Módulo psicologíA



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En términos de L. Vigotsky, se habla de la construcción social de la mente guiada por el propio sujeto; en términos cibernéticos o computacionales, del sujeto como procesador activo de información y en términos de Jean Piaget, de la construcción del conocimiento a partir de la interacción con el medio.
Los psicólogos del procesamiento de la información empezaron a trazar un paralelismo general entre los ordenadores y computadoras y los seres humanos.

El ordenador recibe un input (ingreso de información del ambiente), procesa y almacena esta información, y después la usa para producir output (respuesta externa al sujeto) programado y dirigido a un objetivo. Los seres humanos pueden también ser considerados de esta manera. Reciben información a través de los sentidos, esta es procesada y almacenada por el cerebro, que la utiliza para realizar una conducta programada y dirigida a un objetivo.



A partir de los estudios de la memoria, la atención y la resolución de problemas ha surgido una nueva Psicología cognitiva, organizada toda ella en torno a la idea de que las personas son dispositivos de procesamiento de la información, similares a ordenadores y computadoras. Se revalorizaron conceptos como el de mente humana y creatividad.

La terapia cognitiva surge alrededor de 1960, busca modificar las construcciones mentales y representaciones que hace un paciente sobre sus experiencias.


Sus supuestos básicos son:

    • La percepción y la experiencia son procesos activos de la mente.

    • Las cogniciones son ideas que se forman a partir de la síntesis de estímulos internos y externos.

    • Un individuo evalúa una situación a partir de sus cogniciones y de allí resuelve problemas.

    • Estas cogniciones condicionan la mirada de la persona acerca de sí misma, el mundo, su pasado, su futuro y la realidad.

    • Las modificaciones en las estructuras cognitivas, influyen en la conducta y en los estados emocionales que les acompañan.

    • La identificación y corrección de las distorsiones en sus cogniciones o formas de pensar, produce una mejoría clínica en los pacientes que sufren afecciones psicológicas.


:::.. Conclusión

Aceptamos el hecho de que una persona es una totalidad y que como tal, las ciencias y las teorías particulares no la abarcan en su explicación. Cada ciencia, por lo tanto, tendrá una mirada propia, pero se piensa que la mirada particular puede enriquecerse en la interdisciplinariedad (interrelación entre ciencias y disciplinas), tendiendo a un enfoque globalizador (como mirada total y no parcial) de la realidad y del hombre.


En esta relación entre ciencias que explican al hombre, la Psicología tiene un lugar destacado, dónde todavía hay mucho por investigar y descubrir.
Tanto la Psicología como otras ciencias nos aportan modelos de comprensión, definidos como proyecciones del pensamiento de posibles sistemas de relacio­nes entre fenómenos, realizados en términos verbales, materiales, gráficos o simbólicos. Explicaciones, en fin, de la vitalidad del ser humano que no es posible de ser definido totalmente. La riqueza de lo humano no es posible de ser explicada en su totalidad.
Hoy conviven, en lo que llamamos psicología distintos enfoques y teorías, así como métodos de investigación. Se utilizan tanto métodos cuantitativos (que intentan describir, medir y calcular), como las observaciones y los tests (los más conocidos son los tests de inteligencia o “mentales” con los que es posible calcular coeficientes de inteligencia; también encontramos tests “proyectivos” que permiten inferir rasgos de personalidad) y métodos cualitativos con los que se intenta analizar y sacar conclusiones (como la toma de entrevistas y el análisis de pacientes con enfermedades mentales).

La Psicología tiene todavía un largo camino por recorrer como ciencia, para construir desde esa reconocida diversidad de teorías las herramientas capaces de dar cuenta del conocimiento del hombre y su conducta.


Unidad 3

Los aportes de la psicología al campo de la salud




:::.. La conformación del campo de la salud mental: un poco de historia
En las unidades anteriores hemos ido desarrollando las principales corrientes y teorías psicológicas e incluso hemos visto cómo la Psicología fue consolidándose en el campo de las ciencias a lo largo de la historia.
Ahora bien, cuando comenzamos a tratar el complejo tema de la salud mental, es decir la posibilidad de salud o enfermedad psicológica de las personas, la Psicología se aúna a los aportes de otras ciencias y campos del estudio humano.

En especial recibe los aportes de la Psiquiatría, este término tiene su origen en las palabras griegas psyche = alma y iatréia = curación junto con el término iatros = médico.

La Psiquiatría también implica el uso de fármacos y medicamentos. Se la suele considera la rama antropológica o humanista de la Medicina.

La psiquiatría es la parte de la medicina que trata de las enfermedades mentales, mientras que la neurología trata a las del sistema nervioso y su funcionamiento.

En general la Psicología y su rama de estudio de los trastornos mentales y de personalidad que es la psicopatología se complementan con el tratamiento médico de las mismas, es decir con el aporte de la Psiquiatría. Las primeras hacen al abordaje psicoterapéutico (terapias psíquicas, tratamiento moral, contención, etc.) y la segunda al abordaje médico y medicamentoso como ayuda y complementariedad.
La psiquiatría se ha definido como:

“Rama de la medicina, que se ocupa del estudio, prevención, tratamiento y rehabilitación de los trastornos psíquicos, entendiendo como tales tanto las enfermedades propiamente psiquiátricas como las patologías psíquicas, entre las que se incluyen los trastornos de la personalidad”.
De lo dicho anteriormente se desprende que la psiquiatría se maneja dentro de un amplio campo, en estrecha relación con: 1) la patología médica general, 2) la neurología, con la que comparte una base neurofisiológica 3) la Psicología, en especial en el área de Psicología médica y Psicopatología Clínica; y 4) la Sociología, en la búsqueda de elementos psicopatógenos ambientales y sociales. Todas ellas se diferencian claramente de la psiquiatría, pero todas a su vez, mantienen importantes conexiones con ella.

En la antigüedad se atribuían los problemas mentales y psicológicos a causas mágicas y difusas. En el medioevo se entendía que lo que se llamaba locura era algún tipo extraño de posesión demoníaca, eran usuales torturas, exorcismos o la reclusión en hospicios, más parecidos a cárceles que a instituciones de salud.

La concepción médica de posible enfermedad surge en la modernidad, con los primeros estudios científicos de la mente humana. Es entonces que dentro de la medicina se recorta lentamente la Psiquiatría como la rama médica de este estudio en particular.

Desde esos tiempos hasta hoy se ha avanzado muchísimo, tanto en la delimitación y diagnóstico de enfermedades de causa mental, así como también en materia de medicación y tratamientos diferenciales. Incluso las instituciones psiquiátricas han dejado de ser meros hospicios de reclusión para diseñarse como instituciones al servicio de la salud e interés de los pacientes.

En la actualidad siguen en vías de desarrollo estudios y teorías debido a la complejidad del psiquismo humano y la diversidad de patologías posibles. Se ha logrado unificar diagnósticos clínicos, pero aún hay. al igual que en la Psicología, teorías y terapéuticas diferentes que se complementan y conviven.

Existen corrientes en las que predomina lo médico farmacológico, otras que hacen hincapié en el mundo emocional y vincular de los posibles pacientes, hasta corrientes que plantean la causa social de las enfermedades. Incluso hay corrientes llamadas antipsiquiátricas que proponen que la Psiquiatría misma debe ser revisada en sus aportes.


La Psicopatología y la Psiquiatría se centran en el estudio científico de la conducta anormal o enferma, es decir se ocupan de describir y explicar la conducta desadaptada y los procesos psicopatológicos implicados en ella. Son objeto de la Psicología Patológica el estudio de los procesos psicopatológicos y los diferentes trastornos mentales y de personalidad. Por lo tanto aborda temas que hacen al concepto de salud mental.

La Organización Mundial de la Salud define a la salud mental como el completo bienestar psíquico y social (e incluye en su definición de salud general la salud física). Otros autores la han definido como la habilidad de adaptarse de manera satisfactoria a los requerimientos de la vida social, es decir tener un trabajo, tener una familia, no tener problemas con la ley y disfrutar de las oportunidades placenteras de la vida.

Contrariamente, un trastorno mental, consiste en la pérdida de este bienestar psicosocial, unido a un deterioro en el ámbito laboral o académico (trabajo, escuela, etc.) y alteraciones en las actividades sociales habituales o en la relación con los demás (familia, amigos).


Por ejemplo, una persona que sufra ataques de pánico se verá imposibilitada de trabajar o convivir normalmente con los demás debido a sus temores de muerte recurrentes. En general la sensación es de total desprotección e impotencia y la persona se queda inmóvil al punto de ni siquiera poder pedir ayuda; la angustia y el malestar llevan a la sensación irreal de estar por recibir un ataque o que el mundo va a terminarse junto con la vida de la persona sufriente. Como estos ataques suelen ser constantes las personas que los padecen deben recurrir a consulta psicológica, para recibir contención, a la que se suma también tratamiento medicamentoso, así que la atención médica y psiquiátrica también es importante para superar esta enfermedad.

:::.. El concepto de normalidad: debates en torno a su definición

ACTIVIDAD 26
Carlos oyó como la abuela, recién llegada a la casa, le hablaba dulcemente a un jilguero mientras tomaba de la mano a su nieta. Piaba como el pajarito y parecía mantener un diálogo que solo ella entendía. Preocupado fue a comentarle a su esposa: “Me parece que tu mamá está mal de la cabeza, no se está comportando en forma normal, le habla a los pajaritos… está rara”. Mercedes lo tranquilizó: “No te preocupes, es normal en ella, desde que yo era chica siempre jugaba conmigo a hablar con los pájaros o con algún perro, pero es solo un juego, mamá está lúcida como siempre”.
Le pedimos que reflexione acerca del concepto de normalidad. ¿Mercedes y Carlos entienden lo normal de la misma manera en la situación referida?

Trate de definir, según su criterio, qué seria lo normal en una persona, o a qué hace referencia usted cuando utiliza este término. Fundamente.

Definir que es la normalidad, nos centra de lleno en una posición poco cómoda, pero de debate profundo.


Para definir lo normal, no basta con sus propias características, esto sería inútil sin su idea contrapuesta, la de anormalidad. Una se recorta sobre la otra, en base a una oposición de conceptos contrarios, que define y organiza.
Se habla muchas veces de lo normal, como normalidad estadística, también se habla de una normalidad ideal y se podría considerar una normalidad dentro de la anormalidad.
Tanto es así, que la psiquiatría, por ejemplo plantea la existencia de una estructura psicológica para el adulto, a la que denomina "neurosis normal", que implica que a pesar del concepto de normalidad, toda persona posee aspectos inconscientes fuera de su entera voluntad, da la idea de que una "perfección psicológica" no existe.
Nuestra misma personalidad no deja de presentarnos inconvenientes y zonas oscuras, que nuestro yo organiza y equilibra.
Lo que definimos como normal no es un concepto abstracto sino que remite en forma concreta a nuestras conductas y pareceres cotidianos: hasta cierto punto, su definición es una convención dentro de las posibilidades de vida dadas por una cultura compartida con otros en las que nuestras conductas cobran sentido.
Incluso cuando se plantea el problema con respecto a la noción de salud y enfermedad, vemos que la misma enfermedad es una norma dentro de la vida misma, por lo tanto normal no siempre quiere decir bueno o positivo ya que hay situaciones vitales normales o conductas normales negativas.
Si una persona sufre, lo normal es que llore o sienta tristeza, esta conducta que remite al dolor no siempre es socialmente valorada. Sin embargo sabemos que ante el dolor es la conducta esperable o normal, nos preocuparíamos mucho si una persona ante un estímulo doloroso sintiera placer.
Con respecto a lo social, lo normal presenta su carácter histórico y cultural, ya que en su misma definición encontramos la base de un consenso y por lo tanto un profundo entramado de convenciones, normas y símbolos.

Será normal, por lo tanto, la persona que se asimila activamente con el mundo y se acomoda para utilizar sus posibilidades al máximo sin desorganizarse, dentro de un contexto compartido e históricamente determinado.


:::.. El concepto de crisis psicológica
A lo largo de la vida, el propio proceso de desarrollo implica momentos de cambio y ruptura que suelen llamarse crisis vitales o normales.
Todos estos cambios implican, en mayor o menor medida una crisis, entendida como crisis vital.

Cuando nos referimos a crisis vital, esta implica un desequilibrio normal y esperable, fruto del desarrollo, y no una crisis traumática. Esto nos permite entender el término crisis desde una doble acepción: conlleva la idea de una situación de ruptura del equilibrio anterior, acompañada por la sensación subjetiva de padecimiento, y comprende la posibilidad de ubicarse como sujeto activo, críticamente, del equilibrio anterior. Son ejemplo de esto las crisis el ingreso y el egreso del Jardín de infantes y a otros niveles de escolaridad, el nacimiento de los hermanos, el inicio de la pubertad, la conformación de la propia familia, el nacimiento de los hijos, etc.

ACTIVIDAD 27
Lea atentamente estos fragmentos de poesías, del poeta español Rubén Darío:

Poema del otoño
Tú, que estás la barba en la mano,

meditabundo,

¿Has dejado pasar, hermano,

la flor del mundo?
Te lamentas de los ayeres

con quejas vanas:

¡Aún hay promesas de placeres

en los mañanas!
Aún puedes casar la olorosa

rosa y el lis,

y hay mirtos para tu orgullosa

cabeza gris.

(....)
¡Adolescencia! Amor te dora

con su virtud;

goza del beso de la aurora,

¡Oh juventud!
¡Desventurado el que ha cogido

tarde la flor!

Y ¡Ay de aquel que nunca ha sabido

lo que es amor!

(…)
Abrasaos en esa llama

y respirad

ese perfume que embalsama

la Humanidad.
Gozad de la carne, ese bien

que hoy nos hechiza,

y después se tornará

en polvo y ceniza.
Gozad del sol, de la pagana

luz de sus fuegos;

gozad del sol, porque mañana

estaréis ciegos.
Gozad de la dulce armonía

que a Apolo invoca;

gozad del canto, porque un día

no tendréis boca.
Gozad de la tierra, que un

bien cierto encierra;

gozad, porque no estáis aún

bajo la tierra.

(…)
© Darío, R. “Poema del otoño”. En: Obras poéticas completas, Ed. Aguilar, colección “Joyas”, Madrid 1947.
Canción de Otoño en Primavera
Juventud, divino tesoro,

ya te vas para no volver!

Cuando quiero llorar, no lloro...

y a veces lloro sin querer...
Plural ha sido la celeste

historia de mi corazón.

Era una dulce niña, en este

mundo de duelo y aflicción.
Miraba como el alba pura;

sonreía como una flor.

Era su cabellera obscura

hecha de noche y de dolor.
Yo era tímido como un niño.

Ella, naturalmente fue,

para mí, amor hecho de armiño (…)
© Darío, R.: “Canción de Otoño en Primavera”, En: Obras poéticas completas, Ed. Aguilar, Madrid 1947.
¿Cómo describe el poeta las etapas de la vida a las que hace referencia?

¿Qué nos dice acerca de la vida misma?

¿Por qué piensa usted que se asocia el paso de la edad con las estaciones del año?

¿Qué cambios se presentan con el transcurrir de la edad según su experiencia? ¿Son fáciles esos cambios? Fundamente y luego descríbalos.

¿Qué recuerdos le despiertan estas poesías?

¿Qué conceptos psicológicos de los estudiados hasta aquí le permitirían analizar estas poesías? Escriba sus respuestas y concurra con ellas al encuentro tutorial.

Estos momentos de crisis vitales se dice que son normales ya que toda persona al madurar pasará por ellas. A su vez no se tratan específicamente ya que se resuelven por el propio proceso vital de la persona. Solo en algunos casos se recurre a psicoterapia por prevención o para contener a la persona mientras las resuelve. Por lo tanto, usualmente, no decimos que alguien que pasa por una crisis vital está enfermo, sino que se entiende que es un proceso de cambio y maduración sanos.


Sin embargo las crisis no solo suceden vinculadas con las etapas de la vida, pueden aparecer también crisis ante una situación de pérdida, desempleo, ante una situación traumática como un robo, etc.
Estas crisis son casuales, se produce un deterioro de la personalidad pero como reacción a condiciones o situaciones de vida enfermantes. Las situaciones de vida que atentan contra nuestro equilibrio emocional pueden ser numerosas e incluso de distinta importancia o tenor, desde problemas en el trabajo como maltrato o acoso, violencia o agresividad en la familia, pérdidas trágicas tanto de familiares o bienes, accidentes, robos, etc.
Por ejemplo, si una persona sufre acoso en su trabajo o presión indebida de un superior, comenzará a sentir temor e impotencia lo que desencadenará frustración, angustia y ansiedad, derivando estas en un cuadro de cambio de su estado emocional que puede describirse como una crisis depresiva.

A diferencia de las crisis vitales, sí deben ser tratadas en forma terapéutica e incluso según la gravedad de cada caso, también en forma medicamentosa.



ACTIVIDAD 28

Carlos se sentía mal. Había llegado a sus treinta y cinco años y se sentía solo y descolocado frente a sus amigos, todos padres de familia. Quería formar una familia tipo. Eso para él significaba “asentarse” y cumplir además con tradiciones y expectativas familiares. Aunque no era el único que no tenía un trabajo estable, se sentía inmaduro. Reflexionaba constantemente sobre los años vividos, y aunque reconocía que la situación económica y social golpeaba a todos, se sentía fracasado. No era feliz.”

¿Qué tipo de crisis tiene Carlos?

Describa una de las crisis que más frecuentemente puede reconocer en su entorno familiar o comunitario.

¿Se trata de crisis vitales? Escriba sus consideraciones para analizarlas en el encuentro tutorial.

También diferenciamos las crisis patológicas como aquellas que son producto de un deterioro de la personalidad. En ellas incluimos todas las enfermedades mentales que implican la desestructuración de la personalidad y que llevan a una pérdida del sentido de realidad. Estas crisis perduran y se transforman en rasgos estables de la persona, es decir, no son pasajeras.


Tanto las crisis azarosas como las crisis patológicas entran en el campo de la psiquiatría y de la psicopatología y usualmente se recomienda la consulta terapéutica y la contención y diagnóstico en forma profesional. Esto es así ya que las personas que sufren de estas crisis, frecuentemente se ven imposibilitadas de resolverlas por sí mismas, o si lo hacen es con un gran desgaste, pérdida de tiempo y sufrimiento personal. Es por esto que la ayuda de un profesional se recomienda y promueve.
Si entendemos el concepto de salud en forma amplia, es decir, tanto en su definición médica, psicológica y también social, vemos que todo proceso, sea de dolor físico o emocional, debe ser tomado con seriedad y atención. Muchas veces solo tenemos en cuenta el dolor físico y no atendemos a otros tipos de trastornos o padeceres que se translucen en cambios en nuestras conductas habituales y que también afectan nuestra calidad de vida.


ACTIVIDAD 27
Comente a un familiar o un amigo lo estudiado hasta aquí sobre los conceptos de salud mental y crisis. Preste atención a sus preguntas y comentarios para abordar luego estas preguntas.
a. ¿El padecer psicológico se considera como un problema de salud a la manera de los padecimientos físicos?

b. Qué aportes de la psicología le resultan significativos para la promoción de la salud mental en su grupo familiar y comunitario?

c. Justifique sus respuestas en un texto explicativo y concurra con él a su encuentro de tutoría para comentarlo con su profesor y sus compañeros.


:::.. El Campo de la Psicopatología
Como hemos visto nuestra salud mental debe ser un tema de importancia a tener en cuenta para una mejor calidad de vida. En general, las enfermedades o deterioros de la personalidad no suelen ser fruto de una crisis en sí sino que son el resultado de un largo proceso de deterioro, del cual la crisis es producto.
En general, las enfermedades o deterioros de la personalidad no suelen ser fruto de una crisis en sí sino que son el resultado de múltiples factores que no permiten al sujeto elaborar las situaciones traumáticas.
Si bien es cierto que en la conformación de estos cuadros intervienen la historia de la persona, las vivencias que se han tenido a lo largo de la vida, los modelos familiares, los vínculos con otros, los contextos en los que vive, no todas las personas se ven afectadas de la misma forma, no todos enferman.

:::.. Las neurosis
Usualmente, el término neurosis engloba paradojalmente a todas las personas. Sigmund Freud comenta que todo ser humano al tener determinada su vida psíquica por una estructura de carácter inconsciente controla en cierta medida y equilibra psíquicamente sus deseos, tendencias y emociones junto con su capacidad racional y voluntaria de decidir y pensar. Este tenue equilibrio nos hace neuróticos normales. Sin embargo, esta estructura psíquica normal para defenderse del sufrimiento psíquico configura un cuadro de neurosis en un sentido patológico.

Una primera aproximación psicopatológica al concepto de neurosis permite formularla como un conjunto de trastornos mentales, de leves a moderados, aunque de suficiente intensidad como para alterar la vida familiar, y/o social, y/o sexual, y/o amorosa, y/o emocional, y/o intelectual, y/o la propia vida subjetiva de cualquier persona que los padezca, pero que conserva el juicio de realidad.

Los trastornos mentales que generan neurosis se caracterizan por la presencia de los siguientes rasgos distintivos:




  • Carecen de causas orgánicas que las determinen, vale decir, se trata de afecciones puramente psicológicas.

  • No se pierde el sentido de realidad, la persona neurótica tiene un correcto juicio de sí misma, del mundo y del tiempo en el que vive.

  • La persona neurótica o tiene conciencia de enfermedad, o bien puede tenerla una vez superadas las resistencias mediante las que suele negar su padecer.

  • Los trastornos neuróticos son involuntarios, se imponen al yo a su pesar.

  • Los trastornos neuróticos son independientes del nivel de inteligencia, sea esta elevada o normal.

  • Los trastornos neuróticos son reversibles y tratables.

Las neurosis clínicas se caracterizan por el padecimiento involuntario de alguno de los siguientes síntomas: inhibiciones, compulsiones, obsesiones, o angustia.


En líneas generales, el proceso neurótico observa el siguiente ciclo de la enfermedad:


  1. Aparición de rasgos de carácter neuróticos (pensamientos recurrentes, labilidad emocional e inestabilidad, cambios de humor, somatizaciones, agresividad, etc.).

  2. Suele haber un factor desencadenante que determina un posicionamiento ambivalente frente a la situación de malestar (querer "curarse" pero resistirse a tratamiento).

  3. Irrupción del conflicto intrapsíquico y crisis (sensación de dolor moral).

  4. Sensación de angustia y/o ansiedad, o la sustitución de estas por medio de somatizaciones (síntomas corporales).

  5. Aparición del síntoma neurótico (como realización de deseos y realización de ideales del Yo que se ven frustrados) y consecuente supresión de la angustia y/o ansiedad.

  6. Reacción defensiva contra el síntoma (se suele sentir al síntoma como algo “extraño” y sin sentido, por lo que se lo niega o combate). El síntoma generalmente es la expresión de un conflicto reprimido y usualmente inconciente (si lo considera necesario relea en la Unidad II el concepto de “represión”).

  7. Si no hay un tratamiento suele haber una consolidación paulatina de rasgos de carácter neuróticos, por lo que la persona se deteriora y se hace crónico.



En consecuencia, las neurosis clínicas (histeria, fobia, neurosis obsesiva – compulsiva, ataque de pánico) resultan ser un estado de insatisfacción producto de una estructuración del yo enferma, resultante de sucesivas adaptaciones y/o reacciones compulsivas que tienden a soportar situaciones displacenteras o frustrantes, sin modificar dichas situaciones.
Dentro de las neurosis también encontramos las fobias.

Se describe la fobia como la aparición de una crisis de angustia y dolor emocional desencadenada por un objeto o situación que la produce. Se define a la fobia específica como un gran temor persistente, que es excesivo o irracional, que comienza por la presencia o anticipación de un objeto o situación específicos; la exposición al estímulo fóbico provoca casi siempre una respuesta inmediata de ansiedad, que puede tomar la forma de una crisis de angustia. Las situaciones fóbicas se evitan o se soportan a costa de una intensa ansiedad o malestar psicológico.

Los comportamientos de evitación interfieren con la vida normal de la persona, con sus vínculos laborales, académicos o sociales o provocan un malestar clínicamente significativo y constante.


Algunas fobias se limitan a situaciones específicas como la proximidad de ciertos animales, las grandes alturas, los truenos o ruidos, la oscuridad, a viajar en avión, a los espacios cerrados o abiertos, a tener que utilizar baños públicos, a comer ciertos alimentos, a ir al dentista, a ver sangre o de heridas o al contagio de enfermedades, etc.

ACTIVIDAD 28

Le proponemos que vea la película “Mejor imposible” de James L. Brooks para tener una mejor idea sobre este tema. Describa las características del personaje principal y qué conflictos presenta.

Estas fobias suelen presentarse en la infancia o al comienzo de la vida adulta. El grado de incapacidad que producen depende de las posibilidades, para el enfermo, de evitar la situación fóbica.


Los temores a enfermedades como el cáncer, cardiopatías o infecciones venéreas, se clasifican como trastornos hipocondríacos. Estos temores suelen ir acompañados de las siguientes manifestaciones somáticas: palpitaciones, elevación de la frecuencia cardiaca, transpiración, temblores, ahogos o sensación de atragantarse, opresión o malestar en el tórax, náuseas, inestabilidad, mareos, escalofríos, sofocaciones, hormigueo, entumecimientos de extremidades, que no pueden explicarse por el consumo de medicamentos, alimentos o sustancias o por la presencia de otros trastornos mentales.
Hay fobias específicas como la agorafobia (temor a espacios abiertos), la fobia social (temor a reuniones o a compartir con personas o grandes grupos), entre otras.
Otro trastorno de tipo neurótico son los ataques de pánico, también llamados crisis de angustia o ansiedad. El ataque de pánico o temor y terror extremos aparece en forma abrupta como sensación de miedos o malestares fuertes e intensos, acompañados de distintos síntomas, que suelen presentarse bruscamente teniendo su pico de crisis en los primeros minutos para luego ir decreciendo en intensidad.

La crisis llega al máximo aproximadamente a los diez minutos de iniciarse; en caso de acudir a urgencias, cuando llega el paciente al hospital o al médico los síntomas se han calmado mucho o han desaparecido por lo que usualmente no se encuentran anomalías cuando son explorados.

Sin embargo, es frecuente que a pesar de haberse reducido la intensidad de los síntomas la persona quede en un estado de abatimiento, cansancio o desgano que puede durar durante horas o días hasta que se recupera.

También dentro de los trastornos neuróticos encontramos una patología muy usual, las depresiones.



El trastorno depresivo es una enfermedad que afecta al organismo y al estado de ánimo en general. Afecta a las funciones básicas de subsistencia y vida (como dormir, comer, etc.), a la valoración personal (autoestima) y repercute en el mundo social y vincular de aquel que lo sufre.

Un trastorno depresivo no es lo mismo que un estado pasajero de angustia o tristeza. No es un rasgo de debilidad personal ni una condición de la cual uno puede liberarse por propia voluntad. Sin tratamiento, los síntomas pueden durar semanas, meses e incluso años. La mayoría de las personas que sufren de depresión puede mejorar con un tratamiento adecuado.


No todas las personas que están en estado depresivo padecen de todos los síntomas. Algunas padecen de unos pocos, otras tienen muchos. La gravedad de los síntomas varía según la persona y también puede variar con el tiempo:


  • Estado de ánimo triste, ansioso o "vacío" en forma persistente.

  • Sentimientos de desesperanza, pesimismo y fatalismo.

  • Sentimientos de culpa, inutilidad y desamparo.

  • Pérdida de interés o placer en pasatiempos y actividades que antes se disfrutaban, incluyendo la actividad sexual.

  • Disminución de energía, fatiga, agotamiento, sensación de estar "en cámara lenta."

  • Dificultad para concentrarse, recordar y tomar decisiones.

  • Insomnio, despertarse más temprano o dormir más de la cuenta.

  • Pérdida de peso, apetito o ambos, o por el contrario comer más de la cuenta y aumento de peso.

  • Pensamientos de muerte o suicidio; intentos de suicidio.

  • Inquietud, irritabilidad.

  • Síntomas físicos persistentes que no responden al tratamiento médico, como dolores de cabeza, trastornos digestivos y otros dolores crónicos.

Habría un caso especial de depresión, es la llamada depresión reactiva o post – traumática.



Se denomina así a un tipo de trastorno depresivo pasajero. Este no suele ser producto de un deterioro de la personalidad, sino que se da como correlato a una situación externa a la persona. Es respuesta a un tipo de crisis y, frecuentemente, es una respuesta normal, aunque displacentera.

Ante una pérdida o situación traumática, toda persona desarrolla un cuadro temporal de depresión. Se vive como un estado de zozobra, donde priman la angustia y la ansiedad.






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