Metáforas ‘cruzadas’ entre el I ching, la Psicología Analítica



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Metáforas ‘cruzadas’ entre el I Ching, la Psicología Analítica
y la Física Cuántica
Autor: Ing. Raúl Jurovietzky
El Libro de las Mutaciones nos presenta 64 hexagramas que constituyen 64 situaciones arquetípicas de base. Cada uno de ellos puede desplegarse en otros 64 hexagramas a los que podemos arribar a partir de la base dada, a través de las mutaciones de líneas obtenidas en la consulta oracular específica.

Tenemos así un total de 64 ´ 64 o sea 4096 posibilidades.


¿Por qué podemos aceptar que estas 4096 transiciones agotan las posibilidades de lo que puede suceder, ya sea en lo individual o en lo colectivo?
Esencialmente porque cada hexagrama se puede desplegar en nuestra psique individual en una infinidad de imágenes posibles, dado que su carácter arquetípico hace que sus representaciones provengan de un lenguaje de símbolos, y sabemos que los símbolos- mientras están vivos- son inagotables, plurisignificativos.

Cada caso individual de consulta, concentrado en una pregunta específica realizada al Anciano Sabio en forma consciente- y que por ello debe apuntar lo mejor posible hacia el verdadero centro de la cuestión motivadora- activa en primera instancia una red arquetipal en la que están inscriptos varios hexagramas. Uno de ellos resulta elegido y emerge a través de lo aparentemente aleatorio del método adoptado- ya sean las tres monedas o los cincuenta tallos oraculares (de preferencia y siempre que sea posible el último mencionado).

En este momento “aparentemente” aleatorio es que se produce el fenómeno de sincronicidad, de coincidencia significativa, que unifica la realidad interior con la externa.

Así podemos “leer” en lo exterior, en el texto del I Ching, el producto de la constelación en nuestro interior del arquetipo del Significado, o sea del arquetipo del Anciano Sabio, que acude en nuestro auxilio proporcionándonos las imágenes adecuadas que constituyen la solución de la problemática planteada. Porque con este arquetipo del Significado se constelizan, es decir adquieren un “surplus” de energía él o los arquetipos que mejor corresponden a la situación. Estos determinarán con su capacidad “transgresiva” la obtención de los hexagramas específicos.

En la interpretación del hexagrama obtenido intervienen las constelizaciones interiores. Es así que de acuerdo a ellas, cada uno en una situación particular, encontrará aquellos significados correspondientes a su estado anímico en los símbolos emergentes a través del texto.

Este es el motivo por el cual los 4096 caminos indicados están en condiciones de dar cuenta de todo suceso posible, en ese acoplarse en resonancia con nuestros estados interiores.

Es como si en el espectro de radiaciones de un cuerpo calentado, las rayas espectrales se abriesen cada una en un amplio abanico de frecuencias muy cercanas dando un espectro fino y aún superfino de elementos excitados.

Todo lo anterior pone de manifiesto la enorme riqueza del Libro de las Mutaciones, al que se puede arribar desde muy diferentes temas de consulta, y aún obteniéndose el mismo hexagrama se generan imágenes diferentes para cada tema que corresponden adecuadamente a la cuestión planteada en cada caso.

El I Ching es un verdadero disparador de imágenes que posibilitan el aclarar y amplificar a nivel consciente situaciones que, hasta la consulta, se encuentran en el nivel del trasfondo brumoso y oscuro del inconsciente. Es por ello que en una consulta efectuada al Anciano Sabio a través del I Ching, este manifestó- mediante el hexagrama 35. Chin / El Progreso- que él era como la luz del sol, “que se expande sobre la tierra y es clara por naturaleza, pero cuanto más asciende el sol, tanto más emerge de entre las turbias brumas hasta brillar en su pureza original, iluminando un ámbito cada vez mayor”. El tema de la consulta, en esa oportunidad, era su opinión sobre la diferencia entre los métodos de las 3 monedas y el de los 50 tallos oraculares, y lo que metaforizaba el Anciano Sabio era la superioridad de este último método.
Cuando se avanza en el estudio del I Ching, en el sentido complementario al de la consulta oracular, es decir, como texto de milenaria sabiduría, se puede también avanzar en el tipo de vínculos establecidos respecto de dichas consultas oraculares. Estas generalmente son motivadas por una imposibilidad, la de encontrar soluciones en el nivel consciente racional a diversas problemáticas. A través del avance indicado se pueden, por ejemplo, entablar verdaderos ‘diálogos’ con el Anciano Sabio, se pueden pedir y recibir consejos que orienten una investigación, en cualquier campo específico.

Un ejemplo de lo indicado aparece en el prólogo realizado por C.G.Jung al texto del I Ching (versión traducida del chino al alemán por Richard Wilhelm y del alemán al castellano por D.J.Vogelmann, editada por Sudamericana y Edhasa, versión que es, por lejos, la más recomendable tanto para la consulta oracular, como para el enfoque como libro de Sabiduría).


En lo que sigue veremos un ejemplo consistente en una consulta oracular grupal y libre, destinada a ser interpretada desde diversas ópticas, de acuerdo a las especialidades de los integrantes del Grupo I.

Esta consulta dio por resultado los hexagramas 43. Kuai / El Desbordamiento (La Resolución) que con un 9 en primer lugar (trazo Yang Viejo o Móvil) y otro 9 en cuarto lugar conduce al hexagrama mutado 48. Ching / El Pozo de Agua.

Desarrollaremos la interpretación, en lo fundamental, desde la óptica de la Psicología Analítica.

Así como para hablar de los fundamentos del funcionamiento oracular recurrimos a conceptos desarrollados a partir de la Psicología Analítica y de la Física Cuántica, en particular el Principio de Sincronicidad o de Coincidencias Significativas, ahora estamos en la posición complementaria en la que “el sistema oracular se comporta como un valioso instrumento para la exploración del inconsciente”, como nos dice D.J. Vogelmann en su prólogo al texto mencionado.



Hexagrama 43, Kuai/El Desbordamiento(La Resolución)
Interpretación desde la visión de la Psicología Analítica(C.G.Jung)


“Cuando el agua del lago se ha elevado al cielo, ello hace temer que se desencadene una lluvia torrencial. Esto el noble lo considera una advertencia, tomando a tiempo las medidas necesarias para prevenir una catástrofe, un violento derrumbe”.
Dos conceptos aparentemente contradictorios encontramos en este hexagrama.

Por un lado la idea de la superación de una tensión acumulada durante largo tiempo, por el otro la posibilidad de que ocurra una catástrofe.

Lo que sucede es que no se trata aquí de la lluvia liberadora que afloja y disuelve la tensión de la atmósfera, como aparece en el hexagrama 40 (La Liberación), hay algo más.

El largo tiempo de acumulación ha conducido a una situación explosiva, en la que es previsible el efecto disruptivo, el rayo heridor que alcanza la tierra. La apertura incontrolada de las compuertas del cielo con el descenso abrumador de las aguas diluviales.

Se ha ido perdiendo paulatinamente energía hacia lo alto y esta descenderá en un instante con el peligro consiguiente.

¿Cuál es el peligro?

En la metáfora empleada es el anegamiento de toda la superficie habitable, del cual solo un Noé podría liberarse.

Es la irrupción de una energía de un orden superior que fácilmente puede traducirse en la destrucción de las estructuras que han ido entregando energía en forma paulatina.


Vamos a modificar las metáforas para examinar el hexagrama desde la óptica de la Psicología Analítica (C.G.Jung).
Estructura de la psique
En la estructura de la Psique se tienen tres sectores fundamentales, que funcionan en forma entrelazada, interdependiente.

1- Consciencia

Con su complejo funcional central que es el yo consciente, en forma abreviada el yo (con minúscula), el ego.
2- Inconsciente personal

Con su inicial representante, la Sombra personal, dentro de cuyos elementos aparecen relevantemente los complejos de carga afectiva, en forma más abreviada los complejos en adelante (cuando no haya posibilidad de confusión con los relacionados con los otros dos sectores de la psique).


3- Inconsciente colectivo

Con sus dominantes estructurales: instintos y arquetipos. Estos últimos núcleos de todo complejo.

Este sector en realidad trasciende a la psique individual, tiene cualidades “psicoideas”, es una psique colectiva objetiva, es naturaleza. Una metáfora lumínica usual indica que en tanto la psique (consciencia e inconsciente personal) corresponde a las longitudes de onda o frecuencias del espectro de luz visible, lo psicoideo de lo inconsciente colectivo implica las longitudes de onda o frecuencias de las porciones invisibles del espectro, a partir de lo infrarrojo hacia lo fisiológico (instintos) hasta alcanzar el extremo de la Materia por un lado, y a partir de lo ultravioleta a través de los “arquetipos-en-si” hasta alcanzar el extremo del Espíritu por el otro.

Espíritu y Materia obedecen a lo que indica el refrán: “los extremos se tocan”, pero lo hacen en forma complementaria, es decir son como dos caras de la misma moneda, a esta “moneda”, Jung siguiendo la denominación adecuada de los alquimistas medievales la llamó: Unus Mundus.

Esta cualidad psicoidea y objetiva implica que la psique colectiva es trascendente respecto a la psique individual y por ello con este “instrumento” que es la psique - que es con lo único que podemos hacer conscientes y comprensibles las cosas, los fenómenos - no podemos captar en forma directa lo que corresponde al arquetipo-en-sí o al instinto, (los impulsos a la ideación y los impulsos a la acción respectivamente) sólo podemos inferir sobre ellos a través de sus efectos una vez que estos se manifiestan psíquicamente, o sea se alcanza el nivel de las representaciones arquetipales y el de la psiquisización de los instintos.

Instintos y arquetipos son también complementarios, son dos caras de la misma moneda al igual que materia y espíritu, y por ello es que lo instintual en el hombre deja de tener un “pattern” fijo, como ocurre con los animales y pueda alterarse la elección de objeto, aunque ello da lugar a que existan en el hombre perversiones ajenas al reino animal.

El arquetipo, juzgado desde la óptica de los valores conscientes es “amoral”, tiene dos caras, una de las cuales es la Sombra de la otra.
Correlatos cerebrales y Energética Psíquica
Cada individuo posee un quantum de energía psíquica que se mantiene casi constante a lo largo de su vida, es decir la psique del hombre es un sistema cuasi-cerrado. Lo que varía es la distribución de esa energía entre los sectores consciente e inconsciente. Por ello cuando desaparece un interés en la vida del hombre podemos estar seguros que la energía que correspondía a dicho interés reaparecerá en algún momento centrada en algún nuevo interés, o animará contenidos inconscientes que tendrán manifestaciones a nivel de la consciencia.
El largo proceso de la civilización ha tenido por objeto lograr que aumentase la parte de energía puesta a disposición de la consciencia. Uno de los nombres que ponemos a esa energía es “voluntad”.

El desarrollo histórico de los dos últimos milenios ha conducido a la aceleración de ese proceso. Ello ha puesto de relieve las contradicciones encerradas en la formación del cerebro humano debido al déficit de atiempamiento en la evolución y armonización de sus componentes. Y estamos hablando de tiempos de una escala muy superior a la de los milenios.

En efecto, es sabido que en nuestro cerebro coexisten tres estructuras diferentes:

1ª -La prolongación de la médula superior con el cerebelo y otras estructuras asociadas en lo que ha dado en llamarse “cerebro reptil” (animales de sangre fría).

Fue el primero en constituirse en el largo proceso evolutivo en que hablamos de muchos millones de años. Es responsable de los instintos primarios de supervivencia del individuo.

2ª - El sistema límbico, hipotálamo y otras estructuras asociadas que aparecen con los animales de sangre caliente y reciben el nombre de “cerebro mamífero”.

Introduce las emociones y los instintos primarios de supervivencia de la especie.

Este sistema en su desarrollo, también a través de millones de años, se acompasa adecuadamente con el cerebro reptil lográndose un correcto equilibrio.

3ª- El córtex y el neo-córtex dramáticamente conducen al desarrollo de los homínidos, al homo-sapiens y luego al homo-sapiens-sapiens (capaz de autoreflexión).

El dramatismo indicado radica en el desarrollo temporal explosivo de esta estructura en relación con los tiempos requeridos para una armonización funcional de las tres estructuras citadas.


Como resultado del desorden global introducido por esta nueva estructura, que trae la inmensa modificación de la creación de la consciencia, tenemos la metáfora inicial bíblica de la expulsión del paraíso de los padres de la especie; por haber comido estos el fruto del árbol del conocimiento, o del bien y del mal; entrando de esta manera en el mundo de la discriminación, de la separación respecto a un Todo que era esencialmente inconsciente. Aparece el Cosmos a partir del Pleroma original, del Caos indiferenciado. Aparece también la angustia original, la culpa original y el largo trayecto que hemos de recorrer para llegar a probar del fruto del árbol de la Vida, de la Sabiduría, y volver a reintegrarnos psíquicamente a ese Todo del que, en realidad no estamos separados, puesto que Va con Nosotros en ese inmenso proceso de Ampliación de Consciencia.

Lo cierto es que en el estadio actual del proceso esta “nueva” estructura introduce desequilibrios en el conjunto del cerebro. Desequilibrios que deben ser corregidos por las otras estructuras es decir, por esos elementos estructurales formados a lo largo de millones de años, y que, a nivel psíquico denominamos instintos y arquetipos.

Así, en la psique del hombre los desarreglos, las unilateralidades corren por cuenta del yo consciente y la tarea funcional de corrección de unilateralidades, de regreso al equilibrio, o de encuentro de nuevos puntos de equilibrio (no homeostasis sino la homeorresis de Waddington, de Piaget, y de Ilya Prigogine), corren por cuenta de lo inconsciente.

Entonces, la psique es un sistema autorregulado.

Los pecados cometidos por la hybris del yo consciente al creerse el rey, el único dueño de la psique, de la casa, son corregidos y punidos por lo inconsciente.
Tareas que enfrenta la Humanidad
En este momento del desarrollo de la especie los mismos impulsos arquetipales han conducido a un desarrollo acelerado y masivo del área consciente. Pero ello ha provocado un desequilibrio, que es la nueva tarea de la humanidad corregir.

Esa corrección implica el acercamiento de la consciencia al inconsciente, el reconocer que nuestro centro virtual radica en él, que la matriz creadora reside en el inconsciente colectivo, en el mundo arquetipal. Que si los sueños de la razón crean monstruos es por esa negación consciente de los sectores oscuros, que encadenados van juntando las energías que devendrán en feroces irrupciones y posesiones.

El hombre debe emprender como tarea prioritaria su recorrido por el mundo interior, que tiene tanta realidad objetiva como el mundo exterior, aunque sus niveles sean distintos.

Como serán los avatares de la tarea planteada es imposible conocerlo de antemano, aunque podamos saber que, en promedio será resuelta en los próximos dos milenios.

Estamos transitando un inmenso proceso de transformación, termina una era y comienza otra. Es sabido que esos procesos de transformación son guiados por grupos arquetipales que en esa medida de tiempo: el milenio, reciben un surplus de energía, por lo que decimos que se hallan “constelizados” o “constelados”.

El grupo arquetipal que presidió el último milenio: grupo arquetipal materno (que sucedió al grupo activado en el primer milenio de la era de Piscis, grupo arquetipal paterno), se encuentra devolviendo el surplus de energía y otro grupo arquetipal se aproxima a tomarla, para realizar un trabajo de síntesis con los dos peces, el que apunta hacia arriba (grupo arquetipal paterno) y el que apunta hacia abajo (grupo arquetipal materno).

En los procesos de transformación colectivos se disuelven los apoyos de los cánones de valores que fueran soportados por los grupos arquetipales, ahora en estado de deconstelación. Las épocas estables pasan a ser lo contrario: inestables, confusas. No existen patrones únicos valorativos, se pasa, como actualmente ocurre, al postmodernismo. Estas épocas se corresponden con la antigua maldición china: “Ojalá te toque vivir una época interesante”.

Porque una época interesante es una época de transformación, de grandes cambios y es sabido que el Arquetipo de la Transformación opera en dos fases.

La primera que tiene que ver con la muerte de lo antiguo, proceso agónico, que al vivenciarse genera visiones de tipo apocalíptico- como las manifestadas por diversas sectas en la actualidad.

Es por ello que hace falta remarcar la otra fase que, desde la estancia en la primera, cuesta más visualizar: la del nacimiento de lo nuevo.

Lo nuevo tiene que ver para nosotros con el redescubrimiento del mundo interior, y con las múltiples vías de contacto con él de una consciencia despojada de su hybris y de sus métodos de conquista aplicados al mundo exterior.

Una de esas vías que hombres de otra cultura han forjado hace miles de años es el I Ching. Por eso acercarse al I Ching con la consciencia del significado de ello, de referirse al centro directriz interior: el Sí-mismo, al Arquetipo del Significado que representa el Anciano Sabio y el colaborar en su difusión en occidente implica tomar posición en la batalla del nacimiento de lo Nuevo frente a lo Viejo y caduco, frente a las visiones apocalípticas negativas.


La Psique y el Hexagrama 43
El I Ching en sus designaciones de noble y vulgares u hombre vil, desde esta óptica refiere a:

Consciencia è Noble

Inconsciente personal è Vulgares
La energía (voluntad), sustraída a los nobles (consciencia) es captada por los vulgares (complejos), quienes acrecientan su poder y autonomía disputando el control de la psique (de la casa), neurosis mediante, y si se encuentran con una consciencia debilitada podrían llegar hasta fragmentarla consolidando un dominio permanente, psicosis, instalación en la locura (demencia). Tal fue, por ejemplo, el caso de Nietzsche, el que debilitado en su área consciente por la sífilis, no pudo soportar el embate de los contenidos inconscientes movilizados al extremo por el programa que se había propuesto en relación con su búsqueda del hombre superior.
Niveles Energéticos puestos en juego
En estos niveles se produce la irrupción de energías de un valor netamente superior que las que están puestas en juego a nivel individual.

Las dominantes de lo inconsciente colectivo, en efecto, se manejan con niveles energéticos que pueden tener un valor altísimo respecto a los movilizados a nivel personal.



Se dice cuando se activan los arquetipos que estos se hallan constelados o constelizados, es como si tuviésemos un vaso lleno de agua (energía propia e inmensa de los arquetipos) y se agregasen unas gotas de agua (energía proveniente de los sectores conscientes), el vaso desbordará (arquetipo activado) a pesar de la pequeñez de lo agregado.
Metáforas Energéticas de la Física actual
En la física encontramos algo similar en lo que los físicos denominan “energía de punto cero”.

Los cálculos y las experiencias aproximativas (Casimir) llevan a concluir que en cada pequeño sector del espacio hay una energía de base que corresponde al rango de las más altas frecuencias (longitudes de onda de cm. hasta cm.), inalcanzables técnicamente, y que resulta tan enorme que para describirla solo se puede recurrir a metáforas como la siguiente:

Se sabe que en una bomba atómica como la de Hiroshima se emplearon unos pocos kilogramos de uranio para ser fisionado, y conocemos el tremendo y asolador despliegue energético que ello significó.

Tratemos de imaginar el estallido de una bomba atómica con una cantidad de uranio equivalente a toda la masa conocida del Universo, en lugar de esos “miserables pocos kilos”. Resulta imposible imaginar el despliegue energético que se produciría.

Pues bien, la “energía de punto cero”, esa energía de base de cada punto del espacio es de un orden muy superior todavía a la de esa colosal bomba atómica.

En un diálogo entre el físico Dr. David Bohm y el Dalai Lama al respecto, Bohm hacía notar esta metáfora que conducía a la imagen de que todo el universo manifestado no sería más que algo así como una pequeña ola en movimiento en la superficie de un océano insondable, de profundidad abisal de energía. El Dalai Lama le dijo entonces a Bohm:



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