Módulo II: Del “infans” al niño Parte 1



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MÓDULO II: Del “infans” al niño
Parte 1. Constitución del sujeto psíquico
BIBLIOGRAFIA OBLIGATORIA. Parte 1

Aller M ; Sánchez C ¿Qué es un niño? F 272
El concepto de infancia, perspectiva histórica. Dos teorías que modifican el concepto de niño la Teoría Psicoanalítica y la Teoría Psicogenética.

Noción de sujeto y de subjetividad.

Conceptualización de la constitución del psiquismo desde el Psicoanálisis:

Piera Aulagnier. El discurso y el deseo parental como organizadores del espacio donde podrá

constituirse el Yo. La madre en su función de porta voz, función de prótesis. Violencia de la anticipación. Violencia de la interpretación.

El deseo del padre. Contrato narcisista



BIBLIOG
A ulagnier, P. La violencia de la interpretación, Cap, IV .Ed. Amorrortu. 1988. F316



Hornstein, L; Aulagnier, P.

Piera Aulagnier: sus cuestiones fundamentales. (Fragmento. Pags. 18, 19 y 65 a 77) en Cuerpo, Historia e Interpretación. Paidós. Editorial (Ficha:239)



El espacio al que el YO puede advenir”. Aulagnier, Piera (Post lacaniana, escuela francesa). Ficha 316.

Se replantea el modelo Freudiano en función de encontrar una manera de explicar la psicosis, por considerar que la teoría freudiana no alcanzaba.


El infans (el bebé, no habla, no tiene voz), adviene al mundo o nace en un “espacio hablante”, en donde el discurso, sobre todo de la madre, cumple un importante papel para su constitución anímica.

Piera Aulagnier se centra en lo que para ella es la PRINCIPAL ACTIVIDAD PSÍQUICA, que se basa en la representación, es decir PRODUCIR REPRESENTACIONES.

Esta tarea consiste en “metabolizar” o dar ingreso o ingerir información que viene desde lo exterior, que es heterogéneo y transcribirla en una representación haciendo lo heterogéneo en algo propio, algo homogéneo.

Esta ACTIVIDAD PSÍQUICA está dada por la conjugación de TRES PROCESOS




PROCESO

TIPO DE REPRESENTACIÓN

CARACTERÍSTICA.

Originario

Pictograma

Ignora el principio de la realidad.

Primario

Escénica o de fantasía

Tiende a someterlo al objeto del placer.

Secundario

Enunciado ideica.



El bebé cuando nace se encuentra en un estado de:



  • Indefensión.

  • Dependencia.

  • Prematuración (el niño no viviría si, desde un principio, los dos principios de funcionamiento psíquico no actuasen en el ambiente en que debe vivir para adecuarlo a las exigencias de la psique).

  • Se encuentra con otro que es la madre. Esta les otorga un índice libidinal y una jerarquía de objeto psíquico, conforme a lo que llamamos las “necesidades” de la psique.

Lo que en un principio, el infans metaboliza es una pura representación de su relación con el mundo, se trata de una fragmento del mundo. Es decir, la psique “toma en sí” un objeto marcado por el principio de realidad y lo metaboliza en un objeto modelado exclusivamente por el principio de placer, pero en esta operaría la representación “pictograma”, es decir, lo poco que se puede saber del mundo exterior se inscribe en su espacio a través de un signo.

Síntesis:

El yo no viene incorporado, sino que llega a un espacio social, virtual, de lenguaje, de cultura; por ser una parte del todo se lo llama MICROAMBIENTE (el núcleo familiar); este tiene dos organizadores:



  • Discurso de los padres.

  • Deseo de la pareja paterna.

Estos dos organizadores tienen necesariamente que existir para que el espacio se configure.


  • ¿Cuáles son las FUNCIONES DE LA MADRE?

  • Porta voz, en sentido subjetivo y social.

  • Sombra hablada.

  • Prótesis de la psiques.

  • Violencia de interpretación y anticipación que se ejerce desde el propio discurso materno.


PORTA VOZ: desde la llegada al mundo del infans, la mamá lleva o porta el discurso en sentido que comunica todo lo que ella considera que el niño vive y en el sentido del orden cultural y social externo al infans.

En la primera fase de la vida, la voz materna es la que comunica entre sí dos espacios psíquicos, por eso la psiques de la madre cumple la función de prótesis.

La necesidad de la presencia de otro no es en absoluto reductible a las funciones vitales a las que debe desempeñar. Vivir exige la satisfacción de una serie de necesidades de la que el infans no puede ocuparse en forma autónoma. El infans tiene la necesidad de la psique. El discurso de la madre porta todos los símbolos culturales; es el orden cultural, las normas sociales, portadora de todos los significantes culturales. Es porta voz de los ideales.
FUNCIÓN DE PRÓTESIS

Le sirve de aquello que no está constituido.

La cumple la psique materna, ya que posibilita el proceso originario y primario del infans. Como el bebe no puede satisfacer sus necesidades solo, la madre premoldea lo que entra en la psique del bebe para hacerlo digerible homogéneo prepara la información psíquica para que sea metabolizable.

A diferencia del proceso secundario el proceso originario o primario viene desde el nacimiento acabado, con un perfecto funcionamiento y es por eso que el infans realiza una representación pictórica de este micro ambiente de esto mundo que comienza a conocer. Sin embargo no puede metabolizar cualquier tipo de material o contenido, sino que es necesario que previamente la madre haya dado un significante a esos objetos, es decir, que hayan sido objetos de proceso secundario por parte de la madre. Paradójicamente el proceso primario suele ignorar o borrar ese significado que es su condición de existencia.

La función de prótesis de la psique materna permite que la psique encuentre una realidad ya modelada por su actividad y que, gracias a ellos, será representable: la psique reemplaza lo carente de sentido de un real, que no podría tener status alguno en la psique, mediante una realidad que es humana por estar catectizada por la libido materna.

En el MOMENTO DEL ENCUENTRO INFANS-MADRE nos vemos confrontados con una dinámica peculiar (relación M-M).




MADRE

INFANS

Ofrece un material psíquico que es estructurante sólo por haber remodelando por su propia psique, lo que implica que ofrece un material que respeta las exigencias de la represión.

Recibe este “alimento” psíquico y reconstruye tal como era en su forma arcaica para aquella que, en su momento, lo había recibido del otro.

La psiquis del infans remodela ese material, pero sin poder imponer que irrumpan en su propio espacio restos que escapan su poder y que forman los recursos necesarios para la actividad de lo secundario.


VIOLENCIA DE LA ANTICIPACIÓN (SOMBRA HABLADA)

Existencia de un discurso materno, previo de nacimiento del infans a través del cual la madre lleva a cabo un proceso de idealización en referencia a las características del niño y que una vez que él adviene se proyecta sobre sí y lo acompaña por un tiempo sin posibilidad para contradicción (por la falta de la palabra en el infans). Es decir, en un primer momento, el discurso materno se dirige a una sombra hablante proyectada sobre el cuerpo del infans, ella le demanda a este cuerpo cuidado, mimado, alimentado que confirme su identidad con la sombra.

El término MADRE, es utilizado para designar a un sujeto que tiene los siguientes caracteres:


  1. Represión exitosa de su propia sexualidad infantil.

  2. Un sentimiento de amor hacia el niño.

  3. Su acuerdo esencial con lo que el discurso cultural del medio de que pertenece dice acerca de la función materna.

  4. La presencia junto a ella de un padre del niño, por quien tiene sentimientos fundamentales positivos.

El primer punto de anclaje (que puede dramáticamente convertirse en el primer punto de ruptura) entre la SOMBRA Y EL CUERPO está representado por el SEXO. Sin duda la madre podrá hablar en femenino o la sombra de un cuerpo provisto de pene, y a la inversa, pero en tal caso, no ignora que existe una antinomia entre el sexo de la sombra y el sexo del cuerpo, puede ocurrir que ello le revele la antinomia que existe entre la sombra y el cuerpo en su totalidad. La ambigüedad de la catexia de la madre en relación con el cuerpo del niño señala esa escisión del niño operada por la madre: nunca el O-cuerpo será tan cercano, tan dependiente hasta el punto objetos de cuidado, de atenciones, de interés, mientras que en realidad, constituye un simple apoyo y soporte de la sombra que se impone como el amado o aquel a quien amar.

La sombra representa la persistencia de la idealización que el yo proyecta sobre el “O”, lo que él quería que sea o que llegase a hacer, de todos modos no anula aquello que a partir del “O” puede imponerse como contradicción. Por ello, entre el “O” y la sombra persiste la posibilidad de la diferencia. El reconocimiento de esa posibilidad determina lo que el yo vive como duda, sufrimiento, agresión e, inversamente como placer, alegría, certeza en los momentos en los que se asegura de la concordancia presente entre la sombra y el “O”.

Por el contrario en la primera fase de la vida, al no disponer aun del uso de la palabra, es imposible contraponer los propios enunciados identificatorios a los que se proyectan sobre uno: ello permite que la sombra se mantenga durante cierto tiempo al resguardo de toda contradicción manifiesta por parte de su soporte (el infans).

Sin embargo la posibilidad de contradicción persiste, y quien puede manifestarla es el cuerpo: el sexo, en primer lugar y también todo aquello que en el cuerpo puede aparecer bajo el signo de una falta, de una carencia: falta de sueño, de crecimiento de movimiento, de fonación y en un momento relativamente precoz, falta de “saber pensar”.





La madre sigue hablando por el bebe.
VIOLENCIA DE LA INTERPRETACIÓN O PRIMARIA EL RIESGO DE EXCESO

Es una violencia porque impone en el otro lo que ella (madre) piensa, y el bebé no puede decir. Esta violencia empieza con la sombra hablada; el bebé no puede oponerse con el habla a todo lo que le impone la madre, si lo hace oponiéndose con el cuerpo.

La violencia de anticipación es porque la madre simboliza todo lo que le pasa al niño, este discurso de la madre es una violación. Esta anticipación ofrece al sujeto un don sin el cual no podría convertirse en sujeto. Esta metabolización operada, en primer lugar, por la madre, en relación con las vivencias del infans se instrumenta y se justifica, ante ella, por el saber que se atribuye en relación con las necesidades de ese cuerpo y de esa psique. Para la estructura psíquica es necesario que se opere esta transformación radical que permite que la respuesta que el infans recibe preanuncie la denominación y el reconocimiento de lo que serán luego sus objetos de demanda. Esta violencia operada por la interpretación de la madre en relación con el conjunto de las manifestaciones vivenciales del infans es, pues, indispensable.

Su agente es un deseo heterogéneo: el de la madre que desea poder ser reconocida por él como la única imagen dispensadora de amor. Es una violencia imprescindible y no puede faltar para que el niño sobreviva corporalmente y psíquicamente.

Sin embargo, aparece otro factor importante para el destino del sujeto: el riesgo de exceso: este no siempre se actualiza, pero cuya tentación está siempre presente en la psique de la madre. Lo que la madre desea es la no modificación de lo actual, pero si la madre no logra renunciar a él se produce un abuso de violencia que intentará imponerse a través de ella. La progenitora no querría perder el lugar de un sujeto que da la vida, que posee los O de la necesidad y dispensa todo aquello que constituye para el otro una fuente de placer, tranquilidad, alegría.

Cuando el pequeño piensa, tiene una “bella inteligencia”, responde a la norma. La primera consecuencia es que esta confirmará a la madre el éxito o fracaso de su función materna. La segunda consecuencia es que el tiempo que prevalece a las manifestaciones de la actividad de pensar nunca es vivido en forma neutra.

La mamá debe superar y resignar la función de porta voz, dejando al infans un espacio de autonomía e independencia.

La madre sabe, que el pensamiento es el instrumento de lo que puede ser disfrazado de lo oculto, de lo secreto, el lugar de un posible engaño que no es posible descubrir.

El comienzo de la actividad de pensar suscita en ella TRES RESPUESTAS CONSTANTES:


  1. Es una continuación de funciones corporales.

  2. Se impone una jerarquía que atribuye a esta última función el poder de cristalizar el conjunto de las respuestas que la madre esperaba del cuerpo, como testigo de la justificación y de la eficacia de su función materna. Así el pensamiento del niño se convierte en la vida regia que le indica a la madre, la respuesta o rechazo o aceptación del niño a lo que ella espera.

  3. La madre percibe a esta actividad como coextensa con un riesgo.

Estas tres respuestas están siempre presentes, se pasa del deseo lícito y necesario al deseo de no cambio que le dará el poder de privar al niño de todo derecho autónomo de ser, prohibiéndose el derecho a un pensamiento autónomo.
EL DESEO DEL PADRE.

El deseo de este catectiza al niño, no como un equivalente fálico, sino como signo de que su propio padre no lo ha ni castrado ni odiado.

El padre reconocerá que morirá a causa de aceptar legar en algún momento su función a este último. El deseo del padre apunta al niño como una voz, un nombre, un después: ve en él al que le confirma que la muerte es la consecuencia de una ley universal.

La experiencia cotidiana nos revela que para el padre es mayor la dificultad en aceptar el rechazo del hijo a compartir sus propios valores que el de la hija.



  1. El deseo del padre apunta al hijo como sucesor de su función, lo proyecta más rápidamente a su lugar de futuro sujeto.

  2. El narcisismo proyectado por el padre sobre el hijo se apoyará en valores culturales.

  3. El pasaje del niño de estado de adulto será experimentado en menor medida como una separación o una pérdida por el padre que por la madre. El hijo le ofrece un reaseguro en lo referente a su función paterna y a su rol de transmisor de la ley.

APUNTE Para Piera Aulagnier la psique es un sistema abierto, un ente organizador en constante cambio con el exterior. Nuestra vida es una vida de relación. El psiquismo se va a conformar en relación a los vínculos que se establecen. El sujeto se relaciona con su cultura, se va a conformar en redes relacionales, en lo intersubjetivo, en el entorno social de convivencia. Para esta autora, el sujeto está condenado a: metabolizar, investir y representar. Una vez que se constituyen las tres instancias, perduran para siempre. De hecho, lo que se incorpora va para todo el aparato psíquico.

Así como Freud desde su tópica habla de proceso primario (el ello, un “maestro brujo” que repite una historia sin palabras que ningún discurso puede modificar) y proceso secundario (yo), Piera agregará una instancia más: el proceso originario (pictograma). Tratará al proceso primario desde la fantasía y el proceso secundario desde la represión ideica. Señala Aulagnier: “La teoría del "moi" freudiano, sólo puede comprenderse partiendo de lo que Freud toma como origen del moi; es decir el yo-ello indiferenciado del cual poco a poco se diferencia el yo con las diferentes funciones que le atribuye a la parte consciente del yo. Diría que, desde el punto de vista "ontogenético", para Freud hay una matriz del yo que existe desde el comienzo de la vida psíquica.”

El primer momento de la vida es un momento de encuentro entre el infans y la madre. Tomará de la madre sus producciones maternas. La madre en cierta forma “habla de él” y “le habla a él”. Es así como el sujeto se arma con una sujeción a su entorno familiar , a su momento cultural. Este primer intercambio va a ser representado a traves del pictograma en donde habrá sensaciones de placer o rechazo de displacer. La mamá le va a imprimir una violencia primaria que es fundamental porque ese infans se va a conformar con lo que viene del otro. Este encuentro es donde predomina la pulsión de vida, que es fuerza que va a investir a los objetos. El predominio erótico se manifiesta en tanto el eros como “deseo de deseo”. El deseo de la madre debe ser el deseo de un hijo autónomo, no como continuidad ni en necesidad de completud. Entre le infans y la madre se establece un contrato narcicista cuya función de portavoz y de sombra hablada será por parte de la madre del niño quien se convertirá en mediadora entre el infans y la cultura.

Para ella, el desarrollo del psiquismo y de la vida implicará recorrer un trayecto identificatorio colmado de procesos identificatorios que constituirán nuestro psiquismo y que es tarea del yo (su parte inconciente). Difiere su concepción del yo de Lacan, en tanto éste último no le da tanta importancia. Señala Aaulagnier “Con relación al "moi" lacaniano, el reproche que yo le haría a la teoría es el postulado según el cual "todo discurso es señuelo" (leurre). ¿Dónde ubica al sujeto que enuncia esta teoría? Si todo discurso es señuelo, la teoría que así lo enuncia es también un señuelo. Por otra parte creo que existe un modo de usar los aportes de Lacan que termina descalificando toda posibilidad de tener una cierta relación con la verdad. Una cosa es decir que no habrá jamás una verdad definitiva y que toda verdad no es más que un momento en una búsqueda; otra cosa es pretender que toda verdad no es siempre más que un error, que será sustituida por otro error, y así en una repetición sin fin. Un postulado tal, sólo se sostiene paradójicamente, instituyendo primero la teoría que enuncia eso, con lo cual se transforma la teoría en una serie de certezas constitutivas de un dogma que permanecería eternamente igual, pudiendo llevar al sujeto a ese asesinato del pensamiento perpetrado por su alienación al dogma inmutable e intocable. Para mí, la base de todo pensamiento teórico valedero es pensar la teoría como un momento del conocimiento, que permite ir hacia otro momento.”

Respecto de Freud, será para éste más bien un yo-función encargado de la motilidad, el contacto con el mundo externo, la representación, entre otras. Aulagnier agregará a todo ello al yo como historizador. Señala Aulagnier: “Lo que yo entiendo por "je” (yo), habiendo elegido el término "je" en lugar de "moi", es una instancia que tiene una relación directa con el discurso materno; a través del cual la madre anticipa a ese niño que va a nacer. No sólo lo anticipa, sino que lo preinviste durante la espera. De ahí que yo insista, pues si no se comprendería muy mal lo que voy a decir, en que esta relación que describo entre los primeros enunciados del discurso materno que tienen carácter identificante, o sea que son promotores de identificación, y que promueven el advenimiento del yo en la escena psíquica, no suponen en absoluto pasividad por parte de ese sujeto que adviene.” El trayecto del yo es ir respondiendo a su autonomía par a no quedar funcionando como alienado. El yo es constructor activo e inventor de una historia libidinal. Es fundamental el deseo de la pareja: “que el hijo viva” y con ello, el discurso. Es así como el deseo y el discurso permiten la construcción del aparato psíquico. El yo es producto de sucesivas experiencias de impotencia en los que fue modelado por el otro. Accede en la temporalidad entrelazando los hilos del tiempo y el deseo. El yo no puede devenir mas que dando a su pasado y a su porvenir un sentido eligiendo un proyecto identificatorio y una interpretación de su historia reelaborada sin cesar. Este proyecto es la autoconstrucción del yo por el yo necesaria para que esta instancia pueda proyectarse en un movimiento temporal, proyección de la que depende la propia existencia del yo, la entrada en escena del yo es al mismo tiempo la entrada en escena de un tiempo historizado. El yo es más que un saber del yo por el yo; tiene como condición y meta asegurar al yo un saber sobre el yo futuro y un futuro del yo. El yo advenido designa un yo supuesto capaz de asumir la prueba de la castración. Una imagen del yo futuro que se caracteriza por la renuncia a los atributos de la certeza. El proyecto identificatorio contiene una imagen que se constituye en dos tiempos: un primer tiempo que es cuando el niño pueda enunciar manifiesto en el “cuando sea grande ... yo” quedando todavía la madre como objeto privilegiado. Un segundo tiempo en donde transforma el discurso parental por el discurso que lo rodean y que es tiempo de comprensión, en sentido de comprender la prohibición de la madre que atañe al presente, pasado y futuro. Implica la disolución de la voz materna que ya no puede responder los interrogantes quién soy. Se manifiesta este segundo tiempo como “quiero ser... médico, abogado, etc”

Volviendo al yo, éste está constituido por un conjunto de identificaciones producto de un enunciado que sobre e yo formularon los otros significativos. Señala Piera: “La madre descubre que a partir de las referencias identificatorias que ella da al niño y que le permiten al yo advenir ya no está sola para decidir el lugar en donde la ubica el hijo en la relación que los vincula. Esto es importante no olvidarlo para evitar pensar al yo como esa instancia pasiva que resulta totalmente modelada por el discurso del "Otro".

De este modo, la conjunción de los enunciados maternos, el cuerpo y la erogeneidad van a producir la representación psíquica. Ésta es la tarea del psiquismo, algo así como la traducción mental de las producciones que hacemos. Traducciones que, a nivel de pictograma, se manifiestan en el encuentro boca – pecho donde existe un predominio de placer. A nivel primario el registro que se tiene es el de placer o displacer a nivel de efecto somático. El placer o sufrimiento de una zona, pasa a ser del conjunto. El displacer se manifiesta en sufrimiento y tensiones que genera el hambre, por ejemplo. Respecto del placer, al menos, se necesita en una cuota mínima y es fundamental.

El nacimiento en si implica el nacer de un cuerpo, el origen de una historia. La actividad sensorial permite el encuentro zona – estímulo. De allí que los primeros elementos que puede utilizar el infans son producto de la metabolización que impone la psique a las primeras informaciones que aporta la actividad sensorial. El proceso originario no conoce del mundo, mas de sus efectos sobre el soma. Transforma los signos de la vida somática en signos de la vida anímica. Presenta un fondo representativa. Toma del soma sus materiales. Es fuente somática de la representación psíquica del mundo: todo lo que existe llega a ser tal, por su poder de afectar la organización somática. Es asi como el efecto somático pasa a ser el representante psiquico del mundo. Antes de que la mirada se encuentre con otro (la madre), la psique se encuentra y se refleja en los signos de la vida que emite su propio cuerpo.




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