Misas de junio



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MISAS DE JUNIO

Tiempo Ordinario

Semana 8ª.- 5 Viernes

Lectura de la primera carta del Apóstol San Pedro 4, 7-13

Queridos hermanos:

'El fin de todas las cosas está cercano. ¡ Sed, pues, moderados y sobrios, para poder orar! 'Ante todo, mantened en tensión el amor mutuo, porque el amor cubre la multitud de los pecados. 0freceos mutuamente hospitalidad, sin protestar. "Que cada uno, con el don que ha recibido, se ponga al servicio de los demás, como buenos administradores de la múltiple gracia de Dios. "El que toma la pa­labra, que hable Palabra de Dios. El que se dedica al servicio, que lo haga en virtud del encargo recibido de Dios. Así, Dios será glori­ficado en todo, por medio de Jesucristo, a quien corresponden la glo­ria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.

`Queridos hermanos: No os extrañéis de ese fuego abrasador que os pone a prueba, como si os sucediera algo extraordinario. "Estad alegres cuando compartís los padecimientos de Cristo, para que, cuando se manifieste su gloria, reboséis de gozo



Salmo 95, 10. 11-12. 13

Llega el Señor a regir la tierra.

Llega el Señor a regir la tierra.

V/ "Decida los pueblos: El Señor es rey,

él afianzó el orbe, y no se moverá:

él gobierna a los pueblos rectamente. R/

V/ Alégrese el cielo, goce la tierra,

retumbe el mar y cuanto lo llena;

vitoreen los campos Y cuanto hay en ellos,

aclamen los árboles del bosque. /R

Delante del Señor, que ya llega,

ya llega a regir la tierra :

regirá el orbe con justicia

y los pueblos con fidelidad. / R




Lectura del santo evangelio según san Marcos (11,11-26):

Al día siguiente, cuando salió de Betania, sintió hambre. Vio de lejos una higuera con hojas y se acercó para ver si encontraba algo; al llegar no encontró más que hojas, porque no era tiempo de higos. 


Entonces le dijo: «Nunca jamás coma nadie de ti.» Los discípulos lo oyeron.
Llegaron a Jerusalén, entró en el templo y se puso a echar a los que traficaban allí, volcando las mesas de los cambistas y los puestos de los que vendían palomas. Y no consentía a nadie transportar objetos por el templo.
Y los instruía, diciendo: «¿No está escrito: "Mi casa se llamará casa de oración para todos los pueblos" Vosotros, en cambio, la habéis convertido en cueva de bandidos.»
Se enteraron los sumos sacerdotes y los escribas y, como le tenían miedo, porque todo el mundo estaba asombrado de su doctrina, buscaban una manera de acabar con él. Cuando atardeció, salieron de la ciudad. A la mañana siguiente, al pasar, vieron la higuera seca de raíz. 
Pedro cayó en la cuenta y dijo a Jesús: «Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado.»
Jesús contestó: «Tened fe en Dios. Os aseguro que si uno dice a este monte: "Quítate de ahí y tirate al mar", no con dudas, sino con fe en que sucederá lo que dice, lo obtendrá. Por eso os digo: Cualquier cosa que pidáis en la oración, creed que os la han concedido, y la obtendréis. Y cuando os pongáis a orar, perdonad lo que tengáis contra otros, para que también vuestro Padre del cielo os perdone vuestras culpas.»

COMENTARIO

La lectura está dirigida a los nuevos bautizados. El autor les ha recordado su pertenencia a un pueblo y a un sacerdocio nuevo y les ha mostrado cómo el Bautismo los ha transformado a semejanza de Cristo. Sólo les queda dar testimonio de esta transformación en la vida de todos los días. Este testimonio tiene que consistir principalísimamente en la práctica del mutuo amor. Sin amor vivo y activo no puede hablarse de cristianismo. Se nos hace ver en esta lectura, el núcleo mismo que constituye la vida eclesial. Esta es una comunión. Cada uno recibe unos dones del Espíritu quien los distribuye como quiere y a quien quiere. Todos los dones son merecedores del respeto más profundo y deben ponerse al servicio de los demás. Lo que cada uno posee, que sea para común utilidad. Uno de estos dones es el de gobierno, y nadie puede calcular la cantidad de paz, de amor, de alegría de comprensión, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre y templanza que se ha difundido por el mundo, merced a los gobernantes de la Iglesia, figuras enérgicas o personalidades discretas. Su ministerio es, en sí mismo, un carisma ordenador al que le incumbe examinar la pureza de los otros carismas. Pero no es el único carisma, no es el único don. En la Iglesia, por ser comunión, lo que a todos atañe, por todos debe ser tratado. Si dentro del pueblo de Dios no existe comunicación de poco va a valer hablar mucha de la misión de los laicos y de su adultez eclesial.

Hoy vemos en el evangelio dos gestos proféticos del Señor: maldición de una higuera y expulsión de los mercaderes del templo. Concluye el texto hablando del poder de la fe y de la eficacia de la oración. Algunos comentaristas ven en el episodio de la higuera la escenificación de la parábola de la higuera estéril.

Pedro se sorprende por el cumplimiento de las palabras de Jesús. La higuera que Jesús ha maldecido se ha secado. Ante la admiración del discípulo, el Maestro contesta: “Tened fe en Dios….” (Mc 11, 22-23).

Tener fe en Dios no significa solucionar problemas por arte de magia porque Dios todo lo puede y basta con que le pidamos para que se cumpla. Debemos entender que la fe no es remedio de males y garantía de bienestar, sino la certeza plena de que Dios supera nuestras expectativas y conceptos. Él nos guía por la vida a buen término, ya que nos ha creado para que seamos felices. A pesar de nuestros desvíos, porque somos seres libres, siempre está su presencia indicando por dónde seguir en el camino.

En la segunda parte nos presenta el enfrentamiento de Jesús con los mercaderes del templo. El texto no explica si allí la liturgia se celebraba de forma incorrecta o si se cometían otros abusos. Lo que sabemos es que las ceremonias del culto sagrado eran costosas. Necesitaban de animales que eran sacrificados en el altar por los sacerdotes. Y los animales, como es lógico, costaban dinero, que tenía que ser cambiado, si era moneda extranjera. Todo esto había convertido, de hecho, el templo en un gran mercado. Y eso es lo que Jesús no tolera. De ahí, el gesto violento de la expulsión de los mercaderes del recinto sacro.

Jesús después de purificar el templo a su manera, echando fuera a los vendedores y cambistas, habla de sí mismo como el nuevo templo para una religión y alianza nuevas. Destruid este templo y en tres días lo levantaré. El hablaba del templo de su cuerpo. Y sus discípulos lo entendieron así después de su resurrección. Jesús encarna el nuevo templo y la nueva alianza, el nuevo culto y la nueva religión, el nuevo camino de acceso al Padre y el centro cultural del nuevo pueblo de Dios, la Iglesia, casa de oración abierta a todos los pueblos.

Como los primeros cristianos eran conscientes, nosotros debemos serlo también de que cuando estamos reunidos en torno al memorial del Señor, somos este nuevo templo abierto a todas las naciones por el amor y la pureza de intención, gracias a la muerte de Aquel que derramó su sangre por todos.



Semana 8ª.- 6 Sábado

Lectura de la carta del Apóstol San -Judas 17. 2ob- 25

Queridos hermanos:

Acordaos de lo que predijeron los apóstoles de nuestro Señor Jesrucristo. Continuando el edificio de vuestra san ta fe y orando movidos por el Espíritu Santo, manteneos en el amor de Dios, aguardando a que nuestro Señor Jesucristo, por su misericordia, os dé la vida eterna. Algunos titubean: tened compasión de ellos; a unos salvadlos arrancándolos del fuego , a otros mostradles compa­sión, pero con prudencia, aborreciendo hasta el vestido que esté manchado por los bajos instintos. A1 único Dios, nuestro Salva­dor, que puede preservaros de tropiezos y presentaros ante su glo­ria exultantes y sin mancha, sea la gloria y majestad, imperio y poderío, por Jesucristo Señor nuestro, desde siempre y ahora y por todos los siglos. Amén.

SALMO RESPONSORIAL

Sal 62, 2. 3-4. 5-6

Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.

Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.

V/ Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,

mi alma está sedienta de ti;

mi carne tiene ansia de ti,

como tierra reseca, agostada, sin agua. /R

V/ Cómo te contemplaba en el santuario

viendo tu fuerza y tu gloria!

Tu gracia vale más que la vida,

te alabarán mis labios.

V/ Toda mi vida te bendeciré

y alzaré las manos invocándote.

Me saciaré como de enjundia y de manteca

y mis labios te alabarán jubilosos. /R

Lectura del santo Evangelio según San Marcos 11, 27-33

En aquel tiempo, Jesús y los discípulos volvieron a Jerusalén, y. mientras paseaba por el templo, se le acercaron los sumos sacerdo­tes, los letrados y los senadores, y le preguntaron: ¿Con qué auto­ridad haces ésto'? ¿Quién te ha dado semejante autoridad`' `Jesús les respondió: Os voy a hacer una pregunta y, si me contestáis. os diré con qué autoridad hago ésto. El bautismo de Juan. ¿era cosa de Dios o de los hombres? Contestadme.: 'Se pusieron a deliberar: Si decimos que es de Dios, dirá: «¿ Y por qué no le habéis creído? 'Pero como digamos que es de los hombres... (Temían a la gente, porque todo el mundo estaba convencido de que Juan era un profeta.) Y respondieron a Jesús: No sabemos. Jesús les replicó: Pues tan­tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto.



COMENTARIO

La primera lectura está tomada de la carta de Judas Tadeo. Toda ella es una requisitoria durísima contra algunos herejes (sin duda los gnósticos que unían a sus errores faltas de impureza)La comunidad cristiana siente en su seno los estragos de estas doctrinas engañosas propagadas por estos herejes, pero a un cristiano tal situación no debe extrañarle ni sorprenderle pues la predijo Cristo y la anunciaron claramente los apóstoles. San Pablo los llama lobos rapaces.

Punto de apoyo para conservar la unidad sin despistes: la fe que recibieron, la plegaria en el Espíritu y el amor. Se diría mejor que la fe se expresa en la oración de los hijos de Dios y se demuestra más auténtica en la vida y en el amor.

No obstante, hay diversas situaciones como consecuencia de las falsas doctrinas, ante las cuales hay que adoptar posturas diversas… Pero lo que más ha de animar y fortalecer en la verdad es la confianza en el poder de Dios, que no permitirá que caigamos; al menos si buscamos con honradez y valentía la verdad.

Al final habla Judas de la esperanza, sin ser explícitamente mencionada, aparece en la confianza con la que el cristiano es invitado a esperar ser presentado al Señor. Esta esperanza se basa esencialmente en el hecho de que el cristiano no puede pretender la felicidad más que si Dios le concede por gracia ser preservado de la caída y mantenerse sin reproche ante El. Esperar ser presentado al Señor es, por tanto, en definitiva, reconocer su iniciativa determinante en la obra de nuestra salvación.

La escena evangélica que nos propone la liturgia para hoy es el encuentro de Jesús con los supremos dirigentes judíos que se produjo al día siguiente de la expulsión de los comerciantes del templo y que trata sobre su autoridad. A Jesús le piden explicación por sus acciones y no parece que sea en tono muy agradable. Y Él responde con nuevas preguntas, quizá porque intuye las segundas intenciones de sus interlocutores. Y acertadamente consigue que estos últimos se queden sin argumentos, de modo que no logran llevar a término la reclamación que pretendían.

Aquella acción violenta de Jesús preocupó hondamente a los miembros del Sanedrín: sumos sacerdotes, letrados y senadores y esos tres grupos que vienen a pedir cuentas a Jesús. Lo notable es que no vienen a preguntar si es que ellos lo están haciendo mal; o si es que Jesús tenía razón cuando dijo que habían convertido la "casa de Dios" en una "cueva de bandidos".

¿Qué les preocupaba a estos hombres? No les preocupaba su propia conducta. Porque ellos se sentían seguros y pensaban que estaban haciendo lo que tenían que hacer. Lo que les preocupaba era mantener su poder.

Estos interrogan a Cristo en plan jurídico sobre el origen de su autoridad. Su pregunta no significaba sencillez de corazón y disposición abierta para creer, sino actitud crítica y doblez de espíritu. Si no querían ver la evidencia de sus obras, milagros y enseñanza de Cristo, tampoco admitirían su explicación sobre el origen divino de su autoridad.

Jesús que siempre se ha presentado con la máxima sinceridad, aquí busca una artimaña para no contestar directamente y actúa frente a estos sacerdotes como siempre hicieron los profetas en la clandestinidad: utiliza un lenguaje ambiguo y evade la respuesta. Y es que la verdad solo se puede enseñar a los que son dignos de ella. Los cristianos no hemos de confundir la sinceridad con la ingenuidad. Cuando uno se encuentra frente a gentes de clara y manifiesta mala fe, no hay que cometer la ingenuidad de de declararse, pensado que el amor a la verdad nos obliga a ello. Hoy no faltan quienes también cuestionan la autoridad de Cristo, de su evangelio y de la Iglesia que lo transmite e interpreta

En las Sagradas Escrituras encontramos muchos ejemplos de este lenguaje ambiguo frente al orgullo opresor del poder, especialmente en el Apocalipsis como lo utilizaban los primeros cristianos para condenar el poder. Esto se refiere al gran consejo de Jesús: sencillos como palomas, pero astutos como serpientes.

Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo
Lectura del libro de Éxodo (24,3-8):

En aquellos días, Moisés bajó y contó al pueblo todo lo que había dicho el Señor y todos sus mandatos; y el pueblo contestó a una: «Haremos todo lo que dice el Señor.» 


Moisés puso por escrito todas las palabras del Señor. Se levantó temprano y edificó un altar en la falda del monte, y doce estelas, por las doce tribus de Israel. Y mandó a algunos jóvenes israelitas ofrecer al Señor holocaustos, y vacas como sacrificio de comunión. Tomó la mitad de la sangre, y la puso en vasijas, y la otra mitad la derramó sobre el altar. Después, tomó el documento de la alianza y se lo leyó en alta voz al pueblo, el cual respondió: «Haremos todo lo que manda el Señor y lo obedeceremos.» 
Tomó Moisés la sangre y roció al pueblo, diciendo: «Ésta es la sangre de la alianza que hace el Señor con vosotros, sobre todos estos mandatos.»
Salmo 115

R/. Alzaré la copa de la salvación, invocando el nombre del Señor 

¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando su nombre. R/.

Mucho le cuesta al Señor


la muerte de sus fieles.
Señor, yo soy tu siervo, hijo de tu esclava;
rompiste mis cadenas. R/.

Te ofreceré un sacrificio de alabanza,


invocando tu nombre, Señor.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo. R/.

Lectura de la carta a los Hebreos (9,11-15):
Cristo ha venido como sumo sacerdote de los bienes definitivos. Su tabernáculo es más grande y más perfecto: no hecho por manos de hombre, es decir, no de este mundo creado. No usa sangre de machos cabríos ni de becerros, sino la suya propia; y así ha entrado en el santuario una vez para siempre, consiguiendo la liberación eterna. Si la sangre de machos cabríos y de toros y el rociar con las cenizas de una becerra tienen poder de consagrar a los profanos, devolviéndoles la pureza externa, cuánto más la sangre de Cristo, que, en virtud del Espíritu eterno, se ha ofrecido a Dios como sacrificio sin mancha, podrá purificar nuestra conciencia de las obras muertas, llevándonos al culto del Dios vivo. Por esa razón, es mediador de una alianza nueva: en ella ha habido una muerte que ha redimido de los pecados cometidos durante la primera alianza; y así los llamados pueden recibir la promesa de la herencia eterna. 

Lectura del santo evangelio según san Marcos (14,12-16.22-26):

El primer día de los Ázimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dijeron a Jesús sus discípulos: «¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?» 
Él envió a dos discípulos, diciéndoles: «Id a la ciudad, encontraréis un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidlo y, en la casa en que entre, decidle al dueño: "El Maestro pregunta: ¿Dónde está la habitación en que voy a comer la Pascua con mis discípulos?" Os enseñará una sala grande en el piso de arriba, arreglada con divanes. Preparadnos allí la cena.» 
Los discípulos se marcharon, llegaron a la ciudad, encontraron lo que les había dicho y prepararon la cena de Pascua. 
Mientras comían. Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio, diciendo: «Tomad, esto es mi cuerpo.» Cogiendo una copa, pronunció la acción de gracias, se la dio, y todos bebieron. Y les dijo: «Ésta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos. Os aseguro que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el reino de Dios.» 
Después de cantar el salmo, salieron para el monte de los Olivos.

COMENTARIO

Hoy es la fiesta del Señor Resucitado, que se hace presente en el pan y el vino, en la celebración eucarística. Las preguntas que te plantean te hacen pensar: Un extranjero, un día como hoy me preguntó al ver las calles de La Seu d’Urgell alfombradas de flores...¿Qué fiesta española se celebra hoy?... Corpus, le dije.. y como vi que se quedaba perplejo precisé algo más. Corpus Christi es decir Cuerpo de Cristo es una presencia de Cristo especial y misteriosa en el Sacramento de la Eucaristía y en la Misa que es el acto principal de culto de los católicos. Otra pregunta más provocativa me la había hecho un niño, el día de Pascua: Si Jesús ha resucitado, ahora ¿dónde está? Intenté decirle que Jesús resucitado inauguró otra manera misteriosa de ser y estar con nosotros, con su cuerpo glorioso, espiritual como dice San Pablo, un cuerpo no limitado ni por el lugar, ni por la extensión, ni por el espacio, una nueva dimensión, misteriosa ahora para nosotros, que le permite una presencia muy rica y variada no sólo en el cielo. Por lo tanto respondiendo a la pregunta ¿dónde está ahora Jesús? le dije: Él está presente:



  • en la palabra de Dios que proclamamos en  la Misa,

  • en la Iglesia, no sólo en Papa: Yo estoy con vosotros hasta el fin de los tiempos

  • especialmente está presente en los más débiles: Lo que hicisteis a los más necesitados me lo hicisteis a mí

  • en los sacramentos y muy especialmente en la Eucaristía: Esto es mi Cuerpo entregado por vosotros.

Precisamente hoy es la fiesta de la Eucaristía, que hace resonar con un eco especial el primer Jueves Santo: tomad y comed: esto es mi cuerpo. Haced esto en memoria mía, palabras que dijo Jesús el día antes de morir, no  como una ocurrencia de última hora, sino como un gesto de amor bien preparado. En el Jueves Santo la institución de la Eucaristía tuvo lugar dentro del contexto de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor. El Corpus en el contexto de la Pascua. El Señor fue lo suficiente valiente para ponerse en nuestras manos en el pan y el vino. Pero se arriesgó, y nos dejó la realidad más sublime de la existencia: su presencia en las cosas más sencillas (el pan y el vino), su donación continua y para siempre, su vida que nos transforma. La Eucaristía es a la vez alimento espiritual y ágape. Como alimento nos nutre espiritualmente, como ágape nos hermana. Los domingos nos reunimos para celebrar que Jesús es el Señor. En la segunda lectura, Pablo nos transmite el primer relato del NT sobre la Eucaristía, aquello que hizo Jesús “la noche que debía ser entregado”. Transmite la tradición que ha recibido de la comunidad cristiana de Jerusalén. Todo cristiano recibe y debe transmitir esta tradición: El que comulga participa del espíritu de Cristo y debe hacerlo con los otros compañeros de ruta en comunión con el cuerpo de Cristo entregado. La Eucaristía no es pan que deba ser retenido o simplemente saboreado. Tiene exigencia de entrega a los demás. Por esto es oportuna, hoy, la celebración de la fiesta de la Caridad como exigencia del día de la Eucaristía. En medio de dificultades, obstáculos y resistencias, hemos de luchar contra el olvido y hacer memoria de Jesús con más autenticidad. Entre todos hemos de revitalizar y renovar la celebración de la Eucaristía de la que muchos cristianos lastimosamente se han ausentado. 

Semana 9ª.- 1 Lunes

Comienzo de la segunda carta del apóstol san Pedro (1,1-7): 

Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo, a los que por la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo les ha cabido en suerte una fe tan preciosa como a nosotros. Crezca vuestra gracia y paz por el conocimiento de Dios y de Jesús, nuestro Señor. Su divino poder nos ha concedido todo lo que conduce a la vida y a la piedad, dándonos a conocer al que nos ha llamado con su propia gloria y potencia. Con eso nos ha dado los inapreciables y extraordinarios bienes prometidos, con los cuales podéis escapar de la corrupción que reina en el mundo por la ambición, y participar del mismo ser de Dios. En vista de eso, poned todo empeño en añadir a vuestra fe la honradez, a la honradez el criterio, al criterio el dominio propio, al dominio propio la constancia, a la constancia la piedad, a la piedad el cariño fraterno, al cariño fraterno el amor.



Salmo 90

R/. Dios mío, confío en ti

Tú que habitas al amparo del Altísimo,
que vives a la sombra del Omnipotente,
di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío,
Dios mío, confío en ti.» R/.

«Se puso junto a mí: lo libraré;


lo protegeré porque conoce mi nombre,
me invocará y lo escucharé.
Con él estaré en la tribulación.» R/.

«Lo defenderé, lo glorificaré,


lo saciaré de largos días
y le haré ver mi salvación.» R/.

Lectura del santo evangelio según san Marcos (12,1-12):

En aquel tiempo, Jesús se puso a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes, a los escribas y a los ancianos: «Un hombre plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje. A su tiempo, envió un criado a los labradores, para percibir su tanto del fruto de la viña. Ellos lo agarraron, lo apalearon y lo despidieron con las manos vacías. Les envió otro criado; a éste lo insultaron y lo descalabraron. Envió a otro y lo mataron; y a otros muchos los apalearon o los mataron. Le quedaba uno, su hijo querido. Y lo envió el último, pensando que a su hijo lo respetarían. Pero los labradores se dijeron: "Éste es el heredero. Venga, lo matamos, y será nuestra la herencia." Y, agarrándolo, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña. ¿Que hará el dueño de la viña? Acabará con los ladrones y arrendará la viña a otros. ¿No habéis leído aquel texto: "La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente"?»


Intentaron echarle mano, porque veían que la parábola iba por ellos; pero temieron a la gente, y, dejándolo allí, se marcharon.

COMENTARIO

La mayoría de los exegetas niegan a Pedro la paternidad de esta carta, debido sobre todo a la insistencia con que el autor quiere hacerse pasar por él, y a otros detalles poco verosímiles., y la principal finalidad de esta carta es prevenir a sus lectores contra los falsos profetas y responder a la inquietud acusada por el retraso de la Parusía.

La garantía de nuestra salvación final está en las promesas, cuyo cumplimiento empieza con nuestro bautismo.

La vida que se nos da en Cristo es por sí misma una promesa de aquella otra vida, más grande y más preciosa aún, que nos espera. Participar de la vida divina es para nosotros sencillamente inconcebible e incomprensible. Tal es la dignidad inefable del cristiano. Conoce cristiano, tu dignidad (S. Agustín)

Pero como la vida no es algo estático, sino dinámico, lleva consigo unas exigencias profundas: huir de la corrupción del mundo. Aquí por mundo se entiende el mal, el pecado, la injusticia, el egoísmo, el mundo que se opone a Dios. Todo ello lo encierra el apóstol, en una enumeración que va de la fe al amor.

La participación en la vida divina no es una evasión; se materializa en siete virtudes que simbolizan el servicio y la eficacia.

La parábola de Jesús es clara. Sus adversarios entienden inmediatamente que está hablando de ellos. Primero fueron los profetas, enviados por Dios para guiar a su Pueblo hacia el Reino futuro: rechazados, maltratados, asesinados por aquellos en cuyas manos Dios había puesto su Creación y su Plan de Salvación. El último de ellos, el Bautista, también asesinado por los grandes y poderosos. Ahora, al fin, el Padre Dios le ha enviado a Él, el Hijo amado: también Él será rechazado, acusado falsamente, asesinado. Aquellos fariseos y sacerdotes, que ya estaban empezando a hacer planes para acabar con Jesús, comprenden perfectamente que está hablando de ellos. Pero no había llegado todavía el momento: se alejan. Sabían, astutos como eran, que había que esperar el momento adecuado. En realidad, poco les importaba Dios y su Voluntad: aquel hombre iba en contra de sus intereses, de su poder y de su prestigio. Había que acabar con él.
Y si con el Maestro hicieron lo que hicieron, no será menos con sus discípulos. Anunciar el Amor de Dios y el Evangelio de Jesús, provocará necesariamente la ira, el rechazo y la violencia de los que se benefician a costa del sufrimiento de otros. Si la Iglesia es fiel a su misión, si los cristianos somos fieles, acabará y acabaremos en la Cruz. El camino del amor pasa necesariamente por la Cruz.

Valiéndose de la imagen bíblica de la viña, la idea del evangelio de hoy es recordarnos el traspaso del reino de Dios a su nuevo pueblo, la Iglesia, que Jesús fundamenta como piedra angular; un pueblo que debe producir frutos para Dios.


La viña del Señor – hoy la Iglesia- debe estar abierta a todos los pueblos y gentes y dar los frutos que el Señor espera, sin reducir esos frutos a parcelas personales e intimistas, sino frutos tanto a nivel personal como comunitario.

Esta viña, la Iglesia, es preciso que produzca frutos de humanidad y fraternidad, coparticipación y solidaridad, justicia y progreso, liberación y desarrollo humanos. Estos son los frutos maduros que hemos de producir y ofrecer en la eucaristía, no los agrazones del egoísmo; opresión del más débil, rivalidad agresiva, competencia desleal, intolerancia y violencia. Estos son también las lluvias ácidas que arruinan las cosechas de frutos para Dios y los hermanos.



Semana 9ª.- 2 Martes

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pedro (3,12-15a.17-18):

Esperad y apresurad la venida del Señor, cuando desaparecerán los cielos, consumidos por el fuego, y se derretirán los elementos. Pero nosotros, confiados en la promesa del Señor, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva en que habite la justicia. Por tanto, queridos hermanos, mientras esperáis estos acontecimientos, procurad que Dios os encuentre en paz con él, inmaculados e irreprochables. Considerad que la paciencia de Dios es nuestra salvación. Así, pues, queridos hermanos, vosotros estáis prevenidos; estad en guardia para que no os arrastre el error de esos hombres sin principios, y perdáis pie. Creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, a quien sea la gloria ahora y hasta el día eterno. Amén.


Salmo 89

R/. Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación

Antes que naciesen los montes
o fuera engendrado el orbe de la tierra,
desde siempre y por siempre tú eres Dios. R/.

Tú reduces el hombre a polvo,


diciendo: «Retornad, hijos de Adán.»
Mil años en tu presencia
son un ayer, que pasó; una vela nocturna. R/.

Aunque uno viva setenta años,


y el más robusto hasta ochenta,
la mayor parte son fatiga inútil,
porque pasan aprisa y vuelan. R/.

Por la mañana sácianos de tu misericordia,


y toda nuestra vida será alegría y júbilo.
Que tus siervos vean tu acción,
y sus hijos tu gloria. R/.

Lectura del santo evangelio según san Marcos (12,13-17):

En aquel tiempo, enviaron a Jesús unos fariseos y partidarios de Herodes, para cazarlo con una pregunta. Se acercaron y le dijeron: «Maestro, sabemos que eres sincero y que no te importa de nadie; porque no te fijas en lo que la gente sea, sino que enseñas el camino de Dios sinceramente. ¿Es lícito pagar impuesto al César o no? ¿Pagamos o no pagamos?» 


Jesús, viendo su hipocresía, les replicó: «¿Por qué intentáis cogerme? Traedme un denario, que lo vea.»
Se lo trajeron. Y él les preguntó: «¿De quién es esta cara y esta inscripción?» 
Le contestaron: «Del César.» 
Les replicó: «Lo que es del César pagádselo al César, y lo que es de Dios, a Dios.» 
Se quedaron admirados. 

COMENTARIO

Ultimas recomendaciones del autor a sus fieles.

Ojalá puedan los cristianos vivir en la esperanza del Día del Señor y "precipitar" su llegada por medio de su preparación espiritual y de sus buenas obras, porque, lejos de ser una fatalidad, el fin de los tiempos está determinado por causas espirituales como la predicación o la práctica de las virtudes

No obstante todo eso, el Día del Señor se caracterizará por una destrucción completa del universo que permita la aparición del mundo de Dios, un mundo de justicia que no responderá necesariamente a los cálculos de los judíos sino que constituirá una realidad absolutamente nueva

El universo no es inmutable. Caminamos por el tiempo, esperando y acelerando la venida del Día de Dios. Con nuestro vivir estamos construyendo nuevos cielos y nueva tierra. Esta es la verdadera actitud cristiana. Y no es que ese cielo y tierra nueva tengan que ser obra de nuestras manos, sino tan sólo que hemos de ir quitando los obstáculos para poder recibir lo que únicamente Dios puede darnos.

El evangelio nos muestra una vez como los enemigos de Jesús cómo vuelven a la carga. Decididos como estaban a acabar con aquel hombre que desenmascaraba todas sus falsedades e hipocresías y se ponía del lado de los pobres, los pecadores, los sufrientes, intentan sorprender a Jesús con esta pregunta. Su objetivo: que dijera algo con lo que poder acusarle ante el poder romano, o algo que pusiera en su contra al pueblo que le escuchaba. “¿Debemos pagar los impuestos al César o no?” Bien sabían ellos que dijera lo que dijera, Jesús estaba perdido. Si respondía que sí, el pueblo le abandonaría decepcionado, oprimidos como estaban por el poder romano, militar y económicamente. Si respondía que no, los fariseos y sacerdotes tendrían algo de qué acusarle ante los romanos: una excusa para que acabaran con él.


Pero Jesús, como siempre, sabía ver más allá de las apariencias, de las falsas adulaciones, de las palabras hipócritas. Y entristecido pudo descubrir en el corazón de los que le preguntaban la traición. La inteligente respuesta de Jesús les dejará asombrados a todos. Sale con elegancia de la encerrona, dejando clara a pesar de todo la radicalidad de su propuesta: “a Dios, lo que es Dios”. Y si en el conjunto de su mensaje Dios es el centro de todo y a Él pertenece todo, es claro que todo habrá que remitirlo en último término a Él.
Se ha querido interpretar este texto en el sentido de que Jesús habría sancionado así que en los asuntos relativos a lo económico, político y social debemos aceptar lo que la autoridad legítima determine mediante leyes justas. Y ciertamente, se puede entender así, pero siempre que realmente sea “legítima” y realmente sean “justas”. No sea que estemos justificando leyes y poderes que en realidad van en contra de la Voluntad de Dios, tal y como nos ha sido revelada en Jesucristo. “A Dios lo que es de Dios”. Y también es de Dios la lucha por la justicia, la paz o la igualdad de todos los seres humanos. No juguemos con la Palabra de Dios para legitimar falsamente leyes, instituciones o estructuras que condenan a la pobreza, al hambre, a la violencia, al sufrimiento, a la marginación o a la muerte a tantos hermanos y hermanas nuestros, hijos e hijas del Padre Dios.

La autoridad civil tiene derecho a la obediencia, sobre todo la de quienes se benefician de las ventajas que representa, pero esta obediencia no puede contradecir una obediencia superior, la que se debe a Dios.



Semana 9ª.- 3 Miércoles

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo (1,1-3.6-12):

Pablo, apóstol de Cristo Jesús por designio de Dios, llamado a anunciar la promesa de vida que hay en Cristo Jesús, a Timoteo, hijo querido; te deseo la gracia, misericordia y paz de Dios Padre y de Cristo Jesús, Señor nuestro. Doy gracias a Dios, a quien sirvo con pura conciencia, como mis antepasados, porque tengo siempre tu nombre en mis labios cuando rezo, de noche y de día. Por esta razón te recuerdo que reavives el don de Dios, que recibiste cuando te impuse las manos; porque Dios no nos ha dado un espíritu cobarde, sino un espíritu de energía, amor y buen juicio. No te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor y de mí, su prisionero. Toma parte en los duros trabajos del Evangelio, según la fuerza de Dios. Él nos salvó y nos llamó a una vida santa, no por nuestros méritos, sino porque, desde tiempo inmemorial, Dios dispuso darnos su gracia, por medio de Jesucristo; y ahora, esa gracia se ha manifestado al aparecer nuestro Salvador Jesucristo, que destruyó la muerte y sacó a la luz la vida inmortal, por medio del Evangelio. De este Evangelio me han nombrado heraldo, apóstol y maestro, y ésta es la razón de mi penosa situación presente; pero no me siento derrotado, pues sé de quién me he fiado y estoy firmemente persuadido de que tiene poder para asegurar hasta el último día el encargo que me dio.


Salmo122

R/. A ti, Señor, levanto mis ojos

A ti levanto mis ojos,
a ti que habitas en el cielo.
Como están los ojos de los esclavos
fijos en las manos de sus señores. R/.

Como están los ojos de la esclava


fijos en las manos de su señora,
así están nuestros ojos
en el Señor, Dios nuestro,
esperando su misericordia. R/.

Lectura del santo evangelio según san Marcos (12,18-27):

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos saduceos, de los que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron: «Maestro, Moisés nos dejó escrito: "Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer, pero no hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano." Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos; el segundo se casó con la viuda y murió también sin hijos; lo mismo el tercero; y ninguno de los siete dejó hijos. Por último murió la mujer. Cuando llegue la resurrección y vuelvan a la vida, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete han estado casados con ella.» 


Jesús les respondió: «Estáis equivocados, porque no entendéis la Escritura ni el poder de Dios. Cuando resuciten, ni los hombres ni las mujeres se casarán; serán como ángeles del cielo. Y a propósito de que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, en el episodio de la zarza, lo que le dijo Dios: "Yo soy el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob"? No es Dios de muertos, sino de vivos. Estáis muy equivocados.» 

COMENTARIO

Cuando Pablo escribió esta carta a Timoteo carta que por otra parte no se ha visto libre de críticas que niegan su autenticidad paulina, la Iglesia apenas estaba institucionalizada, el apópstol está ansioso por asegurar la solidez de sus comunidades, amenazadas ya por las desviaciones doctrinales y las intrigas entre grupos. Lo que parece cierto es que, en aquel momento, los Apóstoles, testigos directos de la Resurrección del Señor van desapareciendo. El convencimiento de la inminencia de la Parusía se va debilitando. Es necesario pensar, en consecuencia, en algún tipo de organización eclesial con vistas a una más larga duración. El pasaje que se lee este día no es muy explícito sobre los poderes de Timoteo; se limita a insistir sobre un don particular: la fuerza que se le ha dado para no avergonzarse del Evangelio. Preguntarse si en Timoteo hemos de ver ya a un obispo resulta inútil, porque lo que hoy conocemos como obispo es una figura que ha ido gestándose muy lentamente. Aquí no aparece nada más que una persona que asume una responsabilidad en la proclamación del Evangelio. Y esa proclamación exige muchas veces aceptar conscientemente persecuciones y desprecios. En la Resurrección del Señor encontraremos no sólo la fuerza para soportarlos, sino el más profundo sentido de todo ello, ya que si sufrimos por el Evangelio esto es, por amor a nuestros hermanos los hombres, sabemos que es de esa forma como se irradiará en este mundo la luz de vida y de inmortalidad. Caminamos hacia el Día, construyendo un tiempo mejor.

En el evangelio le preguntan a Jesús los saduceos sobre la resurrección de los muertos-que ellos negaban- y le presentan un caso absurdo partiendo de la ley del levirato, y así tratan de ridiculizar la fe en la resurrección.. La respuesta de Jesús tiene dos partes, referente la primera al matrimonio en el más allá y a la resurrección la segunda. Jesús rechaza lo que daba motivo a la mofa de los fariseos y a su explicación corpórea y simplista, la vida matrimonial no tiene sentido ni finalidad en la otra vida pues los resucitados, ya no pueden morir son hijos de Dios, son como ángeles.

En la segunda parte, su respuesta apela al testimonio de la Escritura en el pasaje de la zarza ardiendo cuando Yahvé se reveló a Moisés como el Dios de Abrahán, Isaac y Jacob. De ahí concluye Jesús que si el Señor es Dios de los patriarcas que ya murieron, es porque están vivos en su presencia, pues no es Dios de muertos, sino de vivos.

Por supuesto que no será el amor conyugal o de otra especie lo que se suprimirá después de la resurrección sino sólo la función de la procreación. ¿No es acaso la resurrección el único medio de que dispone el hombre para sobrevivir y hacerse la ilusión de un triunfo sobre la muerte? En la otra vida no será necesario procrear ni levantar torres de Babel para sobrevivir y ganarse un nombre. Resucitar es aceptar de Dios el don de una vida y de un nombre que no podría proporcionarnos cualquier iniciativa humana.

La vida tiene la última palabra. Toda la Biblia es un testimonio del Dios de la vida. La inmortalidad es la máxima aspiración del ser humano; por eso éste no se resigna a morir por completo. Si después de esta vida no hubiera nada, el hombre se sentiría frustrado; pues la vida seria una pasión inútil y el hombre un ser para la nada, como asegura el nihilismo. Pero no es la muerte quien tiene la última palabra, sino la vida. Esta convicción se apoya en la resurrección de Cristo. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro, esa es nuestra fe como confesamos en el Credo.



Semana 9ª.- 4 Jueves

Lectura de la segunda carta de san Pablo a Timoteo (2,8-15):

Haz memoria de Jesucristo el Señor, resucitado de entre los muertos, nacido del linaje de David. Este ha sido mi Evangelio, por el que sufro hasta llevar cadenas, como un malhechor. Pero la Palabra de Dios no está encadenada. Por eso lo aguanto todo por los elegidos, para que ellos también alcancen la salvación, lograda por Cristo Jesús, con la gloria eterna. Es doctrina segura: «Si morimos con él, viviremos con él. Si perseveramos, reinaremos con él. Si lo negamos, también él nos negará. Si somos infieles, él permanece fiel, porque no puede negarse a sí mismo.» Sígueles recordando todo esto, avisándoles seriamente en nombre de Dios que no disputen sobre palabras: no sirve para nada y es catastrófico para los oyentes. Esfuérzate por presentarte ante Dios y merecer su aprobación como un obrero irreprensible que predica la verdad sin desviaciones. 


Salmo 24

R/. Señor, enséñame tus caminos

Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas,
haz que camine con lealtad; 
enséñame porque tú eres mi Dios y Salvador. R/.

El Señor es bueno y recto


y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes. R/.

Las sendas del Señor son misericordia y lealtad


para los que guardan su alianza y sus mandatos.
El Señor se confía con los fieles
y les da a conocer su alianza. R/.

Lectura del santo evangelio según san Marcos (12,28b-34):

En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: «¿Qué mandamiento es el primero de todos?» 


Respondió Jesús: «El primero es: "Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser." El segundo es éste: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo." No hay mandamiento mayor que éstos.» 
El escriba replicó: «Muy bien, Maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios.» 
Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo: «No estás lejos del reino de Dios.» 
Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

COMENTARIO

Pablo acaba de esbozar, para información de Timoteo, un cuadro de la vida apostólica. No se habla más que de combates y de trabajos frecuentemente duros, y el apóstol recuerda que él mismo tiene que soportar las cadenas y el cautiverio Pero el recuerdo de la pasión gloriosa de Cristo y la certeza de la transfiguración de su propia existencia, que reproducen un himno litúrgico de las primeras comunidades deben dar ánimos al ministro de Dios.

La resurrección de Cristo es la verdad primera inscrita en el evangelio de Pablo. El apóstol se encontró con Cristo resucitado en el camino de Damasco y de este acontecimiento ha hecho la base de su kerigma.

San Pablo considera que hay correlación entre el sufrimiento de Cristo y el del apóstol: ambos sufrimientos realizan el designio de Dios sobre los hombres concediéndoles la salvación y la gloria. Según el apóstol, el sufrimiento refuerza la comunión con Cristo y con los demás hombres, debido a que permite imitar a Cristo y trabajar en la glorificación de los "elegidos".

El tema principal del himno que Pablo transcribe a continuación es la identificación entre el sufrimiento y la gloria de Cristo, por una parte, y el sufrimiento y la gloria de los hombres, por otra. Esta identificación es fruto del bautismo y del misterio de muerte y de vida con Cristo que realiza este sacramento. Pero ese desarrollo no será efectivo sino en el caso de que el cristiano permanezca fiel a su fe bautismal. También Cristo permanecerá fiel, pues no puede traicionar su palabra.

El pasaje evangélico de hoy relata la pregunta del letrado a Jesús. Su pregunta es ¿cuál es el mandamiento principal de la ley? El diálogo se desarrolla en tono amistoso, como se desprende de la lectura del texto y lo novedoso de la respuesta de Jesús, no es el contenido, sino la unión sin fisura ni dualismo que establece entre el primer mandamiento y el segundo. No hay mandamiento mayor que estos, uniendo ambos mandamientos en uno solo.

Ya el apóstol S. Juan nos indicará en sus escritos que no es posible amar a Dios y no amar al hermano. Dios y el hombre son objetos de amor, que se distinguen conceptualmente, pero que no se pueden separar, según Jesús. Así la ley del amor se coloca en el horizonte de la buena nueva, del evangelio del amor que Dios nos tiene a cada uno de nosotros y a los demás que son hermanos nuestros, porque él es padre de todos. Son innumerables los textos del N. T. que señalan al amor como la esencia de la religión cristiana.

Si la vida es lo más grande que tenemos, la religión cristiana, cuyo centro es Cristo, vida del hombre, no puede menos de ser una religión humanista del sí a la vida, religión dinámica y atrayente, positiva y optimista.

Esto es lo que debemos testimoniar los creyentes, amando a Dios y a los hermanos. Tarea urgente en un mundo difícil e insolidario como el nuestro, en el que la soledad, el hastío y el aburrimiento de vivir lo invaden todo, hasta a las nuevas generaciones. En este contexto social, proclamar y testimoniar un mensaje de vida y de amor es suscitar una brisa refrescante en medio de un árido desierto. El cristiano debe ser un especialista en amar y ayudar a los demás, como lo fue Jesús.

La experiencia nos manifiesta que el amor es la fuerza secreta de muchas personas sencillas que no deslumbran por sus cualidades, pero que irradian vida en torno suyo. Es que un gramo de amor crea más vida que toneladas de fría inteligencia. Tenemos que desarrollar cada uno de nosotros las múltiples posibilidades que tenemos para amar. Son talentos que no deben quedar baldíos.



Semana 10- Viernes. Sagrado Corazón de Jesús. /A

Lectura del libro del Deuteronomio (7,6-11):

En aquellos días, Moisés habló al pueblo, diciendo: «Tú eres un pueblo santo para el Señor, tu Dios: él te eligió para que fueras, entre todos los pueblos de la tierra, el pueblo de su propiedad. Si el Señor se enamoró de vosotros y os eligió, no fue por ser vosotros más numerosos que los demás, pues sois el pueblo más pequeño, sino que, por puro amor vuestro, por mantener el juramento que había hecho a vuestros padres, os sacó de Egipto con mano fuerte y os rescató de la esclavitud, del dominio del Faraón, rey de Egipto. Así sabrás que el Señor, tu Dios, es Dios: el Dios fiel que mantiene su alianza y su favor con los que lo aman y guardan sus preceptos, por mil generaciones. Pero paga en su persona a quien lo aborrece, acabando con él. No se hace esperar, paga a quien lo aborrece, en su persona. Pon por obra estos preceptos y los mandatos y decretos que te mando hoy.»



Salmo 102,1-2.3-4.6-7.8.10

R/. La misericordia del Señor dura siempre,


para los que cumplen sus mandatos

Bendice, alma mía, al Señor,


y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios. R/.

Él perdona todas tus culpas


y cura todas tus enfermedades;
él rescata tu vida de la fosa
y te colma de gracia y de ternura. R/.

El Señor hace justicia


y defiende a todos los oprimidos;
enseñó sus caminos a Moisés
y sus hazañas a los hijos de Israel. R/.

El Señor es compasivo y misericordioso,


lento a la ira y rico en clemencia.
No nos trata como merecen nuestros pecados
ni nos paga según nuestras culpas. R/.

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (4,7-16):

Amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Hijo único, para que vivamos por medio de él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como víctima de propiciación para nuestros pecados. Queridos, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros. A Dios nadie lo ha visto nunca. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud. En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros: en que nos ha dado de su Espíritu. Y nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre envió a su Hijo para ser Salvador del mundo. Quien confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios. Y nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él. Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios, y Dios en él.


Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,25-30):

En aquel tiempo, exclamó Jesús: «Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.»



Lectura de la profecía de Oseas 11, 1b. 3-4. 8c-9 /B

Así dice el Señor:


-”Cuando Israel era joven, lo amé, desde Egipto llamé a mi hijo. Yo enseñe a andar a Efraín lo alzaba en brazos; y él comprendía que yo lo curaba.
Con cuerdas humanas, con correas de amor lo atraía; era para ellos como el que levanta el yugo de la cerviz, me inclinaba y le daba de comer.
Se me revuelve el corazón , se me commueven las entrañas. No cederé al ardor de mi cólera, no volveré a destruir a Efraín; que soy Dios, y no hombre; santo en medio de ti, y no enemigo a la puerta”
Salmo: Is 12, 2-3. 4bcd. 5-6

R. Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación.

El Señor es mi Dios y Salvador:
confiaré y no temeré, porque mi fuerza
y mi poder es el Señor, él fue mi salvación.
Y sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación. R.

Dad gracias al Señor,


invocad su nombre,
contad a los pueblos sus hazañas,
proclamad que su nombre es excelso. R.

Tañed para el Señor,


que hizo proezas,
anunciadlas a toda la tierra;
gritad jubilosos, habitantes de Sión:
«Qué grande es en medio de ti el santo de Israel.» R.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 3, 8-12. 14-19

Hermanos:


A mí, el más insignificante de todos los santos, se me ha dado esta gracia: anunciar a los gentiles la riqueza insondable que es Cristo, y aclarar a todos la realización del misterio, escondido desde el principio de los siglos en Dios, creador de todo.
Así, mediante la Iglesia, los Principados y Potestades en los cielos conocen ahora la multiforme sabiduría de Dios, según el designio eterno, realizado en Cristo Jesús, Señor nuestro, por quien tenemos libre y confiado acceso a Dios, por la fe en él.
Por esta razón, doblo las rodillas ante el Padre, de quien toma nombre toda familia en el cielo y en la tierra, pidiéndole que, de los tesoros de su gloria, os conceda por medio de su Espíritu robusteceros en lo profundo de vuestro ser, que Cristo habite por la fe en vuestros corazones, que el amor sea vuestra raíz y vuestro cimiento; y así, con todos los santos, lograréis abarcar lo ancho, lo largo, lo alto y lo profundo, comprendiendo lo que trasciende toda filosofía: el amor cristiano.

Así llegaréis a vuestra plenitud, según la plenitud total de Dios.



Palabra de Dios.

Lectura del santo evangelio según san Juan 19, 31-37

En aquel tiempo, los judíos, como era el día de la Preparación, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día solemne, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y que los quitaran. Fueron los soldados, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua.

El que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad, para que también vosotros creáis. Esto ocurrió para que se cumpliera la Escritura: «No le quebrarán un hueso»; y en otro lugar la Escritura dice: «Mirarán al que atravesaron.»

COMENTARIO

Las dos fiestas litúrgicas solemnes recientes sobre Jesucristo no atraviesan su mejor momento en la piedad actual. La solemnidad de Cristo Rey que nace en 1925 y la fiesta del Corazón de Jesús que tuvo una importancia singular en la piedad, la devoción y la espiritualidad de muchos católicos durante el s. XIX y hasta bien entrado el XX. Después del concilio Vaticano II ha ido quedando desplazada o, si se prefiere, ha perdido la importancia que tuvo en décadas anteriores. Es extraño que esta fiesta haya perdido fuerza, cuando vivimos una cultura donde las revistas del corazón son las más vendidas y en las TV programas dedicados a temas del corazón gozan de una gran audiencia. Por supuesto, esta devoción sigue alimentado la vida interior de muchas personas y de instituciones religiosas a las que inspira sus mejores sentimientos y fomenta su generosidad en la entrega a los más altos ideales del espíritu.

¿Por qué ha perdido fuerza esta devoción? El rechazo de esta devoción puede estar en la representación errónea de la misma. Por otro lado, la desafortunada iconografía sensiblera de la peor escuela, y por otro lado el subrayado del aspecto negativo de su espiritualidad, demasiado atenta al pecado y la expiación.

El acento, en esta celebración del corazón de Jesús hay que ponerlo en el amor de Dios hacia la humanidad, que se ha expresado en la entrega de Jesucristo. Cuando decimos corazón hablamos de ese centro de la persona en el que situamos el amor, la capacidad y la voluntad de amar. Cuando decimos el corazón de Jesús, hablamos de Dios hecho hombre, que vive esa capacidad y voluntad de amar como todos nosotros, pero de una manera plena. Sentimos a Dios muy cerca, como uno de nosotros, que nos ama totalmente y lo da todo. Celebramos la humanidad de Dios.

Una persona con corazón es una persona profunda y a la vez cercana; entrañable y comprensiva, capaz de sentir emociones a la vez que de ir al fondo de las cosas y los acontecimientos.

El corazón ha simbolizado para la gran mayoría de las culturas el centro de la persona, donde vuelve a la unidad y se fusiona la múltiple complejidad de sus facultades, dimensiones, niveles, estratos: lo espiritual. y lo material, lo afectivo y lo racional, lo instintivo y lo intelectual. Una persona con corazón es no la dominada por el sentimentalismo sino la que ha alcanzado una unidad y una coherencia, un equilibrio de madurez que le permite ser objetivo y cordial, lúcido y apasionado, instintivo y racional; la que nunca es fría sino siempre cordial, nunca ciega sino siempre realista.

En fin, el corazón es el símbolo de la profundidad y de la hondura. Sólo quien ha llegado a una armonía consciente con el fondo de su ser, consigue alcanzar la unidad y la madurez personales.

Jesús, el hombre para los demás, tiene corazón porque toda su vida es como un fruto logrado y pingüe, un fruto suculento de sabiduría y santidad. Su corazón no es de piedra sino de carne. Su vida es un signo del buen amar, del saber amar.

Pero sobre todo, Jesús en su corazón es la profundidad misma del hombre. En él está la fuente del Espíritu que brota como agua fecunda hasta la vida eterna. A Dios lo hallamos en un hombre como nosotros, que ha amado hasta la muerte y nos invita a acercarnos a él como nos propone el evangelio del día.




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