Módulo II: Del “infans” al niño Parte 1



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S. Freud. Concepto de pulsión. Las pulsiones parciales. Organizaciones libidinales. Sexualidad Infantil, teorías sexuales infantiles.

Constitución del psiquismo. El Ello, diferenciación y desarrollo del yo. La identificación primaria.

Del Autoerotismo al Narcisismo, Elección de un objeto amor. Complejo de Edipo, sepultamiento del complejo de Edipo. Complejo de castración.

Constitución del Superyo, Ideal del yo y conciencia moral. Los procesos de identificación como constituyentes de las instancias psíquicas

BIBLIOG

Roel, I

La sexualidad en la teoría psicoanalítica” (Ficha: 351)


Sánchez, M

“Distintos tipos de identificación en Freud” (Ficha: 234)


Freud, S

La sexualidad infantil. En: Tres ensayos de una teoría sexual (1905). Volumen VII, Punto II: F 224

“La organización genital infantil”. 1923. F 224

“El sepultamiento del Complejo de Edipo” 1924. F.280

"El Yo y el ello"1923 Ap. II y III. F 323




La sexualidad en la teoría psicoanalítica”. J, Roel. Ficha 351.

La organización genital infantil” (1923) adición a la teoría sexual. Freud. Ficha 224.

El sepultamiento del Complejo de Edipo” (1924). Freud. Ficha 280.




  • SEXUALIDAD:

Conductas, pulsiones que buscan descarga y buscar el placer, es el conjunto de las manifestaciones, sensaciones y conductas que tienden a la búsqueda de placer, diferenciándose así de la genitalidad.

El placer se puede ganar en el propio cuerpo o en el otro.

Se va estableciendo a lo largo del desarrollo libidinal del sujeto influenciado por el entorno familiar y social al que pertenece.



  • GENITALIDAD:

Las ganancias se subordinan a la actividad genital.

  • PULSIÓN

Empuje, fuerza constante desde el interior del organismo.

Posee:


  • Una fuente: órgano del que surge la pulsión o zona erógena, proceso excitador en el interior de un órgano.

  • Meta: cancelación del estímulo de órgano es la satisfacción adecuada de la necesidad.

  • Objeto: la necesidad se satisface a través de este. Es lo más variable de la pulsión, es aquello a lo cual se dirige.

  • Esfuerzo.

Agencia representante de psíquica de una fuente de estímulos intra somáticas en continuo fluir, deslinde de lo anímico respecto de lo corporal.


  • PULSIONES PARCIALES

La satisfacción en una zona erógena, son pulsiones que brotan y se satisfacen en diferentes partes del cuerpo.



  • RASGO ESENCIAL DE LA PULSIÓN SEXUAL.

Se manifiesta desde un principio, desde los primeros momentos.

La madre crea el cuerpo erógeno del bebé, necesita de otro que se ocupe de él. La madre es la 1° seductora del niño, es la que marca los caminos pulsionales.


  • ZONA ERÓGENA.

Es la sensación placentera que le permite obtener placer. Es el sector de piel o de mucosa en el que las estimulaciones de cierta clase provocan una sensación placentera de determinada cualidad. En un principio, como las zonas erógenas (pene, vagina) están relegadas para la vida adulta, las restantes zonas erógenas se comportarían en un todo como los genitales.




  • AUTOEROTISMO.

La pulsión se satisface en el cuerpo propio. Es una característica de la pulsión sexual, por ejemplo, la acción del niño chupeteador se rige por la búsqueda de placer ya vivenciado y ahora recordado.

Es un estado primitivo que precede a la convergencia de las pulsiones sexuales sobre un objeto.


  • PEQUEÑO PERVERSO POLIMORFO.

El niño tiene la predisposición de llevar a cabo todas las perversiones y las transgresiones sexuales por el hecho de no haberse instalado aun los diques psíquicos (asco, vergüenza y moral).

Es cuando en el niño aparece la pulsión del ver, exhibir y de aponderamiento, que luego se va a enlazar con lo sexual.

Aquí al niño se le permite hacer eso y no se lo juzga como se lo hace con los adultos. En el niño es aceptable, porque todavía no está esto subrogado a lo sexual; se lo toma como un juego. Además esto es esperable porque el pequeño está en desarrollo. Si siendo adulto, queda fijado algo de la infancia a una de estas pulsiones es perverso.


Freud estudió el juego de influencias en virtud del cual el proceso de desarrollo de la sexualidad infantil desemboca en la perversión, en las neurosis o en la vida sexual normal.

La teoría psicoanalítica le atribuye gran importancia a la sexualidad en el desarrollo del ser humano. En sus observaciones clínicas data sobre los factores sexuales en la causación de las neurosis.

“Tres ensayos de teoría sexual” introduce el concepto de sexualidad infantil modificando la idea de niñez que se tenía hasta ese momento.

A Freud hablar de sexualidad infantil le costó la colaboración y amistad de Breuer, y toda la contra de sus colegas y su sociedad. Lo que él postulaba ofendía el convencionalismo del mundo burgués en el que él vivía y trabajaba. Lo que él consideraba una resuelta exploración fue interpretado por otros como una morbosidad perversa. Como consecuencia Freud se tuvo que aislar social y científicamente de su entorno.

El tema de la sexualidad era un tabú en la sociedad en sí mismo, y los sufrimientos causados por las dificultades sexuales y la abstinencia eran ignorados por los médicos. Se creía que la sexualidad comenzaba en la pubertad.

También al comienzo de los “Tres ensayos” (1805) el acento recae:



  1. En la diversidad entre la vida sexual de los niños y de los adultos.

  2. Pasan a primer plano las organizaciones pregenitales de la libido.

  3. Investigación sexual infantil, desde aquí se pudo discernir la aproximación del desenlace de la sexualidad infantil (cerca del 5° año) a su conformación final en el adulto.

La primera zona erógena es la boca, debido a que su primera actividad, la más importante para su vida, el mamar el pecho materno lo familiariza con ese placer. Los labios del niño se comportan como una zona erógena, y la estimulación por el cálido aflujo de leche fue la causa de la sensación placentera.

En el chupeteo o en el mamar con frucción se observa tres caracteres esenciales de una exteriorización sexual infantil:



  • La pulsión sexual aparece por apuntalamiento de las funciones de autoconservación, es decir nace apuntalándose en una de las funciones corporales importantes para la vida.

  • Autoerótica: La pulsión se satisface en el cuerpo propio, esto rige por la búsqueda del placer, ya vivenciado, y ahora recordado. Los labios del niño se comportarán como una zona erógena y la estimulación por el cálido aflujo de la leche fue la causa de la sensación placentera.

  • Pulsiones parciales: La satisfacción en una zona erógena, brotan y se satisfacen en diferentes partes del cuerpo.

El chupeteo aparece en el lactante y puede conservarse hasta la madurez o persiste toda la vida.

El niño prefiere una parte de su propia piel porque le resulta más cómodo, porque así se independiza del mundo exterior al que no puede aún dominar.

Si el valor erógeno de la zona de los labios persiste, estos sujetos al ser adultos serán grandes gustadores de besos perversos o, si son hombres, tendrán una potente motivación para beber y fumar. Pero si sobreviene la represión, sentirán asco frente a la comida y producirán vómitos histéricos.

El niño se lo denomina “PEQUEÑO PERVERSO POLIMORFO”: se aproximan a los perversos por su conducta sexual. El niño practica todas las trasgresiones posibles ya que tienen pocas existencias a ellas, pues no están los diques anímicos.

Cabe aclarar que el neonato trae consigo gérmenes de mociones sexuales que siguen desarrollándose durante cierto lapso, pero después sufren una progresiva sofocación. Hacia los tres o cuatro años aproximadamente el niño se encuentra en un período de latencia se edifican los poderes anímicos que más tarde se presentarán como inhibiciones en el camino de la pulsión sexual y angostarán su curso a la manera de unos diques (el asco, el sentimiento de vergüenza, los reclamos ideales en lo estético y en lo moral). En el niño civilizado se tiene la impresión de que el establecimiento de esos diques es obra de la educación. Todo esto coincide con la aparición del super yo. Se da una unión de la pulsión de apoderamiento y ver y como resultado aparece la pulsión de saber.

Esa desviación de las fuerzas pulsionales sexuales de sus metas y su orientación hacia metas nuevas (sublimación) se adquiere poderosos componentes para todos los logros culturales.

Existen tres fases en la masturbación, en la vida del individuo:



  1. Corresponde a la lactancia (fase oral).

  2. Al onanismo infantil (fase fálica).

  3. El onanismo adolescente (pubertad).

La pulsión sexual no es preformada sino que se desarrolla a través de distintas fases.

Hay un arranque bifásico de la vida sexual: en la primera infancia (luego sobreviene un período de latencia) y en la pubertad.

Primera fase: ORAL O CANIBÁLICA.

Zona erógena: boca (labios, mucosas de la boca).

No hay diferenciación entre objeto y sujeto. Hay objeto de pulsión, pero no hay “yo” o “no yo”. La actividad sexual no se ha separado de su nutrición todavía, ni se han diferenciado opuestos dentro de ella. Su meta sexual es la incorporación de objeto. El chupeteo es la manifestación de un impulso hacia la satisfacción por el placer sexual, independiente de la nutrición (ejemplo un beso).

Pertenece a la fase pregenital. El chupeteo es un contacto de succión con la boca (los labios) repetido rítmicamente, que no tiene por fin la nutrición. Una parte de los propios labios, la lengua, un lugar de la piel que esté al alcance, son tomados como objetos sobre el cual se ejecuta la acción de mamar. Una pulsión de prensión que emerge al mismo tiempo suele manifestarse mediante un simultáneo tirón rítmico del lóbulo de la oreja y el apoderamiento de una parte de otra persona (casi siempre de su oreja) con el fin mismo.

La acción de mamar con fricción cautiva por entero la atención y lleva al adormecimiento o incluso a una reacción motriz en una suerte de orgasmo.

El objeto de una actividad es también el de la otra.



Segunda fase: SÁDICO ANAL.

Zona erógena: mucosa del intestino, musculatura del ano. Se ha desplegado la división en opuestos, que atraviesa la vida sexual, aunque todavía no se pueda hablar de masculino o femenino, sino que es preciso decir activo y pasivo. (Se da con la aparición de los dientes). Pasivo, correspondiente a la mucosa del intestino, y activo, correspondiente al apoderamiento de la materia fecal a través de la musculatura.

La actividad es producida por la pulsión de apoderamiento a través de la musculatura del cuerpo, y como órgano de meta sexual pasiva se constituye ante todo la mucosa erógena del intestino, pero los objetos de estas dos aspiraciones no coinciden. Junto a ellas se practican otras pulsiones parciales de manera autoerótica.

Los trastornos intestinales tan frecuentes en la infancia se ocupan de que no falten excitaciones intensas en esta zona.

Los niños que sacan partido de la estimulabilidad erógena de la zona anal se delatan por el hecho de que retienen las heces hasta que la acumulación de estas provoca fuertes contracciones musculares y, al pasar por el ano, pueden ejercer un poderoso estímulo sobre la mucosa. Esto además de aprovechar su estimulación masturbadora de la zona anal o para emplearla en relación con las personas que cuidan al niño, es por otra parte una de las raíces del entreñimiento tan frecuente en los neurópatas.

Lo que el niño procura es que no se le escape la ganancia colateral de placer que puede conseguir con la defecación.

El contenido de los intestinos, lo concibe como una parte de su propio cuerpo: representa el 1° regalo por medio del cual el pequeño ser puede expresar su obediencia hacia el medio circundante y exteriorizándolo, y su desafío, rehusándolo. A partir de este significado de “regalo”, más tarde cobra el de “hijo”, el cual según una de las teorías sexuales infantiles, se adquiere por la comida y es dado a luz por el intestino.

El bebé, entonces, pasa de un lugar pasivo a una activo, dándose cuenta de que puede controlar su esfínter, se puede dar cuenta de que hay algo que puede hacer o no hacer, por ejemplo se tiene ganas de “molestar” diciendo que tiene ganas de ir al baño y cuando lo pone en el baño, él dice no tener ganas, aunque puede no tener ganas; es el bebé el que decide su le da a la mamá lo que ella quiere.

En esta etapa hay satisfacción en las agresiones y en las funciones excretoras.

Las primeras experiencias de que algo se puede perder se dan en esta etapa, por ejemplo, el niño toca el botón del baño y mira como se va lo que salió de adentro de él. Son primeras experiencias que algo que tenía en el cuerpo desaparece.


Las dos primeras fases son pregenitales porque, son las organizaciones de la vida sexual en que las zonas genitales todavía no han alcanzado su papel hegemónico.

La fase pregenital culmina en la etapa fálica



Tercera fase: FÁLICA.

Esta fase determina la conformación definitiva de la vida sexual.

  1. Premisa fálica: para ambos sexos un solo genital es universal: el falo. El órgano femenino no existe; en realidad sigue sin ser descubierto. Al varoncito le parece natural presuponer en todos los otros seres humanos y animales, un genital parecido al que él mismo posee, en las cosas inanimadas buscan una forma análoga a su miembro. Esta parte del cuerpo que se excita con facilidad, parte cambiante y tan rica un sensaciones ocupa en alto grado el interés del niño y de continuo plantea nuevas tareas a su pulsión de investigación.

Cuando el varoncito ha volcado su interés por los genitales, lo deja traslucir por su ocupación manual en ellos, y después tiene que hacer la experiencia de que los adultos no están de acuerdo con ese obrar, es decir le sobrevendrá la amenaza de que se lo arrebatarán a esta parte tan estimada por él. La mayoría de las veces, la amenaza de castración proviene de mujeres, ellas buscan reforzar su autoridad invocando al padre, al doctor, quienes según lo aseguran consumarán el castigo. En ciertos números de casos, las mujeres proceden a una mitigación simbólica de la amenaza, pues no anuncian la eliminación de los genitales, en verdad pasivos, sino de la mano activamente pecaminosa. Con frecuencia acontece que el varoncito no se lo amenaza con la castración por jugar con la mano en el pene sino por mojar todas las noches su cama y no habituarse a la limpieza. Las personas encargadas de la crianza se comportan como si esa incontinencia nocturna fuera consecuencia y prueba de que el niño se ocupa de su pene con demasiado ardor y probablemente aciertan en ello. La persistencia en mojar la cama ha de equiparse a la polución del adulto.

Cabe destacar que anterior a esto el niño consuma una primera elección de objeto. El conjunto de aspiraciones sexuales se dirige a una sola persona y en ella quieren sus metas.

Es en esta fase entonces, donde el niño empieza a tener sensaciones, erecciones y la nena buluctualidad que generan el deseo de resolver esta excitación que es lo que la vasta ocupación manual posibilita.

Pero pasa por la experiencia que los padres no están de acuerdo y así sobreviene la amenaza de castración.

Es así como se va desarrollando el Complejo de Edipo, que es un fenómeno fundamental de la primera infancia; es un conjunto de deseos contrarios (amorosos y hostiles) que los niños experimentan hacia los padres. Se produce el primer momento de la elección objetal que recae sobre un objeto incestuoso (entre los 2 y 5 años). El atravesamientos edípico es determinante en la estructuración psíquica como también en la orientación del deseo. Todavía no hay polaridad entre femenino y masculino, debido a que hay un genital para todos, se va a empezar a asemejar a la sexualidad del adulto por dos cosas:


  • Eligen un objeto de amor.

  • Dan importancia a los órganos genitales.

  1. Al principio el varón no presta creencias ni obediencia alguna a la amenaza. La observación que por fin quiebra la incredulidad del niño es la observación de los genitales femeninos. Pero con ello se ha vuelto representable, la pérdida del propio pene, y la amenaza de castración obtiene su efecto con posterioridad. Podemos visualizar como en esta etapa se inicia entre los 3 y 5 años la actividad que se adscribe a la pulsión de saber o de investigar.

El Complejo de Edipo ofrecía al niño dos posibilidades de satisfacción, una activa y una pasiva:




Puede situarse de manera masculina en el lugar del padre, y como él mantener comercio con la madre, a raíz de lo cual el padre fue sentido pronto como obstáculo.

Sustituir a la madre y hacerse amar por el padre, con lo cual la madre queda sobrando.

En cuanto a la naturaleza del comercio amoroso satisfactorio, el niño sólo debe tener representaciones muy imprecisas, pero es cierto que el pene cumplió un pape, el de atestiguar sus sentimientos de órganos. La aceptación de la posibilidad de la castración, la intelectualización de que a la mujer se lo castraron, puso fin a las dos posibilidades de satisfacción derivadas del Complejo de Edipo. En efecto ambas conllevaban la pérdida del pene; una masculina de calidad de testigo, y la otra la femenina como premisa. Si la satisfacción amorosa en el terreno del Complejo de Edipo, debe constar el pene, entonces por fuerza estallará el conflicto entre el interés narcisismo de esta parte del cuerpo y la investidura libidinosa de los objetos parentales.

En este conflicto triunfa normalmente el primero de esos poderes: el yo del niño se extraña del Complejo de Edipo.


  1. En el curso de las indagaciones el niño llega a descubrir que el pene no es un patrimonio común a todos los seres semejantes a él.

Son notorias sus primeras reacciones frente a las primeras impresiones:

a) de la falta del pene. DESCONOCEN Y RENIEGAN DE ESA FALTA. Creen ver un miembro a pesar de todo. Conectar la contradicción entre la observación y,

b) prejuicio mediante la creencia de que en la niña el pene sería muy pequeño y ya les iría a crecer.

c) Luego la falta, hace llegar a la conclusión afectivamente sustantiva, de que sin duda estuvo presente y luego fue removido. La falta de pene es entendida como resultado de una castración, y ahora se le plantea al niño la tarea de habérselas con la referencia de la castración a su propia persona

El niño cree, que sólo personas despreciables del sexo femenino, probablemente culpable de las mismas mociones prohibidas en el mismo incurrió, habrían perdido el genial. Pero las personas respetables como su madre, siguen conservando su pene (madre fálica). Solo más tarde, cuando aborda los problemas de la génesis y el nacimiento de los niños, colige que sólo mujeres pueden parir hijos, también la madre perderá el pene y, entre tanto, se edificarán complejísimas teorías destinadas a explicar el trueque del pene a cambio de un hijo. Al parecer con ello nunca se descubren los genitales femeninos. El niño vive en el vientre (intestino) de la madre y es parido por el ano. Con estas últimas teorías sobrepasamos la frontera temporal del período sexual infantil.
En síntesis, el Complejo de Edipo revela cada vez su significatividad como fenómeno central del período sexual de la primera infancia. Después cae sepultamiento, sucumbe a la represión, y es seguido por el período de latencia.

El Complejo de Edipo se va a pique a raíz de las dolorosas desilusiones acontecidas.

La niñita que quiere considerarse la amada predilecta del padre forzosamente tendrá que vivenciar alguna seria reprimenda de parte de él y se verá arrojada de los cielos. El varoncito, que considera a la madre como de su propiedad, hace la experiencia de que ella le quita el amor y cuidados para entregárselos a un recién nacido. La falta de la satisfacción esperada, la continúa denegación del hijo deseado; por fuerza determinarán que los pequeños enamorados se extrañen de su inclinación sin esperanza. Así el Complejo de Edipo se iría al fundamento a raíz de su fracaso, como resultado de su imposibilidad interna. Cuando Freud habla de sepultamiento, se refiere a que no se sepulta de una vez y para siempre, porque luego lo reprimido retornará por medio de las fijaciones. Este sepultamiento se da porque hay una resignación libidinosa, por un lado la investigación de objeto, a la cual le sobreviene la amenaza de castración. Por otro lado, se produce una IDENTIFICAIÓN, es decir las investiduras de objeto resignadas son sustituidas por identificación. La autoridad del padre, o de ambos progenitores introyectado en el yo, forma ahí el núcleo del super yo:


Con esto asegura al yo contra el retorno de la investidura libidinosa de objeto.



  • Toma prestado la sexualidad del padre;

  • Perpetúa la prohibición del incesto

Las metas sexuales de las pulsiones del niño han experimentado un atemperamiento y figuran únicamente lo que se puede llamar una corriente tierna de la vida sexual.

Con este proceso se inicia el período de latencia que viene a irrumpir el desarrollo sexual del niño.

El proceso de que el Complejo de Edipo se viene a pique es más que una represión, equivale cuando se consuma idealmente a una destrucción o cancelación del complejo. Cabe suponer que hemos tropezado aquí con la frontera, nunca muy tajantes, entre lo normal y lo patológico. Si el yo ha logrado efectivamente mucho más que una represión del Complejo, este subsistirá inconciente en el ello y más tarde se exteriorizará su efecto patógeno.

Estos son los nexos que se permiten discernir entre organización fálica, Complejo de Edipo y Castración, formación del super yo, período de latencia.

Cuando el varón sale del Complejo de Edipo, por Complejo de Castración, la niña entra al Complejo de Edipo.

1) en el sexo femenino, la organización fálica consiste en que el clítoris de la niña se comporta al comienzo en un todo como un pene, pero ella por la comparación con un compañerito de juego “percibe que es demasiado corto”, y siente este hecho como un prejuicio y una razón de inferioridad.

2) durante un tiempo se consuela con las expectativas de que después, cuando crezca, ella tendrá un apéndice tan grande como el del muchacho. En este punto se BIFURCAN EL COMPLEJO DE MASCULINIDAD DE LA MUJER. La niña comprende su falta explicando mediante el supuesto de que una vez poseyó un miembro igual de grande y lo perdió luego por castración. No parece extender esa aferencia de sí misma a otras mujeres adultas, sino que atribuye a estas, exactamente en el sentido de la fase fálica, un genital grande y completo (masculino). Así se produce está diferencia esencial: la niñita acepta la castración como un hecho consumado, mientras que el varoncito tiene miedo a la consumación. La renuncia al pene no se soportará sin un intento de resarcimiento. La muchacha se desliza por medio de una ecuación simbólica-del pene al hijo; su Complejo de Edipo culmina en el deseo, alimentado por mucho tiempo de recibir como regalo de su padre un hijo. Se tiene la impresión de que el Complejo de Edipo es abandonado después poco a poco porque este deseo no se cumple nunca. Ambos deseos (poseer pene, recibir un hijo) permanecen inconcientes, donde se conserva como fuerte investidura, y contribuyen a preparar al ser femenino para su posterior papel social.

En esta etapa se da o se inicia (entre los tres y cinco años) la actividad que se adscribe a la pulsión de saber o de investigar. La acción de la pulsión de saber corresponde por una parte, a una manera sublimada del apoderamiento y, por la otra, trabaja con la energía de la pulsión de ver. Esta pulsión recae sobre los problemas sexuales y aún quizás es despertada por estos. Son los intereses prácticos los que ponen en marcha la actividad investigadora del niño.

Entonces hacia los cuatro años o cinco, el niño comienza con su onanismo infantil, lo que seguramente le vale más de una amenaza de arrebato de sus genitales, lo cual no cree hasta que tiene la oportunidad de observar los genitales infantiles femeninos (por medio de la pulsión del saber) y los considera víctima de una castración por algún comportamiento punible. Esto genera un conflicto para el niño entre su interés sexual por su madre y su interés narcisista por el pene, lo que generalmente lleva al extrañamiento cuando observa los genitales masculinos cree a la castración como un hecho consumado y surge en ella un sentimiento de inferioridad.



PERÍODO DE LATENCIA.

En realidad aquí se da por parte de la niña un reconocimiento de su falta de pene y considera inferior a su clítoris.

Los intereses por el saber y el conocimiento hacen disminuir a los intereses sexuales. El neonato trae consigo al nacer gérmenes de mociones sexuales que siguen desarrollándose durante cierto lapso, pero después sufre una sofocación, está a su vez puede ser quebrada por aleadas regulares de avance del desarrollo sexual o suspendida por peculiaridades individuales.

Durante este período de latencia total o meramente parcial se edifican los poderes anímicos que más tarde se presentarán como inhibiciones en el camino de la pulsión sexual, y angostarán su curso a la manera de unos diques (asco, vergüenza, reclamos ideales estéticos y en lo moral). En el niño civilizado se tiene la impresión de que el establecimiento de esos diques es obra de la educación, pero en realidad este desarrollo es de condicionamiento orgánico, fijado hereditariamente.

Este período de latencia se caracteriza por una disminución de los intereses sexuales. Lo pulsional queda en estado latente reapareciendo con toda fuerza en la pubertad.




CUARTA FASE: GENITAL.

Coincide con la pubertad, es la última fase de este desarrollo libidinal y la genitalidad sería la forma que la sexualidad adopta al complentarse este desarrollo. Todas las pulsiones parciales confluyen bajo el primado de los genitales y la función de la reproducción. Las pulsiones anteriores se conservan, ya sea sublimada, impedida de consecución o como placer previo.

Las polaridades en esta etapa son masculino/femenino – sustanciales para la concreción de la actividad genital adulta. La meta es el logro del placer final u organísmica y la procreación.

Este es el momento de la segunda elección de objeto, que determinará la conformación definitiva de la vida sexual. Su renuncia a los objetos infantiles (endogámicos) que se empiezan ahora a ser una corriente tierna, sensual y se elige la concreción de vínculos exogámicos.





NARCISISMO:
es el estado en el que el yo retiene junto a sí la libido, que es producto depositario de la idealización y valoración paterna.

Se puede pensarlo como una fase intermedia entre el autoerotismo y la elección objetal.

La organización narcisista no va a desaparecer nunca por completo, quedando como representante del interés narcisista parental.

El yo es tratado como objeto y recibirá las investiduras del ELLO imponiéndose como su objeto de amor.

Es un estado ideal regido por el principio de placer, donde toda la libido está puesta en el yo.

Narciso: se utiliza metafóricamente para aludir a un sujeto que no puede reconocerse y diferenciarse de otro. Por ejemplo: su Majestad el bebé.


1° el objeto de pulsión es el pecho materno.

1° elección de objeto del yo se da en la fase fálica.

2° elección de objeto del yo se da en la fase genital que coincide con la pubertad.
¿Cuándo termina la adolescencia? Cuando la angustia de los padres deja de tener una inhibición.




CONTRATO NARCISISTA:
Este interviene en el modo de catectización del hijo por parte de la pareja.

La relación de la pareja con el niño lleva siempre la huella de la relación de la pareja con el medio social que la rodea.

El discurso social proyecta sobre el infans la misma anticipación que lo que caracteriza al discurso parental: mucho antes de que el nuevo sujeto haya nacido, el grupo habrá precatectizado el lugar que se supondrá que ocupará, con la esperanza de que él transmita idénticamente el modelo sociocultural.

El sujeto busca en ese discurso, referencias que le permitan proyectarse hacia un futuro, para que su alejamiento del primer soporte constituido por la pareja paterna no se traduzca en la pérdida de todo soporte identificatorio.

El conflicto que quizás existe entre la pareja y su medio puede confirmar ante la psique infantil la identidad entre lo que transcurre en la escena exterior y su representación fantaseada de una situación de rechazo, de exclusión, de agresión, de omnipotencia. La realidad de la opresión social sobre la pareja, o de la posición dominante que la pareja ejerce en ella, desempeñará un papel en el modo en que el niño elaborará sus enunciados identificatorios.
Otro resumen: “LA SEXUALIDAD EN LA TEORIA PSICOANALITICA”. ROEL. (FICHANº 351).

La sexualidad humana no responde a un comportamiento preformado, “instintivo” ni a un dispositivo ya estructurado, sino que se va estableciendo a lo largo del desarrollo libidinal del sujeto influenciado por el entorno social y familiar al que pertenece.

La sexualidad es el conjunto de las manifestaciones, sensaciones y conductas que tienden a la búsqueda de placer, diferenciándose así de la genitalidad.

La pulsión sexual está presente desde el primer momento apuntalándose en las pulsiones de auto conservación, necesarias para el mantenimiento de la vida. A partir de la vivencia de satisfacción se produce un “plus de placer”, que se busca incesantemente repetir a través de la acción o el recuerdo. Es así que la pulsión sexual se independiza, y tiende a satisfacerse más allá de las actividades de las funciones conservativas.

Serán características fundamentales de la sexualidad infantil:


  • La pulsión sexual se apuntala en las funciones de auto conservación, y secundariamente, se separa de ellas.

  • Se manifiesta fragmentada en pulsiones parciales que tienden a satisfacerse independientemente unas de otras, bajo el imperio de una zona erógena.

  • La diversidad de las fuentes somáticas de la excitación implica que la pulsión no se halla unificada.

  • Su satisfacción está ligada a representaciones y fantasías.

  • Es auto erótica.

Todas las prácticas placenteras de la primera infancia son manifestaciones de la sexualidad infantil, el niño practica todas las transgresiones posibles ya que tiene pocas resistencias a ellas pues no se han edificado los diques anímicos. La vida sexual no emerge como algo acabado sino que recorre una serie de fases sucesivas de forma poco organizada, gobernada por las pulsiones parciales.

El pecho será el primer objeto de placer iniciándose aquí el desarrollo libidinal.

La organización pre genital abarca la fase oral y anal, en ambas no hay una preponderancia de los órganos genitales. Esta organización culmina en la etapa fálica en la cual se desarrolla el Complejo de Edipo. Debido a la bisexualidad constitucional del individuo y a la disposición triangular del grupo familiar, se organiza el complejo que es un conjunto de deseos contrarios (amorosos y hostiles) que los niños experimentan hacia los padres. Se produce el primer momento de elección objetal que recae sobre un objeto incestuoso. El atravesamiento edipico es determinante en la estructuración psíquica como también en la orientación del deseo. Luego de la conflictiva edípica se instala el periodo de latencia que se caracteriza por una disminución de los intereses sexuales. Lo pulsional queda en estado latente reapareciendo con toda su fuerza en la pubertad.

El autoerotismo seria el estado primitivo que precede a la convergencia de las pulsiones sexuales sobre un objeto.

En un segundo momento las tendencias sexuales se manifiestan y hallan su objeto no en uno exterior sino en el propio individuo, en el yo. Al estado en que el yo retiene junto a si la libido lo llamamos narcisismo, que es producto de la depositación de la idealización y valoración paterna. El narcisismo se puede pensar como una fase intermedia entre el autoerotismo y la elección objetal. Esta organización narcisistica no va a desaparecer nunca por completo, quedando como representante del interés narcisista parental.

La etapa genital es la última de este desarrollo libidinal y la genitalidad sería la forma que la sexualidad adopta al complementarse este desarrollo. La pulsión sexual se pone al servicio de la función de reproducción. Las prioridades de esta etapa son masculino / femenino, sustanciales para la concreción de la actividad genital adulta.

La actividad genital se produce por la unificación de las pulsiones, por el logro del placer final u orgásmico, y la diferenciación de la categoría femenina y masculina. Es el momento de la segunda elección de objeto. Acceder a la genitalidad involucra el desasimiento de las figuras parentales, y la concreción de los vínculos exogámicos.

Los constituyentes pre genitales de la sexualidad, persisten toda la vida, encontrándose reprimidos, sublimados o coartados en su fin, dando lugar a rasgos de carácter o aportando placer preliminar.

Genitalidad: impulso que tiende a consumarse en una relación con otro y cuya modalidad es producto de lo vivenciado en el desarrollo libidinal.

El yo y el ello

En 1920, Freud escribió “Más allá del principio de placer”. Esto produce un cambio en las teorías de las pulsiones, con la introducción de la concepción de la pulsión de muerte y su referente clínico la compulsión a la repetición. Los procesos psíquicos no están acompañados siempre de placer, muchas veces se tiende a repetir lo displacentero.

Aparece la 2° tópica, que es otra forma posible de pensar el psiquismo, seguimos pensando que hay un inconciente, preconciente y conciente, pero además ahora va a ver TRES INSTANCIAS:



  • Por orden de aparición, habla de esa estructuración del aparato psíquico.

    ELLO

  • YO

  • SUPER YO

Al comienzo del individuo no hay una unidad como el yo. Hay una indiferenciación inicial entre: yo- no yo; yo-mundo externo o yo-objeto.


Al nacer la única instancia presente es el ELLO. Este es totalmente inconciente. Se lo denomina la parte oscura e inaccesible de nuestra personalidad. Lo llamamos un caos, una caldera llena de excitaciones borboteantes. Imaginemos que en su extremo está abierto hacia lo somático, ahí acoge dentro de sí las necesidades pulsionales que en él hallan su expresión psíquico. Desde las pulsiones se llena con energía, pero no tiene ninguna organización, no concreta una voluntad global, solo el afán de procurar satisfacción a las necesidades pulsionales con observancia del principio de placer. No rigen en él, leyes de pensamiento, no hay representación del tiempo, ni de transcurso del tiempo. El tiempo no altera lo reprimido. No conoce valoración (ni el bien ni el mal, ni moral alguna).

El factor económico cuantitativo, íntimamente ligado o enlazado con el principio de placer, gobierna todos los procesos. Investiduras pulsionales que piden descarga: creemos que eso es todo en el ELLO.

No hay unificación o tendencia de síntesis. Subroga a las pasiones desenfrenadas.

La energía que mueve el aparto psíquico está en estado libre, no está ligada a representación alguna, quiere ir a la descarga para la obtención de placer.

Corresponde al momento de AUTOEROTISMO (recae en el principio cuerpo y al ser pulsiones parciales se satisfacen separadamente). No hay imagen unificada del cuerpo. No hay yo. A medida que el tiempo transcurre, por el amor de la madre él y el sistema P una parte del ELLO se va modificando y se va convirtiendo en YO, que empieza a diferenciarse del Ello. Por encargo del ELLO, el Yo gobierna los accesos de la motilidad, pero ha interpolado entre la necesidad y la acción el aplazamiento del trabajo de pensamiento en cuyo transcurso recurre a los restos mnémicos de la experiencia.

Así ha destronado al principio de placer, que gobierna de manera irrestricta el decurso de los procesos en el ELLO, sustituyéndolo por el principio de realidad, que promete más seguridad y mayor éxito. Posee una tendencia a la síntesis de los contenidos, a la reunión y unificación de sus procesos anímicos. El yo es sólo un fragmento del ELLO, un fragmento alterado de manera acorde por la proximidad del mundo exterior amenazante.

El YO se ha divorciado de una parte4 del ELLO mediante resistencia de represión (de desalojo). Pero la represión no se continúa en el interior del ELLO:

El YO en sus afanes por mediar entre el ELLO y la realidad se ve obligada con frecuencia a disfrazar los mandamientos inconcientes del ELLO con sus racionalizaciones preconcientes, a encubrir los conflictos del ELLO con la realidad, a simular con insinceridad diplomática una consideración por la realidad aunque el ELLO haya permanecido rígido e inflexible.

En un principio, es sobre todo una esencia- cuerpo, y un yo corporal, deriva de sensaciones corporales de las zonas erógenas. Todo el cuerpo puede constituirse una fuente de excitación sexual,

Las pulsiones se unifican y toman una parte del individuo que elige un objeto de amor.

Toda la libido cae sobre el yo. Este es el momento del NARCISISMO.

Lo que dará origen de yo es una diferenciación entre el YO y el ELLO y una operación psíquica; IDENTIFICACIÓN PRIMARIA, que es preedípica, concuerda con la organización oral de la libido y se la considera como la forma más primitiva de lazo afectivo con un objeto. “Sujeto-objeto” está fusionado.

La base de este proceso es que se llama una identificación primaria, o sea una asimilación de un yo a un yo ajeno, a consecuencia de lo cual ese primer yo se comporta en ciertos aspectos como el otro, lo imita. Se ha comparado la identificación, con la incorporación oral, canibálica de la persona ajena. Es una forma muy importante de la ligazón con el próximo.

Tras el IDEAL DEL YO se esconde la IDENTIFICACIÓN PRIMARIA que es con el padre de la prehistoria personal. Es una identificación directa e inmediata (no medida), una relación total y más temprana que cualquier investidura de objeto. Es preedípica.

La existencia de un grado en el interior del YO, una diferenciación dentro de él se ha de llamarse IDEAL DEL YO O SUPER YO. Es decir, la instancia particular que empieza a distinguir dentro del yo es la conciencia moral, cuya función es la actividad enjuiciadora de la conciencia moral. Este goza de cierta autonomía. Su rasgo más llamativo es el modo en que el super yo trata al yo. Aplica el super yo el más severo patrón moral al yo que se le ha entregado inerme, y hasta subroga la exigencia de la moralidad en general. Nuestro adulto sentimiento de culpa o inferioridad (en niño, este último) expresa la tensión entre el yo y el super yo. Transcurrido meses, la crítica del super yo calla, el yo es rehabilitado y vuelve a gozar de todos los derechos humanos hasta el próximo ataque.

El niño pequeño es notoriamente amoral, no posee inhibiciones internas contra sus impulsos que quieren alcanzar placer. El papel que luego adopta el super yo es desempeñado primero por un poder externo; la autoridad parental; esta actúa otorgándole pruebas de amor y amenazándolo con castigos que atestiguan la pérdida de ese amor, y no puede menos que temerse por sí mismos. Esta angustia realista es la precursora de la posterior angustia moral.

El super yo suplanta a la autoridad del padre, tomando sobre sí el poder, la operación y hasta los métodos de la instancia parental, no es sólo el sucesor de ella, sino de hecho su legítimo heredero.

La institución del super yo se describe como un caso logrado de identificación con la instancia parental. Esa creación nueva de una instancia nueva dentro del yo se enlaza de la manera más íntima con el destino del Complejo de Edipo, de modo que el super yo aparece como heredero de esta ligazón de sentimientos para la infancia. Con la liquidación de Edipo el niño renuncia a las intensas investiduras de objeto se refuerzan muchísimo dentro de su yo las identificaciones con los progenitores.

En el curso del desarrollo, el super yo cobra los influjos de aquellas personas que han pasado a ocupar el lugar de los padres (educadores, maestros, arquetipos ideales).

El niño aprecia a sus padres de manera diferente en diversos períodos de la vida.

El super yo es el portador del ideal del yo, con el que el yo se mide, al que aspira a alcanzar y cuya exigencia de una perfección cada vez más vasta se empeña en cumplir. Ese IDEAL DEL YO es el precipitado de la vieja representación de los progenitores, expresa la admiración por aquella perfección que el niño les atribuía en ese tiempo.

CONCLUSIONES: hay que aclarar que el super yo del niño no se edifica según el modelo de sus progenitores, sino según el super yo de ellos, se llena con el mismo contenido, deviene portador de la tradición, de todas las valoraciones perdurables que se han reproducido por este camino a lo largo de las generaciones.

Como resultado más universal de la fase sexual gobernada por Complejo de Edipo, se puede suponer una sedimentación en el yo, que consiste en el establecimiento de estas dos identificaciones, unificadas de alguna manera entre sí. Esta alteración del yo recibe esa posición especial: se enfrenta al otro contenido del yo como ideal del yo o como super yo. La doble faz del ideal del yo deriva del hecho de que estuvo empeñado en la represión del Complejo de Edipo.

El super yo conservará el carácter del padre, y cuanto más intenso fue el Complejo de Edipo y más rápido se produjo su represión tanto más riguroso devendrá después el imperio del super yo, como conciencia moral, como sentimiento de culpa sobre el yo.

El super yo es el resultado de dos factores biológicos: el desvalimiento y la dependencia del ser humano durante su prolongada infancia, y el hecho de su Complejo de Edipo.
EL IDEAL DEL YO ES EL HEREDERO DEL COMPLEJO DE EDIPO, Y ASÍ, LA EXPRESIÓN DE LAS MÁS POTENTES MOCIONES Y LOS MÁS IMPORTANTES DESTINOS LIBIDINALES DEL ELLO. MEDIANTE SU INSTITUCIÓN, EL YO SE APODERA DEL COMPLEJO DE EDIPO Y SIMULTÁNEAMENTE SE SOMETE, ÉLMISMO AL ELLO. MIENTRAS QUE EL YO ES ESENCIALMENTE REPRESENTANTE DEL MUNDO EXTERIOR DE LA REALIDAD, EL SUPER YO SE LE ENFRENTA COMO ABOGADO DEL MUNDO INTERIOR DEL ELLO.

El ideal del yo, satisface todas las exigencias que se plantean a la esencia superior en el hombre. Como formación sustitutiva de la añoranza del padre, contiene el germen a partir del cual se formaron todas las religiones.


Apunte: Segunda tópica: 1923 (El YO y el ELLO).

Propone otra concepción del psiquismo.

El motivo principal del cambio es el tomar cada vez más en consideración las defensas inconcientes, lo que no permite hacer coincidir los polos del conflicto defensivo, con los sistemas precedentemente definidos: lo reprimido, con lo inconciente, y el Yo, con el sistema preconciente-conciente.

El cambio, se torna necesario por el descubrimiento del papel desempeñado por las diversas identificaciones en la constitución de la persona y de las formaciones permanentes que yacen en el seno de ellas (ideales, instancias críticas, imágenes de sí mismo).

Postula tres instancias:

ELLO

YO

SUPER YO

Polo pulsional de la personalidad.

Es el reservorio de las pulsiones de vida y de muerte. Las pulsiones de vida forman una gran categoría de pulsiones que Freud contrapone en su última teoría a las pulsiones de muerte. Tienden a constituirse unidades cada vez mayores y a mantenerlas: “Eros”. Abarcan las pulsiones sexuales y las pulsiones de autoconservación.

Tienden a conservar las unidades vitales existentes y a constituir, a partir de estas, unidades más englobantes. Presentan la tendencia a provocar y mantener la cohesión entre las partes de la substancia viva, la unidad de exigencia (pulsiones de autoconservación, libido narcisista) y también la sexualidad en sus formas manifiestas, se define por unión (de los sujetos en la cópula, de las gametas en la fecundación.)

El principio subyacente es el de “ligar”. El fin de “Eros” es constituir unidades cada vez mayores y por lo tanto conservar.




Es la instancia que representa la totalidad de los intereses de la persona, y que como tal, es investida de libido narcisista. Tiene funciones:

  1. Criterio o prueba de realidad.

  2. Juicio de realidad.

  3. Síntesis.

Parte del YO pone en movimiento las defensas inconcientes que regulan a las fuerzas pulsionales.

Desde este punto de vista tópico en dependencia del ELLO, del SUPER YO y de la Realidad.

Desde el punto de vista dinámico en el conflicto, representa el polo defensivo, poniendo en juego las defensas cuando percibe un afecto desagradable (angustia, señal de alarma).

Desde el punto de vista económico, es un punto de ligazón de los procesos psíquicos (proceso secundario).

La conciencia es el núcleo del YO.

Las funciones reconocidas al sistema Preconciente son en su mayoría englobables en el Yo.

El Yo en su gran parte es inconciente (mecanismo de defensa)

Este ensanchamiento del YO, implica que le son atribuidas en la segunda tópica las más diversas funciones: control de la motilidad, prueba de realidad, anticipación, ordenamiento temporal de los procesos mentales, pensamiento racional, mecanismos de defensa.

Es mediador. Cumple una triple servidumbre, amenazado por tres peligros provenientes del Mundo Exterior, del ELLO y del SUPER YO.


Instancia que juzga y critica, constituida por la interiorización de las exigencias y prohibiciones parentales. Diferencia en el mismo al Ideal del Yo y la Conciencia Moral.

Postula relaciones intersistémicas e intrasistémicas entre las instancias.

Es un modelo marcado por el antropomorfismo.

Se ve como sistema de prohibiciones.

Freud concilia las dos tópicas.

En la segunda tópica son elevadas a la dignidad de instancias, las partes intervinientes en el conflicto.




GÉNESIS

ELLO

YO

SUPER YO

Su energía proviene del ELLO.

Es el reservorio pulsional.



Surge como producto de una diferenciación progresiva del Ello, resultante de la influencia de la realidad exterior. Esta diferenciación, parte del sistema percepción-conciencia.

“El yo se desarrolla a partir de la camada cortical del Ello, que, preparada para recibir y separar las excitaciones, se encuentra en contacto directo con el exterior (la realidad)”.

Es un órgano que está destinado, en cuanto representa a la realidad, a garantizar el dominio progresivo de las pulsiones.

Se esfuerza por hacer reinar a influencia del mundo exterior sobre el ELLO y sus tendencias procura colocar el principio de realidad en lugar del principio de Placer que reina sin restricciones sobre el ELLO.

La percepción desempeña para el YO, el papel que para el ELLO tiene la pulsión.

El YO es ante todo un YO corporal: derivo de sensaciones del cuerpo, especialmente de las que nacen en su superficie.



Es una instancia que se va diferenciando del YO a partir de las identificaciones con:

  1. Los Ideales y,

  2. Las normas de los padres y figuras significativas.

Las identificaciones con los ideales de los padres configuran el núcleo de la sub-instancias denominada Ideal del Yo. Las identificaciones con las normas paternas, constituyen el núcleo de la sub instancia denominada Conciencia Moral.


La libido.

Desde el punto de vista Económico, Freud postula la existencia de una energía única en las vicisitudes de la pulsión sexual: la libido.

La pulsión sexual, que en la primera teoría de las pulsiones, Freud contrapone a las pulsiones de autoconservación, es asimilada en el último dualismo, a las pulsiones de vida: Eros.

Mientras que en el primer dualismo ella es la fuerza sometida exclusivamente al principio del placer, difícilmente educable, funcionando según las leyes del proceso primario y amenazado continuamente desde el interior al equilibrio psíquico, se transforma bajo el nombre de la pulsión de vida, en una fuerza que tiende a la unión (ligazón), para la constitución y manutención de unidades vitales, y en contrapartida, su antagonista es la pulsión de muerte, que funciona según el principio de descarga total.


Pulsiones del yo.

Impulsos de autoconservación (posteriormente se subsume en amor a sí mismo: libido del YO).


Libido del yo.

Narcisismo. El Yo es tomado como objeto por la libido.

Libido es la energía postulada por Freud como sustrato de las transformaciones de la pulsión sexual (en cuanto al objeto (desplazamiento de los investimentos), en cuanto a fin (sublimación por ejemplo), en cuanto a la fuente de la excitación sexual (diversidad de zonas erógenas)).

El término libido, en latín significa voluntad, deseo.

El término evoluciona con las diversas etapas de las teorías pulsionales.

“Llamamos libido a la energía, considerada con una magnitud cuantitativa, de las pulsiones que se refieren a todo lo que podemos entender bajo el nombre de amor”. Freud.

En la medida que la pulsión sexual, se sitúa en el límite psicosomático, la libido designa su aspecto psíquico, es “la manifestación dinámica en la vida psíquica de la pulsión sexual” (energía bien diferenciada de la excitación sexual somática).

“Tres ensayo”: hambre “instinto de nutrición”.

Libido “amor”.

Se mantiene próxima del deseo sexual, que requiere satisfacción. Ahí se trata de libido objetal, se la ve concentrarse en los objetos, fijarse a ellos, o abandonarlos.

En la concepción del narcisismo el significado del término libido es el aspecto energético del impulso sexual y en la “Teoría de la libido”, se trata de la libido del Yo.

Libido del yo. Libido objetal.

Libido del yo o narcisista: toma como objeto un objeto de su propia persona.

Libido objetal: toma como objeto un objeto del exterior.

Existe una balanza energética entre estas dos modalidades de investimento, la libido objetal disminuye cuando aumenta la narcisista y al contrario.

La libido comienza por investirse en el Yo (narcisismo primario) antes de ser enviada para objetos exteriores. Pero siempre el investimento del Yo persiste, y se comporta para los investimentos del objeto, como un animal protoplasmático para con los pseudópodos que emitió.

La retracción de la libido objetal sobre el Yo, constituye el narcisismo secundario, tal como se lo puede observar en los estados psicóticos (hipocondría, etc.)



Pulsiones del Yo (interés) Pulsiones sexuales



Libido del Yo Libido objetal

Pulsión de muerte.

Tiende a la reducción completa de las tensiones, a reconducir al ser vivo al estado anorgánico. Esta vuelta, inicialmente se dirige hacia el interior y tiende a la autodestrucción; la pulsión de muerte seria, secundariamente, dirigida para el exterior; manifestándose entonces, como pulsión de agresiva o destructiva.

La libido tiene por misión tornar inofensiva esta pulsión auto destructiva y desembarazarse de ella haciéndola expresarse para el mundo exterior con auxilio de la musculatura.

Es la pulsión destructiva, pulsión de dominio, voluntad de poder.

Una parte de esa pulsión es puesta al servicio de la función sexual, donde tiene un papel importante que cumplir. Es el sadismo propiamente dicho. Otra parte no sigue este desplazamiento para el exterior, permanece en el organismo donde está ligada libidinalmente.

En el desarrollo libidinal, descubrió Freud, el funcionamiento combinado de la pulsión de vida y la de muerte, ya sea en su forma sádica o en su forma masoquista.

Freud ve en las pulsiones de muerte, las pulsiones por excelencia, en la medida en que en ellas se realiza de forma eminente el carácter repetitivo de la pulsión.
PUNTO DE VISTA DINÁMICO.

Considera a los fenómenos psíquicos como resultantes del conflicto y de la oposición de fuerzas que ejercen una cierta presión, fuerzas que son, en último término, de origen pulsional.

“…se deduce el clivaje del psiquismo, explicándolo dinámicamente, por el conflicto de fuerzas psíquicas que se oponen, y en ella reconocemos el resultado de una lucha activa de dos agrupamientos psíquicos uno contra otro. El clivaje en cuestión, es el del inconciente, versus consciente- preconciente. Este concepto presupone un Conflicto Psíquico. No sólo toma la noción de fuerza o energía, sino la idea de que dentro del psiquismo encuentra, en último análisis, su fuente en un dualismo pulsional. Ejemplo: síntomas obsesivos de duda o inhibición que para Freud son el resultado de fuerzas opuestas.”

El carácter dinámico, es ilustrado por las “formaciones de compromiso”, cuyo análisis, muestra que se debe su consistencia, al hecho de ser mantenidas al mismo tiempo desde dos lados”.


Inconciente en sentido dinámico:

“No designa ideas latentes en general, sino ideas que poseen un cierto carácter dinámico, ideas que continúan separadas de la conciencia a despecho de su actividad e intensidad.


PUNTO DE VISTA ECONÓMICO.

Califica todo lo que se refiere a la hipótesis según la cual, los procesos psíquicos consisten en la circulación y reparto de una energía psíquica cualificable (energía pulsional) o sea, susceptible de aumento, de disminución, de equivalencia. Hay una verdadera carga afectiva que se desplaza de un elemento para otro, a lo largo de un camino conductor.



Distintos tipos de identificación en los textos freudianos. Una aproximación al concepto de Identificación.” Sánchez Mirta. Ficha: 234

Este concepto aparece primero ligado al campo de la psicopatología, ya que le permite a Freud explicar y comprender determinados síntomas, pero más tarde advierte que ese proceso tiene un carácter universal, siendo fundamental en la constitución de psiquismo. La identificación es el resultado de un trabajo psíquico inconsciente, es decir del proceso primario que actúa sobre la representación del objeto y de la relación. Contribuye a la constitución del Yo y del Super Yo, del ideal del yo y el carácter. El carácter del yo es una sedimentación de las investiduras de objeto resignadas, es decir que contiene la historia de las relaciones de objeto.

En la identificación se da un inter-juego entre el yo y el objeto, en algún caso se aspira a ser como el objeto, entre otros se desea estar en su lugar. Ser el otro, para el inconsciente es diferente al deseo consciente de ser como el objeto.

En psicología de las masas y análisis del yo, Freud dice: la identificación es la forma más originaria de ligazón afectiva con un objeto y distinguen distintos modos o maneras en las que se realiza el proceso de identificación:



  1. La identificación primaria es la forma más originaria de ligazón afectiva, es total, masiva, anterior a toda elección de objeto.

  2. Se sustituye una ligazón libidinoso de objeto, por vía regresiva, se introyectan el objeto en el yo (identificación narcisista).

  3. Pueden nacer a raíz de cualquier analogía o rasgos que se encuentren con otra persona que pueda ser o no, objeto de las pulsiones sexuales.


Identificación primaria

Se la considera fundante del yo que se constituye en el estadio del narcisismo. Freud considera que es necesario suponer que el Yo no está desde el comienzo y que no es solo una parte modificada del Ello, por la influencia del sistema percepción. También supone que una nueva acción psíquica, refiriéndose a la identificación, esta contribuye a la constitución del Yo tomando por interiorización al otro como modelo.


¿Cuál es el objeto si no existe la diferenciación Yo/Objeto?

En la fase oral no es posible diferenciar, Yo-Mundo externo, ni tampoco la investidura de objeto de la identificación.



La identificación primaria, y de mayor valencia del individuo: la identificación con el padre de la prehistoria personal, a primera vista no parece ser el resultado ni al desenlace de una investidura de objeto: es una identificación directa e inmediata (no mediada), más temprano que cualquier investidura del objeto.
El yo y el ello (1923)

Las investiduras de objetos parten del ello y el yo es el objeto de amor del ello, en la identificación primaria el yo se identifica de manera total con el objeto. Cuando dice que la identificación es con el padre de la prehistoria personal, Freud aclara que se refiere a lo preedípico y que la identificación es con los progenitores ya que en ese momento no está establecida la diferenciación sexual.


¿De qué modo ocurre?

Dice que es directa, no está mediada por una predilección de objeto, porque está identificada, va a contribuir a la diferenciación yo/objeto: El objeto anhelado y apreciado incorpora por devoración y así se aniquila como tal. En la fase oral así como en la sádico-anal, la incorporación es la meta sexual.

La identificación es la etapa previa de la elección de objeto y es el primer modo, ambivalente en su expresión, como el yo distingue a un objeto.

La identificación desempeña un papel en la prehistoria del complejo de Edipo. En el caso del niño querría crecer y ser como el padre, lo tomo como su ideal. Se pueden diferenciar en este momento dos lazos diferentes:



  1. Con el padre se identifica, lo toma como modelo. El padre es lo que quiere ser.

  2. La madre recibe la investidura sexual de objeto. La elección de objeto es lo que se quiere tener.


Identificación narcisista

Cuando se produce una pérdida, abandono, desengaño tanto manifiesta como inconsciente de un objeto, el yo inicia un proceso donde se identificará con el objeto perdido, el resultado es que el objeto perdido se erige en el yo.

La sustitución participa considerablemente en la estructuración del yo, y contribuye sobre todo a la formación de aquello que dominamos su carácter.

Esta modalidad de identificación contribuye a la constitución del super-yo, ya que con la declinación del complejo de Edipo las investiduras en los objetos parentales son resignadas, lo que produce una modificación en el yo que da lugar al super-yo, tanto en sus aspectos de conciencia moral como de idea del yo.

En la génesis del super-yo se esconde la identificación primaria con el padre de la prehistoria personal, y son producto del complejo de Edipo y de la disposición bisexual.

Las identificaciones que ocurren en el transcurso de la conflictiva edípica son de diferentes tipos, durante la crisis edípica las identificaciones siguen el modelo de la identificación histérica, es decir son parciales, sobre la base de un trabajo o cualidad en común con el objeto, también se denominan identificación con la rival. En tanto que la declinación del complejo de Edipo, las identificaciones son del tipo narcisista, tanto la madre como el padre son abandonados como objetos sexuales y las investiduras objetos son sustituidas por identificaciones. Se les llama también identificaciones secundarias las que son producto de la elaboración del complejo de Edipo, ya que son secundarias a la diferenciación sujeto objeto.


Identificación histérica.

Esta identificación también se la denomina identificación al rasgo, es una identificación parcial porque sólo se limita a tomar un único rasgo de la persona objeto. El yo copia un rasgo y además conserva la investidura de objeto. Está al mismo tiempo al servicio del deseo y la represión, por lo tanto tiene la característica compleja que todo síntoma, también permite la conservación del objeto en la fantasía.

La identificación reemplaza a la elección de objeto, la elección de objeto ha regresado hasta la identificación. La identificación al rasgo también participa de la constitución del superyó, la conciencia moral por la internalización de los rasgos morales de los padres. Otro tipo de identificación histérica, es cuando la identificación prescinde de la relación de objeto con la persona copiada, surge por una fuerte comunidad afectiva. La identificación es sobre la base de poder o querer ponerse en la misma situación. Un Yo percibe una analogía en un punto con otro y luego crea una identificación pero la coincidencia debe permanecer reprimida. Éste tipo de identificación es lo que satisface a la ligazón que une a los individuos en la masa.

D.Winnicott. Desarrollo del vinculo temprano. El Proceso de individuación, de la dependencia absoluta a la independencia. Preocupación maternal primaria. De la ilusión a la desilusión. Fenómenos y objetos transcisionales. La primera posesión No Yo. De lo presimbólico a lo simbólico.

Winnicott, D.




“Realidad y juego”. Cap. 1, 3 (Ficha: 232)

Cap 7 (Ficha 205) y Cap. 9 (Ficha 208). Ed. Gedisa, Barcelona, 1992.

Preocupación maternal primaria”. En: Escritos de Pediatría y Psicoanálisis. (Ficha:333)


Realidad y juego”. Cap. 1, 3, y 7. Winnicott. Ficha 232,
El JUEGO

Para que se dé el juego, debe haber cierto armado del aparato psíquico, porque este tiene que ver con la posibilidad de simbolizar al igual que el lenguaje.

La psicoterapia se da en la superposición de dos zonas de juegos: la del paciente y la del terapeuta. Ambos juegan juntos. El corolario de ello es que cuando el juego no es posible, la labor del terapeuta se orienta a llevar al paciente, de un estado en que no puede jugar a uno en que le es posible hacerlo.

Cuando un niño juego falta en esencia el elemento masturbatorio. Si la excitación física o el compromiso instintivo resultan evidentes cuando un chico juega, el juego se detiene, o queda arruinado.



JUGAR

  • Su precariedad se debe a que se desarrolla entre lo subjetivo y lo que se percibe de manera objetiva.

  • Es universal, corresponde a la salud.

  • Facilita el crecimiento.

  • Conduce a relaciones de grupos.

  • Puede ser una forma de comunicación en psicoterapia.

  • Tiene un tiempo y lugar.

  • Es hacer, es una experiencia creadora.

  • Se da en la zona intermedia de experiencia.

  • Es una forma básica de vida.

  • No es una realidad psíquica interna, se encuentra fuera del individuo, pero no es el mundo exterior.

  • Es satisfactorio, cuando conduce a un alto grado de ansiedad.


Teoría del juego.

El individuo va desde los fenómenos transicionales hacia el juego, de él al juego compartido, y por último hasta las experiencias culturales.

En el juego del niño pequeño pueden reconocerse cuatro etapas:


  1. Existe entre el niño y su objeto una relación de indiferenciación, de fusión, en donde no existe un mundo externo. La visión que el niño tiene del objeto es subjetiva; la madre se orienta a hacer real lo que el niño está dispuesto a encontrar.

  2. La relación entre el niño y el objeto se torna objetiva. El objeto es repudiado y percibido en forma objetiva. Esto depende de que exista una madre dispuesta a participar y a devolver lo que se ofrece. La confianza en la madre constituye un campo de juego intermedio, en el que se origina la idea de lo mágico, pues el niño experimenta en cierta medida la omnipotencia. El juego empezaría un espacio potencial que existe entre la madre y el hijo, o que lo une. El juego es muy estimulante.

  3. Se caracteriza por poder jugar sólo en presencia de alguien, es decir encontrarse solo en presencia de alguien. El niño juego sobre la base de supuesto de que la persona a quien ama y que por lo tanto es digna de confianza se encuentra cerca y que sigue estándola cuando se lo recuera, después de haberla olvidado. Se siente que dicha persona refleja lo que ocurre en el juego.

  4. Consiste en poder superponer dos zonas de juego, la propia y la de otra persona, ya sea un terapeuta o una pareja.

La madre cuida de encajar en sus (del bebe) actividades del juego.
psicoterapia.

El terapeuta se ocupa de los procesos de crecimiento del niño y de la eliminación de los obstáculos evidente para el desarrollo.

El psicoanálisis es el único camino para la utilización terapéutica del juego del niño. El juego por sí mismo es una terapia de aplicación inmediata y universal, e incluye el establecimiento de una actitud social positiva respecto del juego. Si bien los adultos deben estar mientras los niños juegan, no siempre deben intervenir.

El juego en terapia tiene que ser espontáneo, no de acatamiento o aquiescencia, si se desea avanzar en psicoterapia.

El juego compromete el cuerpo, en dos sentidos:


  • Debido a la manipulación de objetos.

  • Porque ciertos tipos de interés intenso se vinculan con algunos aspectos de la excitación corporal.



OTRO RESUMEN : EL JUEGO.WINNICOTT. (FICHA Nº 232)

La psicoterapia se da en la superposición de dos zonas de juego: la del paciente y la del terapeuta. Está relacionada con dos personas que juegan juntas. El corolario de ello es que cuando el juego no es posible, la labor del terapeuta se orienta a llevar al paciente, de un estado en que no puede jugar a uno en que le es posible hacerlo.

El juego y la masturbación


El juego debe ser estudiado como un tema por sí mismo, complementario del concepto de sublimación del instinto. Si la excitación física o el compromiso instintivo resultan evidentes cuando un chico juega, el juego se detiene, o por lo menos, queda arruinado.

Fenómenos transicionales


El jugar tiene un lugar y un tiempo. No se encuentra adentro según acepción alguna de esta palabra. Tampoco está afuera, es decir, no forma parte del mundo repudiado, el no-yo, lo que el individuo ha decidido reconocer como verdaderamente exterior, fuera del alcance del mundo mágico. Para dominar lo que está afuera es preciso hacer cosas, no solo pensar o desear, y hacer cosas lleva tiempo, jugar es hacer.

El jugar en el tiempo y en el espacio


Winnicott postula la existencia de un espacio potencial entre el bebe y la madre. Este espacio se enfrente con el mundo interior y la realidad exterior.

Lo universal es el juego, y corresponde a la salud: facilita el crecimiento, y por lo tanto, esta última; conduce a relaciones de grupo y puede ser una forma de comunicación en psicoterapia.



Teoría del juego.

Es posible describir una secuencia de relaciones vinculadas con el proceso de desarrollo y buscar donde empieza el jugar.

A) El niño y el objeto se encuentran fusionados. La visión que el primero tiene del objeto es subjetiva, y la madre se orienta a hacer real lo que el niño está dispuesto a encontrar.

B) El objeto es repudiado, reaceptado y percibido en forma objetiva. Este proceso depende de que exista una madre dispuesta a participar y a devolver lo que se ofrece.

La madre se encuentra en un “ir y venir” que oscila entre ser lo que el niño tiene la capacidad de encontrar y ser ella misma, a la espera que la encuentre. Si puede representar ese papel durante un tiempo, sin admitir impedimentos, entonces el niño vive cierta experiencia de control mágico, es decir, la experiencia de lo que se denomina “omnipotencia”.

La confianza en la madre constituye entonces un campo de juegos intermedio, en el que se origina la idea de lo mágico, pues el niño experimenta en cierta medida la omnipotencia. Es un espacio potencial que existe entre la madre y el hijo, que los une.

El juego es muy estimulante. Es lo precario de la acción recíproca entre la realidad psíquica personal y la experiencia del dominio de objetos reales. Se trata de la precariedad de la magia misma, que surge en la intimidad, en una relación que se percibe como digna de confianza. Para ser tal, es forzoso que la relación tenga por motivo el amor de la madre, o su amor-odio, o su relación objetal, y no formaciones de reacción.

C) La etapa siguiente consiste en encontrarse solo en presencia de alguien. El niño juega entonces sobre la base del supuesto de que la persona a quien ama y que por lo tanto es digna de confianza se encuentra cerca, y que sigue estándolo cuando se la recuerda, después de haberla olvidado. Se siente que dicha persona refleja lo que ocurre en el juego.

D) El niño se prepara ahora para la etapa que sigue, consistente en permitir una superposición de dos zonas de juego y disfrutar de ella. Primero, es la madre quien juega con el bebe, pero cuida de encajar en sus actividades de juego. Tarde o temprano introduce su propio modo de jugar, y descubre que los bebes varían según su capacidad para aceptar o rechazar la introducción de ideas que les pertenecen. Así queda allanado el camino para un jugar juntos en una relación.

Psicoterapia

El terapeuta se ocupa de los procesos de crecimiento y de la eliminación de los obstáculos evidentes para el desarrollo.

El juego es por sí mismo una terapia. Es una experiencia siempre creadora, una experiencia en el continuo espacio-tiempo, una forma básica de vida. Su precariedad se debe a que siempre se desarrolla en el límite entre lo subjetivo y lo que se percibe de manera objetiva.

RESUMEN


  • El niño que juega habita en una región que no es posible abandonar con facilidad y en la que no se admiten intrusiones.

  • Esa zona de juego no es una realidad psíquica interna. Se encuentra fuera del individuo, pero no es el mundo exterior.

  • En ella el niño reúne objetos o fenómenos de la realidad exterior y los usa al servicio de una muestra derivada de la realidad interna o personal.

  • Al jugar, manipula fenómenos exteriores al servicio de los sueños.

  • Hay un desarrollo que va de los fenómenos transicionales al juego, de este al juego compartido y de él a las experiencias culturales.

  • El juego implica confianza, y pertenece al espacio potencial existente entre el bebe y la figura materna.

  • El juego compromete el cuerpo.

  • La excitación corporal amenaza el juego.

  • El juego es satisfactorio.

  • El despertar de los instintos no es excesivo.

  • El juego es intrínsecamente excitante y precario.


La ubicación de la experiencia cultural”. Winnicott. Ficha 205.

El “O” es un símbolo de la unión del bebé con la mamá (o parte de esta). Este símbolo puede ser localizado en lugar y tiempo en que la madre se halla en la transición de estar (en la mente del bebé) fusionada al niño y ser experimentada como un “O” que debe ser percibido antes que concebido. El uso de un “O” ahora simboliza la unión de cosas ahora separadas, el bebé y la mamá, en el punto del tiempo y el espacio de la iniciación de su estado de separación.

Hay salud cuando las defensas del yo no son rígidas.

La persona debe ser anterior a su uso del instinto. Cuando se habla de un sujeto, se habla de él junto con la acumulación de sus experiencias culturales.

Winnicott utiliza “experiencia cultural” como una ampliación de la idea de los FT y del juego, sin estar seguro de poder definir “cultura”, piensa en la tradición heredada, en el acervo común de la humanidad.
Tesis principal.


  1. El lugar de ubicación de la experiencia cultural es el espacio potencial que existe entre el individuo y el ambiente. La experiencia cultural comienza con el vivir creador, cuya primera manifestación es el juego.

  2. En cada individuo la utilización de dicho espacio la determinan las experiencias vitales que surgen en las 1° etapas de su existencia.

  3. Desde el principio el bebé vive experiencias de máxima intensidad en el espacio potencial que existe entre el objeto subjetivo y el objeto percibido en forma objetiva, entre las extensiones del yo y el no-yo.

  4. Todos los bebés tienen en dicho espacio sus experiencias favorables o desfavorables. La dependencia es máxima. El espacio potencial se da solo en relación con un sentimiento de confianza por parte del bebe.

  5. Para estudiar el juego y después la vida cultural es preciso examinar el destino del espacio potencial que hay entre un bebé cualquiera y la figura materna humana, que en esencia es adaptativa debido al amor.

Para el pequeño con objeto es un objeto “hallado”. Si se le ofrece la oportunidad, el bebé empieza a vivir de manera creadora, y a usar objetos reales para mostrarse creativo en y con ellos.

El niño “privado” es inquieto e incapaz de jugar, y posee una capacidad empobrecida para la experiencia en el terreno cultural.

Un peligro es que el espacio potenciador sea colmado por lo que inyecta en él alguien que no es el bebé. Todo lo que proviene de algún otro es material persecutorio, y el bebé no cuenta con medios para rechazarlos.

La experiencia cultural es una tercera zona, que es un derivado del juego.


Objetos transicionales y fenómenos transicionales”. Winnicott. Ficha 221.
Parte exterior Parte interior.


Mamá ofrece objeto

Aficción del bebe al objeto

Zona intermedia de experiencia


“Objeto transicional” (OT) y “Fenómeno transicional” (FT): “Zona intermedia de experiencia entre el pulgar y el osito” (ZI); se pueden estudiar muchas otras cosas de importancia:



  1. La naturaleza del objeto.

  2. La capacidad del niño para reconocer el objeto como un no yo.

  3. La ubicación del objeto: afuera, dentro en el límite.

  4. La capacidad del niño para crear, idear e imaginar, producir, originar un objeto.

  5. La iniciación de un tipo afectuoso de relación de objeto.

El FENÓMENO TRANSICIONAL: empieza a aparecer desde los cuatro o seis meses hasta los ocho o doce meses. Puede persistir, siendo una necesidad absoluta a la hora de acostarse o en momentos de soledad, etc.

El parloteo del bebé y la manera en que un niño mayor repite un repertorio de canciones y melodías mientras se prepara para dormir se ubican en las zonas intermedia. Estas experiencias van acompañadas por la formación de pensamientos o de fantasías.

Junto con el uso que se hace de objeto que no forman parte del cuerpo del niño aunque todavía no se los reconozca del todo como pertenecientes a la realidad exterior.

A parte de un interior y un exterior, hay una tercera parte de la vida del ser humano es una ZONA INTERMEDIA DE EXPERIENCIA a la cual contribuyen la realidad interior y la vida exterior. se trata de una zona que no es objeto de desafío alguno, porque no se le presentan exigencias, salvo la de que exista como lugar de descanso para un individuo dedicado a la perpetua tarea humana de mantener separadas y a la vez interrelacionadas la realidad interna y la exterior.

Estudio, la SUSTANCIA DE LA ILUSIÓN: estado intermedio entre la incapacidad del bebé para reconocer y captar la realidad y su creciente capacidad para ello. La sustancia de la ilusión es lo que le permite al niño jugar, en la vida adulta es inherente del arte y la religión, pero que se convierte en el sello de la locura cuando un adulto exige demasiada credulidad de los demás cuando los obliga a aceptar una ilusión que no les propia.



Realidad interna

(Subjetiva)



Realidad externa

(Objetiva)


Zona intermedia de experiencia

Desarrollo de una pauta personal.

Progresos en manipulación de “O” “No yo”.

En el desarrollo de un niño pequeño aparece, tarde o temprano una tendencia a entretejer en la trama personal objetos diferentes que yo (en cierta medida estos “O” representan el pecho materno.
FT= por ejemplo.

Succión del pulgar.


Uno de los casos siguientes complica la experiencia autoerótica como la succión del pulgar:

  1. Con la otra mano, el bebé toma un “O” exterior, frazada o sabana y lo introduce en la boca junto con los dedos

  2. Desde los primeros meses el bebé arranca la lana, la reúne y la usa para la parte acariciadora de la actividad.

  3. Se producen movimientos de masticación, acompañado por sonidos de “mam mam”, balbuceos, ruidos anales, las primeras notas musicales, etc.

Estas aproximaciones funcionales van acompañadas por la formación de pensamiento o de fantasías.
OBJETO TRANSICIONAL

  • Tiene materialidad (puede ser duro o blando).

  • Forma parte del mundo exterior, es elegido por el bebé (ese y no otro).

  • Puede representar el pecho o falo materno, o el objeto de la 1° relación, pero lo importante es que tiene actualidad, esto significa que puede convertirse en “O” manipulable como 1° posesión no-yo.

  • Es pre-simbólico.

  • Sigue siendo importante, los padres llegan a conocer su valor y lo llevan consigo cuando viajan. La madre permite que se ensucie y aún que tenga mal olor, pues sabe que lo lava marca una ruptura en la continuidad de la experiencia de bebé, que puede destruir la significación y el valor para este.

  • Cuando el bebé comienza a usar sonidos organizados, puede usar una palabra para nombrarlos, por lo general contiene en parte de una palabra empleada por los adultos.

  • A lo largo el OT puede convertirse en un O fetiche y persiste como una característica de la vida adulta sexual.

  • Es anterior a la prueba de la realidad establecida.

  • En relación con el OT, el bebé pasa del dominio omnipotente (mágico) de dominio por manipulación (erotismo muscular y el placer de la coordinación).

  • A consecuencia de la organización erótica anal el OT puede representar las heces.

  • A veces no existe el OT aparte de la madre misma, el bebe se siente tan perturbado en su desarrollo emocional, que no le resulta posible gozar del estado de transición o bien se quiebra la secuencia de los “O” usados.




FENÓMENO TRANSICIONAL

OBJETO TRANSICIONAL

  • Son situaciones que sirven de acompañantes al bebe, hasta que en un momento determinado va a aparecer un objeto.

  • Son universales.

  • Objeto que utiliza en ese espacio, entre ese tiempo de ilusión-desilusión, que va a calmar la ansiedad depresiva que surge cuando se está separado de la madre. Va a ser la primera posición no yo, es como el primer objeto diferente de yo. Sirve para descargar sus pulsiones tanto agresivas como de amor.

  • Aparece entre los cuatro o cinco meses y el año.

  • Permite que se abra un espacio que va a ser utilizado para el juego.

  • Es pre-simbólico para poder acceder a la simbolización (algo que viene a ocupar el lugar de otra cosa) es necesario que se haya podido efectuar la separación y en el lugar de la ausencia de la madre poner otra cosa. Pero el OT no es todavía un símbolo de la madre, porque está todavía muy pegado.

  • Este objeto pierde en algún momento significado, deja de ser utilizado.


Relación con el objeto interno. (Klein)

Es claro relacionar el OT con el objeto interno de Melanie Klein.

El OT no es un “O” interno (el cual constituye un concepto mental): es una posesión. Pero (para el bebé) tampoco es un “O” exterior.

Cuando subsiste la característica de insuficiencia del objeto externo, el interno deja de tener significado para el bebé, y entonces, el OT se vuelve carente de sentido.

Nunca se encuentra bajo el dominio mágico, como el interno, ni está fuera de ese dominio como ocurre con la madre verdadera.
Ilusión-desilusión:

Un niño no tiene la menor posibilidad de pasar del principio de placer al de la realidad, sino existe una madre lo bastante buena (no tiene porque ser la del niño) es la que lleva a cabo la adaptación activa a las necesidades de este y que la disminuye poco a poco, según la creciente capacidad del niño para hacer frente al fracaso en materia de adaptación y para tolerar los resultados de la frustración.


La ilusión y su valor: al comienzo gracias a una adaptación de casi 100%, la madre puede interpretar las necesidades del bebé y satisfacerlas. La madre le ofrece al bebé la oportunidad de crearse la ilusión de que su pecho es parte de él. La madre debe poder ilusionar al bebé de que él es creador de lo que precisa, como no hay una diferencia entre el yo y el mundo externo es como que el pecho es creado por el bebé en el momento que lo necesita. Es un tiempo de ilusión, siendo la base de la futura creatividad en el adulto (creatividad primaria).

La tarea posterior de la madre consiste en desilusionar al bebé en forma gradual, pero no lo logrará si al principio no le ofreció suficientes oportunidades de ilusión.

Los FT representan las primeras etapas del uso de la ilusión, sin la cual no tiene sentido para el ser humano la idea de una relación con un objeto que otros perciben como exterior a ese ser.

La DESILUSIÓN consiste en que la madre va ir preparando al bebé para el destete. Tiene que ver con presencia o ausencia de la madre, estas frustraciones son necesarias para que haya progreso en el psiquismo. Es necesario que poco a poco se pueda ir separando para que pueda a ser la diferenciación entre lo que es un yo y lo que es otro. El niño deberá ir amoldándose al principio de realidad.


Desarrollo de la teoría de la ilusión-desilusión:

En la infancia la zona intermedia es necesaria para la iniciación de una relación entre el niño y el mundo. Para ello es esencial la continuidad (en el tiempo) del ambiente emocional exterior y de determinados elementos del medio físico, tales como el o los objetos transicionales.


Relación con la primera posesión (resumen)

Esta se vincula en el tiempo con los fenómenos autoerótico y la succión del puño y del pulgar, y más adelante con el primer animal o muñeca blanda y con juguetes duros. También tiene vinculaciones con el objeto exterior (el pecho materno) y con los objetos internos (el pecho mágicamente introyectado), pero es diferentes de ellos.

Los objetos y fenómenos transicionales pertenecen al reino de la ilusión que constituye la base de iniciación de la experiencia.

Esa primera etapa del desarrollo es posibilitada por la capacidad especial de la madre para adaptarse a las necesidades de su hijo, con lo cual le permite forjarse la ilusión de que lo que él cree existe en la realidad.

La zona intermedia de experiencia, constituye la mayor parte de la experiencia del bebé y se conserva a lo largo de la vida en las intensas experiencias que corresponden a las artes y la religión, a la idea imaginativa y a la labor científica creadora.

Por lo general el OT del bebé se descarga poco a poco, en especial a medida que se desarrollan los intereses culturales.


Una aplicación teórica:

Lo transicional no es el objeto. Este representa la transición del bebé de un estado en que se encuentra fusionado a la madre a uno de la relación con ella como algo exterior y separado.


Psicopatología que se manifiesta en la zona de fenómenos transicionales:

Cuando se encuentra ausente la madre, o alguna persona de la cual depende el bebé, no se produce un cambio inmediato porque este tiene una representación de la madre interna, que se mantiene durante cierto período. Si la madre se ausenta por más tiempo se disipa el recuerdo de la representación interna.

Cuando ello se produce, los FT se vuelven poco a poco carentes de sentido y el bebé no puede experimentarlos. Presenciamos entonces la descarga del O. Por ejemplo, niño cuerda. Esta última significaba comunicación que no tenía, la cuerda la utilizaba ante la sensación de separación con la madre. Cuando juegan a ahorcarse, se puede tomar como un juego de perversión.
Preocupación maternal primaria” (Madre corriente dedicada). Winnicott. Ficha 333.
Esta es una condición psicológica que se desarrolla gradualmente y se convierta en un estado de sensibilidad exaltada durante el embarazo y especialmente hacia el final del mismo. Dura unas cuantas semanas después del nacimiento del pequeño. No es fácilmente recordado por la madre una vez que se ha recobrado del mismo (es reprimido).

Es una enfermedad normal que les permite adaptarse delicada y sensiblemente a las necesidades del pequeño en el comienzo, o bien la consiguen con uno de sus hijos pero no con los demás.

Cuando una mujer tiene una fuerte identificación masculina se encuentra con que le es muy difícil cumplir con esta parte de la función materna, y la envidia reprimida del pene deja poco espacio para la preocupación materna primaria. En lugar de dar por sentado el buen efecto de la preocupación precoz y temporal, se encuentran atrapadas en la necesidad de terapia del pequeño, es decir, la necesidad de un prolongado período de adaptación a la necesidad o de mimos. En vez de madres, son terapeutas.

Los fracasos maternos producen fases de reacción ante los ataques y estas reacciones interrumpen la continuidad existencial del pequeño. Cualquier exceso en tales reacciones produce, no la frustración, sino la amenaza de aniquilamiento, que es una angustia primitiva muy real, muy anterior a cualquier angustia en cuya descripción intervenga la palabra “muerte”.

Solo si la madre se halló sensibilizada, podrá ponerse en el lugar del pequeño y, de este modo, satisfacer sus necesidades que al principio son corporales, pero paulatinamente pasan a ser necesidades del yo.

Empieza a existir una relación yoica entre la madre y el pequeño. El niño puede a la larga edificar en la madre la idea de una persona.

El fracaso de adaptación de la madre en la fase más precoz produce la aniquilación del self del pequeño, se perciben como amenazas a la autoexistencia personal. La primera organización del yo procede de la experiencia de amenazas de aniquilamiento que no conducen a la aniquilación y con respecto a las cuales hay recuperación repetidas veces. Partiendo de tales experiencias la confianza en la recuperación comienza a ser algo que lleva a un yo y a una capacidad del yo para enfrentarse con la frustración.

PREOCUPACION MATERNAL PRIMARIA. WINNICOTT. (FICHA Nº 333)
Preocupación maternal primaria

Las desilusiones y las frustraciones son inseparables de la relación madre-pequeño.

Posición de la madre. Hay algo que puede denominarse “medio no suficiente o insatisfactorio” algo que deforma el desarrollo del pequeño, del mismo modo que existe un medio bueno o suficiente que permite que el niño, en cada fase alcance las apropiadas satisfacciones innatas así como las angustias y conflictos.

Existe una identificación entre la madre y el pequeño. Esta identificación refiere a la dependencia del niño respecto de la madre.



La preocupación maternal

Gradualmente se desarrolla y se convierte en un estado de sensibilidad exaltada durante el embarazo y especialmente hacia el final del mismo.

Dura unas cuantas semanas después del nacimiento del pequeño.

No es fácilmente recortado por la madre una vez que se ha recobrado del mismo.

Este estado organizado podría compararse con un estado de replegamiento o de disociación, o con una fuga o incluso con un trastorno a un nivel más profundo, como por ejemplo un episodio esquizoide en el cual algún aspecto de la personalidad se haga temporalmente dominante.

Madre “dedicada” o “madre corriente dedicada”. Hay muchas mujeres que son buenas madres en todos los demás aspectos y que son capaces de llevar una vida rica y fructífera pero que no pueden alcanzar esta “enfermedad normal” que les permite adaptarse delicada y sensiblemente a las necesidades del pequeño en el comienzo; o bien lo consiguen con uno de sus hijos pero no con los demás. Tales mujeres no son capaces de preocuparse de su propio pequeño con exclusión de otros intereses, de una forma normal y temporal. En algunas de estas personas se produce una” huida hacia la cordura”. Cuando una mujer tiene una fuerte identificación masculina se encuentra con que le es muy difícil cumplir con esta parte de su función materna, y la envidia reprimida del pene deja poco espacio para la preocupación maternal primaria.

El resultado consiste en que tales mujeres, una vez que han tenido un niño, pero habiéndoseles escapado la primera oportunidad, se encuentran ante la tarea de compensar lo perdido. Pasan un largo periodo para adaptarse estrechamente a las crecientes necesidades del pequeño y no es seguro que consigan reparar la deformación precoz. Se encuentran atrapadas en la necesidad de terapia del pequeño, es decir, la necesidad de un prolongado periodo de adaptación a la necesidad o de mimos. En vez de madres, son terapeutas.

Esta labor de la madre encierra una fuerte tensión debido a que no se realiza de manera natural. La tarea que se emprende tiene su lugar apropiado en una fase anterior, en este caso aquella en la que el pequeño solo empezaba a existir como individuo.

El pequeño tiene:


  • Una constitución

  • Tendencias innatas al desarrollo

  • Movilidad y sensibilidad

  • Instintos involucrados en la tendencia al desarrollo con cambios en la dominancia social

La madre que alcanza el estado “preocupación maternal primaria” aporta un marco en el que la constitución del pequeño empezara a hacerse evidente, en el que las tendencias hacia el desarrollo empezaran a desplegarse y en el que el pequeño experimentara movimientos espontáneos y se convertirá en poseedor de las sensaciones que son apropiadas a esta fase precoz de la vida. Si la madre aporta una adaptación suficiente a la necesidad, la vida del pequeño se ve muy poco turbada por las reacciones ante los ataques. Los fracasos maternos producen fases de reacción ante los ataques y estas reacciones interrumpen la continuidad existencial del pequeño. Cualquier exceso en tales reacciones produce, no la frustración, sino la amenaza de aniquilamiento.

La base para la instauración del yo la constituye la suficiencia de la continuidad existencial, no interrumpida por las reacciones ante los ataques.

Solo si la madre se halla sensibilizada podrá ponerse en el lugar del pequeño y de este modo satisfacer sus necesidades. Estas al principio son corporales, pero paulatinamente pasan a ser necesidades del yo, a medida que la psicología va naciendo de la elaboración de la experiencia física.

Empieza a existir una relación yoica entre la madre y el pequeño, relación de la que la madre se recupera, y a partir de la cual el niño puede a la larga edificar en la madre la idea de una persona. El fracaso de adaptación materna en la fase más precoz no produce otra cosa que la aniquilación del self del pequeño.

En esta fase, el niño no percibe de ningún modo lo que la madre hace bien. Sus fracasos no son percibidos en forma de fracasos maternos, sino que actúan como amenazas a la auto existencia personal.

La primera organización del yo procede de la experiencia de amenazas de aniquilación que no conducen a la aniquilación y con respecto a las cuales hay recuperación repetidas veces.

Un medio suficiente en la primera fase permite que el pequeño comience a existir, a tener experiencia, a construirse un yo personal, a dominar los instintos y a enfrentarse con todas las dificultades inherentes a la vida. Todo esto le parece real al pequeño, que es capaz de poseer un self que, a la larga, incluso puede permitirse sacrificar la espontaneidad, incluso morir.

Sin una inicial provisión ambiental satisfactoria este self capaz de morir jamás se desarrolla. La sensación de realidad se halla ausente y si no hay demasiado caos la sensación definitiva es de futilidad.



El self individual empieza como una suma de la experiencia inactiva, de la movilidad espontanea, y de la sensación, regreso de la actividad al descanso y la gradual instauración de una capacidad para aguardar la recuperación de la aniquilación; aniquilación resultante de las reacciones ante los ataques del medio ambiente. El individuo necesita empezar en el medio ambiente especializado denominado “preocupación maternal primaria”.


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