Índice de Forum 196



Descargar 250 Kb.
Página5/8
Fecha de conversión16.12.2018
Tamaño250 Kb.
Vistas172
Descargas0
1   2   3   4   5   6   7   8

Edna Lorena Fuerte

ednafuerte@gmail.com


Ciudad Juárez, Chihuahua.— Comienza el año de nuestro bicentenario, es un momento de grandes festejos, de remembranzas y recuentos, de mirar a la historia con ojo crítico y retomar las lecciones de ese pasado que subyace en la memoria colectiva de nuestro pueblo. Pero también es un punto que nos muestra lo lejos que estamos de los grandes momentos nacionales, qué tan lejano es de nosotros ese momento de grandes héroes, en ocasiones la exaltación de la historia diluye la memoria de lo inmediato, nos hace sentir mínimos frente a la grandeza de esos hombres de la Independencia y la Revolución que hace cien y doscientos años levantaron los pilares de esta nación.

Este año del bicentenario puede ser el momento de hacernos equiparables a esos grandes héroes, de devolvernos el ímpetu fundacional con que esos hombres y mujeres de hace tanto tiempo se unieron a las luchas de una nación independiente, republicana, federalista y, ahora, en construcción democrática. Esos valores, los grandes ideales que condujeron las más importantes luchas nacionales, a pesar del paso del tiempo, no han perdido vigencia.

Festejar la historia no debe ser condenarla al olvido, sitiarla por un pasado irrepetible, por el contrario, es darle la oportunidad de reinventarse, de renacer en la tierra fértil que son nuestras necesidades, nuestro país requiere aún mucho esfuerzo, muchos actos heroicos, los mayores esfuerzos, tal vez nos estén haciendo falta nuevos Hidalgos, nuevos Guerreros, nuevos Villas y Zapatas que atraviesen el territorio ahora con las banderas de la democracia, de la justicia, de la igualdad, del desarrollo pleno, de las oportunidades abiertas. El festejo del bicentenario no es con la mirada a un pasado que se aleja, sino a un presente y un futuro que están aquí, en nuestras manos, cada vez más cerca.

No consumir en Walmart


Emmanuel D´Herrera Arizcorreta / Preso en el penal Neza-Bordo

salva_teotihuacan@hotmail.com


Abrieron la tienda sólo 15 minutos después de la explosión.

Siendo sábado de quincena por la tarde, cada minuto que permaneciera cerrada la Bodega Aurrera representaba miles de pesos de venta, a pesar del riesgo latente de las repercusiones de la explosión y sin medir consecuencias que las del provecho mercantil.

No se inspeccionó el establecimiento en busca de algún otro artefacto, no se investigó la presencia de algún cómplice, no se hizo una evacuación preventiva. ¡No! Había que seguir ganando dinero, por eso Walmart es una empresa socialmente responsable.

A la empresa sólo le interesa vivir de nosotros, como consumidores de su mercancía, como rehenes de su crédito, como proveedores baratos, como trabajadores esclavizados, como otorgadores de financiamientos por medio de sus compras a consignación y eventualmente en pagos a plazo. Como contribuyentes, pues nos pone en condiciones de desigualdad ante el fisco, en un momento en el que los impuestos para el pueblo son onerosísimos, mientras los montos que Walmart pagó al Estado mexicano por sus operaciones en más de 1,700 establecimientos en todo el país no exceden los cien pesos anuales; sin hablar de las canonjías de que gozan las operaciones de la trasnacional gracias a los actos corruptivos en los que hacen incurrir a los funcionarios públicos de los más altos niveles del gobierno.

Pero si todos esos motivos no fueran suficientes para considerar a Walmart nuestro enemigo, la implantación de la empresa dentro de la zona arqueológica de Teotihuacán, marca un hito en el intento de la voraz trasnacional y de otras globalizadoras para arrebatar nuestras raíces.

Pasaron por encima del decreto presidencial que establece la zona arqueológica de Teotihuacán, pisoteando nuestra cultura y el patrimonio monumental que nos legó la civilización teotihuacana, destruyendo importantes vestigios.

Pero lo que más lacera el espíritu nacional es que la globalización que, mediante el Plan Puebla Panamá, tratan de hacer posible los depredadores de los grandes intereses, principalmente norteamericanos, es que se inducen en el pueblo nuevas formas de consumo que, como en el caso del Halloween, el Chrismas y Santa Clos, están haciendo que los mexicanos perdamos nuestra identidad.

El más efectivo, y podría afirmarse el único medio de enfrentar a este colosal enemigo, es con la sencilla actitud de no comprarles nada.

Cada peso que consumamos en Walmart, en Sam’s Club, en Aurrera, en Superama, en Vips, en El Portón, es un peso que alimenta al monstruo, y más aún si, haciendo uso del crédito que otorgan artificiosamente, tenemos que sangrar nuestra economía pagando los intereses de usura que cobran por otorgar sus tarjetas de crédito.

Mahatma Gandhi expulsó a los ingleses de la India, únicamente haciendo que el pueblo indú no comprara mercancías británicas.

Hagamos lo mismo, independicemos a México e independicemos nuestro presupuesto. No comprando ni consumiendo nada de Walmart.

¡Fuera Walmart de Teotihuacán!

Los nuevos líderes de México
José Manuel Gómez Porchini

jmgomezporchini@gmail.com


Monterrey, Nuevo León.— Uno de los cuestionamientos más sentidos que me realiza la gente –como si yo tuviera la respuesta– es respecto a quiénes van o han de gobernar el país, este México nuestro que cada día confía menos en sus dirigentes o que de plano, ya no considera como “sus” dirigentes a quienes ocupan cargos directivos en partidos políticos, sindicatos, asociaciones, iglesias y todas las demás formas de convivencia social y humana a que habíamos estado acostumbrados.

He tenido la fortuna de enterarme de mucha gente que quiere un cambio en México y más de uno lo propone violento, lo que no me parece en lo absoluto la medida correcta para el país. Existe también y tengo el modo de acreditarlo, quien solicita se restituya la vigencia de la Constitución de 1857, lo que por cierto no estaría nada mal, amén de establecer un completo nuevo orden de las cosas.

Además, muchos mexicanos más me han hecho saber de su intención de que las cosas en el país cambien, de algún modo, pero que cambien y muchos, me consta que si se les permitiera, serían muy distintos a como son ahora.

Sin embargo, también he sabido de verdaderos lobos de mar que buscan, en las aguas revueltas, obtener las ganancias que ya se imaginan. Quieren todos los puestos, con las canonjías establecidas y además, ya están buscando otras nuevas que van a dejar cortos a nuestros actuales próceres.

Por otra parte, existen también los apátridas, los que piensan que por el solo hecho de ser bonitos, tienen derecho a marcar los nuevos rumbos del país y obvio, pretenden sojuzgarnos bajo una égida extranjera, pues quien nunca ha tenido patria ni sabe lo que es amar un pedazo de tierra, no va a entender lo que La Rosa Blanca significaba para sus propietarios ni por qué la defendieron con tanta bravura. Usted que conoce la historia del petróleo en México si recuerda que es la hacienda donde aparecieron las primeras chapopoteras y que le dieron origen a lo que ahora es Petróleos Mexicanos.

Pensando en voz alta, comentaba con un amigo de los nuevos líderes y cuáles habrían de ser sus características y orígenes, y empecé a descartarlos: miembros de sindicatos, no, por lo desprestigiados que están, incluyendo al más politizado de los sindicatos, el de los maestros de México, que siempre había brillado por sus conocimientos y no como ahora, que se han tornado en blanco de burlas de Juan Pueblo y con sobrada razón, pues dan elementos para ello.

De los demás sindicatos… los ferrocarrileros ya no existen, los telefonistas ahora están muy apagados y los de la luz están desconectados, así que ahí no encontramos material humano.

De los líderes de opinión, de los comerciantes, de los industriales, banqueros y demás, habrá si acaso uno o dos, pues los demás ignoran lo que es un “baño de pueblo” y son capaces de hacer gestos de repugnancia ante un niño que no haya sido previamente esterilizado para presentarlo ante sus castos ojos.

¿Quién nos queda?

Jóvenes. Invitemos a los jóvenes a interesarse en nuestro, en su México, hagámosles saber la responsabilidad que tienen de regir sus propios destinos, invitémoslos a descubrir dentro de ellos, sus capacidades ocultas y que surjan a la vida pública.

Nuestros jóvenes, señores, son los dueños del futuro. Son los dueños del presente y así hay que entregárselos: como un presente, como un regalo que saben cuesta mucho pero vale más. Un regalo que vale la libertad de México, la posibilidad de tener nuevos horizontes para todos, la dicha de lograr algún día, no muy lejano, un país que sea capaz de albergar a sus hijos, de prodigarse completo y además, que todos queden satisfechos.

Hacer el esfuerzo por lograrlo, es el reto que tenemos las generaciones de ayer y hoy. Si no hemos logrado corregir el rumbo, cuando menos tengamos, señores, la altura de miras de entregar el país a nuestros jóvenes. Ese será su país. Ese será nuestro México.

Me gustaría conocer su opinión.

Vale la pena.

¿Cuál tragedia es mayor?
Lilia Cisneros Luján

prensa@cocuac.org.mx


La tragedia de Haití –tema de medios electrónicos que indudablemente aumenta su rating– nos debería dejar muchas enseñanzas. En primer lugar, asumir lo vulnerable del planeta y de todas las cosas materiales que sobre de éste hemos acumulado. Seguidamente sería sabio reflexionar sobre lo frágil de la vida humana, los efectos del sismo se llevaron por igual a los más miserables que a los medianamente pobres y no está de más comprender que la situación de la población haitiana –muy parecida a la de muchos mexicanos cuyo salario mínimo es similar– es efecto y no causa. Es consecuencia de un sistema de dominio en el cual los colonizadores primero y los gobernantes después, sólo trabajan para el enriquecimiento de unos pocos. Los verdaderos causantes son funcionarios sin creatividad y mucho menos espíritu de servicio, que jamás se ocuparon de proveer a la población –de cuyos impuestos ellos viven– de una infraestructura segura. Empleados públicos salvando su culpa responsabilizando a la naturaleza –como los de Comisión Federal de Electricidad y el gobierno de la ciudad de México– que nos han tenido sin fluido eléctrico porque no se les ha dado la facultad de controlar a los fuertes vientos de la segunda semana de enero.

Sin minimizar lo que está ocurriendo en Haití, habitantes de más de 68 colonias en cuando menos ocho delegaciones de la capital de México se preguntan: ¿Por qué desde hace 10 años no ha habido un programa de poda racional de árboles? Tema éste que en su momento comenté con los ingenieros y técnicos de Luz y Fuerza del Centro –a los cuales por cierto podía localizar sin estar más de una hora en el 071 tratando de comunicarme–, quienes tenían una respuesta: “efectivamente antes del 2000, LFC estaba facultada para hacer este trabajo, pero ahora los delegados nos multan o nos piden una serie de trámites que de no cumplirse generan sanciones y problemas políticos”, y así la bolita iba y venía con la corrupción de por medio –los funcionarios menores de las delegaciones, ofrecían podarle su árbol que crecía en medio de los cables de luz, mediante “una cooperación” de mil 500 pesos–, y los constantes cortes se hicieron tragedia por los vientos adelantados de un febrero loco que se presentó en enero.

¿Cuántos de los millones de dólares que el titular del Ejecutivo federal decidió enviar a Haití, se hubieran requerido para un programa generalizado de poda, en todos los sitios donde hay cables de alta o baja tensión? Si el señor jefe de gobierno tiene para gastar más de 7 mil millones en un tranvía turístico, casi lo que cuesta la línea 12 del metro: ¿No podía dedicar una parte para este programa que sí es prioritario? ¿Cuántos coches más deben ser aplastados, con todo y ocupantes, para que decidan mejorar la infraestructura y aminorar el embate de la naturaleza? Tan lamentable, como las vidas perdidas en Haití o los heridos de la ciudad de México –además de los que recibieron por sorpresa un árbol en la cabeza, considere también a los diabéticos que no pudieron consumir alimentos, los ancianos que quedaron sin calefacción o luz para moverse a buscar su medicamento sin riesgo, o los niños que debieron tomar su biberón a oscuras–, es la burla de continuar haciendo de la tragedia –y la pobreza lo es– un tema de propaganda y enfrentamiento político.

“¡Qué le vas a regalar a México!” nos dice una famosa estrella. ¿Podrían ellos, los que sí tienen sus zapatos bien boleados, obsequiarle la austeridad republicana que pregonó Benito Juárez? ¿Por qué les resulta tan difícil cumplir sus responsabilidades con humildad y discreción? ¡Ya basta de caridad! procreadora de limosneros. Es tiempo de hablar con honestidad, de cumplir las leyes que nos dimos para definirnos como un Estado laico; si en su fuero interno necesitan indulgencias que las compren en lo privado y con su dinero, no con el del pueblo.

Enero, mundialmente reconocido como el agosto de los astrólogos, nos auguró una cuesta económica –iniciada en noviembre, por lo cual las casas de empeño tienen ya tres meses de auge– y que al parecer durará muchos meses; pero lo más grave es la falta de rumbo. Por la magia de “los analistas” hoy se pretende echar por la borda una reforma electoral –que entre muchas cosas resultó en un sistema pluripartidista, con el número de diputados y senadores que hoy representan a mayorías minorías– promovida, irónicamente, por los mismos grupos que hoy la patean. ¿Se equivocaron cuando plantearon este esquema? “Si así fuere que lo reconozcan, se disculpen con la ciudadanía y que antes de continuar con la destrucción institucional iniciada hace 200 años y con el costo de muchas vidas, propongan salidas congruentes y basadas en el clamor “del soberano”. Afortunadamente no tuvimos un sismo como el que azotó a Puerto Príncipe, pero aquí, igual hay personas sin una cobija para mitigar el frío, mientras los cabilderos reciben de los hombres del sistema cantidades increíbles para hacer leyes a su medida también el fanatismo, que allá es vudú, es utilizado como mecanismo de control para los sin casa, sin escuela, sin trabajo. En la isla, resaltan los enviados especiales, no hay gobierno ¿Se puede llamar gobierno a los intentos autoritarios de la izquierda y la derecha, que pretenden imponer leyes a su antojo? ¿Qué diferencia hay entre lo propuesto por el Ejecutivo federal en su decálogo –que de pasar le permitiría legislar sin cortapisas– y lo pretendido por el jefe de gobierno para darle manga ancha a los desarrolladores inmobiliarios que ya convirtieron en lumpen “de lujo” a la colonia del Valle –sin servicios, con agua racionada y sin luz por varios días– y pretenden hacer lo mismo con toda la ciudad?

Los fugados de la cárcel haitiana no son más que una cortina de humo para olvidar los de Zacatecas, al Chapo y tantos otros que de cuando en cuando son mantenidos en casas de seguridad que nos cuestan millones de pesos. La guerra –so pretexto del narco– no es percibida por el ciudadano común con éxito, la falta de reglas y el caos parecen abonar estrategias tendientes a inmovilizar una población afectada en sus derechos humanos, atemorizada por noticias de explosiones –reivindicadas por anarquistas que nadie conoce–, secuestros y muerte constante. Sí, la tragedia de Haití es mayúscula, con sus motines por un vaso de agua o un pan rancio; pero en México no estamos cantando mal las rancheras.

Haití, la guerra silenciosa
José Francisco Gallardo Rodríguez

generalgallardo@yahoo.com.mx


Si no hay guerra, tenemos que inventarla para hacer negocios, es la máxima histórica de Rothschild, líder del sionismo financiero internacional. En este escenario ¿puede sorprender la posibilidad de que el terremoto de Haití haya salido de los laboratorios militares del Pentágono?

Veamos, tras la independencia de Estados Unidos (EU) en 1776, la nación comenzó un camino de expansión territorial y comercial que no se ha detenido. A lo largo del siglo XIX y a medida que crecía en riqueza y poderío, se fue desprendiendo de la influencia europea para convertirse en una nación rival de los principales centros de desarrollo. En América, esa posición le permitió transformarse en el eje rector de la política y de la economía en el resto de las repúblicas que integran el continente.

El sustento ideológico que justificara tal expansión ya estaba latente desde principios de siglo: la doctrina Monroe de 1823 que después es complementada con el “Destino Manifiesto: el cumplimiento es extendernos por todo el continente que nos ha asignado la Providencia para el desarrollo del gran experimento de libertad”.

Así se anexó de México: Texas, California, Nuevo México, Arizona, Nevada, Utah, Wyoming y parte de Colorado; el siglo XIX fue tiempo de intervenciones militares en América Latina por parte de EU: Puerto Rico, México, Nicaragua, República Dominicana, Panamá y Haití. Desde Washington, ya en el siglo XX, se proclama el derecho de intervenir en América Latina y se extiende hasta la fecha. Detrás de todo ello existe un voraz apetito por la apropiación de puntos geopolíticamente valiosos.

Entrado el siglo XXI, el imperio del Potomac sigue interviniendo pero ahora en todo el mundo, a través de la técnica de “guerras silenciosas”.

Así las cosas, Haití, el país más pobre del continente, con un gobierno corrupto y una población considerada paria, pudo haber sido seleccionado como parte de un experimento de los planes estratégicos del Pentágono para preservar la seguridad de EU: todo lo que se destruye hay que “reconstruir”, y todo lo que enferma hay que “curar”, es la máxima que sigue el sistema capitalista para arrancar rentabilidad tanto de las crisis económicas, como de las catástrofes, las epidemias y las guerras.

El terremoto en Haití, próxima base militar de EU frente a Cuba, habría sido manipulado científicamente por un programa desarrollado por el Pentágono.

A simple vista suena como una “teoría conspirativa”, pero atendiendo a las investigaciones verificadas que existen sobre experimentos militares (sobre todo de EU y de potencias centrales) con armas, químicas y biológicas, orientadas al exterminio masivo de seres humanos, la versión no parece tan descabellada.

La tecnología, que está siendo perfeccionada bajo el Programa de Investigación de Aurora Activa de Alta Frecuencia (HAARP por sus siglas en inglés), apunta a lo impensable: la manipulación encubierta de modelos climáticos, comunicaciones y sistemas de energía eléctrica como un arma de la guerra global, capacitando a EU para desestabilizar y dominar regiones enteras.

El proyecto HAARP es una investigación financiada por la Fuerza Aérea, la Marina de EU y la Universidad de Alaska para “entender, simular y controlar los procesos ionosféricos que podrían cambiar el funcionamiento de las comunicaciones y sistemas de vigilancia”.

El proyecto, considerado, entre otras funciones, como una “máquina de crear terremotos”, es un calentador de la ionósfera –atmósfera ionizada– que actúa sobre ella como la antena más poderosa que jamás haya existido.

A pocas horas de la catástrofe, la agencia EFE divulgó un informe elaborado por la Flota Rusa del Norte señalando que “el sismo que ha devastado a Haití fue el claro resultado de una prueba de la Marina de EU por medio de una de sus armas de terremotos”. Desde los años 70, EU ha avanzado el estado de sus armas de terremotos. Actúa con el recientemente descubierto electro chorro, el cual se forma en los polos norte y sur del planeta, y se aprecia su efecto atmosférico con el fenómeno conocido como aurora boreal.

El HAARP podría modificar el clima del planeta, desviar las corrientes de chorro de la alta atmósfera hacia donde se tenga interés, trabaja con ondas de alta y baja frecuencia, y es considerado por algunos expertos como un peligro para la existencia de la humanidad, debido al uso potencial como arma de “guerra climatológica”.

Se trata de un nuevo tipo de arma, capaz de intensificar tormentas, prolongar sequías, incluso crear terremotos sobre territorio de un supuesto enemigo, sin que nadie advierta el peligro. Además, potencialmente tendría también la capacidad de desintegrar objetos, generar combustiones espontáneas e inducidas, e incluso cambiar patrones cerebrales, inducir conductas y producir enfermedades biológicas.

Esta catástrofe quizá inducida, lleva a la integración latinoamericana, única forma de contrarrestar a un poder omnímodo criminal, irrespetuoso de la vida y de la naturaleza.

Guerra fría contra China y América Latina
Heinz Dieterich

heinzd@prodigy.net.mx


El fracaso interno de Obama ante el poder de la plutocracia estadunidense le ha motivado a retornar a la clásica política imperial de Estados Unidos. Para China y los gobiernos progresistas de América Latina, este viraje significa la aplicación de las violentas políticas agresivas de la Guerra fría, basadas en el mayor presupuesto militar y de espionaje de la historia de Estados Unidos.
La agresión a China
La cabeza visible de esta nueva política es el New York Times (NYT), el diario más importante de la elite estadunidense que llevó a Obama al poder. Paul Krugman, premio Nobel de Economía, encabezó la campaña pública contra China en octubre del 2009, con varios artículos sobre su “escandalosa (outrageous) política monetaria”. La “política mercantilista“ de China, instrumentada a través de una “moneda nacional (renminbi/Yuan) subvaluada”, basada en una “combinación de controles de capital e intervencionismo” genera desempleo en otros países. Ese “mal comportamiento” de Beijing, es “una creciente amenaza para el resto de la economía mundial. La única pregunta es qué hará el mundo, y en particular, Estados Unidos, para cambiar esto”.

El tema de la agresión pasó después a la “libertad de expresión” en el internet, cuando la transnacional estadunidense Google –que ha perdido la batalla por el mercado de internet más grande del mundo ante la empresa china Baidu, y que ha violado los derechos de autor a escala global, incluso China, digitalizando obras sin permiso– amenazó con retirarse de China ante “la censura” del gobierno chino.

Después de una semana de ataques diarios en el New York Times, la dama de hierro de Obama, Hillary Clinton, contestó la pregunta del laureado Krugman el 21 de enero, con la declaración pública de la Nueva guerra fría contra China: citando el discurso de las Cuatro libertades de Franklin D. Roosevelt que justificó la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial (Four Freedoms Speech, 1941); el discurso de la Cortina de hierro de Winston Churchill (Iron Curtain Speech, 1946), que justificó el inicio de la Guerra fría contra la Unión Soviética; y los veinte años de la caída del Muro de Berlin, declaró que una “nueva cortina informacional” estaba descendiendo en el mundo y que Washington iba a enfrentar a los Estados que actuaban de esa forma, a nivel cibernético, comercial y económico. Reveló en este contexto que Washington ayuda en cuarenta países a gente que trata de evadir las censuras gubernamentales y que está gastando 15 millones de dólares en esas ayudas.

El 19 de enero, Gideon Rachman, comentarista principal de política exterior del diario más importante del gran capital europeo, Financial Times, reforzó la posición de Krugman-Google-Clinton, arguyendo que el conflicto entre Estados Unidos y China es inevitable; porque China no se ha convertido, después de la represión en Tian An Men (1989), en una democracia liberal-capitalista, tal como los gobiernos de Bush, Clinton y Obama habían esperado como resultado del libre comercio y del crecimiento económico. Por lo tanto, patrocinar “el ascenso de un Estado unipartidista leninista, que es el único rival geopolítico plausible de EU”, no le conviene a Washington. De esta forma se obtiene “la fórmula de una reacción violenta contra China”. La culpa la tiene Beijing, porque ha actuado “de forma provocadora en lo relativo a la divisa y los derechos humanos. Si quiere evitar un conflicto perjudicial con EU, sería adecuado que cambie su política.”

Las verdaderas razones de esta Guerra fría contra China son esencialmente: 1. La defensa de la soberanía nacional de China ante las corporaciones transnacionales y las potencias imperialistas de Occidente; 2. La extraordinaria capacidad gerencial del Partido Comunista de China (PCCh) y su Estado, que explica en gran medida el fabuloso crecimiento económico del país, frente a la incapacidad de reformas estructurales en Estados Unidos, donde el dominio parasitario del complejo militar-industrial y de la plutocracia hacen prácticamente imposible las reformas que requiere en forma vital, su sistema económico y político. 3. El gran potencial militar chino mostrado el 1 de octubre de 2009, en un claro mensaje a Washington y la OTAN, que lo hace inatacable y que pone en tela de juicio (vía misiles) el dominio naval estadunidense en el Pacífico. 4. La reactivación del marxismo como proyecto histórico del PCCh y del Estado, bajo el gobierno del presidente Hu Jintao.




Compartir con tus amigos:
1   2   3   4   5   6   7   8


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

enter | registro
    Página principal


subir archivos