Materiales de un debate sobre el currículo de acreditación en la sociedad contemporánea: hacia un currículo de resistencia


SOBRE “EL ESTADO EN ACCIÓN: LA CONTRIBUCIÓN DE LAS POLÍTICAS PÚBLICAS”48



Descargar 0.92 Mb.
Página18/39
Fecha de conversión16.12.2018
Tamaño0.92 Mb.
Vistas681
Descargas0
1   ...   14   15   16   17   18   19   20   21   ...   39

SOBRE “EL ESTADO EN ACCIÓN: LA CONTRIBUCIÓN DE LAS POLÍTICAS PÚBLICAS”48


Helos ahí, entre taciturnos y atónitos; doblegados bajo la lluvia de su propia sangre y con el guijarro de un “¿por qué?” en la garganta.

Entenados de una despótica familia de próceres; libertos de una vanidosa casta feudal; hijos putativos de las cadenas; ahijados de sus propios explotadores; pupilos de los grandes empresarios; mesnada de los advertidos filántropos del paternalismo; catecúmenos de la iglesia cesárea; hombres de leva bajo las banderas de la demagogia; hombres de presa bajo los uniformes del poder; hombres de pena bajo los grandes cuadros estadísticos que registran la proliferación cancerosa de los valores bursátiles.

La resaca de remotas perversiones llegó e hinchió, como ponzoñosa esponja, el corazón de toda esa casta codiciosa y paternalista. La cruz gamada volteó en el espacio y siendo ya signo de infamia en los países momentáneamente liberados, se trocó en ídolo devorador en la tierra colombiana, mi dulce y tremenda tierra para enrodar a los humildes y corroborar a los poderosos.

La concupiscencia del poder, primero; la codicia luego engendraron la crueldad y abonaron el odio. Una y otro abortaron ese feto: el terror. Burundún-Burundá enseñoreado de siervos y patronos.”

El Sueño de las Escalinatas, Jorge Zalamea
  1. Preliminares


Ubicamos el texto en el ejercicio de redacción de una Ficha de Lectura, correspondiente a la sesión Nº 2 del seminario que nos convoca, en donde se tiene como propósito, fundamentar algunas definiciones básicas como son: Estado, sociedad civil, política, lo político, poder y Política Pública.

Jobert, desde un comienzo, en el texto y a lo largo de él, desarrolla sus tesis centrales de la mano de Habermas. Siendo, como se sabe, Habermas uno de los principales representantes de la Escuela de Frankfurt, a este pensador por estas tierras algunos lo ubican, erróneamente, como marxista; sin embargo, podemos más claramente situarlo dentro de la corriente del Pensamiento Crítico-Hermenéutico49. Sus posturas se constituyen en un ataque a las felices y falaces ideas del positivismo, según las cuales la ciencia y la investigación científica —aún en las ciencias sociales— son objetivas. De otro lado, podemos decir que estamos de acuerdo con Habermas —aunque paradójicamente él mismo haya contribuido a ello—50 en su idea de que tanto las tecnologías como el conocimiento han contribuido a: de un lado, mantener las instituciones burguesas centradas en el Estado o cohesionadas por éste y, de otro lado, a despolitizar al ciudadano. Es decir, compartimos hasta cierto punto, su idea de que la ciencia ha contribuido más como medio de dominación que como factor clave en la emancipación del hombre. Al decir de León Vallejo

Clausewitz, escribió alguna vez aquello de `la guerra es la continuación de la política por otros medios´. Lenin que supo —además— que la política es la expresión histórica condensada de la economía, avaló la feliz expresión del estratega prusiano al explicar las contradicciones del capitalismo en su etapa superior y última… Nuestro decidido combate a las pedagogías puestas al servicio de uno y otro imperialismo, nos han llevado a una conclusión inexorable: No sólo la guerra es la continuación de la política por otros medios… la pedagogía y la ciencia (cuando es asumida por una clase social) también.” 51

De hecho no compartimos las soluciones que da Habermas a este problema, en las que implícitamente —de regreso a sus raíces hegelianas— propone una Teoría de la Acción Comunicativa donde el ciudadano se emancipa y el Estado cohesiona, en un feliz “relato” en el que la razón y el conocimiento se tornan en emancipadores del hombre. De manera puntual, y de la mano del pensador de Tréveris, sostenemos en contraposición al “neo-revisionismo” de Habermas que no es en”, no desde”, la esfera de la palabra (del lenguaje) donde se construye el poder, por su puesto, habida cuenta de que no sólo es desde este espacio (del lenguaje) que se hace la construcción del poder. Segundo, negamos su proclama abstracta e ideal, que campeando en los espacios micro de la razón "ciudadana", deniega la lucha de clases, desaparece las contradicciones del escenario social3, en un estilo que fundamenta el pensamiento que hoy se ha llamado postmoderno.

Con esta claridad en mente veremos, primero, las tesis que, a la luz del pensamiento habermasiano, Jobert levanta en el artículo para sostener la idea del Estado —su acción— como fuente de cohesión social. Posteriormente evidenciamos las claves para entender el sesgo ideológico de sus planteamientos, los no explícitos supuestos en su argumentación.

  1. Jobert y Habermas: las apuestas metodológicas del artículo


En la parte inicial de su documento Jobert levanta dos tesis, basándose en los hechos estilizados tanto de la ciencia como de la sociedad contemporánea. Sobre estas dos tesis justifica y articula el desarrollo del mismo: Primero, parafraseando a Jobert, si bien hay una rica discusión —teórica— sobre lo que es y debería ser el Estado, es de lamentar que “la reflexión sobre el tema no reciba más aportes del conocimiento empírico producido por las ciencias sociales”. Jobert (1994, p. 80) deduce de ello que la aproximación a las políticas públicas y el Estado se escinde en los objetivos de, por un lado, la ciencia política —cuyo foco estaría sobre la conquista de las posiciones centrales de poder en el aparato estatal— y los objetivos de los estudiosos de las políticas públicas — cuyo foco estaría en la acción del Estado sobre la sociedad—, de lo cual se desprende un objetivo secundario en el estudio de las políticas públicas, el mejorar la coherencia de la acción estatal.

El segundo hecho estilizado, derivado del anterior, es que la cuestión sobre el Estado “tiende a basarse en dos postulados que la experiencia tiende a contradecir: el principio de la instrumentalidad de la democracia y el principio de la exterioridad total del Estado frente a la sociedad civil.”52

Veamos pues cómo el autor desliza dos nociones que justificarían los arreglos neo-corporativistas que posteriormente propone: Primero, sobre la instrumentalidad de la democracia, es claro que Jobert habla de la democracia en abstracto, sin embargo él se refiere a la democracia representativa —quizá parlamentaria— que además, siendo rigurosos, debemos decir que es una democracia burguesa; la referencia es concreta, e histórica: se refiere a la “no observabilidad” del Estado que el neo-corporativismo —y de su mano el corporativismo protofascista de siempre— sembró por estas tierras, las formas de Estado que en Colombia se vienen concretando por la vía de, por ejemplo, la democracia participativa. La cual desde luego es también una forma de la democracia burguesa en pro de un Estado comunitarista corporativo. Es en ese sentido que Jobert recalca, eso que los hechos estilizados le presentan, la evidencia empírica del asunto: la no observabilidad de “la exterioridad total del Estado frente a la sociedad civil”; es decir, que lo que se observa cada vez más es un desdibujamiento de los límites entre el Estado y la sociedad civil.

Al negar el carácter histórico transitorio de este tipo de Estado, Jobert lo asume no sólo como un punto de partida en el análisis —negando que sea el resultado de múltiples determinaciones causales, un resultado histórico— sino que, además introduce —desde esa ahistoricidad— su apuesta metodológica que le impide ver el fenómeno —el verdadero “rol” y carácter del Estado, las contradicciones que lo definen— desde allí niega la posibilidad de interpretar esa forma del Estado contemporáneo como una forma particular del Estado burgués, le apunta pues, a lo que la realidad le manifiesta en su apariencia. En palabras de Jobert:

“…un fenómeno fundamental que caracteriza a los Estados contemporáneos: la interpenetración creciente entre el Estado y la sociedad. El Estado nunca puede ser interpretado como un árbitro situado por encima de la sociedad. Es penetrado por las fuerzas sociales, cuyo ajuste pretende asegurar, y contribuye además a modelar la sociedad civil de tal forma que sea lo político lo que asegure la cohesión de la misma53

De nuevo decimos que eso es lógico en el contexto de los estados corporativistas comunitarios donde la llamada sociedad civil: “propone” políticas, ejecuta políticas, y cumple funciones paraestatales normalmente a través de las llamadas ONG y otras organizaciones civiles que en Colombia toman forma, por ejemplo, en las Cámaras de comercio, los gremios de ganaderos, etc. y sobre organizaciones sociales como las JAL, JAC, etc. Es la lógica del Estado “entregado” —incluyendo la responsabilidad y las cofinanciaciones de sus actos— a la sociedad civil.




  1. Compartir con tus amigos:
1   ...   14   15   16   17   18   19   20   21   ...   39


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

enter | registro
    Página principal


subir archivos