Los manuscritos de geenom


=== === === === === === ===



Descargar 1.23 Mb.
Página2/14
Fecha de conversión26.03.2018
Tamaño1.23 Mb.
1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   14

=== === === === === === ===
La semana de convivencia iba transcurriendo lentamente. Parecía que el tiempo allí cobraba un nuevo sentido y las horas se alargaban, dándonos tiempo para cubrir los objetivos previstos.
Hacíamos contacto todas las noches. En una de ellas se nos reservaba una nueva sorpresa que cambiaría en cierta medida la vida del grupo. El mensaje de Acael llegó de forma clara:
YA SABÉIS, PORQUE MUCHAS VECES LO HEMOS HABLADO, QUE EL GRUPO NO ES UN FIN EN SÍ MISMO, SINO UN MEDIO. EL PLAN DE TRABAJO QUE EN SU DÍA COMENZÁSTEIS TIENE UNA DURACIÓN DETERMINADA, ES DECIR, VOSOTROS COMO GRUPO COMENZÁSTEIS UNA PREPARACIÓN HACE AÑOS Y LÓGICAMENTE NO ES INFINITA. LA PREPRACIÓN NO VA ENCAMINADA A QUE ALCANZÉIS LA PERFECCIÓN DE LABORATORIO, SINO PARA QUE PODÁIS PARTIR CON UN AMPLIO BAGAJE DE EXPERIENCIAS QUE PUEDAN SERVIR DE REFERENCIA EN EL EXTERIOR. ESTA PREPARACION HA DE VERSE COMPLEMENTADA EN ALGUNOS ASPECTOS Y ES POR ESO QUE A PARTIR DE HOY CONTARÉ CON LA AYUDA DE VARIOS HERMANOS QUE OS IMPARTIRÁN CLASES DE DISTINTAS MATERIAS QUE, A LA VEZ, QUE INTERESANTES, OS RESULTARÁN ÚTILES AL APLICARLAS EN VUESTRA VIDA.
Aquello nos sorprendió. Hasta ahora Acael había sido maestro en todos los temas y lo mismo se mostraba un profundo conocedor de los sentimientos humanos que de medicina, astrología, psicología, energías o cualquier tema que se plantease. ¿Quiénes serían los nuevos maestros?, ¿cómo íbamos a identificarlos? ¿contactaríamos igual que con nuestro guía?
Antes de que pudiéramos formular todas las preguntas que nos surgían, el vaso hizo varios movimientos circulares sobre el tablero y…
T T T , TELUC, AMOR, HERMANOS, BUENAS NOCHES.

MI TAREA DURANTE LOS PRÓXIMOS MESES SERÁ HABLAROS DE MEDICINA, PERO NO COMO VOSOTROS LA CONOCÉIS, SINO LO QUE PODRÍAMOS LLAMAR MEDICINA PSICOSOMÁTICA. LA MENTE EN SUS DIFERENTES FACETAS REGULA EL FUNCIONAMIENTO FÍSICO DEL HOMBRE. ESTO QUIERE DECIR QUE CUALQUIER ALTERACIÓN DE LOS RITMOS MENTALES TIENE UNA INFLUENCIA DEL MISMO SIGNO EN LOS FÍSICO. LAS DIFERENTES GLÁNDULAS DEL ORGANISMO SON LOS SENSORES QUE, A NIVEL FÍSICO, DETECTAN ESTAS ALTERACIONES MENTALES Y PONEN EN FUNCIONAMIENTO UNA SERIE DE PROCESOS QUÍMICOS QUE, AL INTRODUCIRSE EN EL TORRENTE SANGUÍNEO, PRODUCEN ALTERACIONES EN EL ÓRGANO U ÓRGANOS QUE EN ESE MOMENTO ESTÁN MÁS DÉBILES.


Cuando terminó su intervención el entusiasmo cundió en el grupo. ¡El tema era tan atractivo!, ¡tenía tantas posibilidades!, ¿podríamos aprender a detectar que tipo de comportamientos son los que desembocan en algún trastorno físico?, ¿llegaríamos a conocer algún día nuestros procesos mentales, controlándolos y venciendo en ese momento la enfermedad?
Nuevamente el vaso giró para dar paso a alguien más.
F F F FEDAM OS SALUDA, AMOR, HERAMOS.

HE SIDO ASIGNADA PARA IMPARTIR LAS CLASES DE PSICOLOGÍA DE GRUPO E INDIVIDUAL. HABLAREMOS DE LAS NECESIDADES QUE BUSCAN CUBRIR LOS INDIVIDUOS CUANDO SE AGRUPAN, DE LAS DIFERENTES CLASES DE GRUPOS, DE LA COMUNICACIÓN, SUS CANALES Y FORMAS, EN DEFINITIVA, DE TEMAS QUE PODRÁN AYUDAROS EN VUESTRO TRABAJO COMO GRUPO, A LA VEZ QUE PRESTAREMOS ATENCIÓN A LOS PROCESOS DE MADURACIÓN QUE, A NIVEL INDIVIDUAL, SE VAYAN CUBRIENDO. HABLAREMOS DE VUESTRO PRESENTE, QUE ES CONSECUENCIA DE VUESTRO PASADO, Y A TRAVÉS DE CLASES TEÓRICO-PRÁCTICAS INTENTAREMOS QUE VUESTRA PERSONALIDAD EVOLUCIONE Y PODÁIS CONOCEROS MEJOR A VOSOTROS MISMOS Y A LA MUESTRA REPRESENTATIVA DE LA SOCIEDAD QUE OS RODEA.


Una nueva sorpresa, el interlocutor era una mujer. Por otra parte, el ofrecimiento de poder poner en práctica lo aprendido de un modo casi inmediato era algo muy importante.
Sin embargo, no habían acabado ahí las sorpresas, aún quedaba un nuevo maestro por aparecer.
E E E SOY EBAREN, AMOR, HERMANOS

MI FUNCIÓN SERÁ HABLAROS SOBRE EL MUNDO DE LAS ENERGÍAS PARA QUE LLEGUÉIS A DESCUBRIR LA GRAN VARIEDAD DE ENERGÍAS QUE HAY EN EL UNIVERSO RODEANDO AL SER HUMANO Y A LA VEZ LAS QUE EL PROPIO HOMBRE TIENE EN SU MANO, QUE SON PARTE DE ÉL COMO SU CUERPO FÍSICO O SU MENTE, Y QUE SON TAN REALES COMO ESTOS, DESCUBRIREMOS COMO SE PUEDEN CONSEGUIR (UTILIZANDO VUESTRO PROPIO POTENCIAL) RESULTADOS QUE HOY OS PARECERÍAN IMPOSIBLES Y MÁGICOS, SIMPLEMENTE PONIENDO LA MENTE EN ORDEN PARA CANALIZAR Y POTENCIAR ESAS ENERGÍAS.


Aquello era demasiado. Nos sentíamos como si nos hubiera tocado el premio gordo de la lotería. Realmente, aunque no sabíamos el alcance de esa nueva etapa del grupo, era cierto que el abanico de posibilidades que se abría ante nosotros era muy amplio. Nuestra preparación iba a ser complementada con “asignaturas pendientes” que nos servirían en la vida de forma decisiva. Los comunicantes eran maestros de esas materias en planetas que estaban a miles de años de evolución. Eran hombres que habían pasado hacía mucho tiempo por el momento en que nosotros estábamos y conocían perfectamente los hitos por los que tendríamos que pasar si queríamos avanzar un paso más en la evolución.
Estábamos henchidos, como si tuviéramos los pulmones repletos de aire puro que hiciera que nuestra sangre fluyera por todo el organismo a una velocidad insospechada, sintiendo cada célula vibrar con una energía vital renovada. Creo que en palabras normales podríamos decir que eso era felicidad, un estado de alegría y plenitud que producía una sensación difícil de describir.
Las palabras finales de Acael cerraron aquella comunicación:
HACE YA TIEMPO QUE EMPRENDIMOS JUNTOS EL CAMINO EN QUE NOS ENCONTRAMOS, ESTA EXPERIENCIA HA SIDO Y ES GRATIFICANTE PARA MÍ Y ESPERO QUE TAMBIÉN LO SEA PARA VOSOTROS. EL HECHO DE SEGUIR EN LA BRECHA ASÍ LO DEMUESTRA, HA HABIDO MOMENTOS DIFÍCILES Y DUROS QUE CON CONFIANZA MÚTUA Y SINCERIDAD SIEMPRE HEMOS LOGRADO SUPERAR. HEMOS ESTABLECIDO ENTRE NOSOTROS UNOS LAZOS MUY DIFÍCILES DE ROMPER, PUES AUNQUE LAS CIRCUNSTANCIAS O LA DISTANCIA NOS SEPARE EN UN MOMENTO DETERMINADO, SIEMPRE GUARDAREMOS EL RECUERDO IMBORRABLE DE LOS MOMENTOS DE COMUNICACIÓN Y LAS VIVENCIAS COMPARTIDAS.
YO SEGUIRÉ OCUPÀNDOME DE LA EVOLUCIÓN GENERAL DEL GRUPO Y CONTINUARÉ CON MIS CLASES DE SOCIOLOGÍA, ESPERO QUE ESTE NUEVO PERIODO SEA FRUCTIFERO PARA TODOS Y QUE DE NUESTRA MÚTUA COLABORACIÓN SALGAMOS REFORZADOS Y ENRIQUECIDOS. DESEO QUE EL GRUPO VIVA EL FUTURO CON ILUSIÓN Y SIN MIEDO, CON GANAS DE TRABAJAR Y SIN NECESIDAD DE ESTAR AL FINAL DEL CAMINO PARA SENTIRSE SATISFECHO DE CADA PASO QUE DE.
Cuando Acael terminó de hablar, nos dimos cuenta de la estrecha relación que nos unía a aquel hombre, a aquel 4.5 que un día apareció en nuestras vidas y al que habíamos incorporado como un miembro más del grupo. Era un ejemplo perfecto de interrelación y colaboración entre hombres, hombres que se sabían hermanos, aunque estuvieran en diferente nivel de evolución y separados por millones de kilómetros.
Fue aquella noche cuando empezó a bullir en nuestra cabeza la idea de escribir un libro, de transmitir nuestra experiencia y lo que habíamos aprendido. Hasta ese momento habíamos hecho tertulias con amigos y conocidos, gente cercana a nosotros, pero no nos habíamos lanzado a una difusión pública. Sin embargo, parecía que se estaba gestando un nuevo paso, una nueva etapa en la vida del grupo. Tuvimos la intuición fugaz de que estábamos al principio de un largo camino que debíamos recorrer y nos dispusimos a vivirlo con ilusión y entusiasmo, aunque también con miedo y dudas.
Se plantearon las reservas a enfrentarnos con la gente defendiendo unas teorías que para muchos no tendrían el peso específico suficiente al no estar avaladas por la ciencia oficial. Surgirían dificultades, desánimos, faltas de tiempo, dudas e incluso abandonos…
Teníamos el reto ante nosotros de trabajar como un verdadero equipo, para que cada pieza que aportáramos fuese conformando un único y gran puzzle. Tendríamos que reunirnos, discutir enfoques y formas de plasmar la teoría. Tendríamos que buscar la idea que mejor reflejase la aportación de todos en un verdadero ejercicio de democracia y de implicación.
Sabíamos, aunque de forma un tanto inconsciente, que era un paso adelante y debíamos aprovechar la oportunidad, aprender a aunar esfuerzos mirando todos en la misma dirección. Ya no sólo se trataba de hacer trabajo interno de grupo, sino de sacar afuera el resultado de lo trabajado y eso significaba que se verían las fisuras que hubiera, las incongruencias que pudiéramos cometer. En definitiva: dejarnos ver “el plumero” ante los demás, no sólo ante los compañeros de nuestro grupo.
No obstante, también sabíamos, por experiencia, que las veces que habíamos logrado implicarnos todos en trabajos concretos, nos ocupábamos menos de mirarnos el ombligo y como consecuencia surgían menos problemáticas personales, se luchaba por la efectividad y se dejaban de lado los egoísmos, las intransigencias, las soberbias y los autoritarismos.
Nos dimos cuenta de que lo que teníamos entre manos era algo más grande de lo que imaginábamos. Teníamos que estructurar y sintetizar los manuscritos de Geenom, recopilar y trabajar sobre la información interna que el grupo había recibido en esos casi ya 10 años de comunicación continua dos días a la semana; trabajos e hipótesis que habíamos hecho a petición de Acael, etc.. todo ello era una cantidad ingente de información que debía ser canalizada al exterior de forma progresiva y en la medida de nuestras posibilidades. Recordamos entonces aquella frase tan repetida: TODO LO QUE SE RECIBE ES PARA DAR.
Aquella noche fresca de Agosto, en Cordiñanes de Valdeón, tardamos más de lo acostumbrado en conciliar el sueño. Estábamos inquietos por el futuro, ¿Qué iba a significar una mayor difusión?, ¿a qué nos comprometíamos?, ¡qué pensarían de nosotros nuestras familias, nuestros compañeros de trabajo, nuestros vecinos?... Sabíamos que eran imágenes preestablecidas, pero no podíamos dejar de pensar en ello.
Posiblemente, más de uno pensaría que estábamos locos, pero después de todo, si uno no lucha por defender las cosas en las que cree, es como si muriera lentamente – como decía el abuelo Baldomero -.
=== === === === === ===
A la mañana siguiente nos levantamos temprano con el deseo claro de hacer una síntesis rápida de la trayectoria de grupo, puesto que parecía que estábamos a punto de cerrar una etapa y abrir otra nueva.
Alrededor de 1980 nuestro grupo tenía un perfil agresivo, duro, excesivamente mental, desmitificador y abdícrata en su mayoría, ya que los más lanzados llevaban las riendas y los demás abdicaban por falta de criterios tan claros y contundentes, a lo que había que añadir una gran dosis de comodidad. No obstante, en ese momento, teníamos por primera vez estructura, éramos 12 personas, el número máximo que podía integrar nuestro grupo. Plasmamos por escrito objetivos detallados para que nadie se llamara a engaño. Nos costó ponernos de acuerdo pero al final fueron aprobados por unanimidad.
El primer gran objetivo nacía intrínsecamente de la propia formación del grupo y de la coyuntura que atravesaba la Tierra y era un compromiso de difusión que arrancaba desde una petición personal del abuelo Baldomero cuando nos dio la llave para abrir la puerta del contacto con entidades superiores:
Difusión del mensaje, decir a la gente que sea consciente de los cambios que van a suceder, sus causas y sus consecuencias y descubrir y aportar una nueva filosofía de vida que sea esperanza para que las consecuencias derivadas de los acontecimientos afecten de forma positiva.
Empezamos haciendo pequeñas reuniones y tertulias con amigos, que algunas veces terminaban en contacto como testimonio de lo que el grupo decía. Después para centrar las ideas y aprovechar esas reuniones elaboramos resúmenes que eran leídos y comentados por todos.
Cuando el grupo lo componíamos 8 personas, se aumentó la proyección exterior y confeccionamos audiovisuales de los temas que habíamos estructurado con los manuscritos de Geenom e información recibida en nuestras comunicaciones. Temas de tipo técnico como el Astral, la Mente, los Sueños, la Telepatía, la Relajación, la Meditación, la Hipnosis, la Sofronización, la Muerte y la Reencarnación, la Evolución, la Historia de la Tierra y su Futuro; y temas filosóficos como la Religiosidad y las Religiones, la Nueva Era…
Todo eso más cuentos, anécdotas, extrapolaciones de futuro y miles de referencias personales, médicas, familiares y educativas… No eran temas al azar. Entre todos conformaban un entramado, la base de una nueva Filosofía de Vida que salía al paso rompiendo los pilares sobre los que se sustenta casi toda la información tradicional de nuestra sociedad.
El segundo gran objetivo era:
Crear un grupo piña que sea referencia positiva en cada momento o estadio de su evolución, compartiendo alegrías y penas.
Otro de os objetivos que nos habíamos marcado era tener convivencias grupales. Puesto que debíamos unificar nuestras ideas y como consecuencia nuestra manera de vivir, lo mejor era ponerlo en práctica. Así, los veranos marchábamos juntos de vacaciones con nuestros hijos. Surgían pequeñas dificultades cotidianas, pero la experiencia era enriquecedora y gratificante para pequeños y mayores. Todos los trabajos eran rotativos, cada uno tenía la responsabilidad bien definida. Era necesario poner de manifiesto el respeto y la ayuda de forma permanente. Suponía una práctica inestimable que nos daba la oportunidad de concretar en hechos las teorías acuñadas durante meses.
Las desconfianzas, los prejuicios y las polarizaciones eran aspectos que la convivencia y el roce ayudaban a ir erradicando de las relaciones personales. Sin embargo, sabíamos que todo grupo, y éste no era una excepción, se encuentra en un momento determinado ante problemas de hegemonías. No todos los miembros tenían el mismo carisma ni las mismas potencialidades, lo que hacía que nos alineáramos en dos bandos: los líderes y los abdícratas. Algunos eran más sensibles que otros a la necesidad de un liderazgo de opinión, que era en el fondo una manifestación de poder.
En determinadas épocas hubo miembros que ocuparon una posición de líder y llevaron el timón durante algún tiempo. No obstante, la lucha del grupo, sus objetivos estaban claros: no a los líderes. Debíamos aprender a funcionar sin ellos, todos éramos igualmente importantes y cada uno tenía una potencialidad que le hacía por sí mismo líder de algo pero deficitario de otras muchas cosas. Por eso, durante años se luchó por la participación por igual de todos, por la asunción de responsabilidades de forma equitativa, por la implicación, etc.,.
Acael potenciaba en gran medida los foros abiertos donde, a propuesta suya, debatíamos conceptos antagónicos. Intentaba que mantuviéramos una mínima flexibilidad en las posturas mentales que, en ocasiones, nos llevaban a encastillamientos personales que nos enfrentaban seriamente. Para cada uno suponía un esfuerzo llegar a conclusiones, pero una vez conseguido resultaba muy duro ponerlas en tela de juicio. Normalmente nos aferrábamos a nuestros criterios y difícilmente nos poníamos en el lugar del otro.
El nos enseñaba con sus palabras, con su actitud y con su ejemplo y, a veces, actuaba como moderador objetivo en las catarsis que se planteaban. Sin embargo, a pesar de lo duro del aprendizaje, la mayoría de las veces se avanzaba un paso en la integración, se descubrían afinidades que habían permanecido ocultas hasta entonces y se identificaban en ese contraste de pareceres, las potencialidades de cada uno que, aún tratándose de una tarea individual, se conseguía, con el concurso de los demás, ver su utilidad en el grupo y aplicarla.
Con el paso del tiempo, nos dimos cuenta de hasta que punto estábamos interrelacionados. A veces alguien, que se encontraba en mejor momento psicológico que los demás, con más ilusión y más fuerza, podía tirar del carro, pero si no era secundado en su empeño por los demás, el intento terminaba agotándole y perdiendo fuerza poco a poco. Estábamos todos en la misma cordada y cada uno debía cumplir con su parte para no retrasar o entorpecer a los demás. Se imponía tomar el relevo, coger el testigo que te pasaba el de al lado.
Las palabras que nos dijo Acael, en su primer contacto con nosotros, seguían estando vigentes y eran la garantía de la continuidad del grupo: los pilares básicos del grupo son la confianza mutua y la intencionalidad positiva.
Se trataba de intentar vivir basándonos en la filosofía común que estábamos recibiendo de nuestro guía. Para ello, establecimos periodos de convivencia, un intento de creación de un ente laboral común, unas bases compartidas en la educación de nuestros hijos, práctica conjunta de ejercicios, intentos de averiguar el programa individual de cada uno, etc., lo que nos haría conocernos mejor y por tanto aceptarnos mejor unos a otros… En fin, todo aquello que fuera encaminado hacia un mayor acercamiento personal.
Una cosa era plasmar un objetivo compartido en un papel y otra muy diferente llevarlo a la práctica. Descubrimos que los objetivos internos eran mucho más difíciles de llevar a cabo que los externos. La integración personal era bastante más ardua de lo que en principio parecía. La personalidad de cada uno era muy distinta a la de los demás y a pesar de que pudiéramos ponernos de acuerdo en el objetivo final, la concreción en el presente de ese objetivo era vivida de doce maneras diferentes.
Surgían tensiones, interferencias, miedos, falsos respetos y mil piedrecitas más que nos hacían tropezar una y otra vez en el día a día, haciéndonos patente que la empresa en la que nos habíamos embarcado era mucho más amplia de lo que habíamos imaginado.
En el intento de creación del ente laboral común nos encontramos con la trampa del poder, de las jerarquías, del dinero, de la manipulación… en definitiva, dificultades que debíamos ir superando paso a paso y no de forma individual sino tratando de apoyarnos unos a otros. El reto era demasiado fuerte y algunos miembros abandonaron el grupo a consecuencia de la no asimilación de esta experiencia.
A pesar de todo, Acael nunca descuidaba las dos facetas en las que debía de trabajar el grupo para sobrevivir: psico-grupo (cuando los miembros trabajan internamente para su beneficio personal) y socio-grupo (cuando trabajan con proyección exterior). El equilibrio entre ambas tendencias era la clave de la supervivencia del grupal. Era necesario que el grupo en lo interno estuviese unido y firmemente asentado en las mismas bases, si no, se trasluciría al exterior la incongruencia que vivíamos, hablando de unas teorías que éramos incapaces de poner en práctica.
El tercer objetivo estaba muy relacionado con los otros dos, pues era una consecuencia directa del logro de los dos anteriores:
Querer formar parte de la nueva generación.
Era un deseo más que un objetivo. Nuestra intención era tenerlo siempre presente. La Tierra iba a sufrir cambios y la humanidad también. Nosotros queríamos estar preparados para esos cambios y ser capaces de superar el examen final que nos capacitase para avanzar un peldaño en la escala evolutiva. Queríamos ser hombres de la nueva Tierra y para eso el camino era muy claro: no se trataba de acumular conocimientos sino experiencias, intentando llevar a cabo lo que el hombre había olvidado: vivir en armonía con lo y los que le rodean.
Lo único que Acael repetía continuamente era que no había evolución sin consciencia y debíamos practicar en ese terreno, encontrando la razón de nuestra existencia.
HAY TRES MOMENTOS MUY IMPORTANTES EN LA VIDA DE TODO SER HUMANO: EL PRIMERO ES EL NACIMIENTO, EL SEGUNDO LA MUERTE Y EL TERCERO NO SIEMPRE SE PRODUCE DURANTE LA VIDA, ES EL DESCUBRIMIENTO DEL PORQUE HA NACIDO.
Se llegaron a redactar estatutos, obligaciones y derechos. Fue por aquel entonces cuando el grupo empezó a hacer crisis. Los objetivos se empezaron a ver con diferentes prismas. La implicación, palabra clave, hizo mella y los silenciosos empezaron a dejar oír su voz. Se rivalizó a la hora de dibujar el futuro y los que hasta ahora tenían la voz y el voto, empezaron a ver más diluida su participación. Se pintó un futuro espectacular con unas fuerzas casi ilimitadas para conseguirlo. Llegó la dispersión, las posturas rígidas, el desánimo y el pensamiento de que algunos apostaban por un grupo más blando, lento y mediocre. De doce que éramos algunos se fueron desligando. Abandonaron el barco cuando vieron que sus ideas, sus proyectos y sus sueños quedaban reducidos a utopías optándose por miras más cercanas y concretas.
Sólo el tiempo puso la razón allí donde debía estar, porque es parte de nuestra experiencia saber que ser líder es una función y no una forma de vivir; una función que los demás otorgan por comodidad, abdicracia o inconsciencia, pero que hay que abandonar cuando los demás intentan dejar oír su voz, independientemente de quien tenga la razón. La marcha de esos compañeros fue una experiencia triste en el momento que se vivió y enriquecedora cuando, con el tiempo, se supo sacar provecho de ella.
Tras la marcha del líder, los demás miembros nos reunimos para intentar analizar que derroteros debería seguir el grupo. A todos nos invadía un cierto temor e inseguridad, no en vano habían sido varios años los que el líder había marcado la pauta.
El cambio de ritmo creó el sentimiento de que la salida estaba en una autodepuración grupal de los más desimplicados, pero al ver que el maestro no tomaba la iniciativa, la tensión, los nervios y el orgullo provocaron nuevas bajas. En pocos meses pasamos de ser doce a seis componentes. Fue el mayor terremoto que sufría el grupo desde sus orígenes. Personas que nunca se pensó se irían del grupo ahora ya no estaban. Una vez más, la falta de visión sobre la dinámica de un grupo como éste transformó los propios errores en dudas sobre la autenticidad del contacto.
Orgullo, rigidez, intransigencia, falta de caridad y fe, porque lejos de todo eso el grupo volvió a retomar su camino lentamente. Errores y experiencias que sirvieron para fortalecerlo, ya que de esas cenizas renacería un grupo que seis años más tarde alcanzaría unos de sus puntos más altos: empezar a vislumbrar el cenit de casi todos los objetivos que un día se marcó. Un grupo tremendamente unido, seguro y con nuevos objetivos.

II. ENCUENTRO CON LA INSTITUCIÓN.


No hay camino más fácil

para no evolucionar, que el de buscar

la solución a nuestras inquietudes

sólo a través de las experiencias ajenas.

El último día amaneció claro y brillante. Las desafiantes moles de piedra se recortaban sobre un cielo azul sin nubes. El sol que acababa de aparecer por detrás de las montañas arrancaba destellos luminosos de las miles de gotas de rocío que cubrían los prados. Una suave brisa mecía las flores multicolores que parecían despertar y sacudirse el sueño, desperezándose del paréntesis nocturno.


Los olores se entremezclaban en una armoniosa sinfonía: olía a hierba, a madera fresca, a tierra, a hierbabuena… a infinidad de aromas que resultaba difícil de clasificar.
Después de desayunar, decidimos dar un paseo y retrasar el comienzo de nuestra sesión de trabajo hasta que estuviese más entrada la mañana. Ascendimos por una estrecha vereda que caracoleaba hacia la cima de la montaña. Íbamos uno tras otro pues el sendero era tan angosto que no permitía el paso más que a una persona. La tierra estaba mullida y esponjosa. A medida que subíamos quedábamos más impresionados por la belleza de aquel valle que parecía sacado de la fantasía de un artista. El impetuoso río, los prados, los pequeños bosques que ponían una nota oscura en el paisaje y, sobre todo, las rocas… Todo estaba estudiado como en un decorado; el conjunto era armonía de formas y colores. Resultaba imposible permanecer ajeno a tanta belleza, imposible no sentir como algo se expandía en el pecho. Aquello era una verdadera obra maestra, no se podía describir de otro modo.
No pudimos llegar hasta la cumbre, pero desde donde estábamos, en una improvisada atalaya, dejamos que el tiempo pasara un poco más despacio de lo habitual, recreándonos en aquel paisaje, tratando de llevárnoslo impreso en la retina para poder recordarlo siempre.
Descendimos a buena marcha. Íbamos muy animados, el ejercicio nos había revitalizado y estábamos seguros de que las próximas horas rendiríamos más y aprovecharíamos mejor el tiempo.
Llegamos a Corona. Unos buscaban el sol y otros la sombra. Al cabo de unos minutos formábamos un círculo más o menos regular.
Ese día teníamos en la palestra un tema que nos había resultado muy controvertido desde sus orígenes: nuestro encuentro con la institución.
Como consecuencia de la primera ampliación del grupo, se integraron dos inquietos estudiantes de una antigua Orden Hermética que se vieron sorprendidos por la nueva “vía” de información que representaba el contacto con los extraterrestres. Nosotros sabíamos muy poco de esa escuela esotérica que acababa de abrir sus puertas al mundo tras cien años de hermetismo. Con el objetivo de crear un grupo más sólido y conocer el “modus ambientalis” de los demás, nos acercamos, nos acercamos a la Orden. Fue para todos un paso adelante en cuanto a la implicación y respeto por otras filosofías, otros grupos, otras formas de hacer. Acael nos animó a ello:
PENSAD EN INSCRIBIROS EN LA ORDEN, PORQUE EN EL FUTURO PODÉIS SER PERFECTOS EN EL ASPECTO TÉCNICO, PERO PUEDE QUE ADOLEZCÁIS DE BASE FILOSÓFICA, Y ADEMÁS, PODÉIS INTRODUCIR OTROS PUNTOS DE VISTA.
Fue entonces cuando nos vino a la memoria uno de los ruegos que nos había hecho el abuelo Baldomero: “Entrad en contacto con la Orden y tratad de revertir en ella vuestras experiencias”.
Aquella petición había quedado en el olvido. Al principio, no comprendíamos muy bien lo que debíamos hacer allí y que quería decir eso de revertir la experiencia del grupo. Las enseñanzas que se impartían no se diferenciaban mucho de las que recibíamos de Acael, únicamente la forma nos podía parecer distinta. El lenguaje era menos directo, más metafórico pero, transcendiendo de eso, el contenido era muy similar. ¿Por qué nos había pedido el abuelo aquello?, ¿por qué el guía nos animó a hacerlo?. Los dos miembros de la Orden estaban perfectamente integrados en el grupo y no veíamos fisuras en cuanto a compartir objetivos y filosofías. Cuando preguntábamos a Acael, se limitaba a decirnos que era una buena experiencia para nosotros y que debíamos vivirla.
Ingresamos a mediados de 1980. Durante dos años fuimos compaginando ambas vías de conocimiento, cotejando las informaciones de una y otra tratando de encajar todas las piezas.
Tuvimos que realizar la labor de “cruzar los dedos y soplar las cenizas”, frase que utilizábamos con frecuencia y que ponía de manifiesto nuestra intención de mostrar cada uno su ideología, su filosofía, para después soplar las cenizas, lo externo, quedándonos solamente con lo que de común hubiera en ellas.
En esa labor de unificación tardamos varios meses y lo logramos a un nivel aceptable, que no al cien por cien, pues había cuestiones de formas, hábitos y, sobre todo, rituales que en ocasiones nos hacía sentir incómodos.
Durante ese tiempo, nuestro guía estuvo dándonos información sobre el nacimiento de las religiones y las Escuelas Iniciáticas:
EN LOS ALBORES DE LA HUMANIDAD EL HOMBRE INTENTABA ENTENDER Y ESTRUCTURAR LO QUE EL COSMOS A TRAVES DE LA NATUALEZA, LE DECIA. DEPUÉS SURGÍA LA NECESIDAD DE COMUNICÁRSELO A LOS DEMÁS DE MANERA QUE FUERA ENTENDIDO, Y ASÍ APARECÍAN LAS RELIGIONES, ADAPTADAS A LA ZONA GEOGRÁFICA Y A LA IDIOSINCRACIA DE CADA PUEBLO.
CON EL PASO DEL TIEMPO, MIENTRAS LAS RELIGIONES SE DESVIRTUABAN, ALGUNOS HOMBRES MANTENÍAN VIVA LA LLAMA ORIGINAL, Y PERIÓDICAMENTE INTERVENÍAN PARA DAR GIROS POSITIVOS A ESA DESVIACIÓN. ASÍ SE FORMABA LA ORDEN HERMÉTICA, QUE SURGÍA PARA PRESERVAR EL SABER ALCANZADO POR EL HOMBRE DE LA PERSECUCIÓN DEL PODER ESTABLECIDO, A QUIEN NO LE INTERESABA QUE LOS CONOCIMIENTOS SE DIVULGARAN LIBREMENTE.
EN SU ORIGEN LAS ÓRDENES O ESCUELAS ESTABAN FORMADAS POR UN REDUCIDO NÚMERO DE PERSONAS, UNIDAS POR UN OBJETIVO COMÚN, SE PROTEGÍAN, APOYABAN Y AYUDABAN UNOS A OTROS EN LO MATERIAL, MIENTRAS TRATABAN DE DIFUNDIR LAS ENSEÑANZAS, TOMABAN PARTE ACTIVA DE LA REALIDAD SOCIAL DE LA ÉPOCA QUE LES TOCABA VIVIR Y DEFENDÍAN CUALQUIER MOVIMIENTO A FAVOR DE LOS DERECHOS Y LIBERTADES DEL HOMBRE.
A LO LARGO DE LA HISTORIA, MUCHOS DE ESTOS HOMBRES Y MUJERES VIVIERON INTENSAMENTE COMPROMETIDOS CON LAS CIRCUNSTANCIAS DE SU ENTORNO, TRABAJABAN UNIDOS FORMANDO PEQUEÑOS GRUPOS QUE ACTUABAN MUCHAS VECES, EN LA SOMBRA, PERSEGUIDOS POR LAS INSTITUCIONES QUE OSTENTABAN EL PODER.
POCO A POCO SE FUE FORMANDO LA DICOTOMÍA ENTRE RELIGIÓN Y ORDEN HERMÉTICA, MIENTRAS LA PRIMERA CONVIVÍA Y PACTABA CON EL PODER ECONÓMICO Y POLÍTICO, LA SEGUNDA PERMANECÍA OCULTA PARA SALVAGUARDAR LA PUREZA DEL MENSAJE ORIGINAL QUE UN DÍA ESPARCIERAN LOS DIFERENTES MAESTROS COMO KRISHNA, BUDA, JESÚS… DURANTE SU VIDA EN LA TIERRA, ESTOS ENVIADOS INTENTABAN RECONDUCIR Y ACLARAR LAS DIFERENTES FILOSOFÍAS Y CREENCIAS, DABAN PAUTAS DE COMPORTAMIENTO SENCILLAS Y CLARAS, QUE ERAN RECOGIDAS POR LAS RELIGIONES Y AL POCO TIEMPO VOLVÍAN A DILUIRSE ENTRE COMPLICADAS LITURGIAS Y RITOS, DESVIRTUANDOSE HASTA HACERSE IRRECONOCIBLES.
LA ENSEÑANZA SE DISEMINABA POR TODA LA TIERRA, UNOS LA CONVERTÍAN EN RELIGIONES Y OTROS EN ÓRDENES HERMÉTICAS, Y MIENTRAS UNAS DABAN MÁS IMPORTANCIA A LO EXOTÉRICO O EXTERNO, LAS OTRAS SE LA DABAN A LO ESOTÉRICO O INTERNO.
APARENTEMENTE CON LA CAIDA DEL IMPERIO ROMANO, LA INFORMACIÓN QUE HASTA ENTONCES HABÍA SIDO ABIERTA, SE HIZO CERRADA Y RESTRINGIDA A UNOS POCOS, PUES ROMA, AL PERDER SU HEGEMONÍA POR LA INVASIÓN DE LOS BÁRBAROS, DIO PREPONDERANCIA A LA RELIGIÓN CONTROLADA POR SUS DIRIGENTES. LAS ESCUELAS ENTONCES, GUARDARON COMO ORO EN PAÑO LAS DIRECTRICES PARA QUE EL HOMBRE, UN DÍA, PUDIERA ASENTARSE EN BASES MÁS ELEVADAS QUE EL PLANO FÍSICO PARA ENTENDER LO QUE LE RODEABA.
Y ASÍ, A LO LARGO DE LOS SIGLOS PERMANECIERON LAS RELIGIONES Y LAS ESCUELAS HASTA NUESTROS DÍAS, CONVIVIENDO UNAS EN LA SUPERFICIE Y OTRAS OCULTAS A LA SOCIEDAD.
EN LOS ÚLTIMOS AÑOS HAN APARECIDO (NO SOLO EN ESPAÑA, SINO EN TODO EL MUNDO) SECTAS, ASOCIACIONES, COMUNIDADES, ETC. QUE PARTIENDO DE LAS RELIGIONES HAN CREADO SU PARTICULAR FILOSOFÍA INTENTANDO RECICLAR LA INFORMACIÓN Y A DAPTARLA A LAS NECESIDADES DEL HOMBRE DE HOY.
La filosofía que nuestro grupo estaba aprendiendo partía de la enseñanza esotérica, pues estaba basada en los mismos principios. Sin embargo, utilizaba un soporte menos convencional y más acorde con el momento actual. Era impartida por hombres físicamente vivos, de evolución mayor que la nuestra y que estaban embarcados en la tarea de comunicar nuevas pautas de funcionamiento olvidadas a los que estaban dando sus primeros pasos en el uso del libre albedrío (nosotros, los seres humanos de la Tierra). Empleaban medios tecnológicos y no místicos para llegar a aquellas personas que no tenían acceso a las escuelas o que, por sus características personales, necesitaban moverse con parámetros más concretos y tangibles, aparentemente opuestos al misticismo.
En una de las comunicaciones, recibimos un dato que nos trastocó algunos esquemas mentales. Se trataba de la estrecha relación que habían tenido los hombres 4.5 con las Escuelas Esotéricas de la Tierra. Según nos informó Acael, hombres de Apu y otros planetas en el mismo grado de evolución, habían sido fuente de inspiración de las filosofías tan celosamente guardadas por las órdenes herméticas; filosofías que siguen alimentado, aún hoy, en esporádicas comunicaciones con algunos estudiantes.
El grupo tenía pruebas más que suficientes de la evolución y las capacidades mentales de esos hombres y sabíamos que podían actuar como verdaderos maestros nuestros. La experiencia con nuestro guía así lo demostraba. Sin embargo, nos resultaba sorprendente descubrir su participación en esas organizaciones que estaban avaladas por una serie de maestros de carácter espiritual, seres inmateriales y de elevadísimo grado de evolución que inspiraban su filosofía. En ningún lugar se hacía referencia a la presencia de los Hermanos Mayores, ni tan siquiera a enseñanzas impartidas por hombres (aunque éstos fueran más evolucionados). ¿Qué pasó realmente?, ¿es qué con el paso del tiempo se perdió la identidad real de los maestros y se espiritualizó o se deidificó su recuerdo?, ¿fue el propio hombre de la Tierra quien colocó a sus maestros en niveles mucho más elevados, en su afán por acercarse a un Dios incognoscible?, ¿pensó que así las enseñanzas serían más sublimes?
Recibíamos semanalmente desde la Sede Central material de estudio y ejercicios. La enseñanza estaba estructurada en forma de lecciones y el estudiante, con el tiempo, iba avanzando progresivamente por diferentes grados que venían marcados por unas ceremonias de iniciación que posibilitaban el paso a un nivel superior. Se abarcaba una extensa información que tocaba áreas muy diversas: ciencia, humanismo, esoterismo, manejo de energías y vibraciones, el mundo de la mente, el hombre como ser integral (cuerpo físico, astral y psíquico) y todo lo que fuera tendente a hacer evolucionar el Yo Interno.
Las enseñanzas iban encaminadas a encontrar una filosofía, una visión de la vida integradora. Temas como la reencarnación, los pactos entre espíritus o el Karma, facilitaban la comprensión de las circunstancias de cada uno. La ley de Causa y Efecto permitía comprender que todo lo que sucede es consecuencia de los propios actos presentes o pasados, que cada persona está cumpliendo un programa que trazó conjuntamente con otros espíritus con el fin de realizar un trabajo juntos. Se abogaba por la fraternidad, buscando siempre lo que hermana al hombre en su condición de ser humano y ayudándose en sus esfuerzos por ampliar los límites de sus conocimientos.
ESTAS INSTITUCIONES CORREN EL RIESGO DE CAER EN EL MISTICISMO Y EN UNA VISIÓN DE LAS COSAS POCO PRÁCTICA, POCO REALISTA. EN CAMBIO, NO FAVORECEN EL SECTARISMO FANÁTICO DE LAS RELIGIONES, YA SEAN ORIENTALES U OCCIDENTALES.
El primer rechazo llegó cuando descubrimos la organización totalmente jerarquizada y burocratizada que había detrás de la enseñanza. Intentamos convencernos de que era necesaria para mantener un cierto orden y unificación, pero descubrimos, en muchos aspectos, un funcionamiento similar al de cualquier institución que quiere preservar lo que tiene para asegurarse su propia continuidad por encima de todo, valorando el poder en detrimento del hombre.
Las principales dificultades comenzaron a los pocos meses. Accedimos a la Logia que se había formado en nuestra ciudad. Allí se reunían con frecuencia los estudiantes en actividades programadas.
La imagen que nosotros teníamos de una orden hermética era la del celoso guardián de valiosa información científica, cultural y espiritual que, desde tiempos remotos, se había ocultado ala manipulación del poder político y religioso. Esperábamos encontrar un ambiente distinto al vivido por nosotros en instituciones religiosas y políticas. Sin embargo, nos tropezamos, de entrada, con un montón de ritos de obligado cumplimiento y con un cierto grado de intransigencia que se respiraba en aquel entorno.
Un mundo de signos cabalísticos, extraños unos y reconocidos otros en la cultura religiosa de la calle, nos salían al paso en escritos, dibujos y carteles. Había un cierto halo de misterio rezumando en las manifestaciones de la gente. Nuestras dudas o preguntas eran respondidas con leves sonrisas enigmáticas por parte de los miembros más antiguos o, a lo sumo, con un “espera que todo llegará” o con el manido tópico de “cuando el alumno está preparado llega el maestro”. Parecía que nuestra ignorancia era supina comparada con el conocimiento de algunos que se iniciaron en la Orden hacía muchos años.
Aquello de separar tanto al ser interno del externo no nos encajaba demasiado bien. Era nuestro ser el que necesitaba respuestas a las preguntas. Todo él, no una parte. Cuando les decíamos que era nuestro ser interno el que preguntaba, el que tenía tantas inquietudes sonreían. Las respuestas que recibíamos siempre eran las mismas: “No os preocupéis, estad tranquilos, dejad que vuestro ser interno se manifieste, meditad y pronto hallaréis las respuestas”.
A nosotros eso se nos antojaba muy difícil. ¿Les llegará a los demás la respuesta tan clara como dicen?, ¿cómo lo harán?, ¿quién les contestará realmente?, ¿cómo podían discernir si recibían respuesta de planos superiores o era su mente que les decía lo que querían oír?... Nuestra impaciencia, nuestro desconocimiento de todos estos temas y el no aceptar los misterios, era algo que nos hacía saltar los resortes del rechazo. Realmente, nosotros estábamos muy mal acostumbrados. Acael siempre tenía una respuesta clara, rápida y lógica, incluso cuando reconocía con humildad su desconocimiento de algún tema. En nuestra mente se había sembrado una semilla que poco a poco iba creciendo y que nos llenaba de esperanza y tranquilidad.
NO EXISTE EVOLUCIÓN SIN CONSCIENCIA, SI ERES CAPAZ DE FORMULAR UNA PREGUNTA SIEMPRE HABRÁ UNA RESPUESTA QUE SATISFAGA TU NIVEL DE INQUIETUD.
A los pocos meses empezamos a intuir, ligeramente, cuál podía ser nuestro papel. Nosotros, al participar de las dos experiencias, teníamos la posibilidad de desmitificar algunas cosas, de aportar nuevos ángulos de visión que ampliarían el horizonte de los estudiantes. Siempre que se rompen ataduras se consigue mayor libertad y enriquecimiento personal. Hay que revisar de vez en cuando la trayectoria de personas y grupos para desprenderse del lastre que hemos ido acumulando.
El choque fue brusco. Sabíamos que no debíamos pararnos en los aspectos formales que tanto rechazábamos. Allí estaba contenida una buena parte del saber de la humanidad. Entre toda aquella parafernalia se escondía la esencia de toda vía de evolución y la Orden lo era, aunque con el paso de los años los hombres lo hubiesen complicado.
Observamos que cada persona entendía la enseñanzas y el funcionamiento de la institución de forma muy distinta, dependiendo de sus propias características y en buena parte alimentado por la Orden, que fomentaba el trabajo en solitario, entorpeciendo el trabajo en equipo y el contraste de opiniones.
Algunos de los miembros más antiguos, encargados de dirigir la Logia, interpretaban la información que les llegaba de la Sede Central a su manera. No concedían importancia a la razón y evitaban usarla a favor de estados de introspección y éxtasis. Buscaban la armonía por encima de todo, resumiéndolo en una frase: “Todo está bien”. Esa actitud les hacía obviar la realidad y, lo que era peor, problemas importantes en los que no se implicaban al no quererlos ver.
Pudimos ver que en algunas personas, con afán de protagonismo, se desarrolló un sentimiento basado en la sobrevaloración de sí mismos y, así, no era difícil escucharles narrar grandes experiencias místicas y estados de supra-consciencia.
Aquel recinto era como una burbuja aislada de la realidad cotidiana, en la que los antiguos ejercían una postura de fuerza y poder sobre los recién incorporados. Sus palabras pesaban más que las del resto, pues venían avaladas por estudios de elevadísimo grado. Sin embargo, no eran capaces de transmitir a los demás sus propias experiencias de manera que fueran útiles, limitándose a soltar conceptos abstractos y aparentemente muy sublimes, olvidándose que la vida cotidiana estaba a la salida, en la calle y que todo conocimiento adquirido no sirve de nada si no se lleva a la práctica.
Desde un principio, nos vimos enfrentados en una cuestión básica: la Orden propiciaba el uso de la razón, de la lógica, del intelecto. Sin embargo, en aquella pequeña Logia unos cuantos miembros que ocupaban cargos de dirección, habían inculcado en ciertos sectores una idea contradictoria: el que no se plantea cosas no incordia, es fácil decirle que está en el buen camino y que ya está en la luz. La imagen general era de misticismo sin base, con unos líderes que tenían en sus manos la verdad absoluta, lo que hacía a los restantes miembros sentirse en inferioridad psicológica.
Propusimos foros abiertos para estudiar y analizar las enseñanzas y para hacer ejercicios conjuntos con el fin de comprenderlos mejor y objetivarse con otras aportaciones, pero el intento fue abortado desde sus comienzos.
Acael confirmaba nuestras apreciaciones cuando le planteábamos estas cosas:
LAS ÓRDENES HERMÉTICAS HAN SIDO LOS REDUCTOS DONDE UNOS POCOS GUARDARON LA LLAMA DE LA VERDAD, QUE HACE CIENTOS DE AÑOS RECIBIERON DE SUS MAESTROS. PERSEGUIDOS POR LA IGNORANCIA DE LA ÉPOCA, TUVIERON QUE CERRARSE HERMÉTICAMENTE Y TRANSMITIR LA INFORMACIÓN ORALMENTE DE PADRES A HIJOS. ACABARON INSTITUCIONALIZÁNDOSE Y DOSIFICANDO EN GOTAS LAS RESPUESTAS, DESPUÉS SURGIERON JERARQUÍAS, GRADOS E INICIACIONES Y EN ÚLTIMO TÉRMINO COBRANDO DINERO POR LA INFORMACIÓN PARA LA SUPERVIVENCIA DE SU ENORME ESTRUCTURA BUROCRÁTICA.
Desde fuera, daba la impresión de que los grados de acceso a la información se medían por años y cuotas pagadas, de modo que sólo el tiempo concedía el conocimiento a sus miembros y no se acortaba con el estudio y la inquietud.
Nuestro grupo se planteó tres objetivos:


  1. Aclarar la manipulación de la información en la Logia por intereses de poder.

  2. Patentizar la inmovilidad de conceptos anclados de dos o tres dirigentes que pretendían inculcarlos a los demás estudiantes y,

  3. Eliminar el miedo a hablar de los que estaban fuera de esa “élite”

Intentamos, probablemente de forma poco acertada, patentizar las desviaciones que se habían producido entre la enseñanza de la Orden (a la que respetamos y valoramos) y la interpretación subjetiva que de ella se hacía en nuestra pequeña Logia. El resultado fue el enfrentamiento y todos vivimos una dolorosa experiencia que nos hizo aprender un poco más sobre las motivaciones y los límites que nos ponemos los seres humanos.


La Orden, en la primera de sus lecciones, habla del estudiante como un eterno buscador por medio de la comprensión, utilizando su cerebro y sus capacidades psíquicas para comprender lo que le rodea. Una persona inquieta e inconformista que se replantea continuamente sus posturas y mantiene la mente abierta a los nuevos conocimientos. Sin embargo, en la Logia parecía que únicamente eran valorados los que comentaban haber tenido grandes experiencias místicas, ante la decepción de los que habían tenido visiones o sensaciones a la misma altura. Los más antiguos llevaban la dirección y dictaminaban lo que se debía o no se debía pensar. Su opinión era buscada y escuchada por un grupo de acólitos que entendían el servicio a los demás como sumisión ante los que se consideraban superiores.
Para ellos, la razón era un freno a la espiritualidad. Era el eterno enfrentamiento entre dos tendencias del hombre que, a lo largo de la historia, no había sabido conjugar. Nosotros sabíamos, por experiencia, que un razonamiento lógico, bien desarrollado, podía producir tanta armonía y paz interior como una meditación de armonización, con la diferencia de que en ésta uno no sabía nunca por qué hacía las cosas, limitándose a conseguir un estado de armonía y relajación y en ese sentido se acercaba a la mentalidad de los hombres primitivos. En cambio, si a ese estado de relajación se incorporaba la reflexión, el resultado final era espectacular.
Ellos ponían un gran énfasis en los rituales que, en su origen, debieron ser ejercicios destinados al manejo de las energías, pero al institucionalizarse habían perdido eficacia, convirtiéndose en rutina y, es bien sabido que el cerebro no se excita con la rutina. En lugar de desmitificar los símbolos tratando de ver lo que encerraban, de analizar que posiblemente correspondían a una visión particular de quien los creó, los institucionalizaban, con lo cual no encontraban el concepto universal que un día alguien pretendió simbolizar en esa figura.
En definitiva, la Logia era una muestra más de una institución autárquica, cuyos miembros no buscaban la verdad preguntado el porqué de las cosas, sino que seguían oyendo los consejos de sus líderes: “Meditad y pedid consejo a vuestro ser interno, la luz os llegará”.
Finalmente, nos vimos abocados a abandonar la Logia, aunque no la suscripción a la Orden, de la que seguíamos recibiendo lecciones. Habíamos intentado desenmascarar la manipulación ante los miembros, que eran libres de seguir diciendo amén o participar de forma activa en la filosofía que se estudiaba.
Una Nueva Era se acercaba según nuestro guía y no quedaba tiempo para asimilar tantas cuestiones en tan poco tiempo, con estructuras tan lentas y que tuvieron justificación en otros tiempos con otra sociedad y otras necesidades. Decepción, asimilación de la experiencia y vuelta a casa.
Los hechos que vivimos en esta etapa fueron momentos difíciles para el grupo. Por un lado, nos encontramos fuertemente unidos en torno a una misma filosofía que compartíamos y defendíamos. El luchar por nuestros ideales hizo que nos sintiéramos útiles. Comprendimos por primera vez las ventajas del trabajo en equipo y de la complementariedad, que al no ser bien entendida, había sido vivida en muchas ocasiones como distanciamiento.
Por otro lado, a la hora del balance final, no nos sentíamos muy satisfechos. Habíamos dado un golpe de efecto provocando que las estructuras mentales de los miembros de la Logia se tambalearan, haciéndoles replantearse sus posturas, pero ¿había sido suficiente?, ¿no deberíamos haber permanecido allí dando nuestra nota diferenciadora?, ¿qué repercusiones reales habían tenido los hechos vividos en aquella pequeña célula de la institución?, ¿había cambiado algo?...
Todos coincidimos en que aquel trabajo no se había terminado. Los rechazos hacia otras formas, las fobias a las instituciones, nuestra propia intolerancia, nos impidieron dar una nota clara y continuada de racionalidad y, finalmente, abandonamos.
En honor a la verdad, hemos de decir que allí, entre aquellos miembros, también encontramos hombres y mujeres que eran un auténtico ejemplo con su actitud de trabajo y servicio. Personas que no ostentaban ningún cargo, pero que sentían en los más profundo de su ser la llamada del conocimiento y sabían encontrar el camino para aplicarlo en cada momento de su vida de forma práctica y sencilla. Seres que brillaban con luz propia por su humildad y entrega. Esos eran los verdaderos exponentes de la enseñanza que la Orden diseminaba por el mundo desde los tiempos más remotos: los verdaderos buscadores de la verdad.
Desde nuestra óptica, veíamos que la institución no había sufrido la más mínima mella y la jerarquización y la autarquía seguían marcando la pauta. No obstante, en la Logia si ocurrieron algunos cambios y varios de sus líderes dejaron de tener el apoyo de los miembros, con lo cual se renovó un poco el aire. Sin embargo, al cabo de algún tiempo la Orden envió nuevos delegados que volvieron a traer consigo planteamientos similares y que, por exceso de celo, se convertían en guardianes de la ley, viviendo sólo para su cumplimiento, no para desarrollar y practicar su contenido.
Una vez más, como en tantas ocasiones había sucedido a lo largo de la historia, se habían institucionalizado los sentimientos del hombre. En cualquier caso, había algo inquietante detrás de todo esto: ¿por qué aparecían las instituciones?, ¿eran necesarias?, ¿ayudaban o entorpecían?, ¿podríamos evolucionar sin ellas?
Acael nos había hablado de un nuevo concepto: RELIGIOSIDAD.
LA RELIGIOSIDAD ES UN SENTIMIENTO ÍNTIMO QUE NACE CON EL PROPIO HOMBRE Y NO ES OTRO QUE EL DESEO DE RELIGARSE, DE REENCONTRAR A DIOS.
DE ESE SENTIMIENTO PARTICIPAN TODOS LOS SERES HUMANOS, SIN DISTINCIÓN DE RAZAS, EDUCACIÓN, CULTURAS O CIRCUNSTANCIAS.
HAY QUE DISTINGUIR ENTRE RELIGIOSIDAD Y RELIGIÓN. LA RELIGIOSIDAD SERÍA LA TENDENCIA DEL HOMBRE A VOLVER AL ORIGEN, AL PUNTO DEL CUAL PARTIÓ, Y LA RELIGIÓN SERÍA LA INSTITUCIONALIZACIÓN DE ESE SENTIMIENTO POR EL PROPIO HOMBRE.
Ese sentimiento es una manifestación absolutamente personal y única, que no necesita de traductores o intermediarios, sino que es la expresión más auténtica del ser humano. Sin embargo, todas las culturas que habían poblado y pueblan el planeta han creado religiones y escuelas para enseñar a los demás, no a identificar su propio impulso, sino a aceptar un patrón fijo que, según ellos, contiene todos los atributos necesarios para ser un buen creyente y guardián de la Ley.
Y así, los hombres se han agrupado en dos grandes bandos: los manipuladores y los manipulados; los que quieren mandar y los que prefieren obedecer. ¿Quién es más responsable, el que manipula o el que se deja manipular?. Es evidente que un grupo no puede existir sin el otro. ¿Por qué el hombre durante miles de años ha permitido que otros le marquen el camino?, ¿cuándo y por qué perdió la confianza en sí mismo, en su fuerza, en su esencia?, ¿por qué permitió las dependencias, los misterios, los dogmas?, ¿qué le hizo acatar decisiones contra las que una parte de su ser se rebelaba?
Si las instituciones sobreviven es gracias a esos dos grandes grupos de personas que coexisten:
Los que quieren mandar tienen ante sí un amplio campo de acción. Su intención es hacer carrera dentro de la institución y ésta le ayuda y le impulsa siempre que cumpla los cánones establecidos y no perjudique sus intereses. Si alguien, arrastrado por el ansia de poder o de figurar, se olvidara de ese punto sería discretamente quitado de en medio y, si fuera necesario, desacreditado para evitar futuras complicaciones. Los tentáculos de la organización llegan a todas partes.
En las instituciones de carácter religioso se espera de ellos que se atengan a una determinada forma de ejercer su función: deben ofrecer la imagen de “sabio bondadoso”, que es la forma correcta de mandar en este tipo de instituciones. El ser realmente sabio o bondadoso carece totalmente de importancia, ya que no es ese el objetivo que persigue.
En cuanto al segundo grupo, los que prefieren obedecer, no tendrán nunca problemas y siempre serán acogidos y protegidos por la institución. Los que no buscan otra cosa que sustituir una religión de la que no se fían, por otra que aún no les ha defraudado, tendrán su “misa” semanal y no les faltarán rituales y ceremonias que les harán sentir su corazón desbordado de amor; amor que podrán compartir, salvando las distancias naturalmente, con los sabios y bondadosos maestros que amorosamente les conducen.
Los más inquietos podrán elaborar, incluso, alguna teoría que otra, con la tranquilidad de que sus conclusiones serán pasadas por el tamiz de los maestros, quienes les dirán si esas hipótesis son correctas o no, haciéndoles sentir con la delicadeza y habilidad de la práctica que “es mucho lo que le falta para llegar al grado x”, que es, causalmente, en el que está el maestro. Finalmente, les aconsejan que sigan adelante puesto que demuestran ser mucho más sabios que sus vecinos y parientes.
La institución ha desarrollado unos sutiles mecanismos para que los dos grupos vivan en armonía. Para que los “mandados” no se sientas humillados, se les permite que se sientan superiores a las personas que les rodean, sólo por el hecho de pertenecer a la institución, sin tener que asumir trabajos o responsabilidades.
Pero entonces ¿qué ha ocurrido con los verdaderos buscadores?, ¿dónde están los estudiantes que un día se acercaron a cualquier orden, escuela o comunidad porque en ellos resonó el mensaje de fraternidad y conocimiento?
Seguramente están en la institución, dentro de ella, luchando por aproximarse a aquel sueño que una vez les pareció posible. Tratando, a pesar de sus defectos y circunstancias, de responsabilizarse de su evolución como espíritu, de su vida como ser humano, de una sociedad de la que se saben hermanos y de un planeta que es su casa y durante siglos les ha permitido vivir, sufrir, ser felices, en definitiva… aprender.
Otros quizás andan por ahí, pero no se les puede identificar porque no son en absoluto diferentes de los demás y no pertenecen a instituciones. Ellos saben que éstas son algo que pertenece al pasado, que es hora de poner en práctica, abiertamente y sin temor, el mensaje de unidad y compromiso que más o menos claramente estas escuelas han transmitido a través de los siglos. Saben que ya no hay lugar para las instituciones de ningún tipo porque están llamadas a desaparecer. El hombre del futuro deberá ser fiel a sí mismo, sin más guía que su impulso interno, ni más freno que el respeto a los demás.
Ese era el perfil que Acael nos había esbozado sobre el hombre de la Tierra en su próxima etapa de evolución y al él debería ajustarse nuestra humanidad si quería formar parte de ese futuro.
Nuestro encuentro con la institución fue solo una puesta en escena que nos permitió experimentar algo por lo que el hombre ha luchado desde que tiene memoria como ser humano: el pensar y sentir con libertad frente a las poderosas fuerzas que se lo impiden, es decir, el propio hombre y las instituciones.
Fue duro reconocer en nosotros mismos la semilla de la institución, comprobar nuestras limitaciones, nuestras tendencias cotidianas que subyacían bajo la piel. El sentir rechazo ante los que se cuestionan lo establecido es algo tan normal que al que no lo hace se le acusa de “no ser fiel a los valores originales”, como si original no viniera de origen, sino de pétreo e inamovible.
El desprecio por lo nuevo es tan habitual en la sociedad, que nos creemos con capacidad para educar y enseñar a nuestros hijos y jóvenes sin plantearnos siquiera lo que ellos con sus jóvenes mentes, pueden enseñarnos.

III. MARCHA ATRÁS PARA BUSCAR AGUA LIMPIA: LA RELIGIOSIDAD.


Las religiones sólo tienen razón de

existir, mientras el ser humano siga

pensando que la divinidad es algo

ajeno a él mismo.

A lo largo de los años, el grupo se ha tenido que enfrentar con temas de diversa índole, temas que, en ocasiones, han resultado arduos y complicados, pero como nuestro trabajo consiste en unificar criterios para llegar a conclusiones que satisfagan a todos, solemos encarar con buen ánimo cualquier propuesta de discusión.


Sin embargo, el tema de la religiosidad se nos presentó especialmente complicado. Como es frecuente, nosotros confundimos el concepto religiosidad con religión. Esto nos llevaba a rechazarlo visceralmente pues, para casi todos los componentes del grupo, la educación católica que habíamos recibido de pequeños no nos había servido para aclarar las dudas que en cada momento nos asaltaban sino, en la mayoría de los casos, para llenarnos de confusión y de miedo.
Como nos habíamos propuesto ser críticos y no aceptar nada que no entendiéramos de una forma lógica y racional, la religiosidad nos parecía algo obsoleto, anticuado y fuera de lugar.
La gran sorpresa apareció cuando descubrimos la vehemencia con la que encarábamos las discusiones sobre el tema. Sin proponérnoslo, adoptábamos posturas radicales apenas daban comienzo las conversaciones, apareciendo actitudes que iban desde el más estricto escepticismo, hasta la añoranza disimulada. Unos lo tenían muy claro y otros, sin embargo, estaban invadidos por todo tipo de dudas.
Empezamos a intuir que la religiosidad o sentido de trascendencia era algo más importante para nosotros de lo que creíamos y que enfrentarnos a él desde parámetros no institucionales, es decir, rescatando conceptos que habían sido monopolizados por la religión católica, suponía un reto valiente digno de llevarse a cabo.
Una clave para empezar a entendernos fue el origen de la palabra religión. Re-ligarse, es decir volver a unirse… pero ¿a qué?, ¿a Dios? (volvíamos a toparnos con palabras que manipuladas), ¿a ese señor omnipotente, de barba blanca, que decide a quién le toca sufrir o gozar?
No, no, los extraterrestres no nos podían hablar del mismo Dios que nos había aterrorizado durante tantos años. Además, desde el principio, el guía nos había dicho que si en los primeros contactos salían cosas referentes a concepciones religiosas serían probablemente interferencias mentales provocadas por nosotros mismos.
Cuando entendimos que cualquier religión no es más que un corsé que oprime un sentimiento primario y natural del ser humano, cual es la necesidad de sentirse unido al Todo y que ese Todo o Dios o como queramos llamarlo, no es otra cosa que amor, empezamos a entendernos y a sacar conclusiones válidas.
Todos hemos sentido alguna vez, en esas noches oscuras de la mente, noches de inquietud y de duda, en las que las preguntas sin respuesta se quedan flotando a nuestro alrededor, impregnándolo todo de una profunda soledad, la necesidad imperiosa de entender el por qué de nuestra existencia, de darle sentido al abismo interminable que aparece dentro de nosotros mismos cuando miramos a nuestro interior. Un abismo sólo comparable a la inmensidad del Universo que nos rodeaba.
Volcamos sobre la mesa las distintas visiones que teníamos sobre la existencia. En ocasiones parecía apasionante y, poco después, terrible. Al final, nos dimos cuenta que lo que andábamos buscando no era otra cosa que una salida a dos inquietudes que, a su vez, podíamos sintetizar en dos grandes preguntas: ¿de dónde venimos? y ¿ a dónde vamos?. Realidades que con frecuencia nos negamos a aceptar pero que, sin embargo, nos están marcando constantemente el presente, produciéndonos miedo e inseguridad a poco que pensemos en ellas.
Nos resistíamos a aceptar que en un mundo donde todo tiene una explicación lógica, un porqué, no fuéramos capaces de encontrar una respuesta satisfactoria a nuestro origen y a nuestro destino: el sentido de mi vida y del Universo que habito.
Esto nos producía una profunda sensación de vacío, de absurdo, que en muchas ocasiones los seres humanos tratamos de resolver adentrándonos por caminos que nos llevan a la conquista material o personal, para así investirnos de un poder que pretendemos dure para siempre, aunque en el fondo sabemos que solo durará mientras estemos vivos.
En otros casos, el sentido a la vida se busca a través de lo que llamamos conocimiento. Sin embargo, la mayoría de las veces, lo que se consigue es acumular una serie de aprendizajes, adquiridos a través de cursillos o técnicas de lo más variado (desde exóticas prácticas orientales, hasta nuevos conceptos progresistas de psicología, técnicas mentales, dinámica de grupos, etc., etc.,). Las respuestas que este camino nos da son casi siempre parciales e inconexas, pues se quedan reducidas a prácticas de laboratorio y la vida, fuera de esos círculos cerrados, es mucho más controvertida y complicada de lo que cabría esperar.
Nos costó años aceptar que el aprendizaje fundamental no era el de tener conocimiento, sino el de ser cada vez más consciente de uno mismo y, como consecuencia, más feliz. Empezamos a entender que el secreto de la vida está en resolver satisfactoriamente lo cotidiano, aceptando lo que nos rodea e intentando estar cada vez más unidos a los demás. Fue este tipo de reflexiones las que nos facilitaron el empezar a desenmarañar la madeja, comenzando a tirar de los cabos sueltos para ordenar nuestras ideas.
Durante casi un año hicimos revisión de nuestros conceptos religiosos, nuestra carga educacional, las palabras y su verdadero contenido, los ritos y su significado, el sentido y valor de las cosas que hacíamos, el por qué y el para qué. Lo hicimos en grupo y, tal vez por eso, la experiencia fue muy enriquecedora. Lo que no identificábamos en nosotros mismos lo veíamos reflejado en los demás; lo que no entendíamos, otros compañeros nos lo explicaban… Empezamos a vislumbrar que, probablemente, lo que nos había llevado a pertenecer al grupo era precisamente la necesidad de re-ligarnos con los demás, es decir, con Dios.
Finalmente, llegamos acuerdos: desmitificamos las palabras y nos apoyamos en los conceptos. Descubrimos que ese impulso por unificar criterios que nos guiaba no era otra cosa que una manifestación más de nuestra propia religiosidad.
Entendimos que Dios no hay que buscarle fuera, sino dentro de nuestros corazones. Entendimos que sólo volviendo la mirada hacia nosotros mismos podríamos empezar a encontrar soluciones a tantos interrogantes, pues es dentro de cada uno donde se conecta con la energía o esencia que nos hace ser lo que somos.
Comprendimos que el deseo de evolucionar, la voluntad de continuar y la confianza de conseguirlo, eran los pilares en los que nos teníamos que apoyar para construir ese sentimiento religioso que cada uno llevaba dentro y que el grupo era la herramienta que teníamos para lograrlo.
LOS PEQUEÑOS GRUPOS SERÁN EL GERMEN DE LA NUEVA GENERACIÓN. EL TRABAJO EN GRUPO TIENE LA VENTAJA DE HACER LA MARCHA MÁS O MENOS UNIFORME Y LE HACE A UNO APRENDER MUCHAS COSAS, SEGURAMENTE MÁS IMPORTANTES QUE LA CONFORMACIÓN DEL UNIVERSO, COMO SON LA PACIENCIA, LA HUMILDAD, LA GENEROSIDAD, EL COMPAÑERISMO, LA SOLIDARIDAD, ETC. Y ESO OS LLEVARÁ A ENTENDER EL VERDADERO SENTIDO DE LA RELIGIOSIDAD QUE BUSCÁIS.
Así llegamos a varias conclusiones:


Compartir con tus amigos:
1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   14


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

    Página principal
Universidad nacional
Curriculum vitae
derechos humanos
ciencias sociales
salud mental
buenos aires
datos personales
Datos personales
psicoan lisis
distrito federal
Psicoan lisis
plata facultad
Proyecto educativo
psicol gicos
Corte interamericana
violencia familiar
psicol gicas
letras departamento
caracter sticas
consejo directivo
vitae datos
recursos humanos
general universitario
Programa nacional
diagn stico
educativo institucional
Datos generales
Escuela superior
trabajo social
Diagn stico
poblaciones vulnerables
datos generales
Pontificia universidad
nacional contra
Corte suprema
Universidad autonoma
salvador facultad
culum vitae
Caracter sticas
Amparo directo
Instituto superior
curriculum vitae
Reglamento interno
polit cnica
ciencias humanas
guayaquil facultad
desarrollo humano
desarrollo integral
redes sociales
personales nombre
aires facultad