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ÁREA 3. CUADERNOS DE TEMAS GRUPALES E INSTITUCIONALES

(ISSN 1886-6530)

Nº Especial Homenaje al profesor Armando Bauleo

Otoño 2008

Puntuaciones sobre la grupalidad en Armando Bauleo



Marta S. de Brasi y Carlos A. Fumagalli

Pensar en los muchos años transcurridos de diálogos, tareas compartidas, experiencias e intercambio de ideas sobre diversas problemáticas fue llevando como algo necesario al pensamiento de Armando Bauleo en sus múltiples desarrollos y a una suerte de relectura que selecciona algunos de sus escritos y prácticas, en un seguimiento casi biográfico, para ahondar e identificar con determinadas puntualizaciones algunos elementos esenciales de lo que fue una de sus pasiones intelectuales, sus ideas sobre lo grupal. No se trata de un análisis del conjunto de su obra escrita, se trata de puntualizar en sus diversos trabajos elementos esenciales sobre tema.


El grupo en los años ‘70. En estos años Armando Bauleo publica su primer libro: Ideología Grupo y Familia en el que desde su mismo título nos presenta todo un abanico de significaciones relacionadas a la problemática de los grupos. Con el antecedente de su tarea docente según lo explica en el prólogo, presenta los principales fundamentos, conceptos y principios técnicos de los grupos operativos: E.C.R.O. -Esquema Conceptual Referencial Operativo-, noción de tarea, aprendizaje grupal, emergente y portavoz, manifiesto y latente, vínculo, verticalidad y horizontalidad, en un contexto de revisión actualizada (1970) de enfoques antropológico, sociológico y psicoanalítico sobre la familia y lo grupal, según diferentes disciplinas y autores.
Como puntos a destacar señala el lugar del grupo en el entrecruzamiento entre lo social y lo individual. También establece relaciones y diferencias, en particular entre el enfoque psicoanalítico y el grupo operativo partiendo de criterios de interpretación que hacen a la técnica: el que se centra en el individuo como parte de un grupo en oposición con el centrado en la dinámica grupal y en el grupo como totalidad (Kurt Lewin, Wilfred Bion), planteando a la vez coincidencias con aquellos “(…) autores que han visto al grupo como tal (...)” pero introduciendo como elemento esencial desde la teoría de los grupos operativos las noción de tarea, emergente, vínculo y grupo interno los que estarán siempre presentes como conceptos básicos en su concepción de grupo.
Nos interesa el capítulo final de este texto. “El hecho, la noción y el concepto de grupo”, para enfatizar su perspectiva epistemológica “(…) elaboración de una invariante estructural de grupo… hasta donde es posible iniciar una labor de elaboración conceptual”.
La diferenciación entre la experiencia, lo empírico y su conceptualización, grupo real y la representación grupal con su despliegue en un plano imaginario e ideal será uno de los vértices de entrada que A. Bauleo sostendrá en el tiempo para el análisis de una situación grupal. Desde lo que puede verse como un direccionamiento de carácter fenomenológico, parte desde la constitución de lo empírico, de la noción de grupo, noción ideología empírica, para proponer la “descomposición” de esa representación visualizado entonces, desde una posición de observador “(…) una estructura vincular básica... figura pura en todo ese entrecruzamiento de representaciones”. A. Bauleo se preocupa en establecer alguna instancia a la cual remitir lo más manifiesto (roles, interacciones, ansiedades) que desde lo singular de los sujetos explique y haga comprensibles los vínculos y relaciones que se establecen en la situación grupal.
Vemos que también propone una indagación sobre características que serían propias de la estructuración de lo grupal planteando como una primera figura la “conciencia de interacción” la cual sería un efecto de la representación mental de grupo y de la estructura vincular básica “organizada -en los sujetos- en base a una pluralidad de personas”. Esta estructura correspondería a un tiempo diferente al del grupo actual, reactualizándose en los integrantes del grupo como “sujeto en la experiencia”. Con esta perspectiva A. Bauleo re-trabaja la noción de grupo interno (E. Pichon-Rivière) enmarcándolo en “(…) elementos que, generalizándolos, podemos denominar el Yo y el Otro (…)” abriendo cuestiones relacionadas a identidad y alteridad, a los procesos de diferenciación yo-no yo.
Desde una hipótesis genética relacionada con la intersubjetividad, el estadio del espejo de Lacan, profundiza la noción de vínculo. Nuestro autor incluye en ese momento las dimensiones de lo imaginario y lo simbólico y avanza en la idea de un “sujeto grupal” que desde la propia historicidad ingresa al grupo con una base “primaria de relación”, con una “estructura arcaica de representación” que requiere discriminación para su modificación en la formación de nuevos vínculos.
Retrospectivamente, Ideología, Grupo y Familia puede verse como el inicio de su “proyecto de investigación”, como el punto de partida para nuevas hipótesis sobre la grupalidad y sus problemáticas en la continuidad de lo que fue su trabajo en la docencia, la formación y la clínica.
Si bien elegimos la grupalidad como tema central, queremos compartir un recuerdo del año 1970, por lo significativo que fue aquel momento en su producción, el lugar del psicoanálisis y la clínica en el ECRO de A. Bauleo. Ese año entre otras actividades docentes organiza con otros colegas un curso de formación desarrollado con la modalidad didáctica del grupo operativo basado en el pensamiento de Freud sobre Epistemología, Clínica y Técnica.
En la primera clase Bauleo presentaba el objetivo del curso explicando que se plantearían todas las cuestiones que hacen a una epistemología psicoanalítica, también a los problemas de la técnica y sobre los mecanismos que hacen a una teoría de la clínica en psicoanálisis. La finalidad era ubicar un movimiento estructural dentro del pensamiento freudiano, mostrar el tipo de ruptura epistemológica por lo cual el psicoanálisis es ciencia, para trabajar la estructuración del pensamiento de Freud en la clínica y en la relación paciente-terapeuta.
En aquella oportunidad A. Bauleo partió del artículo de Freud, “Psicoanálisis Escuela Freudiana” -escrito en 1926 para la Enciclopedia Británica- presentándolo como un esbozo del proyecto de los temas a desarrollar relacionándolo con las diferentes partes del curso. La clínica en psicoanálisis, la desarrolló describiendo los mecanismos propios de la neurosis y la psicosis remitiéndolos a los historiales clínicos correspondientes. Explicaba que en la neurosis se va de los mecanismos a los historiales, mientras que en la psicosis, el movimiento es del historial a los mecanismos.
Sujeto, grupo, psicología social, psicoanálisis y clínica en el marco de problemáticas socio-históricas, epistemológicas y también ideológicas se mantendrán siempre en interconexión, los que en el devenir de su pensamiento se ampliaron con la inclusión y desarrollos de propuestas y prácticas institucionales tanto en el ámbito de la formación como de la salud mental siempre con un intencionalidad de coherencia orientada a conjugar teoría y práctica.
Avanzamos en el tiempo. En Contrainstitución y Grupos (1977), encontramos una serie de trabajos altamente interrelacionados que hacen a lo esencial de nuestro tema, de los cuales extraemos algunas cuestiones con la finalidad de presentar un primer cuadro del pensamiento de A. Bauleo posterior a su primer libro.

A. Bauleo nos presenta distintas líneas de desarrollo en las que retoma temáticas y reafirma criterios profundizando en su “proyecto de investigación”.


“(…) cuando hablo de grupo, lo hago sobre una instancia que está más allá de los individuos que están haciendo la experiencia grupal (…)”
“(…) cuando se habla de grupo, no hablamos de sociedad ni de individuos, hablamos de una estructura (…)”
“(…) los integrantes en su interaccionar crean, en un proceso de identificación y de proyección, una estructura que luego los determinará”.
A. Bauleo está ocupado en tratar de establecer la característica de esa estructura “(…) que está más allá de los integrantes (…)”. Una de sus metáforas preferidas para referirse a la misma era la del Parnaso freudiano.
Observamos su claro interés en delimitar el concepto de grupo desde un criterio que siempre lo guiará en sus desarrollos: la diferencia entre experiencia grupal y el concepto de grupo en una línea de conceptualización en la que adquieren suma importancia las posiciones del coordinador y observador, lo que muchos años después será desde un vértice epistemológico “el sujeto frente a su objeto”.

En “Notas para la Conceptualización Sobre Grupo” (1973) A. Bauleo presenta con originalidad el modelo y dispositivo del grupo operativo y fija su posición respecto a la labor del coordinador-observador “(…) no es la del grupo, sino visualizar el vínculo entre Grupo y Tarea”. “Su función no es la de líder de grupo”. Con referencias a Freud y W. Bion planteará la diferencia entre el coordinador y el líder en tanto este asume la organización del grupo y “se halla fundido en éste”. Esta es otra idea que continuará estando siempre presente en sus desarrollos posteriores desde una concepción de grupo centrado en la tarea.


En este momento tiene especialmente en cuenta el trabajo de Didier Anzieu “La ilusión grupal” como un modo de tratar la relación entre los dos polos en todo grupo: lo social y lo individual y presentar una hipótesis respecto a la función que la ideología tiene en el grupo.
“Solamente la ideología cubre los caracteres de real y de imaginario, de apariencial y de real, de manifiesto y de latente que creemos que todo grupo posee”.

Hacia fines del 70 encontramos que en Psicología Social el grupo “(…) como la instancia a partir de la cual, o a través de la cual ésta disciplina desarrolla su problemática”. Cumpliendo una función de “intermediación” entre la estructura individual y la social la cual “(…) ejercerá sus fuerzas de institucionalización y de espontaneidad”.


Estas propuestas fueron sostenidas con fuerza en el tiempo “(…) a partir de los posibles puentes a establecer entre Psicoanálisis y Materialismo Histórico en sus vinculaciones teóricas, experienciales o de replanteo” en lo que sería el desarrollo de una Psicología Social analítica y crítica que sostenía como uno de sus principios fundamentales definir como campo de exploración los mecanismos ideológicos.
Como aspecto a destacar en este momento Contrainstitución y Grupos contiene y anticipa lo que serán los nuevos modos de pensar lo grupal.
“(...) necesidad de una concepción cada vez más amplia de la subjetividad social, mediada y reconfigurada por y en los pequeños colectivos”. (Prólogo del libro La Propuesta grupal)
Década del ’80. La concepción operativa de grupo. El pensamiento de A. Bauleo a partir de los inicios del año 1980 requiere ser incluido en lo que fue un movimiento de trabajo colectivo a través del Centro Internacional de Investigaciones en Psicología Social y Grupal desde el que se instituyó con identidad propia y como una corriente de pensamiento la concepción operativa de grupo, a la vez que se realizaba una lectura crítica de lo social con un fuerte compromiso e implicación sociopolítica en diferentes contextos sociales e institucionales. Fue un trabajo colectivo que se desplegó concretamente con la invención de diferentes dispositivos a nivel clínico, de formación e intervenciones institucionales. La clínica, lo grupal y las instituciones fueron ejes centrales como campos o áreas de problemáticas dándole actualidad y presencia a una práctica que tenía como base una propuesta de psicología social analítica que se focalizaba “(…) alrededor de las cuestiones que hacen a la vida cotidiana, al desarrollo de la psicoterapia y a los procesos del enseñar y el aprender (…)”

En esta etapa, en el contexto del CIR –Centro Internacional de Investigación en Psicología Social y Grupal- como “instrumento de investigación” encontramos que A. Bauleo en 1991 presenta el siguiente esquema sobre lo grupal como verdadero programa “(…) resultado y estimulador de reflexiones… en un balance de nueve años de investigaciones”.


Grupal: Comprender procesos complejos. Nodo: Estructural Clínico Grupal. El término estructural indica la calidad del material en el cual se trabaja. No se lo puede considerar datos. Los hechos son producidos. El material de grupo como texto, no es una sumatoria – Producción Colectiva– Eje tarea grupal. Individuos portadores de un orden de significación. El grupo pone en juego un conjunto social. Diseño de investigación. Transindividual. Subjetividad Colectiva”
Previamente, en Lo grupal (Bauleo, 1983) obra conjunta, encontramos dos trabajos que nos parece interesante tener en cuenta: “Problemas de Psicología Grupal (el grupo operativo-productivo)” y “Sujeto-Institución: una relación imposible”.
De estos trabajos nos interesa señalar inicialmente algunos aspectos que hacen al desarrollo de la concepción de grupo en A. Bauleo.
“(…) lugar social posibilitador de la experiencia… una especie de organizador social de espacios de experiencia… espacios sociales… como un momento práctico para ejecutar y luego elaborar un pensamiento de cambio”.
Este es un trabajo en el cual hace de nuevo evidente cómo el grupo es un campo de problemáticas e interrogaciones:
“Es imposible referirse a cuestiones sobre el grupo sin tener en cuenta una cierta referencia a la realidad… a nivel de momento o de contexto histórico-social”.
“En toda concepción de grupo la presencia de la historia social es un elemento indispensable”.
A. Bauleo le da precisión a estas ideas con la siguiente aclaración: la historia social será un marco de realidad “para una dialéctica entre lo utópico y lo posible”. Resulta significativo cómo al tratar aspectos que hacen a la fundación, constitución y funcionamiento grupal desde la concepción operativa incorpora esta idea al referirse a la noción de proyecto.

Respecto a la relación sujeto-institución profundiza en cuestiones planteadas en 1977 cuando presentaba al grupo como intermediario, “(...) un espacio y tiempo en el que se entrecruzan estructura mental y estructura social; el lugar por donde se transita”. Ahora A. Bauleo señala en principio una dialéctica de no adecuación entre sujeto e institución pero establece una conexión que inscribe la dimensión institucional dentro del grupo y el grupo en el marco de la institución. Con el antecedente de J. Bleger y ahora desde Winnicott es que aborda esta problemática introduciendo el concepto de espacio transicional para pensar “la no relación sujeto-institución”. Es así como piensa que lo institucional toma cuerpo y lo grupal se inserta en las instituciones quedando entonces abierto un campo de investigación -acción-interpretación-.


“Efectos del Proceso Grupal” (Bauleo A. 1984).
Vemos cómo en este trabajo nos propone nuevamente “reflexionar sobre la estructura de los grupos y ubicar… momentos, niveles y mecanismos que desencadenan algunos efectos sobre los cuales sería útil interrogarse”.
En su análisis mantiene la dialéctica entre grupo externo-interno, grupo actual y “viejos grupos” integrando conceptos sobre grupalidad que remitía a J. Bleger indiscriminación-discriminación-momento confusional que ya estaban presentes en 1970 en su comprensión del aprendizaje grupal.
Su “proyecto de investigación” continúa. Encontramos en esta oportunidad su mirada y experiencia desde la clínica en las prácticas grupales: formación, terapia, intervenciones institucionales. Grupalidad: “maraña de vinculaciones y sistemas de relaciones (de objeto), de identificaciones, transferencias recíprocas… cargas que efectúan otras estructuraciones de la organización libidinal”.
Este es un artículo en el que propone con especial énfasis los efectos terapéuticos-pedagógicos del dispositivo grupal a la vez que el trasfondo de lo institucional con sus “elementos instituyentes o latentes”. Si bien el tema no es nuevo pasa a considerar como una cuestión fundamental la contratransferencia, la que vincula al “grupo interno” del coordinador y a su propia historia grupal.
Continúa su interés en significar el pasaje, “elementos de tránsito”, entre “lo latente institucional y lo inconsciente individual ”. Se sitúa entonces en un espacio y “discurso de fronteras” con las implicancias de la psicopolítica ocupándose del problema de los mecanismos del poder como cuestión lógica por la relación entre procesos de subjetivación e institución. Este es un artículo en que el tema tratado lo lleva a incursionar inclusive en el terreno de lo realista de las escenas originarias diferenciándolas de las fantasías originarias.
Por estos desarrollos puede decirse que para A. Bauleo la comprensión de la grupalidad no puede hacerse al margen de lo institucional tal como lo había anticipado en “Psicología Social y grupo”. Es llamativo ver cómo que aquel “sujeto grupal” de 1970 pasa a tener las implicancias y las marcas de lo inconsciente institucional.
“La terapia grupal en la concepción operativa de grupo intenta responder a ese entrejuego histórico en el cual verticalidad de cada sujeto se cruza con la horizontalidad del grupo actual, pero a su vez una tercera línea completa esa cruz. Es la de la transversalidad que indica que si bien hay dos historias, o dos tiempos (el individual y el grupal), no olvidamos que el tercero corresponde a una historia político-social que tiñe y resignifica constantemente a aquellos dos”. A. Bauleo. “Aspectos terapéuticos vistos desde la concepción operativa de grupo” (Madrid 1988).

Una puntuación más, ahora sobre la relación planteada en 1970 entre identidad y alteridad. Cuando el colectivo es sujeto de la experiencia terapéutica se configura en el sujeto como situación conflictiva el requerimiento de la pertenencia al colectivo en simultaneidad con “(...) sensaciones de perder ( y defender) su identidad” . A. Bauleo, “Sugerencias para quien le interesen los grupos”, La Habana, 1988.

En la década del 90 los desarrollos sobre grupalidad y grupos operativos lo reencontramos resignificado en el artículo “La operación grupal”, que escribiera para Área 3. Continúa con un giro que lo aleja de la noción de estructura otorgando cada vez más fuerza al proceso grupal y sus efectos. Desde la indagación de los emergentes se centra en el trabajo psíquico de los sujetos “necesario para participar y elaborar las interconexiones e intercambio”, en el proceso de elaboración y de duelo, en la “otra escena que se desenvuelve entre los fantasmas de los actores” incorporando casi como un principio casi axiomático lo que denominó “trabajo contratransferencial” situándose entonces como “espectador (científicamente: un observador) y no como director (por ejemplo de teatro)”. También nos habla de tarea como “(...) denominación pichoneana de la finalidad ilusoria que convoca al conjunto de individuos”... “pivote sobre el cual gira el proceso grupal”.

En este trabajo es interesante ver la diferencia que establece entre grupo, situación constituida por individuos en torno a una finalidad común; grupalidad: producción de la subjetividad que se despliega e involucra a los mismos sujetos productores; lo grupal: reflexiones o teorizaciones sobre ambas circunstancias.


Con anterioridad, en 1994, en un artículo publicado en homenaje a E. Pichon-Rivière en la revista francesa -Revue de Psichothérapie Psychanalytique de Groupe- 1994, N° 23
Psychanalyse et Psychologie Sociale Hommage a Enrique Pichon-Rivière- se había referido a tarea y emergente como ideas de base para pensar sobre los grupos considerando al “grupo interno” como una noción clínica que hace posible la interpretación. Serán los emergentes los que permiten vislumbrar las relaciones entre grupo interno y grupo externo, los juegos identificatorios, transferencias recíprocas, intercambio proyectivo-introyectivo, persecuciones, tristezas y sentimientos confusionales. Encontramos también que el emergente, pensado desde el grupo familiar, es el que tiende un puente entre la configuración del mismo y la psicopatología.
Psicoanálisis y Grupalidad. (Bauleo, A. 1997). Expresa desde el principio su preocupación epistemológica en continuidad con la década del ’70.
“El problema es en su origen la formulación de un enigma, y deviene después la formulación de la demanda dialéctica que da inicio a la discusión”.
A la vez le otorga definida relevancia a la clínica presentando los “nuevos objetos” que aparecen en el campo clínico, en realidad no tan nuevos para A. Bauleo. En “Grupo Familiar” (1977) estaba presente esta idea. Decía entonces “(...) cuando otras situaciones son las que requieren la atención del clínico o del terapeuta”. Para A. Bauleo hablar de “nuevos objetos” implica hablar de “nuevos sujetos” lo cual lleva a la complejidad de la función analítica.
“Las ampliaciones de las prácticas clínicas, las intervenciones en circunstancias no habituales, las configuraciones diversas del objeto por entender, nos obligan a reubicar los cuerpos conceptuales, a buscar otros tipos de articulación entre ellos, a valorar su vigencia o su capacidad”.
Con relación a la grupalidad entendemos que su preocupación es ahora avanzar en una metapsicología inherente a los vínculos en el espacio grupal. Despliega un abanico de autores, pensamientos, saberes disciplinarios, investigaciones que se ocupan en la clínica grupal de cuestiones que hacen a la grupalidad. Vemos este momento como un signo en su trayectoria de profundización de lo que fue aquél punto de partida. Reafirma conceptos de J. Bleger, W.Bion, Winnicott integrándolos desde su posicionamiento y perspectiva epistemológica.

Los “nuevos objetos” no están desvinculados de la grupalidad sino que se actualizan por ejemplo en grupos de drogodependientes, víctimas de situaciones catastróficas, grupos de pos-crisis.


A. Bauleo está muy atento a lo que ocurre en el proceso de la grupalidad y en la dinámica de los procesos de la psicosis planteando la necesidad de no desatender esta doble dimensión.
En la complejidad del tema planteado elegimos destacar el enlazamiento entre lo singular y lo colectivo por su relación con “una probable organización historizada del psiquismo”.
“Se supone que antes de la constitución del aparato psíquico se halla presente una interacción, como inicio de una relación. Luego de la relación emerge el vínculo, es decir una discriminación entre sujeto y objeto”.
Por otra parte, y desde una posición de observador, centra su atención en determinados ejes que hacen a la clínica de la grupalidad, algunos de los cuales son propios de lo señalado anteriormente: “(...) teoría del socio, noción de campo, cuestiones de la fusionalidad, concepto de aglutinación”.
En este texto a también encontramos que A. Bauleo abre un diálogo entre elementos culturales y psicoanalíticos en el área terapéutica, de la prevención, de la psicosis, etc., con la interrogación como método para continuar desarrollando proyectos en el campo de la salud.
“Un Grupo”. (Bauleo A. 2005). Cuando escribe este artículo nos da la impresión que lo hace con la tranquilidad y certeza que le ha dado el recorrido de tantas prácticas que hacen a la clínica y a la formación, como a las lecturas y reflexiones sobre sus prácticas grupales, institucionales y comunitarias.
Su experiencia grupal la transmite con una significativa claridad de escritura, en un desarrollo que muestra aspectos que hacen a articulaciones básicas explicando los fundamentos de sus intervenciones.
Algunas ideas que nos parece interesante subrayar en el despliegue de la realización de la tarea grupal:
“(...) la creación es producto del movimiento interactivo que se establece en la dialéctica procesal del grupo”.
“No olvidemos que toda problemática grupal es colectiva... todos se encuentran envueltos en las transferencias y en la cuestión contratansferencial”.
“Paulatinamente se constituye una dimensión intersubjetiva (la grupalidad) (...)”.
“Dentro y sobre las fronteras de lo grupal se arraiga un imaginario, cabalgando sobre lo real cotidiano”.
“La investigación gira alrededor del acaecer del colectivo y su resultado, mientras que la interpretación apunta a hacer conocer al grupo el sentido de su comportamiento en un instante determinado”.
“Solo se puede penetrar en el intrincado y complejo mundo fantasmático que aloja la intersubjetividad con el instrumento psicológico que somos nosotros mismos”.
Como lo habíamos señalado, A. Bauleo jerarquiza el “trabajo contratransferencial” del terapeuta coordinador ante un “latente al cual no se accede directamente”.
Desde su experiencia entiende lo latente, de un modo que nos hace pensar si lo relacionamos con W. Bion en “aportes anónimos”, al entenderlo constituido por “elementos no dichos, recuerdos encubiertos, sexualidad reprimida, ambiciones y envidias no expresadas, rivalidad contenida, anhelos y expectativas no comentados, elementos suspendidos en las vinculaciones entre los integrantes del grupo. Toda una danza de fantasmas y un flotar de fantasías ( ...)”.

Hemos llegado a uno de sus últimos trabajos. En este recorrido nos fuimos reencontrando con lo que fue su pensamiento sobre los grupos, el sujeto y la grupalidad y empezamos a imaginar entonces lo que sería en este momento un programa representativo de algunas de sus ideas.



El grupo en la clínica



. Grupo y grupalidad. El sujeto como emergente. Desarrollo de la idea de clínica. Clínica grupal y psicoterapia grupal. El sujeto colectivo. El dispositivo grupal en la investigación clínica. Institución y grupo. Ámbitos y contexto. Encuadre. Nuevos objetos de la clínica. Nuevas patologías. Lo traumático y su elaboración. Primera entrevista grupal. Pacientes y equipo. Análisis de casos. Formación. Contratransferencia. La función del “analista grupal”.

BIBLIOGRAFÍA - ARMANDO BAULEO


Bauleo A. Ideología, grupo y familia, Ed. Kargieman. Buenos Aires. 1970.



  • “El hecho, la noción y el concepto de grupo”.

Bauleo. A. Contrainstitución y grupos, Ed. Fundamentos. Madrid 1977.

  • “Notas para la conceptualización sobre grupo”.

  • “Psicología Social y grupo. Una delimitación del concepto de grupo”.

  • “Informe sobre grupos”.

Bauleo A. y otros. La propuesta grupal, Ed. Folios. México 1983.

  • “Notas acerca de una psicología social (Analítica)”.

  • “Problemas de psicología grupal”.

Bauleo, A. Notas de Psicología y Psiquiatría Social, E. Atuel. S. A. Buenos Aires 1988.

  • “Efectos del proceso grupal”.

  • “El dispositivo grupal en la investigación clínica”.

De Brasi M., Bauleo A. Clínica grupal, clínica institucional. Ed. Atuel S. A. Buenos Aires

1990.


  • “Sugerencias para quien le interesen los grupos”.

  • “Los aspectos terapéuticos vistos desde la concepción operativa de grupo”.

Revista “Clínica Grupal e Investigación Institucional” Año I N° 1 – 1991

“Revue de Psichotérapie Psychanalytique de Groupe” N° 23- 1994

Bauleo. A. Psicoanálisis y Grupalidad. Ed. Paidós. Buenos Aires 1997.

Bauleo A. Psicoanálisis Operativo. A propósito de la grupalidad. Ed. Atuel-Parusia. Buenos Aires 2005.








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