Maltrato infantil intrafamiliar


CAPÍTULO 4. “POLÍTICAS PÚBLICAS DE PROTECCION A LA INFANCIA EN URUGUAY”



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CAPÍTULO 4. “POLÍTICAS PÚBLICAS DE PROTECCION A LA INFANCIA EN URUGUAY”.

4.1- Antecedentes.

Según Leopold, S. (2011), en Uruguay los castigos físicos fueron desterrados de las prácticas educativas hacia niños/as a través de un largo camino iniciado en la época colonial pero recién comenzó a hacerse efectivo bastante entrado el siglo XX. El castigo físico de padres a hijos nunca fue prohibido hasta la aparición de la Ley N° 18214 de 2007, la cual involucra a toda persona que se encarga del cuidado, tratamiento, educación o vigilancia de niños y adolescentes, prohibiendo el castigo físico o cualquier trato humillante como forma de corrección o disciplinamiento. En el discurso legislativo se constata la presencia del castigo corporal y se reconoce estar ante una práctica avalada por la sociedad. Por ello, se trata de legislar para que esa práctica se transforme en una no aceptación social.

Cabe destacar que también hubo en el debate parlamentario discursos que rechazaron el proyecto de ley, entendiendo que si bien estaban en contra de los castigos físicos, hicieron énfasis en una razonable puesta de límites como unas “palmadas en la cola” lo cual le posibilitaría al niño que la acción correctiva le quede en la mente (Leopold, S. 2011). La autora destaca que en el imaginario social y en algún discurso parlamentario continúa estando presente el viejo adagio popular “la letra con sangre entra” pero con prudencia y moderación.

En Uruguay hasta la aplicación del Código de la Niñez en 1934, la caridad católica se ocupaba de los problemas de la infancia. A partir de la segunda mitad del siglo XIX, el Estado comienza a asumir protagonismo. El Código de la Niñez de 1934, pretende brindar protección y por otro lado prevenir la criminalidad infantil. Se parte de una concepción dirigida a los niños/as cuya situación es entendida como irregular comprendiendo a los carenciados, abandonados, inadaptados e infractores para los que se debe asegurar una protección y vigilancia que por su situación no tienen (Morales, M., 2013).

Los niños/as son objetos de control y las políticas se caracterizan básicamente por la readaptación, reinserción, reeducación, resocialización, rehabilitación; todas ellas identificadas con el prefijo “ re”; siendo el Consejo del Niño el encargado de implementarlas mediante un abordaje a la infancia basado en la necesidad de un modelaje psicosocial y moral (Leopold, S. 2002).

En la década del 1980 se comienza a cuestionar este modelo proponiéndose otra concepción denominada protección integral, tomándose como antecedente la Declaración Universal de los Derechos de Infancia de 1959 y otros actores como Unicef, que comienza a funcionar como organismo internacional para la protección de la infancia. En la Convención de los Derechos del niño (CIDN), se proclama el carácter de integralidad de los derechos constituyéndose un cambio de paradigma en lo que respecta a la situación de la infancia apuntándose a la protección integral del niño/a. Uruguay ratificó la CIDN en 1990 por la Ley 16137. En 1989 se crea el Instituto Nacional del Menor (INAME) que sucedió al Consejo del Niño.

Durante la década de los 90 surgen en nuestro país los primeros programas de atención a niños/as y adolescentes que sufren violencia intrafamiliar, los cuales son llevados a cabo por Organizaciones No Gubernamentales y con apoyo de la cooperación internacional. En 1992 se crea la Red Uruguaya contra la Violencia Doméstica y Sexual, compuesto por organizaciones sociales donde se comienza atendiendo la problemática de violencia hacia las mujeres y posteriormente se incluye a niños/as y adolescentes. El Estado comienza un proceso de visualización del problema y tiende a involucrarse para avanzar en estrategias para su erradicación (Tuana, A., 2012).

En julio de 2002 se aprueba la Ley 17.514 de Prevención, Detección Temprana, Atención y Erradicación de la Violencia Doméstica.

En setiembre de 2004 con la aprobación del Código de la Niñez y la Adolescencia (CNA), se crea un cambio institucional donde el INAME pasa a llamarse Instituto del Niño y del Adolescente del Uruguay (INAU). (Morales, M., 2013).

4.2 Sistema Integral de Protección a la Infancia y a la Adolescencia contra la Violencia. (SIPIAV).

El Estado uruguayo a partir del año 2005 se compromete a combatir la violencia en su conjunto, entendiendo que se trata de un problema social que requiere prioridad y atención. Es por este motivo que en el año 2007 se crea SIPIAV, con el propósito de abordar de manera integral la violencia hacia niños/as y adolescentes. Dicho sistema es coordinado por el Instituto del Niño y del Adolescente del Uruguay (INAU), y está integrado por: el Ministerio de Desarrollo Social (MIDES), el Ministerio de Salud Pública (MSP), la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE), el Ministerio del Interior, la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), y cuenta con apoyo de UNICEF.

Dentro de los objetivos de SIPIAV se encuentran: “consolidar un sistema nacional de atención, mediante un abordaje interinstitucional que responda a la problemática de la violencia contra niños, niñas y adolescentes; y fortalecer el sistema de promoción, protección, y garantía de los derechos de niños, niñas y adolescentes, avanzando en la materialización de acuerdos estratégicos que involucren a los organismos del Estado y la sociedad civil”. (SIPIAV, 2014, p. 10). Desde este sistema se trabaja con un abordaje en conjunto desde la intersectorialidad, con dispositivos territoriales desde las diferentes instituciones, con el objetivo de dar respuesta a las situaciones de violencia de niños/as y adolescentes.

En el año 2013 SIPIAV, registró 1319 casos de violencia hacia niños/as y adolecentes correspondiendo el 56% al sexo femenino y 44% al sexo masculino. Con respecto a las edades, el 48% correspondió a la franja entre 6 y 12 años, y el 52% estuvo conformado por niño/as en edad preescolar (SIPIAV, 2014). Es preciso destacar que estas cifras son las que están registradas, por tanto aquellas situaciones de violencia que no fueron denunciadas o no se pudieron detectar no están implicadas en estos datos. Las cifras por primera vez corresponden a todo el país, ya que los datos registrados en años anteriores correspondían al área metropolitana. Con respecto a las edades de niños/as víctimas de maltrato, casi la mitad corresponde a una franja entre 0 y 6 años, mientras que el 52% pertenece a niños/as en edad preescolar y adolescentes. Las víctimas de abuso sexual fueron la mayoría del sexo femenino alcanzando un 75%, y en el sexo masculino correspondió a un 25%.

Según el informe la mayoría de los que ejercieron violencia pertenecen al sexo masculino estando representados en un 76%, mientras que las que pertenecen al sexo femenino conforman el 24%. La mayoría de los agresores corresponden a familiares directos siendo padres y madres los principales, constituyendo un 65% que ejercieron violencia contra sus hijos/as. La mayoría de las situaciones registradas fueron hechos de violencia recurrente representando una cifra del 75%, mientras que los episodios únicos correspondieron a una cifra del 25%. En el año 2012, las Organizaciones de la Sociedad Civil en convenio con INAU (OSC), recibieron un total de 804 casos de maltrato contra niños/as y adolescentes (SIPIAV, 2014).

Es importante destacar un estudio realizado por INFAMILIA-MIDES en el año 2008, llamado “Estudio sobre Prácticas de Crianza y Resolución de Conflictos Familiares”, donde se obtuvieron datos relevantes acerca de la violencia ejercida hacia niños/as por partes de los adultos en sus hogares. De una muestra de 1100 casos se reveló que el 82% de los adultos que fueron entrevistados habían ejercido alguna forma de violencia psicológica o física hacia un niño/a perteneciente del hogar y el 15% declaró haber efectuado castigos corporales severos o muy severos (INFAMILIA-MIDES, 2008). Dicho estudio mostró la naturalización de las prácticas violentas como modalidad de crianza asociadas con la puesta de límites como forma de corrección. Se tiende a ver el maltrato como una forma de corrección justificándolo o aceptándolo como que siempre existió y es una manera más de relacionamiento entre los seres humanos.

El INAU sigue recibiendo niños y niñas que pasan a vivir a tiempo completo en los hogares de esta Institución por disposición del juez. Esto significa que estos niños fueron separados de sus familias por situaciones graves de violencia lo que resulta verdaderamente preocupante, ya que es fundamental no llegar a estos extremos de cronicidad de violencia donde la solución sea separar al niño/a de su familia, dado que la institucionalización no es la mejor alternativa.

Estas situaciones de cronicidad muestran lo complejo para el abordaje de la situación por lo que aspectos a trabajar como la sensibilización y la prevención en las familias parecen ser aspectos fundamentales a tratar para evitar que se produzca tal estado de violencia. Recordemos que el maltrato infantil no siempre fue reconocido como problema y si bien las ideas legitimizadoras hacia el maltrato han ido cambiando, no se ha logrado desterrar definitivamente esta práctica en una variedad de contextos de nuestra sociedad. Es considerable destacar que SIPIAV carece de presupuesto propio con lo cual este es un punto débil que no contribuye a la creación de políticas sustentables. Aun así se observa un avance por parte del Estado en la preocupación e implementación de políticas para enfrentar la problemática del maltrato infantil.



4.3 Modelo de Atención de SIPIAV.

Se considera un modelo que tiene en cuenta varios aspectos, como el enfoque individual, familiar y comunitario a través de una construcción interinstitucional e intersectorial. Cada Comité de Recepción Local (CRL) realiza las coordinaciones interinstitucionales que implicarán atención en situaciones de riesgo, acciones de prevención y capacitación. Los CRL están integrados por técnicos de las Instituciones locales teniendo a cargo las situaciones por las que se consulta acordando la intervención a seguir. Entre los objetivos del Modelo de Atención están: ofrecer medidas de protección y cuidados a niños/as y adolescentes que viven situaciones de maltrato en los aspectos psicosociales, sanitarios y legales; aportar a los cambios en el relacionamiento para la restitución de derechos, y por ultimo implementar mecanismos y dispositivos operativos para atender las situaciones de alto riesgo (SIPIAV, 2014). Para una adecuada intervención se establece la valoración de riesgo de las situaciones debiendo discriminar: prevención y asistencia (urgentes o no urgentes), diagnóstico situacional, aspectos personales (características, historia), actores personales e institucionales que intervienen en dicha situación, obtención de datos del entorno (adultos de referencia afectiva o institucional).

Considerar la valoración de riesgo apunta a identificar las prioridades a la hora de realizar la intervención y procedimientos a seguir. Para la valoración de riesgo se toman en cuenta aspectos como:


  • Edad del niño/a o adolescente, presencia de discapacidades crónicas o transitorias, historia de problemas emocionales o comportamentales (conductas suicidas, abuso de sustancias, otros), estado de crisis emocional actual.

  • Estado de situación en cuanto al tipo de maltrato (psicológico, físico, sexual, etc.), entidad de las lesiones, cronicidad, naturalización de los episodios de violencia, si se brindaron respuestas de intervención anteriormente.

  • Situación del adulto en cuanto a amenazas de represalia o muerte, posesión de armas de fuego, abuso de drogas, trastornos mentales, historia de malos tratos hacia la infancia, conducta violenta en otros ámbitos con implicación legal.

  • Contexto: identificar si hay respuesta de adultos referentes (no de quienes ejercen la violencia), antecedentes o denuncias de violencia doméstica, antecedentes de hermanos internados por violencia doméstica.

Es de destacar que se trata de presencia de indicadores que permiten evaluar el riesgo , por tanto ni la sola presencia de uno de estos indicadores o la suma de los mismos puede representar una situación de violencia, sino que se debe evaluar en un proceso histórico, situacional lo que lleva al trabajo interdisciplinario e interinstitucional (SIPIAV, 2014).

4.4 Mapa de Ruta. Para las situaciones de maltrato y abuso sexual en niños, niñas y adolescentes detectadas en el ámbito escolar.

El Mapa de Ruta constituye una herramienta “conceptual y operativa”, que establece un camino a seguir para el abordaje de situaciones complejas como el maltrato y abuso sexual que sufren niños/as y adolescentes. Con este instrumento se pretende ayudar a la escuela para que pueda brindar una respuesta efectiva ante esta problemática. Muchas veces el ámbito escolar es donde niños/as y adolescentes encuentran un vínculo afectivo que les permite confiar las situaciones por las que están viviendo, por lo que resulta de vital importancia tener una estrategia adecuada para poder ofrecer una respuesta protectora y fortalecedora ante las situaciones de maltrato y abuso sexual.

La segunda edición del Mapa de Ruta se realizó en al año 2013. En esta oportunidad se revisaron los contenidos elaborados en la anterior edición, consultando a los actores institucionales implicados en dar una respuesta a las situaciones de violencia para modificar y profundizar aspectos que permitieran una mejor aplicación.

La escuela, muchas veces testigo de hechos de maltrato y abuso sexual infantil, debe intervenir responsablemente ante estas situaciones haciendo un trabajo en red con otras instituciones competentes en el tema. De esta manera se involucran varias instituciones para el abordaje del problema, con el objetivo de proteger y garantizar los derechos de niños/as y adolescentes.

Las posibilidades de intervención necesitan definir roles y mandatos desde cada institución para saber con cuales aspectos se puede contribuir y cuales requieren del trabajo con otros profesionales de otras instituciones (Solari, M., 2010).

En este sentido el Mapa de Ruta contribuye a la mejora colectiva de estrategias para ir realizando un abordaje con una responsabilidad profesional, ética y que permita ir reflexionando sobre los desafíos que puedan surgir. La realización de acciones desde el ámbito educativo es fundamental, ya que es vista como un referente para niños y niñas así como para sus familias. Por tanto es un espacio muy importante para promocionar prácticas de buen trato y desarrollar tareas pedagógicas que apunten a la promoción de vínculos saludables.



4.5 Mapa de ruta. Para la prevención y la atención de situaciones de maltrato y abuso sexual infantil en el sector salud.

En el año 2009 se crea el mapa de ruta para el sector salud, para enfrentar la atención y prevención del maltrato y abuso sexual infantil. Al igual que en el ámbito escolar, en la salud se requería de una herramienta similar, ya que ésta tiene un rol fundamental en la detección, diagnóstico e intervención en este tipo de situaciones y es de vital importancia brindar una respuesta integral y efectiva hacia los niños/as que son víctimas de estas circunstancias.

Se desarrollan estrategias en dos direcciones: en primer lugar trabajar en la prevención y en segundo lugar, prestar atención a las situaciones que se presentan en la consulta, ya sea cuando hay una demanda explícita o cuando la consulta es indirecta. Se trabaja en los tres niveles de salud, estableciendo estrategias diferenciales en la acciones a seguir. En el primer nivel de atención es donde se procura resolver la mayoría de las consultas, se brinda promoción, prevención de salud, asistencia y rehabilitación. Es en este nivel donde se está en contacto con las redes sociales de la zona hecho que resulta esencial para la coordinación en el accionar sobre prevención, detección y seguimiento de maltrato y abuso sexual infantil. En este primer nivel se encuentran las policlínicas, los centros de salud, los médicos de familia y de área, pediatras de la zona y emergencias móviles. El segundo y tercer nivel de salud se caracterizan por ser de una complejidad mayor y donde se incluyen los centros hospitalarios atendiendo a casos de enfermedades graves y que requieren un alto grado de especialización. En Montevideo el Hospital Pereira Rosell es el centro pediátrico de referencia público y es donde se atienden las situaciones de maltrato y abuso sexual infantil (Mapa de Ruta, 2009).

4.6 Protocolo de Intervención para situaciones de Violencia hacia niños, niñas y adolescentes.

Al igual que el mapa de ruta este protocolo constituye una herramienta para combatir la violencia hacia niños/as y adolescentes. Se elabora en el año 2007 para los equipos de INAU y se enmarca dentro de las actividades coordinadas en la lucha contra el maltrato infantil.

Los protocolos pretenden unificar criterios, facilitar las acciones de los operadores que trabajan en el diagnostico y en la resolución de situaciones de maltrato que sufre la infancia. Por medio de estos instrumentos se procura dar respuestas oportunas y evitar la paralización en situaciones cuyo abordaje resulta muy complejo.

Estas herramientas son de vital importancia para romper con el silencio a que están condenadas estas situaciones de maltrato, comprometiendo el accionar de las diferentes Instituciones, fortaleciendo la calidad de respuestas y ayudando a mejorar las estrategias de intervención.



CONCLUSIONES.

En base al recorrido presentado en este trabajo acerca de la problemática del maltrato infantil y en relación a la pregunta planteada al comienzo, ¿cuáles pueden ser las principales dificultades que se presentan en los programas del Estado para enfrentar el maltrato infantil en nuestro país?, es posible realizar algunas consideraciones:



Como respuesta al problema del maltrato infantil se están implementando acciones a nivel interinstitucional en prevención, atención y capacitación. Establecer una política de prevención apunta a crear medidas para impedir la aparición del problema, disminuir riesgos y poder detener el avance del maltrato infantil. Es en este aspecto donde consideramos que se necesitan efectivas acciones, sensibilizar más a la población para promover verdaderos cambios sobre la relación entre las personas, entre adultos y niños/as, y es en este escenario, donde se requieren los mayores desafíos. Las dificultades que se presentan creemos que están relacionadas a diversas situaciones como:

  • La modificación de ciertos patrones culturales apoyados en la legitimización de determinadas pautas de crianza, constituye una dificultad para el combate al maltrato infantil.

  • El desequilibrio de poder en el ámbito familiar: niños/as y adolescentes están insertos en una sociedad donde siempre los adultos han ejercido poder sobre ellos. La valoración social acerca de que los hijos son propiedad de los padres aumenta las situaciones de vulnerabilidad y de ser objetos de malos tratos. Estas creencias son difíciles de revertir constituyéndose en un obstáculo más al abordaje del maltrato infantil.

Considerar la profundización y el debate sobre los roles parentales, la importancia de los límites como parte del cuidado y protección y no asociados al castigo o al sufrimiento, son elementos claves para poder promover vínculos saludables y que tienen que estar presentes a la hora de romper con el circuito de malos tratos.

  • Las concepciones de lo público y lo privado: lograr que los temas considerados como privados (en este caso lo que ocurre dentro de la familia) y que representan violaciones a los derechos humanos, puedan salirse de ese ámbito para poder ser agendas de opinión pública con el compromiso de toda la sociedad, requiere de más esfuerzo y compromiso para concientizar a la población acerca de la importancia de este tema.

La familia ha sido considerara como un recinto sagrado por excelencia por lo que se dificulta verla como un espacio donde se vulneran los derechos, donde se encuentre miedo e inseguridad en lugar de contención y afectos.

  • La escasa consideración del niño como sujeto de derecho. La historia de la infancia ha sido un camino largo hasta considerar a los niño/as como sujetos de derecho, recorrido que ha tenido y sigue teniendo altibajos en consideración de factores, culturales, políticos y sociales.

  • El poco tiempo que ha transcurrido desde que el tema del maltrato infantil ha sido tomado en consideración como un problema al que hay que enfrentar y combatir. Hace pocos años que en nuestro país se debate el tema y se comienza a diseñar e implementar una política al respecto.

  • La carencia de información adecuada; que el maltrato infantil no se vea solo cuando ocurre un hecho en los noticieros policiales, sino que pueda tratarse el tema en los medios de comunicación con información pertinente que nos involucre a todos/as y no solo a los que lo padecen.

  • La falta de un presupuesto propio (caso SIPIAV), no contribuye a crear políticas sustentables por lo que este aspecto representa una debilidad para enfrentar el problema. El fortalecimiento del trabajo en equipo a un nivel interinstitucional requiere de optimizar los recursos económicos y humanos para una mejor ejecución de los programas.

Para finalizar es necesario destacar el avance que se ha producido en nuestro país en la implementación de programas para combatir el maltrato infantil.

Creemos que falta mucho por hacer en el aspecto preventivo como en la intervención y restitución de derechos hacia estos niños/as y niños que sufren estas situaciones de maltrato. Se requiere entre otras cosas que este tema sea agenda primordial de todos los sectores de la sociedad para poder realizar una transformación de ciertas construcciones sociales que han persistido a lo largo de la humanidad.

No puede haber una revelación más intensa del alma de una sociedad, que la forma en la que trata a sus niños”. Mandela, Nelson.

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