Modulo dos: Principios de la Psicología Social Latinoamericana



Descargar 0.78 Mb.
Página2/2
Fecha de conversión03.12.2017
Tamaño0.78 Mb.
Vistas144
Descargas0
1   2


Escenarios



La construcción de una Psicología latinoamericana implica pues reconocer la pobreza y las diferentes clases sociales, pero implica también reconocer que la América Latina no es Europa o Norteamérica más pobre, sino un continente diverso... Condición necesaria (pero no suficiente) de aumentar psicosocialmente la calidad de vida en nuestro país y continente, es descubrir Latinoamérica.
Jorge Gissi, 1987.
En el contexto de esta Cátedra Virtual, entender el pensamiento y los aportes más significativos de la obra de Ignacio Martín Baró sobre la psicología, significa en tiempos contemporáneos remitirse a:


  • Pensar el papel de la ciencia en general y de la psicología en particular (dimensión epistemológica).




  • Más allá de cualquier estereotipo o idealización, hacerse las preguntas fundamentales que se hacen hoy a cualquier disciplina o campo de saber: ¿qué es?, ¿qué hace?, ¿para qué lo hace? y ¿a quién sirve? (dimensión empírica).




  • Relacionar las preguntas anteriores con los problemas, preocupaciones, necesidades y demandas de las personas, los colectivos sociales y los pueblos (relevancia social).



  • Preguntarse por quiénes hacen esta psicología y en dónde la hacen (dimensión institucional de la producción del saber).




  • Interrogarse por los sujetos, las subjetividades, las intersubjetividades, las identidades; reconocer desde quién se habla y para quiénes; reconocer el contexto en el cual ese saber se demanda y se produce (situar y fechar el conocimiento).

Muchos estudiantes suelen acercarse a la profesión de la psicología con el estereotipo de “bata blanca”. Sin embargo, las preocupaciones actuales de la disciplina son mucho más complejas. Estas suelen expresarse de manera nítida en los múltiples encuentros, seminarios y congresos a los que acuden sus profesionales y, si nos atenemos a ellos, podríamos afirmar junto con Villegas (2002) que estas transcurren hoy por dos rutas centrales: las posibilidades de desarrollo disciplinar en un contexto de crisis, disputas y controversias; y las posibilidades de establecer algunos principios de la psicología con carácter universal y las maneras cómo, con base en esos principios, dar cuenta de las realidades específicas a cada contexto (relación universales – particulares).


(...) Desde el punto de vista estrictamente prospectivo, uno de los temas más importantes hacia el futuro es configurar algunas formas de realización internacional que nos permitan conocer y establecer de qué manera los principios de la psicología pueden tener algunas dimensiones de carácter universal (etic), lo cual pienso que tendría que ver con la dimensión científica académica. Por otra parte, en el plano de la formación profesional es donde muy probablemente tienen mucha importancia los fenómenos emic de la realidad propia. Creo que tenemos que buscar el desarrollo de la psicología en estas dos dimensiones (etic y emic), intentando que de una y otra forma podamos establecer una serie de acuerdos universales para el desarrollo académico y científico de la psicología, respetando al mismo tiempo las diferencias socioculturales que deberían marcar la formación profesional (Villegas, Julio (2002).1
Independientemente de los grados de acuerdo o desacuerdo respecto a la caracterización de los problemas tal como se explicita arriba, el mismo Villegas (2002) precisa más adelante, como lo había hecho Martín Baró décadas antes, que los problemas de la psicología se concretan en las preguntas por su relevancia, en tres dimensiones distintas: relevancia teórica, relevancia empírica y relevancia social.

En los tiempos que corren, albores del Siglo XXI, y pasadas cronológicamente hablando un promedio de tres décadas desde la época de mayor producción de trabajos por Martín Baró (1983), mantiene vigencia una sencilla expresión suya: “perspectiva latinoamericana”. ¿Qué puede hoy significarse desde tal perspectiva y qué implicaciones tiene? Hace referencia también a una “psicología social en uso” para someter a crítica “el enfoque global que adopta (la Psicología Social más tradicional) sobre el objeto de su estudio”; su crítica central se dirige al tipo de problemas estudiados y a los sujetos que definen estos temas como problemas, es decir, para quiénes son problemas, y al tipo de respuestas que los psicólogos sociales dan a ellos.


Desde mediados de la década de los setentas, se hacen más audibles las preguntas y malestares de los propios psicólogos sociales en América latina, en relación con una “toma de conciencia de la Psicología Social respecto de su rol real, de su rol asignado y de su rol posible en las sociedades latinoamericanas” (Montero, 1994, p. 21). Pero es hasta la década de los noventa que tales preguntas y sus respuestas toman dimensión internacional bien sea para acentuarlas o bien sea para descalificarlas de “criollismo” o “latinoamericanismo”, significando con tales “ismos” el rechazo a una psicología idosincrática.
Sin embargo, el mismo Martín Baró, quien animó reiteradamente a los psicólogos latinoamericanos a desarrollar sus propias propuestas teóricas, también señaló la necesidad de evitar en tales desarrollos tanto la aceptación acrítica de los modelos ya disponibles formulados en otros contextos, como trabajar bajo la idea de "psicologías nacionalistas" cuyo único criterio de validez fuera la negación de teorías y métodos procedentes de los países del primer mundo (Martín Baró, 1987).

Suele mencionarse el aporte de Martín Baró indistintamente como Psicología Social y como Psicología Política; en realidad, Martín Baró habla de Psicología Social. ¿Por qué esta Psicología Social se torna en Psicología Política? El asunto no es simple ni está dado por las simples denominaciones que se deslizan de una a otra. Su significación obviamente tiene relación con el qué y el para qué de la primera, con asuntos simultáneamente disciplinares y contextuales.


En su trabajo “Acción e Ideología” (1983), Martín Baró inicia sus reflexiones con un capítulo al que denomina “Entre el individuo y la sociedad”, interrogándose en primer lugar por “¿Qué estudia la psicología social?”. Caracteriza y señala como hecho indicativo de tiempos de crisis en el campo disciplinar, desde la “perspectiva latinoamericana”, que en las representaciones y sentido común de la apropiación social de la psicología como ciencia tienen mayor peso y difusión los contenidos referidos a análisis de la personalidad individual, la sexualidad o los problemas patológicos, y mucho menos -a excepción de la psicología de grupos- los propios de la Psicología Social.
Señala así que son los problemas de la “realidad social” el tema de estudio de los psicólogos sociales. Pero también precisa que:


  • Psicología Social no es lo mismo que psicología de los grupos (pequeños o grandes).




  • Social no es lo mismo que grupal, aunque todo grupo humano es obviamente de naturaleza social.




  • La Psicología Social analiza procesos grupales, pero también la acción de personas individuales en tanto “personas sociales”.

Todo esto para afirmar que en psicología hablar de “lo social” es “atender a la acción de individuos o grupos en cuanto referida o influida por otros individuos o grupos” (Martín Baró, 1983, p. 9). Dice preferir el concepto de acción frente al de conducta, en tanto al segundo le atribuye “el olvido de los contenidos de la acción humana, su significación, en cuanto referidos a las fuentes de su producción y, por tanto, el determinismo configurador de esas fuentes sociales” (p. 19). Tal definición es muy cercana a las empleadas por la corriente socioconstruccionista en la última década, como lo afirma Vázquez:


“Interpretar un fenómeno social” implica explicar sus condiciones de constitución. Todo fenómeno social es depositario de memoria ya que está conformado en virtud de las relaciones sociales que lo han posibilitado, no sólo en cuanto a su correspondencia con un determinado periodo histórico o por las alteraciones producidas por el tiempo (...) Aceptar este planteamiento implica cuestionar la objetividad de los saberes psicosociales al restituirles su dimensión social (Gergen, 1982; Ibáñez, 1989) y no abandonarlos a la hipotética certidumbre de los hechos que se presuponen como invariables, estables y no sometidos a ninguna contingencia. (1998, p. 68; citado por Garay, Iñiguez & Martínez, 2002).

¿Cuáles son entonces los escenarios y problemas relevantes para latinoamericanos y latinoamericanas en el mundo actual? Es relativamente sencillo enunciarlos: en nuestro mundo latinoamericano son los problemas del desarrollo con sus manifestaciones de pobreza, desigualdad y exclusión social; los problemas del malestar-bienestar individual y social; y los problemas de la violencia y la paz. A ellos se asocian todos los relativos a la garantía de los derechos humanos, a las diferentes manifestaciones de las violencias y la injusticia social y sus efectos sobre el bienestar; a los modos como distintos grupos humanos actúan para intentar modificarlas; en general, son todos aquellos problemas relativos a los retos de la convivencia humana en nuestras sociedades complejas y diversas.


Pero si nos atenemos a la pregunta de qué hacen hoy los psicólogos que dicen trabajar en el campo de la Psicología Política encontramos reseñados, no sin cierta dosis de ironía, en Jiménez Burillo (1986) asuntos como los siguientes:


  • Papel de la Familia en la identificación del niño con los Partidos Políticos.

  • La Psicohistoria y el Holocausto (...)

  • Estudio psicológico de las Elites.

  • Causas de la guerra.

  • Salud y participación política.

  • Aspectos psicológicos del paro.

  • Psicología Social del terrorismo.

  • El concepto de eficacia política.

  • Sobre la utilidad de la Teoría de los Rasgos en Ciencia Política.

  • La Televisión y el Aprendizaje Político.

  • Barreras psicológicas en las negociaciones árabe-israelíes.

  • La Psicología del Burócrata.

  • La Psicología Política de Alejandro Magno.

  • Aspectos psicológicos de la Revolución iraní.

  • El Fascismo contemporáneo.

  • Teoría de la Atribución y Relaciones Internacionales.

  • Implicaciones psicológicas del desarrollo infantil en la Era Nuclear.

Recuerda también Jiménez Burillo (1986) que la ISPPC (Sociedad Internacional de Psicología Política) fue creada en enero de 1978, siendo Jeanne Knutson su primera presidenta, y que entre sus 221 miembros originales, 80 provenían de la Ciencia Política y 67 de la Psicología. Los demás “eran sociólogos, psiquiatras, historiadores, antropólogos y algún especialista en Comunicación y en Ciencias de la Educación”.

En la última década las sedes de las reuniones anuales de la Sociedad han sido Washington (1995), Vancouver (1996), Cracovia, Polonia (1997), Montreal (1998), Ámsterdam (1999), Seattle (2000), Cuernavaca, Mexico (2001), Berlín (2002), Boston (2003), Lund, Suecia (2004), Toronto (2005), Barcelona (2006), Portland (2007). Las próximas serán Paris (2008), Dublín (2009) y San Francisco (2010).

Sólo hasta 2006 una Latinoamericana, la venezolana Maritza Montero, preside la ISPP y la reunión anual realizada en Barcelona adopta como tema "The Political Psychology of liberation, the Political Psychology of Oppression", apareciendo como ponencias centrals, entre otros: “Gender and Political Psychology” (Teresa Cabruja); “Political Socialization, Political Identities, and Cultural Politics” (Jon Duckitt); Conflict Analysis and Resolution (Concepción Fernández); Cognition, Public Opinion and Voting Behavior (Virginia Garcia-Beaudou); Oppression and Authoritarianism (Silvia Garcia-Dauder); International Relations and Globalization (Andrea Grove); Political Psychology of Leadership (Adela Garzón, Victor Hernández Ramírez); Political Decision Making (Rick Lau), Political Violence: Causes, consequences, prevention, intervention (Clark McCauley); Political Imaginaries, Social Movements, and New Forms of Political Action (Marisela Montenegro); Democracy and Governability (José Manuel Sabucedo); Liberation Psychology (Tod Sloan); Prejudice and Intergroup Relations (José Valencia); Social Theory and Political Psychology (Linda Valenty). El tema central de la reciente reunión en 2007 fue: “Political Psychology: Then, Now and Hereafter”. 2

Psicología política

La Psicología Política no tiene sentido solamente porque exprese la loable voluntad de un gran número de psicólogos de incidir en la configuración de nuevos escenarios sociales para el desarrollo humano, sino porque la comprensión de lo humano no puede ser cabalmente posible sin el entendimiento de la dimensión política como dimensión constitutiva de su propia naturaleza y, por lo tanto, sin asumir esta dimensión como objeto de estudio inalienable de la psicología.

La naturaleza social de lo humano, su inevitable condición de ser relacional, su imperativa forma de vida colectiva y sus propias formas históricas de organización y convivencia, hacen que lo político, es decir, la compleja trama de las relaciones de poder formalizadas para la regulación de la vida en común, sea una necesaria dimensión constituyente y constitutiva de la experiencia humana.

La concepción de lo político trasciende el ámbito de la actividad netamente pública o de las instancias y procesos de gobierno. Estas son sólo la “punta del iceberg” que a simple vista no muestran el inmenso tejido de relaciones psicosociales que hacen posible la constitución del Sujeto político, siempre dialécticamente autor y actor de su rol político. Los nuevos ámbitos de la hoy llamada “Sociedad Civil” con sus formas particulares de actuación en el mundo de lo público y de incidencia en el mundo privado de quienes la componen; los difusos y cambiantes espacios de las subculturas juveniles; las irregulares dinámicas de las culturas marginales; y las variadas formas de las culturas institucionales; son sólo algunos de los escenarios para la construcción del sujeto político que hoy demandan la atención de la psicología.

En otras palabras, el problema de la Psicología Política no es sólo la explicación del comportamiento político del sujeto humano, es la comprensión de los procesos psicosociales que gestan la constitución del humano como sujeto político, condición que no nos es optativa sino consustancial a nuestra naturaleza social.

La Psicología Política puede entenderse como un sector de la Psicología, y más propiamente de la Psicología Social, que toma por objeto la investigación y la intervención de los fenómenos psicosociales relacionados con el ejercicio del poder en las instancias del ordenamiento político colectivo, la sociedad civil, las subculturas y las instituciones sociales, siempre desde la perspectiva de la constitución del sujeto político, sus comprensiones, motivaciones, intencionalidades y acciones en cuanto autor-actor de la realidad social.

El carácter necesariamente politizado del conocimiento social, en el doble sentido de que induce modificaciones y de que incorpora (y por lo tanto, reproduce) creencias socialmente instituidas, implica que no se puede conducir un debate sobre los aspectos “problemáticos” del conocimiento producido por las ciencias sociales haciendo “como si” se tratase de cuestiones puramente epistemológicas, metodológicas, o incluso técnicas. Las cuestiones axiológicas, normativas, y en definitiva políticas, forman parte “internamente” de los problemas analizados.

La vigencia de la Psicología Política, está relacionada con las circunstancias de nuestro contexto social inmediato y la necesidad de desarrollar una Psicología pertinente, capaz de nutrir las alternativas de pensamiento y acción política, y contribuir a transformar las relaciones de poder dominantes, hacia nuevas formas que posibiliten la constitución de sujetos políticos empoderados. Sujetos capaces de deconstruir críticamente sus esquemas de relacionamiento social y construir formas alternativas de interacción social emancipadoras.

La golpeante realidad social de amplios sectores de nuestra sociedad, sus precarias condiciones de vida signadas por la violencia en sus diversas formas: guerra, pobreza, desempleo, desnutrición, abandono, exclusión social, miedo, desesperanza, etc. reafirma la vigencia de una Psicología Política que, en términos de la “Psicología de la liberación” de Martín-Baró, constituye la opción más radical que confronta la Psicología Social hoy, es decir, la necesaria decisión ante:

(...) la disyuntiva entre un acomodamiento a un sistema social que personalmente nos ha beneficiado o una confrontación crítica frente a ese sistema... No se trata (aclara Martín–Baró) de abandonar la Psicología; se trata de poner el saber psicológico al servicio de la construcción de una sociedad donde el bienestar de unos pocos no se asiente sobre el malestar de los más, donde la realización de los unos no requiera la negación de los otros, donde el interés de los pocos no exija la deshumanización de todos. Como psicólogos (continua Martín-Baró) no podemos volver la espalda a los procesos socio-políticos, bajo la disculpa de que no son de nuestra incumbencia. Lo son y ello por requisito de nuestro trabajo a favor del desarrollo humanizador e integral de los grupos y personas (citado por Luis de la Corte, 1998).
Pensamiento congruente con los más recientes postulados de la denominada “Psicología social crítica” (Gergen, Ibáñez, Cabruja, entre otros) donde el principio deconstruccionista implica “someter a crítica los fundamentos y las formas de conocimiento propias de la psicología hegemónica, asentada sobre el viejo enfoque empirista de la ciencia, así como los "efectos de poder" que se derivan de la misma” (De la Corte, 1998).


Referencias


Alonso, L. (1996). Postfordismo, fragmentación social y crisis de los nuevos movimientos sociales. Sociología del Trabajo, Nueva Época, 16, de 1992; publicado por SEMAV, 1996.


Bauman, Z. (1999/2003). Modernidad Líquida. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.
Bauman, Z. (2006). El desafío ético de la globalización.

Disponible en: http://www.bioeticaweb.com - Bioética en la Red, pp. 16-48.


Castells, M. (1998). Globalización, tecnología, trabajo, empleo y empresa. La Factoría, 7.

Disponible en: http://www.lafactoriaweb.com/articulos/castells7.htm


Conversi, D. (2001) Post-communist societies between ethnicity and globalization, En Journal of Southern Europe and the Balkans, 3, 2.
Dávila, J. M.; Fouce, J. G.; Gutiérrez, L.; Lillo de la Cruz, A.; & Martín, E. (1998). La Psicología Política Contemporánea. Revista Psicología Política, 17, 21-43.
De la Corte, L. (1998). La Psicología de Ignacio Martín-Baró como Psicología Social Crítica. Una presentación de su obra. Revista de Psicología General y Aplicada, 53 (3), 437-450.
Deleuze,G y Guattari, P. (1980/2000) Mil mesetas: capitalismo y esquizofrenia Valencia : Pre-Textos.
Garay, Iñiguez, Martínez (2002) Perspectivas críticas en psicología social: herramientas para la construcción de nuevas psicologías sociales.

Disponible en: http://antalya.uab.es/Iniguez/Materiales/ana-lupi.pdf


García Canclini, N. (2003), La globalización: ¿productora de culturas híbridas? Actas del III Congreso Latinoamericano de la Asociación Internacional para el Estudio de la Música Popular.

Disponible en: http://www.hist.puc.cl/historia/iaspmla.html


Gissi, J. (1987). Identidad Latinoamericana: psicología y sociedad; Santiago de Chile, Andes, pp. 14-17. Hacia una psicología en, de y para América Latina, Suplementos Anthropos, 44, 28-29.
Ibáñez, T. (1989). La psicología social como dispositivo deconstruccionista. En El Conocimiento de la Realidad Social. Barcelona, Sendai, Capítulo VI.

Jiménez Burillo, F. (1986). La psicología política. Papeles del psicólogo, 25. Disponible en: http://www.papelesdelpsicologo.es/vernumero.asp?id=263


Martín Baró, I. (1983). Entre el individuo y la sociedad. En Acción e Ideología. Psicología Social desde Centroamérica. UCA Editores, Impresión de 2005, pp. 1-51.
Montero, M. (1994). La Psicología Social en América Latina. Revista Anthropos, Psicología Social Latinoamericana. Una visión crítica y plural, 156, 17-23.
Montero, M.(2001). Ética y Política en Psicología. Las dimensiones no reconocidas. Athenea Digital, 0.
Pérez, C. y Cely, A. (2004) Cultura y Sociedad en la Era Global. Entre Gregarios y Virtuales. En Revista de Ciencias Sociales (Ve), 10, 02.
Touraine, Alain (2000/2003). ¿Podremos Vivir Juntos?: Iguales y Diferentes. México D. F, México: Fondo de Cultura Económica.
Vieites, G. (2006). Entrevista a Zygmunt Bauman. El Interpretador. Literatura, Arte y Pensamiento, 22.
Vila De Prado, R (2006) Los conflictos étnicos en sociedades divididas por culturas. Disponible en http://www.psicologiacientifica.com
Villegas, J. (2002). Entrevista publicada en Ardila, Rubén La psicología en el futuro, Los más destacados psicólogos del mundo reflexionan sobre el futuro de su disciplina”, Ediciones Pirámide.

Disponible en: http://www.ecampus.cl/ecampus/home/htm/


Textos/psicologia/Julio_Villegas/villegas.htm
Wallerstein, I (1997) La reestructuración capitalista y el sistema-mundo. Disponible en: iwaller@binghamton.edu

1 Psicólogo Chileno, entrevista realizada durante el XXVIII Congreso Interamericano de Psicología.

2 Se conservan las denominaciones en idioma inglés, como aparecen en la página Web de la ISPP.





Compartir con tus amigos:
1   2


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

enter | registro
    Página principal


subir archivos