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Claudio era un joven conflictivo y poco entendido, académicamente bueno en cuestión de notas; casi siempre. Tenía una gran intuición matemática que solía ser buena, aunque a nivel de cálculo numérico racional flojeaba. A menudo, no tenía problemas para captar la esencia de la música sin tener apenas talento para tocar; tal y como le ocurría a su madre.
Su padre Vitolo era granjero y fue un gran estudiante en todos los sentidos. Aun así, no era bueno tocando instrumentos. En Artes plásticas sus manualidades eran cutrecillas, carentes generalmente de un propósito con un sello implícito de la esencia del arte. Sólo captaba aquella esencia algunos días buenos en que dibujaba y pintaba, pudiendo llegar a ser una obra de arte.

Otros, su arte dejaba mucho que desear como cuando dibujó una ciudad en el cielo que se contaba en un cuento popular de narración futura.


Franchesca era escritora. Tenía la vocación de escritora tan arraigada en su persona como la de filósofo en sus padres, realizando el arte de escribir con un alto grado de motivación por autosatisfacción, pero sin olvidarse de pensar en el lector. Su trabajo, a diferencia de escritores de libros y escritos técnicos, era de 24 horas: Por un lado, estaba el hecho de escribir lo que se quería contar. Por otro la investigación y los estudios (cuando se realizaban) para enfocar los conocimientos y saber de lo que se hablaba, incluyéndose ahí testimonios recopilados (si había) y experimentos prácticos (si había). La cocción de las ideas en la cabeza para todas las cosas que se quieran contar o se pueden querer contar (todo ese proceso mental en la composición) y la actividad durante el sueño, que participa directa o indirectamente en la composición de la historia y lo que se quiere contar, sobre de que manera se quiere contar en siguiente lugar. Por último, estaba la parte de vivir la vida (A la hora de un texto técnico podía carecer de importancia pero para un creador de historias era esencial) gracias a la cual se inspiraban muchos elementos de la historia, se configuraban de un modo más completo, emocional, real y humano, contando inevitablemente algo más que la historia en sí y transfigurando en cierta forma vivencias (propias o de otras personas aparte de hipotéticas) en sucesos y personajes de la historia.
Franchesca era una contadora de historias que vivía en un apartamento discreto junto a su marido Vitolo; antes de que unas complicaciones en el parto acabaran con su vida. Esa era la historia de Claudio; con una madre a la que no conoció, y Allora; con una tía que tampoco recuerda; con lo que tampoco le supuso una carencia.
Mientras Allora vivía en Merhaba, la vida de muchas otras personas seguía su curso ajena a lo que habría de acontecer años más tarde.
9
-Con Farnsworth muerto en el ataque, el experimento fracasado y los prisioneros libres a causa de la traición de éste, no nos quedan muchas opciones. –Dice el dictador Tumbu.
-Podemos contraatacar extendiendo nuestro territorio y, al tener todo ese territorio más la ciudad de Cádiz que ya tenemos, extenderemos nuestro avance en Europa. Córdoba sería una buena ciudad base, teniendo además una amplia riqueza histórica con sus edificios góticos, los restos de la ciudad romana de Corduba junto a otros monumentos por explotar como los musulmanes con una de las nuevas siete maravillas del mundo. –Dice Reila, como miembro del consejo de los Estados Dictatoriales Africanos Unidos.
-Todos los miembros del consejo han votado a favor menos uno. –Dice Tambu con sonrisa sarcástica.
-¿Qué propones? –Dice Reila enfadada.
-He descubierto una base secreta en los Balcanes que posee una serie de tecnologías secretas que pueden cambiar el curso de la guerra. Propongo robárselas y bombardear la base, destruyéndola hasta los cimientos. –Dice Tumbu contento.
-El consejo acepta tu propuesta, hazlo. –responden.

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-No entiendo que importancia tiene recordar de nuevo algunos de mis años en nuestra ciudad. El recuerdo reprimido en la selva amazónica es comprensible ¿pero esto?. –Dice Allora extrañada.

-En Merhaba, incluso fuera de los polígonos industriales que nunca visitabas, había mucha gente que no conocías, viviendo sus respectivas vidas paralelamente a la tuya. –Dice Alhaja explicándose.

-¿Quieres decir que soy lo que soy no sólo por las personas que he conocido sino por las que no he conocido? –Pregunta Allora expectante.
-Eso, junto al mundo en que vives, la sociedad, el estado del que eres ciudadano, la vida moderna con toda esa tecnología y otros muchos factores. –Explica Alhaja.
-¿Y aquella tía mía que murió en el parto y que ni siquiera recuerdo? –Pregunta dudosa Allora.
-Eso era para enseñarte que las personas, aunque no las recordemos, nos influyen en mayor o menor medida. –Dice Alhaja Hemera Poleo.
-¿Ya hemos acabado? –Pregunta Allora.
-No, podrías rememorar el comienzo del fin anterior a llegar aquí. –Suplica Alhaja.
-De acuerdo. –Responde contenta Allora.
11

Me encontraba de viaje con mis padres en Landas del Cabrales. Era la primera vez que visitábamos a mi tío en aquel lugar y la última, según descubriría después. El viaje fue arduo, pero su realización merecía la pena.


Ante nosotros, había unas enormes praderas verdosas, arroyos con aguas cristalinas en algunos lugares y los bosques rezumaban vida. Las vacas se tumbaban para descansar sin temer el ataque de ningún enemigo. Las montañas a menudo resultaban tenebrosamente misteriosas y enneblinadas bajo nieblas en movimiento, causa de perdida de viajeros que no se encontraran ni orientaran ni llegaran a un lugar seguro de pura casualidad.
Los hórreos eran edificios de cierto atractivo turístico y ahora casi nunca se usaban como almacén de trigo, tal y como se había hecho tradicionalmente.
Gracias al coche volador que nos prestaron mis tíos, contemplamos todo aquello y aterrizamos en una pista de aterrizaje de coches voladores, donde, horas antes, había tenido lugar un accidente con un coche volador que se le estropeó el tren de aterrizaje (utiliza una reducción progresiva y controlada de las corrientes de aire generadas por el coche para bajar verticalmente), estrellándose sobre la pista. Desde allí, cogimos el autobús para seguir la ruta de los nueve pueblos que pasaba indirectamente por Gijón.
Me harté a cabrales. La fabada Asturiana también era un gran manjar regional. Asturias, ciertamente, seguía siendo uno de los pocos lugares donde en casi cualquier parte pudieras comer muy bien a buen precio, yéndote a cualquier restaurante.
Gijón, la capital de la comunidad uníprovincial asturiana, no me gustó mucho. En cambio, la antigua capital de Oviedo sí. En la ruta no hicimos un desvío para ver los famosos pueblos mineros o el pueblo marítimo donde está la casa de Las conchas. Contemplé el antiguo monasterio románico de Covadonga, aquella fuente de los siete caños (que dicen que si los bebes se cumple el deseo que pidas y tienes suerte), y aquella cueva con la imagen de la virgen de Covadonga. Las viejas iglesias habían desaparecido junto a otras tantas instituciones religiosas pero, aun así, se respiraba cierto aire de espiritualidad allí y, sobretodo, de pasado histórico.
Los pueblos tenían casas con tejados de bocateja y piedras semiplanas de pizarra irregular enlazadas toscamente entre sí pero de forma efectiva.
12
Llegamos a Landas de El Cabrales el día que se celebraba la fiesta de la Sidra. Observamos como se escancia la sidra desde tiempos inmemoriales y mis padres tuvieron ocasión de probarla.
-No me extraña que sea famosa la sidra de aquí. Ciertamente, el cambio de presión, fastidia por completo su sabor. –Dijeron mis padres.
-Hola, estoy pasándomelo en grande. –Respondió Ángelo a su hermano.
-Hola. –Dije a mi tío Vitolo y nos saludamos dándonos dos besos en los mofletes.
-Hola ¡Cuánto has cambiado! Estás más alta. –Me dijo él.
En ese momento, llegó Cristina; la nueva esposa de mi tío, con quien se había casado cinco meses antes. Saludó a mis padres, como se suele hacer, pegando la palma de la mano izquierda y dando una vuelta de ¾ de circunferencia con el brazo semilevantado y mirando a la otra persona.
-¡Tengo una gran noticia que daros! –Dijo mi tío tocando el vientre abultado de su mujer.
No hizo falta más. Todos comprendimos de qué se trataba y nos alegramos mucho, aún siendo conscientes de que un embarazo a su edad era difícil de llevar (aun esperanzados a pesar de la anterior experiencia). Nos enteramos de que Claudio, quien iba a comenzar el instituto al año siguiente, estaba en un campamento de verano volviendo tras dos semanas de estancia cuando llevaba tres días. Sobre el embarazo, quedaban aún ocho meses para el gran día; con lo que, en nuestro siguiente viaje, iríamos.
Después de unos bailes regionales al son de la gaita asturiana, las fiestas continuaron con la llegada de mi primo Claudio con mucho que contar. La lluvia del atardecer sirvió de excusa para quedarse en casa y aprovechar para hablar. Mi primo se echó la siesta como de costumbre. Mi tío habló con mi padre sobre un problema económico debido a las malas cosechas; el cual les había dejado sólo con tres parcelas de minifundio a mitad de rendimiento. Mi madre y Cristina estaban charlando en una habitación de aquella casa, ajenas al hecho de que las fiestas del pueblo se continuaran por la noche, debido a la lluvia de tarde, que casi todos los días había. Yo, por mi parte, exploré un rincón oculto de aquel pasado, inmemorial, nostálgico y misterioso, que se presentó ante mí.


13
Una joven sombría y distante llega a los Alpes en un frió día de verano. Viernes trece fue el día en que comenzó aquella locura y, en martes 13 de aquel mismo año, su querida ciudad de Merhaba había pagado el precio del mantenimiento de la desigualdad económica extrema con su ruina.
-¡Señorita Sofía! Hay un hombre que llama a su habitación. –Dice el recepcionista del hotel.
-De acuerdo. –Dice ella con cierta seriedad pero simpática después de todo.
Entra en su habitación y, allí, encuentra a un hombre con bata gris de botones.
-Hola. –Dice Sofía sarcásticamente y de manera borde.
-Hola, llámame Estebenson Sofista, aunque no es mi verdadero nombre, como comprenderás. Está haciendo lo correcto y miles de personas se lo agradecerán. –Dice Estebenson con convicción.
-No se engañe. Muchos inocentes murieron en el ataque que lanzasteis y que matéis en el futuro a más no me hace ninguna gracia. Aún así quiero que ésta guerra sin sentido acabe de una maldita vez por todas. –Dice enfadada Sofía.
-Entrégame el prototipo que creaste y escondiste en las montañas, recogiéndolo hoy. –Dice seriamente él.
Sofía pone el prototipo, que parece un proyector en forma cúbica con botones a los lados y que proyecta una luz rojiza en la pared, pareciendo una diapositiva. Conecta otro aparato similar y ambos se interconectan por un rayo de energía calorífica. Ambos artefactos miran a paredes opuestas.
Sofía se empotra contra la pared en la zona con luz rojiza (en la pared) pero en realidad cruza a través de un portal que la saca de ahí y sale donde la pared contigua, sobre la que se proyecta la luz roja.
-Creación de portales alterando el espacio-tiempo con mini agujeros de gusano expandidos, que no se expanden más por un efecto barrera ¡Parece de ciencia ficción! –Dice Esteb.
-Ahora nos protegerás. –Exige Sofía con convicción.
-Claro, hay un coche volador con doble barrera incorporada que te protegerá de los ataques que te lancen hasta que llegues a donde estaban los demás. Después tendréis que venir a pie bajo unas rutas seguras que te indicaré en una tarjeta que leerá el ordenador del coche y que será destruida una vez pasen 30 segundos y el escudo se ponga solo. –Explica Esteb.
-Vale. –Responde Sofía.
-Una pregunta por curiosidad. ¿Después de recorrer cientos de kilómetros en un coche volador, ser abatido este, estrellándose en las montañas y tener que huir perseguida por las tropas enemigas, como lo conseguiste? –Pregunta con curiosidad Esteb.
-No soy mala montañera e iba bien equipada en mi coche volador con tantas otras cosas. También tuve suerte, realicé riesgos calculados y tuve muy presente lo que hicieron esos maniacos. –Dice Sofía resentida e iracunda.
-¿Qué hicieron? –Pregunta Esteb.
-Torturaron y criogenizaron a niños de ocho años que apenas podían soportarlo, matando a los que no eran aptos, al tener menos años o por otras razones igual de injustificables. Con los ancianos igual (Muchos de los cuales no lo soportaban). A los no aptos de todas las edades los mataban de formas tan horribles que el genocidio nazi era piadoso en comparación. Ya sé que a veces no habéis sido mucho mejores, pero, si acabáis definitivamente con todo esto, os veré mejor y os ayudaré a acabar de una vez con tanta guerra, hambre y pobreza (que hacen de esta situación el octavo jinete advenimiente de la catástrofe total). –Dice Sofía con una mezcla de horror, dolor y rabia.
-Está bien. Cuando lleguéis a la base nos ayudarás con la creación de más artefactos y ahora deberías darme más información de la que obtuviste, como por ejemplo “¿Cómo descubriste la tecnología y conseguiste los elementos para hacer los artefactos?”. Dice Esteb.
Sofía se lo dice y se marcha en el coche volador mientras Esteb llama a su base. Una hora después, antes de que éste se marche, una bomba destruye el hotel en una explosión que afecta a un kilómetro a la redonda.
El coche por control remoto sigue su camino mientras Sofía mira unos recortes de periódico con unos artículos referentes a la guerra (La toma de control del túnel hipotalatico que cruza el estrecho de Gibraltar o la toma de malta o pequeños territorios en Arabia, Armenia o la ciudad estado de Bereran).
Mira también el periódico de ese día, que en una pagina dice:
Nº 3427 El jornal Viernes 20 de Marzo de

2122
EL ASEDIO CONTINÚA
OSLO BOMBARDEADO, SITIADO Y BLOQUEADO
El ejército de la EDAU sigue con el bombardeo El caos se desatará que ello sorpresa y ampliamente terrible horroroso Según las previsiones conlleva.

de la ciudad. El ejército noruego mantiene en más optimistas.

jaque al enemigo y resisten a las bombas que

asolan la ciudad. Sin la intervención de Estados con todos los bandos de los

Unidos, China y Japón, Noruega, seguramente, no conflictos, siendo la

resistirá mucho más. A los enemigos les importa exportadora de más de medio

mucho acabar con la ciudad sin dejar nada a su mundo, para aprovisionar a la

paso, más que cualquier otro interés, y mantienen Unión Europea. Hay un temor

una fuerte armada, bloqueando la salida de barcos enorme a que esta guerra se

y de ayuda marítima. convierta en mundial y

pueda pasar a ser una guerra

Brasil ha dejado su habitual política de comerciar nuclear; con la catástrofe



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Tras leer eso, Sofía se queda temerosa de lo peor.


14
Fui a la habitación donde mi tío Vitolo tenía su despacho y, allí, encontré más de lo que esperaba:
Me enteré, al leer por casualidad unos documentos, que esa había sido la casa de campo donde pasaron algunos fines de semana mi tío y mi tía, antes de que naciera Claudio. Ese fue su despacho y, en un cajón, estaban sus escritos. Leí que alquilaron la casa el resto de días del año a una filosofa inmensamente rica que quería ocupar y alquilar una casa de aspecto rural y pasear por esos hayedos, perdiéndose en caminos de los que sólo la suerte te puede sacar si es que se tiene.
“Veidos”, de ahí viene “idea”, significando “Ver con los ojos de la mente”. Así es como vi cuando, gracias a mi imaginación, vi un recuerdo vivido ante mis ojos. Era pequeña y mi tía me recitaba un poema antes de irme a la cama. El cual decía así:
Fuego Lejano, ¿A dónde vas?

Iluminándome a oscuras

sin mirar atrás.
No te puedo ver

ni en el atardecer

pero en mi quehacer

me ayudas

lejos de todas dudas

y con mis sueños al anochecer.
Ahí estaba esa imagen ante mí. Lejana y poética, perdida en el recuerdo de sus visitas a mi vieja casa.
Luego, la imagen pasó a la historia de Teodorito y Teodorita, que eran un príncipe y una princesa que vivían muchas aventuras, ayudando a otras princesas y príncipes a quererse en igualdad, derrotando a las malas artes de la bruja Dominación. Pudiendo luchar contra la bruja estando solos o unidos.
Después de esas imágenes miré en otro cajón y encontré varias cosas:
Un guión para una serie cómica de televisión. Trataba sobre un tipo bastante tonto (al estilo arquetípico), ingenuo, espontáneo e impulsivo, con una serie de poderes que ha veces les funcionaban y a veces no, viéndose inmerso en una serie de situaciones de las que salía airoso sin grandes contratiempos por pura potra. Podía manipular la suerte provocando que si unos terroristas le apuntaban con varias armas, sin tener escapatoria, éstas se encasquillaban o se tele transportaba por accidente de uno a otro sitio creyendo darse un golpe en la cabeza. Y así otros tantos poderes como empatía intensiva, volar, telequinesis, telepatía superficial, saltos gigantes, súper fuerza, viajar en el tiempo, saber cosas como si fuera una enciclopedia, etc. En todos los casos en que usa sus poderes no se da cuenta de ello y las situaciones cómicas (comedía del absurdo) con esa trama no dejan de salir. El personaje no cree en la existencia de superhéroes ni en que puede haber tales poderes en la vida real. En un capitulo abre un portal en el que va a un mundo alternativo de espejo en que él es una chica y, sin darse cuenta, ambos viajan al mundo de él, quedando atrapados allí, con muchas situaciones de encontronazos sin encontrarse cara a cara nunca, conociéndose ambos. Hay además otros personajes, como gente a la que salva sin que se entere, unos villanos muy cómicos y aliados que entorpecen más que ayudan.
Luego había varios poemas pero uno me interesó especialmente:
Tiempo dentoso

que eres una ilusión

muerdes tus cadenas

escapas de tu prisión.
Nosotros te creamos

o quizás no,

por nosotros existes

como rayo con control

o estrellas sin color.
Mucho te necesitamos

de pascuas más ramos

pero otros no te necesitan

sino sólo como humanos.
El poema, llamado “tiempo ilusorio”, decía muchas cosas y, entre sus múltiples referencias, está la necesidad de controlar el tiempo para el ser humano, que hay culturas que no valoran el tiempo igual, que los romanos medían el tiempo por medio de relojes de sol y por las estrellas. También la supervivencia basada en la organización del tiempo. Se menciona la influencia de sus padres (que además de filósofos tenían la carrera de filología clásica (su padre) y de física (su madre).
Había otros muchos escritos que leí con atención. Aprendí mucho, esa tarde.
15
Al día siguiente fui al campo con mi tío, quien me enseño un hórreo:
Se trataba de un granero de madera levantado sobre unos pilares (llamados “pegoyus”) de piedra que lo aislaban del suelo. Estaba compuesto por un cuerpo cúbico en su forma, que estaba sustentado por los pegollos; los cuales tenían encima muelas, uniendo estos pilares y el resto del edificio. Los cureñes tenían pinturas de casetones, líneas de triángulos y semicírculos secantes. Los cureñes se sustentaban en unas barras de madera llamadas trabeses que parecían algo desgastados ya. Encima de los cureñes había otras dos barras de madera en dos capas llamados linios y sobrelinios. Desde los linios salían vigas de madera formando una cruz llamadas viguetas y, donde se juntaban, salía una madera vertical. Las dos viguetas más cortas se juntaban con el madero de arriba por medio de tiyeres, formando triángulos rectángulos. Las partes del tejado eran sostenidas además por unas vigas de madera que tocaban los sobrelinios y que se llamaban angiliones. El tejado terminaba en pico y tenía unos tablones llamados cabrios sobre los que había pizarras y, en los bordes, estaban las bocatejas.
Observé los pegoyos de piedra con forma de pirámide truncada de cuatro caras y, al ver las losas horizontales (muelas) de encima, me pregunté si tenían alguna utilidad aparte de la de sostención. Me enteré de que impiden subir a los roedores y contemplé de nuevo el acabado en pico del tejado.
Subimos al hórreo por una escalera, un poco alejada del suelo, llamada patín o subidera. Una vez arriba, pisé uno de los tablones del suelo llamados pontes y vi una pintura, de un caballero matando un culebre, en unas cureñes. Me enteré de la enorme facilidad de los hórreos para desmontarse, al estar sus piezas ensambladas sin puntas ni tornillos. En el interior vi otra puerta enfrente de la entrada (que estaba al este o al sur para impedir los problema del tiempo) para la ventilación del hórreo.
Allí vi frutas, granos y algunos tomates. Vi una pieza de carne de una vaca descuartizada y preparada para ser cocinada en unos días. También vi unas tariktas; como sabrás, esa planta se descubrió hace 30 años en la amazonia, suponiendo una revolución en el trato con los animales, al tener unas esporas que provocan una muerte dulce (Como la de aquellos jóvenes que se suicidaban respirando nitrógeno) en cuestión de horas sin efectos secundarios en la carne ni en la salud humana, matando a los animales (que comemos los seres humanos) pero inocua para nosotros.
Tras coger un saco de frutas y observar la azada junto al carro, nos fuimos.
-Este hórreo es un tesoro familiar que el difunto ex marido de tu tía Franchesca le dio. –Dijo mi tío.
-¿Tu antigua esposa estuvo casada antes de conocerte? –Pregunté, exclamando para expresar mi sorpresa por no saber nada hasta ahora.
-Eso fue hace mucho tiempo. Ya nos conocíamos y yo me convertí en su amante a sabiendas de su marido, que era amigo mío y aceptaba su relación perfectamente. Su relación con su esposa a la vez era tan buena como la mía con ella o mejor. Al igual que yo, veía bien la poligamia adoptada libremente, en igualdad de condiciones, sin engaños y con el consentimiento de todas las personas implicadas; por lo que las cosas marcharon muy bien. A lo largo de los años nuestra amistad aumentó y los tres pasamos fantásticas experiencias juntos, brindando por la vida. Tu madre y él estaban hablando de tener hijos cuando le diagnosticaron un tumor maligno inoperable; un nuevo tipo de cáncer que no tenía curación. Al cabo de unos meses murió, para desgracia nuestra y le dio a tu tía el hórreo junto a la casa y la finca. Tu tía y yo rehicimos nuestra vida y, tres años después, nació Claudio. –Me dijo mi tío para estupefacción mía.

16
-Este es el principio del fin, entendido como el comienzo de la catástrofe, amenazando lo que podrías perder de algún modo y descubierto un rincón del pasado. Esto es muy interesante pero mejor adelanta tus recuerdos al punto que intuyas clave. –dice Hena comprensivamente.
-Okay. –Responde Allora.
17
Unos días más tarde, mi tío decidió enseñarme una cosa de cierto secreto. Cruzamos varios cercados perdiéndonos entre hayedos, robledos y Olmedos. Finalmente, llegamos a un prado vallado con valla eléctrica.
-Dentro de un año, mis dificultades económicas desaparecerán con creces pero, hasta entonces, tengo que pedir dinero para sufragar mis problemas económicos. Mi esposa gana como abogada pero últimamente el trabajo es escaso. Por ello he aceptado trabajar para el gobierno en este extraño proyecto. –Me dijo resignado mi tío.
Vi dos especies de animales: Unos parecían caballos unioculares con un cuerno retorcido, en punta, en la frente (recordando mucho a los unicornios míticos). Los otros eran seres tripodos con unos brazos, especialmente adaptados para agarrar al enganche; como unas pinzas sin dejar de lado otras funciones. Además, tenían tres ojos y una extremidad de hueso duro cortante en la parte superior de la cabeza, que utilizaba para cazar caballos.
-¿Qué son? –Pregunté con curiosidad.
-Los que parecen unicornios son una nueva especie de caballos, fruto de la manipulación genética, llamados Cornus. Los otros, fruto de lo mismo, se llaman Pietas y son unos animales fascinantes. Los últimos son unos gusanos de tierra gigantes del tamaño de un gato, a los que hemos llamado Sierpes. –Me explicó mi tío.
-¿Y como cazan? –Me pregunté.
-Los cornus son omnívoros. Se alimentan de hierbajos y sierpes, que cazan clavándoles el cuerno que usan primero para excavar. Los cornus son capaces de desmolecularizarse en partículas diminutas, interconectadas entre sí, que se mueven a través del espacio y del tiempo (A la velocidad de la luz y viajan en el tiempo) siendo capaces de remolecularizarse; es decir de telé transportarse para defenderse de los enemigos. –Explicó mi tío.
-¿Pero, eso no es físicamente imposible según nuestros conocimientos científicos? –Pregunté estupefacta.
-Según nuestros conocimientos científicos y esas leyes físicas que creemos conocer, así es. Pero, hemos descubierto que no. –Respondió mi tío muy contento.
-¿Cómo lo habéis descubierto? –Pregunté algo perpleja.
Hemos descubierto que, en ocasiones, aparecen cornus que se enfrentan a los pietas en situaciones extremas para su especie de unos 300 individuos. Cada tres semanas los 90 pietas se unen en un ataque conjunto de caza masiva en que acabarían con el 99% de la especie sin la intervención extra de un grupo de defensa que son un 1% más de individuos que el grupo atacado antes de la aparición. No hay más nacimientos y aparecen ya adultos, siendo semejantes a individuos ya nacidos hasta en sus genes, pero más envejecidos. Se ha visto analizando las imperfecciones en las células a causa del daño del oxigeno. Esto solo se explica si son capaces de viajar en el tiempo hacia atrás. –Contó mi tío, fascinado por el tema.
-Volviendo a los otros animales ¿Cómo cazan? –Pregunté.
-Los pietas tienen la habilidad de volverse invisible durante escasos quince segundos. Durante esos segundos corren y atacan, con suerte, a un cornus o dos. Lo hacen a través de sus brincos, golpeando a un cornus con la extremidad de hueso duro. –Dijo mi tío.
-¡Sigue! –Le supliqué.
-Las sierpes se alimentan de minerales, detritos, longos, carroña, cadáveres y todo lo que encuentren bajo tierra (además de algunos pietas ocasionales). Son los animales más rápidos en tierra. Pueden aumentar su tamaño considerablemente y agrandar su boca. A diferencia de los otros, se reproducen asexualmente. Tienen la capacidad de unirse tanto células individuales para formar un ser pluricelular como entre individuos pluricelulares para crear seres más complejos. Su cuerpo suele asemejarse al de un enorme gusano con una boca circular cuyos dientes dentados se ensamblan para cortar o agarrar. Hay bolsas acidas junto a los pulmones y unas fosas de respiración, aunque carezcan de nariz, al igual que de ojos. Poseen una serie de pelos muy duros y espinados, desde los que pueden salir fuego o acido, que les ayudan a moverse por la tierra y salir a cazar. –Siguió explicando pedantemente mi tío.
Luego me contó que esos seres tenían su origen en manipulaciones genéticas aleatorias iguales sobre miles de células unicelulares (lo que cambió su estructura genética y alteró en parte la estructura conductiva natural de las células). Eso provocó las habilidades y conductas de las células anómalas. Entonces se unieron y evolucionaron en su desarrollo hasta lo que ahora son y aumentaron, tal vez, en proporción.
Me contó que los cornus tenían una vida estimada de 700 años, debido a que sus células se regeneraban, cada cierto tiempo, como las de los árboles centenarios. Luego, dijo que cada cornus podría hacer eso con la materia que cubrieran de unas partículas de energía, al estar en contacto, pero nadie había logrado montar en uno. El ojo, de en medio de la frente, les ayudaba a ver de cerca y enfocar la vista de lejos, como un periscopio mirando.

Cada pieta tenía una inmunidad casi absoluta a cualquier enfermedad. Descubrir su secreto sería de gran utilidad. Todos esos seres se controlaban medianamente en aquel lugar, aunque no sería tan fácil hacerlo fuera.


Fui a aquel prado, donde sabía que ningún animal estaba interesado en matar ni comer a un ser humano. Observé esos pietas con su piel escamosa, sus facciones de murciélago, sus orejas de gato, su torso de proporción humana y la mitad de abajo del cuerpo de un caballo (aunque la tercera de en medio era algo más corta).
Luego acaricié al cornus y me subí a su lomo. Sentí unas partículas de energía extraña atravesándome y sentí más conectadas las partículas de mi cuerpo; así como las de todos los objetos que había. Pensé en un lugar donde quería haber estado tras enterarme dos días antes de su caída y nuestra ruina. El cornus se teletransportó conmigo y reaparecí (con objetos incluidos) en la ciudad de Merhaba.
Cabalgué con el cornus hasta coger el periódico. Entonces vi que había vuelto a dos días antes, justo antes del ataque.


18
Llegué a la ciudad de merhaba algo estupefacto de estar allí y fue un sock comprobar como sentía perderse aquella sensación de conexión de especial conexión de esas partículas. Tras leer el periódico, traté de advertir al vendedor de lo que iba a pasar, pero no me creyó.
Entonces aparecieron un hombre y una mujer de entre 20 y 40 años montados en Cornus para extrañeza de todos los presentes menos yo.
Según me contaron, eran robots de unos 10000 años en el futuro cuya complejidad, lejos de ser como la humana, era fruto de 9500 años de evolución tecnológica, induciendo fallos y mejorando todo tipo de robótica a pasos agigantados para que simularan emociones y una tercera parte de las formas teóricas de actuación en un ser humano bajo diferentes situaciones. Daban el pego entre la gente y podían aprender información procesada semejante, en cantidad, a la de un perro para mejorar, aplicándola como lo haría un humano. También poseían una macromemoria semejante al disco duro de un ordenador de 2 millones de gigas de espacio. Poseían cámara fotográfica y de video en las pupilas, visión nocturna y sensores de calor, así como zoom óptico. Se autoreparaban con nanotecnologia y esa misma nanotecnologia destruía nanomaquinas de destrucción.
Provenían de un futuro un tanto incierto. Después de una catástrofe nuclear, que arrasó todo el planeta menos varios archipiélagos, la amazonia y Australia, la tierra estaba aislada con guerras interplanetarias. Tras ser devastado el planeta nueve veces con armas de destrucción masiva, la población en el planeta era de 6 millones de habitantes. En muchos lugares no quedaba nada salvo algunos monumentos que, gracias a barreras de campo dimensional (Colocadas milagrosamente bajo tierra y de manera indetectable hasta el descubrimiento de un aparato en Sydney, después del cataclismo, que podía verlas y hacerlas volver) sobrevivieron. En su mundo, tecnológicamente, casi se ha vuelto al medievo (salvo las tecnologías ocultas en los edificios rehabilitados y las casas de la gente con sus comodidades). En ese mundo también se habían visto inmersos en una guerra de supervivencia junto a epidemias, bombas bacteriológicas, cataclismos, virus informáticos, robots asesinos de gran tamaño y nanorobots (Que esos robots combatían día a día).
Usaban la ayuda de los cornus para combatir a sus enemigos. Protegían a sus creadores de los ataques de algún pieta asesino, engendro de su propia naturaleza, que por error se aficionaba a la carne humana. Eso, sin contar la aparición de sierpes gigantescas del tamaño de montañas, que se alimentaban de todo lo que pillaban, rondando así África y América. Los robots servidores de los humanos poblaban la Antártida y su viaje aquí fue accidental.
Me ayudaron a evacuar mi casa junto a varias personas que me creyeron, aunque no se me creyó para hacer una evacuación masiva. Gracias a la ayuda de los robots, se paró una oleada de nanorobots asesinos que mataron 50 personas, pero que sin su intervención habrían matado a 350, siendo la primera oleada según contaron los robots del futuro. Debido a que esta vez no tuvieron mucho éxito, no lanzarían más. Luego el robot K-PAX fue capturado y reprogramado para trabajar para ellos. Se enfrentó con la robot Demie, provocando varios daños colaterales y destruyéndose mutuamente.
Las bombas empezaron a caer. Los aviones y naves voladoras se introdujeron en la ciudad, tras destruir los cristales calcinados. Estos cayeron desde cientos de kilómetros sobre los transeúntes que desgraciadamente no se apartaran a tiempo.
Con todo lo que pasaba no quedaba un foco de esperanza y la impotencia por no lograr impedir el ataque ni evacuar la ciudad me invadieron definitivamente.
-¡Vallamos a las alcantarillas de la zona sur! –Dijo una señora mayor.
La zona de alcantarillado estaba a 500 metros; que se nos hicieron larguisimos para quienes tuvimos la suerte de sobrevivir al horror inicial. Los helicópteros entraron, enviando soldados a los edificios con sus helipuertos y hacer prisioneros, robar u ocasionar victimas.
Nada más entrar en el metro, oímos una nueva oleada de bombardeos que asolaban la ciudad, provocando algún derrumbamiento en el túnel. Y fundamentalmente, un estruendo megachirriante, ensordeciendo los gritos de socorro de quienes estaban encerrados en el metro. Bajamos las escaleras que conducían a la red de alcantarillado.
Una enorme laguna en un túnel semifangoso con miles de metros de aguas residuales en túneles de bóveda de cañón con unos 300 m de diámetro y un nivel de agua de 50 metros, aproximadamente, se alzaban ante nosotros. Había mini submarinos de lujo, raramente usados, pero, los pequeños barcos, que tenían ahí, sí se empleaban habitualmente, al estar menos ocupados que el metro.
-¿Puede sacarnos de aquí? –Preguntó un joven de la misma edad que tenía yo.
-Puedo intentarlo pero no prometo nada. –Dijo el capitán.
Observé a aquel joven que tenía multitud de cortes por todo el cuerpo que habían sido producidos, según descubrí más tarde, por una puerta de cristales que atravesó.
-¿Qué te ha ocurrido? –Pregunté a aquel extraño joven.
-Cuando veía la televisión, un grupo de soldados robot atacaron mi casa y tuve que escapar rompiendo la puerta de cristal bloqueada. Malherido, fui al hospital, donde me curaron las heridas. Tras los ataques aéreos que atacaron el hospital con destructividad mastodontica, fui a buscar una salida segura, yendo a las alcantarillas de la ciudad. –Respondió tranquilo.
-Una experiencia dura, por lo que me cuentas. ¿Cómo te llamas? –Pregunté.
-En efecto. Me llamo Nick. ¿Y tú? –Me preguntó.
-Yo, Allora. –Respondí un poco inmersa en mis pensamientos.
-Alora. ¿Qué te pasó? –Me preguntó expectante.
-No me creería si te lo dijera. –Respondí rápidamente.
-Prueba. –Me dijo con convicción.
-Me encontraba en un pueblo con mis padres, dos días después de que esto ocurriese. Al cabalgar sobre un animal parecido al caballo, este se teletransportó y aparecí aquí. –Le conté temerosa de que pensara que estaba loca.
-¡Huau! ¡Parece una locura! Pero si lo que dices es cierto, increíblemente; estás cambiando las cosas para bien o para mal. Aunque dudo mucho que esto pueda ir mucho peor de lo que fue o de lo que va ahora mismo. –Me respondió de una forma indefiniblemente compleja.
El barco seguía su curso y Nick avisó de que el nordeste (Donde estaba su casa) había sido invadido por el enemigo y que el aeropuerto estaba siendo atacado, siendo el primer frente de lucha. En el ala noroeste, había unas noticias sobre una ciborg que, además de enfrentarse a soldados armados con metralletas, luchaba contra los terribles ejecutores (soldados psicópatas; tropas especiales que combinan la destreza de la lucha abierta con el dominio de la tortura de un torturador profesional y gran habilidad para extender el terror, las ejecuciones y el poder, de forma que los pocos prisioneros que hacen desearían no serlo).

-Haciendo cosas así, no me extraña que la vida sea un error que no pudo darse por casualidad. –Dijo indignado un científico, llamado Miquelle, ante lo que estaba pasando.


-Quizás la vida sea un error por ser contraria a las leyes de la química y ser imposible (según las leyes químicas conocidas) a nivel aleatorio, pero el valor de la vida no es medible por los actos de unos pocos seres vivos así como su mayor o menor contingencia. Lo que sí me pregunto es. ¿En que entorno se han criado muchos de ellos para convertirse en tales psicópatas, si la psicopatía es una enfermedad cuyo origen es una interacción concreta entre el entorno y la genética? –Se preguntó Nick.
-Alrededor del 1% de la humanidad son psicópatas independientemente de que maten o no. Los factores explicativas llevan investigándose, desde hace más de un siglo (como comprobé en una edición de una antigualla que vi en Internet llamada “CARA A CARA CON LA VIDA, LA MENTE Y EL UNIVERSO”), sin tener mucho éxito pero sin duda, los que nos atacan no lo pasaron muy bien. –Respondió Miquelle.
Así siguieron charlando sobre si el arje es materia o información, como sostenía Miquelle. El barco paró en la salida de la alcantarilla.
Desde allí salimos de las fueras de la ciudad donde había un coche volador que varias personas usaron, aunque otras como Miquelle, Nick y yo no. Fue una suerte, ya que había una bomba en el coche y ésta explotó al empezar a elevarse. Luego fuimos corriendo en medio del camino. Un soldado nos vio y disparó a Miquelle en el tronco, haciéndole prisionero más tarde. Yo me separé de los demás al ver uno de los cornus de los robots. Este, a diferencia de los que conocí, nació con dos ojos y parecía bien dispuesto a salvarme la vida, llevándome a otro lugar en cuanto me subiera a su blanco lomo.
Apenas me separé quince metros del grupo, en otro camino, mi vida dio un vuelco insospechado. Estaba a punto de subir al cornus cuando alguien con una granada la tiró junto al cornus, que murió por la explosión. Una joven de 16 años, mortalmente herida por una bala del de la metralleta, manipuló el seguro del mechero que llevaba y se lo tiró al soldado. Este estuvo ardiendo hasta tirarse a un río. Luego salió con una pistola, atacando a los que estaban allí pero fallando la mayoría de los tiros.
Una soldado lanzó una granada que mató a la gente mientras el combate alcanzaba proporciones inusitadas. Un joven, de la misma edad que la moribunda que quemó al soldado, apuñaló a éste en el corazón con una navaja multiusos.
Tras esto, el otro soldado le atacó con una pistola, haciéndolo incomprensiblemente a un metro de distancia. El joven le clavó unas llaves en el cuello, para sorpresa suya. Forcejearon y yo golpeé al soldado con un pequeño paraguas extensible, noqueándolo.
En ese preciso instante, la soldado sacó un machete, a falta de otra arma mejor. Fue a decapitarme pero, por casualidad, le cayó un rayo, matándola en el acto. La derivación de éste nos hizo pasar un mal rato pero, milagrosamente, estábamos a salvo.

Caminamos trescientos metros hasta una carretera desierta, reservada para el uso de autobuses y caminos, al no haber medios de transporte aéreos de masas para la vida cotidiana.


En medio de la carretera, llegó un obsoleto coche que solo usaban abuelos centenarios nostálgicos, desconfiados de los coches voladores y lunáticos. Desde él, lanzaron una bomba de humo. Oí disparos y la gente se empezó a separar, incluyendo Nick. Para mi sorpresa, alguien me golpeó en la cabeza.
-Un relato interesante. Tanta muerte, destrucción y horror debieron de afectarte mucho. La búsqueda de sentido a lo que no lo tiene nunca acabará y será peor para ti si no se lo intentas dar. –Dice Alhaja.
38. Ayna

1
-¿Cuánto tiempo llevamos aquí? –Pregunta Ayna a Orateur con una impaciencia mordaz por alguna razón tediosa y ardua de contar.
-Desde que nos capturaron a todos hasta que nos metieron en las capsulas criogénicas, seleccionándonos entre unos pocos, pasaron tres días. Desde entonces han pasado 30 minutos y 14 segundos aproximadamente. –Responde Orateur.
-Merci beaucoup. Es poco tiempo para todo lo que ha pasado. Lastima que no recuerde casi nada de antes de llegar a aquí. –Comenta Ayna triste.
-Te ayudaré a recuperar esos recuerdos. –Promete Orateur.

Ayna recuerda alguna cosa como si la estuviera viendo:


Ve un desierto de cactus con colinas montañosas. Allí hay unos hombres:
Uno va a caballo. Tiene unos 55 años, barba larga, aspecto decrepito, una armadura de coraza abollada y corroída por el tiempo así como una cuba de barbero a modo de casco.
El otro es un hombre de unos 40 años, inculto, bajito y gordito. Lleva gafas de sol, una chaqueta vaquera, una pistola y va en una harley.
El primero le dice a Ayna:
-Ven aquí gentil labriega mía, caballera de este caballero en la batalla, la princesa más hermosa por la que hago tantas gestas. Venid aquí vuesa merced. Creo ser un muy digno poseedor del amor de vos. –Dice aquel viejo loco.
-¿Quiénes sois? –Pregunta Ayna asustada de aquel viejo loco y el hombre armado.
-Dulcinea, Dulcinea… Dulcinea del Toboso. Sabes de sobra quien soy yo. ¡Don quijote! Tu servidor. Y mi compañero es Sancho Panza, mi fiel escudero. –Dice Don Quijote extrañado.
Aparece un grupo de gente convertida en estatuas de piedra junto a una gasolinera. Un hombre joven, con la habilidad de lanzar hechizos sin necesidad de varita, les ha hecho eso. Éste lanza rayos contra unos esqueletos que Ayna está creando a partir de los cuerpos del cementerio que pisan. Algunos esqueletos se vuelven contra ella.
Unos pocos se convierten en zombies, de todos los esqueletos. Tras despetrificar a algunas personas, las atacan matándolas o muriendo en el intento; a causa de su defragmentación hasta el punto de que no puedan físicamente luchar.

-Soy uno de los dos quiromagos registrados y mis nueve años en la escuela de Howars me atestiguan como mejor mago que tú. –Dice altivo aquel mago.


-¡Saldré de esta! –Dice Ayna convencida.
El mago maligno lucha, tras eso, contra los esqueletos y mata a algunos, diseccionándolos con su espada, en un duelo de esgrima. Despetrifica a un hombre. Lo hiere con una daga venenosa y, tras sacrificarlo, clava el puñal en la tierra. De la tierra sale un golem que acaba con los esqueletos y que va a por Ayna.
Ese ser de piedra se aproxima lentamente hacía Ayna. Mientras, la tierra empieza a tragar al mago maligno; a petición suya por lo patética que le resultaba aquella situación.
-¡Daimiel, nieto de Gargamel! Ni yo ni mi escudero hemos renunciado a la muerte, luchando por ganar el favor de mi amada para que tú sigas con las trifulcas de tu abuelo en este nuevo mundo; donde los archienemigos serán vencidos como noble caballero que soy. –Suelta ese discurso solemne Don Quijote.
En ese momento, Don Quijote va con su caballo y golpea con su lanza al golem.
-Señor, apostaría mi chupa que usted está golpeando a un tanque. Sobre ese mago invisible, intangible e inaudible, su magia oculta la batalla que entablas y describes. –Dice Sancho.
Saca de un bolsillo de su pantalón un ordenador portátil plegable; el cual despliega y ensambla. Mira sus contactos de correo electrónico y escoge tres que son: Doctor House, psiquiatra Venon, psicólogo Farnsworth.
Luego envía el siguiente mensaje:
-Está teniendo otra de sus crisis. Esta vez, no podremos hacerle robar como con Robin Hood, bajo la mentira de que se lo da a los pobres, ni que pague el pato de su incompetencia con el riesgo de dejar su misión, por no hablar de que peligré su salud.
Ayna lo lee y se queja. Sancho saca su pistola y la va a disparar. Entonces despierta, ya que todo ha sido un sueño.
-Vamos. Es hora de levantarse para ir al instituto. –Dice una anciana que resulta ser su abuela.
Ayna se levanta. Mira el reloj de mano que llevaba y son las ocho menos cuarto. Huele a humo de tabaco y hasta se ve. Ve más humo y nota que hay fuego. Avisa gritando y se despierta, descubriendo que esta vez es de verdad.

2
La luz salía por la ventana, iluminando aquella cama arrugada. Estaba sola en casa como de costumbre, en su tercer día estando sola en casa, durante aquel verano en el que sus familiares estarían unos días de viaje. Sintiéndose libre de hacer lo que quisiese y planificar su día a día bajo nuevas responsabilidades, más tranquilidad, espacio e intimidad.
Sin horarios ni limitaciones sociales, actuó tal como era. Tras comprobar que el ruido que creía haber oído no provenía de ningún intruso, se desvistió y paseó desnuda por la casa. Encendió el radiocasete. Bailó y cantó, interpretando incluso. Después de estudiar, leer, escribir, ver la televisión y hablar con gente por el ordenador, pasaron las horas de la digestión del desayuno.
Se puso a escribir en su cuaderno una de aquellas historias que se le venían a la cabeza. A menudo se le venían detalles entremezclados de guiones de sus series favoritas y, tiempo después, muchas de esas cosas ocurrían de un modo u otro (en la serie). Escribía un guión sobre una serie de ciencia ficción que le gustaba mucho. La serie, llamada Prometeo, era sobre una nave de exploración espacial capaz de viajar a la velocidad de la luz de unos lugares a otros de la galaxia. Por efecto de la contracción del tiempo y dilatación de este avanzaban, en unos añitos para ellos, miles de años en el futuro. Tenían diversos agujeros de gusano, a trabes de los que hacían viajes en el tiempo sin moverse en el espacio, regresando al tiempo que han salido. En sus viajes vivían múltiples aventuras y en los viajes larguisimos recurrían a la criogenización para sobrevivir.
En la historia que Ayna imaginaba, los protagonistas, incluyendo la capitana, se encontraban mal heridos tras un ataque de unos alienígenas invisibles; quienes destruían las capsulas criogénicas e inutilizaban los túneles temporales junto al sistema de propulsión de la nave, quedando está a la deriva en la atmósfera de un planeta inexplorado. Tras conseguir las gafas de visión calorífica, los derrotaban, aunque no sin bajas y alguna especialmente importante (Especialmente importante en la trama). Bajaron al planeta con una minimnave con escudos y otra arcaiquísima nave de aterrizaje. Allí encontraron el modo de volver al encontrar las coordenadas espaciales de un agujero de gusano natural, una tecnología de visión del calor a gran escala; que ocasionaba la contraprestación del camuflaje de la nave biosintetica (semejante a ellos (los alienígenas) en habilidades sin contar la parte mecánica como nave), además de un nuevo sistema de propulsión. Con esas tecnologías viajan al agujero y regresaban, tras una estancia accidental durante la pangea terrestre viéndola desde la atmósfera, al momento previo del ataque. Destruyen la nave alienígena, pero su propia nave es destruida, sobreviviendo sólo la capitana y un subordinado suyo a quien no aguanta. Estos van a su nave del pasado; que no para de girar para generar gravedad artificial y que tarda una hora en recogerles, para tedio suyo.

Entonces sacó del desván un viejo cachivache de la época de sus tatarabuelas; el cual todavía funcionaba. Era un DVD junto a diversas cintas (CDs) de DVD. Conectó el reproductor de DVD y miró todos los DVDs que había. Finalmente se decidió por ver un episodio especial de una antiquísima serie de culto en la ciencia ficción acabada en su décima temporada y reeditada recientemente (Unos años antes en realidad, fue a causa del centenario de la película original que dio origen a la serie), poniéndose recientemente reposiciones en la tele. La serie se llamaba Star-Gate Sg-1.

En aquel capitulo, el Sg-1 entraba en contacto con una raza alienígena amantes del caos que estaban por todas partes traduciendo, cuando querían, a unos seres de inteligencia superior (humanos u otros parecidos). También conocían a un antiguo que se hacía llamar “El portador del tiempo”. Este les explicó como se desarrollaron las tecnologías de la maquina del tiempo, estando presente en mayor o menor medida en todas las tecnologías de viaje a la velocidad de la luz o mayores así como los Star-gates. Les habló de una tecnología nueva que le permitía transportar materia directamente a través del tiempo como los teletransportadores en el espacio. Les comentó que había usado ese aparato para traer una maquina que reconvirtiera a unos Antiguos; partidarios de Anubis, que se habían sublevado; siendo peores que los Ori. La maquina se había estropeado y había provocado un desastre en las líneas del espacio-tiempo, trayendo múltiples enemigos derrotados o en conflicto con ellos como los Rights, los goaulths, los replicantes, Anubis, etc. Por eso el Sg-1 se metió en ese fregado para solucionarlo.
Tras ver el episodio, decidió ir a ducharse:

Mientras se duchaba llevó a cabo un hidromasaje mezclando agua fría y caliente. Mientras disfrutaba embargándose con múltiples sensaciones, múltiples gotas de agua caían por su piel y el calor producía un efecto relajante. Cuando se enjabonaba y se aclaraba se sintió observada aunque, por más que miraba, no vio a nadie. Se secó, notando una vez más aquellos estigmas; cuyo origen psicosomático no recordaba y que estaban por delante y por detrás de ambos muslos, cerca de las nalgas y la tripa. Justo después de dejar la toalla en su sitio y vestirse, decidió irse a pasear a un parque cerca de allí.



3
Un hombre de unos 35 años estaba hablando con una mujer alta, gordita, muy guapa y atractiva.
-Eanerím, no entiendo que interés tienes en esa joven. Con mi habilidad puedo acercarme a ella lo suficiente como para que una bala le atraviese la traquea antes de que pueda gritar y muera rápido. Sería una forma dolorosa, sin muchas pruebas incriminatorias que no podrán descubrir y sin problemas añadidos ya que se puede simular fácilmente un suicidio. –Decía aquel hombre de rasgos orientales.
-Yocasimo, lo creas o no, tus habilidades serán muy importantes. Estamos diseñando un virus bacteriológico o como lo quieras llamar. Este hibrido (Con ARN vírico y ADN de bacterias, constituyendo un nuevo tipo de ser vivo más potente y nocivo de lo normal) es el arma más letal inventada hasta la fecha. Estando bajo nuestro control podremos ganar la guerra. Hace unos años, una secta, cuyos individuos estaban metidos en genética y muchos de los cuales tenían muy desarrollada la capacidad precognitiva, vaticinaron la creación de un nuevo virus-bacteria y dos individuos con los anticuerpos para curarlos. Descubrieron el genoma de ambos. Después de secuestrarles les indujeron con alucinógenos estigmas psicosomáticos, no recordando luego nada. Uno de ellos es Farnsworth, que es de los nuestros. El otro creemos que es aquella chica. Con tu habilidad para afectar a la percepción de los demás, de forma que sepan que no estás ahí, averiguarás si realmente es ella. Te encargarás de su familia y de paso te colarás en su casa. Desactivarás su sistema de seguridad. Finalmente, ya que estás, te darás una ducha que te hace falta tras tu última misión. Márchate de una maldita vez. –Dijo Eanerím bordemente.
-Adiós. –Dijo Yocasimo.
4
Ayna llegó al parque, en un caluroso día veraniego. Había campaña electoral y un político estaba pronunciando un discurso improvisado, con su atril en medio de la hierba y unas sillas para que se sentara la gente. Sus cuatro guardaespaldas colocaron unos aparatos recientemente inventados que conectados, una vez alineados, generaban un enorme campo de fuerza.
Un hombre del público sacó una pistola y disparó al campo para sorpresa de los presentes. El campo de fuerza paró la bala y los guardaespaldas abatieron a ese personaje. Un pitido chirriante, como el que rompe las copas pero más agudo, rompió el campo de fuerza.
Un francotirador disparó al candidato a la presidencia, matándolo. Nunca se cogió al culpable. Tras la confusión por, tras y durante el suceso, se empezó a preguntar por un hecho curioso referente a la muerte por asesinato de otro candidato a la presidencia.
La candidata, quien murió primero, había sido horriblemente asesinada por alguien con aspecto de Ninja. Quien lo hizo no salió en las cámaras de seguridad y Ella no mostró ningún signo de resistencia, según contaron los medios. Tenía un clavo clavado en el medio de la frente como si se lo hubieran clavado golpeándolo con un martillo contra la pared. Según la supuesta cinta de video que mencionaban en los medios de comunicación, quien la asesinó se volvió visible de repente y salió corriendo, grabándose como alguien visible e invisible a ratos, escapando por los pelos de la policía al estar bien visible.
Era una alcaldesa estupenda que había logrado la simpatía de la oposición (Que no estaba de acuerdo del todo con sus medidas pero que tampoco le resultaban desagradables) y sus partidarios, haciendo lo mejor para todos en Dikaiopolis. Iba y venia con relativa frecuencia a Cold River, donde dejaba de lado la masificación a menudo frívola de la ciudad. Era una candidata prometedora que había hecho mucho bien con su honradez y justicia.
El difunto candidato, al igual que ella, era prometedor. También había estado nueve años de alcalde, siendo igual de bueno, bajo la dirección de Urbelle. La principal diferencia radicaba en la política exterior que, en su caso, daba prioridad a parar la guerra, tratando de erradicar la pobreza (Pobreza enorme que las diferencia económicas mínimas eran aceptables) de forma secundaria, encargándose de eso a medio plazo. En el otro, era para la erradicación a corto o medio plazo de la pobreza, aunque tuviera que haber guerra.
Visto esto, lo más probable era que la tercera candidata, una candidata mezquina, ruin y codiciosa llamada Eanerím, ordenara los asesinatos. No era de extrañar que el fallo molecular, a causa de la invisibilidad, se produjera.
Por lo que le dijo Miquelle, un amigo de la familia que le ayudó con su trabajo acerca de las naves globoestacionarias * , es posible volver invisible a un ser humano con lo que lleve encima, pero, para ello, hay que alterar extrañamente su estructura molecular a un modo al que no está adaptado mental ni físicamente, revirtiéndose al cabo de unos 50 minutos a lo sumo; empezando con los parpadeos a los veinte y dejando extasiado a quien lo haya usado o ponerse una capa de invisibilidad que son disfuncionales con diminutos campos magnéticos de alta intensidad, a media pared, lejos de las cámaras de seguridad.
*Naves que se encuentran en la capa de ozono filtrando la contaminación y depurando gases, tanto por medios mecánicos, eléctricos y moleculares como naturales. Aparte de reparar la capa de Ozono y otras zonas de la atmósfera.
Miquelle llegó al parque; con su carácter habitual de bromista aparentemente serio, reservado, no muy hablador, algo despreocupado sin ser pasota y alguien que no se sabe si sabe más de lo que aparenta o aparenta más de lo que sabe.
-Hola Ayna, un día tranquilo. –Dijo Miquelle.
-¡Que! –Clamó Ayna.
-Tú no te Sófocles que te esquilo. –Le soltó a Ayna.
-¡Que gracioso! –Contestó Ayna.
-Es una frase graciosa de carácter popular. Su origen se remonta a los estudios antiguos. Según la leyenda urbana, hace muchos años, un maestro de griego clásico se lo contó a unos alumnos suyos para que pudieran aprender un conocimiento que pudiera serles útil. –Explicó Miquelle.
-Que interesante. –Exclamó Ayna.
-Tengo algo para ti. No te voy a contar mi vida si piensas en eso, pero es interesante. –Avisó Miquelle ilusionado.
-¿Qué es? –Preguntó Ayna, viendo un extraño artefacto.
-Es un ralentizador temporal. Básicamente manipula el campo magnético de la tierra y la gravedad de todos los objetos del sistema solar, manipulando con ello el paso del tiempo salvo lo que esté en la barrera magnética; que marchará a su propio ritmo de 2 minutos en relación con los 2 segundos de fuera. El artilugio se compone de: múltiples electroimanes. Un combustible hecho principalmente con mercurio, silicio, oro, nitrógeno liquido, agua y hierro en cantidades y formulas diferentes a las normales; las cuales unidas a los imanes naturales, los aparatos electromagnéticos, las brújulas y la antena de ondas electromagnéticas, con los circuitos, acaban provocando el doble efecto. Tiene una carga de tres horas en su sistema de referencia y luego se recarga cada 30 días en horario de tiempo normal. Úsalo en emergencias. Presiento que te será útil. –Explicó Miquelle.

Ayna recordó una tecnología parecida en un capitulo especial de Star-Gate Atlantis (es lo que tiene tener varios antepasados aficionados a los capítulos especiales de las series así como los últimos capítulos de éstas) en el que viajaban a un mundo alternativo. En él, el proyecto Star-Gate de la tierra se sacaba exitosamente a la luz y llegaban turistas a Atlantis, libre en gran medida de los Wraith, aunque esa paz durara poco. Gracias a una tecnología parecida encontrada en un planeta de la galaxia Pegasus junto a cientos de Star-Gates, estos podían activarse simultáneamente en el mismo planeta. Con ello, los gobiernos del mundo se unían para detener a los Wraith que se marchaba de la galaxia Pegasus hacia la vía Láctea.


-Todo saldrá bien para mí y para ti. Eso sólo es una precaución para que puedas afrontar mejor lo inevitable. –Dijo Miquelle despreocupado.
5
Ayna pasa a recordar lo último que recuerda de unos días antes:
-En verdad, no eres Dulcinea. Más bien eres nieta de Gargamel o Merlín por lo que he visto. Las malas artes de Daimiel me han hecho ver otra cosa. En cambio, eres muy diferente y una aliada en este nuevo mundo. Hace mucho que deje aquella identidad de Don Alonso Quijano, convirtiéndome en quien soy ahora. Mucho tiempo ha desde que, viendo en que no podía cambiar el mundo en que vivía, opté por dejarlo a favor del desencantado yo anterior, quien murió poco después de que me marchara totalmente. Me convertí en mito y ahora, mi duda sobre la realidad y la ilusión, sobre quien soy y quien fui, si este mundo es para mí y si lucharé contra este caminó, me corroen. Sancho Panza no se conformó con la ínsula de Barataria y decidió venir junto a mí tras morir, convirtiéndose en mito. Por desgracia, este mundo lo ha corrompido tras eternizarlo y ahora es un arquetipo que cree haber hecho cosas que no hizo y me utiliza, engañándome bajo el sueño de quien fui. ¿Qué puedo hacer? –Dice apesadumbrado Don Quijote.
-Yo te ayudaré. –Responde Ayna.
-Viviere lo que viviere, siempre te estaré agradecido y te inspiraré ideales mucho más allá de mis historias en la literatura. –Promete Don Quijote.
Ayna y Don Quijote se unen en su lucha contra múltiples peligros, logrando que Sancho y Don Quijote vuelvan a ser los que eran y retomen sus aventuras. Agradecidos, se despiden y entonces Ayna despierta.
6
Se encontraba en el tren, camino de la ciudad más importante del país. Toda había sido un sueño con final feliz en que Sancho tiró su chupa, sus pantalones vaqueros, su ordenador y su pistola y regresó a una replica de su querida La Mancha, a lomos de su burro. Don quijote le siguió con Rocinante y, en ese nuevo mundo, repararon agravios de verdad.
Ayna vio a su lado a su amiga Chambre.
-Lo que ha ocurrido en tu ciudad es terrible pero estas vacaciones te ayudaran a encontrarte a ti misma, viendo que necesitas realmente. Es difícil que el viaje sea en balde o que ocurra algo semejante. –Dijo chambre empáticamente.
-Lo tendré en cuenta. –Dijo Ayna.
-Hola a las dos. ¿Creéis que falta mucho para que lleguemos? –Dijo un chico amigo de ambas.
-Excursor, llegaremos enseguida. –Dijeron ambas cansadas y exaltadas.
-¡Estoy entusiasmado con este viaje! Ya vi un distrito de la zona nordeste pero esta vez veremos muchísimo más de la ciudad. –Dijo Excursor.
La llegada a la ciudad comenzó con una visita a un jardín muy peculiar, de estructura laberíntica, en cuyo centro había una escultura de arbusto. Ésta escultura imitaba un edificio de cuatro plantas con sus ventanas; formadas por esquejes adheridos a los cortados y para la puerta igual, asemejándose a un edificio de verdad pero sin suelo en las plantas.
Luego, entraron en un buffet libre con alimentos de todo el mundo y comieron bien. Entonces, viendo que se hacía tarde, fueron a un hotel donde quedarse.
-Excuse moi, je veux aller á la chambre quatre vingt dix huit, si il vous plait. –Dijo una señora con sus hijos pequeños.
-Oui, tu l´as ici. –Dijo el recepcionista, dándole la llave.
Luego atendió a unos japoneses y a unos chinos hablándoles en su idioma.
Entonces llegó un argentino con muchas prisas.
-Hola Orateur, no puedo andarme con voludeces que un asunto me corre mucha prisa. Mi piva y yo queremos pasar una noche romántica en el hotel por nuestro aniversario. –Dijo un joven de 22 años.
-Osvaldo ¡Como te pasas con tu abuelo! Porque eres amigo del dueño y cuando pasas por el bar la clientela femenina se triplica y piden más ¡que sino!… -Dijo Orateur sin más y le reservó una habitación.
Chambre y Excursor pidieron la habitación. Mientras, Ayna fue a una librería.

La librería era enorme, asemejándose a la superficie de un centro comercial en una cámara acorazada. Había amplios vanos en una pared, que dividía la estancia en dos, y una barra con dependientes en la zona, tras esos vanos.


Cámaras de seguridad y detectores de metales protegían la sala. Había mucho material escolar y de oficina, incluyendo transcriptores (Unas maquinas cuya habilidad era transcribir de unos alfabetos a otros los textos que leía escaneándolos e imprimiéndolos con las letras y signos de otro alfabeto; aparte de poder traducir de unos idiomas a otros esos textos) aparte de papel.
-¿Qué desea? –Dijo una dependienta.
-Busco un libro de Whenid silmarillión llamado “El esqueje de rama”. –Dijo Ayna convencida.
Era un interesante libro. Cuenta la historia de una adolescente llamada Kanowa que decide seguir su propio camino después de ver su propia vocación incompatible con su futuro de medio plazo a desarrollar. Afrontando miedos y dudas, decide no estudiar una carrera que ya no le convence hasta casi el final y hacer una que, sin tener mucho respaldo general, le interesa mucho en todos sus sentidos, encontrando una nueva vocación bajo nuevas esperanzas de futuro.
Ayna hojeó un libro policiaco sobre un grupo de policías que toman las decisiones más importantes tirando a los dados. Luego leyó unas paginas de una novela filosófica en que, durante sus delirios moribundos, unos enfermos tienen conversaciones con varios de los filósofos más importantes de todos los tiempos, aprendiendo filosofía unos enfermeros que creían saberlo todo al respecto.
En ese momento, apareció un gato perdido de color grisáceo con manchas negras.
-¡Que mono el minino! ¡Pobre, se habrá perdido! –Dijo Ayna, acariciándole en el lomo de forma afectuosa.
Olió un buen chorro de humo que dio a las cámaras. Una señora había sacado un mechero y había estado quemando un libro durante varios segundos. Ayna la vio:
-¡Está usted loca! –Gritó, agarrándola y cogiendo el libro, quemándose la mano en el intento.
La policía la detuvo, esposándola, y se apagó el fuego. Un señor hizo lo mismo y fue detenido. Aseguró que la diosa Siba se reencarnaría bajo el avatar de la futura líder de su secta y destruiría la cultura actual completamente, sin que por ello sus seguidores dejaran de lado la misión de salvar algunas cosas, destruyéndolas bajo un fuego provocado. Ideas sectarias como aquellas proliferaban aunque menos que más adelante.
Quindici y Envie se saludaron mutuamente consternados ante lo ocurrido. Una perra lazarilla de una anciana invidente no paraba de ladrar a un encargado.

-¿Qué pasa, Integellus? –Preguntó Clitella, la anciana.


La perra dejó de ladrar y todo marchó bien.
Unos niños llegaron, buscando a un gato.
-Hola, podría devolvernos a nuestro gato, por favor. Mi amiga Puella olvidó cerrar la puerta de mi casa, aquí al lado. –Dijo el niño.
-Martín, no mientas. Fuiste tú. –Dijo Puella.
-Mentirosa. Sabes que eso no es cierto. –Le dijo Martín.
-Echaros la culpa mutuamente sin argumentos no sirve de nada. Tomad vuestro gatito. –Dijo Ayna.
Los niños no entendieron lo que dijo Ayna sobre echarse la culpa pero se alegraron de recuperar su gato.
-¡Cuanta confusión! –Dijo una joven a Ayna.
-Desde luego. –Dijo Ayna.
-Me llamo Gemma. –Dijo la joven.
Tras saludarse, intercambiaron una mirada. Ayna, después de observarla durante un buen rato, percibió algo particular en aquella persona que la miraba asiduamente; quien quizás percibía algo similar en ella. Mucho más tarde, sintió como si hubiera visto a esa Gemma en otra parte, pero Ayna no recordaba donde. En ese preciso momento, decidieron conocerse más; Ayna, hablando la mayor parte del tiempo y Gemma, sabiendo escuchar, escuchaba. Así estuvieron varias horas.
Tres o cuatro horas después de haber comenzado la conversación, Ayna dijo:
-Gemma, me resultas familiar. ¿No nos habíamos conocido antes?
-No, que yo recuerde. –Respondió Gemma.
-Será porque me recuerdas a alguien. –Dijo Ayna explicativamente.
-¿Quién? –Preguntó Gemma por curiosidad.
-Alguien que creí conocer una vez pero que apenas conocí. –Respondió Ayna enigmáticamente.
-¿Se me parecía mucho? –Preguntó.
-Teníais algunos detalles en común, pero en general era muy diferente a ti. Ella era muy corriente y tú, una artista algo friki y tímida, por lo que me has dicho. –respondió Ayna.
-¿Estás de viaje? –preguntó Gemma.
-Sí, más o menos. –respondió Ayna dubitativamente.
-Yo también. Todos deberíamos viajar más a menudo. La mayoría viajamos de vez en cuando y eso es positivo. Oír solamente historias de viajes no es tan enriquecedor como vivir también las propias, aunque oír sólo las propias no enriquece tanto como ambas cosas. –Dijo Gemma simpáticamente, venciendo la timidez en gran medida.
Ayna y Gemma se despidieron, acordando reunirse más adelante. Ambas amigas seguro que se reencontrarían tarde o temprano. Con bastante mayor probabilidad, mucho más temprano que tarde, aunque eso nunca se sabe.
Después de cenar, estuvo Ayna con sus amigos en una discoteca de once a doce. Había tanto ruido que se comunicaban mediante el lenguaje de signos. Durante décadas, la gente había aprendido el lenguaje de signos desde la más pronta infancia, antes, incluso, de aprender a leer y a escribir. Debido a ello, lo dominaban, en el caso de la lengua o lenguas maternas, y respecto a algunas lenguas extranjeras, a menudo también (ya que se empezaban a aprender pronto y conjuntamente a la lengua oral y escrita). Lo pasó muy bien y se fue a la cama bastante cansada.
Al día siguiente, nada más levantarse, Gemma, por su parte, vio un reportaje sobre una enfermedad congénita típica de la época. Se llamaba Audicrushia y provocaba sordera incurable. En tales casos, la manipulación genética no siempre servia, los audífonos tampoco, utilizar las células madre para regenerar el tejido auditivo servía unas horas (no compensando en absoluto) y la nanotecnologia funcionaba en muy pocos casos. Ésto hizo que un colectivo importante de la población (Un 29%) tuviera ese problema y desarrollara como efecto secundario una enorme capacidad de sentir los sonidos, en especial la música. Respecto al problema de la enfermedad, quedó la esperanza de que se encontrara una cura de forma casi milagrosa, como con el virus del sida.
Ayna, por su parte, también puso la tele. Las noticias dijeron lo siguiente:
-Se han descubierto dos robots venidos de 10000 años en el futuro para ayudarnos. Parecen ser mensajeros de los supervivientes futuros, sus servidores o sus dioses. La opinión pública está dividida sobre si esto es cierto pero la evacuación nos parece memorable de todas maneras. Luego seguiré contando.
Cambiaron las noticias y Ayna apagó la tele. Se fue a desayunar a una cafetería y se encontró con Gemma. Entonces, tuvieron una serie de conversaciones inteligentes e intelectuales, así como chistes malos y bromas.
Al acabar el desayuno, Ayna pagó su cuenta, incluyendo sus tostadas con mantequilla. Sé tomó su té turco enfriado lentamente, tras calentarse bastante. Y un huevo frito.
-¿Qué opinas de esta guerra que está teniendo lugar aquí cerca? –Preguntó Ayna.
-Me preocupa bastante. Soy pacifista y tampoco me convence, aunque éste bando luche en defensa propia. –Respondió Gemma simpáticamente y denotando preocupación en sus palabras.
-Yo estoy a favor de la defensa propia y, aunque personalmente el asesinato va contra mis principios, veo justificable en parte que, en situación de guerra, si un ejército enemigo nos ataca nuestros soldados defiendan su vida, las de sus compañeros y las de civiles, pero ello no quita la inmoralidad del asesinato. Sobre la violencia, tampoco me gusta fuera de la fantasía y la ficción. Las veces que me he visto obligada a usarla eran como disparos de fogueo disuasorios. –Dijo Ayna.
-Sé que pronto nos tocará despedirnos, amiga mía. Evitar el miedo a la despedida se logra por exceso o defecto de tiempo y conocimientos de una persona. Lastima que bastantes veces no se dé ninguno de los dos. Tengo un libro encargado en la librería. ¡Que te vaya bien! Adiós. –Dijo Gemma, dándose cuenta de su despiste.

-Adiós amiga. –Ayna le dijo a ella, aunque su despedida casi se perdió en el camino vacío.


Ayna se dirigió hacía el Astrapaios, el principal museo arqueológico de la ciudad. Pensaba en una película española de terror, de un año antes, referente a un psicópata que mataba a sus victimas con garrote vil, después de estar a punto de morir en una ejecución ilegal años antes, bastante mala como la mayoría de ellas, cuyo único terror era el de lo mala que era. Menos mal que tales pensamientos palidecerían con lo que vería más tarde y con lo que una buena novela de terror, recién recordada, le transmitía.
De repente, se oyó un ruido de aleteo de un coche volador, helicóptero, avión o nave espacial. Ayna miró al cielo y vio un avión lanzando una bomba. La bomba explotó sobre los cristales, incinerando la mayoría de ellos. El ruido y el calor rompieron y calcinaron la capa posterior de cristales, a diez metros de los otros, cayendo desde cientos de metros.
Ayna logró librarse de morir a manos de los cristales, utilizando, utilizando el aparato que le dio Miquelle. Llegó a la librería preocupada por los daños en la macroestructura y por sobrevivir. Llegó un segundo antes de que los cristales se empotraran contra el suelo en tiempo real, contemplándolo Gemma.
La librería se cerró herméticamente de repente. El aire empezó a escasear hasta que todos se quedaron inconscientes, quien sabe cuanto tiempo, durante ese indefinible lapso temporal de confusión.


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