Materiales de un debate sobre el currículo de acreditación en la sociedad contemporánea: hacia un currículo de resistencia


Cuando la historia es sólo un cuento



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Cuando la historia es sólo un cuento


El profesor Lasagna a continuación se reafirma en su postura postmoderna, de la mano, de nada más ni nada menos que del neo-sofista Edgar Morin. Nos viene a decir que: “la globalización no es un fenómeno nuevo ni unidimensional”, con lo cual podemos estar de acuerdo; con lo que no estamos de acuerdo en con las evasivas que hace al carácter particular de la globalización hoy. Nosotros vemos la “globalización” conceptualmente como un eufemismo —sinónimo si no queremos ser rigurosos— de imperialismo en tanto fase madura del capitalismo. Lo cual su postura, desde luego, evade: veamos: “..la globalización es la fase actual que empezó en el siglo XVI con la conquista de las Américas, la navegación por todo el mundo comenzó a unir los trozos dispersos de la diáspora humana” (Morin, citado por Lasagna, Ób., Cit.).

Enseguida complementa la idea de la mano de Oriol Prats —en un planteamiento muy desde el “pensamiento complejo” de Morin—: éste ve la globalización como una mutación histórica sin precedentes: …. “…entre el mundo de nuestros abuelos y el de los romanos, habrá, probablemente menos diferencias que entre el de nuestros abuelos y nuestros hijos. En estas condiciones el futuro es cada vez más incierto…” (Op. Cit.)

Con tal aseveración —que está en el límite de sugerir que fue Heródoto el primer globalizador de la historia— se pierde el sentido y la posibilidad de hacer una interpretación razonable de los hechos.

En síntesis, lo que pretende tal presentación es introducir los elementos claves del discurso postmoderno, como son: de un lado, la incertidumbre y lo complejo, como lo opuesto a lo cognoscible mediante el estudio de sus múltiples determinaciones. Segundo, de la interdependencia, que en su apuesta por la lógica de la teoría de los sistemas niega toda contradicción. De lo anterior se desprende la idea de que hay que adaptarse a las condiciones de la inexorable globalización. Esas son pues las pautas básicas en su primer acápite.


  1. Sobre la llamada cooperación internacional: otro cuento sin historia


Lasagna en su segundo acápite habla sobre la “Gobernabilidad y la Gobernanza para el desarrollo”. Para introducir al lector en su discurso, haciendo gala de lo que a estas alturas de su exposición va siendo ya un excesivo cinismo —¿o excesiva ingenuidad?— nos presenta la historia reciente del llamado “proceso de descolonización” que tuviera lugar durante la posguerra, nos presenta la creación de los organismos supranacionales como el FMI, el BM, etc., como derivados del espíritu humanístico de las potencias vencedoras —incluyendo a Rusia del otro lado—. Según el autor, se presentaron dos situaciones: Primero, ahora los países libertos y las antiguas colonias eran iguales jurídicamente en tanto Estados soberanos a las potencias. Segundo, estas ex-colonias en tanto a sus capacidades económicas, eran inferiores a las potencias. Nos dice el autor que de tal situación, y del espíritu que podemos clasificar de Humanista y solidario de los países poderosos, se plantearon esquemas y políticas de “cooperación internacional”; se trataba, según ellos, de un plan solidario que buscaba cerrar la brecha entre países ricos y pobres.

Se refiere a la implantación de los modelos fundamentados en el Estado de Bienestar y los “desarrollos hacia dentro” —lo que en Colombia se llamó el modelo de Sustitución de Importaciones—. Como sabemos, derivado de esta política de “Cooperación” resultaron súper endeudados los países en toda Latinoamérica y, como sabemos, ello desembocó en las reformas que durante los años 90`s del siglo XX terminaron con la conversión neoliberal de los Estados. La pregunta es: ¿Por qué si este era un plan solidario terminó haciéndose impagable la deuda externa? ¿Por qué en países como Colombia, fruto de esa “cooperación” aún hoy estamos dedicando algo más del 35% del PIB a pagar sólo el servicio de la deuda externa?

Desde luego, en la historia que cuenta Lasagna no hace crisis el Sistema Capitalista; para él, no se traba la acumulación cuando se agota el ciclo expansivo del imperialismo financiero; no se pone en peligro la acumulación por la vía de la caída en las tasas de ganancias. Para el autor, lo que fallan son las sociedades actuando de conjunto, que en su lógica debido a las instituciones mal diseñadas no supieron aprovechar la cooperación internacional —eso sí de buena fe— brindada por los países imperialistas.

Para resolver el problema, el autor entonces apunta a la necesaria acción colectiva, proactiva, fundada —y fundante— de un nuevo concepto de desarrollo, donde el capital social es la clave, donde del desarrollo humano como lo entiende ahora el PNUD “es un bien público, que se genera en el espacio colectivo…” Ello hace del desarrollo humano “una responsabilidad tanto de los gobiernos, como de la sociedad civil, como del sector privado” (Op. Cit p.9) donde ahora “la cooperación se ha instalado de lleno en el espacio de responsabilidad de los agentes sociales, ocupando un lugar destacado las ONGs.” (Ibíd.)

El autor termina por proponer que: “el paso siguiente es conseguir la eficiencia de las políticas de cooperación, de manera de no repetir los fracasos de las décadas anteriores” (Ibíd.). La “ingenuidad” de esta visión se niega a ver que tales propuestas se desarrollan bajo el sistema capitalista y que éste no es un juego cooperativo; no atina a vislumbrar que para el capitalismo, su lógica, no se rige por la solidaridad.

La acumulación destrabada momentáneamente con la nueva organización social del trabajo; se verá, decimos, de la mano del pensador de Tréveris, nuevamente frenada, en ese punto, al construir de nuevo su contratendencia; los intelectuales al servicio de la burguesía verán cómo “les entra la dialéctica por la cabeza”. Desde luego, de manera igualmente sagaz, una vez más de la mano de las academias y los órganos supranacionales, intentarán los cuadros de la burguesía plantear los programas, desplegarán las políticas y los discursos pertinentes en su intento por implementar de nuevo las contratendencias.




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