Los Primates



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Carlos Francisco Ortiz Carvajal

carlosortizc@hotmail.com


Trabajo publicado en www.ilustrados.com

La mayor Comunidad de difusión del conocimiento

COMPENDIO SOBRE TESIS DEL ORIGEN Y EVOLUCIÓN DEL UNIVERSO, LA VIDA Y LA ESPECIE HUMANA

AUTOR

Carlos Ortiz Carvajal



carlosortizc@hotmail.com

INDICE


  1. Introducción

  2. Las principales posiciones filosóficas

  3. Sobre el respeto debido entre contrarios y sobre los “pescadores en río revuelto”

  4. Conclusiones

  5. Origen y evolución del Universo

  6. Origen y evolución de la Tierra

  7. Origen y evolución de la vida

  8. Los seres vivos

  9. Árbol evolutivo de los primates

  10. Árbol evolutivo de los homínidos

  11. Cosmovisiones
  12. Anexo

  13. Era del conocimiento

  14. Era de la inteligencia artificial

  15. Era de las ciencias de la vida

  16. El fin del mundo

  17. El fin del Universo

  18. Fuentes

1.- Introducción


En los últimos años, se está dando un debate muy importante a nivel mundial entre Ciencia-Ciencia. Se trata del debate sobre el diseño inteligente. Partiendo de datos científicos aportados, de un lado, por científicos que indican la lógica-matemática que el Universo muestra por doquier acerca de un Propósito o Finalidad en el Cosmos y por añadidura obvia en el ser humano; y por otra parte, las indicaciones también lógico-matemáticas defendidas por otros científicos partidarios de que el Azar o la Casualidad gobiernan el Universo.
A la vez, entre unos y otros se han introducido todo tipo de gente religiosa, desinformadores, manipuladores y “pescadores en río revuelto”. La cuestión es que el debate sobre el Diseño Inteligente está en plena efervescencia y cada vez hay más cerebros humanos sumándose al mismo; incluso en EE. UU. hay grupos sociales que intentan introducir como enseñanza de texto en las escuelas la tesis del Diseño Inteligente, la cual consideran tan científica y a tener en cuenta como la tesis del Evolucionismo-Darwinismo.
Ante esta sustanciosa polémica de filosofías existenciales, este artículo pretende clarificar las posturas de los principales participantes, puntualizar la legitimidad y la atención que merecen los argumentos de ambas partes y también señalar la porción de quienes se están colando con ganas de emborronar, enmarañar, manipular y tergiversar a partir de sus prejuicios e intereses acomodados.

2.- Las principales posiciones filosóficas

Creacionismo

Defiende que el universo fue creado en seis días, según el capítulo 1 del libro bíblico del Génesis; que cada una de las especies biológicas es el resultado de un acto particular de creación divina. Quienes sostienen esta teoría usan la Biblia como libro de ciencia y no saben distinguir bien entre mitología, ciencia, géneros literarios, etc. No aceptan el azar o la casualidad en el universo, sino que creen que todo lo que sucede lo proyectó Dios hasta el grado que nada, por muy insignificante que sea el hecho, ocurre sin un propósito del Creador.



Evolucionismo o darwinismo
Defiende que la evolución de las especies biológicas se produce por selección natural de los individuos y se perpetúa por la herencia. Unas formas de vida evolucionan a otras más complejas desde los primeros microorganismos que surgieron en el agua del mar, todo ello a lo largo de millones de años y a través de herencia genética, selección natural de los más fuertes y cambios ocurridos por casualidad. Esta teoría se inició con Charles Darwin en el cercano siglo XIX.

Diseño Inteligente (D. I.)
Defiende que Algo / Alguien / Una Inteligencia / Dios / ha creado el universo con un diseño inteligente implícito, con unas leyes tan particulares, precisas, puntuales, minuciosas y exactas a todos los niveles que sin tal precisión sería imposible que las estrellas se hubieran formado; que la Tierra estuviese a la distancia justa del sol como para posibilitar su vida; que los cinturones de Van Allen, compuestos de cargas eléctricas, rodeen tan equilibradamente nuestro planeta haciendo de escudos protectores contra las partículas de radiación transportadas por el viento solar; que la luna esté tan gemelo-hermanada a la Tierra de una forma tan exacta y crucial para el desarrollo de las condiciones vitales; o que la variedad de constantes fundamentales del universo tenga una precisión tan justa y milimétrica, es decir, todo el diseño universal, todas las leyes cósmicas son tan perfectas, exactas y puntuales que prácticamente resulta imposible que se hubiera formado todo lo existente por puro azar o casualidad.
¿Tanta precisión para algo sin propósito ni finalidad? En consecuencia, hay científicos que con los datos actuales de la física, la cosmología, la biología o las matemáticas argumentan que lo más lógico es deducir que tuvo que haber Algo / Alguien / Una Inteligencia / Dios / Un Diseñador Inefable del universo detrás de toda esta inmensa realidad; un Diseñador que diseñó de una manera tan inteligente su gran obra, que incluso incluyó en el diseño la posibilidad de que después de millones y millones de años se diera la vida y que tras esa vida surgiera poco a poco la Vida Consciente de sí misma y del universo, Vida Inteligente capaz de preguntarse “¿por qué y con qué fin existe el Diseñador?”.
Según los partidarios del D. I., las ciencias aportan datos suficientes como para sostener la tesis que detrás de la creación universal hay una Inteligencia que diseñó o proyectó el universo con la posibilidad implícita de que surgiera en su interior vida capaz de ser consciente de sí misma y probablemente de ir a más. Los defensores del D. I. aceptan la teoría de la evolución e incluso admiten el azar o la casualidad, pero entendiéndolo como “mecanismo” del mismo plan o diseño inteligente.
Es decir, a diferencia del creacionismo, que plantea el debate en el foro de los presupuestos “Fe-Ciencia”, el Diseño Inteligente argumenta desde las posiciones “Ciencia-Ciencia”, aceptando en gran medida el evolucionismo y su casualidad, no en el sentido pesimista de la casualidad darwinista, sino con el toque esperanzador u optimista de ver en ese azar o casualidad también el propósito y la finalidad del Diseñador Inteligente.
Como dice uno de los principales científicos actuales propiciadores del D. I., no comprometido con posiciones religiosas convencionales, el físico matemático y profesor en el Centro de Astrobiología de la Universidad Macquarie (Australia), Paul Davies: “Según el principio antrópico, las condiciones físicas que hacen posible nuestra existencia se encuentran tan enormemente ajustadas que es difícil pensar que nuestra existencia sea un simple resultado del azar o de fuerzas ciegas”. (...) “Pertenezco al grupo de científicos que no suscriben ninguna religión convencional y, sin embargo, niegan que el universo sea un accidente sin significado”.
Del mismo modo piensa el matemático británico Roger Penrose, quien toma en cuenta las variables físicas e intenta probar matemáticamente la respuesta a estas preguntas: “¿Cuál es la posibilidad de que un universo que pasó a existir por casualidad produzca organismos vivientes? ¿Una en billones de billones? ¿Una en trillones en trillones? ¿O una cifra aún mayor?”. Según Penrose, la probabilidad de que ello ocurra está en el orden de 1/1010.123. Es difícil imaginar lo que significa este número. En matemáticas, el valor de 10.123 se expresa por un 1 seguido de ciento veintitrés 0 —dicho sea de paso, es un número mayor al de átomos que se cree existen en todo el universo, el cual está calculado en 1.078—, pero la cifra que nos da Penrose es mucho más grande: un 1 seguido de ciento veintitrés ceros. Matemáticamente, en términos prácticos, una probabilidad de 1/1.050 significa “probabilidad cero”. El número de Penrose es más de un billón de billón de veces mayor a 1/1.050. Es decir, la probabilidad de que se origine por casualidad un universo como el nuestro a partir del Big Bang es extraordinariamente menor a lo que se considera probabilidad cero.
En resumen, el número de Penrose nos dice que la creación de nuestro universo por “accidente” o “casualidad” es algo imposible. Los números que definen el designio y propósito del equilibrio del universo, juegan un papel crucial y exceden la comprensión. Es decir, con la ciencia en la mano, no con la religión, hay científicos que prueban que de ninguna manera el universo es producto de una casualidad.


Multiuniverso

Esta teoría científica proveniente de las matemáticas subraya que el universo es uno entre millones de universos, por pura lógica matemática. Sostienen, matemáticamente, que de un “agujero negro” puede nacer otro universo o numerosos universos. Tal manera de pensar se debe en parte al físico matemático estadounidense Hugh Everett III, quien a mediados del reciente siglo XX formuló una tesis acerca de una multitud de mundos o universos posibles. El Multiuniverso es una postura por la que apuestan bastantes defensores del ateísmo científico (aunque desde el D. I. podrían plantearles que el Alguien / Algo / Diseñador Inteligente / sigue siendo válido tanto para la hipótesis de diseñador de uno o de múltiples universos).



Hay quienes se acogen a esta postura científica para enfrentar o escapar a la tesis que otros físicos o matemáticos tan científicos como ellos les presentan sobre la imposibilidad de un “ajuste tan fino y exacto” en todas las leyes físicas del universo (el llamado principio antrópico) sin un propósito o causa implícita. Es decir, los partidarios del Multiuniverso defienden que toda esa exactitud latente en este universo es por pura casualidad físico-material y no tiene por qué darse en el resto de universos, según la multitud de fluctuaciones cuánticas existentes en el vacío. Con esto desean poner a salvo la casualidad o el azar, pues si bien en este universo nosotros existimos, en otros posibles universos la casualidad haría que no existiéramos o que fuésemos de otra manera distinta. Muchas preguntas objetoras e importantes se le pueden hacer a esta teoría, empezando porque si experimentamos sólo una realidad, sólo un universo, hablar de universos múltiples es parecido a hablar de la Nada o de los ángeles o de la resurrección después de la muerte; sin embargo conviene no coger a la ligera la hipótesis del Multiuniverso, dado que ésta conlleva la posibilidad y el sentido de la realidad entrecruzada en todas direcciones por otras realidades, planos, dimensiones o universos que son una posible introducción a los viajes en el tiempo o a la teletransportación desde un lugar a otro en el tiempo y el espacio. Pero esta hipótesis no tiene por qué estar reñida necesariamente con la del D. I.
A veces hay ateos con teorías muy respetables que, al ser científicos provenientes de las ramas que tienen el rango de ciencias por excelencia, se consideran más científicos que nadie, sin percatarse que están creando escenarios tan hipotéticos y de fe –es el caso de muchos partidarios del Multiuniverso– tan imposibles de probar o más que el que proponen los científicos del D. I. No obstante hay que admitirles la honorabilidad de reconocer que su teoría del Multiuniverso no se puede probar.

3.- Sobre el respeto debido entre contrarios y sobre los “pescadores en río revuelto”

1. ¿Qué proponen los científicos del D. I. a los científicos del Multiuniverso?
Más o menos esto: nuestros datos apuntan a que Algo / Alguien / una Inteligencia / Dios / Diseñador Inefable proyectó y puso en marcha el universo, pero no lo podemos probar. Es decir, ambos hemos llegado a los confines de la ciencia donde sólo podemos ponernos en manos de la creencia (la cual no puede probar): ya Dios, ya el Multiuniverso. Es decir, ni vosotros ni nosotros podemos ir más allá sin echar mano de la creencia. Ustedes dicen que no existe Dios ni Diseñador que haya diseñado el universo o el multiuniverso, sino que los datos apuntan a un multiuniverso por casualidad. Nosotros decimos que sí existe la probabilidad del Alguien / Algo / Dios / Inteligencia / Diseñador que ha dotado a su obra con propósito, y hay datos más que suficientes para sostener esta tesis. Nosotros no nos burlamos de ustedes e igualmente ustedes no se burlan de nosotros; nosotros no denigramos sus argumentos científicos llamándoles pseudociencia e igualmente ustedes no denigran nuestros argumentos científicos tachándolos de pseudociencia.
2. Hay que destacar que tanto el Evolucionismo como el Multiuniverso basan sus argumentos en una creencia extracientífica pesimista (la que sostiene que este universo, o la infinidad de universos posibles, se fundamenta en la casualidad).
Por su parte el D. I. basa los suyos en una creencia extracientífica optimista, la que sostiene que este universo se fundamenta en un propósito o causa final; es decir, la idea esperanzadora de Aristóteles y Tomás de Aquino, adaptada a los tiempos actuales en base a los datos que las ciencias hoy nos aportan.

Del mismo modo merece la pena hacer referencia a Anaximandro de Mileto, filósofo y científico griego del s. VI a.C., como uno de los precursores de las teorías del D. I. y a la par del Multiuniverso, pues según Diógenes Larcio y otros como Teofrasto, Simplicio o Plutarco, que hacen referencia a su vida, fue Anaximandro quien, atrevida y valientemente, defendió en su época la tesis impopular de que el origen de todas las cosas no está en los dioses mitológicos ni en la naturaleza, sino en lo Indeterminado o Indefinido, llamado por él ápeiron y que hoy bien podría traducirse por D. I.; pero de igual modo también fue Anaximandro el primero o uno de los primeros en sostener la idea de que muchos infinitos simultáneos o sucesivos son posibles.



4.- Conclusiones
1. Se trata de un debate honesto, amigo de la sabiduría, entre mentes brillantes de finales del siglo XX y comienzos del XXI.; un debate beneficioso y positivo entre filosofía de la ciencia y filosofía de la ciencia; aunque también puede interpretarse como entre ciencia y religión, o incluso entre ciencia-religión-ciencia, y ello en base a datos nuevos aportados por las ciencias en las últimas décadas.

2. Como en todo debate, se cuela gente fundamentalista-reduccionista. En este caso, por una parte cristianos que creen en la Biblia de una manera casi literal sin distinguir el lenguaje poético del histórico o del mítico. Personas que sienten animadversión hacia el evolucionismo-darwinismo y tratan de desacreditarlo. Por otra parte están los cientificistas, que caen en el absolutismo de sus propias teorías y tratan de infamar a los científicos del D. I. como si éstos fuesen puros partidarios del viejo creacionismo. Y además están los periodistas y comentaristas “progres de fachada” que tratan de ganar relevancia y fama propias a costa de meterse a debatir sin profundidad ni conocimientos de honduras en esta pugna legítima de planteamientos filosóficos-científicos. Para ello no se les ocurre otra cosa que propagar en sus medios todo tipo de reduccionismos ignorantes contra el D. I., por ejemplo, confundiendo incompetentemente las posturas particulares de los creacionistas conservadores de EE. UU. con las tesis rigurosamente expuestas por científicos y mucha gente independiente del D. I. en el resto del planeta. Cometen el mismo disparate que cuando les da por reducir el Cristianismo a los particulares grupos de la gente que va a misa o a la facción jerárquico-episcopal; evidencia palpable de que desconocen el calado y la profundidad eximia del debate científico y filosófico que se está dando en estos momentos de la historia y de las excelentes ideas y beneficios de apertura mental que generará el mismo para la humanidad en su conjunto.
3. El D. I. no es “el nuevo disfraz del viejo creacionismo”, por mucho que lo afirmen y sostengan editoriales de periódicos tan leídos como El País (Madrid, España, miércoles 28-XII-05) u otros “pescadores de peces en río revuelto”. Quien quiera hacer luz sobre un asunto debe exponer los planteamientos de las partes y no hacer como Procusto, el personaje de la mitología griega que reducía a sus huéspedes a los límites del lecho donde los acostaba, de forma que les cortaba las extremidades a quienes eran largos para que no sobresalieran de la cama o les ponía peso amarrados a las mismas para estirárselas en caso de ser cortos de estatura. No parece honesto, intelectualmente hablando, entrar en un debate tan interesante y primoroso como el que está sucediendo acerca del D. I. con afanes reduccionistas de cuadricular-acostar-reducir a todo aquél que no le produce simpatías, en la misma cama de cuadriculación mental donde acuesta sus prejuicios y “se duerme en sus laureles”.
4. Por último, recalcar estos dos razonamientos:
a) Hasta ahora ninguna de las dos tesis ha podido ser demostrada. Es decir, hay buenas razones científicas que apuntan a la existencia de universos paralelos, pero también hay buenas razones científicas que apuntan al Diseño Inteligente del cosmos. Tanta lógica-matemática se emplea –o quizá más– en la hipótesis, sostenida por datos científicos bien respetables, de un Diseño Inteligente, de un Propósito en el Cosmos (y por ende en el ser humano), que la que se aplica en la también respetable hipótesis de los Múltiples Universos Paralelos conformados al azar y sin Diseño Inteligente.
b) Si cabe admitir la hipótesis de que el cosmos tenga propósito-razón –los datos científicos que apoyan esta postura están por todos lados y a disposición de quien los quiera razonar– también cabe admitir que nosotros, los seres humanos, somos a escala diferente pequeños cosmos o pequeños universos dentro de ese gran espacio; en consecuencia, se puede deducir (con los mismos procedimientos de lógica-matemática aplicables a las teorías del Multiuniverso de azar) la hipótesis que propone y defiende que nuestras vidas están cargadas de propósito, finalidad y esperanza.


ORIGEN Y EVOLUCIÓN DEL UNIVERSO

El Universo se originó hace 14 mil millones de años en una gran explosión del espacio. Toda la energía existente en el Universo estaba concentrada en un punto más pequeño que un átomo. La temperatura era muy alta y por esta razón no existía la materia como la conocemos hoy. Después de la explosión, el espacio se expande y se enfría permitiendo la formación de átomos, estrellas, galaxias, y planetas a partir de partículas elementales.

¿Qué es la Teoría del Big Bang?


  • La teoría del Big Bang explica la expansión del Universo, la existencia de un pasado denso y caliente, el origen de los elementos químicos primordiales y la formación de los objetos astronómicos que se observan en la esfera celeste (estrellas, galaxias, cúmulos de galaxias, etc).




  • Esta teoría se basa en la Relatividad General de Einstein y en combinación con las predicciones de la física nuclear y la física de partículas e interacciones constituye el modelo estándar de la de la cosmología moderna.



  • La cosmología del Big Bang es consistente con las observaciones que se han realizado.




  • El Big Bang explica la evolución del universo a partir del primer segundo, pero no explica cómo se generó el universo ni qué ocurrió antes del primer segundo. Existen varias hipótesis sobre este evento, entre las cuales el modelo de inflación es de interés ya que resuelve algunas dificultades teóricas inherentes en la teoría del Big Bang. Mientras que el Big Bang goza de un sólido soporte en observaciones, el modelo de inflación requiere mayor evidencia observacional para ser aceptado definitivamente.

  
¿Qué había antes del Big Bang?


Durante las primeras fracciones de segundo el Universo era tan pequeño y denso que para poder estudiarlo es necesario desarrollar una teoría cuántica de la gravedad. La gravedad es la interacción dominante porque se trata de un objeto con mucha masa (eg. toda la masa del universo), sin embargo, toda esta masa y energía está encerrada en un punto no más grande que una partícula elemental, por lo tanto es un sistema cuántico.
Aún no se ha desarrollado esa teoría pero se han logrado encontrar algunas aproximaciones que son consistentes con la teoría cuántica. Según estos modelos, del vacío pueden aparecer estados de materia de forma espontánea.
Un nivel de energía absolutamente determinado e igual a cero no puede darse en la naturaleza debido a los principios cuánticos. Por lo tanto, en el vacío existen fluctuaciones energéticas a nivel cuántico. Una de estas fluctuaciones puede dar origen a la creación espontánea de materia y antimateria (manteniendo la energía promedio total igual a cero en todo momento).
La creación de un par partícula - antipartícula, por ejemplo, es un evento que ocurre en la naturaleza y en el laboratorio. En este proceso se conserva la energía, tal como lo piden las leyes conocidas de la física. Espacio y tiempo son conceptos que no tienen sentido antes de la aparición de la materia en el universo. El espacio y el tiempo aparecen con la materia al momento del big-bang.
Que el universo entero haya aparecido del vacío (e.g. de la nada) va en contra de nuestra intuición y por eso es difícil entender. La lógica con la que nuestra mente se relaciona con el mundo exterior y construye modelos del mismo, está construida sobre la base de experiencias con el mundo macroscópico y no con el mundo subnuclear. Es por esta razón que queremos someter todos los procesos a un modelo sencillo de 'causa-efecto', y lo que salga de ese modelo muy difícilmente lo podemos entender.
Desafortunadamente el modelo 'causa-efecto' se rompe con las teorías cuánticas que explican el comportamiento a nivel subnuclear.
En sistemas cuánticos es posible por ejemplo que un objeto esté simultáneamente en varios lugares, o que un objeto salte de un lugar a otro sin 'pasar' por los puntos intermedios (e.g. efecto túnel cuántico). Este tipo de situaciones no se ajustan al modelo 'causa-efecto' y no tienen equivalente alguno con procesos a escala humana.
Preguntar qué había antes del big-bang es equivalente a preguntar qué hay más allá del borde del universo. Existe un 'espacio' dentro del cual se está expandiendo el universo? La respuesta igualmente va en contra de nuestra intuición: es el espacio mismo el que se está expandiendo en el big-bang.  

LA PRIMERA FRACCIÓN DE SEGUNDO

Comenzamos la descripción de la historia del universo una centécima de segundo después de la gran explosión. La densidad es inimaginable, la temperatura es de 100.000 millones de grados Kelvin.


Aun no existen átomos. La materia que aparece en los primeros segundos del universo es en forma de partículas elementales: electrones, neutrinos, fotones (luz) y algunos pocos neutrones y protones. El universo es como una sopa densa de partículas elementales que se van creando en pares partícula-antipartícula. Por ejemplo un par electrón-positrón se puede formar a partir de un fotón que tenga la



Energía suficiente.






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