Mobbing: el arte de provocar emociones negativas colectivas en contra de blancos particulares



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Mobbing: el arte de provocar emociones negativas colectivas en contra de blancos particulares
Florencia Peña Saint Martin (México)

Escuela Nacional de Antropología e Historia



Resumen

Desde inicios de los años ochenta del siglo pasado el acoso grupal o mobbing fue hecho visible, teorizado, investigado y dado a conocer por Heinz Leymann. Él mismo desarrolló el primer instrumento para recabar información que permita identificarlo (Leymann Inverntory of Psychological Terror o LIPT) y mostró la estrecha correlación entre ser sujeto de este tipo de violencia y sufrir daños en la salud física y psicológica. Sin embargo, tratándose de procesos en los que las emociones de los blancos, los perpetradores y los colectivos que observan el fenómeno se involucran de manera muy profunda, muy poca reflexión ha sido llevada a cabo tomándolas en consideración como eje de análisis. En este trabajo se recupera la discusión de la antropología de las emociones para proponer que el objetivo principal de los perpetradores es lograr que el colectivo que rodea a la víctima genere indignación hacia ésta. Se utiliza un caso ocurrido en una universidad mexicana para analizar este juego perverso en el que la comunicación y las emociones se convierten en las armas fundamentales utilizadas en contra de los blancos.



Palabras clave: mobbing, emociones, universidades
Introducción

El mobbing o asedio grupal, esto es, las agresiones sistemáticas y recurrentes que se prolongan en el tiempo, perpetradas generalmente hacia un solo blanco a la vez por un grupo identificable en contextos institucionales,1 incluidos los laborales, ha sido estudiado desde muy diversos ángulos, predominando las aproximaciones psicológicas que dan cuenta de:



  1. Inventarios de las acciones que ponen en marcha los perpetradores. Leymann elaboró el primero: Inventario de Leymann de Terror Psicológico o LIPT por sus siglas en inglés que enlista 45 conductas diferentes, categorizadas en cinco grupos:2

a) reducir las posibilidades del blanco de comunicarse adecuadamente con otros;

b) evitar que tenga la posibilidad de mantener contactos sociales;

c) afectar su reputación personal o laboral;

d) reducir su empleabilidad mediante su desacreditación profesional y

e) afectar o poner en riesgo su salud física o psíquica, del que se han derivado varios más.

Otros inventarios han sido elaborados a partir de esta primera experiencia, entre los que se pueden citar: el Negative Acts Questionaire,3 el barómetro CISNEROS,4 etc.



  1. Las fases por las que las agresiones suelen transitar: conflicto, estigmatización, intervención de la organización y expulsión o marginación.5

  2. La dirección de las agresiones: vertical ascendente o descendente, horizontal –entre pares– o mixto.6

  3. Los “perfiles” de los perpetradores y los blancos.7

También existe abundante bibliografía que analiza el fenómeno desde la cultura organizacional8 y como un problema de recursos humanos.9

De manera contradictoria, dado que en los eventos de mobbing se involucra y se exacerba de manera intencional e innegable el manejo doloso de las emociones por parte del grupo perpetrador, el análisis de éstas no ha jugado hasta ahora un papel central en su investigación, aunque frecuentemente se menciona -sin ahondar- en la envidia como origen frecuente de las agresiones.10 En este trabajo se sostiene que si bien cada caso de mobbing conjunta y pone en interacción recursiva contextos e intereses socio-políticos, biografías personales, historias y dinámicas institucionales, relaciones de poder a muy diferentes niveles (nacionales, organizacionales, en las relaciones personales, etc.), alianzas permanentes o coyunturales, enemistades, confrontaciones, etc., es impreciso asumir que el fin universal del mobbing es dañar intencionalmente al blanco elegido, como suele afirmarse de manera categórica,10 aunque no se descarta que en algunos casos esta intención pueda ser, en efecto, la causa de la violencia.

Aquí se sostiene, en cambio, que lo que sí es una característica inherente y universal a los procesos de mobbing es la intencionalidad de ocasionar indignación colectiva en contra del blanco.a Para ello se recurre a manipulación dolosa de las emocionesb de quienes conforman el contexto que lo rodea, esto es, sus superiores, subordinados y compañeros, poniendo en marcha diversas estrategias centradas en estigmatizarlo. Es necesario enfatizar que al ser el objetivo central del mobbing lograr tal indignación colectiva en su contra, los mensajes y las acciones denostadores van dirigidos fundamentalmente al contexto que rodea al sujeto blanco, justamente porque para lograr la ya mencionada indignación contra de éste, no resolver el pretendido conflicto o la desavenencia que muchas veces se simulan.

Por supuesto, como “daño colateral”, el provocar indignación colectiva suele ocasionar en el blanco daños corporales físicos y emocionales al verse sometido de manera cotidiana a la denostación de su persona, de su trabajo, al deterioro de sus relaciones personales, incluso enfrentando la ley del hielo por sus otrora amigos y compañeros; lo cual suele afectar negativamente su autoimagen, así como sus contextos laborales y familiares. Es común también que este proceso de estigmatización se combine con agresiones comunicacionales directas públicas para reforzar el mensaje de rechazo generalizado hacia éste, y también privadas para socavar sus fuerzas para defenderse al ser agredido de manera constante; la combinación de estos hechos tiene el potencial de ocasionar graves daños a su salud.11

Con este fin, se abordan en este trabajo: el reciente reconocimiento del papel de las emociones en las ciencias sociales, así como su conceptualización y la indignación como una emoción que se construye en el contexto de la cultura y la interacción social. Se ejemplifica con hechos reales de casos de mobbing en contextos universitarios para ilustrar el objetivo: demostrar que el fin principal del mobbing es manipular las emociones colectivas para generar indignación contra un blanco, pretendiendo lograr el rechazo generalizado y aislamiento hacia éste.
El papel de las emociones en las ciencias sociales

Por la predominancia del positivismo lógico y el “método científico” desarrollados en las ciencias exactas y extrapolados a las ciencias sociales, la búsqueda de la verdad fáctica “neutra”, sin que intervengan los prejuicios del investigador, barrió del pensamiento de las ciencias sociales cualquier referencia a lo emocional, es decir, al universo de los afectos, las pasiones, los sentimientos y las emociones. Así, a pesar de los trabajos pioneros de Ekman12 e Izard13 y del tratamiento tangencial que a éstas le dieron famosos antropólogos clásicos (por ejemplo, Mead14) es hasta muy reciente fecha cuándo no sólo se convierten en objeto de estudio de la sociología y la antropología, sino que también se reconoció el papel que juegan en el mismo proceso de investigación, en particular, y en todas las interacciones humanas, en general, incluidas las establecidas en el tema de investigación elegido, los laboratorios, las universidades, los contextos laborales, los equipos de investigación, el trabajo de campo, en la relación profesor-alumno y profesor-alumno e informante clave, etc.



Las emociones y la capacidad de pensarlas son características fundamentales de los seres humanos y de su ambiente “natural”, esto es: el contexto histórico social. Por tanto, se trata de procesos universales que constituyen un rasgo identitario de nuestra especie, pero nuestra biología siempre “es” dentro de relaciones personales, culturas y contextos sociohistóricos, por tanto, qué nos las provocan, por qué, cuándo y con qué intensidad termina por ser una expresión más de la variabilidad humana significada culturalmente.

Ritos, carisma, legitimidad, creencias, valores, relaciones interpersonales, conciencia de clase, violencia, sentimientos nacionales, religión, revolución, desviación social, privación relativa, propaganda, comunicación, etc., etc., parecen difíciles de entender y explicar sin una consideración sociológica de las emociones.15


Emociones: apuntes para su conceptualización

Se ha discutido la relación sentimientos-emociones con cierto debate alrededor de qué término asignarle a las bases biológicas vs a su expresión cultural.16 Como la vida humana es en todo momento y etapa en la filogenia y la ontogenia la unidad indisoluble de la biología con los contextos histórico-sociales específicos en la que ha sido y es recurrentemente construida y reconstruida, aquí dejaremos de lado esta discusión para asumir desde una mirada compleja que las emociones son procesos físicos y mentales, neurofisiológicos y bioquímicos, psicológicos y culturales, básicos y complejos.17 Suelen ir acompañadas de manifestaciones fisiológicas súbitas y reconocibles de poca duración, tales como: sudor, rubor, sensaciones de “mariposas en el estómago”, palpitaciones, temblor, palidez, etc. “La emoción y las reacciones emocionales están alineadas con el cuerpo, los sentimientos con la mente”.18



Es también aceptado que existen emociones básicas universales “innatas”, como el miedo, el enojo, el amor y la alegría;19 y otras que requieren del proceso de humanización para experimentarse, esto es, que surgen una vez que se ha instalado el concepto de self y que se han desarrollado códigos alrededor de la relación con los otros, es decir, estas emociones requieren de códigos culturales para procesarse, como la vergüenza, el agravio y la indignación. Algunos autores llaman a éstas últimas emociones sociales precisamente porque se experimentan como resultado de la apropiación cultural de contextos, interrelaciones, símbolos y significados. Aunque no es éste el espacio para ahondar en ello, desde mi punto de vista en los seres humanos no hay nada que no sea siempre biosocial y, a la vez, pensado/simbolizado, formando estas tres esferas una unidad recursiva indisoluble. Incluso lo más básico para la vida actual de nuestra especie pasa por este proceso, como es respirar, beber, comer, dormir, caminar, reproducirse, etc.
La indignación y su construcción cultural

La indignación suele ser una reaccióncontra algo que se considera [culturalmente] inaceptable. Dicha emoción puede derivar en acciones más o menos organizadas, como una marcha de protesta. La indignación también puede reflejarse en una emoción violenta inmediata, como golpes o insultos.
Indignación es un enojo o enfado vehemente contra una persona o contra sus acciones. Puede asociarse esta emoción a la ira, la irritabilidad o la furia. Por ejemplo: “El crimen de la niña causó indignación entre los vecinos”, “Los españoles han expresado su indignación contra los políticos en una marcha multitudinaria”, “Las palabras del canciller produjeron una gran indignación en el país”.20
La indignación va de la mano con otra emoción que es el agravio, es decir, el ser sujeto o testigo de hechos o dichos ofensivos que se perciben como injustos, arbitrarios, impuestos, que vulneran o que atentan contra la dignidad, el honor, la credibilidad, etc. Como puede concluirse de lo antes dicho, los agravios también son “emociones sociales” porque requieren de códigos culturales a través de los cuales tales hechos o dichos son interpretados como tales.

Como ya se dijo, los agravios que se experimentan grupalmente -tales como las injusticias y las ofensas vividas colectivamente- suelen derivar en diversas formas de protesta y movilizaciones en contra de éstos y sus perpetradores, mismas que expresan y canalizan el malestar social que tiene como base situaciones, hechos o dichos que se perciben como transgresiones graves a los principios sociales consensuados explícita o implícitamente y que considerándose fundamentales de observar, se “siente” que han sido violentados. Así, la indignación y los agravios son dos emociones que se retroalimentan y se explican mutuamente, prácticamente siendo imposible que una exista sin la otra. En el siguiente apartado se desarrolla cómo sobre estos dos ejes los grupos acosadores inciden para generar indignación, pretendiendo que los colectivos se sientan agraviados por el blanco de manera continua.
Mobbing e indignación: una relación compleja

Con este marco se analizan hechos reales sucedidos contextos laborales universitarios para explicar que el uso de palabras talismán, el rito de degradación al blanco, etc., tienen el fin de indignar a los colectivos, a la vez que provocan otras emociones que se viven intensamente por parte de testigos y blancos como son la impotencia, la frustración, el desamparo, el enojo, la tristeza, etc. Es decir, el mobbing es fundamentalmente un proceso de manejo doloso de emociones, por lo cual es tiempo de analizarlo desde este marco, cosa que a la fecha ha sucedido sólo colateralmente.

De ninguna manera puede negarse que los instigadores principales y sus pandillas de asedio son hábiles manipuladores y creativos manejadores de hechos y contextos para “darles la vuelta”, como tampoco que son profundamente deshonestos, dado que tergiversan, acomodan a modo y mienten con credibilidad, decisión y aplomo, a la manera de actores profesionales que han ensayo múltiples veces la obra.

Para ilustrar lo anterior se utiliza un hecho sucedido en un Doctorado de Ciencias Sociales de una universidad pública en la que se generó una disputa por su control para apropiarse de los beneficios derivados (representaciones en los Consejos, contratos, designación de un coordinador, una oficina y un ayudante, así como la asignación de alumnos a ser dirigidos, un tesoro invaluable en el contexto mexicano actual de la educación superior, etc.); esta disputa derivó en relaciones tóxicas con la consecuente imposibilidad de diálogo académico. Este contexto se complicó aún más al tener que elaborar de manera conjunta un instrumento de planeación estratégica a manera de solicitud para ser reconocido como posgrado de alto nivel. La animadversión llegó hasta el punto en que cinco de sus profesores decidieron separarse para conformar un posgrado diferente. Pero, principalmente a solicitud de sus alumnos y considerando también que los tiempos en que la solicitud mencionada debía presentarse, decidieron postergar la conformación del otro programa, pretendiendo continuar su trabajo en el que ya estaban adscritos (a este grupo de profesores en adelante se les denominará doctores blanco).

Este contexto fue aprovechado por un grupo de sus compañeros -doctores de muy alto nivel- que valiéndose de artimañas dolosas intentaron impedirles su regreso (en adelante denominados doctores golpistas). Con el escenario que esta dinámica generó es posible ilustrar que lo que este grupo intentó en todo momento fue generar gran indignación en contra del grupo de profesores blanco, a pesar de que reglamentariamente tenían todo el derecho de continuar en el programa dado que contaba con alumnos registrados en sus líneas de investigación y asesoraban tesis que se encontraban en marcha.

En la elaboración de la solicitud de ingreso al padrón de posgrados de excelencia los doctores golpistas actuaron con dolo aprovechando que la jefa del posgrado pertenecía a su grupo. Así, al entregar a las autoridades de la institución el instrumento de planeación estratégica como solicitud de ingreso al padrón, éstas se dieron cuenta de que las líneas de investigación de los doctores blanco, de manera artera, unilateral y arbitraria, no habían sido incluidas. Si bien algunos de estos profesores habían comunicado por escrito primero su voluntad de separarse del programa y luego decisión de su reingreso, es de hacer notar que también habían sido eliminadas las de otros profesores blanco que nunca pretendieron separase, como la de la directora y el secretario académico de la institución, en contra de quiénes un grupo de los profesores golpistas habían orquestado varios eventos previos de mobbing imposibles de narrar aquí.

Enfrentados a este dilema y con el tiempo encima por la fecha límite de entrega de la solicitud, las autoridades, junto con los profesores blanco decidieron conformar un “Proyecto Piloto” con las líneas eliminadas dentro del mismo doctorado y anexarlo a la solicitud sin alterar nada de lo que los profesores golpistas habían elaborado con el fin de no quedar eliminados. Afortunadamente, entregan copia de la solicitud completa a cada programa de posgrado (incluido el doctorado en cuestión), recabando firmas y sellos de recibido.

Una de las profesoras golpistas, instigadora principal de muchos casos de mobbing previos en contra de diversos alumnos, colegas y autoridades consigue el instrumento entregado y “descubre” lo del Proyecto Piloto con las líneas incluidas de investigación de los profesores blanco que los golpistas habían eliminado. Esto proporciona la brújula para encontrar “el hecho” con el cual inician la “denuncia pública” de lo que ellos mismos calificaron en un escrito como una grave “acción fraudulenta” cometida por las autoridades y el resto de los profesores blanco.

Una protesta pública elaborada por los doctores golpistas a través de un escrito que pretendía ser una enumeración de todas los graves hechos cometidos alrededor de Proyecto Piloto denunciando a las autoridades, dirigido al Consejo Técnico de la institución y pegado en las paredes del posgrado en una copia de enormes proporciones (en sí misma agresiva) dio inicio a uno de los episodios ocurridos en tal institución más lamentables. Obviamente, con tal “denuncia” y el recuento de hechos ellos, los golpistas, aparecían como víctimas agraviadas y sus víctimas -convertidas en ello a través del cierre de sus líneas de investigación y el reparto de sus aspirantes a alumnos como sus tesistas entre los golpistas- como los villanos. Tanto la forma de la denuncia a través de la colocación de la copia gigante en las paredes de la institución y los “argumentos” que contenía tenían como fin demostrar que fueron agraviados para crear gran indignación. En el Consejo Técnico se preparaba un linchamiento en contra de las autoridades, mismo que pudo ser conjurado al presentar el acuse de recibido de la solicitud, con el Proyecto Piloto incluido, fechada antes de su “descubrimiento” a través de “espionaje” por parte de los golpistas.

La “denuncia”, además, fue acompañada de intensa rumorología y quejas de pasillo sobre el tamaño de la injusticia de la que habían sido blancos. Adicionalmente, otra de las profesoras golpistas dramatizó falsamente los hechos acusando a las autoridades locales con sus jefes superiores de que habían allanado su oficina para incorporar al Proyecto Piloto subrepticiamente, lo cual era absolutamente falso, se incorporó y se hizo del conocimiento de todo el posgrado esto, pero muy convenientemente los hechos narrados así tuvieron la capacidad de generar indignación por la dimensión del agravio cometido.

El evento de mobbing no fue exitoso, destituyendo a la jefa del doctorado y nombrando a un investigador de gran probidad se pudieron hacer respetar los derechos académicos de los profesores blanco, pero es indiscutible que, por momentos, en ciertos sectores lograron el objetivo de crear indignación con la táctica de hacerse pasar por profundamente agraviados, habiendo sido ellos los agraviadores.


Reflexiones finales

Es abundante la literatura que afirma que el mobbing tiene como finalidad la destrucción del blanco elegido por el grupo perpetrador del asedio.10 Aquí se sostiene que si bien en algunos casos, sin duda, éste puede ser el objetivo, en la mayoría tal daño se produce como “daño colateral”; lo que el asedio grupal persigue es generar indignación colectiva en contra de tal blanco, para lo cual a través de comunicación deshonesta y dolosa se le degrada a través de rumores, para después estigmatizarlo y exhibirlo públicamente. Eso sí, a los grupos perpetradores de asedio grupal no les importa en lo absoluto la suerte del blanco en la puesta en marcha de estrategias para lograr crear tal indignación. Aunque por razones de espacio es imposible desarrollar aquí en extenso, es necesario también recuperar el análisis de las emociones que se involucran en este tipo de eventos, dado que juegan un papel fundamental y es con éstas que los grupos de asedio juegan.


Referencias

a Más adelante se discuten la definición y las características de esta emoción.

b Asimismo, más adelante se discute el concepto de emoción.

1 Peña, F (2013). “Presentación”. En F Peña (coordinadora), Develar el mobbing. Asegurar la dignidad en las organizaciones, Ediciones Eón y Red PODEP: Salud, condiciones de vida y Políticas Sociales”, México; Observatorio Vasco de Acoso Moral, España; Red Iberoamericana por la Dignidad en el Trabajo y en las Organizaciones, México y Fondo del Profesor Héctor Hammerly, Canadá, pp. 9-20.

2 Mobbing.nu (s/f).Las 45 preguntas de Heinz Leymann. Leymann Inventory of Psychological Terrorization, LIPT. Disponible en: http://www.mobbing.nu/45PREGUNTAS.htm, 31 de mayo de 2015.

3 Einarsen, S., Hoel, H., & Notelaers, G. (2009). “Measuring bullying and harassment at work: Validity, factor structure, and psychometric properties of the Negative Acts Questionnaire – Revised”. Work & Stress, volume 23, número 1, pp. 24-44.

4 Fidalgo, AM y Piñuel, I (2004). La escala CISNEROS como herramienta de valoración del mobbing. Psicothema, volumen 16, número 4, pp. 615-624. Disponible en: http://www.psicothema.com/psicothema.asp?id=3041, 22 de mayo de 2015.

5 Parés, M (2007). “Las fases del mobbing”. En F Peña, P Ravelo y S Sánchez (coordinadores), Cuando el trabajo nos castiga. Debates sobre el mobbing en México, Ediciones Eón, Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco y Servicio Europeo de Información sobre el Mobbing, España, pp. 41-64.

6 Yanes, D (2013). “Cuando los trabajadores acosan a sus jefes. Acoso laboral vertical ascendente”. Disponible en: http://sst-duglasyanes.blogspot.mx/2013/10/cuando-los-trabajadores-acosan-sus_29.html, 12 de abril de 2015.

7 Alcides Camargo, J; Puentes Suárez, A (2010). “Rasgos de personalidad y autoestima en víctimas de acoso laboral”. Diversitas: Perspectivas en Psicología, volumen 6, número 1, pp. 51-64.

8 Topa, G; Morales, JF; Gallastegui, JA (2006). “Acoso laboral: relaciones con la cultura organizacional y los resultados personales”, Psicothema, vol. 18, núm. 4, 2006, pp. 766-771.

9 Gamesa (2010). Protocolo de actuación en caso de Acoso, Gamesa, España. Disponible en: http://www.gamesacorp.com/recursos/doc/capital-humano/nuestras-personas/protocolo-de-actuacion-en-caso-de-acoso-laboral.pdf, 14 de enero de 2015.

10 Riquelme, A (2006). “Mobbing, un tipo de violencia en el lugar de trabajo”, Ciencias Sociales Online, volumen III, número 2, Universidad de Viña del Mar, Chile. Disponibe en: http://www.uvm.cl/csonline/2006_2/pdf/riquelme.pdf, 23 de marzo de 2015.

11 Peña, F y Sánchez, S (2007). “Mobbing y salud. Repercusiones negativas en los trabajadores y en los espacios laborales”. En F Peña, P Ravelo y S Sánchez (coordinadores), Cuando el trabajo nos castiga. Debates sobre el mobbing en México, Ediciones Eón, Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco y Servicio Europeo de Información sobre el Mobbing, España, pp. 181-202.

12 Ekman, P (1971). Universal and cultural differences in facial expressions of emotion. University of Nebraska Press, Lincoln.

13 Izard, CE (1980). Cross-cultural perspectives on emotion and emotion communication. D.C.: American Psychological Association, Washington, pp. 23–50.

14 Mead, M (2006). Sexo y temperamento en tres sociedades primitivas, Paidós, Barcelona, Buenos Aires y México.

15 Bericat, Eduardo (2000). “La sociología de la emoción y la emoción de la sociología”, Papers, 62, pp. 145-176.

16 Fernández Poncela, A M (2011). “Antropología de las emociones y teoría de los sentimientos”, Versión Media, número 1, UAM/X, México. Disponible en:http://version.xoc.uam.mx/index.php?option=com_content&view=art., 15 de mayo de 2015


17 Castilla, V y G. Lorenzo (2012).“Emociones en suspenso: maternidad y consumo de pasta base/paco en barrios marginales de Buenos Aires”, Cuadernos de Antropología Social, número 36, pp. 69–89.

18 Damasio, A (2006). En busca de Spinoza: neurobiología de la emoción y los sentimientos, Crítica, Madrid.

19 Klein, M y Riviere, J (1960). Las emociones básicas del hombre: amor, odio y reparación. Envidia y gratitud. Desarrollo del funcionamiento mental, Nova, Buenos Aires.

20 Definición.de (s/f). Definición de indignación. Disponible en: http://definicion.de/indignacion/#ixzz3dCVUerMb, 12 de junio de 2015.



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