Los primeros sistemas de educación



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Los primeros sistemas de educación:

La educación no falta en ninguna sociedad ni en ningún momento de la historia. En toda sociedad por primitiva que sea, encontramos que el hombre se educa.

Los pueblos primitivos carecían de maestros, de escuelas y de doctrinas pedagógicas, sin embargo, educaban al hombre envolviéndolo y presionándolo con el total de las acciones y reacciones de su rudimentaria vida social. En ellos, aunque nadie tuviera idea del esfuerzo educativo que, espontáneamente, la sociedad realizaba en cada momento, la educación existía como hecho. En cualquiera de las sociedades civilizadas contemporáneas encontramos educadores, instituciones educativas y pedagógicas; es decir, hallamos una acción planeada, consciente, sistemática. La importancia fundamental que la historia de la educación tiene para cualquier educador es que permite el conocimiento del pasado educativo de la humanidad.

El hecho educativo no lo presenta la historia como un hecho aislado, se estudia vinculándolo con las diversas orientaciones filosóficas, religiosas, sociales y políticas que sobre él han influido. Al verlo así, como un conjunto de circunstancias que lo han engendrado, permite apreciar en qué medida la educación ha sido un factor en la historia y en qué medida una cultura es fuerza determinante de una educación.

Los sistemas de educación más antiguos conocidos tenían dos características comunes, enseñaban religión y mantenían las tradiciones de los pueblos. En el antiguo Egipto, las escuelas del templo enseñaban no sólo religión, sino también los principios de la escritura, ciencias, matemáticas y arquitectura. De forma semejante, en la India la mayor parte de la educación estaba en las manos de los sacerdotes. La India fue la fuente del budismo, doctrina que se enseñaba en las instituciones a los escolares chinos, y que se extendió por los países del Lejano Oriente. La educación en la antigua China se centraba en la filosofía, la poesía y la religión, de acuerdo con las enseñanzas de Confucio, Lao-tse y otros filósofos. El sistema chino de un examen civil, iniciado en ese país hace más de 2.000 años, se ha mantenido hasta el presente siglo, pues, en teoría, permite la selección de los mejores estudiantes para los puestos importantes del gobierno.

Los métodos de entrenamiento físico que predominaron en Persia y fueron ensalzados por varios escritores griegos, llegaron a convertirse en el modelo de los sistemas de educación de la antigua Grecia, que valoraban tanto la gimnasia como las matemáticas y la música.



La Biblia y el Talmud son las fuentes básicas de la educación entre los judíos antiguos. Se les enseñaba a los judíos conocimientos profesionales específicos, natación y una lengua extranjera. En la actualidad la religión sienta las bases educativas en la casa, la sinagoga y la escuela. La Torá sigue siendo la base de la educación judía.

BABILONIA

Una de las ciudades más importantes de la antigüedad, cuya localización está hoy en día marcada por una amplia zona de ruinas al este del río Éufrates, a 90 km al sur de Bagdad, en Irak. Babilonia fue la capital del Imperio babilónico durante los milenios II y I a.C. En la antigüedad, la ciudad se beneficiaba de su posición en la importante ruta comercial por vía terrestre que conectaba el golfo Pérsico y el Mediterráneo.

Primera época

Aunque el emplazamiento estuvo ya ocupado durante la prehistoria, Babilonia se menciona por primera vez en documentos de finales del III milenio a.C. Hacia el 2200 a.C. se conoce como emplazamiento de un templo, y durante el siglo XXI a.C. estuvo sometida a la cercana ciudad de Ur. Babilonia se hizo una ciudad-estado independiente hacia 1894 a.C., cuando el amorita Sumu-Abum fundó allí una dinastía. Esta dinastía alcanzó su apogeo con Hammurabi. En el 1595 a.C. la ciudad fue capturada por los hititas, y poco después por los casitas (hacia 1590-1155 a.C.). Los casitas transformaron la ciudad-estado de Babilonia en la capital de Babilonia, región al sur de Mesopotamia. La ciudad era el centro administrativo de un gran reino. Después, probablemente en el siglo XII a.C., se convirtió también en centro religioso del reino, cuando su dios principal, Marduk, fue situado a la cabeza del panteón mesopotamio.

En el 1158, la dinastía casita cayó en manos de los elamitas del este, y Babilonia fue regida por distintas y breves dinastías hasta finales del siglo VIII a.C. cuando cayó bajo la influencia de Asiria. Senaquerib, desesperado por controlar las tribus locales, destruyó la ciudad en el 689 a.C.; su sucesor, Esaradón (que reinó entre el 681 y el 669 a.C.), la reconstruyó. En el 625 a.C., los caldeos, dirigidos por Nabopolasar, tomaron la ciudad.

La ciudad neobabilonia y su decadencia

Nabopolasar fundó la dinastía neobabilonia, y su hijo Nabucodonosor II extendió el reino hasta Palestina y Siria. La capital de Babilonia fue renovada con los nuevos edificios del templo y del palacio, grandes murallas y puertas de fortificación y caminos procesionales pavimentados; fue la mayor ciudad del mundo conocido, abarcando más de 1.000 hectáreas.

El Imperio Neobabilonio duró poco tiempo. En el 539 a.C., Ciro II el Grande capturó Babilonia y la incorporó al recién fundado Imperio Persa. Con los persas, Babilonia funcionó durante un corto periodo como residencia oficial del príncipe de la corona, hasta que una revuelta local en el 482 llevó a Jerjes I a arrasar los templos y el zigurat, o torre del templo, y a derribar la estatua del dios patrono Marduk.

Alejandro Magno capturó la ciudad en el 330 a.C. y proyectó reconstruirla como capital de su gran imperio, pero murió antes de poder llevar a cabo sus planes. Después del 312 a.C., Babilonia fue utilizada temporalmente como capital de los Seléucidas, que se establecieron como sucesores de Alejandro. Cuando la nueva capital, Seleucia del Tigris, se fundó a comienzos del siglo III a.C., la mayor parte de la población de Babilonia se trasladó allí. Durante cierto tiempo los templos siguieron utilizándose, pero la ciudad perdió su importancia y prácticamente había desaparecido antes del surgimiento del islam durante el siglo VII d.C.



Topografía

La topografía de Babilonia se conoce mejor a partir de los niveles de ocupación de la dinastía neobabilonia, excavados por Robert Koldewey y otros arqueólogos alemanes antes de la I Guerra Mundial. En aquellas fechas, el Éufrates dividía la ciudad en dos partes desiguales: el barrio antiguo, con la mayoría de los palacios y templos en la orilla este, y la Ciudad Nueva en la orilla oeste. Cerca del centro de la ciudad, en lugar prominente, se encontraba el Esagila, templo de Marduk; al norte estaba la torre-templo de Etemenanki (el zigurat), edificio de siete plantas, popularmente relacionado con la Torre de Babel. En la esquina noroeste de la ciudad antigua se encontró un entramado de palacios y fortificaciones; los excavadores alemanes identificaron unas ruinas de esta zona con los cimientos de los Jardines Colgantes, una de las Siete Maravillas del Mundo, que Nabucodonosor II construyó para su esposa meda. Cerca estaba la Puerta de Istar, con sus leones y dragones en ladrillo esmaltado. El principal camino procesional pasaba a través de esta puerta; era la ruta seguida por los líderes religiosos y políticos durante las ceremonias del festival del Año Nuevo. Otras nueve puertas importantes atravesaban las grandes murallas de fortificación interna de la ciudad, a partir de las cuáles surgían los caminos hacia los principales asentamientos de Babilonia



Imperio Babilonio

Antiguo reino de Mesopotamia, conocido originalmente como Sumer y después como Sumer y Acad, entre los ríos Tigris y Éufrates, al sur de la actual Bagdad, Irak.



Civilización babilónica

La civilización babilónica, que duró desde el siglo XVIII hasta el VI a.C., era, como la sumeria que la precedió, de caracter urbano, aunque se basaba en la agricultura más que en la industria. El país estaba compuesto por unas doce ciudades, rodeadas de pueblos y aldeas. A la cabeza de la estructura política estaba el rey, monarca absoluto que ejercía el poder legislativo, judicial y ejecutivo. Por debajo de él había un grupo de gobernadores y administradores selectos. Los alcaldes y los consejos de ancianos de la ciudad se ocupaban de la administración local.

Los babilonios modificaron y transformaron su herencia sumeria para adecuarla a su propia cultura y carácter. El modo de vida resultante demostró ser tan eficaz que sufrió relativamente pocos cambios durante aproximadamente 1.200 años. Influyó en sus países vecinos, especialmente en el reino de Asiria, que adoptó la cultura babilonia prácticamente por completo. Afortunadamente, se ha encontrado una colección importante de obras de literatura babilonia gracias a las excavaciones. Una de las obras más importantes es la magnífica colección de leyes (siglo XVIII a.C.) frecuentemente denominada Código de Hammurabi, que, junto con otros documentos y cartas pertenecientes a distintos periodos, proporcionan un amplio cuadro de la estructura social y de la organización económica.

Sociedad

La sociedad babilónica estaba compuesta por tres clases sociales representadas por el awilu, persona libre de clase superior; el wardu, o esclavo; y el mushkenu, persona libre de clase inferior, que se encontraba legalmente entre el awilu y el wardu. La mayoría de los esclavos eran prisioneros de guerra, aunque algunos eran reclutados entre la población babilonia. Por ejemplo, las personas libres podían ser hechas esclavos como castigo por algunos delitos; los padres podían vender a sus hijos como esclavos en momentos de necesidad; o un hombre incluso, podía someter a toda su familia a los deudores como pago de una deuda, pero no durante más de tres años. Los esclavos eran propiedad de su amo, como un bien mueble. Podían ser marcados y azotados, y eran severamente castigados si intentaban escapar. Los esclavos tenían algunos derechos legales y podían realizar negocios, prestar dinero y comprar su libertad. Si un esclavo se casaba con una persona libre y tenían hijos, estos eran libres.



Vida familiar

La familia era la unidad básica de la sociedad babilonia. Los matrimonios eran dipuestos por los padres y los esponsales se reconocían legalmente tan pronto como el novio presentaba un regalo nupcial al padre de la novia; la ceremonia matrimonial normalmente concluía con un contrato inscrito en una tablilla. Aunque el matrimonio se consideraba principalmente un acuerdo práctico, hay pruebas que sugieren que no eran completamente desconocidas las relaciones prematrimoniales clandestinas. La mujer babilonia tenía algunos derechos civiles importantes. Podía tener propiedades, realizar negocios y actuar como testigo en un juicio. Sin embargo,el marido podía divorciarse de ella por cuestiones triviales, o, si no le había dado hijos, podía contraer matrimonio con otra mujer.



Ciudades

El número de habitantes de una ciudad variaba probablemente entre 10.000 y 50.000. Las calles de la ciudad eran estrechas, sinuosas e irregulares, flanqueadas por los muros altos y sin ventanas de las casas. Las calles no estaban pavimentadas ni tenían alcantarillas. La casa media era una estructura pequeña, de una planta y de ladrillos de barro, compuesta de distintas habitaciones agrupadas alrededor de un patio. Por otra parte, la casa de un próspero babilonio era, probablemente, una residencia de dos pisos de ladrillo con aproximadamente una docena de habitaciones, con muros interiores y exteriores enlucidos y enjalbegados. La planta inferior tenía una habitación de recibimiento, una cocina, un cuarto de aseo, las habitaciones del servicio y, a veces, incluso una habitación privada para el culto. Los muebles incluían mesas bajas, sillas con respaldo y camas con armazón de madera. La vajilla doméstica estaba fabricada de arcilla, piedra, cobre y bronce, y los cestos y las arcas de caña y madera.

Las casas frecuentemente se construían sobre un mausoleo donde se enterraban a los miembros de la familia. Los babilonios creían que las almas de los muertos viajaban al siguiente mundo, y que, al menos en cierto grado, la vida seguía allí como en la tierra. Por esto, enterraban junto al muerto tarros, herramientas, armas y joyas.

Tecnología

Los babilonios heredaron los logros técnicos de los sumerios en riego y agricultura. El mantenimiento del sistema de canales, diques, presas y depósitos construidos por sus predecesores necesitaba de un considerable conocimiento y habilidad de ingeniería. La preparación de mapas, informes y proyectos implicaban la utilización de instrumentos de nivelación y jalones de medición. Con fines matemáticos y aritméticos, utilizaban el sistema sexagesimal sumerio de numeración, que se caracterizaba por un útil dispositivo denominado notación lugar-valor que se parece al actual sistema decimal. Continuaron utilizándose las medidas de longitud, área, capacidad y peso, normalizadas anteriormente por los sumerios. La agricultura era una ocupación complicada y metódica que necesitaba previsión, diligencia y destreza. Un documento escrito en sumerio recientemente traducido, aunque utilizado como libro de texto en las escuelas babilonias, resulta ser un verdadero almanaque del agricultor, y registra una serie de instrucciones y direcciones para guiar las actividades de la granja, desde el riego de los campos hasta el aventamiento de los cultivos cosechados.

Los artesanos babilonios eran diestros en metalurgia, en los procesos de abatanado, blanqueo y tinte, y en la preparación de pinturas, pigmentos, cosméticos y perfumes. En el campo de la medicina, se conocía bien la cirugía y se practicaba frecuentemente, a juzgar por el Código de Hammurabi, que dedica varios párrafos a la cirugía. También se desarrolló, sin lugar a dudas, la farmacopea, aunque la única prueba importante de ello procede de una tablilla sumeria escrita algunos siglos antes de Hammurabi.

Sistema legal y escritura

Ley y justicia eran conceptos fundamentales en el modo de vida babilonio. La justicia era administrada por los tribunales, cada uno de los cuales tenía entre uno y cuatro jueces. Los ancianos de una ciudad frecuentemente formaban un tribunal. Los jueces no podían revocar sus decisiones por ninguna razón, aunque podían dirigirse apelaciones contra sus veredictos ante el rey. Las pruebas consistían en afirmaciones de testigos o de documentos escritos. Los juramentos, que desempeñaban un papel importante en la administración de justicia, podían ser prometedores, declaratorios o exculpatorios. Los tribunales aplicaban castigos que iban desde la pena de muerte al azote, la reducción del status social a la esclavitud y el destierro. Las compensaciones por daños iban desde 3 a 30 veces el valor del objeto perjudicado.

Para asegurar que sus instituciones legales, administrativas y económicas funcionaban eficazmente, los babilonios utilizaban el sistema de escritura cuneiforme desarrollado por los sumerios. Para formar a sus escribas, secretarios, archiveros y demás funcionarios administrativos, adoptaron el sistema sumerio de educación formal, bajo el cual escuelas seglares servían como centros culturales. El plan de estudios consistía principalmente en copiar y memorizar ambos libros de textos y los diccionarios sumero-babilonios que contenían largas listas de palabras y frases, incluidos los nombres de árboles, animales, pájaros, insectos, países, ciudades, pueblos y minerales, así como una gran y diversa colección de tablas matemáticas y problemas. En el estudio de la literatura, los alumnos copiaban e imitaban distintos tipos de mitos, epopeyas, himnos, lamentaciones, proverbios y ensayos en lengua sumeria y babilónica.

Historia

Largos periodos de la historia del antiguo Oriente Próximo no pueden datarse con exactitud. La Relación de Reyes Sumerios ofrece una sucesión de gobernantes hasta el final de la dinastía de Isin, hacia el 1790 a.C., pero no es fiable para las fechas anteriores a la dinastía de Acad, hacia el 2340 a.C. Se establece una cronología relativamente fiable para el periodo que comienza con la dinastía de Acad hasta el final de la I Dinastía de Babilonia, cerca del 1595 a.C. Sin embargo, este periodo es seguido por más de 700 años de oscuridad, durante el cual las fechas son únicamente aproximadas. Se utilizan tres sistemas cronológicos principales para el antiguo Oriente Próximo: alto, medio y bajo, dependiendo de si la fecha asignada al primer año de reinado de Hammurabi de Babilonia es 1848, 1792 o 1728 a.C. Las fechas de este artículo siguen la denominada cronología media, y se data el primer año de reinado de Hammurabi en el 1792 a.C.



Los sumerios

Hacia finales del siglo III a.C., el reino de Sumer y Acad cubría una gran zona regida por una dinastía sumeria conocida como la III Dinastía de Ur. El catalizador de su caída fue la migración de un gran grupo de nómadas semíticos, los amurru, o amoritas bíblicos, desde los desiertos árabes hasta el oeste. Tomaron una serie de ciudades importantes como Isin, Larsa, Babilonia y Esnunna (actualmente Tell Asmar) donde establecieron nuevas dinastías. Hacia el 2000 a.C. el último gobernador de la III Dinastía de Ur fue capturado por los elamitas. El reino de Sumer y Acad se desintegró y se inició la guerra civil. Al principio la ciudad de Isin intentó controlar Sumer y Acad, pero su autoridad fue retada por Larsa, algo alejada hacia el sur, y las dos ciudades estuvieron constantemente en guerra. Hacia el 1790 a.C. el rey Rim-Sin (1823-1763 a.C.) de Larsa conquistó y ocupó Isin, acontecimiento considerado tan importante que marcó el comienzo de una nueva, aunque limitada, época de datación en los anales de los escribas.



Hammurabi

Rim-Sin era incapaz de explotar su victoria, porque al mismo tiempo, en la hasta entonces modesta ciudad de Babilonia, el gobernante Hammurabi empezaba a destacar. Como rey, Hammurabi combinaba la astuta diplomacia con el liderazgo militar; derrotó a Rim-Sin, así como a los reyes de Elam, Mari y Esnunna, y hacia el 1760 a.C. se convirtió en el gobernante de un reino unificado que se extendía desde el golfo Pérsico hasta el río Habur. Se considera que la historia de Babilonia se inicia con Hammurabi.

Administrador inusualmente activo y capaz, Hammurabi ofreció su atención personal a detalles tales como la limpieza de canales de irrigación y la introducción de un mes más en el calendario. Era un extraordinario legislador; el Código de Hammurabi es uno de los documentos legales más importantes jamás descubierto. También era un inspirado líder religioso; durante su reinado el dios de la ciudad babilónica Marduk se convirtió en el líder reconocido en el panteón de las deidades.

Los casitas y la II Dinastía de Isin

Durante los reinados de Hammurabi y de su hijo Samsu-Iluna (1750-1712 a.C.), quien le sucedió, la civilización babilónica alcanzó el cenit de su desarrollo cultural y poder político. Algunas de las ciudades más importantes de Babilonia comenzaron a buscar la independencia, y, durante el reinado de Samsu-Iluna, los casitas invadieron por primera vez el país. Aunque Samsu-Iluna tuvo éxito en expulsarles, durante los siglos siguientes se infiltraron definitivamente en Babilonia. Samsu-Iluna también había tratado con el líder rebelde, Iluma-Ilum, quien fundó una dinastía en el sur de Babilonia, en la frontera con el golfo Pérsico, conocido comúnmente como el país del mar.

Con los sucesores de Samsu-Iluna, Babilonia sufrió un grave deterioro en cuanto a su poder y territorio. Cuando, hacia el 1595 a.C., un ejército hitita penetró por el sur hasta Babilonia y llevaron prisioneros y riquezas babilonias hasta la alejada Anatolia, en el reino comenzó el desorden. Durante un breve periodo, Babilonia cayó bajo el dominio de la dinastía del país del mar. Finalmente, hacia mediados del siglo XVI a.C., el gobernante casita Agum (el 1570 a.C.) tomó Babilonia y extendió su territorio desde el río Éufrates a los montes Zagros.

Bajo dominio casita, Babilonia de nuevo se convirtió en un poder de considerable importancia. Así, a comienzos del siglo XV a.C., era uno de los cuatro poderes principales de Asia occidental, los otros tres eran los imperios egipcio, mitanni e hitita.

Después de la recuperación de la independencia de Asiria respecto de la dominación de mitanni a principios del siglo XIV a.C., sus gobernantes comenzaron a interferir en los asuntos de Babilonia e intentaron controlarla políticamente. Finalmente, tuvieron éxito y Babilonia estaba tan debilitada que cayó a manos de los elamitas, que la invadieron por el este, depusieron al rey casita y la redujeron a un estado de vasallaje. En el sur y centro de Babilonia surgió una revuelta y se fundó una nueva dinastía, conocida como II Dinastía de Isin. Hacia finales del siglo XII a.C., Nabucodonosor I (1125-1103 a.C.), uno de los reyes de Isin, derrotó a los elamitas y atacó Asiria. No mucho después, grandes grupos de nómadas arameos emigraron a Babilonia. Durante dos siglos aproximadamente, el país estuvo en un estado de caos político.

Periodo caldeo

Una de las tribus que rodeaban Babilonia era el poderoso grupo conocido como los caldeos. Se asentaron y dominaron el distrito a lo largo del golfo Pérsico. Desde el siglo IX al VI a.C., los caldeos desempeñaron una parte importante en la conformación de la historia de Asia; sus gobernantes ayudaron a destruir el Imperio Asirio y, al menos durante un breve periodo, se establecieron en Babilonia, o, como se comenzó a conocer gradualmente, Caldea, el poder dominante de Mesopotamia.

Uno de los principales reyes caldeos fue Merodak-Baladán II (el 722-710 a.C.), quien luchó amarga y valerosamente, aunque sin éxito, contra cuatro poderosos monarcas asirios: Tukulti-Apil-Esharra (Tiglat-Pilíser III) (745-727 a.C.), Salmanasar V (727-722 a.C.), Sargón II (722-705 a.C.) y Senaquerib (705-681 a.C.), destructor de Babilonia. Los sucesores de Senaquerib, Esaradón (681-699 a.C.) y Assurbanipal, mantuvieron el control político a pesar de las numerosas rebeliones y deserciones. Sin embargo, en el 626, cuando Asiria estaba sumida en desórdenes y amenazada por medas, escitas y cimerios, un caldeo llamado Nabopolasar (626-605 a.C.) se autoproclamó rey de Babilonia. Aliándose con los medas, ayudó a destruir el poderío asirio.

Aprovechándose de la débil posición de Asiria, Egipto comenzó a amenazar Palestina y Siria. En el 605 a.C. Nabucodonosor II marchó contra los egipcios y los derrotó en Carchemish (en la actual Siria). Nabucodonosor II, que reinó durante 43 años, extendió el control político babilonio sobre la mayor parte de Mesopotamia. Entre los estudiosos bíblicos se le conoce como el destructor de Jerusalén y como el rey que llevó a los judíos cautivos a Babilonia. Para los arqueólogos e historiadores es conocido como gran constructor y restaurador. Reconstruyó Babilonia, su capital, con un estilo lujoso y restauró muchos templos en todo Babilonia.

La resurrección bibilónica no duró mucho tiempo. Tras la muerte de Nabucodonosor en el 562 a.C., hubo una prolongada lucha por el poder entre los distintos partidos e individuos. En el 556 a.C. Nabonides, uno de los gobernadores de Nabucodonosor, se convirtió en rey de Babilonia (556-539 a.C.). Figura enigmática en cierto modo, se opuso a la influyente clase sacerdotal de Babilonia. Nabonides dejó la ciudad de Babilonia bajo el control de su hijo Baltasar y vivió durante cierto tiempo en la ciudad de Harran y después en el oasis de Teima, en el desierto de Arabia. En el 539 a.C. los babilonios fueron derrotados por el rey persa Ciro II el Grande, quien también había derrotado a Media. Nabonides fue capturado en Sippar (cerca de la actual Bagdad, Irak); los persas entraron en Babilonia sin encontrar resistencia. Babilonia fue entonces anexionada a Persia y, de este modo, finalmente perdió la independencia.

El legado babilónico

Más de 1.200 años pasaron desde el glorioso reinado de Hammurabi hasta la subyugación de Babilonia por los persas. Durante este largo lapso de tiempo, la estructura social, la organización económica, el arte y la arquitectura, la ciencia y la literatura, el sistema judicial y las creencias religiosas babilónicas sufrieron una considerable modificación, aunque, en general, únicamente en los detalles, no en la esencia. Basados prácticamente por completo en la cultura de Sumer, los logros culturales de Babilonia dejaron una profunda impresión en el mundo antiguo, y particularmente en hebreos y griegos. La influencia babilónica es evidente en las obras de poetas griegos tales como Homero y Hesíodo, en la geometría del matemático griego Euclides, en astronomía, en astrología, en heráldica y en la Biblia



Religión de Babilonia

Moral, creencias sobrenaturales y prácticas rituales de los antiguos babilonios. La cosmogonía y la cosmología de la religión babilónica que incluye dioses, demonios, cultos y sacerdotes, y enseñanzas éticas y morales, fue tomada casi por completo de los sumerios. Sin embargo, los babilonios, cuya raza étnica predominante era la amorrea, sin duda modificaron muchas de las creencias y prácticas inspiradas en los sumerios, de acuerdo a su propia herencia cultural y disposición psicológica. Sólo para citar dos ejemplos destacados, debido al gran éxito militar y la buena conducción política de los amorreos semitas, la ciudad de Babilonia se transformó en el centro religioso y cultural de toda la zona, otorgándole supremacía en el panteón babilónico al dios amorreo Marduk. Sin embargo, los teólogos babilonios consideraron necesario justificar esta elevada posición súbitamente adquirida por Marduk por medio de la ficción legal de que sus predecesores sumerios, los dioses An y Enlil, le habían traspasado oficialmente sus poderes.



El panteón

Los babilonios tenían la concepción de un panteón formado por seres de forma humana, pero con unos poderes y una inmortalidad sobrehumanos. Cada uno de ellos, a pesar de ser invisible al ojo humano, regía sobre una parte específica del cosmos, aunque fuera pequeña, y la manejaba de acuerdo con planes muy bien estudiados y leyes debidamente ordenadas. Cada uno estaba a cargo de uno de los grandes reinos del cielo, la tierra, el mar y el aire; o de uno de los mayores cuerpos astrales como el sol, la luna y los planetas; o dentro del dominio terrestre, de entidades naturales como ríos, montañas y planicies, y de entidades sociales, como ciudades y países. Incluso las herramientas y otros instrumentos tales como una piqueta, moldes de ladrillos y el arado, estaban a cargo de deidades especiales y definidas. Finalmente, cada babilonio tenía un dios personal, algo parecido a un dios ángel bueno, a quien se le rezaba y a través del que se podía lograr la salvación.

Al frente de esta multitud de reyes divinos, estaba Marduk, el dios tribal amorreo, quien antes del gobierno de Hammurabi, en los siglos XVIII y XVII a.C., había tenido un papel secundario y relativamente sin importancia en la vida religiosa de la zona. De acuerdo con el poema de la mitología babilónica, conocido en la literatura universal con el nombre de Enuma elish (“Cuando en la parte superior”, sus dos palabras iniciales), a Marduk se le concedía el liderazgo del panteón y “el reinado sobre todo el universo” como premio por haber vengado a los dioses al vencer a Tiamat, la desafiante y salvaje diosa del caos y a sus monstruosos seguidores. Después de la victoria, Marduk rediseñó el cielo y la tierra, ordenó y reguló los planetas y las estrellas, y creó la especie humana.

Dentro del grupo de dioses babilonios más importantes, además de Marduk, figuran Ea, el dios de la sabiduría, de los hechizos y conjuros; Sin, el dios luna, cuyos templos principales estaban en Ur y Harran, dos ciudades asociadas en la Biblia con el patriarca hebreo Abraham; Samas, el dios sol y de la justicia, quien aparece representado en el Código de Hammurabi; Istar, la ambiciosa, dinámica y cruel diosa del amor y de la guerra; Adad, el dios de la tormenta, los vientos y las inundaciones; y Nabu, el hijo de Marduk, el escribano y vocero de los dioses, cuyo culto llegó a rivalizar con el de su padre en cuanto a popularidad. Además de los dioses del cielo, se hallaban los dioses de los mundos inferiores, así como una gran variedad de demonios, diablos y monstruos, quienes estaban amenazando constantemente a la humanidad y su bienestar. Había también unos pocos espíritus angelicales bondadosos.



Ritos y culto

Cada una de las deidades principales tenía, en una o más ciudades de Babilonia, un gran templo en el que era adorada como dios protector. Las ciudades más grandes también contaban con muchos templos, unos suntuosos, otros humildes, dedicados a una u otra deidad; Babilonia, por ejemplo, contaba con más de 50 templos en tiempos de Caldea (siglos VIII al VI a.C.).

Los servicios que se celebraban en el templo, por regla general se realizaban en patios abiertos, en los que había fuentes para la ablución y altares para los sacrificios. En la cella, o parte más íntima del templo, se encontraba la estatua de la deidad sobre un pedestal erigido en el “santa santorum”, lugar especialmente sacrosanto del templo al que únicamente tenían acceso el sumo sacerdote y algún otro privilegiado miembro del clero o de la corte. En las instalaciones de los templos de las ciudades más grandes, por lo común se alzaba un zigurat o torre de plataformas, coronado por un pequeño santuario. Este santuario al parecer estaba reservado a las importantes ceremonias de matrimonio sagrado que se celebraban coincidiendo con la festividad del año nuevo.

El mantenimiento de los más grandes templos babilónicos requería de grandes sumas de dinero, fruto, en primer lugar, de regalos o de donaciones hechas por la corte y por la gente con mayor fortuna. Con el correr de los siglos, algunos de los grandes templos babilónicos acumularon tal cantidad de riquezas que se convirtieron en los dueños de enormes propiedades y empresas, en las que empleaban gran número de siervos y esclavos. Sin embargo, en un principio el templo era la sede del dios en cuyo honor estaba erigido, y en él se atendían todas sus necesidades según antiguos ritos e impresionantes ceremonias, celebradas por un numeroso clero institucionalizado. Con el paso del tiempo, en el templo se congregaban sumos sacerdotes, sacerdotes que oficiaban en los sacrificios, músicos, cantores, magos, adivinos, clarividentes, interpretadores de sueños, astrólogos, mujeres devotas, así como hieródulas (cortesanas del templo).

Diariamente se ofrecían sacrificios de animales, así como ofrendas de verduras, libaciones de agua, vino y cerveza, y quema de incienso. Tanto a lo largo del año como mensualmente tenían lugar numerosos festejos, incluida una fiesta para celebrar el plenilunio. La fiesta más señalada de todas era la celebración del año nuevo en el equinoccio de primavera; se conocía con el nombre de fiesta Akitu, porque algunos de sus ritos más esotéricos se realizaban en el Akitu, el santuario de Marduk enclavado en las afueras de Babilonia. Las celebraciones duraban once días, e incluían ritos tales como los de purificación, sacrificio, propiciación, penitencia y absolución, aunque también se daban procesiones muy alegres y de mucho colorido. Culminaba con la ceremonia del matrimonio sagrado, la unión ritual del rey (representando a Marduk) con una cortesana del templo (encarnando a la novia de Marduk); la ceremonia se realizaba en el santuario que coronaba, el zigurat.

Creencias

Según los documentos de la época, las creencias éticas y morales de los babilonios hacían hincapié en la bondad y la verdad, la ley y el orden, la justicia y la libertad, la sabiduría y el aprendizaje, y el valor y la lealtad. La misericordia y la compasión iban fuertemente unidas, y se les brindaba una especial compasión a las viudas, huérfanos, refugiados, a los pobres y a los oprimidos. Los actos inmorales o poco éticos eran considerados como una ofensa hacia los dioses y el orden divino, por lo que se creía que el castigo de los dioses era proporcional a la falta. Ninguno se consideraba sin pecado. Por eso, todos los sufrimientos eran merecidos. El modo que tenían los babilonios para demostrar su insatisfacción por sus condiciones de vida, no era la discusión o la protesta, sino la súplica y el duelo, lamentándose y confesando ante su dios personal sus inevitables faltas y pecados a fin de que éste actuara como mediador suyo en la asamblea de los grandes dioses.

Fue notoria la gran religiosidad de Babilonia. Sin embargo, de hecho existía el escepticismo y acaso era mucho mayor de lo que indican las fuentes.

Por ejemplo, un extenso documento literario denominado Teodicea Babilónica, trata del debate entre un escéptico y un creyente, debate en el que al final se hace necesario concluir, de forma muy obvia y con un argumento un tanto insatisfactorio, que la voluntad de los dioses es inescrutable. En otro escrito babilónico, que recoge un diálogo entre un esclavo y su amo, el tono de la conversación suena también escéptico y cínico; la visión relativista considera de antemano que todos los actos del individuo pueden ser justificados, y por lo tanto, en esencia carecen de sentido, en particular porque la muerte hace que la vida sea insignificante.

Los babilonios sentían un terror espantoso a la muerte y esto era fuente de desesperación. En general creían que al morir, el espíritu incorpóreo descendía al oscuro inframundo y que la existencia humana en la sepultura era, como mucho, un reflejo desdichado y tenebroso de la vida terrenal. No existía la esperanza de una recompensa eterna para las personas honradas y con méritos; todos estaban imparcialmente destinados al inframundo. Considerando esto, no es de extrañar que la obra de la literatura babilónica más popular, dramática y creativa, sea el Poema de Gilgamesh, obra que se centra en una angustiosa e inútil búsqueda de la eternidad.

EGIPTO


La época del tradicionalismo. En sentido pedagógico, la tradición es la transmisión de bienes culturales (lengua, conocimientos, experiencias estéticas, costumbres morales, creencias religiosas, etc.) de generación en generación. Es un proceso unerhumano que consta de 3 factores: -Un punto de partida, del que proviene de modo inmediato, el bien transmitido (generación adulta personificada en el educador) -Un punto de llegada, a quien se transmite (generación joven representada por el educando)-Tesoro tradicional, materia del proceso. Toda educación se alimenta de la tradición cultural, pero trata de fertilizarla para la creación de nuevos bienes, para superar el estado de cultura ya logrado. La tradición pedagógica es un peldaño en la corriente progresiva de la vida. El progreso de la educación se opera gracias al equilibrio constante entre tradición y nueva aspiración. Sin los bienes culturales ya alcanzados en ciencia y moralidad, arte y religión, los nuevos avances pierden su base de sustentación.

El tradicionalismo pedagógico sobreestima la tradición pedagógica. Es aquel intento que hace radical el proceso educativo en la mera transmisión de bienes culturales, en la mera comunicación de conocimientos, usos y costumbres del pasado, sin acoger las nuevas adquisiciones; pasa por alto el momento creador de la historia. Solo el pasado dirige su mirada para petrificarse en sus fórmulas.


Los pueblos orientales representan la época del tradicionalismo pedagógico. China, India, Egipto, Babilonia, Palestina, Persia, se encuentran prisioneros del pasado. Para estos pueblos el ideal de la educación reside en una exacta y fiel transmisión del pasado, en el que ven la época de oro de su cultura. No es que en estos pueblos no se produzcan, a causa de las circunstancias, nuevas ideas en todos los dominios de la cultura. Por una parte, las exigencias de los tiempos, y por otra, sus grandes poetas, moralistas, sabios y fundadores de religión, empujan a la historia por la senda del progreso. Pero el lastre de la tradición malogra algunas veces, y pone alas de plomo otras, a las nuevas energías. Para quienes, la educación es una recapitulación del pasado, que no quiere variar nada de él, ni avanzar más acá de él. Tiende a formar hábitos de pensamiento y de acción idénticos a los del pasado, sin desenvolver habilidad alguna que pueda modificar o adaptar el hábito a las nuevas condiciones. Allí donde se añade la instrucción al entrenamiento, se hace sin ninguna base racional. No es instrucción, en el sentido de proponerse descifrar al individuo la significación de una costumbre social. Toda la educación consiste en indicar al individuo, lo que debe hacer, sentir o pensar; la dirección exacta en que debe desempeñarse el acto, o la expresada reacción emotiva; y finalmente, hasta el hábito está fijada en un modo inalterable. Con todo, los pueblos orientales se hallan ya a la altura de la educación intencionada, es decir, en ellos se tiene conciencia de que se educa y se trata de orientar la educación, a diferencia de lo que ocurre en los pueblos primitivos donde la educación es natural y espontánea.La marca distintiva de Egipto en el dominio de la educación es su orientación práctica, con inicios de una formación técnica y profesional. Por ese motivo suele hablarse de un tradicionalismo realista. En suma; la educación tradicionalista tiene conciencia de su pasado. Ya no se conforma con el procedimiento imitativo de la educación primitiva; introduce los métodos agógicos (conductivos) y didácticos, conservando así en las generaciones jóvenes la tradición cultural (ritos, formas religiosas y funerarias, costumbres, etc.). Los titulares de la tradición, como magos y sacerdotes, llevan a cabo esta tarea promoviendo cierto tipo de educación superior. Todo esto supone la invención de la escritura. Egipto y el tradicionalismo realista Faraón, corte y ejercito.
El faraón no tiene el poder por obra del pueblo, ni siquiera por gracia de los dioses; posee atributos divinos. Tiene en sus manos, simbólicamente, todo el poder. Se sirve de una corte de funcionarios. Los egipcios lucharon valientemente contra sus opresores pero el ejército de los faraones conquistadores, que hicieron de Egipto una potencia mundial, poseía un buen número de mercenarios extranjeros. Sacerdotes y escribas. Los sacerdotes no constituían un estado social independiente. El faraón, los altos dignatarios, jueces y médicos eran sacerdotes. El escriba se cultivaba en una escuela superior, y era calígrafo, estilista y ducho en el cálculo.

Campesinos.Los campesinos pagaban tributaciones recaudadas por los escribas. La ganadería era muy importante.

Comercio. El principal medio de comunicación era el barco de río. Se comerciaba en esclavos negros, ganado, pieles de animales, huevos, plumas de avestruz, piedras preciosas, oro, marfil, especias, maderas preciosas.

Vida doméstica. El matrimonio se practicaba en la misma clase social, y generalmente era monográfico. Era común en clases superiores, el matrimonio entre hermanos.



Religión. Los egipcios no separaban radicalmente Dios, hombre y animal. Todos los dioses se representaban con el disco solar o con cuerpo humano y cabezas de animales. Los dioses eran inmortales, como el sol. Incluso el hombre participaba de la inmoralidad cuando el cuerpo, como recinto del alma, se embalsamaba. Lengua y literatura. Se cultivó la poesía, la filosofía y la medicina. Por lo que hace a la educación, su fuente más importante fueron los Libros Herméticos, cuyo autor, según la tradición, era el dios Toth; era una especia de enciclopedia que , al lado de los ritos contenía nociones de astrología, topografía, etc. 7 de ellos se referían a la educación.

La educación en la familia. El saber tiene un designio practico, Solo el hombre instruido goza de fortuna y honores. De ahí que se encontrara tan difundida la educación y que se multiplicaran en tan grande medida las escuelas. La educación egipcia en la época clásica, tendía a preparar al hombre para una vida laboriosa, para obtener tantas satisfacciones como fuera posible en este mundo, y para asegurar por ritos y ceremonias el favor de los dioses, conllevando una existencia fácil en el otro mundo. La educación se inicia en la casa paterna. La madre cuida con esmero a los hijos, les da juguetes, les narra cuentos para excitar su fantasía, les instruye en los ritos de la religión y les hace participes de las más rudimentarias costumbres morales. El carácter apacible y maneras corteses de los egipcios son parte del ambiente de la vida familiar. Es aquí que el niño adquiere, este refinamiento de la existencia. La educación elemental y la 'casa de la instrucción'. El afán de saber también explica que desde la más remota antigüedad, se hallara reglamentada la educación. La escuela elemental se denominaba casa de la instrucción, y allí se enseñaban los dones otorgados por Tota: lenguaje, escritura, culto, astronomía, música, higiene y medicina. Formaban parte de la enseñanza la natación y los ejercicios físicos. Con el tiempo se amplió el alcance de los estudios; se instruía en la escritura hierática, composición literaria, agrimensura, dibujo. El método de enseñanza era rutinario. Se mostraba al alumno silabarios con los signos y su pronunciación en caracteres alfabéticos y la indicación de sus principales sentidos. El alumno los aprendía de memoria y los copiaba. Después le hacían leer extractos de autores clásicos que debía reproducir. Al fin, componía trozos literarios, sin abandonar el modelo y estilo de los libros sagrados. Recién aquí se permite al alumno el uso del papiro, donde toma los dictados. El maestro revisa el trabajo y pone al margen los signos mal reproducidos, y las palabras escritas con faltas ortografías. La escritura exigía muchos años de práctica. La escritura jeroglífica tenía 650 signos, y su simplificación, la escritura hierática, tenía por lo menos 350 signos. La disciplina era muy rígida. En las grandes ciudades existió una especia de escuela primaria superior, donde se impartía una enseñanza más práctica. Formaban parte del programa la escritura demótica, la contabilidad y la geometría práctica. Con un examen el alumno aseguraba el tránsito de una escuela elemental a una superior. La educación superior realista. Escribas y sacerdotes. Los colegios sacerdotales, dotados de archivos y bibliotecas, generalmente en los grandes templos, eran el asiento de la enseñanza superior. Los colegiales que habían alcanzado los grados académicos podían seguir morando en aquellos establecimientos para dedicarse al estudio, gozando de las grandes comodidades que ofrecían para el trabajo científico las bibliotecas y observatorios. Algunos de los colegiales también se dedicaban a la enseñanza. La educación superior tenía fines técnicos y profesionales, es decir, era realista. Se impulsaron estudios astronómicos, hidráulicos, médicos, químicos. También hubo en Egipto, especializaciones; escribas, arquitectos, médicos, militares. Los escribas tenían la más alta jerarquía social entre éstos; estudiaban las 3 escrituras, contabilidad, agrimensura y religión. La posición social del escriba era envidiable. En efecto, los escribas, previo examen, ocupaban los empleos más elevados en el Estado egipcio.
Los sacerdotes eran maestros por excelencia. Eran los custodios de las costumbres, jueces y consejeros del rey. Formaban, guiaban y regían al pueblo, estableciendo reglas civiles, realizando servicios sagrados y proporcionando instrucción religiosa. Fueron liberalmente recompensados por el cumplimiento de estos importantes deberes. Poseían grandes parcelas de tierra y recibían del rey un salario público por sus servicios como oficiales civiles. La importancia de la educación en Egipto, conlleva que sea el primer pueblo oriental que toma conciencia del arte de enseñar, sin elevarse a la teoría pedagógica. Percibieron con claridad las ventajas de las enseñanzas objetivas y concretas, especialmente en el aprendizaje del cálculo rudimentario. La enseñanza de la geometría se hacía con figuras diseñadas en hojas de papiro. A los egipcios también se debe el uso práctico de las bibliotecas, pues desde su época más antigua su acervo der libros fue nutrido. Un funcionario se encargaba de ordenar los servicios de la biblioteca.

La educación en Egipto

>Tradicionalismo educativo En todos los pueblos de la antigüedad, el rasgo fundamental y característico de la educación era la transmisión de un conjunto de creencias religiosas, normas morales, costumbres, tradiciones. La educación siempre consiste en un exacto y fuel traspaso de las prácticas y conocimientos de los antepasados, a las generaciones jóvenes. (Pero dicha transmisión en los pueblos primitivos era por imitación) En los pueblos del antiguo oriente, la educación se alcanza por adquisición y practica de un conjunto de doctrinas, las cuales, se dice, fueron manifestadas por la divinidad y son una revelación. Están contenidas en libros sagrados como la Biblia y el Corán. Estos libros indican al hombre, que hacer, sentir y pensar. Dicho conjunto de doctrinas sagradas, conduce a la felicidad conociéndolas. Es conservado por sacerdotes, primeros maestros que imparten y orientan la educación. La misión de los sacerdotes es repetir constantemente la doctrina, mantener inmutable la tradición, y modelar a los hombres para el cumplimiento de las enseñanzas. >La educación en Egipto
Es una de las formas características de tradicionalismo educacional. Rasgos dominantes. En la cultura egipcia el factor decisivo, es el sentimiento religioso, que invade todo; gobierno, sociedad, arte. Hay un testimonio muy demostrativo de fe en la otra vida. El soberano es el faraón, un dios rodeado de sacerdotes. Los sacerdotes son una casta celosa y depositaria de la tradición; son los únicos poseedores de la ciencia, y también son funcionarios que ayudan al faraón a gobernar el Estado. Todos los sacerdotes sabían leer, escribir y contar. Enseñanza elemental. Era la primera enseñanza, que se impartía justo a los templos, en las casas de instrucción. La escritura tenía el papel principal.
El método consistía en copiar textos, escritos, en las paredes, en tablillas de madera recubiertas de yeso rojo o blanco. También había cuadernos. La nota dominante de la escuela era el rigor; había azotes y golpes. La enseñanza o doctrina eran los escritos, mezcla de preceptos morales, reglas de urbanidad, recomendaciones, consejos astutos y autoritarios. Eran considerados como modelo. Las enseñanzas de Hah-hotep, trataban sobre la docilidad como principal cualidad que el alumno debe ejercitar. Recomienda aprender los consejos de antaño tal cual le son enseñados. Las enseñanzas de Men-ka-re son una serie de consejos sobre el dominio de las pasiones y el buen uso de las palabras.

Educación doméstica En Egipto la educación tenía gran importancia. Se iniciaba en el hogar, donde la madre narraba cuentos a los hijos, les instruía en los ritos religiosos, y los hacia participes del conocimiento moral. En las clases altas había nodrizas que cuidaban a los niños y eran como un miembro más de la familia. Enseñanza superior. Su carácter era técnico y profesional. Había un principio de especialización por lo cual, se recibía una formación acorde a las exigencias de la profesión futura; escriba, arquitecto, ingeniero, medico, sacerdote. La profesión de escriba era muy codiciada. Junto a la administración del tesoro público, existían las escuelas de escribas, que colaboraban con el faraón para mantener el orden público, aplicar leyes, examinar estadísticas, estudiar las perspectivas de la cosecha y las contribuciones necesarias para las obras públicas.

En la educación de Egipto se destaca, la preocupación por la formación moral de los jóvenes, y el interés por el cultivo de la ciencia. Tiene un sentido aristocrático, y los sacerdotes ejercen el monopolio de la cultura. La educación femenina es abandonada. Había más acceso a la educación superior, en Egipto, que en otros países, produciendo así hombres eminentes en todos los dominios de la ciencia. La cultura egipcia se hace sentir entre los hebreos, fenicios y griegos, hasta el 54 DC.

CHINA


Desde la antigüedad, en la cultura china, el sistema patriarcal de la educación ha jugado un papel fundamental. La organización de pueblos y ciudades eran una ampliación a escala del sistema familiar. Las ideas morales se originan en las relaciones familiares entre padre e hijo, hermano mayor y hermano menor, esposo y esposa, amigo adulto y amigo joven. Así, la relación entre gobernante, y gobernado, debía ser, a través de la bondad, el respeto, la obediencia y la lealtad. La palabra educación, en chino, está compuesta, a su vez de dos palabras. La primera de ellas se compone de dos raíces, que son piedad filial  y cultura. La segunda, significa criar. Podemos establecer entonces, que la palabra educación conjuga desde su raíz etimológica un sentido ético, intelectual e instructivo con la idea más clásica occidental de enseñanza y crianza. Sobre la tarea de enseñar, el Compendio de Etimología China dice:

Enseñar es lo que da el superior (maestro), y lo que imita el inferior (discípulo). Criar es enseñar al hijo a hacer el bien”


Vemos en este texto, como la principal actividad del educando es la imitación. La instrucción del maestro al discípulo, o del padre al hijo en la educación no formal, se basa en la observación del alumno del comportamiento del maestro, de sus virtudes morales, su conducta. Para esto, el maestro debe ser un hombre digno de imitar, justo, noble y bondadoso, si lo que pretende es lograr generar estas virtudes en el alumno.  El principal objetivo de la educación china es la educación moral, que consiste en lograr un ideal humano de perfección a través de la virtud. Es en el Libro de Historias -uno de los seis libros clásicos, los cuales mencionaremos más adelante en este trabajo- donde se habla por primera vez de educación:

El pueblo no tiene concordia, los cinco grados no se respetan en la familia. Encárgate tú de la educación y propaga cuidadosamente las cinco virtudes”

Las cinco virtudes que se mencionan son: la justicia en el padre, el cariño en la madre, la afabilidad en el hermano mayor, el respeto en el menor y la piedad filial en los hijos. Vemos entonces como las relaciones familiares se extienden a todo el campo de la educación  china, tanto la no formal como la formal.

A nivel formal, existían en la China Antigua escuelas para la nobleza y escuelas populares. La educación estaba a cargo del estado ya desde el gobierno del emperador Yu (2200 a.C). Según la dinastía gobernante en cada época, las escuelas recibían distintos nombres y características distintivas, como durante la dinastía Shia (2205-1766 a. C), en que la escuela apuntaba principalmente a una formación guerrera, o como sucedió con la dinastía Yin (1766-1122 a. C), que orientó la escuela hacia la ceremonia y la música. Pero, a pesar de estas diferencias, en todos los casos la finalidad que pretendía la educación era la piedad filial, y el culto a las virtudes.

Ahora bien, encontramos un punto interesante en estos aspectos mencionados sobre la enseñanza orientada hacia la formación guerrera, la ceremonia y la música. De la primera podemos decir que durante la dinastía Shia, que llamó a su escuela Shiao, la intranquila situación de la época obligaba al hombre a vivir dispuesto a defenderse en todo momento. De aquí que la educación tuviera una orientación guerrera y un sentido patriótico, que tendía a la obediencia y a la disciplina. Los ejercicios guerreros, el manejo del arco y la conducción de los carros de guerra eran de fundamental importancia e integraban las seis artes sobre las cuales se entroncaba la educación.

La enseñanza de la música no se basaba meramente en un conocimiento instrumental y técnico. El aprendizaje de la música abarcaba el extenso campo del conocimiento del ritmo, la armonía, la melodía, la voz humana y el lenguaje, ya que la música representaba en la Edad Antigua un medio de catarsis, de purgación y de enseñanza, además de ser una de las artes principales en la sociedad.
En las escuelas populares se enseñaban las seis artes, que eran: la música, la ceremonia, el arco, la conducción de los carros de guerra, la escritura y las matemáticas, y se le daba preferencia, por lo general, a la música y ceremonias, como sucedió en el caso de la dinastía Chou  (1122-249 a. C), que llamaba a su escuela Yan:

Las cinco ceremonias sirven para evitar las falsedades del hombre y sus faltas sociales, y enseñarle que sea correcto. Las seis músicas sirven para refinar los sentimientos del pueblo, para que se mantenga en armonía”

Las cinco ceremonias a las que se hace referencia en este texto del Libro de Ceremonias de Chou son: ceremonial de las fiestas, del luto, de los huéspedes, del ejército, de las costumbres sociales. Y con las “seis músicas” se refiere a títulos o estilos especiales dentro de la música.

La educación superior está integrada por los seis libros clásicos: el de Odas, el de Historias, el de Ceremonias, el de Música, el de Mutaciones, y los Anales de Primavera y Otoño.

El Libro de las odas o Che-King constituye composiciones que se remontan al siglo IX a. C destinadas a acompañar la danza y la música de los rituales en honor a los antepasados de los reyes Tcheu. Estas odas han servido de modelo a poesías que se compusieron más tarde.
El Libro de Historias o Chu-King es una parte de una compilación histórica, que antiguamente estaba formada por cien piezas. Es un libro que contiene además doctrinas morales y políticas, edictos, plegarias y consejos.
El Libro de las Mutaciones o Yi-Ching está compuesto por textos que pertenecen a la escuela de adivinos, donde se expresan científicamente los métodos de adivinación, mediante un sistema de combinación de los “ocho trigramas” u “ocho signos” que representan los distintos procesos de la naturaleza. A su vez, también representan estos signos una familia compuesta por padre, madre tres hijos y tres hijas. La combinación de estos ocho trigramas constituyen un total de 64 hexagramas que representan los estados de mutación posibles.

El Libro de Primavera y Otoño o Tch´uen Ts´ieu es un catálogo de los acontecimientos de Lu, país de origen de Confucio, desde 772 a 484 a. C. Este libro se atribuye a Confucio.

El Libro de Ceremonias, o Li-Ki fue compuesto por los confucianos a principios de la era cristiana. Constituye normas y ceremonias para la conducta privada y pública.

El Libro de la Música o Sieu-Tsé es uno de los treinta y dos tratados de las distintas materias que integran la obra compuesta por Sieu-Tsé (298-238 a. C).



Características de las escuelas  

Las escuelas funcionaban en cualquier lugar, tanto en chozas como en templos. Las horas escolares eran muchas y la educación era muy severa. El alumno debía poseer una veneración por el maestro.  No había ni vacaciones ni recreos. El método de enseñanza consistía en la imitación exacta, en los ejercicios de memoria y de repetición. El aprendizaje de la lectoescritura era también por imitación. Al ser el idioma chino una lengua ideográfica, se necesita conocer varios miles de caracteres para saber leer y escribir. Por eso, las escuelas elementales permitían el aprendizaje de un gran número de caracteres de memoria, para iniciar al joven en la escritura, mediante la imitación y la realización precisa de los trazos que componían a los distintos caracteres. Y de la perfección de los trazos realizados dependía el valor a la hora de calificar los exámenes. Se debía ser muy atento, prolijo y eficaz, lo que desarrollaba en el educando una  paciencia, exactitud y fuerza de voluntad tan características en este pueblo hasta el día de hoy. 

Por otro lado, la enseñanza de la aritmética y el cálculo no era tarea de la escuela elemental, sino que se aprendía ocasionalmente, en la vida cotidiana.  

La escuela superior preparaba a los alumnos para sus funciones públicas a través de la iniciación en la composición de ensayos. Los alumnos que asistían a la escuela superior aspiraban a ocupar los cargos que el Imperio reclamaba para funciones administrativas, siendo la función de Mandarín, la mayor aspiración de los estudiantes.

Durante los tiempos feudales, las escuelas de educación superior enseñaba el manejo del arco, la música, la danza y el canto. En las escuelas de los escribas se enseñaba a los alumnos a extender las actas oficiales y a describir los acontecimientos de las ceremonias y los ritos.

La piedad filial

            La piedad filial constituye la principal virtud a lograr en el hombre, es la piedra angular sobre la que se basa el origen de la civilización china y es la manifestación más clara del gran respeto por la tradición que caracteriza a este pueblo:

La piedad filial es el principio de todas las virtudes y el origen de toda instrucción”

            El desarrollo de la piedad filial es la base de la educación, por lo que se enseña a los niños desde su nacimiento y forma parte tanto de la educación no formal como de la educación formal. Esta virtud no sólo se manifiesta en el grupo familiar, sino que se expande a todos los ámbitos de la vida social. El respeto no es sólo hacia el propio padre y los propios hermanos, sino también hacia todos los padres y todos los hermanos, y hasta hacia todos los superiores. Este concepto consiste en entender que si se mantiene el orden y el respeto dentro del seno familiar, así también se mantendrá esta relación armoniosa con el prójimo, o sea, en la sociedad.


           
“Los que aman a sus padres no se atreven a odiar a los demás; los que respetan a sus padres no se atreven a odiar a los demás. El amor y el respeto se centran en los padres, pero su virtud y enseñanza se extienden al pueblo entero y se imitan en todo su ámbito”.

            El Libro de las Mutaciones, en el hexagrama 37 “El Clan (La Familia)” dice al respecto:

“El clan es la célula original de la sociedad, el suelo natural en el que el ejercicio de los deberes morales se ve facilitado por el afecto natural de tal modo que en ese círculo restringido se van creando las bases desde las cuales luego se transfieren las mismas condiciones a las relaciones humanas en general”.

            Según el Libro de Ceremonias la piedad filial se reduce a tres deberes:  


“La piedad filial tiene tres formas: lo principal es respetar a los padres, después no difamar contra ellos y finalmente cuidarlos”.

 De este fragmento del Libro de Ceremonias podemos entender la extensión a la que llega la piedad filial en el ámbito familiar, ya que comprende no sólo el respeto y la obediencia para con los padres sino que también significa amor, lealtad, admiración y  veneración.  Debemos tener en cuenta que esta virtud se extiende también al terreno de la cultivación personal y el cuidado del propio cuerpo y espíritu, ya que el que cultiva y enaltece su personalidad glorifica a sus padres. El cuerpo de los hijos es un legado de los padres y por esa razón hay que respetarlo tanto como a los mismos padres. Si no se respeta el propio cuerpo no se está respetando a los padres. Este concepto está contenido en el Libro de la Piedad Filial:

“El cuerpo con todos sus miembros, incluso sus pelos, es recibido directamente de los padres. No se debe hacer ningún daño al cuerpo. Esto es el comienzo de la piedad filial”.

           


Otra característica que cabe mencionar es que la piedad filial no sólo comprende las atenciones de los hijos con los padres en vida sino que también consiste en realizar los ritos a los padres después de su muerte. Según las antiguas tradiciones el luto se extiende a tres años en los que el hijo debía abstenerse de toda diversión para guardar la tristeza y el dolor por el fallecimiento de sus progenitores. En el Libro de Coloquios Confucio nos dice acerca de esta idea:

“Servid a los padres durante su vida según la ceremonia; enterradles después de su muerte según la ceremonia y ofrecedles después sacrificios según la ceremonia”.

El cumplimiento de estos ritos funerarios a los antepasados es parte del desarrollo de la piedad filial en el hombre y constituye el fin más elevado de esta virtud:

“Servir a los padres como si estuvieran vivos; servir a los antepasados como si estuvieran presentes. Esto es lo más elevado de la piedad filial”.



La pedagogía de Confucio

Confucio es la forma occidental del nombre original K´ong Fou-Tseu, de ahí que su sonoridad haya llevado a llamarlo “Confucio” por los occidentales. Confucio pertenecía a una familia muy respetable que data de los tiempos de la dinastía Chang, y nació en 551 a.C en el estado de Lu.

De joven se ganaba la vida desempeñando quehaceres humildes. A los diecisiete años fue jefe de granos y a los dieciocho encargado de los campos públicos. En su contacto con la vida diaria y con el sufrimiento del pueblo fue descubriendo las deficiencias sociales y políticas de China, y su contacto con la nobleza aristocrática le dejaba ver la inaptitud de esta. Confucio pensaba que China necesitaba un cambio radical.

Para ese entonces ya estaba casado y tenía un hijo.

Confucio decide, así, abandonar todo cargo público y dedicarse a enseñar sus doctrinas a unos pocos seguidores. Cuando el círculo de discípulos hubo de expandirse más  Confucio obtuvo el cargo de “miembro del Consejo de Estado”, cargo que no le abrió la puerta que él esperaba para que sus doctrinas fuesen escuchadas y aplicadas en la medida necesaria, por lo que más tarde lo rechazó. Fue alrededor de sus cincuenta años que decidió salir en búsqueda de un príncipe joven a quien servir sus enseñanzas, pero esta tarea, que lo llevó a ir de una corte a otra durante casi trece años, tampoco le resultó exitosa.

Así, dedicó lo que le restaba de vida viajando y enseñando a todo aquel que quería recibir sus enseñanzas, desde las clases más bajas hasta miembros de la nobleza. Murió en 479 a. C.

Fue casi mil años después que sus enseñanzas trascendieron al punto de ser consideradas imprescindibles por todos los emperadores y en todas las escuelas de China.

            Las enseñanzas de Confucio están expuestas en los cuatro libros clásicos: El de Gran Ciencia, el del Justo Medio, el Libro de Coloquios o Analectas y el Libro de Mencio, su más reconocido discípulo.

            En los tiempos anteriores a Confucio, el sistema feudal estaba sólidamente establecido en la sociedad. El funcionario político era el encargado de la educación, que era oficial. Con la caída del feudalismo, hacia la segunda mitad de la dinastía Chou, la enseñanza por parte del estado empieza a resquebrajarse. Con la labor de Confucio comienza, entonces, la enseñanza privada. Confucio recorría  los diversos estados y enseñaba a todos los que estaban interesados en sus ideas, sin distinción de clases. El número de discípulos crecía con cada viaje.  Uno de los puntos más importantes de la pedagogía confuciana es el sentido moral de la educación, la formación de una personalidad ética superior. Confucio consideraba este punto como el fin de la educación, el cultivar las virtudes y formar al hombre en la moral, y no la mera formación intelectual.
  

          Otro punto importante de la pedagogía de Confucio es el sentido político de la educación. Era necesario para lograr un cambio social verdadero la creación de una clase política “educada” en las virtudes, con un sentido de perfección moral adecuado para poder lograr una correcta actuación política. En la pedagogía confuciana política y moral están íntimamente relacionadas. Como vimos anteriormente, desde la antigüedad la educación estaba a cargo del Estado, por lo que la tarea docente y la función política se fundían en una misma persona. Desde este punto de vista “debe gobernar el mejor educado”

. Y el mejor educado es el que está mejor educado en las virtudes, aquel que alcanza un nivel de perfección moral que traslada a todos los ámbitos de su vida, a todos sus quehaceres públicos, aquel que es recto en su conducta, que posee la virtud de la piedad filial, de la justicia y la humanidad, que se instruye en el saber intelectual buscando la perfección de su ser.
           
“Si alguien regula su conducta con principios rectos, ¿qué dificultad tendrá para emprender la tarea política? Si no puede rectificar su propia conducta, ¿cómo podrá rectificar la de los demás hombres?”

            La educación, para Confucio culmina en la actuación política, la acción política es, a su vez, una acción educadora.  

           Ahora bien, cabe destacar que aunque el fin fundamental de la pedagogía confuciana es la propia perfección moral, esto no nos debe llevar a un virtuosismo egoísta. La virtud moral sobrepasa a la propia persona, llevando al hombre a un sentimiento de altruismo, de abrirse a los demás. Confucio realizaba sus viajes por diferentes estados y enseñaba sin distinción de clases, esto demuestra a qué nivel de perfección moral había llegado. Es el ejemplo máximo de que la educación en las virtudes está estrechamente vinculada con lo social. En el Libro de Coloquios Confucio nos dice:

“El hombre se perfecciona para pacificar a los demás... El hombre se perfecciona para pacificar a toda la gente”.



La música y la ceremonia como medios de la pedagogía confuciana

            Confucio se interesaba profundamente por las artes, pero no en un sentido de puro adorno estético para la sociedad, sino que consideraba el estudio de la ceremonia y la música como medios fundamentales para la educación.   Confucio sostenía que la ceremonia poseía una fuerte condición controladora de las conductas humanas, al ser establecida, desde la antigüedad, como una norma. Consideraba la falta de ceremonia como generadora de un desequilibrio de la personalidad. Una persona, por más que esté dotada de grandes virtudes no puede ser bien educada si no sabe como manifestarse adecuadamente. La ceremonia posee este poder de ordenar, de armonizar las pasiones del ser humano, de dar a la personalidad una estructura sólida en su forma de proceder.

“El respeto sin ceremonia es una cosa inútil; la solicitud esmerada sin ceremonia se convierte en timidez; la valentía sin ceremonia se convierte en desorden; la rectitud sin ceremonia produce temeridad”.

Con respecto a la música, Confucio consideraba que esta era un medio para la educación de los sentimientos y para establecer el dominio y el equilibrio de las pasiones. La música tiene un origen psicológico, vinculado a la expresión, a la exteriorización de estados internos del ser humano. Posee, además, una fuerza que modela no sólo a los hombres en su individualidad sino a los pueblos, formando así su carácter colectivo. Confucio conocía la técnica de los instrumentos de cuerda y había profundizado en este saber con varios maestros de música de la época. No aparece en el Libro de Coloquios una manifestación clara de Confucio sobre esta idea acerca de la música, sino que la encontramos más desarrollada en sus discípulos:

“El pueblo posee una naturaleza compuesta de corazón e inteligencia, de sangre y humores; pero sus sentimientos de tristeza, de alegría, de dicha y de ira, no permanecen constantes, sino que cambian ante las cosas y son modelados por la música. Cuando oye una música lánguida y quejumbrosa, el pueblo queda entristecido; cuando oye una música severa e impetuosa, el pueblo queda enfurecido y excitado; cuando oye una música seria y sincera, el pueblo se hace decidido y constante; cuando oye una música solemne y elevada, el pueblo queda respetuoso y correcto; cuando oye una música dulce y delicada, el pueblo se hace amable y bondadoso, cuando oye una música ligera y voluptuosa, el pueblo se hace licencioso e inmodesto”. 

                       


      Método de enseñanza de Confucio

Confucio exponía sus enseñanzas a través de máximas, de respuestas o preguntas sobre temas fundamentales de la vida, de juicios de aprobación o desaprobación sobre las diferentes conductas humanas.


Sus enseñanzas son de orden más bien universal, trascendiendo la mera intelectualidad, con una fuerte base en la moral. Las máximas que brindaba Confucio a sus discípulos no tenían por objeto la obtención material y desde el exterior de algún conocimiento intelectual específico, sino que tendían a la reflexión y a la profundización para perfeccionar los sentidos y el corazón.  
No se hallan en sus enseñanzas exposiciones o razonamientos doctrinales. Sus frases eran enigmáticas y misteriosas, lo cual llevaba al alumno a una obligada reflexión, y a ejercitar de esta manera su inteligencia y sensibilidad. Las fábulas, las anécdotas y las parábolas ocupan un lugar importantísimo en sus enseñanzas, así como también los actos virtuosos de los antepasados, los que utilizaba como modelos de recta conducta y sabiduría.  El aprendizaje de la virtud se anteponía a cualquier conocimiento intelectual, ya que la principal tarea de la educación es guiar al hombre hacia el camino del Kiun-tsé, que se podría traducir como hombre de principios, caballero, sabio. Kiun-tsé sabe modelar sus pasiones, es recto y firme en el ejercicio de los valores y la moral, es respetuoso con el prójimo, practica la justicia y toma esta como base para su vida, en fin, es un hombre virtuoso. Esta es la principal razón para educar y enseñar según los preceptos de Confucio, el educar al hombre en la virtud, por lo que la metodología para lograr este aprendizaje no puede estar nunca desviada de la reflexión y del saber moral.

INDIA


El proceso histórico del surgimiento y poblamiento de la región que hoy conocemos como la India, tuvo lugar de forma bastante compleja y aunque dicha región se encuentre rodedada por la cordillera del Himalaya, desde los tiempos más remotos, invasores y colonizadores se han introducido en la zona en busca de mejores lugares para establecerse. El valle del Indo es un ejemplo. Centro agrícola primitivo, presenció desde hace milenios el auge de la agricultura (entre el 4000 y el 3000 a.C) y de decenas de culturas, imperios y religiones.

La primera civilización del sur de Asia tuvo su centro en la Ilanura del rio Indo, en Pakistan. La región constituía un lugar muy parecido al de Mesopotamia, es decir su clima era calido y seco y al mismo tiempo sus suelos eran fértiles gracias a que el gran rio Indo proporcionaba agua necesario para irrigar grandes extensiones de tierra que de otra forma habrían sido estériles.

Fue uno de los centros mundiales donde se inició la agricultura y ya hacia el año 2600 antes de Cristo, existían comunidades agrícolas de diverso tamaño en las llanuras. Las excavaciones arqueológicas en el valle del Indo se iniciaron en la década de 1920. Gracias a los descubrimientos que realizaron los arqueólogos en dos yacimientos de las regiones de Mohenjo-Daro y Harappa, se puedo obtener las primeras pruebas fiables de la existencia, hace más de 4.000 años, de una destacada civilización tan desarrollada como lo fueron las civilizaciones de los rios Eufrates y Tigres así como las del valle del Nilo. Los restos de esta civilización india datan de periodos similares a las civilizaciones del Nilo y del Tigres y el Eufrates. La datación de las primeras ciudades aluviales se ha establecido en el 2600 a.C.

Dados los descubrimientos arqueológicos, Mohenjo-Daro y Harappa, probablemente pudieron ser importantes ciudades o capitales de un reino o imperio regional. Por consiguiente no hay dudas de de que la civilización del Indo poseía un avanzado nivel de organizació y que los pueblos y ciudades estaban perfectamente planificados en su desarrollo urbanístico en torno a en forma de redecilla o red que dividía las distintas areas de la ciudad. Es hacia el año 2000 a.C cuando se empiezan a utilizar herramientas y armas de bronce en la zona.

La forma de redecilla o red permitía establecer cada zona para un uso o una explotación. Así, se desprende de las excavaciones, que existían zonas reservabas para clases y actividades especificas. Las comunidades se encontraban construidas sobre plataformas de adobe que permitía defenderlas de las crecidas del río y al mismo tiempo disponían de un hábil y a la vez complejo sistema para irrigar el agua.



Al igual que en la Roma clásica, existía una red de alcantarillado, prueba de la avanzada sociedad que era esta. Sin embargo aún con con información tan importante, sigue siendo muy poco lo que se conoce sobre las gentes que construyeron estas ciudades y sobre su vida cotidiana.
Existen sellos de piedra con pictogramas labrados, pero la escritura que porta este y otros objetos encontrados, continúa sin poder ser descifrada. Se conoce que esta civilización mantenía relaciones comerciales a larga distancia dentro su región así como en la zona de la costa del golfo Pérsico y también en Mesopotamia.

Hacia el 1800 a.C., y en e1 1700 a.C. las ciudades de la civilización del Indo, entre en decadencia, habiendo sido abandonadas para entonces y hoy por hoy desconocidos los motivos que provocaron esta salida. Se especula con que la zona fue sometida por un pueblo invasor o tal vez una catástrofe natural obligó a sus habitantes a huir de la zona.

Hacia el año 1500 a.C. los arios inician una serie de migraciones desde Asia central al norte de la India. Los arios se dedicaban al pastoreo de vacas y eran de carácter seminómada. En el 1000 a.C. hubicaran su comunidad en la fértil llanura del Ganges pasando a dedicarse al cultivo del arroz. Estas comunidades arias, serían pueblos con un escasa integración entre ello y adoptarían una forma de gobierno próxima al reino de corte tribal. Ya por entonces se utilizaba el hierro para desarrollar herramientas y armas.


Los pueblos arios tuvieron una considerable influencia sobre la historia de la India puesto que muchos idiomas indios actuales tienen su origen en la lengua de aquellos, el sánscrito. De la misma manera, el hinduismo, religion más practicada en la India, tiene igualmente sus inicios en las formas religiosas que adoptaban los arios de aquella época.

Los vedas, constituyen las escrituras más antiguas del hinduismo, siendo estos grupos de himnos que relatan la historia mitica de las migraciones y guerras de los pueblos arios cuya jefatura la ejercia su propio dios, Indra. Los vedas habían sido transmitidos oralmente y no fueron puestos por escrito hasta el siglo VI a.C. Los arios también influenciaron en la estructura social puesto que el hinduismo tiene como uno de sus pilares, el sistema de castas, un sistema de jerarquización de carácter hereditario. Este sistema tiene un origen en las cuatro varnas o clases de la sociedad aria. Dos de las clases más altas eran los brahmines (los sacerdotes), así como los hshatriyas (guerreros). A continuación se encontraban los vaishyas (agricultores y comerciantes campesinos) y en última instancia os shudras (artesanos, trabajadores o esclavos).



La aristocracia y los reyes en particular pertenecían siempre a la clase guerrera, aunque estos desarrollaban al mismo tiempo importantes obligaciones religiosas como era la celebración de rituales para garantizar buenas cosechas.

A lo largo de siglos, nuevas creencias y nuevos pueblos ampliarían la ya rica cultura india.
Las desavenencias que llegaron a afectar gravemente a los brahmines, provocó la creación de un cierto número de nuevas sectas, como el jainismo y el budismo. El budismo llegaría hacia el siglo VI – V a.C y las enseñanzas de este destacaron mas en la llanura del Ganges y en sus alrededores. El budismo no llegarían a destacar de otras sectas hasta mucho después de la muerte de Buda hasta el reinado del emperador Asoka (reinado, 268-233 a.C.) que se convirtió a esta religión. Asoka gobernaba el imperio Mauryas, que había sido fundado por su abuelo Chandragupta, que reinó entre los años 321-293 a.C.

El último de los reyes Mauryas sería derrocado hacia el 185 a.C y estos darían paso mas tarde los sakas hacia el 141 a.C. En la última fase de la India Antigua, se encuentra la invasión y posterior conquista del noroeste de esta por los kushan, que desarrollaron su imperio entre los siglos I y III, formando un estado que, en su cenit, entre el 105 y el 250 d.C comprendía territorios que iban desde Tayikistán al Mar Caspio y por Afganistán hasta el valle del río Ganges.

 

La era Prehispanica



Época Prehispánica de México:

La época prehispánica es muy extensa y consta de tres etapas: la preclásica, la clásica y la posclásica. Cada una tiene un pueblo dominante y características que las hacen muy diferenciables. Es un período extenso que algunos historiadores lo sitúan entre los años 2.000 a. C y 1.520 d. C. Una clasificación más extensa incluye las siguientes subdivisiones: preclásico temprano que se inicia en el año 2.000 a. C y termina en el 1.000 a. C, preclásico intermedio que abarca desde el año 1.000 a. C hasta el 300 a. C y preclásico tardío que se inicia en el 300 a. C y culmina en el 300 d. C. El clásico se divide en temprano que va desde el 300 d. C al 600 d. C. y tardío que se inicia en el 600 d. C. y culmina 900 d. C. Por último el posclásico abarca desde el año 900 al 1.520 d. C.



Período Preclásico:

Preclásico Temprano:

Si se tienen que nombrar las características generales del preclásico temprano se debe hacer mención de la aparición de la cerámica, de la vida sedentaria y las nuevas variedades de maíz. Las zonas en las que se pudo apreciar estos progresos fueron: El valle de Grijalva (Chiapas) El valle de Tehuacan (Puebla). La costa pacífica de Guatemala. El valle de México


La costa del golfo de México




Preclásico intermedio: Es en este período en el cual comienzan a construirse los grandes centros religiosos junto con otras construcciones arquitectónicas de gran tamaño. Según las primeras investigaciones esto se debe al creamiento de la población. Las aldeas más antiguas que eran la sede de la elite se convirtieron en importantes centros políticos y religiosos y es en ellas en donde se construyeron los templos y santuarios. Con el correr de los siglos estas se convirtieron en importantes ciudades. Los templos ceremoniales de esta época más conocidos se encuentran en el sur de Mesoamerica y se estima que el más antiguo se encuentra en La Venta, Tabasco en las proximidades de las costas del Golfo de México.

Algunos historiadores fijan en La Venta el origen del estilo olmeca. Es durante esta época en la que la cultura olmeca se difunde por México más precisamente desde el área de Veracruz Meridional Tabasco hacia Puebla, Morelos, Guerrero y desde aquí hacia Oaxaca, Guatemala, Chiapas y El Salvador.



Preclásico tardío:En los albores de este período surge en Oaxaca un centro de ceremonias en Monte Albán que fue influido directamente por los Olmecas. Dentro de las Tierras Bajas Mayas surgieron algunos pequeños lugares ceremoniales.

Este período culmina con la construcción de la pirámide de Cuicuilco y el inicio de Teotihuacán.





Periodo clásico


Período clásico: Dentro de este período el centro de referencia es Teotihuacán. Esta ciudad alcanzó su máximo desarrollo durante la primera mitad del período clásico y ejerció una enorme influencia sobre cuestiones culturales y políticas de Mesoamérica.

La sociedad estaba organizada en estratos ubicándose a la cabeza los sacerdotes, los artesanos, los comerciantes y por último los agricultores, pescadores y cazadores. La ciudad estaba diseñada en una línea norte sur y a ambos lados de esta avenida se localizaban los edificios más importantes.



Durante esta etapa también alcanzaron su apogeo los Mayas. En cuanto a la forma de organización estatal poseían ciudades ceremoniales que eran independientes y que ejercían influencia sobre determinadas zonas. Cada ciudad era un centro religioso y político y estaba gobernada por un cacique. A la cabeza de la sociedad se encontraban los sacerdotes y los militares por último se ubicaban los agricultores y esclavos. La economía se basaba en la agricultura y obtenían productos como maíz, calabaza, tomate, pimienta, cacao, ají, tabaco, etc. Era muy común y abundantes las relaciones comerciales con otras ciudades. Un aspecto bastante difundido de esta cultura es su religión que se caracterizaba por ser esotérica y remarcaba la dependencia del hombre para con los dioses. Eran dualistas, creían en el bien y en el mal. Eran politeístas los dioses más importantes eran: el dios del cielo, de la lluvia, de la muerte y del maíz. La ciudades Mayas más importantes fueron: Palenque, Yaxchilán, Uxmal, Kabah, Piedras Negras, Copán, Labná, Sayil, Nakúm, Yaxá, Naranjo, Tikal, Homul y Uxactúm.



tenochitlan


Período Posclásico: Los hechos que marcan el inicio del período posclásico son dos: uno es el incendio de Teotihuacan que acabó por destruir la ciudad y el abandono por parte de los mayas de las tierras bajas. Esta época está marcada por los enfrentamientos bélicos. Como consecuencia de los cambios surgen nuevos dioses que no reemplazan a los más antiguos.



Azteca periodo posclásico

En esta etapa se consolidan y alcanzan su apogeo los aztecas (leer: cultura azteca). Esta fue la última tribu chichimeca que ingresó al Valle de México. Ya en el siglo XIV fundan Tenochtitlan y se convirtió en un poderoso centro religioso, político y comercial. La sociedad se encontraba dividida en militares, sacerdotes, funcionarios y jueces.Luego venían los comerciantes, los artesanos, los agricultores y por último los esclavos.

El gobernante se denominaba Tlatoani este era un cargo electivo y vitalicio. También existía un consejo supremo que era una institución consultiva y electoral.
Los calpulli eran las unidades básicas de organización, este estaba comandado por un calpullec al cual lo asistía un consejo de ancianos. Precisamente un representante de cada calpullec formaba un consejo de funcionarios menores. Su economía se basaba en la agricultura y cultivaban maíz, cacao, calabaza, tabaco, etc. Comerciaban con otras ciudades e imponían impuestos a las que sometían. En cuanto a avances científicos lograron desarrollar un calendario de 365 días de 20 períodos que estaba constituido por 13 días. La numeración era de tipo vigesimal y poseían sistema de fracciones y múltiplos.Dentro del arte producían cerámicas que poseían distintos diseños de acuerdo al lugar en donde eran fabricadas. En la mayoría de los casos se utilizaban los diseños geométricos.

En cuanto a la religión destacaba su creencia en la existencia de las fuerzas del bien y del mal. A medida que conquistaban otros pueblos incorporaban los dioses de estos a su creencia. Los dioses principales eran:



Tezcatlipoca,

(¿Quién ese ser tan oscuro que llaman Tezcatlipoca? Tezcatlipoca es mas que una antigua Deidad Poderosa y Olvidada, es una Fuerza, una Inteligencia, una Consciencia que yace agazapada en lo profundo de nuestra sabiduría interior, latente y fría.

Tezcatlipoca, es señor del Cielo y de la Tierra, Fuente de Vida, Tutela y Amparo del Hombre, origen del poder y la felicidad, dueño de las batallas, omnipresente, fuerte e invisible.El lado norte del universo se identificaba con el Mictlán, región del reposo, y se llama Mictlampa, rumbo de los muertos. Se asocia con el color negro, con la imagen del Técpatl o cuchillo de pedernal, lo preside Yayauhqui Tezcatlipoca, Oscuro espejo su esplendor. El norte es una región árida por donde soplan los vientos fríos. Tezcatlipoca es señor de los guerreros y gobernantes; guardian del frío que representa el cielo nocturno.



Tlaloc,


( Tláloc (en náhuatl clásico: Tlālōc; AFI [ˈtɬaːloːk]) es el nombre del espíritu o ser elemental (téotl) de la lluvia y la fertilidad, en la cosmovisión náhuatl-culhua. Bien era conocido en toda el área de Mesoamérica con otros nombres.

Originalmente, representaba al agua terrestre, mientras que, por su parte, la serpiente emplumada, al agua celeste. Los mexicas lo tenían como el responsable de los períodos de sequía y lluvias torrenciales y hacían sacrificios de niños para honrarlo en el primer mes del año (ātl cāhualo).



Es originario de la cultura de Teotihuacan. A la caída de la ciudad pasó a Tula, y de ahí su culto se esparció entre los pueblos nahuas. Los teotihuacanos tuvieron contacto con los mayas, de ahí que ellos lo adoptaran o lo identificaran en la forma del Dios Chaac. En la cosmología tlaxcalteca, Tláloc se casó primero con Xochiquétzal, Diosa de la belleza, pero Tezcatlipoca la secuestró. Tláloc se casó otra vez con Matlalcueye. Tiene una hermana mayor que se llama Huixtocíhuatl.)

Quetzalcoatl,

( Ometecuhtli y Omecihuatl, el Señor y la Señora de la Dualidad en la religión azteca, tuvieron cuatro hijos. Cuatro encarnaciones del Sol.



A ellos les encomendaron la tarea de crear el mundo, de dar vida a los otros dioses y finalmente a la raza humana que los adoraría.

Cada hermano representaba un orden, un tiempo, un espacio, un punto cardinal y un color. El rojo se llamó Xipe Totec. El negro, Tezcatlipoca. El azul, Huitzilopochtli. Y el blanco, Quetzalcóatl.

Quetzalcóatl, a quien los hombres también llamaron “gemelo precioso”, fue el dios civilizador y de los sortilegios. Inventor de las artes, de la orfebrería y del tejido era, por su enorme sabiduría, de piel y barba blancas. También fue llamado “Señor de todo lo que es doble”. A diferencia de su hermano azul, Huitzilopochtli, que era un dios guerrero y reclamaba continuamente derramamientos de sangre, o del negro Tezcatlipoca, que era amo y señor de la noche, Quetzalcóatl no deseaba sacrificios humanos en su honor. Su reino era el claro atardecer.

Cuando los hermanos comenzaron su tarea, cuatro mundos, cuatro soles y cuatro humanidades fueron sucesivamente creadas y destruidas.

La primera humanidad fue devorada por tigres. La segunda, convertida en monos. La tercera, transformada en pájaros. La cuarta, convertida en peces.

Quetzalcóatl, acompañado de una de sus encarnaciones gemelas llamada Xolotl, descendió a los infiernos, de donde alcanzó a robar una astilla de hueso de una de las humanidades anteriores para crear la nuestra, rociándola con su propia sangre. El Señor de la Morada de los Muertos no pudo detenerlo, ni aun arrojando a su paso bandadas de codornices. Los demonios nunca dejaron de intentar engañarlo para que ordenara sacrificios humanos y justificara las “guerras floridas” que reclamaba su hermano Huitzilopochtli. Pero el amor de Quetzalcóatl por los hombres no le permitió sacrificar en su nombre más que animales, culebras, pavos o mariposas, todos ellos consagrados al Sol.

En su encarnación como Nanahuatzin, un dios tan pobre que sólo podía ofrendarse a sí mismo, se arrojó sin dudar al fuego sagrado. Por ello fue designado para alumbrar el día, mientras que su competidor, generoso en ofrendas pero temeroso de las llamas, sólo alcanzó el rango de Luna. Por su cobardía, otro dios le tiró a la cara un conejo. Quien quiera verlo, sólo tiene que esperar que salga la Luna y contemplar su rostro, marcado para siempre.

Publicado en “El libro de los Dioses, los Héroes y los Mitos”, Editorial Ateneo, 2003.


Fuente:
Quetzalcoatl y el Mito de la Creación





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