Los factores que influyen en la lectura en una segunda lengua



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Los factores que influyen en la lectura en una segunda lengua.
Mtra Gabriela Cortés Sánchez,

Universidad Autónoma Metropolitana-Azcapotzalco.

Mtro. Francisco Roberto Rojas Caldelas,

Universidad Autónoma Metropolitana-Azcapotzalco.


Este trabajo ofrece una perspectiva meramente descriptiva con relación a las variables que entran en juego al leer una segunda lengua y por supuesto toca de manera contingente, factores y variables que inciden en el procesamiento del discurso en lengua materna.
Se nota una evolución en cuanto al número de variables que intervienen en el proceso. Primeramente enunciaremos una postura de la comprensión de lectura que fue de vanguardia a fines de los años 60 en la cual:

La lectura era un comportamiento intelectual que el cerebro, como centro de dicha actividad intelectual humana, controla.

La vista es el sentido que envía la información para ser decodificada. El cerebro controla el ojo y lo dirige a buscar lo que el lector espera encontrar (Goodman, 1969:23)
Esta perspectiva priorizaba por un lado la actividad visual, en donde gran parte de la percepción del texto dependía de la memoria, que va en relación directa con la presentación del input (o datos escritos) en cuanto al reconocimiento de letras y palabras.

Y por otro lado la memoria entraba en acción ya que la memoria a corto plazo tiene una duración de 20 segundos en contrapartida con la memoria a largo plazo, cuya duración es aparentemente ilimitada en un extraño juego.


En esa época se estudiaban los movimientos oculares relacionándolos con una intención del lector en búsqueda de significado, ligando el reconocimiento visual con una progresión serial formal de los fonemas, lexemas, cláusula, enunciado.
Sin embargo esta visión era restringida desde el punto de vista del aprendizaje de una segunda lengua donde el reconocimiento de la forma lingüística debe ser inmediato en cuanto a significado, para hacer más efectivo el proceso de lectura.
Las unidades antes mencionadas son la entrada, a diferentes operaciones cognoscitivas “para ir procesando el fraseo sintáctico, para irlas traduciendo a configuraciones de conceptos en el ámbito local textual, y la memoria a largo plazo que procesa las ideas principales y metas” (Beaudegrande 1984)
Hasta este punto, hemos reflexionado acerca de dos factores que perceptualmente influyen en el procesamiento: la visión y la memoria del lector, pero ligadas a ellas están dos estilos de procesar información.
El primero en sentido horizontal lineal donde cada oración es una unidad que otorga un sentido en un nivel de coherencia local, donde cada enunciado se va uniendo mostrando una relación entre las microproposiciones del texto.
El segundo que es un estilo de procesamiento globalizante en el cual el reconocimiento del tipo discursivo del texto se encuentra ya reconocido por el lector y procede a clasificar e integrar la nueva información de manera más eficiente, en la que reconoce tanto las funciones retóricas, de manera inmediata como la organización del texto.
Formando esa bella “arquitectura textual que relaciona el relato, que orienta a una lectura horizontal en cuanto a una sucesión de elementos inmediatos fuertemente entrelazados, pero cuya integración le superpone una lectura vertical en un juego incesante cuyas caídas dan al relato su energía.”(Roland Barthes 1982)
Umberto Eco(1981: 53) refuerza esta posición apuntando que:“El lector va conformando su interpretación del texto apoyándose en su conocimiento del mundo, y en el plano estructural. Es decir, tratando de descubrir el esquema textual concreto: una superestructura puede caracterizarse intuitivamente como la forma global de un discurso que define la relación global del discurso y las relaciones (jerárquicas) de sus respectivos fragmentos”.
Existen además, otras dos variables cognoscitivas psicológicas que infieren en el proceso de la lectura y en general, en el aprendizaje, mencionadas por Vivaldo (1992) y que son: el control de locus y la dependencia e independencia de campo.
Primeramente el constructo de control de locus, explica cómo un individuo percibe el vínculo entre su comportamiento y sus consecuencias, que se clasifican en una relación dicotómica.

Por un lado tenemos al aprendiente que tiene un control de locus interno, que se percibe como controlador de lo que sucede y entiende la relación entre el esfuerzo y la recompensa.


Por otro lado tenemos a la persona que tiene un control de locus externo; es la persona que se percibe como poco controladora de su destino. Todo lo que le pasa es a causa de agentes externos, y no percibe la relación entre la causa y el efecto de sus acciones y sus consecuencias.
La segunda variable citada es la independencia-dependencia de campo que se definen en dos sentidos:
Primeramente el sujeto independiente de campo se concibe a él mismo como alguien que tiene una tendencia fuerte a ser analítico y que prefiere ocupaciones solitarias (donde el trabajar con la gente no es muy importante).
Y su contraparte, el sujeto dependiente de campo que tiende a una percepción de tipo global y que mira hacia los otros para definir sus propias actitudes y creencias.
Podemos ver, en un momento histórico posterior, en la que la palabra comunicación irrumpe con gran fuerza el ámbito lingüístico; que el simple acto de leer ya no es más a finales de los años 70 un fenómeno puramente psicolingüístico sino entra un nuevo componente de tipo social; la comunicación entre el lector y el autor, donde el escritor toma el papel de emisor quien transmite un mensaje que desea hacer llegar a un receptor, donde el mensaje es materializado en un código (lengua) y transmitido por un canal (libro, periódico etc.). (Nuttal 1982: 4-5)

CANAL



MENSAJE TEXTO

EMISOR


HABLANTE

(ESCRITOR)

RECEPTOR

OYENTE

LECTOR

Esta perspectiva rige desde fines de los años 70 y conceptualiza a la lectura como:


“La lectura es un acto de participación en un discurso entre interlocutores... la eficiencia de la lectura no puede ser medida contra la cantidad de información contenida en el texto. Esto es incalculable ya que depende, en cuánto conocimiento el lector trae al texto y cuánto él desea extraer del texto. Más bien la eficiencia en la lectura es un caso de qué tan efectivo el lector puede crear un discurso a partir del texto, ya sea en términos de la relación con el escritor o en términos de su propósito de comprometerse con el discurso, en primer lugar.” (Widowson1979: 173-174)

Como todo evento comunicativo puede tener un desempeño feliz o no, adherirse al mensaje con base a su modelo de concepción del mundo o Schema. Para Umberto Eco: las diferencias se dan cuando el lector va “cotejando ésta [refiriéndose a la sociedad o la realidad propuesta o los argumentos del autor] a su vez con su propia ideología, irá interpretando lo dicho y lo no dicho en un texto determinado, para en última instancia ver desde que posición se le esta hablando, y así evaluar mediante su propia ideología” (ibid.1981) su adhesión o no a lo que el texto representa.


Dentro de nuestro punto de vista hemos considerado al lector como un agente activo en búsqueda de significado, sin embargo, el significado que un lector obtiene de un texto es abstracto, es una idea no expresada, en otras palabras el significado textual no es observable, es una respuesta mental al lenguaje.
El lector identifica lexemas para expresar ideas pero eso sólo es la mitad del camino; para poder expresar el significado debe ordenar las ideas que están atrás de los lexemas con una organización y una estructura. Dichas ideas tienen que estar organizadas de tal manera que sean colocadas en relaciones conceptuales que el lector perciba y determine.
El punto de controversia, especialmente en el ámbito académico es la idea de lo “correcto”, o la “única” interpretación textual que presupone un tejido proposicional único.

Cabe decir que no nos adherimos a esta postura. Si algo ha mostrado la ciencia en diferentes disciplinas es que “el significado en nuestro siglo no es ontológico. No existe un consenso acerca de la verdad. Los testigos se contradicen a ellos mismos y las percepciones varían.” (Swafar et al: 1994-35.) O bien, como Frank Smith (1978: 86-87) lo establece, “la comprensión es relativa”.


En segundo termino se analizan y describen los factores externos asociados con el lector, y por último se describen las variables asociadas con el escritor.
Desde una perspectiva puramente pedagógica, Fernando Castaños (1980) señala que no todas las personas leen de la misma forma y que una misma persona lee de diferente manera en circunstancias diversas. (Estableciéndose la posibilidad de una lectura diacrónica).
Bajo su perspectiva la lectura es una toma y ejecución de decisiones, las cuales se producen arrojando un resultado que se evalúa, y donde la evaluación retroalimenta la toma de decisiones.

Evaluación




Toma de Decisiones

Ejecución

Resultados


Las decisiones que toma el lector son a partir del momento en que tiene el texto en sus manos, estudia el índice, selecciona capítulos, y dependiendo de su objetivo, variará la velocidad y la intensidad del proceso atencional.


En esta propuesta la toma de cisiones puede depender de otros factores exteriores como:

  1. Propósitos ulteriores de la lectura

  2. Momento en el qué se utilizará la información obtenida

  3. Características del material de lectura

  4. Tiempo disponible para la lectura

Podríamos añadir ciertas variables de tipo afectivo dentro de esta serie de factores externos que influyen en el procesamiento del discurso como son:

La motivación intrínseca, ya sea afiliativa o de conocimiento.

La motivación extrínseca ya sea de tipo económico o instrumental.

Además de los factores físicos que se presentan in situ como son el ruido, la hora del día, la compañía de alguien, el estado anímico, el espacio donde se realiza la lectura, etc.
Por otra parte, las variables educativas relacionadas con la enseñanza como lo son; la metodología seleccionada, el diseño curricular institucional, el turno en que estudia el alumno, el estilo de aprendizaje, son variables externas, y soslayadas por lo general.
Por último, llegaríamos a las variables asociadas con el escritor, la primera es el propósito para escribir, citando a Robert Graves quien en una entrevista para la BBC de Londres en 1983 expuso que “ Mucha gente se pregunta el por qué de la razón de escribir la obra Yo Claudio y los críticos han llegado a tal o cual conclusión, pero a decir verdad escribí la obra para pagar el enganche de una nueva casa que deseaba comprar”.
Eco (1981: 85) nos da una opinión acerca de los propósitos de un escritor señalando de una manera desmitificante: “el escritor escribe básicamente para informar, divulgar, comunicar o tal vez por un mero prurito de pedantería.”
La segunda variable es el destinatario o para quién escribe tal o cual escritor, algunos escritores escriben para ellos mismos, otros para sus padres, o personas dentro de círculos cercanos, otros para un interlocutor ideal. En esta época con la globalización, el interlocutor se vuelve un multi-lector que hace que el texto al ir pasando de país a país, tome matices diferentes.

CONCLUSIONES

Frank Smith (1994: IX) comenta que las variables que hoy existen son un banco de material en bruto que de acuerdo con ciertas decisiones políticas, o políticas educacionales son usadas para diferentes propósitos, donde “ lo importante es cómo se forma este banco de datos, qué hechos (o variables) son consideradas relevantes y cómo son interpretadas; donde muchas de ellas son puramente predilección personal.”


Finalmente, estamos de acuerdo con la propuesta de Van Djik & Kintsch (1983) en el que “no existe un proceso unitario de comprensión, sino procesos de comprensión variables a situaciones diferentes, en cuanto a usuarios del lenguaje y en diversos tipos de discurso.”
Podemos observar cómo la gama de variables en cuanto al lector y al escritor, siempre estará en relación también con las variables textuales que son, el contenido temático, la estructura, el énfasis, y esto nos ofrece un panorama de la lectura como un proceso plural.
Por otro lado, se puede observar que las propuestas en la investigación en la comprensión de lectura tienen que aceptar “variables de tipo social que incluyan contextos sociales que influyen en la comprensión lectora”(Vivaldo 1999: 78)
“La nueva relación entre la cognición y el lenguaje ha conducido a un mundo nuevo en la investigación, ahora se examina el lenguaje como un producto de un proceso cognitivo, donde diferentes descriptores como: el aprendizaje de adultos, la neurolingüística, la diferencia de edades, el Lenguaje y Cultura, la Sociolingüística, la intuición lingüística, la conciencia metalingüística describen un nuevo modelo de investigación: uno que define al lenguaje como un proceso creativo que ocurre dentro de un contexto social.” (Swafar et al:10)
Por lo tanto, procedamos a entender a la lectura como un proceso “multideterminado en el sentido que constituye un proceso, no sólo de un grupo de variables, sino de una amplia diversidad de ellas” (Vivaldo 1999: 79)

Habiendo visto todas las variables que existen en el proceso de lectura nos podemos dar cuenta de la complejidad que existe en una clase que se aboca al simple acto de leer en una lengua extranjera.



BIBLIOGRAFÍA



Barthes Roland (1982) El placer del texto. México: Ed. Siglo XXI
Beaudegrande, Robert (1984) reading Skills for Foreign Languages: A Processing Approach. En Pugh, A.K. y Ulijin, J.M. (1984) Reading for Professional Purposes. Studies and Practices in Native and Foreign Languages. Heineman Educational Books Ltd., London. En Vivaldo (1992).
Castaños, F. (1980) Estrategias de Lectura Memorias CILOE I, UAM-Xochimmilco.
Eco, Umberto (1981) Lector in fabula, Traducción por Ricardo Pochtar, la Edición, Barcelona, Editorial Lumen, pags. 53, 76, 85
Goodman Kenneth S. And Flemming J.T 1969. Psicholinguistics and the Teaching of Reading Newart, Delaware: Informational Reading Asociation.

Graves, Robert (1983) Entrevista Radiofónica para la BBC de Londres. México: Radio Educación



Nuttal, Ch. (1982) Teaching Reading Skills in a Foreign Language. Londres Heineman.
Smith, F. (1978) Making Sense of Reading (first edition). New York: Holt, Reinehart and Winston. pp. 86-87
Swafar, K. J.; Arens M. K.y Byrnes H.: (1991) Reading for Meaning: An Integrated Approach to Language Learning. New Jersey: Eds. Prentice Hall Inc. 1991.
Van Djik & Kintsch (1983) Strategies of Discourse Comprehension. Academic Press. New York.
Vivaldo L. Javier (1999) Una aproximación cuantitativa a la explicación de la lectura experta en inglés como lengua extranjera. Ponencia presentada en el Foro de enseñanza e investigación en Lenguas y Culturas extranjeras en la UAM. Pp.77-79.
Vivaldo, L. Javier (1992) Tesis de maestría en Psicología Educativa Los Condicionantes Lingüísticos. Facultad de Psicología. UNAM México.
Widdowson G.H. (1979) Explorations in applied Linguistics Oxford University Press.


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