienada.

414 Nietzsche, F., La voluntad de poder, I, 204. II, 54: ¿Quién, entonces, quiere el poder? Absurda pregunta, si el ser en sí mismo es voluntad de poder...»

415 Cf. Investigación Ideología pp. 12 ss.

416 Hay que tener presente siempre que Deleuze y Nietzsche tratan de pensar la singularidad. Cf. Hyppolite, Lógica y existencia.

417 Nietzsche, F., La voluntad de poder, II, 23: «Mi principio es que la voluntad de los anteriores psicólogos es una generalización injustificada, que no existe tal voluntad, que en lugar de concebir las diversas expresiones de una voluntad determinada bajo diversas formas, se ha esfumado el carácter de la voluntad al amputarle su contenido, su dirección; eminentemente es el caso de Schopenhauer; lo que él llama la voluntad no es más que una fórmula hueca».

418 El problema de la alienación o del nihilismo en términos nietzscheanos no puede ser resuelto si se acepta que toda afirmación contiene una negación, es decir, si se acepta la dialéctica. Nietzsche niega la dialéctica, la negación, excluye lo negativo. Su afirmación pura queda así como un a priori incontaminado, aun cuando siempre esté en relación con otra fuerza.

Al separar lo afirmativo de lo negativo, se explica la alienación generalizada que no llega a afectar el ámbito incontaminado de la afirmación pura. Queda un reservorio creativo, productivo, inalienable, natural, como la libertad en Rousseau.

Si la fuerza se constituye siempre en relación, siempre hay un dominante y un dominado. Está claro que el dominado no siempre es esclavo (cualidad negativa). No está claro si el dominado (positivo o negativo) se constituye desde la cantidad de la fuerza dominante, o cómo la cantidad constituye la cualidad. Cf. El pasaje de la cantidad a la calidad en Hegel y la dialéctica marxista.


419 Nietzsche, F., Así habló Zaratustra, II, «Sobre la victoria frente a sí mismo»: «¿De dónde proviene esto entonces? me pregunté. ¿Qué es lo que decide al ser viviente a obedecer, a mandar y a ser obediente incluso mandando? Oíd mis palabras, ¡oh sabios entre los sabios! ¡Examinad seriamente si he penetrado en el centro de la vida, hasta sus raíces! Allí donde he encontrado la vida, he hallado la voluntad de poder; y, hasta en la voluntad del que obedece, he hallado la voluntad de ser señor» (cf. Nietzsche, F., La voluntad de poder, II, 91).

420 Sobre estos problemas que se plantean a partir de Kant, cf. M. Guéroult, La philosophie transcendentale de Salomon Maimon, la Doctrine de la science chez Fichte; y M. Vuillemin, L'héritage Kantien et la révolution copernicienne.

421 Lo activo = orgullo = thymos

¿No se equivoca al pensar que sólo lo reactivo busca reconocimiento?



Las combinaciones activa/dominada o reactiva/dominante también son posibles.

422 Aunque cuantitativamente las fuerzas reactivas sean superiores ¿no pueden transformarse en activas? Cf. Infra p. 83.

423 ¿No hay una analogía con la fuerza de trabajo en Marx, que se “expresa” en valor?

424 Nietzsche, F., La voluntad de poder, I, 204 y II, 130.

425 Nietzsche, F., La voluntad de poder, II, 39.

426 ¿“Reactivo” está tomado de la química? “Avión a reacción”, “reacción en cadena”

427 Entonces lo negativo es una cualidad esencial de la voluntad de poder, la que sería inadecuadamente tratada como puramente afirmativa.

428 Nietzsche, F., La genealogía de la moral, III, 28.

429 ¿No sería posible una reacción activa? ¿Por qué? ¿No es lo que llamamos resistencia? ¿o contra ataque? ¿se reacciona al mosquito que te pica? El nazismo ¿es activo o reactivo? ¿Por qué?

430 Nietzsche, F., La voluntad de poder, II, 29: «Toda voluntad implica una valoración».

431 ¿Matiz?

432 ¿No podría haber componentes activos y reactivos en una misma fuerza? ¿No es una fuerza siempre una constelación?

433 Nietzsche, F., La genealogía de la moral, Introducción, 6, «Tenemos necesidad de una crítica de los valores morales, y, en primer lugar, plantearnos como problema el valor de estos valores».

434 ¿Por qué “orden establecido” se identifica con resentimiento siempre? ¿Al establecerse se convierte en reactivo? ¿Al ordenarse se convierte en reactivo?

435 La teoría de los valores se aleja progresivamente de sus orígenes a medida que se pierde de vista el principio evaluar = crear. La inspiración nietzscheana revive particularmente en investigaciones como las de Polin, concernientes a la creación de los valores. Sin embargo, desde el punto de vista de Nietzsche, el correlativo de la creación de los valores no puede ser en ningún caso su contemplación, sino que debe ser la crítica radical de todos los valores «en curso».

436 Nietzsche, F., La genealogía de la moral, II, 11.

437 Nietzsche, F., La genealogía de la moral, I, 10. (En lugar de afirmarse uno mismo, y negar por simple consecuencia, las fuerzas reactivas empiezan por negar lo que es diverso a ellas, primero se oponen a lo que no forma parte de sí mismas).

438 Si la relación entre acción y acción no es evolutiva ¿cómo es? ¿Transmutación? ¿Repetición? ¿Discontinua? ¿Cómo puede comprenderse esa discontinuidad?

439 Sobre la concepción inglesa de la genealogía como evolución: Nietzsche, F., La genealogía de la moral, Introducción, 7 y I, 1-4. Sobre la mediocridad de este pensamiento inglés: Nietzsche, F., Más allá del bien y del mal, 253. Sobre la concepción alemana de la genealogía como evolución, y sobre su mediocridad: Nietzsche, F., La gaya ciencia, 357 y Nietzsche, F., Más allá del bien y del mal, 244.

440 Nietzsche, F., Más allá del bien y del mal, 263.

441 ¿Por qué no se consideran fuerzas? Volver contra sí ¿no es el efecto de su menor cantidad?

442 El concepto de “imagen invertida” es marxiano.

443 Cf. Nietzsche, F., La genealogía de la moral, I, 7.

444 ¿Desarrollo =/= evolución?

445 Esto es lo propio del entendimiento, del poder de lo negativo (Hegel).

446 Si una fuerza activa puede convertirse en reactiva ¿por qué no la inversa?

447 La acción es siempre sintética, mientras que la reacción es analítica.

448 Ese análisis ¿no es él mismo reactivo?

449 Cf. las tres disertaciones de la Genealogía de la Moral.

450 Estos conceptos no suponen la oposición verdad/ideología?

451 ¿Cómo puede prevalecer una cantidad inferior? ¿Los espartanos en Termópilas? No parece un ejemplo de fuerzas reactivas o esclavas.

452 ¿Quién tiene que defender a los fuertes? ¿Otros débiles? ¿Hay un tercer tipo?

453 Nietzsche, F., La voluntad de poder, I, 395.

454 Nietzsche, F., El crepúsculo de los ídolos, «Divagaciones inactuales», 14.

455 ¿Qué significa “acto fundamental de la física concreta?

456 Nietzsche, F., La voluntad de poder, III. 8.

457 Nietzsche, F., La voluntad de poder, II, 85: «En química se comprueba que todo cuerpo extiende su poder lo más lejos que puede»; II, 374: «La ley no existe; cualquier poder acarrea en cualquier instante sus últimas consecuencias»; II, 369: «Me guardo muy bien de hablar de leyes químicas, la palabra tiene un residuo moral. Se trata más bien de comprobar de modo absoluto las rela­ciones de poder».

459 GM, I, 9.

460 «Conozco todo esto quizás demasiado de cerca: esta loable abstinen­cia filosófica que ordena tal fe, este estoicismo intelectual que termina por prohibirse tan severamente el «no» como el «sí», esta voluntad de mante­nerse ante lo fáctico, ante el factum brutum, este fatalismo de los «petits faites» (ese petit fatalisme como yo lo llamo en el que la ciencia francesa busca ahora una especie de preeminencia moral sobre la ciencia alemana...» Nietzsche, F., La genealogía de la moral, III, 24, como se ve, para la composición de la palabra «fatalismo», Nietzsche juega con las dos raíces latinas factum (fait) y fatum.

461 Nietzsche, F., La genealogía de la moral, I, 9.

462 Co. In. I, «Utilidad e inconvenientes de los estudios históricos», 8.

463 Nietzsche, F., La voluntad de poder, II, 133.

464 ¿No es esto platonismo?

465 Nietzsche, F., Más allá del bien y del mal, 263.

466 Nietzsche, F., Humano, demasiado humano, Prefacio, 7.

467 Nietzsche, F., La voluntad de poder, III, 385 y 391.

468 Los dos animales de Zarathustra son el águila y la serpiente: el águila es fuerte y orgullosa; pero la serpiente no es menos fuerte, por ser astuta y encantadora; Cf. Prólogo, 10.

469 “¿Por qué el deseo desea su propia represión, cómo puede desear su represión?” (Cf. Deleuze, G.-Guattari, F.: Mil mesetas. Capitalismo y esquizofrenia, Valencia, Editorial Pre-Textos, 1988, p. 219.

470 Si nuestra interpretación es exacta, Spinoza se dio cuenta antes que Nietzsche de que una fuerza no era separable de un poder cíe ser afectado, y que este poder expresaba su poder. Nietzsche no deja de criticar a Spi­noza; pero sobre otro punto: Spinoza no supo elevarse hasta la concepción de una voluntad de poder, confundió el poder con la simple fuerza y con­cibió la fuerza de manera reactiva (cf. el conatus y la conservación).

471 Nietzsche, F., La voluntad de poder, II, 42.

472 Nietzsche, F., La voluntad de poder, II, 311.

473 ¿No es esto antropomorfismo?
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