Modulo 4 Teorías de la Personalidad I e maslow, humanismo y la perspectiva de las necesidades



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MODULO 4 Teorías de la Personalidad I

E) Maslow, humanismo y la perspectiva de las necesidades

Compilador: Lic. Hugo Andrés Romero Calderón

Psicólogo UMSA-UBA


  1. Biografia de Abraham Maslow

Abraham Maslow nació el 1 de abril de 1908 en Brooklyn, Nueva York. Sus padres eran inmigrantes rusos, pobres y sin educación, pero con la esperanza de algo mejor para su hijo. Su padre era tonelero (fabricante de barriles).

Abraham, el mayor de siete hijos, creció en la única familia judía del vecindario y “no siempre estaba seguro de tener comida al día siguiente” (Maddi y Costa, 1972, p. 159).

Describió la experiencia como de soledad: “Crecí entre bibliotecas y libros, sin amigos” (Maslow, 1968a, p. 37). Maslow era intelectualmente sobredotado. La medición de su CI arrojó un sorprendente 195 (Maslow, 1954/1987, p. xxxvi).

En la universidad empezó a estudiar leyes, como deseaba su padre. Sin embargo, esto no lo atraía y lo abandonó después de dos semanas. Cambió a un curso más amplio de estudios en Cornell y en 1928 se trasladó a la Universidad de Wisconsin para estudiar psicología.

Dada la dirección posterior de su teoría, es irónico que al principio Maslow estuviera muy entusiasmado acerca del conductismo que estudiaba en la Universidad de Wisconsin.

Su trabajo doctoral fue supervisado por Harry Harlow en el laboratorio de primates en Wisconsin. (Harlow es famoso por los estudios de la “madre de felpa” que establecieron la importancia del contacto para confortar a los monos.)

La disertación de Maslow fue un estudio observacional del comportamiento sexual de los monos, el cual, según su informe, estaba influido por el dominio. Además, al establecer las jerarquías de dominio los monos se comunican principalmente mediante señales visuales, más que por peleas. Harlow dio una calificación muy alta al trabajo de Maslow (Lowry, 1973, p. 1).

El conductismo y la psicología animal no mantuvieron el interés de Maslow. Leyó sobre psicoanálisis, psicología de la Gestalt y filosofía, y esto allanó el terreno para una conversión experiencial.

“Entonces, cuando mi bebé nació eso fue el detonante que cambió las cosas. Miré esa cosa pequeña y misteriosa, y me sentí muy estúpido. Estaba sorprendido por el misterio y el sentido de no tener realmente el control. Me sentí pequeño, débil y frágil ante todo esto. Me dije que nadie que tuviese un bebé podría ser un conductista” (Maslow, 1968a, p. 56).

Maslow fue profesor asociado en Brooklyn College (1937-1951), donde era especialmente popular entre los muchos estudiantes que provenían de familias de inmigrantes. Conoció a muchos psicólogos eminentes que llegaron a Estados Unidos para escapar del nazismo, incluidos Alfred Adler, Karen Horney y Kurt Goldstein.

Maslow murió de un ataque cardiaco en 1970, a la edad de 62 años, mientras disfrutaba de un permiso para trabajar sobre las implicaciones de la psicología humanista para los valores sociales más amplios.

La visión que Maslow tenía de la psicología fue influida por las tradiciones asiáticas, como se hace evidente en la visión “taoísta” de la psicología que se describe en este capítulo. Además, el trabajo de Maslow ayudó a dirigir la atención de Occidente a esas tradiciones asiáticas (Cleary y Shapiro, 1996). Maslow (1987) apoyó el movimiento para el potencial humano, en particular en el Instituto Esalen en Big Sur, California, “el primer centro de crecimiento del mundo” (p. xi).

El trabajo de Maslow se dirigió hacia la sociedad en su conjunto, a la cual esperaba mejorar, más que a las audiencias académicas, a las que criticaba por su rigidez metodológica y falta de visión. Sus últimos libros han sido descritos como “humanistas y mesiánicos” (Maddi y Costa, 1972, p. 150).


  1. VISIÓN DE MASLOW DE LA PSICOLOGÍA

Abraham Maslow (1966) desconfiaba de los métodos de la corriente principal de la psicología. Decía que, en lugar de iluminarnos, los métodos científicos tradicionales impiden el conocimiento pleno de la naturaleza humana. La teoría y la investigación psicológica no se centran en las áreas más importantes de la naturaleza humana, las funciones superiores que nos elevan por encima de los animales. Al igual que los animales, comemos, nos reproducimos y aprendemos. Sin embargo, las personas somos capaces de desarrollarnos más allá de esos procesos primitivos. Una teoría limitada a esos niveles no puede explicar a una persona sana más de lo que una teoría de la visión del color puede explicar lo que vemos en una pintura de Picasso.

Además, Maslow criticó las teorías basadas en la experiencia clínica con individuos neuróticos que no habían alcanzado todo su potencial humano. La salud es más que la simple ausencia de enfermedad o trastorno.

La psicología se ha esforzado por el rigor científico y Maslow afirmaba que este esfuerzo ha socavado el propósito del trabajo psicológico. La ciencia rigurosa sólo podía estudiar ciertos fenómenos, dejando fuera mucho de interés. La metodología científica tradicional está centrada en el método. Las experiencias humanas que no pueden investigarse de la manera tradicional se descartan como “no científicas”.

Maslow recomendaba más bien una aproximación centrada en el problema, en la cual se diese mayor prioridad a los temas a ser investigados que a los métodos. Otros humanistas, como Carl Rogers, compartían esta opinión. Gordon Allport, aunque en general es clasificado como teórico de los rasgos, también argumentaba a favor de un énfasis centrado en los problemas. Maslow expresaba su rechazo al enfoque centrado en el método sugiriendo que “lo que no vale la pena hacer, no vale la pena hacerlo bien” (Maslow, 1966, p. 14). El determinismo científico y el positivismo lógico como filosofía de la ciencia no lograron dirigir a la psicología hacia las experiencias exclusivamente humanas que enfrentan los teóricos de la personalidad y los clínicos.

Maslow (1968b) sugirió al existencialismo como filosofía alternativa por su énfasis en el conocimiento experiencial y la búsqueda de la identidad. Para que la psicología pueda entender el significado profundo de la vida, la “soledad última del individuo” (p. 14) y la incertidumbre real del futuro, debe ir más allá de las teorías deterministas más limitadas de las que se dispone en el conductismo y el psicoanálisis. Debe desarrollarse una psicología de la tercera fuerza influida por el existencialismo. A Maslow se le reconoce ampliamente como el padre espiritual del humanismo estadounidense de esta nueva tercera fuerza.

Maslow no quería desechar por completo los métodos científicos tradicionales. Más bien quería complementarlos con un reconocimiento más honesto de la base experiencial de los problemas a investigar. En lugar de centrarse en los síntomas y conductas observados externamente, Maslow se preguntó lo que la gente experimentaba subjetivamente. Sobre este conocimiento experiencial podrían construirse entonces los métodos empíricos de comprobación de hipótesis. Cualquier énfasis por sí solo es inadecuado: la metodología sin “alma” o el conocimiento experiencial sin la validación cruzada del método científico.

En la visión de Maslow (1966) estas dos aproximaciones son menos antagonistas de lo que suele suponerse. “La emoción no siempre es enemiga de la verdad y la objetividad”, observó (p. 140). Para entender la personalidad normal deben construirse métodos innovadores, ya que la metodología tradicional es inadecuada. Maslow (1966, p. 95) se esforzó por definir esa nueva aproximación. Describió su visión como una ciencia taoísta, a la cual contrastó con la “ciencia controladora”.

La ciencia taoísta sería subjetiva y experiencial, no objetiva y abstracta. Honraría e incluso amaría la materia de estudio en lugar de ser fríamente indiferente.

Sería interpersonal (en el espíritu de la aproximación Yo-Tú de Martin Buber), verdaderamente comprometida en una interacción significativa con el objeto de estudio. No insistiría en la falsa separación del observador y el sujeto. En lugar de esto podría describirse como “fusión-conocimiento”. Además, estaría explícitamente interesada en los valores.

Todas esas nociones violan las suposiciones tradicionales de los métodos científicos que, según Maslow, no pueden estudiar adecuadamente las personalidades sanas. Un obstáculo para el desarrollo de dicha ciencia es el desarrollo limitado de los científicos como seres humanos. La ciencia tradicional en ocasiones funciona como un mecanismo de defensa, ofreciendo seguridad y predecibilidad. Es probable que cuando los científicos estudian los más altos potenciales humanos experimenten resistencia contra la verdad porque este tema de estudio los desafía personalmente, lo que no sucede con los temas no humanos o clínicos (Maslow, 1966).



  1. JERARQUÍA DE LAS NECESIDADES

Maslow postuló que la gente inicia su desarrollo con necesidades básicas (motivos) que no son perceptiblemente diferentes de la motivación animal. Conforme maduran y se satisfacen sus necesidades de orden inferior, las personas desarrollan motivaciones más exclusivamente humanas. Por tanto, la motivación cambia conforme ascendemos por una jerarquía de las necesidades, o motivos. Esta jerarquía consta de cinco niveles: cuatro niveles de motivación deficitaria y un último nivel altamente desarrollado a los que se denomina motivación del ser o autorrealización.

3.1 Motivación deficitaria

Los primeros cuatro niveles de la jerarquía de necesidades pueden entenderse como la motivación para superar el sentimiento de una deficiencia, y por eso se les conoce colectivamente como motivación deficitaria.

En cualquiera de esos cuatro niveles, una necesidad básica que no se satisface da lugar a un deseo vehemente y dirige la acción para obtener su satisfacción. Esta satisfacción produce placer.

No obstante, a los seres humanos se les puede pedir que informen de sus experiencias; y, según Maslow, se les debería pedir que lo hicieran. ¿Cuáles son esas necesidades básicas? Maslow mencionó cuatro y afirmó que surgen en un orden particular (véase la figura 14.1). Cada necesidad debe satisfacerse, de manera más o menos adecuada, antes de que el individuo pueda ascender a una necesidad “superior”. “De manera más o menos adecuada” no es una afirmación tan precisa como uno desearía. Los mismos eventos pueden satisfacer la necesidad de una persona, pero no de otra.

Maslow ofrece cierta orientación al sugerir que la privación más seria es la que amenaza la personalidad, un ejemplo es la frustración sexual cuando se interpreta como rechazo o inferioridad (Maslow, 1941). Sin esas amenazas agregadas a la autovalía, la privación se tolera con mayor facilidad y supuestamente no interfiere con el progreso en la jerarquía de las necesidades.

3.2 Necesidades Fisiológicas

En el nivel más bajo de la jerarquía de necesidades se encuentran las necesidades fisiológicas de comida, agua, sueño y sexo. Esas necesidades son esenciales para la supervivencia humana y animal. Si no se satisfacen, dominan la motivación, independientemente de que tampoco se hayan satisfecho otras necesidades de orden superior. “Para el hombre que está extremada y peligrosamente hambriento no existe más interés que la comida”, afirmó Maslow (1943) (en Lowry, 1973, p. 156). Los animales inferiores pueden vivir siempre en este nivel, pero los seres humanos, en condiciones normales, tienen sus necesidades fisiológicas predeciblemente satisfechas.



Si esas necesidades se satisfacen en forma adecuada (aunque no necesariamente conduzcan a la satisfacción completa), se hace notar el siguiente nivel de necesidad. Si, después de avanzar, la persona se encuentra en una situación en que las necesidades fisiológicas dejan de estar satisfechas, éstas se convierten una vez más en la motivación que predomina. En la terminología de Maslow, se denomina prepotente a la necesidad que domina en un momento dado. Antes de cenar, el hambre es una necesidad prepotente; después de comer, deja de serlo. Algo más acapara la atención y por tanto se vuelve prepotente. Maslow (1943) sugirió que la historia, y el nivel actual, de satisfacción de necesidades de una persona es importante.

Hipotetizó que “son precisamente esos individuos en quienes siempre se ha satisfecho una cierta necesidad quienes están mejor equipados para tolerar la privación de esa necesidad en el futuro, y... quienes han sido privados en el pasado reaccionarán de manera diferente a la satisfacción actual de alguien que nunca ha sido privado” (en Lowry, 1973, p. 157).

La investigación sobre los efectos de las dietas en el metabolismo de la comida ofrece apoyo a esta afirmación al nivel fisiológico; quienes han llevado una dieta en el pasado convierten la comida en grasa con mayor rapidez que quien no la ha llevado. ¿Quiénes han sido privados de amor o seguridad podrían también acumular esas satisfacciones cuando están disponibles?



3.3 Necesidades de seguridad

En el siguiente nivel, la motivación predominante de la persona es garantizar una situación segura. La familiaridad se percibe como segura, por lo que los niños pequeños se sienten amenazados cuando ocurren situaciones nuevas (ruidos fuertes, animales desconocidos, peleas o divorcio de los padres, etc.). Por supuesto, también la violencia física amenaza la seguridad de niños y adultos. En su mayor parte, las necesidades de seguridad de los adultos se satisfacen en una sociedad ordenada, y son amenazadas por emergencias como “la guerra, la enfermedad, las catástrofes naturales, las olas delictivas, la desorganización social, la neurosis, la lesión cerebral (y una) situación crónicamente mala” (Maslow, 1943; en Lowry, 1973, p. 160). Maslow interpretaba algunas neurosis como un intento de garantizar un sentimiento de seguridad. Los neuróticos compulsivos y obsesivos, en especial, tratan de mantener la vida predecible, aunque eso impida su funcionamiento a un nivel superior. Para otros, el dinero parece prometer la seguridad. Por ejemplo, una persona cuyas empresas le producen gran riqueza, pero poco amor, puede continuar esforzándose por un sentimiento de seguridad a través de transacciones financieras compulsivas.



3.4 Necesidades de pertenencia y amor

Si las necesidades fisiológicas y de seguridad se satisfacen adecuadamente, el siguiente nivel que se torna prepotente es la necesidad de amor y pertenencia. En este nivel la persona busca amor y amistad. Maslow incluyó la necesidad de dar amor así como de recibirlo. Describió esas necesidades como una fuente frecuente de desajustes en nuestra sociedad. El sexo participa en este nivel en la medida en que es una expresión de afecto; pero también puede funcionar a un nivel puramente fisiológico (es decir, el primer nivel de la jerarquía). Maslow estaba interesado en la sexualidad humana, ampliando sus estudios doctorales en los cuales observó la sexualidad en animales.



3.5 Necesidades de estima

La siguiente necesidad que emerge en la jerarquía es la necesidad de autorrespeto y de la estima de los demás. La estima debería ser “estable (y) tener bases firmes”, con lo cual Maslow quería decir que debería ser resultado de habilidades y logros reales. La reputación basada en falsas premisas no satisfaría esta necesidad.

Podemos interpretar los esfuerzos de logro como manifestaciones de las necesidades de estima, ya que la sociedad admira a quien tiene éxito. Donald Trump, por ejemplo, cuyas necesidades fisiológicas, de seguridad y de amor fueron satisfechas por la seguridad financiera y el cariño de su familia, tenía una elevada motivación para triunfar en su carrera.

La concepción jerárquica de Maslow también sugiere que la gente que no se siente amada, que tal vez sienta el rechazo de sus padres, continuará funcionando en el tercer nivel de la jerarquía y no estará motivada por las necesidades de estima. Quizá la trágica historia de la vida de Marilyn Monroe puede entenderse de esta manera.

Cuando esas necesidades no se satisfacen, nos sentimos inferiores. Maslow (1943) observó que Adler, quien escribió mucho acerca de los sentimientos de inferioridad, prestó más atención que Freud a las necesidades de estima. Si las necesidades se satisfacen, sentimos “autoconfianza, valía, fuerza, capacidad y adecuación de ser útil y necesario en el mundo” (en Lowry, 1973, p. 162).

La investigación apoya esta idea; los estudiantes no graduados que calificaron alto en una medida de autorrealización (el Inventario de Orientación Personal, que se describe más adelante) también calificaron más alto en una medida de Confianza en la Autopresentación Física que quienes estaban menos autorrealizados (Ryckman, Robbins, Thornton, Gold y Kuehnel, 1985). Aunque las necesidades de estima son las motivaciones deficitarias más elevadas de Maslow, son sólo el cuarto de cinco pasos de desarrollo. El nivel más alto, la autorrealización, es tan diferente del resto que permanece sola como un motivo no deficitario. Motivación del ser Una vez que las necesidades deficitarias se han satisfecho de manera más o menos adecuada, la persona funciona a un nivel superior al que Maslow denominó motivación del ser, en oposición a la motivación deficitaria. Este nivel es el pináculo del desarrollo y el centro de atención de la teoría de Maslow. Aquí se describe brevemente y más adelante en el capítulo se describe de manera más completa.



3.6 La necesidad de autorrealización

En esta etapa superior, la persona ya no está motivada por las deficiencias sino más bien por la necesidad de “realizar” o satisfacer su potencial.

“Un músico debe hacer música, un artista debe pintar, un poeta debe escribir, si es que quiere ser feliz. Un hombre debe ser lo que puede ser.

Llamamos autorrealización a esta necesidad” (Maslow, 1943; en Lowry, 1973, p. 162). Es el deseo “de convertirse en todo lo que uno es capaz de ser” (p. 163).

Subjetivamente, la persona se siente aburrida si se satisfacen las necesidades de orden inferior, y este aburrimiento motiva y es aliviado por el esfuerzo de autorrealización. Como los seres humanos tienen potenciales diferentes (en comparación con la similitud de sus necesidades fisiológicas), las conductas particulares motivadas por las necesidades de autorrealización varían de una persona a otra.

Para Maslow (1968b, p. 33), “la autorrealización es idiosincrásica porque cada persona es diferente”. Este paso parece tener la influencia de la descripción que hizo Carl Jung del proceso de individuación en la adultez (Schott, 1992).



  1. Diferencias entre la motivación D y la motivación B. Motivación y Metamotivacion

Las necesidades de orden inferior ocurren al inicio del desarrollo del individuo y abajo en la escala filogenética (cuando se comparan las especies). Como son necesarias para la supervivencia, las necesidades de orden inferior no pueden ser pospuestas con tanta facilidad como las de orden superior, y se sienten más urgentes cuando no se han cumplido. Maslow (1954/1987, p. 57) citaba un ejemplo: “El respeto es un lujo prescindible cuando se compara con la comida o la seguridad.” Lujo o no, vivir al nivel de las necesidades de orden superior trae mejor salud física y mayor felicidad y serenidad subjetivas.

Para resaltar la diferencia de la motivación deficitaria, Maslow describió a la gente en el nivel de autorrealización como metamotivada. En este nivel las personas están motivadas por “metanecesidades” o “valores B” (“B” de becoming, apropiado) como la belleza, la verdad y la justicia. No están motivadas en el sentido tradicional del término, es decir, no buscan reducir una necesidad para restablecer la homeostasis.

En el nivel más alto hay menos determinismo (basado en la disponibilidad en el ambiente de la satisfacción de las necesidades) y más libertad psicológica (Maslow, 1955). La percepción ya no se centra en la búsqueda de objetos para satisfacer las necesidades; puede ser más pasiva y receptiva. Ésta es la motivación B, en contraste con la motivación D (motivación deficitaria). Las relaciones interpersonales adoptan una cualidad muy diferente en el nivel de la motivación B. Maslow describió el amor B como no posesivo y disfrutable. En contraste, el amor D a menudo está contaminado por los celos y la ansiedad. El amor B permite a la pareja más independencia y autonomía y facilita el crecimiento de cada persona (Maslow, 1955).

Resultaría tentador interpretar la jerarquía de Maslow de una manera simple: que cada necesidad prevalece hasta que se satisface y luego desaparece. Sin embargo, esta interpretación, que podría significar que la autorrealización no aparece como necesidad hasta la cima de la jerarquía, es demasiado simplificada (Maslow, 1968b, p. 26).

La dificultad es que incluso en los primeros niveles de la jerarquía aparecen elementos de autorrealización, por ejemplo, curiosidad, tendencias creativas y talentos. Por consiguiente, es posible encontrar tendencias de autorrealización a lo largo de la vida. Sin embargo, sólo somos dominados por ellas cuando alcanzamos el nivel más alto de la jerarquía de necesidades. Como no alcanzamos ese nivel superior a menos que las necesidades de orden inferior sean suficientemente satisfechas, la jerarquía de necesidades proporciona una lista de prerrequisitos para convertirse en un ser humano plenamente desarrollado.

Con base en esta jerarquía de necesidades, podemos afirmar que, incluso si están disminuidas por varias discapacidades, las personas tienen ciertos derechos, como el derecho a la seguridad y al respeto, para desarrollar su pleno potencial (Schultz, 1996).

Esta lista de necesidades puede orientar a quienes atienden a personas que se ajustan a condiciones de discapacidad, al señalar las necesidades psicológicas que se vuelven destacadas para sus pacientes (Calabro, 1997).

Más allá de eso, una jerarquía de necesidades ofrece un modelo para que la sociedad establezca prioridades al esforzarse para proveer a sus miembros y facilitar su desarrollo como seres humanos: comida, seguridad, trabajo honrado, y así sucesivamente. Investigación para comprobar la jerarquía de necesidades.

Un postulado fundamental de la teoría de Maslow es que las cinco necesidades aparecen en la secuencia que describió. Podríamos esperar que el hambre y la pobreza impidieran el funcionamiento superior, pero se han presentado muchos ejemplos que lo contradicen.

El psiquiatra Robert Coles (por ejemplo, 1971a, 1971b) ha observado gente en condiciones económicas desesperadas que, en aparente contradicción con el concepto de una jerarquía de necesidades, parece funcionar en los niveles más altos del potencial humano.

Los campos de concentración nazis, con todas sus atrocidades, no ocasionaron que todos los prisioneros regresaran a los niveles más bajos del funcionamiento humano, como habría anticipado la teoría jerárquica de Maslow.

La gente se suicida, comprometiendo claramente sus necesidades de seguridad; gente que muere de inanición se niega a comer carne humana o a comer vacas sagradas cuando sus creencias religiosas no permiten esas acciones. Los soldados mueren por causas políticas. Esos ejemplos, así como la investigación empírica (revisada por Wahba y Bridwell, 1976), sugieren para algunos que la jerarquía de necesidades debería ser abandonada (W. M. Fox, 1982).

No obstante, otras investigaciones apoyan el postulado de la jerarquía de necesidades. William Graham y Joe Balloun (1973) encuestaron a una muestra representativa de personas de una comunidad. Las necesidades superiores de la jerarquía se juzgaron menos satisfechas que las necesidades inferiores, y las necesidades que se percibieron como menos satisfechas se juzgaron como más deseables de satisfacer. Los investigadores interpretaron esos hallazgos como evidencia a favor del modelo jerárquico.

Las calificaciones de estudiantes universitarios indican que se sentirían peor si no lograran alcanzar metas bajas en la jerarquía que las metas altas. Por el contrario, se sentirían más positivos acerca de alcanzar metas altas en la jerarquía que si sólo alcanzaran las más bajas (Wicker y otros, 1993).

La evidencia de registros antropológicos transculturales también es congruente con el modelo; la gente atiende a sus necesidades fisiológicas antes que a sus necesidades de seguridad (Davis-Sharts, 1986). Un examen de la historia y literatura chinas es congruente con el concepto de Maslow de una jerarquía de necesidades; los periodos de paz, que proporcionaban a los escritores mayor seguridad, una buena vida y libertad, han sido asociados con un mayor genio literario por más de 2000 años (Kuo, 1987).

Otros investigadores han medido la satisfacción de algunos o de los cinco niveles de necesidades en la jerarquía de Maslow (Haymes y Green, 1982; Lester, 1990; Lester y otros, 1983; Pierson, Archambault e Iwanicki, 1985; Poole y Evans, 1989; Strong y Fiebert, 1987; Williams y Page, 1989).

Esta estrategia ha producido cierta evidencia de que las necesidades son secuencialmente importantes en diferentes grupos de edad, tal como sugiere la teoría jerárquica de Maslow; las necesidades fisiológicas son más importantes en la niñez, mientras que la pertenencia es más importante en la adolescencia y la adultez (Haymes y Green, 1982). Se ha informado que la autorrealización aumenta con la edad (Hyman, 1988). La gente mayor tiene más probabilidad que los jóvenes de expresar valores humanistas (Prager, 1998). Sin embargo, se ha informado de algunas inconsistencias en la secuenciación por edad. En un estudio se reportó que entre los muy viejos (68-84 años), las calificaciones de autorrealización en algunas subescalas fueron menores que entre los menos viejos (56-67 años) (Plouffe y Gravelle, 1989).

Sin embargo, dicho descubrimiento puede explicarse en términos de la teoría de Maslow por cambios relacionados con la edad que reducen la satisfacción de las necesidades básicas entre los muy viejos.

Otros estudios muestran que la salud mental es mayor cuando las necesidades básicas están cubiertas. Estudiantes de licenciatura que informaron que sus necesidades estaban satisfechas calificaron más bajo en neuroticismo (Lester, 1990) y más alto en una creencia en un locus de control interno que quienes informaron de una menor satisfacción de necesidades (Lester y otros, 1983).

La gratificación de necesidades evaluada por la Encuesta de Evaluación de Maslow (Maslowian Assessment Survey, MAS), se relacionó positivamente con la autoestima y mostró una relación negativa con el neuroticismo y la depresión (Williams y Page, 1989).



  1. AUTORREALIZACIÓN

Maslow prefería el término autorrealización a términos como salud psicológica (o enfermedad). Su término se refiere al pleno desarrollo del potencial humano, basado en la naturaleza biológica. Connota el pleno potencial del ser humano.

A diferencia del término ajuste, no significa ajustarse a una situación cultural particular. Maslow (1968b, p. vii) sugería que, por lo general, en lugar de referirnos a “enfermedad”, deberíamos hablar de “disminución o atrofia humana”, al menos en psicología.

Reconocía que la psicoterapia puede requerir de terminología más específica. Desde este punto de vista, la enfermedad golpea si la persona niega su potencial interno y va contra su propia naturaleza. Karen Horney señaló un punto similar al describir la alienación del sí mismo real en la neurosis, y Maslow la reconoció como una teórica cuyas ideas estaban en la dirección que él defendía para la psicología.

Cuando las necesidades básicas de una persona (los primeros cuatro niveles de la jerarquía de necesidades) han sido cubiertas, la motivación se dirige a la autorrealización, a la que Maslow (1968b) definía como la realización continua de potenciales, capacidades y talentos, como el cumplimiento de la misión (o llámese, destino o vocación), como un conocimiento pleno y aceptación de la naturaleza intrínseca de la persona, como una tendencia incesante hacia la unidad, la integración o sinergia dentro de la persona (p. 25). Maslow (1954/1987) estaba convencido de que era necesario que la psicología estudiara a las personas más sanas y más desarrolladas para poder aprender acerca del potencial humano.

Destacaba que las personas sanas son tan diferentes de las promedio, no sólo en grado sino también en clase, que generan dos tipos muy distintos de psicología. Cada vez se hace más claro que el estudio de especímenes incapacitados, no desarrollados, inmaduros y enfermos sólo puede conducir a una psicología débil y a una filosofía débil. El estudio de la gente autorrealizada debe ser la base para una ciencia más universal de la psicología (p. 149).

Maslow presentó un estudio de personas autorrealizadas, seleccionadas entre sus amigos y conocidos personales y de figuras públicas, actuales e históricas. En una encuesta de 3000 estudiantes universitarios, sólo se encontró a un sujeto que cumplía su criterio de autorrealización.

Esto no es sorprendente, ya que poca gente se autorrealiza y no es probable que una muestra de jóvenes universitarios incluya a muchos que hayan alcanzado ese nivel de crecimiento personal. Maslow (1968b) estimaba que menos de 1% del total de la gente está autorrealizada.

Su decisión acerca de si una persona estaba o no autorrealizada era, por supuesto, subjetiva. Incluía los tests de Rorschach cuando era práctico (obviamente no con las figuras históricas). Al inicio de sus observaciones encontró que “cuando se informó a los posibles sujetos del propó- sito de la investigación tomaron conciencia de sí mismos, no les importó, se reían del esfuerzo entero, o rompían la relación.

Como resultado, desde esta primera experiencia, todos los sujetos mayores han sido estudiados indirectamente, en realidad de manera casi subrepticia” (Maslow, 1954/1987, p. 127). Entre las figuras públicas, Maslow incluyó a Abraham Lincoln y a Thomas Jefferson, en ambos casos estaba “casi seguro” de que se habían autorrealizado, y a otros siete de quienes dijo que “probablemente” lo habían logrado: Albert Einstein, Eleanor Roosevelt, Jane Addams, William James, Albert Schweitzer, Aldous Huxley y Benedict de Spinoza. Mencionar a individuos como ejemplos de salud mental es instructivo para los lectores de la teoría, ya que es más fácil considerar a prototipos que a conceptos abstractos.

Los estudios de individuos, en este caso Eleanor Roosevelt, también revelan características que no se reflejan en las medidas de autorreporte de autorrealización, como el centrarse en los problemas y la compasión, y rasgos pasados por alto en la descripción de Maslow, como la humildad y la equidad (Piechowski y Tyska, 1982). Sin embargo, describir a los individuos como autorrealizados es una estrategia riesgosa. En un trabajo dirigido a una audiencia popular, Everett Shostrom (1972) mencionó a Richard Nixon, entonces en la cima de su prestigio como presidente, como ejemplo de una persona autorrealizada. El escándalo posterior de Watergate, que condujo a la renuncia de Nixon para evitar la acusación, desacreditó su evaluación y destacó el peligro de igualar el éxito público con la autorrealización (Anderson, 1975; Shostrom, 1975).

Es difícil definir con precisión el concepto de autorrealización. Los psicólogos pueden equivocarse al etiquetar a la gente exitosa como autorrealizada. De hecho, mucha gente exitosa no cumple los criterios de Maslow.


  1. Características de la gente autorrealizada

A partir de sus observaciones, Maslow identificó una serie de características de la gente autorrealizada.

PERCEPCIÓN EFICIENTE DE LA REALIDAD

Los individuos autorrealizados tienen “una habilidad inusual para detectar lo espurio, lo falso y deshonesto en la personalidad y, en general, para juzgar a la gente de forma correcta y eficiente” (Maslow, 1954/1987, p. 128). Tienen menos probabilidad que otros de ser engañados por sus propios mecanismos de defensa, deseos, expectativas y estereotipos. Más bien, como el niño del cuento, es probable que vean que el rey no lleva ropa si, en efecto, no la lleva. Es posible que esta precisión se desarrolle porque lo desconocido no los atemoriza y porque su atención no es limitada por las necesidades insatisfechas (Maslow, 1955).



ACEPTACIÓN

En comparación con la persona promedio, los sujetos autorrealizados de Maslow se aceptaban más a sí mismos, a los otros y a la naturaleza, incluida la aceptación de su “nivel animal”; comen bien, duermen bien y disfrutan del sexo. Aceptan lo malo y lo bueno y son por tanto tolerantes. La investigación sugiere que la gente autorrealizada (medida por las bajas discrepancias entre el sí mismo y el sí mismo ideal) tiene menos temor de la muerte (R. A. Neimeyer, 1985a).



ESPONTANEIDAD

Las personas autorrealizadas se comportan de manera espontánea, simple y natural, aunque por lo general no son en apariencia poco convencionales. Esta espontaneidad se deriva de estar en contacto cercano con sus impulsos internos y su experiencia subjetiva. No se ocultan detrás de una máscara social. La investigación encuentra que, entre las mujeres mayores, la autorrealización (medida por el Inventario de Orientación Personal) y la impulsividad se correlacionan positivamente, pero que esto no sucede entre los hombres (Plouffe y Gravelle, 1989).



CENTRADOS EN LOS PROBLEMAS

La gente autorrealizada se centra en problemas fuera de sí mismos. Se centran en los problemas, no en sí mismos. Las tareas pueden provenir de un sentido de obligación social.



NECESIDAD DE PRIVACIDAD (SOLEDAD)

Más que a la mayoría de la gente, a los individuos autorrealizados les gusta la privacidad. Maslow hipotetizaba que podían tolerar la privación sensorial (conducida por psicólogos experimentales) con más facilidad que los demás. Son capaces de niveles más altos de concentración y piensan por sí mismos en lugar de permitir que otros tomen decisiones por ellos.



INDEPENDENCIA DE LA CULTURA Y DEL AMBIENTE (AUTONOMÍA)

Las personas autorrealizadas no dependen de otra gente o del mundo para satisfacer sus necesidades. Son “autocontenidas” y resistentes ante las dificultades. Como la persona autorrealizada está motivada por necesidades internas, en lugar de responder al mundo externo, dicha persona siente más “libertad psicológica” (Maslow, 1968b, p. 35).



FRESCURA DE LA APRECIACIÓN

El sentido de asombro y admiración en la vida permanece siempre fresco en los individuos autorrealizados. Esto puede provenir de experiencias estéticas, encuentros sociales u otras fuentes. Para muchos de los sujetos de Maslow, el placer sexual proporcionaba una “especie de fortalecimiento y reanimación básicos que algunas personas derivan de la música o la naturaleza” (Maslow, 1954/1987, p. 137).



EXPERIENCIAS CUMBRE

Probablemente la característica mejor conocida que Maslow describió es la capacidad de tener experiencias místicas a las que denominó experiencias cumbre. Maslow (1954/1987) las describe como sentimientos de horizontes ilimitados que se abren a la visión, el sentimiento de ser al mismo tiempo más poderoso y también más desvalido que nunca antes, el sentimiento de gran éxtasis, asombro y admiración, la pérdida de la ubicación en el tiempo y el espacio con, por último, la convicción de que ha sucedido algo extremadamente importante y valioso, de modo que el sujeto es en cierto grado transformado y fortalecido por esas experiencias incluso en la vida diaria (p. 137).

Una variedad de sucesos pueden desencadenar esas experiencias. En ocasiones ocurren en respuesta a la naturaleza; a veces son experiencias religiosas; a veces ocurren durante la meditación; otras veces son incluso encuentros sexuales.

Sin embargo, no todas las personas autorrealizadas tienen estas experiencias cumbre; quienes las tienen son más poéticos, musicales, filosóficos y religiosos. Las personas que no las tienen son más prácticas, trabajan en el mundo social a través de la reforma, la política y otras áreas del mundo real.

Maslow parecía tener más admiración por quienes tenían experiencias cumbre, a quienes llamaba “trascendentes”, que por los que no las tenían, a quienes denominaba “meramente sanos” (p. 138). La gente a menudo no informa a otros de sus experiencias cumbre porque son muy personales (Davis, Lockwood y Wright, 1991). Gayle Privette (1983, 1985, 1986) escribe que los informes que hace la gente de las experiencias cumbre conllevan características distintivas: “júbilo, satisfacción y relevancia duradera... y para algunos, claridad... espiritual del proceso marcado por la absorción, la intención, el sentido del sí mismo, la libertad y la espontaneidad” (1986, p. 241).

Aunque la experiencia cumbre en sí es transitoria, a menudo tiene un efecto duradero, incluso transformador de la vida (Lanier y otros, 1996). Las experiencias cumbre autorreportadas se correlacionan con la susceptibilidad hipnótica y el amor romántico (Mathes, 1982). Investigación adicional de los estados alterados de conciencia en relación con la salud mental puede responder a temas no resueltos.

Estudiantes universitarios, artistas y agentes inmobiliarios, a pesar de las diferencias en edad y en los eventos desencadenantes, informan de las experiencias cumbre en términos similares (Lanier y otros, 1996; Yeagle, Privette y Dunham, 1989). ¿Son estas experiencias cumbre simplemente hacer algo muy bien? No lo son. Las descripciones que hacen los sujetos de las experiencias cumbre son diferentes de sus descripciones de los desempeños cumbre, en los cuales tienen un desempeño excelente (Privette y Bundrick, 1987).

Esos intentos por cuantificar la experiencia subjetiva son encomiables, pero no está claro que las experiencias cumbre de Maslow coincidan exactamente con ellos o con las descripciones basadas en la comunicación interpersonal (Gordon, 1985) o con la experiencia de los residentes de una comunidad de yoga (Wilson y Spencer, 1990).

Maslow no afirmaba que las experiencias cumbre ocurriesen sólo entre los autorrealizados, pero afirmó que esas experiencias son más frecuentes entre esos individuos (Daniels, 1982; Maslow, 1968b, 1969).

En su última teorización, Maslow reconocía que algunas personas tienen experiencias cumbre en la niñez, cuando aún no pueden estar autorrealizados, e informes retrospectivos de adultos confirman esta aseveración (Hoffman, 1998). Stamatelos (1984) reporta que las experiencias cumbre pueden ocurrir incluso entre los que tienen retardo en el desarrollo. Tal vez esos episodios estén entre las excepciones que Maslow notaba cuando advertía que no todas las experiencias cumbre son verdaderamente “cognición del ser”, es decir, evidencia de autorrealización (Maslow, 1968b, p. 100).

Aunque parece razonable que algunas personas detenidas en los niveles inferiores de desarrollo sean demasiado rígidas para permitirse experimentar los estados alterados que Maslow describió como experiencias cumbre, eso no demuestra que dichas experiencias ocurran exclusivamente entre los autorrealizados.

RELACIÓN HUMANA

Los individuos autorrealizados se identifican con los seres humanos en general y tienen una sensación de relación con la raza humana. Como se identifican con todos los seres humanos y no sólo con un grupo particular, no están prejuiciados.



HUMILDAD Y RESPETO

La gente autorrealizada es humilde y siente que puede aprender de muchas personas distintas, incluso de las que son de clase o raza diferentes. Es democrática más que autoritaria y no insiste en mantener su estatus sobre los demás.



RELACIONES INTERPERSONALES

Los individuos autorrealizados son capaces de “más fusión, mayor amor, identificación más perfecta, más desaparición de los límites del yo de lo que otras personas considerarían posible” (Maslow, 1954/1987, p. 140). Sin embargo, discriminan y buscan a otras personas autorrealizadas, por lo que tienen relaciones profundas con unas cuantas personas más que muchas relaciones superficiales. Tienden a atraer admiradores, quienes pueden ser muy devotos y convertirse incluso en discípulos, aunque la gente autorrealizada no alienta esta reverencia.



ÉTICA Y VALORES

Las personas autorrealizadas tienen fuertes estándares éticos, aunque éstos no son normas convencionales del bien y el mal. No les interesa lo que Maslow (1954/1987) consideraba como temas éticos triviales, tales como “jugar cartas, bailar, usar vestidos cortos, exponer la cabeza (en algunas iglesias) o no exponerla (en otras), beber vino o comer ciertas carnes y no otras, o comerlas en algunos días, pero no en otros” (p. 147). Sus valores emergen de la aceptación de la naturaleza humana y de su propia naturaleza, incluidos sus potenciales únicos.



DISCRIMINACIÓN ENTRE MEDIOS Y FINES

Los sujetos de Maslow estaban claramente centrados en los fines o metas de sus esfuerzos y subordinaban los medios al fin. No obstante, podían apreciar el placer de los términos medios.



SENTIDO DEL HUMOR

Los autorrealizados tienen un sentido del humor que no es hostil, no se ríen a expensas de otras personas. Su sentido del humor es más filosófico que el de la mayoría de la gente y se ríen de la condición humana. No obstante, en conjunto los sujetos de Maslow eran más serios que graciosos.



CREATIVIDAD

La creatividad es la característica que según Maslow está presente, sin excepción, en todos los sujetos autorrealizados. No entendía la creatividad en el sentido en que otros lo hacen. No necesariamente implica algún producto creativo como una obra de arte o música, a lo que Maslow (1954/1987, p. 160) denomina “creatividad de talento especial” en contraste con la “creatividad de autorrealización”. “Puede haber zapateros, carpinteros u oficinistas creativos.... Uno puede incluso ver creativamente como lo hace el niño” (p. 143).

Si bien la creatividad de Maslow no requiere expresión en las artes tradicionales, las artes pueden alentar esa creatividad y autorrealización para mucha gente. En un estudio, por ejemplo, se informa que las actividades artísticas fomentan la autoaceptación y la apertura, dos aspectos importantes de la autorrealización (Manheim, 1998).

Los investigadores reportan correlaciones entre medidas de autorrealización y creatividad, incluidas la creatividad juzgada de escritos y proyectos de arte (Buckmaster y Davis, 1985) y la creatividad medida por una prueba escrita (Runco, Ebersole y Mraz, 1991). La creatividad de una persona autorrealizada surge naturalmente de las otras características: espontaneidad, resistencia a la enculturación, eficiencia de la percepción, etc.

Es una capacidad presente en todos los niños, pero muchos la pierden a medida que la neurosis y lo que los psicoanalistas llaman proceso secundario desplazan la creatividad anterior (Maslow, 1958).

RESISTENCIA A LA ENCULTURACIÓN

La gente autorrealizada no se “ajusta” a la sociedad a expensas de su propio carácter, sino que más bien “mantiene un cierto desapego interno de la cultura en la cual está inmersa” (Maslow, 1954/1987, p. 143). Es convencional cuando es más fácil o menos problemático serlo, pero esto es una adaptación superficial que con facilidad cede el paso a su naturaleza autónoma. En otros momentos no es fácil influir en ella. En comparación con otros estudiantes menos autorrealizados, los estudiantes que calificaron alto en una prueba de autorrealización estuvieron menos influidos, en su desempeño en una prueba de razonamiento, por afirmaciones que los llevaban a creer que lo harían bien o mal (Bordages, 1989).



RESOLUCIÓN DE LAS DICOTOMÍAS

La gente autorrealizada no ve en términos de y/o como sucede a menudo con personas menos sanas. Maslow (1954/1987, p. 149) ofreció varios ejemplos de dicotomías que las personas autorrealizadas no ven así, por ejemplo, razón contra emoción, egoísta contra generoso, serio contra jovial, activo contra pasivo y masculino contra femenino.

En lugar de ver conflicto entre lo que es bueno para el individuo y lo que sirve a los otros, ambos operan juntos con “sinergia” (Maslow, 1964). Esta fusión del interés propio y el interés social puede ocurrir también a un nivel cultural, conduciendo a una mejor sociedad, una utopía, o para emplear el término preferido de Maslow, eupsiquia.

Al pensar de manera consciente y actuar en términos de sinergia, la gente altamente desarrollada puede ayudar a resolver algunos de los problemas sociales que han sido producidos por el pensamiento dicótomo menos desarrollado (Carlsen, 1996). A pesar de tener muchas características admirables, Maslow (1954/1987) advirtió que sus sujetos no eran perfectos. También están equipados con hábitos tontos, derrochadores o desconsiderados. Pueden ser aburridos, testarudos e irritantes. No están libres de una vanidad más bien superficial, orgullo, parcialidad hacia sus propias producciones, familia, amigos y niños. Los arranques de furia no son raros (p. 146).

Y debido a su autonomía “ocasionalmente son capaces de una crueldad extraordinaria e inesperada”; por ejemplo, al terminar una amistad o un matrimonio o cuando se recuperan con rapidez (con demasiada rapidez, diría la mayoría de la gente) de la muerte de un ser querido (p. 146). La lista de Maslow de las características de la gente autorrealizada sirve como descripción de la salud mental, de aquello en que se convierte la gente si desarrolla todo su potencial. Willard Mittelman (1991) interpretó esas características como consecuencias de una personalidad “abierta”, en el sentido de asimilar la información y la experiencia de manera no defensiva.

Medición e investigación sobre la autorrealización

Maslow no dedicó mucho esfuerzo al desarrollo de instrumentos de medición; prefería observar a la gente de forma más holista, de acuerdo con su concepto de un método científico receptivo o taoísta. Sin embargo, colaboró con su esposa para elaborar el Test de Arte de Maslow “para probar la percepción e intuición holista evaluando la habilidad para detectar el estilo de un artista” (Maslow, 1966, p. 62). Esta habilidad, que tal vez pueda describirse como un estilo cognoscitivo intuitivo, no necesariamente mejora con el entrenamiento artístico y puede incluso que éste la deteriore. Maslow valoraba la habilidad receptiva medida por el test y sentía que, combinado con la capacidad para pensar en términos nomotéticos abstractos de la ciencia tradicional, podía permitir a los psicólogos desarrollar el nuevo enfoque que anticipaba.

Maslow (1968b) se daba cuenta de que sus ideas estaban en las primeras etapas de validación científica. Reconocía que su trabajo “está lleno de afirmaciones que se basan en investigaciones piloto, piezas de evidencia, en la observación personal, en la deducción teórica y en auténticas corazonadas.... Son hipótesis, por ejemplo, presentadas para comprobación más que para la creencia final” (p. ix). Otros han llevado esas ideas al siguiente paso lógico. El concepto clave en la teoría de Maslow es la autorrealización. Mientras que Maslow exploraba este constructo a través de la observación más que de la medición formal, otros han intentado evaluar la autorrealización con un cuestionario.


  1. INVENTARIO DE ORIENTACIÓN PERSONAL

El Inventario de Orientación Personal (IOP) (Personal Orientation Inventory, POI) (Shostrom, 1964) es un instrumento de 150 reactivos de opción múltiple que proporciona dos calificaciones principales derivadas de la teoría de Maslow.

La escala de Apoyos Autodirigidos mide el grado en que el sujeto proporciona su propio apoyo (en lugar de buscarlo en los demás). La escala de Capacidad Temporal mide el grado en que el sujeto vive en el presente. Además, existen subescalas para medir los valores de autorrealización, existencialidad, sentimiento de reactividad, espontaneidad, aprecio por uno mismo, autoaceptación, la naturaleza de la gente, sinergia, aceptación de la agresión y capacidad para el contacto íntimo.

Everett Shostrom (1964) informó que su inventario distingue entre grupos nominados por clínicos como autorrealizados o no autorrealizados y los cambios significativos que ocurrieron en las calificaciones en el curso de la psicoterapia.

Varios estudios han validado el IOP mediante estudios de criterios de grupo; es decir, los grupos que se piensa que son más autorrealizados califican más alto que los que se supone menos autorrealizados.

Por ejemplo, los pacientes médicos califican más alto que los alcohólicos, quienes califican más alto que los esquizofrénicos (Murphy, DeWolfe y Mozdzierz, 1984).

En una síntesis de los datos de muchos estudios de varios grupos, el metaanálisis confirma la predicción de que los grupos a los que se considera más autorrealizados variarán como se espera en el IOP (Hattie y Cooksey, 1984).

Los grupos que habían sido capacitados (consejeros) o que tenían experiencia en los grupos de encuentro por lo general calificaban más alto que adultos no seleccionados, y los grupos perturbados por lo general calificaban más bajo.

Los investigadores han usado a menudo el Inventario de Orientación Personal como una medida de criterio de la salud mental. Las calificaciones se incrementan como resultado de varias intervenciones terapéuticas, incluidos los grupos de entrenamiento centrados en el cliente para aconsejar a estudiantes (Elizabeth, 1983); estudiar terapia Gestalt durante un periodo regular en oposición a un periodo concentrado en el verano, el cual fue menos benéfico (PetersonCooney, 1987); entrenamiento en programación neurolingüística (Duncan, Konefal y Spechler, 1990); meditación (Delmonte, 1984); libros psicológicos de autoayuda (Forest, 1987); y ejercicio (Gondola y Tuckman, 1985).

Sin embargo, no siempre se encuentran los incrementos hipotetizados (Giltinan, 1990). El Inventario de Orientación Personal se correlaciona positivamente con otras medidas de salud mental, incluidas la Prueba de Fortaleza (Hardiness Test) (Campbell, Amerikaner, Swank y Vincent, 1989), la complejidad de las estructuras conceptuales (Hageseth y Schmidt, 1982), la creatividad (Yonge, 1975) y la asertividad (Ramanaiah, Heerboth y Jinkerson, 1985).

Existe cierta evidencia de que la autorrealización en el IOP se correlaciona con mayor espiritualidad medida por un test escrito (Tloczynski, Knoll y Fitch, 1997).

Las parejas casadas que obtienen altas puntuaciones también informan de mayor satisfacción sexual (McCann y Biaggio, 1989). Se ha desarrollado una forma breve del Inventario de Orientación Personal, que consta de sólo 15 reactivos (Jones y Crandall, 1986), así como otras medidas de autorrealización (por ejemplo, Buckmaster y Davis, 1985; Sumerlin y Bundrick, 1996, 1998), pero ninguna se usa tanto como el IOP.


  1. DESAFÍO DE MASLOW A LA CIENCIA TRADICIONAL

La objetividad y los métodos científicos tradicionales siempre son más difíciles de aplicar cuando los humanos son el objeto de la indagación.

La psicología humanista en particular, por su énfasis en la experiencia subjetiva y su valoración de la experiencia y el crecimiento, regularmente enfrenta el dilema de un método científico que parece inadecuado para estudiar los fenómenos que en verdad importan. Maslow articuló este problema y fue más lejos que muchos psicólogos humanistas, ciertamente más lejos que Carl Rogers, al cuestionar la relevancia de la ciencia tradicional para el estudio de la psicología humana.

Se ha acusado a Maslow de permitir que sus propios valores, más que la observación científica, dicten su descripción del concepto de autorrealización. Es decir, su lista de características de las personas autorrealizadas puede ser simplemente una lista de las cualidades que admiraba (véase McClelland, 1955). Por ejemplo, su énfasis en la experiencia mística y no racional, más que en la razón, puede reflejar un sesgo personal (Daniels, 1988; M. B. Smith, 1973).

Se ha sugerido que los valores representados en la jerarquía de las necesidades sólo corresponden a la cultura occidental. Se ha propuesto una jerarquía alterna para reflejar los valores chinos, en la cual el nivel más alto es la “autorrealización al servicio de la sociedad” más que la autorrealización individual (Nevis, 1983).

El concepto de autorrealización de Maslow claramente tiene un significado que se extiende más allá de su estatus como teoría académica de la personalidad. Se ha descrito como un mito para alentar el desarrollo individual y el cambio social (Daniels, 1988), aunque con limitada capacidad para respaldar algunas agendas políticas (Prilleltensky, 1992; Sipe, 1987). Michael Daniels describe el concepto de autorrealización como “uno de los (conceptos) más optimistas y afirmadores de la vida que se hayan propuesto en la psicología” (p. 19).

Maslow respondió a las acusaciones de no seguir la metodología tradicional, no proporcionar estadísticas para apoyar sus aseveraciones y permitir que los valores influyeran en su trabajo de manera tan ostensible.

Afirmaba que no le molestaban: Tengo un secreto. Hablo por encima de las cabezas de las personas frente a mí, a mi propia audiencia privada. Hablo para gente a la que amo y respeto. A Sócrates, Aristóteles, Spinoza, Thomas Jefferson y Abraham Lincoln. Y cuando escribo, lo hago para ellos. Esto elimina muchas estupideces (Maslow, 1968a, p. 56).

Contrario al objetivo declarado de una teoría científica válida de hacer predicciones, Maslow esperaba, paradójicamente, que su enfoque hiciera a la gente menos predecible.

La ciencia humanista incrementaría la capacidad de la gente para hacer elecciones y expresarlas espontáneamente. Con seguridad Maslow estaba consciente de los poderes de la ciencia para persuadir. En el prefacio de su libro Toward a Psychology of Being, observaba:

“La ciencia es la única forma que tenemos de empujar la verdad por una estrechez mal dispuesta” (Maslow, 1968b, p. viii).

Pensaba que sus creencias acerca de la naturaleza humana, de ser ciertas, “prometían una ética científica, un sistema natural de valores, una corte de apelación última para la determinación del bien y el mal, de lo correcto y lo erróneo” (p. 4).

La visión de Maslow (1968b) iba más allá de su psicología de la tercera fuerza con su énfasis en los valores humanos. Yo... considero que la psicología humanista de la tercera fuerza es de transición, una preparación para una cuarta psicología todavía “más alta”, transpersonal, transhumana, centrada en el cosmos más que en las necesidades e intereses humanos (pp. iii-iv).

En la actualidad, con su conciencia de los problemas globales del planeta y el conflicto entre los deseos humanos y los límites del planeta para restaurarse, la visión de Maslow de una “cuarta psicología” parece profética.

Sin embargo, no ha persuadido a la corriente principal de la psicología de abandonar el método científico tradicional por su modelo más intuitivo y taoísta-receptivo del conocimiento experiencial.

El método científico tradicional ha demostrado ser demasiado valioso como para convencer incluso a muchos humanistas dedicados a abandonarlo en nombre del humanismo, o el feminismo, o el pensamiento posmoderno o cualquier otra forma nueva de pensamiento que sea popular (M. B. Smith, 1994).

Muchos psicólogos humanistas desarrollan activamente metodologías de investigación que permitan que la investigación de la personalidad siga siendo científica sin tener que abandonar a la persona como un ser entero, sano y próspero (Giorgi, 1992; Polkinghorne, 1992).



Fuente:

- Cloninger S. (2003).Teorías de la Personalidad”. México. PEARSON EDUCACIÓN

Páginas 313 a 341

Preguntas:

1.- Cual era la Visión de Maslow sobre la Psicología.

2.- Mencione las 5 necesidades de la Pirámide Motivacional

de Maslow y los principales conceptos de cada una de ellas.

3.- Cómo define Maslow la motivación metamotivada y la motivación deficitaria.

4.- Conceptualice, a que se refiere Maslow con Autorrealización



5.- Mencione 3 características de la gente Autorealizada.




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