Los vampiros de los balcanes



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LOS VAMPIROS DE YUGOSLAVIA
Por Manuel Ángel Gayoso Peña “Alexander Weiss” iuvens@hotmail.com
Dedicado a Marea por su colaboración
Y a Datox5, por sus ánimos
Quien pasa una noche despierto en Sarajevo puede escuchar las voces de la oscuridad…

-Ivo Andric


Nota: El siguiente suplemento está ambientado en torno al año 1999, y abarca los países que conformaban la antigua Yugoslavia: Eslovenia, Croacia, Bosnia-Herzegovina, Serbia, Montenegro y Macedonia.
EL PAÍS DE LOS ESLAVOS DEL SUR

Las distinciones entre los distintos pueblos eslavos del sur de Europa, imprecisas durante mucho tiempo, nacen de criterios distintos. A las diferencias lingüísticas –clarificadas en los siglos XIX y XX- se añaden diferencias religiosas y las puramente históricas. De oeste a este se distinguen en la actualidad: eslovenos, serbocroatas católicos, ortodoxos y musulmanes, macedonios, etc.

Todos estos pueblos diversos –a excepción de los búlgaros y albaneses- se unieron a finales de 1918, y tras el término de la Primera Guerra Mundial en un único estado: Yugoslavia (el país de los eslavos del sur). Aunque a primera vista muy diverso, este nuevo país era más homogéneo de lo que parecía: un 70 % de sus habitantes hablaban la misma lengua, el serbocroata. Pero las similitudes lingüísticas no consiguieron borrar las fisuras religiosas e históricas entre las diversas comunidades. En Yugoslavia estallaron tensiones políticas desde sus inicios y la única medida efectiva contra las amenazas de disgregación fue el autoritarismo: una dictadura monárquica durante el período de entreguerras, y una dictadura de influencia comunista a partir de 1945.

En 1991, la República Federada de Yugoslavia se derrumbó en pedazos. La guerra se inició en Eslovenia y Croacia en 1991, y se extendió al año siguiente a Bosnia. La base del conflicto –a pesar de la complejidad de intereses y motivos- puede resumirse en que las poblaciones serbias se negaban a pertenecer a estados no dirigidos por serbios. Debido a esta situación Eslovenia, muy homogénea étnicamente, y Macedonia, donde la población serbia era minoritaria, pudieron mantenerse al margen del conflicto y con pocos incidentes. Aunque la guerra ha terminado en Croacia y Bosnia –o por lo menos parece haber derivado en una tensa paz impuesta por otros países- un nuevo punto conflictivo estalló en 1998 dentro de las fronteras de Serbia: la minoría albanesa, mayoritaria en la histórica provincia de Kosovo, se negaba a someterse a las medidas centralistas del gobierno de Belgrado.

Mirando más allá de los recientes conflictos, la historia de los Balcanes es larga y compleja. Horribles atrocidades se han sucedido a lo largo de los siglos. Muchos vampiros han sido destruidos debido a las consecuencias de las guerras de conquista y las purgas étnicas, y muchos han acompañado a los distintos pueblos en sus migraciones forzosas. Otros sin embargo, se sumergen gustosos en medio de las matanzas, aprovechando la muerte y el caos para atravesar la zona y satisfacer sus macabros apetitos sin apenas encontrar oposición, y establecer sus dominios sobre las ruinas plagadas de muerte y destrucción.
IDIOMAS

La mayoría de los idiomas hablados en los Balcanes, a pesar de las sucesivas influencias y aportes lingüísticos, tienen una base eminentemente eslava. El esloveno conserva numerosos arcaísmos y permanece muy próximo al eslavón original; el serbocroata, extendido por Croacia, Bosnia, Montenegro y Serbia, era la lengua mayoritaria y normalizada de la antigua Yugoslavia y se escribía en caracteres cirílicos (versión serbia) y en caracteres latinos (versión croata), pero desde la fragmentación de Yugoslavia los esfuerzos diferenciales se han trasladado incluso al plano lingüístico; el macedonio, también de raíces eslavas, posee varios particularismos que lo emparentan estrechamente con el búlgaro, y algunos filólogos lo consideran un dialecto del mismo.

Antes de las migraciones eslavas, los pueblos ilirios habitaban la región costera del Adriático, pero actualmente de sus lenguas sólo ha sobrevivido el albanés, un idioma único lingüísticamente. Es el idioma oficial de Albania, pero también se habla entre las minorías albanesas de los Balcanes, e incluso en algunos lugares de Italia.

Antiguamente también se hablaban en la costa de Dalmacia una serie de dialectos romances derivados de latín, pero que desaparecieron con el tiempo, debido a la asimilación cultural de otros pueblos. El último hablante de dálmata murió en el año 1898, y aunque se considera una lengua muerta, los filólogos todavía conservan su gramática y algunos testimonios literarios. Sólo algunos vampiros lo suficientemente antiguos son capaces de hablar dálmata con fluidez en la actualidad.

Aparte, debido a los sucesivos movimientos migratorios, otros pueblos han dejado su huella cultural en la antigua Yugoslavia, y algunas minorías siguen hablando otros idiomas en la actualidad: italiano, húngaro, rumano y romaní.
LA CAMARILLA

Yugoslavia es una afrenta vigente a ojos de la Camarilla. Hubo épocas en la que la secta estuvo a punto de dominar todo el territorio yugoslavo, pero sus enemigos tradicionales del Sabbat y otras facciones independientes condenaron sus esfuerzos tras la Primera Guerra Mundial. La secta tuvo que batirse en retirada hacia el oeste, consiguiendo retener a duras penas varios dominios en Eslovenia y Croacia. Durante la Segunda Guerra Mundial los Vástagos de la Camarilla intentaron recuperar el territorio perdido, pero a pesar de algunos éxitos iniciales, tuvieron que retirarse nuevamente.

Los recientes conflictos yugoslavos ofrecen una nueva oportunidad de expansión, y algunos Vástagos han intentado hacerse con dominios en Bosnia-Herzegovina y Serbia –con resultados diversos. Sin embargo, estos Vástagos normalmente actúan a nivel individual y no cuentan con un respaldo decisivo por parte de la Camarilla, debido a la experiencia del pasado y que no obstante está dispuesta a consolidar sus éxitos mientras asiste impasible a sus fracasos.

En cierta manera, Yugoslavia ha sido para la Camarilla una especie de “frontera” o punto de conflicto. Aunque la mayor parte de Europa se encuentra teóricamente bajo la influencia de la secta, en Yugoslavia más de un Vástago puede encontrarse con que los dominios de los Príncipes son una cuestión más teórica que práctica. Aunque Eslovenia y Croacia se encuentran firmemente en manos de la Camarilla, existen numerosos lugares, especialmente en las islas del Adriático o en los territorios rurales, que o bien se encuentran en manos de gobernantes independientes, de otras criaturas sobrenaturales o bajo la influencia de sus enemigos.

Aunque todos los clanes de la Camarilla se encuentran establecidos aquí, tradicionalmente el poder ha sido mantenido por vampiros de los clanes Tremere y Ventrue, con fuertes relaciones con las vecinas Austria y Hungría. La mayor parte de los Vástagos nativos de la Camarilla pertenecen a los clanes Brujah y Nosferatu.

EL SABBAT

Aunque históricamente la Espada de Caín ha contado con algunos asideros en el territorio de Yugoslavia a lo largo de los siglos, la mayor parte de la influencia de la secta ha sido ejercida a través de varios antiguos del clan Tzimisce con gran autonomía e independencia, especialmente en Serbia y Macedonia.

No obstante, el poder de estos antiguos Tzimisce decayó notablemente a lo largo del siglo XX, y sobre todo a partir de la Primera Guerra Mundial, cuando se debilitaron tratando de expulsar a la Camarilla de los Balcanes. Esta situación permitió que varios Cainitas ambiciosos procedentes de Hungría impusieran sus propias ambiciones a los voivodas yugoslavos, lo que terminó degenerando en varios conflictos internos entremezclados con las guerras civiles del Sabbat, que condenaron la expansión de la secta en los Balcanes.

Los vampiros de la Espada de Caín volvieron a intentarlo nuevamente a partir de la década de 1990, aprovechando las sucesivas guerras yugoslavas para atacar los numerosos dominios independientes de Bosnia-Herzegovina y Serbia, evitando enfrentarse directamente a la Camarilla y atacando a los poderes autónomos que se habían mantenido durante siglos al margen de la guerra de sectas. Varios antiguos fueron destruidos, y mediante la actuación coordinada de varias manadas nómadas procedentes de Hungría y Rumania, la secta consiguió establecer varios dominios seguros. Actualmente la secta controla la mayor parte del norte de Bosnia y Serbia, y se encuentra asediando Belgrado.

Los Tzimisce constituyen el clan más numeroso entre los Cainitas presentes en Yugoslavia, con representantes tanto nativos como extranjeros. Sin embargo existe también una importante presencia Gangrel en las manadas nómadas, secundados hasta su reciente debacle por los Ravnos. También existen representantes minoritarios de otros linajes, especialmente Lasombra.

Por lo que se refiere a las distintas filosofías de los Cainitas bosnios, cabe destacar por encima de todo la preeminencia de la Senda de los Cátaros, cuyos seguidores son conocidos como Bogomilos, y que hunde sus raíces en las herejías dualistas de los Balcanes. La Senda del Acuerdo Honorable y la Senda del Poder y la Voz Interior también cuentan con numerosos seguidores, aunque a una respetable distancia de los Bogomilos, y que también cuentan con adeptos entre los antiguos voivodas yugoslavos, que siguen las versiones más antiguas de estas filosofías.

LOS DOMINIOS DE YUGOSLAVIA

Según las historias de los Vástagos de la zona, el territorio de la antigua Yugoslavia fue gobernado antiguamente por tres poderosos antiguos procedentes de Roma y conocidos como los Tres Césares o los Tres Reyes, según las leyendas. Estos tres antiguos habrían sido los responsables de fomentar la colonización romana, estableciendo una serie de colonias y territorios vasallos que a grandes rasgos darían lugar a los dominios actuales.

En estos momentos, y al menos en teoría, cada uno de los países que formaban Yugoslavia está gobernado por un Príncipe que es el gobernante de todo el territorio nacional. En la práctica existen dominios menores, normalmente restringidos a ciudades o regiones de relativa importancia cuyos gobernantes actúan de forma autónoma cuando no completamente independiente. Pocos son los dominios que pueden soportar a más de un puñado de vampiros, por lo que los territorios más importantes suelen convertirse en el centro de conspiraciones y luchas por el poder que influyen en todo un país, cuando no en varios.

Otros vampiros han convertido en sus dominios territorios rurales o aldeas apartadas. En estos lugares se arriesgan a los ataques de los hombres lobo, especialmente feroces, por lo que procuran pasar desapercibidos o utilizar juiciosamente su poder para mantener su privacidad.

A continuación se describe brevemente la situación de la sociedad vampírica en cada uno de los países yugoslavos.



Eslovenia (Liubliana)- Este pequeño y moderno país europeo vivió gran parte de su historia formando parte de las posesiones austriacas. Desde la Edad Media, los vampiros del clan Tremere, y en menor medida los Ventrue, lo han considerado como un dominio propio. Sin embargo, desde la Primera Guerra Mundial otros clanes han introducido su influencia, especialmente los Giovanni de la cercana Venecia, que a pesar de los esfuerzos de la Camarilla continuamente infiltran a sus agentes tratando de acrecentar su poder y asumir el control de las principales bases económicas eslovenas.

Croacia (Zagreb)- Al igual que la vecina Hungría, el antiguo reino de Croacia quedó pronto bajo la influencia de un linaje de Ventrue asociados con la dinastía real de los Arpad. Constantemente amenazados por continuas invasiones durante siglos, para mantenerse en el poder tuvieron que asociarse con sus parientes germánicos y con los vampiros del clan Tremere. Actualmente ambos linajes protegen celosamente su influencia en el país, considerándose la última línea defensa de la Camarilla europea frente a los terribles Tzimisce que acechan más allá de sus fronteras.

Bosnia-Herzegovina (Sarajevo)- De la misma forma que en el plano mortal el territorio de Bosnia-Herzegovina se ha convertido en campo de batalla de numerosos pueblos a lo largo de la historia, los vampiros bosnios han vivido continuos enfrentamientos entre clanes y sectas. La reciente guerra civil sirvió para que la Camarilla y el Sabbat atacaran y se apoderaran de los dominios de varios antiguos que habían mantenido su independencia durante siglos. Sin embargo, estos enfrentamientos ocultan conspiraciones extendidas más allá de las fronteras del país.

Serbia (Belgrado)- El reino de Serbia ha sido desde tiempos ancestrales el dominio de antiguos Tzimisce que han gobernado con relativa independencia, aunque manteniendo ocasionales pactos y alianzas con el Sabbat. Recientemente los voivodas serbios fueron atacados por una facción de la Espada de Caín, resentida con su tibio apoyo y que los acusó de traidores a la causa. El enfrentamiento entre los antiguos y los Cainitas amenaza con provocar nuevos derramamientos de sangre tanto en el plano vampírico como mortal.

Montenegro (Podgorica)- Aunque también en manos de un voivoda Tzimisce, Montenegro posee un clima más abierto y hospitalario que la vecina Serbia en el plano vampírico. Este antiguo a menudo ha recibido embajadas de la Camarilla y el Sabbat, y en ocasiones su dominio ha servido como terreno neutral para solventar disputas entre clanes y sectas. Los recientes disturbios en la vecina Serbia parece que pueden alterar la neutralidad del dominio.

Macedonia (Skopje)- Los vampiros macedonios siempre han mantenido buenas relaciones con sus congéneres búlgaros, y aunque han gobernado con relativa autonomía, sus dominios han sido afectados no sólo por las invasiones mortales, sino también por las incursiones del Sabbat y los ataques de feroces manadas de hombres lobo, que son bastante numerosos en Albania y la provincia serbia de Kosovo. Los pobladores vampíricos del lugar suelen apoyarse entre ellos, independientemente de su linaje o secta, y reconocen la hegemonía de un antiguo que considera la zona su dominio desde tiempo inmemorial. En principio su política es de neutralidad, recibiendo favorablemente a enviados de las sectas, pero sin comprometerse por completo.
LOS CLANES
Assamitas- En la antigua Yugoslavia a raíz de la invasión otomana, surgieron varios linajes autóctonos del clan Assamita, que incluso gobernaron algunos dominios en Bosnia y Serbia. Sin embargo, a medida que el Imperio Otomano perdía su influencia en los Balcanes estos Príncipes Asesinos fueron paulatinamente derrocados, aunque el linaje mantuvo su presencia, especialmente en el dominio de Sarajevo. Durante el siglo XX la presencia del clan se redujo todavía más, debido sobre todo a las bajas sufridas durantes los enfrentamientos entre la Estirpe. Actualmente sobrevive un puñado, en su mayoría antitribu que se han unido al Sabbat, pero también existen algunos miembros independientes y otros que guardan fidelidad a los mandatos de Alamut.

Brujah- A pesar de su número, la influencia de los Brujah yugoslavos no es particularmente destacable, debido a la fragmentación del linaje. Dentro de la Camarilla a menudo desempeñan un papel secundario en los dominios y en el Sabbat a menudo se encuentran al servicio de los antiguos como soldados y mercenarios. Aunque presentes en todos los países de la antigua Yugoslavia, actualmente la presencia del clan se concentra sobre todo en el norte de Bosnia y Serbia. Asimismo, existe una facción en la vecina Albania, que intenta extender su influencia a otros países, mientras al mismo tiempo tratan de sobrevivir a los continuos ataques de los hombres lobo.

Gangrel- El segundo clan más numeroso en los territorios de la antigua Yugoslavia, los Gangrel de la región son especialmente salvajes y feroces y muchos siguen antiguos códigos bestiales, lo que ha llevado a muchos a unirse a las manadas nómadas del Sabbat, donde constituyen la principal fuerza de choque. En los conflictos yugoslavos a menudo han acompañado a las bandas de merodeadores y cuerpos militares para alimentarse de los muertos de los campos de batalla u ocultar sus propias carnicerías entre los excesos de la guerra. Otros tratan de conseguir poder en el plano político, atacando los dominios de sus enemigos y convirtiéndose en destacados guerreros de la Espada de Caín. Otros ponen a prueba su fuerza en sangrientos combates contra los hombres lobo.

En el territorio de la Camarilla los Gangrel no son muy comunes, y la reciente separación del clan de la secta ha hecho que muchos sean considerados como espías. Los más precavidos tienden a evitar las ciudades en manos de la Camarilla.



Giovanni- La presencia de los Nigromantes venecianos es vista con desconfianza por el resto de los Vástagos y la Camarilla y el Sabbat han empleado en ocasiones la fuerza o la manipulación para expulsarlos de sus dominios. Sin embargo, la presencia del linaje en la zona es muy antigua, remontándose a las colonias que Venecia mantenía en la costa adriática desde la Edad Media, lo que ha permitido a los agentes del clan espiar a sus rivales. Rechazados tras la Segunda Guerra Mundial, no obstante la proximidad de Yugoslavia a Venecia proporcionaba a la zona una importancia estratégica que no podía subestimarse. Desde hace décadas los Nigromantes han tanteado el terreno de forma indirecta, pero desde las guerras yugoslavas han comenzado movimientos más atrevidos, aumentando las inversiones de sus empresas en los nuevos países. A mediados de la década de 1990, aprovechando la debilidad de los vampiros de Dubrovnik debido a la guerra consiguieron hacerse por completo con el control del dominio, aunque la ciudad sigue en apariencia bajo la autoridad de sus antiguos gobernantes.

Lasombra- Al igual que los Giovanni, la presencia de los Lasombra en el territorio yugoslavo se remonta a las colonias venecianas en el mar Adriático. Aunque desde entonces su influencia ha decrecido enormemente, nunca han abandonado por completo la zona, poniéndose al servicio de otros antiguos o uniéndose a la Espada de Caín. Con la reciente ofensiva del Sabbat en los Balcanes, varios templarios del linaje han acudido para supervisar las operaciones y algunas manadas cuentan con el hábil liderazgo de los Guardianes.

Malkavian- Los primeros Malkavian llegaron a los territorios yugoslavos durante el período de colonización romana, e incluso llegaron a gobernar en algunos dominios, aunque desde la caída del Imperio Romano su influencia no dejó de decrecer.

Los descendientes actuales de los Locos romanos se encuentran dispersos por todos los países yugoslavos, aunque son más numerosos en Eslovenia, Croacia y Bosnia. Aparentemente, cada individuo parece preocuparse de sus propios intereses movido por su propia e inexplicable demencia, aunque se dice que durante las guerras yugoslavas, grupos de Malkavian colaboraron entre sí para sobrevivir y protegerse de sus enemigos, de forma que muy pocos resultaron destruidos. Dentro del Sabbat los antitribu del linaje se encuentran inquietos ante varias profecías apocalípticas que parecen apuntar al despertar de un antiguo mal en los Balcanes.



Nosferatu- Dentro de la Camarilla de Yugoslavia, los Nosferatu son el linaje más numeroso, aunque no suelen mantener posiciones de poder, al menos abiertamente, prefiriendo dejar la administración de los dominios en manos de otros clanes. La mayoría de los miembros del clan remontan su ascendencia a la antigua Matusalén Baba Yaga, que muchos veneran como si fuera una diosa. Son especialmente numerosos a lo largo de la costa del Adriático y en Bosnia, donde han participado activamente en las recientes guerras, transmitiendo información y fomentando los intereses de la Camarilla. En comparación, hay pocas Ratas de Cloaca dentro del Sabbat yugoslavo, pues al parecer, mantienen antiguas rencillas contra los Tzimisce de la secta.

Ravnos- Ya en época romana los Ravnos se encontraban presentes entre los antiguos ilirios y llegarían en sucesivas oleadas durante la Edad Media, manteniendo una presencia considerable entre las poblaciones cíngaras y en las filas del Sabbat, o actuando como mensajeros y servidores para los antiguos yugoslavos.

Sin embargo, los Ravnos yugoslavos resultaron enormemente diezmados por los acontecimientos de la Semana de las Pesadillas, al igual que el resto de sus congéneres por todo el mundo. Actualmente en Yugoslavia sólo sobreviven cuatro en las filas del Sabbat, y otros dos de ascendencia cíngara asociados a la familia Taltos.



Seguidores de Set- Aunque la mayoría de los vampiros creen que los Setitas llegaron durante la invasión otomana, lo cierto es que ya recorrían las rutas comerciales de los Balcanes durante la Edad Media, comerciando con diversas mercancías e incluso ofreciendo servicios de transporte a otros vampiros. La influencia de las Serpientes se fue disipando a medida que el Imperio Otomano perdía la suya en los Balcanes. Durante el siglo XX utilizaron las antiguas rutas comerciales de la zona para introducirse en el mercado de bienes ilegales. Aunque son muy pocos numerosos, actualmente los Setitas disponen de algunos agentes involucrados en el comercio de la costa adriática y en las mafias albanesas y kosovares.

Toreador- A pesar de su escaso número, el Clan de la Rosa ha mantenido una fuerte presencia en los territorios yugoslavos, especialmente en la costa del Adriático, donde controlaron el dominio de Ragusa hasta el siglo XIX. También jugaron un importante papel en el renacimiento cultural y literario asociado a los nacionalismos de la zona. Actualmente, aunque su presencia es escasa, se encuentran dispersos por todos los países yugoslavos, ya sea en las filas de la Camarilla o del Sabbat.

Tremere- Los Balcanes fueron una de las primeras zonas de expansión del clan Tremere, y uno de sus campos de batalla contra sus ancestrales enemigos, los Tzimisce. Su suerte ha cambiado a lo largo de los siglos y desde la Segunda Guerra Mundial tuvieron que retirarse hacia el oeste, hacia sus posesiones en Eslovenia y Croacia, donde lamieron sus heridas y prepararon un contraataque, lentamente favoreciendo la desintegración de Yugoslavia y la caída de los dominios de sus rivales. Durante las guerras yugoslavas han conseguido recuperar parte del dominio perdido, y actualmente se encuentran en expansión, observando el enfrentamiento entre el Sabbat y los antiguos Tzimisce y aguardando con paciencia el momento de avanzar sus peones.

Actualmente el clan se encuentra liderado por un prestigioso y poderoso Pontífice, que guarda un profundo rencor hacia los Tzimisce. Desde Zagreb este antiguo gobierna sobre cuatro Señores: el Señor de Croacia (Liubliana, Zagreb, Rijeka), el Señor de Dalmacia (Splitz, Zadar, Dubrovnik), el Señor de Bosnia (Sarajevo, Mostar, Durres) y el Señor de Grecia (Atenas, Milo, Tesalónica). Las capillas de Bosnia fueron abandonadas tras la Segunda Guerra Mundial y no fueron restauradas hasta la década de 1990.

Entre los Tremere de los Balcanes existe una importante presencia Tradicionalista, pero también hay miembros de la Casa Quaesitor, la Élite y los Hijos de la Pirámide. Muchos miembros del linaje han sido o son arcontes, debido a que el Pontífice de los Balcanes ha ocupado la posición de Justicar en varias ocasiones.

Tzimisce- El Clan de los Demonios fue uno de los primeros linajes en asentarse en los Balcanes y depredaron entre los antiguos ilirios hasta la llegada de los romanos y sus parásitos vampíricos, que los rechazaron más allá de las fronteras del Imperio. La llegada de los invasores germanos y eslavos les dieron la oportunidad de recuperar el terreno perdido, concentrándose sobre todo en Serbia, Macedonia, Montenegro y Bosnia, donde aún hoy constituyen el clan más numeroso, aunque dividido en dos grandes facciones: los miembros de la Espada de Caín y los antiguos independientes, en ocasiones aliados con la Liga de Oradea. Ambas facciones se han enfrentado y pactado entre ellas en varias ocasiones, la más reciente durante las guerras que fragmentaron la antigua Yugoslavia. Aunque a primera vista parece que se trata de una guerra de sectas, lo cierto es que bajo un escrutinio más profundo se descubren odios entre descendientes de distintos linajes: los Bratovic y los Szantovic, partidarios del Sabbat, y los Istvic, partidarios de los voivodas independientes. En estos momentos la ventaja parece estar de parte del Sabbat.

Al igual que sus rivales Tremere, la suerte de los Tzimisce ha variado a lo largo de los siglos. Algunos miembros del clan creen que sin un liderazgo fuerte y unificado la influencia del linaje puede acabar siguiendo el camino de la antigua Yugoslavia. Quienes han prosperado durante los recientes conflictos desechan tales temores.





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