Metáforas ‘cruzadas’ entre el I ching, la Psicología Analítica


¡Esto, esto es a lo que nosotros llamamos Tao!



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¡Esto, esto es a lo que nosotros llamamos Tao!
En lo anterior se ha hecho una aproximación ‘a la occidental’ del concepto de Tao.

Es justo proceder a la recíproca y recibir la visión oriental de este concepto trascendente.

Lo haremos a través de una deliciosa y esclarecedora historia que Richard Wilhelm relatara a su amigo Jung y que es conocida como la historia del “hacedor de lluvia chino de Kiao Tchou”:
“Había una gran sequía en el territorio en el cual se hallaba Richard Wilhelm; desde hacía varios meses no caía una gota de lluvia y la situación se hizo catastrófica. Los católicos hicieron procesiones, los protestantes elevaron sus plegarias, y los chinos quemaron incienso y dispararon sus fusiles para espantar a los demonios de la sequía.

Finalmente los chinos se dijeron: Debemos buscar al hacedor de lluvia, y aquel vino de una de las provincias. Era un hombre anciano y magro. Dijo que la única cosa que necesitaba era que pusiesen a su disposición una pequeña casa tranquila, en ella se encerró durante tres días. Al cuarto día las nubes se amontonaron y se produjo una fuerte caída de nieve, en una época del año donde ello no era previsible y en cantidad no habitual.

Tantos rumores circulaban respecto a este extraordinario hacedor de lluvia que Wilhelm fue a verlo y le preguntó como lo había hecho.

El pequeño chino le respondió:



Yo no hice la nieve, no soy responsable de ello.

Pero ¿qué ha hecho usted durante estos tres días?.



Oh, eso puedo explicárselo, es simple. Vengo de un país donde las cosas son lo que ellas deben ser.

Aquí las cosas no están en el orden, no son como deberían ser según el orden celeste, entonces todo el país está fuera de Tao. Yo dejé de estar en el orden natural de las cosas, porque el país no lo estaba. Así la única cosa que tenía que hacer era aguardar tres días hasta que me volví a encontrar en Tao, y entonces, naturalmente, el Tao hizo la nieve.

Metáforas Energéticas en Mitos y Leyendas
El despliegue de aunque fuera una cantidad infinitesimal de la energía arquetipal análoga a la de punto cero puede producir efectos tremendos en la psique humana.

En los mitos ello se refleja en el tabú puesto a los humanos de contemplar el despliegue de la divinidad.

Así Semele hija del rey Cadmo de Tebas caerá fulminada ante el despliegue en toda su majestuosidad del poderoso Zeus.

En el Bhagavad Ghita se admitirá cierto despliegue de Krishna ante Arjuna pues este ha sido preparado para ello, de no estarlo caería también él fulminado.

El santo suizo, considerado el gestor de la unificación de su país, Nicolás de Flüe, el hermano Klaus, caerá postrado hundiendo su cara en tierra, cara distorsionada a límites increíbles por el terror, de tal modo que otros miembros de su congregación que atisbaran sus rasgos, quedaban a su vez shockeados y con sus rostros alterados. Y ello debido a la visión de la divinidad que había tenido Klaus.

Encerrado durante seis meses en una celda, pudo librarse finalmente de la demencia dibujando permanentemente y tratando de racionalizar su visión. Ello concluyó con las imágenes de la Santísima Trinidad, con las que pudo zafar de su angustiosa situación.


Consideración Individual del hexagrama
Volviendo al tema de los niveles de interpretación del hexagrama aparecen dos posibilidades, la primera como una consideración individual y la segunda colectiva, social.

Avancemos en la consideración individual.

En este nivel el peligro, como vimos, es la ruptura de la psique por irrupción de energías muy superiores a partir de lo arquetipal.

Para ello debe existir un gradiente que permita dicha irrupción. Este gradiente es proporcionado por el crecimiento de la Sombra individual. En ella residen verdaderamente las posibilidades patógenas.

Cuando los oráculos, como el oráculo de Delfos, solicitan para su adecuado funcionamiento el famoso: “Conócete a ti mismo y conocerás a los demás y a los dioses por añadidura”, están haciendo referencia también a esta situación.

Por ejemplo, Macbeth recibe la profecía de las tres brujas sobre su futuro reinado, que duraría hasta que el bosque de Birnam avanzase sobre el castillo de Dunsinane, y que en combate sería invencible hasta que un mortal no nacido de mujer luchase con él. Interpreta a partir de su Sombra, de su mundo de deseos, que puede seguir adelante, impunemente, con sus pérfidos planes para adueñarse del Poder, aún cometiendo los más horrendos crímenes. El oráculo así interpretado lo conduce a cumplir su destino de maldades y a su perdición. Porque el ejército enemigo en avance sobre Dunsinane se detiene en el bosque de Birnam para camuflarse con sus ramas y follaje y así termina el bosque avanzando sobre el castillo. Y en feroz y mortal combate con Macduff, al vanagloriarse de su invulnerabilidad predicha por las brujas, se entera para su desdicha, que éste fue arrancado antes de tiempo de las entrañas de su madre muerta.


¿Cómo se evita el peligro?
Siguiendo lo aconsejado en el hexagrama 43, el peligro se evita con la disminución de la Sombra personal, con la confrontación con el mundo de deseos personales, esto es lo indicado a nivel individual como el combate con el mal al que se refiere el hexagrama.

El constante y riguroso autoexámen no es para causar una buena impresión externa, lo que constituiría un mantener las máscaras de la relación con los otros, o sea en lenguaje analítico, con una “Personna” adecuada, porque ello puede hacerse desde una identificación con las máscaras (ya sean de roles profesionales, familiares o sociales), lo que precisamente es garantía de una falta de conocimiento de uno mismo, del verdadero rostro, el que está por detrás de las máscaras.

Entonces la buena impresión que debe producir el riguroso autoexámen debe ser tanto externa como interna.

Y cuando hablamos del Otro interno, nos estamos refiriendo a esa otra realidad objetiva que está constituida por la psique objetiva, por el mundo arquetipal.


¿Qué se logra con esta otra “buena impresión”?
Que la afluencia de los poderosos contenidos energéticos se produzca a partir del aspecto luminoso del arquetipo y no de su aspecto sombrío.

Entonces podremos acceder a procesos creativos que serán plasmados a través de la consciencia y no a los aspectos peligrosos, destructivos, patogénicos.


En este nivel individual entonces se puede entender lo que indica el I Ching:
“Cuando en la ciudad ocupa un puesto gobernante aunque fuese un solo hombre vil, este podrá oprimir a los nobles. Cuando en el corazón anida una sola pasión siquiera, ésta es capaz de entenebrecer la razón. Pasión y razón no pueden coexistir, por eso se hace absolutamente necesaria una lucha incondicional si uno está dispuesto a contribuir a que llegue a gobernar el bien”
Un solo complejo patogénico (hombre vil) con su energía acrecida y su autonomía (poder, puesto gobernante) podrá oprimir a la consciencia (los nobles). Pasión aquí tiene el significado del producto negativo que resulta del actuar de este representante patogénico del mundo de los deseos, por ello pasión y razón no pueden coexistir.

No se hace referencia a la Pasión como “Entusiasmós” que es requisito para toda obra del hombre y que sí debe coexistir con la razón para impulsar el accionar humano.


Reglas para el combate
Las reglas enunciadas por el Anciano Sabio para el combate con el mal llevadas al nivel del combate psíquico individual serían:
“1º) La decisión debe fundarse en un enlace entre la fuerza y la afabilidad”
No se trata de un enfrentamiento ciego.

Cuando todavía hay contenidos de neurosis es necesario que afloren al nivel consciente, para ello deben poseer energía suficiente. Aunque lo que aflore esté en principio en un estado atrofiado, infantil, es necesario llevarlo a la luz, sacarlo de su territorio de sombras, adonde fue llevado por las represiones. En el sitio propio del yo consciente es donde se conducirá la confrontación. Esta confrontación admite el derecho del complejo a tomar la palabra, personificándose, ya sea a través de los sueños (proceso natural), o alguna técnica específica (como la imaginación activa), esta es la parte de afabilidad. Pero aceptado el sacrificio por el nivel consciente, sacrificio de prestarse a vivenciar al complejo, de darle voz, aparece la contrapartida de fuerza. El complejo debe quedar decididamente despotenciado de su energía, energía extra sustraída a la consciencia, aquí se pondrá de manifiesto el papel que juega el símbolo como transformador energético.

Con la devolución energética, se produce un enriquecimiento, un estado de ampliación de consciencia, se pierde el enangostamiento de la personalidad típico de la situación de neurosis.

Esto constituye el punto segundo enunciado por el I Ching


“2º) Un compromiso con el mal no es viable, este debe quedar desacreditado sean cuales fueran las circunstancias”
Los elementos de la confrontación son indicados por el Anciano Sabio en el punto tercero.

En este se indica un proceder por el cual “las armas del mal perderán por si solas su filo (su energía), al no toparse con ningún adversario. Del mismo modo, tampoco los defectos propios han de combatirse directamente. Mientras uno siga debatiéndose con ellos a golpes, permanecerán siempre victoriosos.”


Finalmente debemos señalar que el aceptar el sacrificio a nivel consciente que resulta de confrontar en las condiciones señaladas, el mundo del inconsciente personal, de los complejos de carga afectiva y el que esta confrontación resulte positiva, implica una posición fuerte del sector consciente que garantice que no se pueda disputar la supremacía como complejo funcional del yo consciente. Entonces una tarea primera y permanente es dar esta fortaleza a este yo. Esto representa en el lenguaje del I Ching el “enérgico progreso en el sentido del bien” indicado en el punto cuarto.

Junto con lo anterior va, el no caer en el extremo opuesto de actitud inflacionaria por expansión de consciencia, de no apropiarse, como si de algo personal se tratase, de una sabiduría que pertenece a lo colectivo. Por ello siempre ha de existir una actitud de humildad, un reconocimiento de que el yo consciente no es el único dueño de la casa, no es el centro de la psique.

Un reconocimiento necesario es que este centro existe y es virtual, potencial mientras la actitud sacrificial consciente no lo actualice y lo haga devenir consubstancial a dicha consciencia. Que este centro irradia desde lo inconsciente, desde el mundo arquetipal y está representado por la matriz creativa del inconsciente colectivo a través del organizador central de la psique, el arquetipo del Sí-Mismo, Dios en nosotros, cuya voz está dada por el Anciano Sabio, el arquetipo del Significado.

De ahí que una resolución adecuada de lo indicado por el I Ching en este hexagrama 43, nos conduzca a la situación de relación con la Sabiduría Interior, con el mismo Anciano Sabio, representada esta situación por el hexagrama mutado, el 48- El Pozo de Agua.


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RAUL JUROVIETZKY



07/06/02

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