Moral sexual



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MORAL DE LA SEXUALIDAD

Curso 2011

Pbro. Gustavo Irrazábal



1 El misterio de la sexualidad humana 1

1.1 El temor a la sexualidad 2

1.2 La atracción por la sexualidad 2

1.3 La Iglesia ante la sexualidad 3



2 La sexualidad 4

2.1 Concepto 4

2.2 Sexualidad y genitalidad 4

2.3 El método. Sexualidad y trascendencia 5



3 El dato biológico 5

3.1 El sexo biológico humano 6

3.2 Significado y límites del dato biológico 6

4 Aportes de la psicología 7

4.1 Etapas de la evolución psico-sexual según S. Freud 8

4.2 Etapas del desarrollo de la personalidad según E. Erikson 9

4.3 Esquema comparativo 11

4.4 Etapas de la evolución psico-sexual según Lacan 12

4.5 Conclusiones 14

4.6 La sexualidad como comportamiento simbólico 14

4.7 Los problemas sexuales. Conductas compulsivas 15



5 Sexualidad, cultura y sociedad 16

5.1 Sexualidad y antropología cultural 16

5.2 Contexto socio-cultural actual 17

5.3 Dimensión socio-política de la sexualidad 18



6 La reflexión filosófica 19

6.1 La relación sexualidad – persona 19

6.2 La “diferencia” sexual 20

6.3 El significado inter-personal. La sexualidad como lenguaje 20

6.4 El género. Ideología del género 21

6.5 Sexualidad, placer y pudor 22

6.6 Apertura a la trascendencia 24

6.7 Síntesis: las dimensiones de la sexualidad 24



7 La sexualidad en la Biblia 25

7.1 Una radical secularización 25

7.2 Una nueva comprensión religiosa 27

7.3 La sexualidad en el NT 28

7.4 Conclusión: una nueva santidad 30

8 La reflexión teológica 31

8.1 El cuerpo como sacramento primordial 31

8.2 Significado esponsalicio del cuerpo. Esponsalidad virginal 31

8.3 Matrimonio y virginidad 32

8.4 Sexualidad y misterio pascual 33

8.5 Sexualidad y misterio trinitario 34



9 Teología moral y sexualidad 35

9.1 La normativa sexual en la Biblia y en la Tradición 35

9.2 Criterios para la valoración moral de la conducta sexual 37

9.3 Los pecados sexuales 41



10 El matrimonio 43

Los fines del matrimonio. Historia de la doctrina 43

10.1 El matrimonio como sacramento 45

Excursus: significados de la sexualidad y fines del matrimonio 45

Anticoncepción. Humanae Vitae 46

10.2 Aplicación de la doctrina de HV. La importancia de las mediaciones 52

La indisolubilidad matrimonial 55

Situaciones irregulares 60



11 La masturbación adolescente 65

Los dinamismos de la adolescencia y autoerotismo 65

11.2 Criterios para la valoración del comportamiento masturbatorio 66

11.3 Orientaciones pedagógico-pastorales 68



12 La homosexualidad 69

Concepto 69

Tipos de homosexualidad 69

Origen 70

Carácter defensivo de las relaciones homosexuales 71

Fundamentación bíblica 71

Valoración. Orientación y actuación 72

Aspectos jurídicos 74

Orientaciones pastorales 75

13 Relaciones prematrimoniales 76

Argumentación tradicional y nuevos cuestionamientos 76

Valoración ética 77

13.2 Sus límites. ¿Posibilidad de excepciones? 79

13.3 El argumento antropológico 80

13.4 Otro argumento atendible: la responsabilidad por las consecuencias 81

Valoración de los llamados “actos parciales” 81

Orientaciones pedagógico-pastorales 82



14 Convivencia prematrimonial 82

14.1 Amor “a prueba” y amor conyugal 83

14.2 ¿Matrimonio progresivo? 83



MORAL SEXUAL

Notas introductorias
  1. El misterio de la sexualidad humana


La sexualidad no es un objeto de estudio que podemos poner ante nuestros ojos de modo completamente objetivo, porque no podemos dejar afuera nuestra sexualidad, en cuanto dimensión constitutiva de nuestra persona, y experiencia en la que estamos inmersos. Estudiar la sexualidad es, inseparablemente, reflexionar sobre nosotros mismos, y hacerlo de un modo que involucra necesariamente nuestra afectividad, nuestra psicología, nuestros conceptos y nuestra imaginación, nuestros miedos y frustraciones, nuestros deseos y anhelos. Por la misma razón, debemos renunciar a la pretensión ilusoria de llegar conocer exhaustivamente la sexualidad humana, y por ende, poder ejercitar sobre ella un dominio sin fisuras. Ella siempre desborda nuestros esquemas con su complejidad, su riqueza y los modos virtualmente ilimitados en que se expresa.

Por ello, quizás la categoría más adecuada para abordar este tema sea, como han entendido muchos autores, la de misterio. Pero, ¿qué debemos entender por “misterio” en este ámbito? El misterio, como categoría interpretativa de la realidad, es un punto central en el cual convergen y se concilian polaridades aparentemente contradictorias.1 Cuando estas polaridades se contraponen, la sexualidad se presenta como un enigma, es decir, como algo impenetrable y oscuro; sólo se revela como misterio cuando las mismas pueden afirmarse simultáneamente, tornándose una realidad luminosa, e incluso deslumbrante y cegadora, no debido a su opacidad, sino precisamente a la riqueza de su significado.2 En la sexualidad, en efecto, se experimenta a la vez la radical pobreza de necesitar de otro, y la riqueza de una energía que hace posible el encuentro; la auto-referencialidad de la búsqueda del propio placer, y el impulso hacia la trascendencia y la oblación de sí; la experiencia de una energía desbordante y de una espontaneidad irreprimible, pero al mismo tiempo, dotada de un orden propio que debe ser realizado en la libertad, y por lo tanto, la vivencia de un don, que al mismo tiempo se presenta como una tarea, etc.

Pero para iniciar nuestra reflexión, es oportuno detenernos sobre una polaridad en particular: la sexualidad es un misterio porque, siendo una experiencia que se da en este mundo, con todo lo que ello implica, es una apertura a lo Otro respecto de nuestra existencia cotidiana. Mientras que esta última se encuentra marcada por el límite que la realidad pone a nuestros sueños y deseos, y sobre todo, a nuestras posibilidades de encuentro interpersonal, en la experiencia sexual asoma la intuición de un mundo distinto, luminoso, de encuentro pleno y total, de felicidad y realización sin sombras ni límites, que ya desde el origen está ligado (en un sentido muy amplio) con lo divino. Se entiende así que la sexualidad suscite en nosotros las reacciones opuestas y simultáneas que caracterizan la experiencia de todo misterio: el temor y la fascinación.3




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