Nestor perlongher



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NESTOR PERLONGHER

Prosa Plebeya

Ensayos 1980-1992

Selección y prólogo de Christian Ferrer y Osvaldo Baigorria

Director de colección: Horacio González

Diseño de colección: Lima + Roca

Foto de tapa: fotograma de Nazar ía, dirigida por Luis Buñuel. Fotos de contratapa c interiores: Magdalena Schwartz.

Composición y armado: Ediciones del Río Marrón © EDICIONES COLIHUE S.R.L.

Av. Díaz Vélez 5125 (1405) Buenos Aires - Argentina

I.S.B.N. 950-581-191-S

Hecho el depósito que marca la Ley 11.723

IMPRESO EN ARGENTINA - PRINTED IN ARGENTINA


(NENA, LLEVATE UN SAQUITO1)


"Al atardecer, todas ellos cuelgan sus pechos sin madurar del ramaje de hierro de los balcones, para que sus vestidos se empurpuren al sentirlas desnudas, y de noche, a remolque de sus mamas —empavesadas como fragatas- van a frasearse por la plaza, para que los hombres les eyaculen palabras al oído, y sus pezones fosforescentes se enciendan y se apaguen como luciérnagas".
)

Oliverio Girondo (1920)



"Los que se exhibieren en comercios, plazas u otros lugares de esparcimiento público, con vestimentas indecorosas, o se despojaren en los mismos sitios de ropas de vestir, exigibles a la cultura social (...) serán reprimidos con multa o arresto".

Reglamento Policial de Contravenciones, inc. 2- E (1946)

No todos saben que si las chicas de Flores arrojaren hoy en día su seno a pedacitos, antes que un caballero se inclinare a recogerlos se haría presente un patrulle­ro. Del mismo modo, quien se atreviere a ir en deshabillé al mercado, no sería apenas condenada por el cotorreo de las vecinas: caería sobre ella el peso azul del Estado.

Es sabido que una mujer no sólo debe ser decente sino aparentarlo. En nuestra pacata nación, celosos agentes (¿celosos de qué?) han sustituido a las mamas que nunca se olvidaban de decirnos: Nena, lleváte un saquito. Para el cumplimiento del edicto policial arriba transcripto, sería menester la edición de un boletín de modas policiales. ¿En qué se basa la autoridá para saber cuándo una vestimenta es o no indecorosa? Dedúcese que en esa categoría habrán de entrar la minifalda y bretel —si no el escote en V. Por si las moscas, les cabría a las chicas de Flores el inciso 29 H (pavor de los gays y de las prostitutas) que condena, con arresto de 30 días, a "las personas de uno u otro sexo que públicamente incitaran o se ofrecieren el acto carnal" (orden del día del 19 de abril de 1949). Los eyaculadores auditivos están también punidos por el edicto del piropo (2- B) -sólo que cuando una señorita se queja, el agente responde: ¿y qué pretende usted así vestida?

Esperemos que a las chicas no se les ocurra tomar un clarito en la Confitería del Molino: les puede caer una “ebriedad” por la cabeza (para aplicar este edicto, la exigencia legal de “dosaje alcohólico” es, “por falta de medios”, generalmente obviada). También les puede pasar que presas de pánico echen mano del saco de un caballero transitante: error fatal: es el 2° F que les cabe a "los que se exhibieran en la vía pública o lugares públicos vestidos o disfrazados con ropas del sexo contrario”. ¿Retroceder al zaguán? Siquiera eso, viene el texto del 2-G: "las prostitutas o su servidumbre que desde sus casas incitaren a las personas”. Cierto que ellas no cobran; pero eso no interesa. Veamos lo que le pasó a Nélida: “No había ningún trato íntimo con él, la cosa era de simple amistad. Dos policías de civil entraron en el bar y nos llevaron a todos a la comisaría. Allí ‘me fabricaron’ un antecedente de prostitución porque el hombre que estaba conmigo firmó una declaración que decía que me había pagado. Lo presionaron amenazándolo con llamar a la esposa, y decirle que estaba con una prostituta... Desde entonces quedé ‘fichada* con el H”. Y aunque la chica no haga nunca nada a nadie, tararear “qué me importa tu pasado, lo que has hecho y lo que harás”, de nada sirve —¡minga!— porque por "averiguación de antecedentes” se la llevan por 48 horas a la sombra de los barrotes en flor —y no va a precisar arrojar su cuerpo a pedacitos “a todos los que le pasan la vereda", porque es posible que se lo hagan pedacitos ahí mismo—. “Conocemos sus métodos”, dicen los enanos de Herzog.

La chica se puede hartar de que la confundan y tomarse el ómnibus a Córdoba —donde rige, desde 1980 (¡oh juristas del proceso!) un Código de Faltas que impide confusiones: “Serán sancionados con arresto hasta treinta días quienes ejerciendo la prostitución se ofrecieran o incitaren molestando a las personas o provocando escándalos. Se entenderá que hay ofrecimiento respecto de la mujer (o el homosexual o vicioso sexual) que permaneciera en la vía pública en circunstancias que exterioricen un atentado contra la decencia pública. En todos los casos, será obligatorio el examen médico venéreo y, en su caso "la internación curativa” (Art. 229). Cada provincia tiene sus normas, las cordobesas pueden apelar (con suerte) ante el juez. Pero... quienes juzgan las “circunstancias del decoro” son los comisarios y subcomisarios, habiendo un plazo de 3 días para la resolución, 24 horas para la apelación y 20 días para que el juez decida. Eso quiere decir que cualquiera puede comerse hasta 24 días en cana, sólo porque algún agente receloso vuelque sobre una su mirada perversa...

Si para las damas es menester recato, los caballeros deben conservar los tics de la virilidad más antológica. “Encontrarse un sujeto conocido como pervertido en compañía de un menor de edad” (a la salida del kindergarten, por ejemplo), basta para comerse 30 días en la Capital (que ascienden a 90 en Córdoba). Para ser “conocido” es suficiente tener “antecedentes” o por medio de “datos fehacientes y bajo la firma del director o jefe de secciones de la Dirección de Investigaciones” (art. 452 del RFC). ¿Una firmita acá? —y salváte si podes.

Nena, si querés salvarte, nunca te olvides el saquito, el largo Chanel, el rodete. No te quedes dando vueltas en la puerta de un bar. Y, lo peor de lo peor, no se te ocurra hablar por la calle con alguien de quien no sepas su nombre, apellido, dirección, color de pelo de la madre y talle de la enagua de su abuela: la policía los separa y si no saben todo uno del otro, zas, adentro. Tampoco salgas con una amiga —no te hagas la desentendida. Y, si sos casada, no salgas sin los chicos: porque ¿qué hace una madre que no está cuidando a sus hijos? Y nunca te olvides lo que decía el General: “de la casa al trabajo y del trabajo a la casa”. Pero, ¿usted de qué trabaja, señorita? Me va a tener que acompañar. ¿Continuará?





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