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“El adolescente en el mundo de hoy”




INTEGRANTES:


Piris Paula,

Tennen Mariela,

Wanczukiewicz Raquel,

Zenoni Carla.


MATERIA:

Psicología III


AÑO:

2004.


-Índice

-Introducción

-Encuadre teórico general del alumno de 3er Ciclo

-Encuadre teórico particular :

Tema elegido: “La vida nocturna, adicciones, comportamientos violentos y delincuencia juvenil.”

-El adolescente en la creación artística

-Conclusión

-Bibliografía_-Introducción'>-Bibliografía
-Introducción
El adolescente está haciendo un enorme esfuerzo para trascender su infancia y todo lo que ello implica. Al mismo tiempo, comienza a fluir en su interior un torrente hormonal que modifica sustancialmente sus sensaciones, su percepción del mundo, de sí mismo y de su propio cuerpo.

No hay adolescentes sin problemas, sin sufrimientos, este es quizá el período más doloroso de la vida. Es simultáneamente el período de las alegrías más intensas. La trampa es que uno desea huir de todo lo que es difícil.

El niño entra en la adolescencia con dificultades, conflictos e incertidumbres que se magnifican en este momento vital, para salir luego a la madurez estabilizada con determinado carácter y personalidad adultos.
-Encuadre teórico general del alumno de 3er Ciclo
“Las langostas cuando cambian de caparazón, pierden primero el viejo y quedan sin defensa por un tiempo, hasta fabricar uno nuevo. Durante este tiempo se hallan en peligro. Para los adolescentes viene a ser la misma cosa. Y fabricar un nuevo caparazón cuesta tantas lágrimas y sudores que es un poco como si uno lo “chorreara”. En las aguas de una langosta sin caparazón hay siempre un congrio que acecha, listo a devorarla.¡La adolescencia es el drama de la langosta! Nuestro congrio propio es todo lo que nos amenaza, en el interior de nosotros mismos y en ese exterior, en lo cual, a menudo, no se piensa.” (extraído de “Palabras para adolescentes” de Francoise Dolto y Catherine Dolto-Tolitch. Pág. 18)

La adolescencia es el período de pasaje que separa a la infancia de la edad adulta; tiene como centro la pubertad, siendo sus límites muy imprecisos.

La adolescencia es como un segundo nacimiento que se realizaría progresivamente. Hay que seguir adelante y uno no siempre está listo. La cosa “no va más”, aunque no sabe bien ni porqué ni cómo. Ya nada es como antes, pero es indefinible para él. Hay inseguridad en el aire, existe el deseo de salir de eso y la falta de confianza en sí mismo. Hay a la vez necesidad de control y libertad.
La adolescencia sería la etapa de la vida en la cual hay una serie de síntomas que en otro momento serían perturbaciones preocupantes, pero en este momento indican la normalidad. Cuyos síntomas son:


  1. Búsqueda de sí mismo y de la identidad:

  2. Tendencia grupal:

  3. Necesidad de intelectualizar y fantasear:

  4. Crisis religiosas:

  5. Desubicación temporal:

  6. Evolución sexual:

  7. Actitud social reivindicatoria:

  8. Contradicciones sucesivas:

  9. Separación progresiva de los padres.

  10. Constantes fluctuaciones del humor y del estado de ánimo.

A nivel SOCIAL, según los diseños curriculares, la inserción del joven en en la vida social adulta es simultánea con el despegue intelectual. La relación con la realidad se enriquece en gran medida, puede plantearse el futuro y comienza, gracias al poder que le confiere su pensamiento, a sentirse un igual con los otros, sin distinción.

Suelen existir algunas características diferentes entre mujeres y varones en esta etapa, el varón se muestra impaciente, irritable, por lo que en el seno familiar suelen gastarle bromas por su comportamiento. Por el contrario, en la mujer es mas moderado, aunque cambia también el comportamiento. Con relación a lo social, desea mostrarse, atraer y agradar a las personas que la rodean.

Las intervenciones de los adultos, padres o maestros, deben servir para explicar aquello que el preadolescente aún no comprende y vive con culpa y angustia, sus ideas, sus afectos, su sexualidad, su cuerpo. Según la revista Zona Educativa N0 31, una de las grandes preocupaciones en los adolescentes son las cuestiones referidas a la asociación con sus pares. Centran su atención en sus amigos, cuya amistad resulta imprescindible. La necesidad de tener un grupo de pertenencia y ser aceptado en él, casi concreta el comportamiento de un adolescente normal.

También desarrollan un mayor interés e instauran relaciones más estrechas con los individuos del sexo opuesto. Participan de una variada gama de actividades que los ayudan a establecer un concepto de si mismos y de su identidad personal. La pertenencia al grupo de pares en tanto preocupación central y prioritaria subordina los demás centros de su interés. El grupo aporta seguridad, atención y dignidad, en un mundo que a menudo les resulta anónimo, complejo, sensible y debilitante en el cual estas características pueden aplicarse. Según Ryan, también en la escuela.

Con respecto a lo social los preadolescentes necesitan desarrollar un concepto de identidad y de valores personales y sociales.

Necesitan experimentar la aceptación social, la identificación y el afecto entre sus iguales de ambos sexos.

Necesitan ser plenamente conscientes del mundo social y político que los rodea, así como su habilidad para afrontarlo y de su capacidad para responder de forma constructiva al mismo.

Necesitan establecer relaciones con adultos en las que puedan tener lugar los procesos de crecimiento.

Según el programa de reconvención docente para el tercer ciclo de EGB, los adolescentes que se encuentran en el 3er Ciclo de la EGB, encuentran en la realidad social que los rodea el panorama de “incertidumbre” manifestado en todas las dimensiones de la vida actual, Concebimos como incertidumbre el proceso hacia lo cambiante y desconocido, la no certeza, la flexibilidad de la construcción permanente.

En este ámbito de la posmodernidad, de la necesidad de reforzar y afianzar la vida democrática, de la necesidad de existencia y coexistencia de culturas diferentes, con aceleración en las brechas generacionales. Pérdida de modelos y otros muchos factores que han llevado a inquietar y acrecentar la incertidumbre la educación del adolescente se convierte en un desafío, puesto que ha de propender a la formación de un sujeto activo constructor de la historia, capaz de manejarse más con la incertidumbre que con certezas.

En esta parte de lo social, nos detendremos a detallar las competencias prácticas referidas al saber hacer; que deberían provenir del mundo del trabajo, preparándolo para una inserción eficaz en el polimodal, pero además han de facilitar el manejo de su vida privada y su accionar ciudadano.

También las competencias intelectivas para fortalecer capacidades referidas al accionar como miembro de un grupo, la cual permitirá la enseñanza de actitudes y valores referidos al disenso, capacidad de consensuar, ejercer el liderazgo, enseñar y/o aprender con otros.

A su vez, las competencias sociales, para construir capacidades referidas a la interacción en ámbitos más amplios, para posicionarse y contrastar su posición con otros; para incluirse en proyectos globales mayores o confrontarse con ellos para buscar soluciones nuevas

Incluyendo las competencias éticas como capacidad para aceptar algunos valores como irrenunciables y universales, y otros como particulares o de pequeños grupos.

Accediendo corno planteó Gardner, a competencias que les permitirán referirlas y aplicarlas en los espacios diferentes del quehacer humano favoreciendo un “sujeto que es capaz de desarrollarse en los diversos ámbitos del conocimiento.”
Según Ariel Bianchi en el libro “Psicología de la adolescencia”, quien muestra tres líneas de conflictos imbricados en los procesos evolutivos de esta edad: la crisis biológica, la crisis psicológica y la crisis social, en la que nos detendremos, pues esta se manifiesta en una dialéctica de las relaciones del yo y el nosotros, con progresivos ensayos de nuevos roles y búsqueda de un status adulto.

En estos alumnos del 3er ciclo de la EGB, la evolución social está marcada por la integración en los grupos, en la medida en que toma distancia de los padres y donde hay un sometimiento, una entrega al grupo.

Según el libro “Ser adolescente en la posmodernidad”, con relación al reconocimiento social, hoy en día sólo se puede aspirar a “mantenerse”, donde nadie tiene asegurado nada en relación al mundo laboral o profesional. Por otro lado, para los adolescentes, la perspectiva de formación es muy larga ¡o cual alarga la “entrada” al mundo adulto, para lograr tener un reconocimiento dentro de la sociedad.

Según Lowenfeld, el desarrollo social se observa por la identificación con sus propias experiencias y con los otros; por la inclusión de personas en cada actividad que realice, por la extensión del yo hacia el mundo de la realidad, por la capacidad individual para cooperar en la sociedad y por asumir su responsabilidad social por las cosas que hace en ella.

A nivel COGNITIVO, teniendo en cuenta la postura de Piaget hacia los 10 u 11 años todavía las operaciones de la inteligencia infantil son únicamente “concretas’’’ es decir se refieren a la realidad misma a objetos tangibles, cuando el pensamiento del sujeto se aleja de lo real es que puede sustituir los objetos ausentes por su representación es ésta última acompañada de creencia y equivale a lo real.

El pensamiento formal es, por lo tanto hipotético deductivo es decir, que el sujeto es capaz de deducir las conclusiones que hay que sacar de puras hipótesis y no solo de una observación puramente real. Este sujeto podrá transitar este estadio hacia los 12 años de edad aproximadamente.

Las condiciones de construcción del pensamiento formal se darán mientras el sujeto pueda “reflexionar” las operaciones independientemente de los objetos y de reemplazar a éstos por simples proposiciones.

La “reflexión implica que el pensamiento concreto es la representación de una acción posible y el pensamiento formal es la representación de una representación de acciones posibles.

Las operaciones formales aportan al pensamiento un poder nuevo:

que equivale a desligarlo de lo real para permitirle edificar a voluntad reflexiones y teorías. Esto dará lugar a una característica fundamental de la adolescencia: la libre actividad de la reflexión espontánea.

Esta nueva función mental empieza por incorporar el mundo en una asimilación egocéntrica, que luego logrará equilibrarse con una acomodación a lo real.

Esta forma de egocentrismo antes citada se manifiesta a través de la creencia en la reflexión todopoderosa , como si el mundo tuviera que someterse a tos sistemas y no los sistemas a la realidad.

Este egocentrismo metafísico del adolescente encuentra su corrección en una reconciliación entre el pensamiento formal y la realidad; el equilibrio se alcanza cuando la reflexión comprende que la función que le corresponde no es la de contradecir , sino la de anticiparse e interpretar la experiencia.

En esta etapa de pensamiento formal el alumno de 3er ciclo puede separar de los contenidos reales la forma lógica de los juicios y es capaz de razonar sobre conceptos abstractos y premisas consideradas como hipótesis.

El alumno podrá manejar gran cantidad de variables para un mismo fenómeno podrá sistematizar y adoptar un método para tener en cuenta todas las variables y probabilidades. También comienzan a simbolizar símbolos, las palabras son multipotenciales porque pueden simbolizar distintas cosas.. Se manejan metáforas , entienden dobles significados y se presenta el gusto poético.

Todo el manejo abstracto la combinación de un sistema de operaciones lógicas serán las bases que posibilitarán la organización de temas como la proporcionalidad, los dobles sistemas de referencia etc.

Estos procesos permiten armar redes conceptuales y una comprensión lógica mucho más rica y abarcativa.

A partir de diferentes estudios de la realidad sobre la particularidad y diversidad de alumnos que llegan al tercer ciclo, es sabido que un gran porcentaje del alumnado no llega a este ciclo transitando por el pensamiento formal como lo caracterizara Piaget.

Según esta mirada no todos los alumnos del tercer ciclo pueden construir el conocimiento de la misma manera, no todos utilizan las mismas estrategias cognitivas.

Citando a Gardner Howard es posible que el sujeto de esta ciclo desarrolle una comprensión disciplinar que cambia continuamente.

Este alumno es un individuo que ha dominado tos conceptos y habilidades de un ámbito y puede aplicar ese saber de un modo apropiado a nuevas situaciones.

Hay una comprensión cultural que va más allá de los saberes de los textos, y las explicaciones del profesor.

Esta multiplicidad de caminos por los cuales puede transitar el adolescente debe darse en un ámbito escotar que promueva tos aprendizajes orientados en el desarrollo cognitivo mediante la ampliación y reestructuración de las estructuras conceptuales y de las estructuras de procesamiento; la adquisición de procedimientos complejos de respuestas verbales y motoras, destrezas y habilidades; a las potencialidades sociales: al desarrollo personal.

Desde la postura de Vigotsky, que apunta hacia aprendizaje del sujeto, desde alguien que sabe más que él y que sus intervenciones propiciarán la construcción del conocimiento del alumno. Esta postura sostiene que el aprendizaje es potenciador del desarrollo.

Críticas al modelo piagetiano revisan la caracterización y amplían el lapso de tiempo de la etapa formal desde los 15 a los 20 años, (también Piaget en investigaciones posteriores hace una revisión de sus propios estudios contemplando la supuesta generalidad del pensamiento formal). Las modificaciones fundamentales apuntaban a las edades típicas de adquisición de este pensamiento como así también a su aplicación.

Por último investigaciones generales acotan que no todas las habilidades del pensamiento formal se dan en todos los adolescentes e inclusive hasta en los adultos, hay tareas formales que son más dificultosas que otras.

A nivel AFECTICO, paralelamente a la elaboración de las operaciones formales y el perfeccionamiento de las construcciones del pensamiento la vida afectiva de la adolescencia se afirma por la doble conquista de la personalidad y su inserción en la sociedad adulta.

La personalidad se inicia al final de la infancia, con la organización autónoma de las reglas, de los valores y la afirmación de la voluntad como regulación y jerarquización moral de las tendencias.; en la persona hay más que esto, hay una subordinación a un sistema único que integra el YO , este sistema personal sólo puede construirse desde las construcciones reflexivas, propias de esta etapa formal.

La personalidad que podría decirse es un plan de vida. También es fuente de disciplina para la voluntad e instrumento de cooperación, y de reflexión libre, por esta razón son necesarias determinadas características del pensamiento.

El adolescente se coloca como un igual ante el adulto, pero se siente otro, diferente de los mayores que lo rodean. Quiere transformar el mundo, estará lleno de proyectos altruistas, pero también estará presente en él un egocentrismo, que estará en un continuo equilibrio entre el descentramiento del YO y la autodisciplina.

El adolescente se prepara para su inserción en el mundo adulto y lo hace por medio de proyectos, de programas de vida, por el pensamiento y por la imaginación este se aleja a veces de la realidad.

El instinto de amar está fuertemente presente en este período, un amor que es una especie de proyección de todo un ideal en un ser real . Por ello muchas veces se dan decepciones repentinas. El adolescente ama, en el vacío o de un modo efectivo, como si tuera una novela.

En sus relaciones sociales establecen un vínculo más cercano con individuos del sexo opuesto.

Todos los cambios que atraviesa, hacen que esté en una situación de ambivalencia e inestabilidad que se presenta en sus comportamientos, los cuales demuestran los conflictos internos.

Las pulsiones renuevan tensiones inconscientes. Las niñas no pueden renunciar a ciertas fantasías inconscientes de seducción del padre. Los niños viven con mayor angustia la renovación pulsional que se produce. Se observa en esta etapa la iniciación de prácticas masturbatorias como medio para aliviar la tensión.

Con respecto al comportamiento, se presenta en muchos casos la necesidad de agradar, de mostrarse, y atraer; son frecuentes los cambios de humor, muchas veces detrás de una actitud alegre se encuentra un ser angustiado que está en conflicto con su propio ser y con el mundo que se le presenta; necesitado de contención y cariño.

Así el sujeto, se presenta con una fuerte carga energética de afectos contrastantes, o bien con una inercia pasiva que lo envuelve en la incertidumbre.

A nivel FÍSICO, La pubertad marca el final de la infancia como etapa. Los niños expe­rimentan cambios físicos y aparecen los caracteres sexuales secundarios (vello pubiano en ambos sexos, vello facial, crecimiento de la nuez de Adán y aparición de una voz más grave, en el varón; en la mujer, ensanchamiento de las caderas y desarrollo mamario; crecimiento acelerado en talla y peso)


Si bien hay un desarrollo de glándulas sexuales, no alcanzan la aptitud reproductora por carecer de células sexuales.
Adquieren un mayor dominio muscular.
El cuerpo deja de ser infantil. Deberá adaptarse día a día a los cam­bios. El desarrollo del cuerpo es el principal centro de atención. Esto genera una alteración de su individualidad entendida como una crisis vital y existen­cial.
En esta etapa crece particularmente el tronco.
Es importante la práctica de deportes; en esta etapa de consolidación física, el ejercicio físico produce un aumento en la oxigenación de las células, originando una distensión del cuerpo y de la mente y resulta un valioso factor de descarga anímica y de esparcimiento. Sin embargo, en competencias de­portivas de esfuerzo máximo, la oxigenación se ve anulada por las toxinas; es poco aconsejable, por lo tanto, la iniciación precoz en el deporte de alta competición.

A nivel PSICOSEXUAL, el término pubertad se refiere al vello que aparece en la región del pu­bis, aludiendo al logro de la facultad sexual implicado en un signo sexual se­cundario como es el vello. Está experimentando un proceso de crecimiento acelerado con una eclosión de cambios orgánicos y físicos (desarrollo de glándulas sexuales, crecimiento en talla y peso, aparición de caracteres sexuales secundarios) en el cual madura la sexualidad, aptitud que planteará procesos de identidad y diferenciación. Los chicos son muy conscientes de dichos cambios y tienen que adaptarse psicológicamente a ellos.


Por lo tanto, el desarrollo biológico se convierte en el núcleo de los problemas originando una nueva actitud y conducta. Es una etapa de replie­gue e inquietud. Como característica predominante podemos señalar una re­activación del egocentrismo, un regreso al período infantil. Las motivaciones básicas son el descubrimiento del yo, de la vida interior, del sexo.
De la evolución sexo afectiva podemos señalar una vivencia sexual in­completa; excitación, inquietud; en su fantasía, una vivencia anticipada del enamoramiento. No se da la vivencia del amor.

También podemos encontrar a estos adolescentes en etapas evolutivas según diversos autores, los cuales son:

Piaget, que muestra el inicio del período de operaciones formales, cuyas características son que se establece el razonamiento formal hipotético deductivo, la formación de la personalidad y la inserción afectiva e intelectual en la sociedad de los adultos.

Freud, que los enmarca en la etapa genital, cuyas características son que es la fase última, la persona tiende a regresar al periodo genital, resurge el Complejo de Edipo que es superado cuando se produce la elección de objeto que puede ser analítica o de apoyo (modelo de padres) u objeto narcisista (modelo de sujeto por su propia persona).

Vigostky, los coloca en parte de la etapa seudo conceptos y la etapa de concepto propiamente dicho, cuyas características son que en la etapa seudo conceptos logran generalizaciones más complejas y en la etapa de concepto propiamente dicho pueden hipotetizar y comprender una teoría científica.
Encuadre teórico particular :

Tema elegido: “La vida nocturna, adicciones, comportamientos violentos y delincuencia juvenil.”

Para hacer una introducción en este tema, podemos tomar como inicio la rebeldía del púber. Pero ¿qué es realmente?. La rebeldía aparece como un choque de dos fuerzas; por un lado, el deseo de la seguridad que le da la protección parental, y por el otro lado, su deseo de autonomía, libertad y nuevas experiencias. El adolescente, en el mismo acto reconoce la autoridad pero intenta desconocerla y se rebela, porque la presupone un obstáculo para la satisfacción de sus nacientes y nuevos intereses, íntimamente ligados al goce de no tener que rendir cuentas por sus propias experiencias.

En realidad, el adolescente se rebela, es decir desobedece, porque es la forma de defenderse de su propio deseo de mantenerse cobijado bajo la protección familiar. Al mismo tiempo, intuye que la rebeldía es la forma de desoír el deseo inconsciente de los padre que, sin proponerlo, quieren retenerlo.

El adolescente empezará a exhibir actitudes de desobediencia a medida que empiece a percibir señales de aceptación en nuevos grupos, que adquiera seguridad en el uso de nuevas prácticas y que se interese por cosas que sabe que no serán totalmente aceptadas por sus padres. Se rebela para autoafirmarse, para demostrar a los padres y a sí mismo que él puede hacer lo que, en realidad, todavía no sabe.

El adolescente se desprende de normas y hábitos de la infancia y descubre en sí el efecto de nuevas experiencias, a ser uno y por sí.

Existen tres tipos distintos de rebeldía adolescente, la natural, la lógica o necesaria y la sintomática.

La natural es producto del intento natural de diferenciarse y autoafirmarse.

La lógica o necesaria es producto de una respuesta lógica a temores e inseguridades de los “adultos” frente a esta nueva etapa. Ésta ya no responde sólo a la edad sino que es provocada por actitudes contradictorias de los adultos, por ejemplo cuando prohíben lo que ayer permitieron, que se fundamentan y se sostienen en la inseguridad o el miedo.

La sintomática es el indicio de la existencia de un problema, un conflicto no resuelto o una enfermedad, las rebeldías se transforman en señales de que hubo cuestiones no resueltas que pueden ser históricas o actuales, que suelen estar relacionadas con desajustes en la función de la autoridad.


Y en este contexto del adolescente de por sí “rebelde”, nos encontramos en un mundo que no es el mismo que vivieron nuestros abuelos, ni nuestros padres, ni siquiera se parece al que vivimos nosotros.

Es en este mundo de la comunicación, de la computación, de Internet, de las discotecas, de los horarios nocturnos, donde nuestros jóvenes tienen cabida al desarrollo de su sexualidad. “Todo” lo que siempre se escondió, “todo” aquello difícil de comprobar, de saber, aparece cotidianamente a través de los medios de comunicación, se instala como un familiar más en la mesa y entra a formar parte de la vida cotidiana.

Sabiendo el culto que los jóvenes hacen a la amistad, es cuanto más los se ven presionados por los grupos de amigos en el que se encuentran, a copiar lo que los medios nos exponen, también relacionado al sexo, drogas, pequeños robos y actitudes violentas; los cuales se hallan con amenazas, de hecho, la más grave es el sida, que llega de la mano de la drogadicción.

En la adolescencia los riesgos se acentúan y potencian porque las urgencias del joven por ser aceptado y reconocido, la necesidad de pertenecer a nuevos grupos, su autoestima que pasa por una verdadera prueba de fuego en esta etapa, las inseguridades que trae aparejadas y la cuota de omnipotencia juvenil resultante de todos estos movimientos psicológicos hacen que uno no pueda tomar previsiones en la misma forma que el adulto, y se acerque peligrosamente a estos riesgos.

Hay otro factor muy importante presente en los adolescentes que es la música, para ellos la música es todo. Este fenómeno de la música tiene para los adolescentes no sólo el universo propio de los sonidos sino también el de sus intérpretes, el de los rituales compartidos de los adolescentes, de las disco, los compacts y los videoclips, y el de las solitarias sesiones con el walkman, el discman o el minicomponente.

Hoy todo lo exaltan con la música y con imágenes, que son vehículos de ideales, propuesta, protestas o mensaje escandalizador.

La música sirve, en muchos casos, para comunicar las vivencias adolescentes ante estos hechos y advertir sobre los riesgos. Pero hay algo particular en la música de esta época, que está directamente relacionada con la caída de modelos y la crisis de valores y de las ideologías.

Volviendo al tema de los riesgos, el adolescente es un ser ansioso de nuevas experiencias, emociones, desafíos, y al mismo tiempo, también un ser inmaduro para tomar las provisiones con respecto a los riesgos que ellas implican.

Por otra parte, el deseo y la ansiedad por vivir hacen que, con frecuencia cierren los ojos a los riesgos o directamente los niegue.

Otras veces, no sólo reconoce el peligro sino que lo acepta como una manera de medirse a sí mismo y demostrar valor u osadía ante su grupo de pertenencia.

En otros casos, vive el riesgo como una fuente de placer, porque lo deja llegar hasta el borde de lo permitido y lo aceptado por las figuras de la autoridad.
Para tratar el tema del riesgo de comportamientos violentos, cuando uno está en “pandilla”, se siente fuerte y a menudo tiene ganas de no respetar las reglas de la vida social. Esto puede conducir a la delincuencia. Como hay una necesidad vital de vivir en grupo, hay que ser muy fuerte para resistir a las presiones de la pandilla.

Ciertos pequeños jefes de pandillas usan violentamente su poder para arrastrarlos en asuntos sórdidos, como si se tratara de actos de coraje. Es mucho más valiente resistírseles, conservar el sentido crítico y atreverse a no hacer todo como los demás. Y si es necesario abandonar la pandilla. Los que se burlan de esto son sin duda incapaces de tal valentía.

También el suicidio es un acto de violencia: violencia contra sí mismo. Sobreviene como respuesta a una violencia que habrían sufrido y por la cual se dejaron vencer. Es también una manera indirecta de ejercer violencia sobre quienes los rodean, pagándola con la vida. Un gran deseo de morir, es también un gran deseo de vivir una vida distinta de la propia. Creen que querían morir, cuando querían nacer a otra.

Cuando se habla de adolescentes, muchas veces se llega a hablar del riesgo de la delincuencia.

Un delincuente es alguien que no logra vivir según los preceptos de la moral y las leyes que quieren que no se robe y no se agrada a los demás.

En la adolescencia se encuentran muchas cosas nuevas. De repente la pandilla, los compañeros, los amigos, se tornan muy importantes. Para salir juntos, ver y hacer cosas interesantes, hace falta dinero. Para estar a la moda y sentirse linda, también hace falta.

Entre los muchachos lo nuevo gira mucho alrededor de los bolsillos. Entonces no es raro que intenten llenarlos.

En la adolescencia uno se encuentra como perforado de deseos y de necesidades materiales, dentro de una sociedad tentadora que provoca con su cultura del consumo.

Mentir, robar, es siempre una manera de decir algo, de decir que uno no es feliz, que no se siente comprendido, que desearía más de los adultos, que querría cambiar su vida, que se experimenta un sentimiento de injusticia.

En ocasiones se roba, porque está apresurado por crecer. Se impacientan y se disfrazan de “grandes”, de“adultos”.

Lo que intentan experimentar es un sentimiento de libertad o de riqueza interior, y aquí aparece la situación de robar cosas o dinero, porque no comprendieron verdaderamente lo que buscaban. Y sucede que, a veces, los adultos tampoco comprendieron que en lugar de poner cosas, deben poner palabras.

Cuando uno ha robado, forzosamente se siente culpable y se arriesga a pagarlo caro.

La desigualdad de oportunidades es una realidad, se trata de una injusticia, pero el robo no es la manera inteligente de establecer la igualdad.

Sin embargo los adolescentes hurtan, pese a llevar dinero encima.

“La delincuencia es una conducta suicida que combina un rechazo de la realidad con la búsqueda de la facilidad y de la provocación. Los pequeños robos de sábado por la tarde, se cometen sin pulsión criminal. Pero se pagan caro. La emoción, la tensión erótica hacen olvidar por unos instantes el aburrimiento o el miedo de vivir.” (Extraído de “La causa de los adolescentes” de Francoise Dolto. Pág. 119.
La droga es una de los grandes riesgos y trampas de nuestra época, porque derriba traicioneramente vidas plenas de porvenir. Las drogas sean duras o blandas, legales o ilegales, inducen a la dependencia, la que puede ser más o menos fuerte. El consumo de drogas alcanza todos los niveles sociales y todas las edades.

Hay que distinguir entre los adolescentes que se drogan por “curiosidad” y cuya práctica es episódica, y aquellos que utilizan las drogas en una forma cotidiana sin poder prescindir de ellas. A éstos, la utilización de las drogas puede llevarles a la violencia, el abandono escolar, la prostitución y la venta de drogas.

Recordemos que la droga es una enfermedad de la comunicación. Y la primera vez que se consume es para no ser rechazados por el círculo de amigos, son los llamados consumidores de fin de semana; es una fase de tolerancia, de uso. Es una dependencia psicológica.

Los adolescentes no sólo consumen en los momentos de decepción y fracaso, sino para bromear, para distraerse. De una manera casi ritual, los estudiantes se pasan un faso, una cerveza, si no es más..., incluso cuando “está todo bien”, están contentos de compartir juntos. Es su manera de vivir en el grupo.

En una segunda fase cuando se comienza a instalar la dependencia física, donde hay búsqueda de otras drogas, aumento de dosis. En la fase física hay un deterioro con las redes familiares. En la escuela hay falta de atención, encerrarse, en sí mismo, retraimiento, cambios de conducta. Es donde ya hay abuso.

En la tercera fase es de adicción, con dependencia física, se consume cada vez más y es una búsqueda compulsiva.

Con las drogas duras, la dependencia es física y fuerte. El cuerpo empieza a necesitarla y esa necesidad es tan dolorosa que uno está dispuesto a todo para colmarla. Algunos roban y otros hasta llegan a matar. En tal estado, ya no hay vínculos de amistad o de familia que se sostengan.

Con las drogas suaves, la dependencia es menos física. Es sobre todo mental. Es una costumbre muy poderosa y duele deshacerse de ella.

Todas las drogas tienen en común colmar un vacío interior con estas sustancias. Son productos que intentan reemplazar las palabras, los intercambios o la creatividad que uno no logra sacar por sí solo. Se sufre de aislamiento, y la droga atrapa aislamiento todavía más.

En la droga se encuentra un sentimiento de no realización, ya nada es como en aquella realidad que ya no se soporta. Uno huye de su tristeza llenándose el estómago, las venas o los pulmones con algo “bueno”.

Hacer la experiencia de probar alguna droga no es un drama, pero desde que uno se siente en peligro con relación a eso, es absolutamente necesario encontrar el valor de hablar con un adulto de confianza antes que las cosas vayan más lejos.

Cuando se trata de droga, todo es tramposo. A menudo por curiosidad se llega a probar la droga. Se cree que será solo para ver de que se trata y que uno sabrá conservar las distancias, detenerse de inmediato. El tabaco, la yerba o el alcohol compartidos pueden dar una sensación de eufória, uno se siente bien, habla fácilmente, se sienten más fuertes, seguros de si mismos, menos tímidos, es agradable. Hay que parar allí. Más allá, se pierde el control de sí mismo y de nuevo, uno retorna al encierro de su soledad.

Con las drogas duras la dependencia llega mucho más rápida, y se encuentran arrinconados sin haber tenido tiempo de darse cuenta.

El consumo de drogas está casi siempre vinculado a un grupo de compañeros. Como la necesidad de compañeros y amigos es vital, resulta difícil resistir a sus presiones. Uno teme ser rechazado por el grupo y volver a encontrarse solo.

La curiosidad es simultáneamente la mejor y la peor de las cosas. Hay que saber conservar un espíritu crítico para no caer en riesgos peligrosos.

“Con la droga uno se olvida de la higiene cotidiana, no se cambia de ropa. Se vive desprolijo, asqueroso. Hay una especie de resbalón hacia la vida nocturna. Se olvida de la vida verdadera. Uno se levanta a las 3 de la tarde come cualquier cosa, no importa como. Lo único es esa vida de mierda que importa estar de onda, de lo que van a hacer los compañeros, saber si allí habrá droga, de dónde viene, y si es buena o mala.” Comentario de un adolescente.


Sabemos que la droga se apoya esencialmente en tres pilares: la oferta del producto, el mercado potencial óptimo: la juventud, y los factores facilitadores.

Con respecto a la oferta de producto, la droga se filtra hoy en la cultura y posibilita su demanda. Se comercio es actualmente uno de los negocios más lucrativos en el nivel mundial. Es por eso que las estructuras de comercialización no reparan en utilizar los recursos más modernos de marketing.

Según investigaciones, los adolescentes saben cómo conseguir sin ninguna dificultad drogas legales e ilegales. Además de conocer su precio, sus características y sus efectos. A su vez productores y distribuidores, saben perfectamente cuáles son los sectores más proclives al consumo, y a ellos dirigen toda la actividad comercial.

En relación al mercado potencial óptimo, el “mercado” está constituido por aquellos sectores que pueden ser más fácilmente tentados por un determinado producto. Y la edad de iniciación es cada vez más temprana en los adolescentes. Es pues que está enfocado mayormente hacia la adolescencia, ya que es una etapa de transición y de pasaje, es un período de vulnerabilidad y de cierta fragilidad.

Hoy fácilmente se llega a un estado de ebriedad todos los sábados por la noche. Sería preciso comprender qué simbolismo tiene la ambición de bebida, la necesidad de droga. Todos los medios artificiales de placer proceden del hecho de que la satisfacción material de las necesidades se ha visto facilitada por la civilización y la tecnología.

Con relación a los factores facilitadores podemos citar el distanciamiento excesivo del grupo familiar, los medios masivos de comunicación, caída de ideales tradicionales y descreimiento en la política.

Sabiendo que estos adolescentes suelen brindar señales, en las que nos podremos basar para prestar atención las cuales son:

Exagerado aislamiento

Rebeldía con expresiones de violencia

Amistades con característica muy distintas de la cultura del grupo familiar

Demanda excesiva de libertad

Signos de gran insatisfacción

Marcada intolerancia

Ausencia casi permanente de la casa

Signos de hipoafectividad o indiferencia

Apatía, abulia y falta de deseo de comunicarse

Marcado aburrimiento

Manejo irregular del dinero

Mentiras reiteradas

Conductas extrañas

Hábito de consumo de bebidas alcohólicas
Mediante el lenguaje, la creatividad y la convivencia, pueden evitarse la violencia y el sufrimiento. Compartiendo con otros los sentimientos que la violencia hace experimentar, se la desaloja. Es sin duda, porque la sociedad hace sufrir una gran violencia a los adolescentes de hoy, una violencia simbólica. La trampa reside en que, cada vez más tienden a consumir la cultura individualmente con su walkman, su televisión, su computadora. O sino cuando se agrupan es para consumir pasivamente.

Si no hay comunicación, discusión de lo que han visto o escuchado, si ni hay creación... realmente no vale la pena agruparse.

Por eso tienen que buscar grupos donde puedan encontrarse juntos para intercambiar ideas sin perder el sentido crítico, y crear algo.

Queremos destacar que la producción y distribución de la droga en general, ha cobrado hoy un alcance tan vasto que parece hacer fracasar todos los planes de erradicación, supresión o control.

Por ello y frente a la dificultad de combatirla, existe coincidencia en la total y absoluta importancia de prevención.
-El adolescente en la creación artística

Vemos que según el programa de reconvención docente para el tercer ciclo de EGB, los adolescentes que se encuentran en el 3er Ciclo de la EGB; se les debe brindar competencias tanto intelectuales, prácticas, intelectivas, sociales, estéticas y éticas.

En la que en estos momentos nos detendremos en las competencias estéticas para reconocer aquello que persiste a través de diversas culturas y tiempos, para expresar lo que siente como bello, para analizar lo culturalmente condicionado desde lo temporal y espacial; y en este ambiente también se debe tener en cuenta las competencias éticas, sin nunca desplazar el resto de las competencias que 105 alumnos debe alcanzar, por el contrario debemos “aglutinarlas”.

Según los Diseños Curriculares, el arte es una producción cultural que tiene la estructura de los lenguajes; como tal, manifiesta el modo de vida de un pueblo y es resultado de su proceso creador. El acceso a su lectura requiere, en consecuencia, la interpretación de los códigos específicos, propios de cada cultura y, por lo tanto, sujetos al devenir histórico. Sobre esta base puede comprenderse la valoración artística por encima de paradigmas eternos y universales.

El desarrollo integral de la persona en su doble dimensión -Individual y Social- requiere de la Educación Artística, ya que esta promueve la formación en valores estéticos y contribuye, además, al desarrollo de la identidad cultural.


-Conclusión
Los adolescente de hoy, conscientes o inconscientes, reclaman más cercanía y contacto interpersonal para hablar de las cosas que les preocupan, porque los adolescente quieren opinar y no callar lo que piensan, o decir lo que los profesores o los padres quieren oír para no entrar en conflicto.

Menos información y más diálogo es lo que reclaman.

Sin embargo, no todo está perdido. Como vimos, la juventud nos da otra oportunidad, somos los docentes, los padres, los adultos en general, quienes tenemos la posibilidad de abrirles nuevas puertas con el ejercicio de la reflexión y la práctica de los valores trascendentes.

Lo ideal, aunque no sea fácil de lograr, es un equilibrio.

Apoyar a los adolescentes, dándoles una razonable confianza para la edad, que les permita asumir el compromiso de su propio cuidado.

Proporcionar una libertad controlada y “monotoreada” a través de la lectura que pueda hacer de la conducta del joven, sus actitudes, sus amigos y sus compañías, de las señales que pueda darnos mediante su desenvolvimiento en la escuela o en la casa.

Preservar canales de comunicación y tener presencia, como referente de sus experiencias.

Tomando como principal solución con respecto al tema elegido, la prevención con el diálogo.


-Bibliografía
-Bibliografía dada en clase.

-La adolescencia normal- Un enfoque psicoanalítico.

Ed. Paidós educador.

Arminda Aberasturi y Mauricio Knobel.

-La crisis de la adolescencia.

Gedisa Editorial. Serio Freudiana.

O. Mannoni, A. De Luz, B. Gibetto y J. Hébrand.

-La causa de los adolescentes.

Ed. Serix Borral

Francoise Dolto.

-Palabras para adolescentes o complejo de la langosta

Ed. Atrantida.

Francoise Dolto y Catherine Dolto-Tolich.

-Adolescencia, desafío para padres.

Ed. Piados.

Raúl A. Devries y Alicia Dallone de Devries.

-Psicoanálisis de la adolescencia

Ed. Joaquín Mortiz- México

Peter Blos.

-Sexualidad y muerte en la pubertad.

Propuesta psicoanalítica sur

De G.Camaver-A.Storchi-C.Szewacz-A.Gutman-N.Halfon.-J.Zanger.

-Abordaje teórico y clínico del adolescente.

Ed. Nueva Visión.

De O.F. Mouján.

-Revista de psicoanálisis: Psicoanálisis con niños y adolescentes., Tomo LX N°3. Septiempre de 2003.

-La imaginación y el arte en la infancia.

Ed. Fontamara.



L. S. Vigostky.


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