Mp matud Aznar, c rodríguez-Wangüemert, I espinosa Morales (2017): "Representación de mujeres y hombres en la prensa española"



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RLCS, Revista Latina de Comunicación Social, 72 – Páginas 765 a 782

Investigación | DOI: 10.4185/RLCS, 72-2017-1191| ISSN 1138-5820 | Año 2017





Cómo citar este artículo / Referencia normalizada

MP Matud Aznar, C Rodríguez-Wangüemert, I Espinosa Morales (2017): “Representación de mujeres y hombres en la prensa española”. Revista Latina de Comunicación Social, 72, pp. 765 a 782.

http://www.revistalatinacs.org/072paper/1191/41es.html

DOI: 10.4185/RLCS-2017-1191


Representación de mujeres y hombres en la prensa española
Portrayal of women and men in the Spanish press
María Pilar Matud Aznar [CV] [] [] Catedrática de Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos. Universidad de La Laguna (España) pmatud@ull.edu.es

Carmen Rodríguez-Wangüemert [CV] [] [] Profesora Titular de Periodismo. Universidad de La Laguna (España) crodrigu@ull.edu.es

Inmaculada Espinosa Morales – Universidad de La Laguna

Abstracts

[ES] Introducción: Analizamos la representación de mujeres y hombres en la prensa diaria generalista española de mayor difusión. Metodología: Utilizando la técnica de muestreo de semana construida se realizó un análisis cuantitativo del contenido no publicitario de 28 ejemplares de dos de los periódicos de españoles de mayor tirada, El País y El Mundo. Resultados y conclusiones: Los resultados muestran gran desigualdad en la representación de mujeres y hombres en ambos periódicos. Las mujeres están infrarrepresentadas, tanto como participantes como protagonistas de los textos e imágenes publicados, y la representación que se hace de mujeres y hombres es según los estereotipos de género que atribuyen el poder y la autoridad a los hombres. Aunque es muy poco frecuente que las mujeres aparezcan como deportistas, aparecen representadas como víctimas con mayor frecuencia que los hombres. También es menos frecuente que las mujeres aparezcan como fuentes y como firmantes de textos y fotografías.

[EN] Introduction: This article examines the portrayal of women and men in Spain’s most-read national general-information daily press. Methods: The study is based on the quantitative content analysis of the non-advertising content of 28 issues of two of the most-read national newspapers in Spain, El País and El Mundo, selected through the constructed week sampling method. Results and conclusions: The results show great inequality in the representation of women and men in both newspapers. Women are under-represented, both as participants and as protagonists of the published texts and images, while the depiction of women and men is informed by gender stereotypes that attribute power and authority to men. Women are rarely represented as athletes, and are represented as victims more frequently than men. In addition, women appear less frequently than men in the press as information sources or authors of texts and photographs.

Keywords

[ES] representaciones de género; periódicos; análisis de contenido; mujeres; hombres; estereotipos.

[EN] gender representation; newspaper; content analysis; women; men; stereotypes.

Contents

[ES] 1. Introducción. 2. Estado de la cuestión e hipótesis. 3. Metodología. 3.1. Muestra. 3.2. Procedimiento de codificación y variables del análisis de contenido. 3.3. Análisis estadístico. 4. Resultados. 4.1. Diferencias en la representación de mujeres y hombres. 4.2. Diferencias de género en quien firma lo publicado. 4.3. Diferencias de género en las fuentes. 5. Discusión y conclusiones. 6. Referencias.

[EN] 1. Introduction. 2. Theoretical framework and hypotheses. 3. Methods. 3.1. Sample. 3.2. Coding procedure and content analysis variables. 3.3. Statistical analysis. 4. Results. 4.1. Differences in the portrayal of women and men. 4.2. Gender differences in authorship. 4.3. Gender differences in cited sources. 5. Discussion and conclusions. 6. References.

Traducción de CA Martínez-Arcos

(Doctor en Comunicación por la Universidad de Londres)

1. Introducción

El propósito de la investigación que se presenta en este artículo es ampliar el conocimiento de la representación que de mujeres y hombres se realiza en la prensa diaria generalista española. Este trabajo se inspira en los publicados en esta misma década por las autoras del presente texto, entre los que destaca Gender in Spanish Daily Newspapers (Matud, Rodríguez y Espinosa, 2011), que se basaron en el análisis de contenido del periódico El Mundo. El presente trabajo supone un avance ya que, además de analizar el contenido de lo publicado en dicho diario cinco años después, se incluye el análisis de contenido del periódico El País, aumentando así la generalización de los resultados, además de poder comparar ambos periódicos, y se mejora la metodología seguida. Se presenta un análisis cuantitativo del contenido no publicitario de 14 números de cada uno de los dos periódicos, los cuales fueron seleccionados siguiendo la técnica de muestreo de la semana construida. El análisis de la representación de mujeres y hombres que se lleva a cabo se basa en tres aspectos: 1) la presencia de personas de cada género en los textos y en las fotografías, como protagonistas o participantes de los sucesos y/o temas que se trata; 2) la presencia como profesional que firma las informaciones; 3) la referencia a mujeres y hombres como fuentes de las informaciones. Además del análisis relativo a la presencia de personas de cada género, se estudia si la representación se realiza siguiendo los estereotipos de género.

Pese a que las características biológicas subyacentes al sexo no son dimórficas sino multidimensionales y multicategoriales (Moradi y Parent, 2013), la división de las personas en mujeres y hombres es fundamental en todas culturas y el haber sido asignado al nacer a una de las categorías, y no a la otra, tiene un impacto profundo en cómo las personas son tratadas, en lo que se espera de ellas y en cómo conducen sus vidas (Eagly, Beall y Sternberg, 2004). Aunque existe evidencia empírica de que, tanto las mujeres como los hombres, presentan gran diversidad intragrupo y que son similares en la mayoría de las variables psicológicas (Hyde, 2016), existe la creencia de que son fundamentalmente diferentes (LaFrance y Vial, 2016): son los estereotipos de género. Dichos estereotipos pueden incluir características físicas, roles, preferencia por actividades y rasgos de personalidad que se agrupan en dos amplias dimensiones que caracterizan a los hombres como activos, competentes ambiciosos o competitivos, y a las mujeres como cálidas, amables o comprensivas (Glick, 2016). Pero no solo se trata de diferencias, sino de desigualdad ya que a las características y atributos asociados con los hombres se les otorga mayor poder y autoridad que a las asociadas con las mujeres.

Se ha reconocido que los medios de comunicación son una fuente importante de información relacionada con el género (Kite, Deaux y Haines, 2008), habiendo sido considerada como la más omnipresente y poderosa (Wood, 1994). Las representaciones de los medios de comunicación contienen guiones implícitos y explícitos respecto al género, instruyendo a las audiencias en los roles sociales y las características personales que son aceptadas y valoradas en hombres y en mujeres y las que son indeseables (Kosut, 2012). Y ello es importante ya que el seguimiento estricto de las normas de género implica una limitación al desarrollo del potencial de los seres humanos y perpetúa la desigualdad de género. Gallagher (2015) afirma que la representación de mujeres y hombres en los medios es un indicador clave del progreso hacia la igualdad de género y el logro de los derechos humanos de las mujeres. Por tanto, se ha planteado que es necesario llevar a cabo estudios periódicos que analicen tal representación.



2. Estado de la cuestión e hipótesis

Actualmente los medios de comunicación forman parte de la vida de las personas y, además de funcionar a nivel privado como entretenimiento, compañía y fuente de conocimiento e interpretación de lo que sucede, son importantes a nivel cultural en tres amplios sentidos: 1) dirigiendo la atención de las personas hacia los códigos de conducta aceptables en la sociedad y cómo hablar de ello; 2) diciendo a la gente qué y quien cuenta en su mundo y por qué; 3) ayudando a la gente a conocerse a sí mismos/as y su conexión o desconexión con las demás personas (Turow, 2009). Se reconoce que los medios tienen influencia importante en los individuos y en la cultura, mediando la experiencia individual y funcionando como poderosos agentes de socialización (Ward y Harrison, 2005). La socialización es la forma mediante la cual las personas aprenden de su cultura y adquieren sus valores, creencias, perspectivas y normas sociales, tratándose de un proceso social continuo ya que a través de todo el ciclo vital las personas somos socializadas y resocializadas (Signorielli, 2001).

Aunque la mujer supone, al menos, la mitad de la población su presencia en los medios de comunicación es muy inferior a la de los hombres (Collins, 2011; WACC, 2015). Además, aunque, al menos en el mundo occidental, las mujeres han accedido a la educación y al empleo ampliando sus roles desde los tradicionales de ama de casa y madre a ocupar puestos de trabajo muy diversos, en los medios de comunicación se sigue representando a mujeres y hombres de forma muy distinta y estereotipada (Collins, 2011; Lindsey, 2016; Matthes, Prieler, y Adam, 2016). Ello hace que, desde muy temprana edad, se formen creencias rígidas sobre las conductas que son apropiadas para chicos y chicas, para mujeres y hombres (Lindsey, 2016), lo que se ha vinculado con la transmisión y el mantenimiento de la desigualdad de género ya que, con frecuencia, los medios legitiman tal desigualdad creando imágenes y diciendo a la ciudadanía cuáles son válidas o no (Aulette, Wittner y Blakely, 2009).

Wood (1994) afirma que la infrarrepresentación de las mujeres implica la falacia de que los hombres son el estándar cultural y las mujeres poco importantes o invisibles. Esta autora plantea que la representación que de mujeres y hombres se realiza en los medios es muy estereotipada, caracterizándose por: 1) Presentar a los hombres de forma consonante con la imagen tradicional de masculinidad de ser fuertes, independientes, activos y con éxito. 2) Representar a los hombres como figuras de autoridad y a las mujeres como incompetentes. 3) Presentar a las mujeres como las cuidadoras principales en la familia y los hombres quienes ganan el sustento. La asociación de las mujeres con los roles familiares se da incluso cuando las mujeres salen en los medios por sus logros y actividades profesionales pues, incluso en estas circunstancias, se menciona su matrimonio, su vida familiar y otros aspectos de sus roles tradicionales. 4) Presentar a las mujeres como víctimas y objetos sexuales y a los hombres como agresores. Así, la imagen del hombre deseable es la del agresivo y dominante mientras que la de la mujer deseable es la de joven, guapa, sexy y vulnerable (Wood, 2009). Y, cuando las mujeres están implicadas en actividades no congruentes con los roles de género tradicionales tal como sucede, por ejemplo, cuando se trata de terroristas el tratamiento informativo seguido es desde el discurso de la excepcionalidad, representándoles como “pioneras” o como “intrusas” (Plaza, Rivas-Nieto y Rey-García, 2017).

El tratamiento desigual de mujeres y hombres se ha detectado en todos los medios y en todos los tipos de información, incluidas las noticias. Según el Proyecto de Monitoreo Global de Medios, desde el que se analiza a partir de 1995 y cada cinco años la representación de las mujeres en las noticias del mundo y se documenta las tendencias de cambio en dicha representación, el avance hacia la paridad de género en los medios prácticamente se ha detenido en el último lustro (Wacc, 2015). Los resultados del estudio que realizaron en 2015, que se basan en los datos obtenidos en 114 países que monitorearon 22.136 relatos, evidenciaron que las mujeres fueron únicamente el 24% de las personas que aparecieron en las noticias de televisión, en la radio, o en la prensa, cifra que fue exactamente la misma que en 2010. Pero las diferencias en los porcentajes en que se representa a mujeres y hombres varía, además del área geográfica de estudio, en función del tema que se aborda, minimizándose cuando se trata de noticias sobre género y salud y aumenta de forma importante cuando se trata de política y gobierno, donde solo el 16% de las personas que aparecen en noticias sobre esta área son mujeres.

También en la prensa se ha detectado desde hace mucho tiempo la infrarrepresentación de las mujeres, y su representación según los estereotipos de género, y aún persiste en todo el mundo, independientemente de cómo los contenidos de los medios se han adaptado a sus valores y normas culturales (Lindsey, 2016). Ejemplo de lo que sucede en los periódicos es un estudio realizado por Jolliffe (1998) en que comparó el lenguaje y los roles de género en el New York Times de 1885 y un siglo después, en 1995. Encontró que, aunque había mejorado la representación de las mujeres, en 1985 no se les daba el mismo espacio que a los hombres y ambos géneros se seguían representando según los roles tradicionales, siendo raro que se recogiesen las actividades laborales de las mujeres y que mostrasen a los hombres en sus roles familiares.

También se han detectado diferencias importantes en el tratamiento que los medios dan a mujeres y hombres en el deporte, un área particularmente relevante ya que se ha asociado la masculinidad con el deporte y se ha excluido a las mujeres (Aulette et al., 2009). Se ha planteado que las diferencias en la forma de informar cuando se trata de mujeres y hombres deportistas representan las relaciones de poder que conlleva el género y el hecho de que el deporte en los medios sigue siendo una institución patriarcal dominada por los hombres y hecha por y para ellos (Crolley y Teso, 2007; Calvo y Gutiérrez, 2016).

Pero la desigualdad de género en los medios no se limita a las diferencias en la frecuencia y en la forma en que se representa a mujeres y hombres, sino que también se da en la profesión periodística y en las personas que son citadas como fuentes en las informaciones.

El análisis de las diferencias de género en la profesión periodística se ha considerado importante porque existe evidencia de que las características personales pueden influir en cómo se cubren las noticias, y una de tales características es el género (Craft y Wanta, 2004). Se ha planteado que, dado que se trata de una profesión que ha estado ampliamente dominada por hombres ya que, pese a la incorporación de las mujeres a la profesión, los hombres siguen teniendo los puestos de poder (Kitch, 2015; Morinière, 2015), ello podría haber influido en el acercamiento a las noticias y la perspectiva podría ser diferente en la medida en que las mujeres se incorporen a la profesión (Peiser, 2000). Pero la evidencia empírica sobre la existencia de diferencias en las noticias en función del género de quien la redacta no es concluyente.

En algunos estudios se han detectado diferencias en el tipo de noticias cubiertas, existiendo evidencia de que es más común que las mujeres periodistas, respecto a los hombres, se ocupen de historias de interés humano y relacionadas con la salud, siendo más común que los hombres informen de política (Desmond y Danilewicz, 2010). Además, tradicionalmente, la sección deportiva ha estado dominada por los hombres y, aunque en los últimos años se ha detectado una mayor tolerancia hacia la presencia de mujeres periodistas, los hombres siguen predominando en los puestos de decisión y como profesionales de la información (Calvo y Gutiérrez, 2016).

Se ha reconocido que la existencia de diferencias sistemáticas en función del género en el tipo de noticias de las que se informa es otra forma importante de mantener los estereotipos de género. Tal y como plantean Desmond y Danilewicz (2011), si se dan tales diferencias, las audiencias pueden esperar que solo determinadas áreas de información son apropiadas para un determinado género. Y si las mujeres profesionales son consideradas como válidas solo para determinados tópicos estereotipados, las audiencias aceptarán que esa limitación es la norma. También reconocen que no es bueno para la profesión periodística que haya sesgos de género en la asignación de los temas ya que si son asignados de forma estereotipada en función del género, en lugar de por el grado de experiencia o por cualificación, la calidad de las noticias se deteriorará.

Otra de las áreas relevantes en el análisis de las diferencias de género en la información ha sido el género de las fuentes utilizadas, aspecto que se considera muy importante, no solo en la construcción de la noticia, sino también en su orientación y en la perspectiva desde la que se realiza (Ross, 2007). Existe evidencia de que es más probable que los hombres sean citados como fuentes que las mujeres (Freedman y Fico, 2005; Matud et al., 2011; Ross, 2007), sobre todo si se trata de fuentes expertas si bien dicha tendencia parece disminuir cuando quienes redactan las noticias son mujeres. Aunque la evidencia no es completa (Ross, 2007), se ha encontrado en algunos estudios que las mujeres redactoras recurren a mujeres como fuentes en mayor medida que sus colegas masculinos (Freedman y Fico, 2005; Wacc, 2015).

A partir de la revisión bibliográfica realizada, se plantearon las siguientes hipótesis: H1. Será menos común la presencia de mujeres que de hombres en los textos y las fotografías publicadas en los periódicos. H2. Las mujeres y los hombres protagonistas o figuras centrales de las informaciones estarán representados/as según los estereotipos de género. H3. Será más frecuente que los hombres aparezcan como firmantes de los textos y las fotografías que las mujeres. H4. Habrá diferencias en la sección del periódico en función del género de quien firma la información. H5. Será más común que aparezcan representadas mujeres como protagonistas cuando quien firme lo publicado sea una mujer que cuando sea un hombre. H6 Será menos frecuente la presencia de mujeres que de hombres como fuentes de las informaciones. H7. Será más común que aparezcan representadas mujeres como fuentes cuando firme el texto una mujer que cuando sea un hombre.




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