Los europeos son ahora más críticos con la economía de mercado


- La política de patentes



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16 - La política de patentes

- Obama contra Obamacare (Project Syndicate - 9/2/15) Lectura recomendada

Nueva York.- La Ley de atención médica asequible y protección a los pacientes, de los Estados Unidos, la reforma de la atención de la salud, marca distintiva del presidente Barack Obama, ha logrado ampliar la cobertura del seguro médico a millones de estadounidenses que no habrían podido tenerlo. Y en contra de las advertencias de sus críticos, no ha provocado que aumenten los precios de la atención a la salud, de hecho, hay esperanzas de que la curva de los precios por fin esté comenzando a disminuir.

No obstante, no es seguro que “Obamacare” vaya a poder limitar los costos excesivamente altos de la atención médica. Eso dependerá de las demás políticas de la administración Obama, sobre todo en una esfera que puede parecer ajena a este tema: las discusiones en curso con la India sobre propiedad intelectual. Aquí, parece que Obama está decidido a socavar su propia reforma que es su marca distintiva debido a la presión del poderoso lobby farmacéutico estadounidense.

Los costos farmacéuticos representan un componente cada vez más grande del gasto en atención a la salud de los Estados Unidos. En efecto, la proporción de gastos en medicamentos en el PIB casi se ha triplicado en apenas 20 años. Así pues, reducir los costos de la atención a la salud requiere mayor competencia en la industria farmacéutica, y eso significa permitir la fabricación y distribución de medicamentos genéricos. En cambio, la administración Obama está buscando un acuerdo con la India que debilitaría la competencia que representan los genéricos y de este modo haría que los medicamentos que pueden salvar vidas fueran inasequibles para miles de millones de personas en la India y en otros lugares. Esto no es una consecuencia involuntaria de una política que por lo demás tuviera buenas intenciones; es el objetivo explícito de la política comercial de los Estados Unidos.

Las grandes compañías farmacéuticas multinacionales han estado trabajando desde hace mucho para bloquear la competencia de los genéricos. Sin embargo, el enfoque multilateral a través de la Organización Mundial del Comercio ha resultado menos efectivo de lo que esperaban, así que ahora están tratando de conseguir ese objetivo mediante acuerdos bilaterales y regionales. Las recientes negociaciones con la India, que es la principal fuente de medicamentos genéricos para los países en desarrollo, son parte esencial de esta estrategia.

En los años setenta la India abolió las patentes farmacéuticas y creó una industria de medicamentos genéricos avanzada y eficiente, capaz de facilitar medicamentos baratos a todo el mundo en desarrollo. Eso cambió en 2005 cuando el Acuerdo sobre los aspectos de los derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio (Acuerdo sobre los ADPIC) de la OMC obligó a la India a permitir las patentes.

Sin embargo, en opinión de la industria farmacéutica el acuerdo sobre los ADPIC no fue suficiente. Por lo tanto, el deseo del gobierno de la India de mejorar sus relaciones comerciales con los Estados Unidos da a la industria una oportunidad ideal para complementar lo que los ADPIC no cubrieron y obligar a la India a facilitar la obtención de patentes y a reducir la disponibilidad de los genéricos de bajo costo.

Parece que el plan está funcionando hasta ahora. En otoño, durante su visita a los Estados Unidos, el primer ministro indio, Narendra Modi, estuvo de acuerdo en que se estableciera un grupo de trabajo para reevaluar la política de patentes del país. Los participantes estadounidenses en el grupo estarán dirigidos por la Oficina del Representante de los Estados Unidos para las Cuestiones Comerciales, que promueve los intereses de las compañías farmacéuticas y no, por ejemplo, por la Academia Nacional de Ciencias (National Academy of Sciences), la Fundación Nacional de Ciencias (National Science Foundation) o la Agencia Nacional de Investigación Médica (National Institutes of Health).

¿Cómo puede la India hacer reforzar su sistema de patentes? Para empezar, podría flexibilizar la definición de lo que es un producto "novedoso" y que por lo tanto merece protección en materia de propiedad intelectual. Actualmente, la India establece condiciones muy estrictas y como resultado niega patentes para combinaciones nuevas de compuestos que ya existen. India también podría dejar de emitir licencias obligatorias para permitir que otras empresas produzcan el medicamento de un titular de patente a cambio de un derecho - práctica permitida en el marco del Acuerdo sobre los ADPIC pero que es un anatema para la industria farmacéutica.

La política actual de la India permite que los medicamentos se vendan a una fracción del precio monopólico fijado por los titulares de las patentes. Por ejemplo, un tratamiento con el medicamento Sovaldi que se utiliza contra la hepatitis-C se vende en los Estados Unidos por 84.000 dólares. Los fabricantes indios pueden vender la versión genérica profitably por menos de 1.000 dólares por tratamiento. El precio genérico significa de cualquier modo un gasto enorme para quienes ganan apenas unos dólares al día, pero, a diferencia del precio en los Estados Unidos, es algo que muchos gobiernos y organizaciones de ayuda pueden pagar.

Este no es en absoluto un ejemplo aislado. Los medicamentos genéricos de bajo costo han hecho posible dar tratamiento a decenas de millones de pacientes infectados de VIH/SIDA en el mundo en desarrollo.

De hecho, la decisión de las principales compañías farmacéuticas de poner algunos medicamentos a disposición de los pobres a precios bajos se debe en parte a la amenaza de la competencia de los genéricos de la India. Si los Estados Unidos obligan a la India a reforzar sus reglas sobre las patentes de manera sustancial de modo que se asemejen más a las normas estadounidenses, la meta de las empresas farmacéuticas se pondría en riesgo.

Naturalmente, si el estricto régimen de patentes de los Estados Unidos fuera la mejor forma de promover la innovación en la industria farmacéutica, como sostienen sus defensores, la política de la administración Obama hacia la India tal vez podría justificarse. Pero eso no es así.

Puesto que las patentes son básicamente monopolios concedidos por los gobiernos, éstas generan las mismas ineficiencias y conducta interesada en ganancias como cualquier otra distorsión del mercado. Una patente que aumenta el precio de un medicamento cien veces tiene el mismo efecto en el mercado que un arancel de 10.000 por ciento. En casos así, las empresas farmacéuticas tienen incentivos poderosos para desinformar a los médicos y el público sobre la seguridad y eficacia de sus productos, e incluso promover sus medicamentos para usos inapropiados mediante pagos complementarios innovadores y con ello persuadir a los doctores a recetarlos.

Asimismo, la investigación promovida por una patente impulsa la opacidad de información, pues las compañías solo revelan la información necesaria para adquirir la patente. Sin embargo, la transparencia es crucial para que haya un avance científico efectivo. Muchos economistas, incluidos los autores, han sugerido una variedad de alternativas a la I+D promovida por patentes y comprobación que eviten estos problemas.

Si la administración Obama logra obligar a la India a fortalecer sus reglamentación de patentes, el cambio no solo dañaría a la India y otros países en desarrollo, sino también consagraría un sistema de patentes manifiestamente corrupto e ineficiente en los Estados Unidos, donde las compañías aumentan sus ganancias eliminando a la competencia - dentro y fuera del país. Después de todo, los medicamentos genéricos de la India a menudo se convierten en la opción más asequible en el mercado estadounidense una vez que han vencido las patentes.

Obama hizo bien en impulsar una reforma a los servicios de salud que resultaría en un mayor acceso y eficiencia del sector. En sus negociaciones con la India, la administración Obama está emprendiendo una política que desafía estos objetivos, que tiene consecuencias no solo para la India y los Estados Unidos, sino también para el mundo.

(Dean Baker is Co-Director of the Center for Economic and Policy Research in Washington, DC… Arjun Jayadev, a professor of economics at the University of Massachusetts, Boston, is a co-editor of the Journal of Globalization and Development… Joseph E. Stiglitz, a Nobel laureate in economics and University Professor at Columbia University, was Chairman of President Bill Clinton’s Council of Economic Advisers and served as Senior Vice President and Chief Economist of the World Bank…)

Laboratorios farmacéuticos y gasto sanitario

La industria farmacéutica es el principal inductor del aumento descontrolado del gasto sanitario en la mayoría de los países desarrollados, lo que se debe fundamentalmente a la introducción de nuevos medicamentos en el mercado, de precio cada vez mayor. Esta tendencia se había moderado en los últimos años, por agotamiento del desarrollo de nuevos productos por síntesis química, pero los nuevos productos biotecnológicos la han reactivado.

Gracias a los altos ingresos y a las asimetrías de información, los laboratorios farmacéuticos tienen amplia capacidad de inducir la demanda de sus productos mediante su influencia sobre prescriptores y pacientes. Esta influencia se extiende también sobre quienes deben autorizar y financiar su prescripción y consumo, a precios en cuya fijación los laboratorios tratan ante todo de evitar la capacidad de negociación de los consumidores colectivos más importantes, como son los servicios públicos de salud.

Por otra parte, ante la extrema dificultad de conocer de forma no sesgada los verdaderos costes asociados a la investigación y el desarrollo de los nuevos productos, en especial los biotecnológicos, existe amplio consenso en considerar que la causa principal de su elevado precio es la escasez de competencia en el momento en que sale el primer medicamento para cualquier enfermedad que, debido al fuerte sistema de protección de patentes, influencia de forma clara la evolución de los precios de productos similares y derivados cuando aumentan las condiciones de competencia.

Ambos factores han contribuido a la reciente “crisis” desencadenada por la utilización de un nuevo fármaco, caro pero efectivo contra la hepatitis C, el sofosbuvir (Sovaldi):

- Como se ha publicitado extensamente, Gilead, el laboratorio que comercializa el medicamento que centra la polémica, no participó de forma activa en su investigación ni, por tanto, en sus costes de desarrollo, y se limitó simplemente a anticipar las posibilidades de negocio y comprar los derechos de patente a Pharmaset (en el que participaba Roche) a un precio de alrededor de 11.000 millones de dólares (8.000 millones de euros. Sin embargo, ese precio se considera ahora bajo en relación con las perspectivas de negocio que sugieren los 1.100 millones de euros conseguidos por Gilead en el primer año de comercialización del producto, aún en condiciones de uso limitado en la mayoría de los países que lo han autorizado, a precios muy elevados (62.000 euros por tratamiento de 12 semanas en los Estados Unidos; 55.000 en Francia).

- Los altos precios del medicamento impuestos en todos los países son una muestra de hasta qué punto se puede descontrolar el gasto de los servicios sanitarios, ya comprometido, si en la formulación de la demanda (inducida), determinada por las indicaciones del uso del producto, y en la fijación de los precios, el poder de monopolio del laboratorio productor se impone al (potencial) poder monopsonista de quien sea en cada caso el principal comprador, sea el servicio público de países como el Reino Unido, Francia o Alemania, o privado, como es el caso de las aseguradoras privadas norteamericanas .

Unos y otros han reaccionado de maneras diferentes para afrontar el problema: desde una delimitación de las indicaciones de uso del tratamiento, como ha ocurrido en Francia, al intento de introducir mecanismos de competencia que hagan que el precio se reduzca. Ejemplos de esto último son los convenios de uso exclusivo de nuevos medicamentos de eficacia curativa similar a la del sofosbuvir, ya autorizados y a punto de lanzarse al mercado, firmados por algunas aseguradoras americanas con los laboratorios correspondientes. Una actitud similar parece subyacer al acuerdo adoptado hace pocos días por el NHS británico para demorar hasta el mes de julio la autorización del uso del producto, que, tras los informes del NICE (National Institute of Clinical Excellence, su agencia de evaluación tecnológica), estaba previsto comenzar a utilizarse en abril (2015).



17 - Financiamiento estructurado (titulizaciones, calificaciones y seguros de deuda)

Es normal leer o escuchar críticas contra los CLO, los CDO o los RMBS, los productos creados en el sistema financiero durante la década pasada. Armas de destrucción masiva. Pero no es posible criticarlos sin entender cómo y por qué surgen. No es posible criticarlos sin entender que es el sistema en sí el arma de destrucción masiva, no sus productos.

Las entidades financieras tienen varios problemas ligados a su naturaleza. Captan recursos o los crean a corto (depósitos) y los prestan a largo plazo (hipotecas). Esto provoca un desequilibrio que durante las crisis puede llevar a la falta de liquidez, retirada de fondos y la quiebra. El segundo problema es que este negocio tradicional es poco rentable y limita el crecimiento económico.

Por eso, el sistema cambió en los años 80. Había que innovarlo. Aparecieron Joe Cassano y JP Morgan con sus CDS, la “securitization” y la extensión del sistema bancario paralelo (SBP), los intermediarios que “resolvieron” el problema de liquidez-solvencia de las entidades, convirtiendo los préstamos a largo plazo en activos a corto plazo. De esta forma, se garantizaba que si los depositantes querían retirar sus fondos, la entidad los tenía, a la vez que se aumentaba el crédito y se cumplía con los requerimientos de capital.

Para ello, el SBP convertía las hipotecas y créditos que las entidades daban en productos “seguros” como CLO, CDO y RMBS que ofrecían a intermediarios e inversores con los que captar nuevos fondos para que las entidades siguieran financiando a familias y empresas.

Este SBP permitió la expansión del crédito a nivel mundial. Así, hedge funds, fondos del mercado monetario, soberanos y de pensiones crearon con las agencias de calificación el flujo de dinero que salía y entraba en el sistema bancario tradicional.

El sistema se basaba en la percepción, que no la existencia, de activos “100% libres de riesgo” (los paquetes de hipotecas y la deuda soberana que actuaban como colateral o garantía en las operaciones), la demanda creciente de deuda-crédito del sector privado y la falta de supervisión, que no de regulación, de las autoridades.

Lo importante no era que existiera colateral que garantizara los créditos, sino que existiera la confianza de que existía colateral para garantizar los créditos. De igual forma que lo importante no es que las entidades tengan fondos para devolver a sus clientes sus depósitos, sino que los clientes crean que las entidades tienen fondos para devolverles sus depósitos. De esta forma, el SBP estuvo convirtiendo hipotecas en activos líquidos a corto plazo a través de la compra y empaquetamiento de hipotecas y préstamos, todo basado en la confianza.

El sistema funcionaba porque todos ganaban. Las entidades financieras sacaban préstamos fuera de sus balances, lo cual les permitía aumentar su poder sobre la economía “real”. El SBP reinvertía sus fondos en activos que generaban mayores intereses, los ciudadanos “ganaban” al tener más crédito y las autoridades estaban felices al ver cómo la economía se recuperaba.

Pero para que el sistema funcionara, el flujo no podía parar. Las entidades tenían que seguir concediendo hipotecas, expandiendo el crédito-deuda, las familias tenían que seguir endeudándose, el SBP tenía que seguir creando productos, las autoridades no tenían que supervisar… y la confianza en que el colateral era “100% libre de riesgo” debía continuar.



Dado que el flujo no podía parar, se creó más deuda de la que el sistema garantizaba. Así, en 2007, los fondos del SBP ya eran los principales financiadores del sistema bancario tradicional. La confianza sobre la que se asentó este SBP desapareció cuando un hedge fund de Bear no tuvo fondos para pagar a sus clientes y BNP anunció lo mismo. Quien sabía entendió que el sistema había colapsado. Lehman vendría después, pero ya no había confianza.

Los paquetes de hipotecas y deudas de CDO y CLO ya no eran “100% libre de riesgo”. Igual que en el sistema tradicional los depositantes tienen miedo y reclaman sus depósitos, los poseedores de repos que usaban estos productos como garantía reclamaron sus inversiones, lo cual llevó a una situación imposible a todo el SBP.

Esto que empezó en los EEUU tiene que ver mucho con España. Desde el 2000, los Landesbanks prestaron a entidades españolas gracias a los productos creados por el SBP americano. Fondos que financiaban el déficit comercial en EEUU iban a los Landesbanks que los prestaban a las entidades españolas. Flujo de los EEUU a Alemania, de Alemania a España, de España a Alemania y vuelta a EEUU.

Las entidades financieras de la UE tenían acceso a fondos en euros (BCE) pero pocas a fondos en dólares. Los Landesbanks canalizaron esos dólares desde las entidades financieras del sistema bancario tradicional y del SBP de los EEUU hacia las entidades de España. Sin los Landesbanks esta conversión de préstamos en dólares a largo plazo en activos líquidos a corto plazo en euros no hubiera sido posible. Todo con la garantía del Gobierno alemán que garantizaba el proceso y el OK de Basilea que incentivaba a las entidades a tener ABS y CDO.

Con el cierre del mercado de repos y del SBP en el 2007, las entidades europeas dejaron de prestarse. Por eso el rescate del BCE con € 265.000 millones del primer LTRO. Pero no fue suficiente para evitar la crisis.

Sin la financiación del SBP y sin la creación de nuevo crédito, apareció la destrucción de masa monetaria a partir de 2009 y los problemas para financiarse. En el caso de EEUU, la falta de liquidez permanente fue cubierta por la Fed comprando activos. Durante 2010 y 2011 la situación se agravó, y solo ha empezado a mejorar con la liquidez del LTRO de diciembre. Pero esta solución no resuelva los problemas. El LTRO da tiempo a las entidades para que se organicen pero pospone la necesidad de cambiar un sistema corrompido.

A pesar de esta liquidez, las entidades siguen sin financiarse en el interbancario y el mercado de repos se va evaporando. Por eso las entidades dejan sus fondos en el BCE y los inversores pagan por el bono alemán. Solo la intervención del BCE permite que el sistema continúe pero las entidades no cumplen su trabajo, la captación y entrega de crédito.

Esto afecta a la economía “real”. Es imposible que el crédito a familias y empresas fluya porque ustedes no piden nuevo crédito dado su nivel de endeudamiento, porque las entidades no quieren y porque sin los CDO y los CLO, solo la deuda pública queda como colateral. Sin crédito, este sistema absurdo que se basa todo en él, no puede haber recuperación económica.

La insistencia de los que piden que fluya el crédito a las familias es interesante. Los mismos que están en contra de que los Estados se endeuden apoyan que las familias lo hagan. No puede ser que el endeudamiento sea bueno para unos y malo para otros. El problema, por tanto, no son los productos sino el sistema. No se ha aprendido nada de la crisis. Sin cambiar un sistema basado en la creación de deuda-crédito y con la obligación de crecer, tendremos que tener un SBP que facilite la creación de productos como CDO o CDS.

Ello llegado a un punto en el que las autoridades no controlan al SBP porque el sistema no puede subsistir sin él. El SBP es el reverso de este sistema. Se critican los CDO, CLO, RMBS… pero si existen es para proteger el exceso de endeudamiento del sistema y la búsqueda continua del crecimiento, pero no se puede crecer al 4% si el 60% del PIB es consumo privado.

Hay que elegir. Seguir con este sistema que inventa las crisis, la falta de supervisión, los excesos financieros y el SBP o tener un sistema bancario aburrido que presta lo que recibe y adiós al crecimiento milagroso.

No se puede tener ambos.



18 - Banca en la sombra (hedge funds, apalancamiento)

Pánico en la oscuridad (sombras… nada más: al margen del sistema financiero regular)

Las corridas bancarias no son una reliquia del siglo XX. En realidad, existe el riesgo de que se conviertan en una característica del siglo XXI”... El pánico bancario moderno sucede en la sombra (The Wall Street Journal - 4/12/11)

La crisis financiera de 2008 mostró los síntomas típicos asociados con un pánico bancario. No estamos hablando de los éxodos tradicionales, donde las personas hacían fila frente a los bancos con la esperanza de retirar sus depósitos y guardarlos debajo del colchón, aunque esto sigue siendo cierto en lugares como Grecia. Las versiones modernas de este fenómeno son protagonizadas exclusivamente por instituciones financieras importantes y no salen a la luz pública hasta que son lo suficientemente severas para provocar un derrumbe en las bolsas, bancarrotas, despidos y un alza del desempleo.

La actual crisis europea sirve como recordatorio de lo poco que se ha hecho para resolver las vulnerabilidades que la crisis de 2008 dejó al descubierto.

Estos pánicos a menudo se originan en las sombras del sistema financiero, donde las grandes entidades bancarias intercambian activos. Decir que se sabe poco acerca del funcionamiento de este sistema no le hace justicia a nuestro grado de ignorancia. La Junta de Estabilidad Financiera (FSB por sus siglas en inglés), que trabaja en la reforma del sistema financiero mundial por encargo del Grupo de los 20 (G-20), formó un equipo de trabajo para clarificar la definición de la “banca en las sombras” con tal de supervisarla y hallar formas de regularla.

La definición de trabajo de la FSB dice que la “banca en las sombras” es la "intermediación crediticia en la que participan entidades y actividades al margen del sistema financiero regular”. El organismo calcula que el sistema financiero global en las sombras movió unos US$ 60 billones (millones de millones) en 2010, una cifra asombrosa que representa entre 25% y 30% del total del sistema financiero.



Los bancos habitualmente forman parte de este sistema “en las sombras” junto a otros actores como fondos de cobertura, grandes conglomerados y fondos del mercado monetario. Estas partes acuden al sistema para intercambiar activos como valores hipotecarios o deuda europea por efectivo u otros valores líquidos de corto plazo.

En el mejor de los casos, el sistema “en las sombras” ofrece una fuente diaria de financiamiento o liquidez. En el peor, permite a los bancos y otras entidades sacar de sus balances su exposición a ciertos activos, lo que allana el camino para que acumulen un alto nivel de apalancamiento y generen un riesgo sistémico. Esta fue, precisamente, la grieta que dejó al descubierto la crisis de 2008. Gary Gorton, profesor de la Universidad de Yale y uno de los expertos más connotados en este ámbito, señala que la crisis financiera fue “una corrida de los bancos y firmas contra otros bancos”.

El problema es que poco se ha hecho para prevenir que una corrida bancaria de este tipo vuelva a ocurrir. Andrew Metrick, colega y colaborador de Gorton, recalca que hay dos maneras de hacer el sistema menos vulnerable a una corrida bancaria: los seguros y la regulación. El seguro estatal a los depósitos puso fin a las corridas tradicionales contra los bancos en EEUU después de la Gran Depresión de los años 30. El gobierno estadounidense, no obstante, probablemente no extenderá esta clase de garantías a las grandes instituciones financieras, pese a haberlas rescatado.

La segunda opción es la regulación. Una alternativa es transferir más operaciones entre entidades privadas a un sistema centralizado que las autoridades puedan monitorear y regular. Pero es difícil impedir que las instituciones canjeen activos directamente entre ellas. Y no está claro si la transferencia de estas actividades a un sistema centralizado reduciría el riesgo sistémico.

Peor aún, una medida de este tipo podría exacerbar la escasez de activos de calidad usados como garantía en estas operaciones.

Paulatinamente, las autoridades se dan cuenta de las implicaciones. Tomando en cuenta la velocidad de la crisis europea, sin embargo, cualquier medida que ayude a impedir una nueva corrida bancaria en las sombras podría llegar demasiado tarde.



De la “banca en la sombra” a la “bolsa en la sombra” (¿con Madoff de CEO?)

BlackRock Inc. planea lanzar este año una plataforma de corretaje que le permitiría al mayor administrador de dinero del mundo y sus pares saltarse a Wall Street y comercializar bonos directamente entre ellos”... BlackRock busca montarle competencia a Wall Street (The Wall Street Journal - 12/4/12)

El centro de corretaje electrónico tiene el potencial de reducir una lucrativa fuente de ingresos para los bancos de inversión, en un momento en el que sus negocios están siendo restringidos por los desempeños decepcionantes de los mercados y nuevas regulaciones diseñadas para restringir el riesgo luego de la crisis financiera.

La plataforma de corretaje sería operada por la división BlackRock Solutions, con sede en Nueva York y ofrecería a 46 clientes -incluyendo fondos soberanos, aseguradoras y otros gestores de dinero- la capacidad de cotizar bonos corporativos, títulos hipotecarios y otros activos, dicen ejecutivos de la empresa.

Según el plan, la plataforma buscaría juntar a compradores y vendedores de los mismos títulos, en un proceso conocido como “operaciones cruzadas”. BlackRock Solutions cobraría una pequeña comisión por el servicio, la cual sería mucho menor a las comisiones por operación de Wall Street.

Algunas de las transacciones eliminarán la necesidad de usar a los corredores de Wall Street que desde hace tiempo han actuado como intermediarios en los mercados de crédito. El negocio de activos de BlackRock, que supervisa US$ 3,5 billones (millones de millones), también usaría la plataforma.

Ejecutivos de BlackRock argumentan que la plataforma no está destinada a competir con los bancos de inversión, sino que busca reducir los costos y cerrar una brecha en la disminuida capacidad de Wall Street para proveer liquidez al mercado.

“No va a canibalizar a Wall Street”, aseguró Richard Prager, director de corretaje global de BlackRock en una entrevista. “Si hay una ahorro disponible para los clientes, vamos a dárselo”.

El presidente ejecutivo de BlackRock Lawrence D. Fink ha sido uno de los principales críticos de la forma en la que los bancos de Wall Street se quedan con una amplio “spread” o diferencial de precio entre el precio de compra y de venta de los bonos y ha buscado reducir los costos para los clientes de su firma.

Los inventarios de corretaje de bonos corporativos e hipotecarios en poder de las grandes firmas, principalmente los bancos de Wall Street, se han reducido más de 70% desde 2007, lo cual marcó el inicio de la contracción crediticia que precedió a la crisis financiera. A lo largo del mismo periodo, la emisión de bonos corporativos se ha elevado y la cantidad de actives en manos de la comunidad de inversionistas se ha incrementado significativamente.

En Wall Street, el plan de BlackRock es controvertido por su potencial para reducir los ingresos por corretaje de las firmas.

Sin embargo, el gran tamaño de BlackRock lo convierte en uno de los principales clientes de Wall Street por lo cual es difícil ignorarlo. Los fondos que gestiona pagan miles de millones de dólares en comisiones de corretaje y cargos a las grandes firmas cada año y probablemente Black Rock seguirá llevando transacciones a Wall Street, incluso si la firma hace algunos corretajes en su propia plataforma.

Algunos banqueros se han mostrado escépticos de que la nueva plataforma de corretaje de BlackRock pueda atraer una actividad significativa, ya que hay miles de bonos diferentes y la probabilidad de que las firmas deseen comerciar con los mismos bonos al mismo tiempo es relativamente baja. Un emisor de bonos como General Electric Co., por ejemplo, tiene decenas de valores de deuda diferentes.

BlackRock también podría enfrentar una dura batalla para persuadir a los clientes para que apoyen a la iniciativa, debido a que la mayoría de gestores de fondos no están acostumbrados a publicar sus ofertas y subastas a la vista de todo.



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