Manual de Consejeria Pastoral



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Manual de Consejería Pastoral

Autor: Ps. Fernando Alexis Jiménez

Ministerio de Evangelismo y Misiones

Heraldos de la Palabra

Web: www.heraldosdelapalabra.org

Manual de Consejería Pastoral

Contenido General:

Introducción

Capítulo 01

Capítulo 02

Capítulo 03

Capítulo 04

Capítulo 05

Capítulo 06

Capítulo 07

Capítulo 08

Capítulo 09

Capítulo 10

Capítulo 11

Capítulo 12

Capítulo 13

Capítulo 14

Capítulo 15

Capítulo 16

Conclusión

Manual de Consejería Pastoral

Introducción


El propósito de Dios para el hombre: Una vida plena

El Señor Jesús dijo: “El ladrón solamente viene para robar, matar y destruir. Yo vine para que la gente tenga vida y la tenga en abundancia” (Juan 10:10. Versión: Nuevo Testamento, la Palabra de Dios para todos).

Pienso que si pudiera apilar el enorme volumen de correspondencia que llega a diario con problemas de diversa índole, la oficina que ocupo no podría contener tantos documentos. Los corresponsales son hombres y mujeres sinceros, cuyo principal propósito es vivir a Jesucristo en el día a día pero encuentran dificultades para aceptar, asimilar y llevar a la práctica su nueva condición de hijos de Dios –nacidos de nuevo—.

Por supuesto, nada reemplaza el contacto cara a cara, pero curiosamente el que las personas puedan contar sus dificultades al amparo del relativo anonimato que ofrece un correo electrónico, abre las puertas para que haya franqueza y confianza al volcar sus sentimientos.

La principal dificultad estriba en que no podemos hacer un seguimiento a cada caso como quisiéramos, porque muchas veces al intentar restablecer el contacto para conocer cómo evolucionan las cosas, los correos simplemente se pierden en ese lugar indeterminado del Internet a donde van a parar los mensajes que nadie quiere o considera conveniente responder.

Ahora bien, el relativo éxito que arrojó abrir en nuestra Página de Internet www.heraldosdelapalabra.com una Sección de “Consejería Pastoral” vino acompañado con otro aspecto de suma trascendencia: Decenas de pastores, obreros y líderes de todos los países reclamaban sumarse a la tarea de aconsejar. Sin embargo su interrogante siempre convergía en un solo punto: ¿Cómo hacerlo de una manera sencilla, sujeta a los principios bíblicos y que además, se manifestaran eficazmente mediante un adecuado acompañamiento con orientaciones oportunas?

René Mondejar y yo no podemos desconocer la enorme responsabilidad que nos asiste de atender lo que consideramos es un requerimiento en Latinoamérica y el mundo: la publicación en formato asequible a todos, de un MANUAL DE CONSEJERIA PASTORAL.

No pretendemos escribir y difundir un tratado magistral sobre el análisis, atención y aplicación de pautas que lleven a corregir todos los problemas que aquejan al ser humano; por el contrario, estamos convencidos de que hay otras disciplinas válidas y de suma importancia como la Sicología y la Psiquiatría, que son las más apropiadas en muchos casos. Sin embargo, con este MANUAL aspiramos servir de orientadores para quienes tienen sobre sus hombros la enorme responsabilidad de orientar a otros.



El propósito divino para nosotros: una vida plena

Cuando Dios dio vida al género humano, lo puso en un Jardín preparad con antelación para que pudiera disfrutar de todo aquello que había ocupado sus primeros días de creación. Imagine a un padre amoroso que construye una casa para su hijo, la provee de todo lo necesario y cuando considera que todo está a punto, le entrega las llaves. ¡Eso fue lo que hizo el Señor con nosotros!

¿De dónde provienen entonces las situaciones traumáticas que afloran en decenas de personas trayendo amargura a su existencia? Del pecado. Cuando vamos en contravía de los propósitos del Creador para nosotros, asumimos las consecuencias.

Pero hay una buena noticia: el Señor Jesús –mediante su muerte en la cruz--eliminó la brecha que nos separaba de Dios y ahora podemos disfrutar de la plenitud de vida que tenía planeada desde un comienzo para usted y para mí. “Por eso el sacrificio del cuerpo de Cristo nos hace sanos porque él hizo lo que Dios quería al sacrificarse una sola vez y para siempre. Nos ha limpiado y liberado de toda culpa, y ahora nuestro cuerpo está lavado con agua pura... “(Hebreos 10:10, 22. Versión: Nuevo Testamento, la Palabra de Dios para todos)

¿Hay razón para que continuemos en tal condición de tristeza, amargura y desesperanza no solo en el presente sino hacia el futuro porque todavía nos gobiernan los recuerdos y sensación de culpa de cuanto hicimos en el pasado? En absoluto. Fuimos lavados y cada día es un nuevo capítulo por escribir.

En cierta ocasión el Señor Jesucristo se encontraba en Nazaret, el pueblo donde había crecido. Conforme a su costumbre fue a la Sinagoga en el día de reposo. “Le dieron el libro del profeta Isaías, lo abrió y encontró la parte donde está escrito: El Señor ha puesto su Espíritu en mi, porque me escogió para anunciar a buenas noticias a los pobres. Me envió a contarles a los prisioneros que serán liberados. A contarles a los ciegos que verán de nuevo...Luego Jesús enrolló el libro, se lo devolvió al ayudante y se sentó. Los que estaban en la sinagoga le ponían mucha atención. Entonces Jesús les dijo: --Lo que acabo de leerles se ha cumplido hoy” (Lucas 4:17-20. Versión: Nuevo Testamento, la Palabra de Dios para todos).

Cuando leemos el texto con detenimiento podemos imaginar la escena, en la que decenas de hombres estaban atentos al Maestro. Ellos enfrentaban dificultades. Tal vez su temperamento, los temores, recuerdos de errores pasados que no les permitían avanzar. Sinnúmero de situaciones que venían atropelladamente a su memoria y les llevaban a coincidir en un punto: todavía eran presa de traumas que les impedían crecer como personas pero también, en la vida espiritual. Es probable que no fueran traumas sino limitaciones que ellos mismos ponían a su paso y que mantenían sus vidas en estancamiento.

Pero las palabras del Señor Jesús trajeron sanidad a su mente y a su corazón. ¡He ahí el punto: Sanidad Interior! Ese es el centro de todo el asunto: que las personas a quienes ustedes y yo orientemos, encuentren sosiego y además, con ayuda de los principios bíblicos, encuentren sanidad para sus heridas...

El MANUAL puede ser enseñado por Lecciones, a grupos de liderazgo. También puede convertirse en la base fundamental para un retiro espiritual. Es probable que lo incluya en la Escuela para el Servicio Cristiano de su denominación. O simplemente, sirva como su instrumento de estudio personal. En todos los casos nuestra oración es que sea útil para su existencia y la de quienes le rodean.

Así es que, tome su Biblia, papel y lápiz, y... a trabajar...



© Fernando Alexis Jiménez

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