New age introducción



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NEW AGE

1. Introducción

En un artículo, un sociólogo alemán caracterizaba la situación religiosa del final del siglo XX como una "religiosidad vagabunda". ¿Cómo podemos entender esto?

A partir de la difusión del pensamiento iluminista, se ha intentado sistemáticamente separar la práctica religiosa del contexto social, dando así lugar al denominado secularismo; un intento de autonomía absoluta de lo social, con exclusión de las opciones religiosas.

Esta división forzada condujo a nuestra sociedad hacia la pérdida de credibilidad en la religión como portadora de las respuestas que exigen los cuestionamientos trascendentes de la humanidad, respuestas que consecuentemente debieron buscarse muchas veces en falsas promesas de salvación cuasi-religiosas, como las ideologías políticas revolucionarias o la absolutización de la ciencia.

La paradoja de nuestro tiempo es que las ideologías han perdido su fuerza convocante y el proyecto cientificista de constituir a la verdad científica como religión de la humanidad ha tropezado con serias barreras en el desastre ecológico y el peligro nuclear.

Pero la incertidumbre provocada por este fracazo no ha terminado con la eliminación del sentimiento religioso, sino en la generación de esta nueva 'religiosidad vagabunda', es decir, una búsqueda de lo trascendente pero que ya no está espontáneamente dirigida hacia las estructuras religiosas, sino que rebusca en cuanta oferta de trascendencia se le presenta -hinduísmo, budismo, magia celta, espiritismo, esoterismo, etc.-, sin discernir demasiado sobre su contenido de Verdad.

Así, no es de extrañar que esta "sed de trascendencia", en un contexto de consumismo creciente como el nuestro, de lugar a lo que también ya se ha llamado 'el supermercado de las religiones', o sea, una gama infinita de ofertas religiosas y seudo-religiosas que bajo distintos ropajes buscan captar la demanda insatisfecha: gurúes, exorcistas, adivinos, parapsicólogos, brujos, chamanes, maestros ascendidos... todo tiene cabida en nuestro supermercado espiritual. No es un simple rebrote pagano o seudo-gnóstico, es más bien la extraña conjunción de sociedad de consumo y ansias de un misticismo desbocado.

Este clima socio-religioso es el contexto en el que debemos comprender este complejo fenómeno que se ha denominado Nueva Era, New Age, Conspiración de Acuario, etc..

Cuando hablamos del movimiento New Age, estamos refiriéndonos a una amplia corriente cultural cuyo origen suele localizarse en la costa Oeste de los Estados Unidos, en la década de los '60, pero que recoge elementos diversos de culturas tan primitivas como pueda imaginarse a los que procura sintetizar en una presentación inarmónica de teología oriental, concepción mágica del universo, "sabiduría" de las culturas más dispares (desde los atlantes hasta los rosacruces), junto a medicina holística y "sicología" transpersonal, todo con un aderezo de mesianismo milenarista en clave OVNI.

No podemos referirnos a New Age como a una secta más, la realidad no es tan simple; estamos en realidad ante un fenómeno infinitamente más complejo, una verdadera corriente cultural, es decir, no sólo una religión, sino un nuevo concepto de Dios, del hombre y de la creación toda, una cosmovisión decididamente nueva y diferente, un nuevo modo de insertarse el hombre en el mundo y en la sociedad, de comprenderse el hombre a sí mismo.




2. Origen

Las raíces de la doctrina sustentada por este movimiento son de origen diverso y algunas de ellas tan antiguas como la naturaleza humana: detrás de su propuesta de salvación por el conocimiento, sigue simepre presente la tentación de la serpiente en el paraíso que atraviesa toda la historia y que va encontrando nuevas expresiones en cada tiempo: las antiguas ciencias ocultas egipcias, el mazdeísmo persa, la cábala judía, el gnosticismo cristiano de los primeros siglos, el sufismo muslumán, las ciencias druídicas, la alquimia medieval, la ciencia hermética renacentista, el budismo zen, etc.

El gnosticismo ha sido considerado por algunos autores como la más antigua tradición esotérica -esotérico quiere decir: reservada sólo a una minoría pretendidamente selecta que se distingue por su inteligencia y desarrollo espiritual- de Occidente, que no debe ser confundida propiamente con una religión o escuela filosófica determinada sino que se trata de una estructura de pensamiento que alcanza diferentes manifestaciones según las culturas con las que entra en contacto y que se puede caracterizar a través de algunos puntos distintivos:


  • Un eje dualista, según el cual la realidad puede agruparse en torno a dos polos, el aquí, que corresponde a las realidades terrenas, y el allá lejos que está referido a las realidades trascendentes, las denominadas espirituales o místicas.

  • Este dualismo está superado por una fuerte unidad de origen. Sólo las realidades superiores pueden ser consideradas como últimas y primordiales, un Ser simple y espiritual fuente de todo. El mal y la historia no son más que un pliegue escandaloso en la trama del ser, no un principio eterno opuesto a un principio bueno.

  • El hombre pertenece a este mundo y es corporal, al mismo tiempo que es espiritual y ajeno al mundo; el cuerpo es la cárcel del espíritu y este se encuentra como alienado y olvidado de su origen superior.

  • Por lo tanto la salvación, se concibe como el proceso de recuperación de la primitiva unidad de la persona, el retorno hacia la interioridad. Este retorno se opera a través del conocimiento que el alma alcanza, de una revelación dirigida a esta por un revelador mítico, trascendente.

Características del Gnosticismo:

    1. Dualismo del cosmos.

    2. Unidad del Principio Superior.

    3. El hombre, un híbrido: espíritu encadenado al cuerpo.

    4. Salvación como aceptación de un conocimiento revelado.

De esta manera, es fácil percibir que ingresar hoy en el mundo de la New Age es abandonarse a la seducción de la serpiente que vierte en nuestros oídos palabras de halago para hacernos creer que sabio es el que roba el conocimiento de "los designios ocultos de los dioses".

Esta moderna gnosis pseudocristiana reúne elementos propios de otras tradiciones primitivas que desarrollaremos más adelante; por lo pronto podemos reconocer una fuente clara e inconfundible en el siglo pasado, en la obra de Madame Blavatzki, medium espiritista que afirmó haber estado en el Tibet entre 1851 y 1858 recibiendo las enseñanzas de la "Gran Fraternidad Blanca". Ella fue la fundadora junto con Olcott de la Sociedad Teosófica en 1875, es ella la que comenzó la interpretación esotérica de los escritos de Saint Germán, y la autora de los libros "Isis desvelada" (1875) y "La doctrina secreta".

El primero de estos escritos, "Isis desvelada", será uno de los elementos doctrinales de los que se nutrirá en su origen el grupo ocultista inglés, la "Orden Hermética del Amanecer Dorado" (Golden Dawn), fundada por Mc Gregor Mathers; grupo que será considerado por muchos autores como abiertamente satanista.

En esta orden fue iniciado en la magia Aleister Crowley, uno de los más notables exponentes del satanismo contemporáneo, quien entre sus prácticas incluía el consumo de drogas alucinógenas y los rituales de magia sexual; Crowley conocía perfectamente el tarot y el I Ching,y sostenía que la historia debía dividirse en tres eras según la mitología egipcia, las cuales estaban caracterizadas por el ejercicio del poder por los distintos sexos.

Según su visión de la historia, en 1904 se habría iniciado la Era de Horus, que corresponde al dominio del verdadero ser del hombre -la androginia o bisexualidad-, donde desaparecerá toda sumisión a autoridades religiosas, políticas o al mismo Dios.

Notemos en este paso superficial por "Amanecer Dorado" las importantes similitudes de fondo que existen entre esta enseñanza y el pensamiento New Age: comenzamos una etapa nueva, donde no deben existir autoridades de ningún tipo, ni leyes que no sean la única ley suprema del Amor; el período de la pluralidad de religiones está pasando, nos acercamos a la manifestación plena de la verdad del hombre, del "sí mismo" que es la recuperación de una unidad que primitivamente poseía y de la que ahora está despojado.

A la Orden Hermética del Amanecer Dorado fue admitido a su tiempo, Aldous Huxley, quien será iniciado personalmente por Crowley en los ritos mágicos. El mismo Huxley, viajará en 1937 a los EE.UU. en cuya costa Oeste fundará diversos grupos neo-paganos de tipo esotérico-mágico, y pondrá los cimientos de lo que se ha dado en denominar "la cultura del LSD".

Huxley mismo es una pieza clave en el comienzo del movimiento contracultural del rock ácido y el movimiento hippie que crecerá a partir de los años '60 tomando como base California.

No es por causalidad, que en la misma California, más precisamente en Big Sur, Michael Murphy y Richard Price fundarán Esalen en 1962; una comunidad cuya finalidad declarada es lograr la autorrealización del ser a partir de métodos como el nudismo y la inducción de visiones, a los que luego se anexaron las denominadas "medicinas blandas", (de gran impacto desde un principio entre los profesionales y ejecutivos americanos como terapias para combatir el stress), a las que actualmente se han sumado los "mind machine".

Esalén es para muchos, junto con Findhorn Fundation en Escocia (impulsada por Peter y Eileen Caddy), el principal foco del actual crecimiento de la conciencia de Acuario.

Su expansión en algunos círculos a comienzos de la segunda mitad de nuestro siglo puede vincularse con la aparición en 1948 de "El retorno de Cristo", un libro escrito por una discípula de Madame Blavatzki, Alice Ann Bailey (1880-1949), a quien también se adjudica la denominación de "Nueva Era". En este libro, se resta importancia al Cristo histórico; en realidad, dice Bailey, el cristo es una idea, una energía, un conjunto de vibraciones que puede reencarnarse en distintas apariciones: Buda, Hermes, Zarathustra, Jesús, etc. Según ella, estaría próxima una nueva reencarnación del cristo, que vendrá a manifestar a los hombres cómo pueden salvarse a sí mismos; para acelerar esta venida todos los fieles han de unirse en un Día General de Súplica, en el que la energía concentrada por esa unión de oración podrá cambiar el curso del mundo. Esa nueva encarnación crística es lo que denominan "Señor Maytreia", y que según parecen afirmar algunos, ya habría nacido en Francia u otro lugar del planeta.

Pero en realidad el empuje y despegue de este movimiento de raíces tan lejanas, parece que debe adjudicarse principalmente a Marilyn Ferguson, quien a través de su libro "La Conspiración de Acuario" ha vulgarizado los estudios realizados en 1974 por Willis Harman, director de política social del Instituto Stanford, sobre cómo transformar los Estados Unidos de Norteamérica en el "Mundo Feliz" que Huxley prefigurara en su obra que lleva el mismo título.

En este escrito, Ferguson considera la cultura de la costa del Pacífico como una visión social emergente que presagia algo sin precedentes,... no un nuevo orden mundial, sino una civilización mundial.

Es importante tener presente que en todo este recorrido histórico sólo pueden reconocerse nexos de influencia, pero nunca conexiones directas ya que el movimiento no reconoce ninguna estructura y se considera a sí mismo, en términos de M. Fergusón, una "dulce conspiración" que crece silenciosamente en la conciencia de cada hombre, relacionando y canalizando a individuos con inquitudes semejantes para que logren el crecimiento de su conciencia cósmica. Se trata de una "red", o "conspiración silenciosa" que prepara el advenimiento de la era de Acuario.



3. Algunas nociones previas

Como todo fenómeno cultural, la Nueva Era implica la aparición de un vocabulario propio, en el cual términos de uso habitual adquieren un significado nuevo, accesible sólo para quienes están insertos en esa corriente cultural, sus "iniciados".

Esto nos exige atender a algunos de sus conceptos centrales, antes de abordar una presentación más detallada.

3.1. "Era de Acuario"

Según esta particular visión del hombre y el universo, la historia de la Tierra se divide en períodos de tiempo o eras cuyo comienzo y duración estaría dominado por el "ingreso de nuestro sistema solar" en los distintos signos del zodíaco. Cada uno de estos ciclos dura entre 1970 y 2160 años (el cálculo varía según los autores). En el momento actual, luego de haber recorrido Tauro, Capricornio y Piscis, nos encontraríamos en la etapa de transición hacia el ingreso en Acuario.

La Era de Piscis es presentada como la era de desarrollo y dominio del Cristianismo. Se habría iniciado con el nacimiento de Jesús de Nazareth y estiman que está próxima a concluir. Este período se habría caracterizado por la división, el conflicto y el enfrentamiento, y que ha llevado a la humanidad al borde del desastre ecológico y la disgregación. Ruptura entre la Tierra y el Universo, entre el hombre y la naturaleza, entre el cuerpo y el alma, entre Dios y el hombre.

En contraposición, la nueva era de Acuario es presentada como un tiempo de concordia y armonía, de reconciliación de opuestos, de unificación; era de prosperidad, de paz y abundancia, pero a su vez de evolución interna del género humano hacia un nivel superior de conciencia cósmica.



3.2. "Conspiración de Acuario"

Una de las denominaciones que se suele dar a este movimiento es la de "conspiración"; pero en este contexto el término adquiere una significación distinta. No se refiere a "un acuerdo de voluntades para cometer un delito" como lo definiría un diccionario; sino que es un término acuñado por Marilyn Ferguson para referirse a un "espíritu que se respira juntos".

Los conspiradores serían los que co-inspiran este mismo aliento de la Nueva Era de Acuario que late y se manifiesta de maneras diversas en ambientes diversos, dando de este modo lugar a lo que la misma autora denominó también "red de redes".

3.3. "Armonía "

Este término es usado recurrentemente. La armonía y la unidad, son pregonadas como las características propias de esta Era de Acuario, la meta de todo acto humano.

Esta armonía no es concebida como superación de rupturas o síntesis de lo diverso; sino como coexistencia de los opuestos. En la concepción acuriana, a la armonía no se llegaría a través de un proceso de reedificación de lazos de unión rotos, sino mediante la superación de estas rupturas por un simple acto de voluntad. La armonía de la Nueva Era no implica superar diversidades o antagonismos, sino desestimarlos, ignorarlos.

3.4. "Dualidad"

Aunque a alguien pueda parecerle paradójico, el concepto de armonía que presenta la New Age está indisolublemente relacionado con el de dualidad; concepto tomado propiamente de la simbología china -particularmente del yin-yang-.

En este contexto, la dualidad de yin-yang es la expresión más elevada del hecho del cambio y la transformación del universo. Etimológicamente es el contraste entre la luz y la sombra: "yin" es el elemento femenino, intuitivo, conciliador, mientras "yang" es el elemento masculino, analítico, polémico y conflictivo. El dinamismo positivo de esta dualidad estaría dado porque la luz, el "yin", ha de penetrar finalmente en las sombras, el "yang", mientras las sombras son alcanzadas por la luz.


3.5. "Espiritualidad" vs. "religión"

"La New Age no es una religión, es una espiritualidad". Esta es una de las afirmaciones quizás más recurrentes en el debate sobre estas nuevas formas religiosas, planteando de este modo el interrogante sobre si es posible hablar de espiritualidad al margen de la religión.

Normalmente, cuando nos referimos a "cosas espirituales" estamos aludiendo a todo aquello que está relacionado con el cultivo de la vida espiritual del hombre, aquello que lo pone en relación con lo Divino, quedando de este modo implícita su relación con lo propiamente religioso.

Pero ocurre que en el contexto de Acuario, la religión ya no es considerada como una búsqueda de una relación verdadera con la trascendencia, sino a partir de la experiencia subjetiva de los estados de conciencia.

Para la Nueva Era, la religión es generadora de divisiones porque no se la percibe como camino que conduce a la realidad trascendente de un Dios personal; sino como un descubrimiento arbitrario de una voluntad ética divina, la cual es percibida como límite y barrera, "causa de división".

Por esto la Nueva Era reduce la vivencia religiosa a la búsqueda subjetiva de "sintonía" o identificación "mística" con la naturaleza y el universo con lo que se supone que el hombre alcanza la verdadera libertad y encuentra su puesto en el devenir cósmico.

A esta búsqueda de una experiencia de conciencia de libertad en comunión con el universo, al margen de toda realidad objetiva de lo divino, es a la que denominan ambigüamente "espiritualidad".

3.6. "Mística"

En esta nueva perspectiva nos encontramos con un hombre que "es religioso aunque sin Dios"; donde lo religioso es propiamente un sentimiento, una percepción de la trascendencia de su potencia. Así, no se denomina "místico" al encuentro personal con el Dios trascendente en la plenitud del amor de caridad; sino que la mística New Age es básicamente un movimiento de replegamiento sobre sí mismo que tiene como objeto no la comunión unitiva con el Dios que es totalmente otro; sino la sensación presuntamente provocada por una experiencia de síntesis con el universo, de anulación de la propia personalidad en arass de una presunta disolución en la unidad de la totalidad.

La mística New Age, no es una mística de comunión sino de disolución; no es un camino de crecimiento personal en la unión con el Otro, sino de disolución personal para confundirse con un "todo cósmico"; lo que en lenguaje acuariano se denomina espiritualidad, es en realidad "sentimiento ecologico".

3.7. "Evolución"

Este es otro término que tomado de nuestro lenguaje común ha recibido en el contexto New Age un significado totalmente diferente.

Cuando un oyente desprevenido escucha hablar de diversos niveles evolutivos, de que el hombre de Acuario es aquel que ha alcanzado una instancia evolutiva superior, es muy posible que no termine de captar la idea ya que espontáneamente asocia el término "evolución" al evolucionismo biológico que relaciona a todos los seres vivos en un proceso histórico de interrelación más o menos homogénea.

La idea de evolución en la Nueva Era va mucho más allá de una mera evolución en el plano biológico, proyectando conceptos tomados del evolucionismo tradicinal al denominado "plano espiritual".

De este modo, se afirma la existencia de una fuerza inmanente, interior al hombre, que lo conduciría hacia planos de evolución espiritual superiores; fuerza sobre la cual el hombre no tiene dominio pleno ya que inevitablemente se proyecta y avanza siendo sólo demorada o acelerada por la bondad o maldad del obrar del individuo.

Así, el hombre -y con él toda la creación-, se encuentran inmersos en un movimiento necesario que lo arrastra hacia una "perfección" que no depende de su obrar y que consiste en una espiritualización creciente que culminaría (¿?) en la fusión con la divinidad.



4. ¿Qué es la Nueva Era ?

Ciertamente todo lo que podamos decir sobre los orígenes, conexiones y vocabulario propio del movimiento, no alcanza para dar respuesta al problema fundamental. ¿Qué es la Nueva Era?. ¿Podemos decir que estamos ante una nueva religión?, ¿quizás sea una filosofía, o una consecuencia de los modernos hallazgos de la ciencia?

Las respuestas a estos interrogantes son muy difíciles de precisar porque la conspiración de Acuario es todas esas cosas a la vez y ninguna de ellas en particular, y aún mucho más. Sus fieles no la reconocen como una religión, contestan que antes bien es una "espiritualidad"; tampoco aceptan ser considerados como una escuela filosófica, antes bien prefieren que se lo considere como un camino de "expansión de la conciencia".

Por esto, la presentación más acertada quizás sea la que da el Card. Danneels: "No es una religión, pero es por lo menos religiosa; no es una filosofía, pero es por lo menos una visión del hombre y del mundo, así como una clave de interpretación; no es una ciencia, pero se apoya en leyes "científicas", aunque haya que ir a buscarlas entre las estrellas. New Age es una nebulosa que contiene esoterismo y ocultismo, pensamiento mítico y mágico respecto de los secretos de la vida, y una pizca de cristianismo, todo revuelto con ideas que proceden de la astrofísica."

Una visión del hombre, del mundo y de la divinidad, con aspiraciones de científica, que puede describirse a partir de un conjunto de pilares o fuentes de inspiración:
4.1. La cosmología de la Nueva Era: una subestructura mítica pretendidamente científica

La crisis ecológica, el temor a la contaminación radiactiva, las dificultades para controlar y detener enfermedades terminales, la aparición de nuevos problemas como consecuencias no deseadas del progreso tecnológico, han sido entre otros tantos algunos de los factores determinantes que han conducido a un replanteo del optimismo cientificista que suponía como principio indemostrable que todo podía ser solucionado y alcanzado por el progreso científico.

Paralelamente, el pensamiento científico se encuentra enredado en un enjambre de teorías e hipótesis, de informes y comunicaciones producto de su propia actividad, que hacen cada día más necesaria la colaboración interdisciplinaria, el acotamiento de los campos de investigación, el fluído intercambio de información.

Esta colaboración interdisciplinaria ha sido fecunda sobre todo al generar puntos de coincidencia entre áreas del pensamiento científico que en algún momento pudieron considerarse como totalmente diversas. Es así como se han ido tejiendo coincidencias desde campos tan dispares como la física cuántica, la acústica, la neurología, la óptica y la psiquiatría. Estos principios de coincidencia han servido básicamente para alimentar y alentar el deseo de reencontrar la primitiva unidad del saber perdida en el proceso de diversificación de las ciencias, pero por sobre todo para propiciar la apertura (desdichadamente no siempre encaminada con igual acierto) de las ciencias naturales a lo trascendente, a lo divino, a una visión de totalidad .

A partir de estos presupuestos se habla de una 'nueva ciencia', más humana, más ecológica, cuyos principios fundamentales Josef Sudbrack sintetiza en dos:


  • La "holonomía": todo el universo se encuentra regido por un principio de relación recíproca, todo está unido, interconectado, y aún más que eso, cada parte de este universo es en sí misma una imagen de la totalidad; y esto porque el cosmos entero es una unidad compenetrada e influenciada recíprocamente. El todo está en cada uno y cada uno está en el todo. Todos los seres están hermanados y forman una única familia con diferentes grados de evolución. El hombre, no sería más que una parte de ese todo, de esa intrincada y extensa red; un microcosmos que es en sí mismo una imagen acabada de toda la creación. Aquí encuentra su fundamento el monismo de la Nueva Era: en definitiva, todo es el mismo ser, la misma imagen, sin distinción.

  • La calidad dinámica de la realidad: todo es un permanente cambio, todo está regido por un movimiento inmanente de evolución, por un principio intrínseco e inevitable de desplegamiento y replegamiento que abarca desde el todo hasta la más ínfima de las partes y que hace que todo intento de comprensión de la realidad que no esté regido por la asimilación a este mismo movimiento esté condenado a no ser más que una instancia muy imperfecta de conocimiento. La distancia entre nuestro conocimiento analítico-científico y la realidad sería la misma que hay entre la contemplación de unos fuegos artificiales, y su fotografía.

Estos dos principios surgen de la extrapolación de elementos tomados de la física atómica, según la cual la realidad última y auténtica del cosmos no está constituída por cosas y cuerpos sólidos tal como podrían hacernos suponer erróneamente nuestra conciencia cotidiana, sino por vibraciones, energías, movimientos ondulatorios. El elemento constitutivo de la materia no es algo sólido sino que son vibraciones.

De aquí deducen rápidametne que nuestra realidad diaria es sólo apariencia, superficie débil del ser, que en realidad es un todo vibrante. La misma divinidad es interpretada como vibración. Los minerales, los seres vivos, el alma del hombre y Dios en esta interpretación, son todas vibraciones aunque cada una de ellas "en distintas frecuencias".

La Nueva Era elabora así una visión propia del universo, al que considera como una gran masa energética en permanente oscilación, vibración que confunde con la vida y que deja sólo lugar a meras diferencias cualitativas.

Desde esta perspectiva, los planetas, las galaxias, son seres vivos dotados de afectos y pasiones -vibraciones de frecuencias diversas-, capaces de responder a la agresión o el cuidado de los hombres.

Por otro lado, esta característica vibracional de todo lo existente, es concebida como una hermandad de origen ya que todo el cosmos está constituído por una misma materia: la vibración primera, divina, de la que todo ha emanado. Todo es variación de una única y primigenia vibración; no hay verdadera distinción entre el ser divino y el ser de las creaturas, no hay un acto creador.

En estos aspectos, los seguidores de Acuario se manifiestan claramente como continuadores del más antiguo gnosticismo.





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