Módulo 1: patologías y estrés en los docentes



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MÓDULO 1: PATOLOGÍAS Y ESTRÉS EN LOS DOCENTES.

ÍNDICE


MÓDULO 1: PATOLOGÍAS Y ESTRÉS EN LOS DOCENTES. 1

1. TRASTORNOS POR ESTRÉS 2

2. PATOLOGÍAS FONIÁTRICAS ASOCIADAS A LA ACTIVIDAD DOCENTE 2

3. TRASTORNOS AFECTIVOS: DISTIMIAS Y DEPRESIONES 5

4. RIESGOS ERGONÓMICOS 10

Condiciones térmicas y comodidad 15

El ruido 17

VALORACIÓN INICIAL DE RIESGOS ERGONÓMICOS 17

5. LESIONES MÚSCULO-ESQUELÉTICAS 18

Esfuerzos excesivos 21

Posturas y tipos de movimiento 21

6. ORDENADORES 25

7. DEFINICIÓN DE ESTRÉS 27

8. LA PERCEPCIÓN DE LA AMENAZA 32

9. EL CONCEPTO DE DISTRÉS 33

10. FACTORES DE ESTRÉS EN LA FUNCIÓN DOCENTE 36

11. VARIABLES PERSONALES INTERNAS RELACIONADAS CON LA VULNERABILIDAD-RESISTENCIA AL ESTRÉS. 44

12. TÉCNICAS DE CONTROL DEL ESTRÉS 48




INTRODUCCIÓN:
En este curso vamos a analizar desde un punto de vista descriptivo, preventivo y terapéutico las patologías asociadas a la docencia que se manifiestan de manera más frecuente y que son las responsables de la mayor parte del riesgo de pérdida de salud en base a la labor docente. Tenemos que advertir que, desgraciadamente, la demostrada relación entre las patologías que aquí se describen y la docencia en entornos escolares y preuniversitarios no se han plasmado en un reconocimiento institucional de las enfermedades profesionales propias de la docencia y que darían derecho a los profesionales que las contrajeran a unos derechos que otros trabajadores sí poseen.
Es decir, existe una demostrada relación entre el estrés en todas sus formas más o menos mórbidas y la docencia. Sin embargo, la Administración niega que esa relación sea unívoca (que el estrés sea producido por el trabajo propio del docente), así que no es considerado enfermedad profesional. Paradójica posición y difícil equilibrio el de la Administración educativa que admite que un elevado porcentaje de sus docentes sean presa del estrés (relación muy por encima de la media de la población no docente) y que sin embargo éste no es producido por la docencia...¿por qué otra cosa si no?.
En fin, a lo largo de los contenidos de este módulo introducimos al lector en la problemática de la docencia en cualquier nivel educativo respecto a la salud. Debemos entender que hay cosas que los docentes hacemos y que inciden en nuestro estado físico y que incluso pueden perjudicar gravemente nuestra salud. Existe un riesgo en la labor que desarrollamos y hay que ser capaces de detectarlo para hacerlo inocuo.

1. TRASTORNOS POR ESTRÉS

Un sencillo montaje nos introduce en la problemática del estrés. Hay que conocer al enemigo para poder combatirlo. No lo dudéis: el estrés es uno de los mayores enemigos del docente:


De momento basta de estrés. En la siguiente Unidad Didáctica profundizaremos en la prevención y la terapéutica del estrés. A continuación seguimos con otra patología asociada a la labor docente: Las patologías vocales.

Los docentes utilizan la voz como instrumento de trabajo y se les rompe con mucha frecuencia. Introducimos en el siguiente apartado algunos conceptos foniátricos y una descripción del problema.



2. PATOLOGÍAS FONIÁTRICAS ASOCIADAS A LA ACTIVIDAD DOCENTE

Es necesario entender que las patologías vocales del docente se producen, mantienen y agravan en base a un particular círculo vicioso que convierte esta patología en una de las que más se basan en una detección precoz y en una reeducación postural y de hábitos del afectado.


En teoría todos los docentes, sea cual sea su competencia foniátrica son susceptibles de desarrollar alguna patología vocal. Las más comunes son las disfonías (o la alteración en la emisión del mensaje vocal o lenguaje). El desarrollo de las disfonías parece depender de unos factores que pasamos a comentar:


  1. Hábitos posturales a la hora de la emisión vocálica, es decir: la forma en que hablamos, cómo lo hacemos, que órganos utilizamos, como posicionamos los diferentes elementos orgánicos (zona periglótica, cavidad bucal, diafragma, tipo de respiración, etc...). En este factor es importante reseñar que el entrenamiento y la reeducación en posiciones y hábitos correctos es esencial para corregir y paliar la enfermedad.

  2. Las reacciones de compensación que el afectado puede manifestar al ser víctima de los primeros síntomas. La primeras disfonías leves hacen que su competencia como transmisor de sonido se reduzca, con lo que para hacerse oír y entender por los mismos alumnos, tendrá que elevar la voz y exagerar aún más un gesto que, de por sí es inadecuado y que le ha provocado el inicio del trastorno. Esta reacción de compensación, complica aún más la enfermedad y la disfonía se agrava. El círculo vicioso se cierra cuando el profesor fuerza aún más la laringe para hacerse oír por sus alumnos.

  3. La necesidad de hacer uso de la voz como herramienta para transmitir conocimiento.

  4. Las condiciones en las que se usa la voz como herramienta: número de alumnos en el aula, condiciones ambientales, acústica del aula, nivel de ruido ambiental, fuentes de distorsión no controladas, etc...

Las patologías vocales no sólo son negativas en sí mismas por dificultar la actuación del docente al perder su principal herramienta de comunicación: la voz, sino que llevan asociados trastornos depresivos, ansiedad, bajas médicas, descenso de autoestima y de sensación de capacidad o logro. Es vital que entendamos la gravedad psicosocial del problema de las disfonías en personas que se “ganan la vida” hablando.


Según Murray Morrison (1996) las alteraciones más frecuentes en cuanto a patologías vocales son las disfonías o trastornos de la voz y de la garganta y que se manifiestan en síntomas como nódulos, pólipos, laringitis crónica, úlceras de contacto e hipofunción.

La mayoría de los estudios realizados con la población docente en este sentido dan como resultado que, en España el conjunto de bajas por este problema se puede situar entre un 6% y un 9%, del que el casi 7% corresponde a la primera baja.


Los problemas relacionados con el aparato fonador representan alrededor del 6% de bajas no permanentes o de corta duración (menos de tres días).
Como hemos dicho, la gravedad de este problema radica en que no sólo afecta a la garganta, sino que influye decisivamente en la estabilidad emocional del docente como profesional.

Concepto de disfonía:
Las disfonías pueden definirse desde dos puntos de vista complementarios:


  1. Un enfoque funcional las define como los trastornos de la voz que provocan efectos adversos individuales, laborales y sociales.

  2. Un enfoque médico las entiende como alteraciones de la voz que generan afecciones funcionales (dificultades en la emisión de la voz) u orgánicas de la laringe o perturbaciones del sistema fonatorio.


Síntomas asociados:
Síntomas sensoriales: fatiga vocal, carraspera, tos laríngea seca, irritación, ardor o dolor agudo que se mantiene en el tiempo de la laringe y la zona periglótica, contractura muscular en el cuello, emergencia visible de las venas del cuello, sensación de cuerpo extraño o nudo en la garganta, dolor cervical anterior...
Síntomas auditivos: timbre ronco, vocalización limitada, cambio del tono, pérdida o saltos de la voz y voz apagada.
Síntomas psicológicos: Descenso en la percepción de la propia capacidad, abandono de la motivación por hablar (descenso en la tasa de discurso), pérdida de autoestima, pensamientos recurrentes negativos acerca de un posible tumor cancerígeno o un problema de mayor calado que el de una disfonía.
Factores relacionados a las disfonías
Los siguientes factores se han relacionado directamente a las disfonías, aunque la manifestación de la enfermedad se debe muy probablemente a la concurrencia de una cierta cantidad de ellos:


  • El abuso de la voz que se manifiesta en gritos, vocalización incorrecta y excesos en el uso de la voz.

  • Alteraciones del estado de ánimo que inciden negativamente en el uso de la voz (ansiedad, depresión, miedo, etc...).

  • Estado físico delicado debido a la convalecencia de una enfermedad, una operación quirúrgica o tratamientos médicos prolongados.

  • Tratar de utilizar una extensión vocal o registro tonal más amplio que el que corresponde por edad: en el caso de los adultos, el límite parece ser de una octava arriba o abajo.

  • Mal uso vocal por fonación incorrecta debido a deficiencias auditivas, por mala resonancia o acústica o por costumbre cristalizada en el afectado.

  • Factores ambientales como aulas muy grandes, polvo, humedad, poca ventilación, ruidos y cambios bruscos de temperatura.

  • Afecciones de las vías respiratorias.

  • Causas externas nocivas como el tabaco, el alcohol, etc...

En el caso particular de las disfonías y parafraseando a Cooper (Estados Unidos), la falta de un entrenamiento específico del habla como instrumento de trabajo para los docentes, constituye el origen y la causa más frecuente de estas alteraciones, ya que el habla humana no está diseñada para soportar a diario el uso que el docente está obligado a darle. Un entrenamiento previo específico prevendría la mayor parte de los casos.


De hecho, una pequeña alteración funcional (una disfonía inicial pasajera) puede convertirse en una compleja alteración orgánica crónica al surgir nódulos en las cuerdas vocales que pueden obstaculizar la voz permanentemente. Los inicios de la disfonía y las causas que la han motivado deben tratarse inmediatamente y de forma tajante para que el problema no se complique irreversiblemente.
Un caso típico:
Un maestro se enfrenta a unas condiciones ambientales que exigen que se esfuerce por hacerse oír: aula espaciosa y ruidosa por la concentración de alumnos, acústica deficiente por estar los techos demasiado bajos o las paredes demasiado desnudas para absorber la reverberación, desconocimiento del docente de la forma de elevar el volumen y tono de forma saludable, incapacidad del docente para utilizar adecuadamente las cajas naturales de resonancia, incapacidad para relajarse... Todas estas condiciones hacen que el maestro tenga que modificar los tonos hacia el grave o el agudo aumentando al tiempo el volumen , lo que sin duda acarrea ardor, carraspera y tos. Sin embargo, el maestro logra superar la crisis y controlar la situación gracias a su esfuerzo, un esfuerzo que le cuesta un fuerte dolor de garganta y una sensación molesta pero que, a fin de cuentas, ha conseguido su objetivo: el control de la clase.
La primera consecuencia es que el maestro aprende a tolerar su malestar y su dolor entendiendo que “no hay otro remedio”. Cada vez tendrá que alzar más el tono y el volumen de la voz en un aula repleta de alumnos que se habitúan con rapidez mientras su voz se marchita. Al cabo de los meses o, en el mejor de los casos años; su pequeña carraspera funcional se convertirá en un problema orgánico crónico, ya que habrá desarrollado con toda probabilidad nódulos en las cuerdas vocales.
Si el docente pierde la voz, queda incapacitado para la enseñanza. En nuestro tiempo, seguimos dependiendo de la transmisión oral del conocimiento tanto como en la Grecia Clásica.
Reeducación de las disfonías
El tratamiento fundamental, que puede considerarse terapéutico si ya existe un problema o preventivo si se trata de una educación previa se basa en los siguientes pasos, que se estudiarán con mucho más detalle en la siguiente Unidad Didáctica:


  • Lograr la inspiración nasal.

  • Enseñar la respiración costo-abdominal.

  • Ampliar la capacidad respiratoria.

  • Aprender relajación general y localizada.

  • Orientación hacia el uso de los resonadores.

  • Enseñar a ubicar las cuerdas vocales en la posición correcta para su acercamiento y tensión.

  • Enseñar a dosificar la presión correcta del aire sobre las cuerdas.

  • Ejercicios de coordinación fonorrespiratoria.

  • Adiestramiento en la audición del sonido para realizar un feed-back adecuado de la potencia de la voz.



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