スペイン語情報誌「musashi」 2008年5月~8月号第58号 Información para aprender a vivir mejor en Japón



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Barrio Chino de YOKOHAMA

- Los chinos tienen casi 150 años de historia en Japón.

- El barrio chino de Yokohama es un mundo propio para el mercado japonés.

- Unos 200 restaurantes reciben 20 millones de turistas al año.

- En Japón viven 606.000 chinos, en Yokohama unos 25.000, pero en el barrio solo 7.600.
La historia de los chinos en Yokohama se remonta a 1859, nueve años antes del inicio de la era Meiji, a finales del Shogunato de Tokugawa, cuando se produce la apertura del Puerto de Yokohama autorizando la residencia de extranjeros. Llegan un importante número de comerciantes europeos, americanos y, también, chinos (textiles), aunque mucho de estos llegan como cocineros y personal doméstico de los primeros.

Desde un comienzo se organizan por procedencia (comprovincianos) y por actividad, aunque la mayoría son obreros portuarios y pequeños comerciantes. Forman asociaciones, centros culturales, templos y funerarias para dar sepultura a aquellos que fallecen en territorio japonés. Surgen primero los peluqueros, los cocineros y luego los costureros, por lo que a estas actividades se los denomina "el de las tres cuchillas".

Por el Terremoto de Kanto de 1923 sufren graves daños materiales y humanos. De 5.700 que eran en esos tiempos solo quedan unos 200, pues muchos se dispersan en todo el Japón para buscar otros empleos y sobrevivir.

En 1937, cuando Japón declara la guerra a China se hace muy difícil la situación de los residentes chinos, aunque no se producen embargos ni detenciones masivas. De hecho, algunos líderes políticos chinos se refugian y buscan protección del gobierno imperial de Japón para revertir a los comunistas que tomaban fuerza en el contiente.

Y durante la IIº Guerra Mundia, en 1945, el Barrio Chino sufre el bombardeo de los aviones norteamericanos y todo el distrito queda en cenizas.

En la pos-IIºGuerra inmediata por ser China un país vencedor obtiene algunas ventajas comerciales otorgadas por las Fuerzas de Ocupación del General norteamericano Mc Arthur.

Dentro de este contexto y la entrada a la guerra fría, en 1949 Taiwán se independiza y establece su propia. Esta disputa política sigue hasta nuestros días y desde luego ha afectado la convivencia entre los mismos chinos, pero desde 1990 hay un esfuerzo en superar esas diferencias políticas en beneficio de un mayor intercambio comercial y económico.

Durante la década del '60 se produce una mayor integración de los chinos a la sociedad japonesa, en parte por el cambio generacional y por otra, por la diversidad de actividades y profesiones que optan los de la segunda y tercera generación. Y desde los '70 una gran mayoría se casan con japoneses/sas y no son pocos los que también adoptan la nacionalidad japonesa para facilitar sus negocios y traslados en el mundo, una tendencia que hoy sigue.

En Japón hay 3 principales barrios chinos, el de Yokohama, el de Kobe y Nagasaki. El de Yokohama antes de la IIº Guerra Mundial era llamado "Nankin Machi" y es la más numerosa y la más organizada. En esta última década se ha formado también un nuevo barrio chino en el populoso distrito tokiota de Ikebukuro, pero se diferencia de las demás por ser un lugar donde viven muchos estudiantes que vienen a estudiar el japonés o buscan ingresar a las universidades japonesas o vienen a trabajar, muchos de ellos de manera irregular. El ambiente que se respira en este barrio es muy diferente a la que hay en Yokohama o Kobe.

La particularidad es que son de población reducida y casi todos están en el sector comercio y servicios. Dado que en los primeros tiempos en que se establecieron tenían restringido su área de actividad y habitat, eso los ha obligado desde un comienzo a asumir el mercado japonés como la única forma de sobrevivir en Japón. A este efecto, adoptaron las pautas y hábitos de vida japonés para facilitar y extender sus negocios.

La mayoría de los restaurantes chinos son de tipo familiar; el padre que cocina, el hijo que lava los platos y aprende a cocinar y prepara los ingredientes, la hija que sirve y toma los pedidos, y la madre que cobra y lleva la contabilidad. Trabajan largas jornadas de trabajo, tienen poco descanso y tratan de ahorrar lo más que pueden para tener un negocio más grande y transformarse en propietarios. De todos modos, aunque se transformen en empresarios y tengan varios locales y pequeñas procesadoras de alimentos, no dejan de ser firmas familiares. A diferencia de los barrios chinos de otros países que son en general para su propia comunidad, los de Japón el 95% de la clientela son japoneses.
El BARRIO CHINO DE YOKOHAMA es considerado el barrio chino más seguro y limpio del mundo. Tiene una superfice de 2.500 metros cuadrados, en donde están aglomerados unos 550 negocios, de los cuales 250 son restaurantes. Hay 100 tiendas minoristas y otras 100 elaboradoras de alimentos y proveedoras de servicios. Se dice que la facturación de ese distrito es de unos 1.500 millones U$S, siendo tal vez el distrito de mayor densidad gastronómica del mundo. Muchos viven en el mismo barrio, unos 7.600 dentro de los casi 25.000 que viven en toda la ciudad de Yokohama. Dentro del barrio hay dos escuelas chinas, guarderías (nidos), un banco cooperativo de la comunidad, etc.

Según los datos del 2007, a la ciudad de Yokohama visitan unos 41.000.000 de turistas, la mayoría nacionales, de los cuales apenas 5 millones se hospedan en algún hotel de la zona; sin embargo, de esos 35 millones que permanecen varias horas o un poco más de mediodía unos 20 millones visitan el barrio, el 50% para comer, el 20% solo para hacer turismo, el 15% para hacer compras, etc.


Estadística de la población china en Japón:

De los 2.1 millones de extranjeros, hay 606.889 chinos (28.2%), 593.489 coreanos (27.6%),316.967 (14.7%), 202.592 filipinos (9.4%), 59.696 peruanos (2.8%), etc. (Datos dic. 2007)

-En 1964, eran 48.000 chinos, de los cuales el 49% era de Taiwán, el 12.4% de Fujian, el 11% de Guangdong. En Yokohama, eran mayoría los oriundos de Guangdong.

-En 2006, de los 560.000 chinos, la mayoría son de las provincas del noreste de China, Shangai, Fujian, etc. y los de Taiwán se mantienen en unos 40.000, según señalan.

-En el barrio chino de Yokohama, hoy, el 70% son oriundos de Guangdong y el 25% de otras provincias de la costa.

Los chinos del exterior son llamados "chugokujin", "kakyo", "kajin", "shin kakyo", "shin kajin". Se calcula que son unos 30 millones (1997) y el 78% se concentra en los países asiáticos como Indonesia con 7.3 millones, Thailandia con 6.4 millones, Malasia con 5.4 millones, Singapur con 2.3 millones, Filipinas con 1 millón, etc. Y en el continente americano, en los EE.UU viven unos 2.7 millones, en Canadá casi 1 millón, en Panamá 1 millón, en Costa Rica 470.000, en México 200.000, en Perú 540.000, en Brasil 130.000, en Argentina 30.000, etc.


Fuente:1)山下清海「エスニック・ワールド」明石書店(2008)。2)山下清海「華人社会がわかる本」明石書店(2007)。3)譚路美(たんろみ)&劉傑(りゅうけつ)「新華僑 老華僑」文藝春秋、2008。

¿Por qué aumentan tanto los chinos en Japón?

- Son 606.889 y ocupan el 28.2% de los extranjeros. Es la comunidad más grande.

- De los 120.812 estudiantes extranjeros, el 67% son de China.

- De los casi 10.262 estudiantes extranjeros que se ubicaron en firmas japones el 75% son chinos.

- De los matrimonios internacionales, al año casi 12.000 chinas se casan con japoneses.
Como se ha podido apreciar los chinos son la comunidad extranjera más importante de Japón con 606.889 personas, ocupando el 28.2% de los extranjeros. Los hay de la vieja camada, pero en estos últimos 10 años ha habido un incremento importante de estudiantes y trabajadores que vienen con el visado de "capacitación" o "entrenamiento".

De los casi 90.000 que vienen con visa de "capacitación (kenshu)" el 75% son chinos. De los casi 40.000 que vienen para estudiar japonés -visado de "shugaku"- el 60%, también, son chinos. Y de los 120.812 estudiantes universitarios (ryugakusei) el 67% - unos 80.000- son chinos, de los cuales la mayoría vienen por cuenta propia y deben trabajar para solventar sus gastos de estudio y de sustento cotidiano. Muchos de estos jóvenes viven y trabajan en la zona de Ikebukuro que hoy es el "cuarto" barrio chino, después de las tradicionales de Yokohama, Nagasaki y Kobe. No todos los que terminan una carrera o un posgrado se quedan de manera definitiva en Japón, pues el objetivo de ellos es la de hacer experiencia laboral en alguna firma japonesa o extranjera durante unos años y buscar mejores alternativas en los Estados Unidos o en la misma China. De todos modos, según las estadísticas de China, de los casi 110.000 estudiantes que cada año parten al exterior, solo unos 20.000 regresan al país.

La razón de este no retorno es que en líneas generales los estudiantes buscan ubicarse en las mejores universidades de cada país y por los títulos de maestría o doctorado que obtienen muchos logran ubicarse en interesantes puestos de trabajo con ingresos elevados. Otros, después de algunos años de experiencia laboral se independizan e inician sus propios negocios en el país donde opten residir.

Mientras son estudiantes, dada la necesidad de trabajar, cubren los puestos de trabajo eventual en el sector servicios, comercio y manufacturero. Cerca de 200.000 chinos estarían ofreciendo su fuerza laboral de manera limitada, pero casi constante, en diversos ámbitos laborales.

De más de 730.000 parejas que se casan en Japón en un año, casi el 5%, unas 30.000 parejas son donde la mujer es extranjera; de los cuales, casi 12.000 son chinas. Le siguen las filipinas y luego las coreanas. Algunas chinas al igual que la filipinas se casan con japoneses que se dedican al agro porque éstos no encuentran candidatas japonesas que quieran contraer matrimonio. Otras, se casan por conveniencia o simplemente por "contrato" para obtener el visado de "cónyuge". Algunos datos señalan que casi el 50% de estas mujeres chinas se divorcian al cabo de un tiempo.

De cualquier manera, la presencia china no solo se dan en los productos que son fabricados en el país de origen y exportados al Japón, sino también en la presencia física de los mismos como estudiantes, trabajadores para capacitación, graduados universitarios ubicados laboralmente en profesiones de cierto valor agregado, en mujeres que se casan con japoneses, etc.

Es cierto que esta excesiva concentración de chinos en diversos ámbitos es una alerta incluso para los mismos trabajadores latinos que laboran en las fábricas, pues los que vienen para "entrenamiento (kenshu)" y teóricamente no pueden "trabajar" y mucho menos hacer horas extras, de hecho, trabajan 12 horas al día por menos de 100.000 yenes al mes y, generalmente, ni protestan. Es un "social dumping" que puede incider directamente a la precariedad ya existente de los "dekaseguis" latinos.

Si ellos optan por venir al Japón es porque muchas empresas requieren de esa mano de obra en esas condiciones y a muchas escuelas de idioma japonés y universidades les conviene porque pueden recibir subsidios del gobierno por admitir estudiantes extranjeros. También porque a pesar del enorme crecimiento económico chino el ingreso per cápita de 2.500 dólares anual es bajo y las oportunidades de trabajo no son lo suficiente como para absorver a todos los jóvenes, principalmente graduados universitarios.

Algunos conservadores señalan que esos recursos públicos que Japón destina no se recuperan porque la mayoría se van a otros países después de hacer alguna experiencia; pero, lo que deberían asumir es que muchos de ellos estudian y trabajan mucho más que los adormecidos e indiferentes estudiantes japoneses, se ponen objetivos muy precisos y luchan por lograrlo.

El tema de fondo es si la sociedad japonesa y las empresas son lo suficientemente atractiva para que ellos se queden y reinviertan lo que produzcan o ganen.



Población extranjera en Japón es de 2.152.973, el 1.69% del total (Dic. 2007)

- Del total, el 28% son chinos, el 27% coreanos, el 15% brasileños, el 9% filipinos.

- El 40% ya tiene residencia permanente y la tendencia sigue en aumento.

- Con el visado de entrenamiento o capacitación están cubriendo a bajo precio la mano de obra fabril faltante.


Según los datos publicados por el Ministerio de Justicia de Japón, a diciembre de 2007, la población extranjera en Japón ha ascendido a más de 2 millones y eso implica un incremento del 3.3% a comparación de diciembre del año anterior. Por sexo son más las mujeres, con 1.150.936, y los hombres con 1.002.037.

Por nacionalidad son: los chinos con 606.889 (28.2% del total de extranjeros), los coreanos con 593.489 (27.6%), los brasileños con 316.967 (14.7%), los filipinos con 202.592 (9.4%), los peruanos con 59.696 (2.8%), los americanos con 51.851 (2.4%), etc. Los chinos han mostrado un incremento del 8.2% a comparación del año anterior y salvo los coreanos, casi todas las demás nacionalidades han registrado aumentos sostenidos.

Del total, por prefecturas (provincias) se puede decir que en Tokio se concentra el mayor grupo, con 382.153 extranjeros, ocupando el 17.8%. Luego se sigue Aichi con 222.184, Osaka con 211.758, Kanagawa con 163.947, Saitama con 115.098, Chiba con 104.692, etc. Todas estas prefecturas y otras como Shizuoka, Gifu, Ibaraki, Gunma, Nagano etc, han registrado incrementos en estos años y al parecer esta tendencia va a continuar, pues se está produciendo una dispersión por la búsqueda de empleos en otros regiones y otros tipos de trabajo.

Y dentro de este contexto hay un aumento de los que tramitan la residencia permanente ocupando ya el 40.4% de los visados con 869.986 extranjeros. En segundo y tercer lugar están los latinos descendientes de japoneses de America Latina que han venido a trabajar a Japón y ya se están asentando, pues los de "larga permanencia" (generalmente los "sansei" y las parejas "no nikkei" de los descendientes) son 268.604, el 12.5% y los "conyuges de japoneses e hijos de japoneses" (generalmente los "nisei" y "parejas de los japoneses") son 256.980, ocupando el 11.9%. Luego, por categorías de visados están los estudiantes universitarios con 132.460 (6.2%), los familiares acompañantes con 98.167, los que están para capacitación (kenshu) con 88.086 que ha tenido un incremento del 24.9% a comparación del año anterior, único visado que permite "trabajar" mientras se "entrena" en los diversos establecimientos y cooperativas que buscan aliviar la falta de mano de obra. Otro visado que ha tenido un aumento sustancial es el de "habilidades técnicas" (gijutsu), como los cocineros y otras profesiones que son admitidos para trabajar en el Japón, pues ha registrado un aumento del 27.2% y son 44.684.

Estos datos demuestran en parte que el sector productivo industrial o el mismo agro está buscando suplir la falta de mano de obra con extranjeros bajo diversas modalidades, algunas de ellas de dudosa credibilidad.


Japoneses preocupados por la baja de ingresos

- El promedio de ingresos es de 5.638.000 yenes.

- Hasta los 59 años el salario aumenta, pero no hay que olvidar que un promedio nacional.

- Hay mucha fuerza laboral ociosa, mal aprovechada.
La encuesta publicada el pasado mes de junio del 2008 sobre el consumo y la calidad de vida dan cuenta que el 36.9% de los entrevistados responde que sus ingresos, su nivel de consumo y poder de compra ha bajado y que están muy preocupados de que esta tendencia empeore.

Esto refleja también el estudio realizado por el Ministerio de Trabajo, Salud y Bienestar Social, donde señala que si bien el ingreso promedio de una familia o unidad familiar es de unos 5.638.000 yenes, el de los jubilados es de 3.019.000 y el de las familias con hijos de 7.180.000, y que indefectiblemente en los últimos años se percibe un decrecimento promedio del 2 al 3% anual. De hecho, solo el 4.3% contesta que vive holgadamente, el 39% sin dificultades y el resto con ajustes y el 22.8% con recortes importantes en el consumo cotidiano.

Tomando en cuenta los datos de los ingresos salariales declarados ante la oficina tributaria se puede identificar con cierta precisión que el 6% de las familias o unidades tiene menos de 1 millón de yenes de ingreso anual, de 1 a 2 millones el 12.9%, de 2 a 3 el 11.8%, de 3 a 4 el 12.7%, de 4 a 5 el 10.9% y de 5 a 6 que es el reflejo de una clase media moderada el 9.7%. Esto significa que el 60.7% de las unidades posee un ingreso menor a los 5.6 millones, aunque si tomamos el promedio general básico de 4.5 millones, el 50% vive ajustado o muy ajustado.

De todos modos, si observamos a los que ganan 6 a 7 millones, el porcentaje es de solo el 8.2%, de 7 a 8 el 5.9%, de 8 a 9 el 5.3%, de 9 a 10 el 4%, de 10 a 11 el 3.3%, de 11 a 12 el 2.1%, etc. De 15 a 20 millones anual solo es el 3% y los que superan los 20 millones el 1.2%.

Esta apreciación es en base a los ingresos que poseen estas unidades y no incluyen los ahorros, bienes muebles, inmuebles, acciones y demás bienes.

Ahora, si vemos el ingreso por estrato de edades, el estudio señala que el ingreso de los menores de 29 años es de 3 millones, de 30 a 39 años de 5.5 millones, de 40 a 49 años de 6.9 millones, de 50 a 59 años de 7.3 millones, de 60 a 69 años de 5.3 millones y los mayores de 70 años unos 4.2 millones. Para los que se jubilan a los 60 años de edad el ingreso sufre una caída del 30%, pero si se jubilan a los 65 años como el promedio es de 4.4 millones sufre una merma más del 8%.

Si uno observa a las unidades de más de 65 años de edad la suma oscila los 3 millones anual, aunque el valor de la jubilación es de apenas los 2.1 millones y el resto son asignaciones complementarias de la administración pública y ahorros de sí mismos.

Otro elemento a considerar en este minucioso estudio es que a partir de los 30 años de edad aumenta el porcentaje de los cuentapropistas, o sea son los que emprenden algun negocio particular, pues pasa del 1.9% al 7.4%. De 40 a 49 años aumenta al 11.7% y de 50 a 59 años al 18%, manteniéndose este índice hasta los 70 años de edad.

Y un tema que llama la atención es que los jóvenes, incluyendo los que no trabajan ni estudian, los NEET, y los que no tienen interés en trabajar en algo más fijo o no logran ubicarse en trabajos de mayor permanencia, de 20 a 29 años el 18.9% dicen no trabajar. Y los mayores de 60 años, esa proporción de no tener un trabajo fijo o no estar trabajando es del 58.3%, agravándose a 67.7% cuando cumplen los 65 años, pues la mayoría de las empresas los retiran de la vida activa.

Tambien se puede apreciar que el 51.2% de las mujeres, sea por la crianza de los hijos o el cuidado de algún familiar no están trabajando. Lo mismo se puede decir de los mayores de 65 años y los menores de 19 años en donde el 85%, respectivamente, no trabaja.

Los que promueven la inmigración extranjera para cubrir la "escasez de mano de obra" en los sectores manufacturero, comercio y servicios, deberían ante todo acondicionar mejor, desde el punto de vista tributario, de la seguridad social y del gerenciamiento de personal, el mercado laboral para un mejor aprovechamiento de esa capacidad laboral ociosa. Esa sería la mejor forma de frenar la baja de ingresos, de incrementar la productividad y de mantener el poder adquisitivo y nivel de consumo de la sociedad japonesa.

Niños abandonados o maltratados, ¿adónde van?

- Los hechos de violencia a niños aumentan y los centros de acogida no dan abasto.

- Al año unos 8.000 se internan en estos establecimientos para luego reintegrarlos a la sociedad.

- Los abandonados y huérfanos viven hasta los 18 años y muchos entran a trabajar.


Los medios destacan que las consultas por violencia a niños y adolescentes (jido gyakutai) en la familia han ascendido a 37.323 en el año 2006 y esta tendencia es ascendente de manera alarmante en los últimos 4 años, provocando una situación de saturación en los establecimientos de protección de niños y adolescendentes (jido yogo shisetsu), pues casi el 92% de su capacidad está casi completo.

Recién en el año 2000 entró en vigencia la Ley de Prevención de la Violencia y el Maltrato a los Niños (Jido Gyakutai Boshi-Ho) y a partir de ese momento se ha asignado un mayor presupuesto a los Centros de Consulta para Niños (Jido Sondanjo) para atender a sus necesidades, ofrecer clínicas de orientación a los padres, organizar seminarios de padres e hijos, etc.

En estos Centros llegan consultas personales y por teléfono sobre el cuidado y la crianza de un bebé, las dificultades de la lactancia, sobre delincuencia juvenil y actos violentos de los hijos hacia los padres, problemas de discapacidad física y psicológica, abandono escolar, problemas de carácter y personalidad, falta de sociabilidad, encierro, etc. Desde luego, se reciben inquietudes de los mismos niños y jóvenes que suelen llamar cuando no están los padres para consultar sobre problemas de hostigamiento en la escuela, adaptación en un nuevo ambiente, violencia o maltrato de los padres, abuso sexual, etc. Hay 64 centros que atienden las 24 horas.

Dentro de este contexto, los consejeros suelen orientar, asesorar y en casos graves intervienen ante la escuela o la familia para que tomar medidas correctivas. En ciertos casos se los ubica en establecimientos temporales (ichiji yogo), a fin de ofrecer una asistencia más pormenorizada, proteger al menor y corregir el entorno, principalmente cuando hay violencia de los padres. Actualmente funcionan unos 557 establecimientos en todo el país, de los cuales el 65% tiene una capacidad para más de 20 internados y el resto son de mediana y poca capacidad. Aquí, suelen estar también los niños abandonados por los padres o que por determinadas circunstancias han quedado huérfanos (ej: accidentes de tránsito). Los bebés abandonados de hasta 2 años son llevados a una casa cuna llamada "nyuji-in".

A este efecto, otra de las tareas de los Jido Sondanjo es la búsqueda de familias de acogida (sato-oya), sea temporal, eventual o permanente.

Según los datos del Ministerio de Trabajo, Salud y Bienestar Social, en todo el país hay unos 30.000 niños y adolescentes en los establecimientos, unos 3.000 bebés en las casas cuna y unos 2.500 bajo el apadrinazgo de familias de acogida. Se recuerda que estos establecimientos no son para niños procesados en los Tribunales de Familia por conductas delictivas.

Al año llegan unos 8.000 niños a estos centros y se ha podido observar que el 60% ha tenido algún maltrato de la familia. A medida que van logrando superar los problemas se van dando de alta para reintegrarlos a la familia y a la sociedad, aunque cuando se trata de casos que han sido acosados sexualmente o han sido objeto de mucho daño físico y emocional se los reubica en familias de acogida para evitar la repetición de esas experiencias negativas. Aquellos que no tienen padres ni familiares viven hasta los 18 años en estos centros o centros de acogida de huérfanos (koji-in), concurriendo a la escuela y llevando una vida social lo más normal posible, aunque los expertos señalan que, la mayoría, al finalizar la secundaria, entran al mercado laboral y son muy pocos los que siguen una carrera universitaria, sea por falta de recursos o por falta de motivaciones.
- jido gyakutai 児童虐待 - jido yogo shisetsu 児童養護施設 - jido gyakutai boshi-ho 児童虐待防止法 

- jido sodanjo 児童相談所 - ichiji yogo 一時養護 - nyuji-in 乳児院 - sato oya 里親 - koji-in 孤児院



Web que pueden servir de orientación (solo en japonés):

http://www.zenyokyo.gr.jp/index.htm Zenkoku Jido Yogo Shisetsu Kyogikai

http://marutin.pekori.to/ Jido Yogo Shisetsu no Heya

http://www.mhlw.go.jp/support/jidousoudan/index.html  Listado de centros de consulta

http://www.city.yokohama.jp/me/kodomo/katei/kosodate/jisou-soudanjo.html

Japón: No habrá aumento salarial.

Urge corregir desfasajes del mercado laboral.

- Trabajos precarios hay, pero el salario es bajo y la relación contractual muy precaria.

- Esta situación incide en la educación y el futuro de los hijos.

- Después de los 50 años de edad baja un 40% el salario nominal.

- La diferenciación salarial no es tan abismal con en EE.UU.
Hace más de 10 años que no se produce un incremento sustancial de los salarios, pues la década de los noventa ha sido para Japón una "década de recesión" y a fin de facilitar la reestructuración de las industrias los trabajadores tuvieron que asumir el no aumento salarial, el aumento de la precariedad o de los trabajos eventuales, a cambio de mantener sus puestos de trabajo.

Los expertos en materia laboral señalan que si no se facilita y se equipara el salario de los precarios, de los que trabajan a tiempo parcial y principalmente de las mujeres, las familias japonesas irán perdiendo poder adquisitivo en los próximos años. Esto es una tendencia que ya se observa en muchas familias, pues los que - como cabeza de familia - no tienen un empleo fijo no tienen más alternativa que trabajar en horarios dispares en dos o tres empleos, todos precarios, y complementarlo con trabajos eventuales de su pareja en el sector comercio y servicios.

El otro elemento preocupante es que el salario de los que trabajan en empleos precarios es casi la mitad del que trabaja como fijo, además de no gozar bonificaciones ni a veces de seguridad social. Casi el 30% de la fuerza laboral, unos 18 millones, es precaria y eso está provocando un achicamiento del mercado consumidor y una pérdida de competitividad porque los hijos de estas familias no pueden acceder a una educación de cierto nivel ni ingresar a una universidad de relativo prestigio. Hay estudios que señalan que los padres de los alumnos de las mejores universidades nacionales, como las de Tokio y otras, en líneas generales tienen un ingreso promedio de más de 10 millones anual. Algo similar se ha podido observar en los 23 distritos de Tokio donde según el ingreso per cápita de cada distrito el puntaje promedio de los alumnos varía. Minato-Ku muestra un ingreso de 7.1 millones, Shibuya-Ku y Chiyoda-Ku de 6 millones, Bunkyo-Ku, Meguro-Ku, Chuo-Ku y Setagaya-Ku oscilan los 5 millones, por lo que en las escuelas pública de la primaria sus alumnos observan un promedio elevado a comparación de otros distritos como Edogawa-Ku, Adachi-Ku y otros, donde el ingreso promedio es de 3.5 millones.

La diferencia de ingresos se da también por edades donde el mayor ingreso se da hasta los 49 años de edad donde el promedio llega a casi 6 millones y desde los 50 comienza a bajar hasta llegar a los 3.5 millones al cumplir los 60 años.

Por nivel de estudios, el ingreso promedio de los graduados de la secundaria y de escuelas técnicas llega a casi 5 millones, mientras que el de los graduados universitarios y de pos-grado es de 7 millones.

La diferenciación se da también si es una pequeña empresa donde el promedio es de apenas 4 millones, el de las medianas es de 4.8 millones y el de las grandes de 6.5 millones. Y según el cargo o responsabilidad la diferencia es del doble, pero nada parecido a lo que hay en países como Estados Unidos o en América Latina, pues un administrativo en Japón puede cobrar 4.5 millones, un encargado 6 millones, un gerente 8 millones y un director 10 millones anual. Un CEO-presidente de companía en Japón puede cobrar desde luego 100 millones anual (U$S 1 millón) o mucho más, pero no se da como en Estados Unidos donde un CEO cobra un salario de 360 veces al de un trabajador común de U$S 30.000 anual. En Japón, aún en empresas líderes la diferencia es de 20 a 30 veces como mucho y no se da esa desproporción abismal que se observa en firmas americanas, como bancos y financieras, donde además de pagar varios millones de dólares al año al dejar el puesto cobran cientos de millones en concepto de dividendos y premios.



El desafío de Japón para seguir siendo una potencia económica respetable, un mercado consumidor atractivo y una sociedad capitalista relativamente justa en la distribución de los ingresos, dentro de un mundo globalizado donde aun habiendo recuperación económica no es fácil incrementar los ingresos salariales, es la de corregir un poco más la desigualdad salarial existente entre los fijos y no fijos (precarios) y el de igualar el de las mujeres con la de los hombres, como así también recrear un sistema de contratación laboral donde se valorice y se pueda combinar más adecuadamente, manteniendo la productividad laboral, el trabajo de jóvenes, mujeres, retirados, jubilados, extranjeros, de manera más integral. Lo que sí, el exceso de regulaciones en las leyes laborales para la protección de un empleo suele crear más informalidad, más empleo precario y menos contrato fijos.


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