Los europeos son ahora más críticos con la economía de mercado



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32 - La sociedad “20 a 80” y tittytainment”

En el libro: La trampa de la globalización. El ataque contra la democracia y el bienestar de Hans-Peter Martin y Harald Schumann 1998, realizan un alegato acerca de las paradojas que comporta el mundo global. La obra se abre con una atrevida predicción, la de que, en el próximo siglo, un veinte por cien de la población activa será suficiente para poder mantener en funcionamiento la economía mundial: la “sociedad 20:80”. A partir de esta afirmación, la cuestión de peso que se plantea es averiguar cuál ha de ser el destino del ochenta por cien de la población activa restante. El entretenimiento, y la alimentación suficiente -dibujados tras el concepto de “tittytainment”- parecen ser los trazos esenciales del panorama que aguarda al grueso de la sociedad mundial del próximo milenio.

La presión de la competencia global conduce a las empresas a desentenderse de la suerte de la población desocupada. Desestructurada la sociedad del bienestar, el voluntariado social toma el relevo en la responsabilidad de sostener un sistema que, generado por la era industrial y la sociedad de masas, ha hecho errar al hombre contemporáneo en su creencia de que por fin los logros esenciales de la condición humana están a su alcance.

Sin embargo, Martin y Schumann se revelan ante la idea de que la competencia que impone el sistema global sea interpretada y vendida a los medios como un acontecimiento natural, fruto de un progreso técnico y económico imparable. Son los gobiernos y los parlamentos los que han desarrollado políticas específicas que dejan las decisiones en manos del tráfico internacional de capital y mercancías.

Esta cesión, al amparo de la doctrina neoliberal, se vuelve irreversible y provoca la erosión de las viejas unidades sociales y de las formas de poder. La presión de la economía transnacional transforma la política en un juego impotente y deslegitima al Estado democrático. Los desempleados, superfluos para el sistema, gozan, no obstante, de una soberanía que, traducida al voto, se convertirá en un futuro no muy lejano en instrumento de cambios sociales imprevisibles.

El internacionalismo es, en esta sociedad de final de milenio, un concepto a revisar. Tradicional baluarte de la socialdemocracia, su principal abanderado es hoy el capital. La ciudadanía, hostigada por la carencia del empleo, observa con recelo la transformación de las fronteras, bajo el prisma de la inseguridad y de la identidad. En definitiva, la globalidad frente a la descomposición, al desorden, al conflicto y a la incertidumbre es la viva expresión de la naturaleza de la trampa global.

El tono pesimista queda roto en las breves páginas que cierran la obra, diez sugerentes ideas para superar, desde un resquicio dejado a la esperanza, la sociedad 20:80: una Unión Europea democratizada, cuya sociedad civil se fortalezca, bien podría ser el motor que diese aliento a una futura solidaridad internacional.

El futuro del empleo, según Oxford

- “Sobran seres humanos”: por qué va a desaparecer el 47% de los puestos de trabajo (El Confidencial - 22/2/15)

(Por Esteban Hernández) Lectura recomendada

La idea de un mundo en el que las tareas más arduas sean realizadas por robots fue vista como una utopía, pero también trajo consigo amenazas

No hace tanto tiempo, la idea de un mundo en el que las tareas más arduas fueran realizadas por robots, lo que permitiría al ser humano dedicarse a labores creativas que le autorrealizasen, fue vista como utopía liberadora, una suerte de cielo en la tierra que nos conduciría a otra etapa como especie. Pero ese futuro brillante, lleno de máquinas que nos descargarían de los trabajos mecánicos, también trajo consigo un buen número de amenazas que la cultura se encargó poderosamente de reflejar en obras que fueron desde 2001, una odisea del espacio hasta Matrix. Los robots, la inteligencia artificial y los programas informáticos que aprendían por sí mismos fueron percibidos como paraíso o como apocalipsis.

Hoy reviven esas mismas esperanzas y otros mismos miedos ante la posibilidad de que las máquinas vuelvan al centro del progreso. La llegada del big data está afectando sustancialmente a los procesos laborales y está transformando el modo en que entendemos el mundo, al igual que lo hace la implantación de un cada vez mayor número de robots en las fábricas. La posibilidad de producir exclusivamente a través de máquinas parece estar a la vuelta de la esquina, afirman los expertos, y aunque no fuera así, los cambios que ya han generado la mecanización y tecnificación acelerada de los procesos de producción está siendo de tal magnitud que hará que en el futuro cercano se destruya gran cantidad de puestos de trabajo.

Esta tendencia, no obstante, no parece haber levantado demasiadas reticencias en Occidente, ya sea porque estamos acostumbrados a que la deslocalización productiva se haya llevado los puestos de trabajo a países que prometen costes más bajos, ya porque no lo entendamos como una amenaza, puesto que la mayoría de los empleos de nuestros países tienen que ver con o tareas de alto valor añadido o con el sector servicios, áreas en teoría nada susceptibles de ser programadas e informatizadas.

Sin embargo, esa visión parece ser demasiado optimista. Según el  informe The future of employment, realizado por los profesores de la Universidad de Oxford Carl Benedikt Frey y Michael A. Osborne, el 47 por ciento del empleo total está en situación de alto riesgo, “ya que muchas de sus ocupaciones son susceptibles de ser automatizadas en una o dos décadas”.  En una primera fase, la mayoría de los trabajadores del sector del transporte y de la logística, así como los administrativos y, en general, todos los relacionados con la oficina, y los vinculados a los procesos de fabricación y producción, “son susceptibles de ser sustituidos por el capital informático”.



Cajeros, asesores fiscales y arquitectos, fuera

Lo que no esperábamos es que, como señala el  informe, una parte importante del empleo en servicios, ventas y ocupaciones de la construcción también cuente con una elevada probabilidad de ser informatizado. El mercado de robots de servicios personales y domésticos ya está creciendo un 20 por ciento anual (2013) y en la medida en que se vayan mejorando las prestaciones de los ingenios mecánicos, disminuirá la ventaja comparativa del trabajo humano. En segundo lugar, aun cuando la actividad comercial requiera de un grado evidente de presencia personal y de inteligencia social, algunas de sus áreas, como los cajeros, los empleados de mostrador y los teleoperadores de marketing verán cómo el número de sus puestos de trabajo desciende sensiblemente. En tercer lugar, la prefabricación transformará las obras de construcción, lo que terminará por reducir sustancialmente la mano de obra empleada.

El sector profesional de alto valor añadido tampoco se libra de estos procesos y está sufriendo sensiblemente los embates de la informatización. Incluso sectores en teoría poco susceptibles de ser reemplazados por máquinas, como los diseñadores de chips de ordenador, los asesores fiscales o los arquitectos están viéndose afectados por los programas de software.

Las negras consecuencias de los avances tecnológicos

Hay áreas en las que el peso de los sistemas informáticos está creciendo, como es la jurídica, en la que los programas están sistematizando y procesando grandes cantidades de información de forma que hacen prescindibles a buena parte de sus profesionales medios. Estas nuevas formas de automatización han renovado el debate sobre las consecuencias económicas de los avances tecnológicos. David H. Autor, profesor de economía en el Instituto de Tecnología de Massachusetts, aseguraba al New York Times que esta tendencia está provocando que se pierdan muchos puestos de trabajo en la parte media de la pirámide económica, y  que el crecimiento del empleo en la parte superior esté desacelerándose.

Las predicciones, pues, son mucho más negativas de lo que creemos. “Los abogados, profesores o periodistas verán cómo se automatiza su trabajo, y con bastante éxito” señala Lord David Finkelstein, Editor Ejecutivo del diario The Times, toda vez que tareas en las que entendíamos que se necesitaba inteligencia humana, como era la calificación de exámenes escritos, es posible ya realizarla, “y bastante bien”, a través de ordenadores.



Y dado que el grado de eficacia en la tarea va a ser similar y que las máquinas son más baratas que el trabajo humano, es claro que “se van a necesitar menos personas en el proceso productivo”. Una situación que puede intentar paliarse en las sociedades occidentales a través de nuevas políticas redistributivas, y en ese sentido van algunas de las propuestas que se están debatiendo en Gran Bretaña estos días, como la reducir impuestos a aquellas empresas que suban el sueldo a los asalariados peor retribuidos. Pero todo tiene sus límites, afirma Finkelstein, no solamente porque la aplicación de ese tipo de políticas puede generar problemas, sino porque no termina de solucionar un problema de fondo complejo y profundo.

La respuesta más popular

Dado que las políticas fiscales, tanto en lo que se refiere al aumento de la presión como a su rebaja, no son la panacea y que la tendencia a la reducción de puestos de trabajo parece imparable, nos encontramos ante una encrucijada a la que debemos dar respuesta urgente. La más habitual y la más popular es la que señala la necesidad de que nos formemos (y formemos a nuestros hijos) en matemáticas y ciencias, de modo que seamos nosotros los que mandemos sobre las máquinas y no al revés. Pero esta solución tiene mucho de ficticio porque en un entorno de destrucción de empleo poseer un mejor currículo puede ser individualmente útil, pero deja el problema intacto: aun cuando cuenten con mejores armas, mantiene al mismo número de luchadores en la arena compitiendo por los mismos premios.

El empleo en los años próximos va a ser un asunto central, como lo será el manejo de las tensiones sociales que causará el descenso de número de puestos de trabajo. Sin embargo, el asunto parece pasar desapercibido, preocupados como estamos de generar políticas que aseguren la devolución de intereses de deuda y no de generación de puestos de trabajo. El problema sigue ahí: harán falta menos seres humanos…

33 - Capitalismo “unilateral”: cara, yo gano; cruz, tú pierdes

¿Capitalismo unilateral? (el ganador se lleva todo)

Los estadounidenses más acaudalados casi triplicaron sus ingresos en las tres décadas anteriores al 2007, mucho más que todos los otros segmentos de la población, informó el martes la Oficina de Presupuestos del Congreso, o CBO, de Estados Unidos”... Los estadounidenses más ricos triplican sus ingresos en 30 años (The Wall Street Journal - 25/10/11)

La entidad dijo que los ingresos tras impuestos crecieron en 62% durante el período de 30 años. Sin embargo, los ingresos del 1% de los estadounidenses más acaudalados ascendieron 275% en ese lapso, mientras que el ingreso posterior a impuestos de un quinto de los hogares de menores ingresos creció sólo 18% entre 1979 y 2007.

Para los estadounidenses más acaudalados, excluyendo al 1% en el tope, el ingreso por hogar creció en 65% durante el período, mientras que para el 60% en la mitad de la escala de ingresos, la expansión tras impuestos estuvo justo por debajo de 40%, según la CBO.

Gran parte del crecimiento de esta brecha se debe el ingreso antes de impuesto y las transferencias del gobierno crecieron para los más acaudalados. El 1% de la población dio cuenta de todo el ingreso en 2007, frente a 50% en 1979.

Y subiendo… (la crisis no pasa por ellos)

Un informe de la consultora Wealth-X, afincada en Singapur y que trabaja para empresas y entidades financieras que tienen a los ultrarricos como objeto de negocio, revela que unos 25 billones de dólares están en manos de apenas 185.795 personas, y afirma que dicho volumen de dinero continuará aumentando de la mano de Asia, cuyo crecimiento económico le hará ser el continente con más multimillonarios del mundo. En 2024 superará a Europa en el segundo peldaño y en 2032 hará lo propio con Estados Unidos”... 25 billones de dólares, en manos de 185.000 megarricos (Cinco Días - 15/11/11)

Esos 25 billones equivalen al 40% del Producto Interior Bruto mundial, y multiplica por siete, por ejemplo, el PIB alemán.

De esos más de 185.000 mega ricos, al menos 1.235 de ellos son milmillonarios, y acaparan una fortuna de 4,18 billones de dólares -tocarían a 3.300 millones cada uno-, mientras que el 97,5% del total poseen entre 30 y 500 millones. La última lista Forbes situaba a Carlos Slim como el hombre más rico del planeta, con 63.300 millones de dólares de riqueza, seguido por Bill Gates (59.000) y Warren Buffet (39.000).

Pese a que el informe alerta a las empresas, administradores de riquezas o marcas de lujo de que no pueden ignorar la coyuntura actual, con una galopante crisis de deuda en Europa, el miedo a una doble recesión en Estados Unidos o la situación política en el norte de África, la realidad es que los hábitos de los ricos continúan inamovibles, tanto en su gasto como en estilo de vida, ya que su realidad está aislada de las tendencias macroeconómicas. Viven en su propia burbuja. Pero quienes les tienen como objeto de negocio tienen el reto de salvar los obstáculos que presentan las economías clásicas, como Estados Unidos y Europa, a través de la búsqueda de nuevos mercados y de la identificación de las grandes fortunas, que ya se reparten por todo el mundo.

Pero pese a la diversificación, Norteamérica, y concretamente Estados Unidos, continúan acaparando el mayor número de grandes fortunas. En este país se encurtan 57.860 de ellas, que representan 7,6 billones de dólares, el 30% del total. Sin embargo, Wealth-X advierte una tendencia más conservadora de los ricos estadounidenses, más centrados en conservar sus fortunas que en invertir para multiplicarlas. Para los gestores de riqueza, todavía existen oportunidades en los negocios familiares, liderados en su mayor parte por empresarios cercanos a la jubilación, por lo que se cree que en los próximos años se producirá la mayor transmisión generacional de riqueza.

En Europa, 54.325 personas poseen fortunas superiores a los 30 millones de dólares, 1.875 de ellos en España. En total, reúnen 6,8 billones, mantienen su ritmo de vida pese a la crisis europea y miran al Este por su mayor “flexibilidad” impositiva para realizar sus inversiones. En el continente europeo hay 360 milmillonarios, que manejan 1/5 de los casi 7 billones que controlan las grandes fortunas europeas. El informe recomienda a quienes administran sus riquezas el buscar oportunidades fuera de Europa, dada la situación en el continente.

Pero el futuro -en realidad, ya el presente- es Asia, que reúne a 42.525 megarricos con un total de 6,2 billones de dólares. Con un crecimiento para este año por encima del 8%, frente a las pesimistas previsiones en Europa y Estados Unidos, y que se espera sea continuado en los años próximos, Asia se convertirá en el continente que reunirá el mayor número de grandes fortunas, y ahora mismo es el lugar ideal para aquellos con dinero de sobra para invertir. En especial, el informe destaca Indonesia e India. En el primero, los ultrarricos verán multiplicadas sus fortunas si su presidente, Susilo Bambang Yudhoyono, consolida su plan de duplicar el gasto en infraestructuras a 140 mil millones de dólares para alcanzar un crecimiento del 6,6% hasta el fin de su mandato, en 2014.

En India, 8.200 personas se reparten 945.000 millones de dólares, y su prosperidad, al menos para las grandes rentas, queda demostrada por el hecho de que sus empresas cierran continuamente importantes acuerdos de compra de empresas extranjeras. Por ejemplo, la adquisición del 70% del fabricante surcoreano de vehículos Ssanyong por parte de Mahinddra por 378 millones. Según el informe, cada día nacen nuevos millonarios en este país, y no tardan mucho en convertirse en multimillonarios.

En cuanto a China, se destaca el gran potencial que tiene en el apartado de Internet, con 450 millones de usuarios, y el hecho de que sean las empresas chinas las que vayan a desarrollar todo lo relacionado con las redes sociales. Las 11,475 grandes fortunas chinas se reparten 1,6 billones de dólares.

Rusia, Brasil y el área de los Emiratos Árabes también son destacados, en éste último caso con Arabia Saudí al frente, con 227 mil millones en manos de 1.225 personas.

En cuanto a África, el dato es de 320.000 millones en manos de 2.410 personas, localizados principalmente en la zona oriental y norte del continente, y según el informe, “no es un mercado a ignorar”.

Norteamérica y Europa continúan siendo las zonas con el mayor número de megarricos, pero la crisis económica provocará que, en unos años, Asia se convierta en el paraíso de las grandes fortunas, cada vez más numerosas y poderosas.

Esos 25 billones equivalen al 40% del Producto Interior Bruto mundial, y multiplica por siete, por ejemplo, el PIB alemán.

De esos más de 185.000 mega ricos, al menos 1.235 de ellos son milmillonarios, y acaparan una fortuna de 4,18 billones de dólares -tocarían a 3.300 millones cada uno-, mientras que el 97,5% del total poseen entre 30 y 500 millones. La última lista Forbes situaba a Carlos Slim como el hombre más rico del planeta, con 63.300 millones de dólares de riqueza, seguido por Bill Gates (59.000) y Warren Buffet (39.000).

Pese a que el informe alerta a las empresas, administradores de riquezas o marcas de lujo de que no pueden ignorar la coyuntura actual, con una galopante crisis de deuda en Europa, el miedo a una doble recesión en Estados Unidos o la situación política en el norte de África, la realidad es que los hábitos de los ricos continúan inamovibles, tanto en su gasto como en estilo de vida, ya que su realidad está aislada de las tendencias macroeconómicas. Viven en su propia burbuja. Pero quienes les tienen como objeto de negocio tienen el reto de salvar los obstáculos que presentan las economías clásicas, como Estados Unidos y Europa, a través de la búsqueda de nuevos mercados y de la identificación de las grandes fortunas, que ya se reparten por todo el mundo.

Según el Informe: Riqueza: tenerlo todo y querer más, de Intermon Oxfam, publicado en enero de 2015:

La riqueza mundial se concentra cada vez más en manos de una pequeña élite. Esta élite rica ha creado y mantenido su vasta fortuna gracias a las actividades que desarrollan por defender sus intereses en un puñado de sectores económicos importantes, como el financiero y el farmacéutico y de atención sanitaria. Las empresas de estos sectores destinan millones de dólares cada año a actividades de lobby dirigidas a favorecer un entorno normativo que proteja y fortalezca aún más sus intereses. La mayoría de las actividades de lobby que se llevan a cabo en Estados Unidos trata de influir sobre cuestiones presupuestarias y fiscales, es decir, sobre recursos públicos que deberían orientarse a beneficiar al conjunto de la ciudadanía, en lugar de reflejar los intereses de los poderosos lobistas.

La riqueza mundial se concentra cada vez más en manos de una pequeña élite rica. Los datos de Credit Suisse revelan que, desde 2010, el 1% de los individuos más ricos del mundo ha incrementado su participación en el conjunto de la riqueza a nivel mundial. El año 2010 marca un punto de inflexión en cuanto a la participación de este grupo de personas en el conjunto de la riqueza mundial.

En 2014, el 1% más rico poseía el 48% de la riqueza mundial, mientras que el 99% restante debía repartirse el 52%. Prácticamente la totalidad de ese 52% está en manos del 20% más rico de la población mundial, de modo que el 80% restante sólo posee un 5,5% de la riqueza mundial. Si se mantiene esta tendencia de incremento de la participación de las personas más ricas en la riqueza mundial, en sólo dos años el 1% más rico de la población acaparará más riqueza que el 99% restante, y el porcentaje de riqueza en manos del 1% más rico superará el 50% en 2016.

En este período, los más ricos de este 1% más, los milmillonarios incluidos en la lista Forbes han acumulado riqueza a un ritmo aún más rápido. En 2010, las 80 personas más ricas del mundo poseían una riqueza neta de 1,3 billones de dólares. En 2014, la riqueza conjunta de las 80 personas que encabezaban la lista Forbes ascendía a 1,9 billones de dólares, lo cual supone un incremento de 600.000 millones de dólares en sólo cuatro años. Mientras tanto, aunque la mitad más pobre de la población mundial incrementó su riqueza total (expresada en dólares estadounidenses) más o menos al mismo ritmo que los milmillonarios entre 2002 y 2010, a partir de ese año su riqueza ha ido reduciéndose.

A inicios de 2015, estas 80 personas poseen la misma riqueza que el 50% más pobre de la población mundial; esto quiere decir que 3.500 millones de personas comparten la misma cantidad de riqueza que estas 80 personas enormemente ricas. Dado que la riqueza del resto de la población no se ha incrementado al mismo ritmo que la de las 80 personas más ricas, la participación de este grupo en la riqueza mundial ha aumentado, al igual que la brecha entre las personas muy ricas y el resto. En consecuencia, el número de milmillonarios que poseen la misma riqueza que la mitad más pobre de la población del planeta se ha reducido rápidamente en los últimos cinco años. En 2010, 388 milmillonarios igualaban en riqueza a la mitad más pobre de la población mundial; en 2014, esta cifra se había reducido a tan sólo 80 milmillonarios.



34 - La trampa de la flexibilidad laboral - La falacia de la competitividad

Algunos años después de que la UE apostara por la flexiseguridad como fórmula mágica para crear empleo, el concepto se va instalando en las legislaciones de los socios comunitarios tímida o abruptamente. En España, hay quien dice que la reforma laboral aprobada ha introducido la “flexi”, pero no la seguridad. En Dinamarca, flexiseguridad es el paradigma del empleo y la competitividad. En la UE, el ejemplo a seguir.

Según la definición que la Comisión Europea hace de flexiseguridad, es una estrategia para modernizar el mercado laboral mediante dos vías que confluyen, la primera sería “la flexibilidad de los trabajadores que deben poder adaptarse a las evoluciones del mercado laboral y conseguir sus transiciones profesionales. Del mismo modo, debe favorecer la flexibilidad de las empresas y la organización del trabajo, con el fin de responder a las necesidades de los empleadores y mejorar la conciliación entre la vida profesional y la vida familiar”.

La segunda, es la “seguridad para los trabajadores que deben poder progresar en sus carreras profesionales, desarrollar sus competencias y recibir apoyo de los sistemas de seguridad social durante los periodos de inactividad”.

Sobre esa base, la UE recomienda desde 2007 aplicar la flexiseguridad en las estrategias nacionales, en los contratos de trabajo, el aprendizaje, las políticas activas del mercado laboral y la modernización de los sistemas de seguridad social para conceder ayudas que fomenten el empleo y faciliten la movilidad en el mercado laboral. Después la estrategia Europa 2020, que marca los objetivos de una Europa sostenible, verde e integradora para esa fecha, consagró el mismo principio.

La UE buscaba y busca con esa fórmula reducir la segmentación laboral entre fijos y temporales, conseguir cambios de empleo rápidos y permitir que el trabajador pueda disponer de posibilidades de formación permanente. Cuando se optó por recomendar este sistema, la crisis económica solo asomaba y, sin embargo, ya asustó a las organizaciones sindicales. En España, la central de trabajadores Comisiones Obreras ya apuntaba que la flexiseguridad facilitaba el despido sin que el segundo componente estableciera soluciones precisas.

En declaraciones a euroXpress (Portal de noticias de la Unión Europea), Javier Wrana, profesor de Análisis Económico de la UE en la Universidad Rey Juan Carlos, afirma que “el problema en Europa es que se introducen elementos de flexibilidad solo por una parte, de modo que puede conducir a que haya más despidos, pero eso no se vea compensado con más empleo… Hay que dar pasos en ese camino, introducir elementos de flexibilidad no solo en la legislación, sino en la mentalidad”.

El ejemplo de Dinamarca

Esa mentalidad es la que tienen en Dinamarca, donde es muy fácil despedir, pero también es muy fácil contratar. En los países nórdicos, la flexiseguridad se ha instalado con distintas variables pero con resultados sorprendentemente buenos en todos los casos. “Hace 20 años teníamos sistemáticamente un desempleo superior a la media de la OCDE, pero ahora dos tercios de los parados encuentran trabajo antes de tres meses”, decía el economista danés Tornen Andersen cuando se inauguró la presidencia semestral danesa de la UE.

En uno de los países con el mayor nivel de vida del mundo se despide a los trabajadores sin indemnización, solo con un preaviso de tres meses, el tiempo que tienen para buscar otro empleo, pero ahí está el Estado para proteger a quien lo necesite con subvenciones y formación. La mayoría de los salarios en Dinamarca se negocian entre empresa y empleado y solo una parte mediante convenios colectivos. El paro ronda el 6% y de los 2.200.000 trabajadores del país, más de 700.000 cambian de empleo cada año.

Flexiseguridad, como solución europea

Los ministros de Empleo de la UE, reunidos en febrero de 2012 en Bruselas, han vuelto a hacer un llamamiento a los Estados para que impulsen reformas de sus mercados laborales y contribuyan a crear empleo, con especial atención al desempleo juvenil, y reformen los sistemas de protección social nacionales “para garantizar su sostenibilidad financiera y adecuación, preservando el papel de los estabilizadores automáticos y animando a la participación en el mercado laboral”.

La UE advierte del creciente peligro de pobreza y exclusión social en los 27 y Bruselas prepara un nuevo paquete de iniciativas para crear puestos de trabajo y “mercados laborales dinámicos”. En ese sentido, el comisario de Empleo y Asuntos Sociales, Laszlo Andor, considera “muy urgente” aplicar “políticas de flexiseguridad que contribuyen a la transformación de los mercados laborales” e “invertir en retirar las barreras al mercado laboral que existen todavía”.

¿Resolverá la flexiseguridad las necesidades de trabajo de las personas que sufren la pobreza y la exclusión social?

El conocido modelo de “flexiseguridad” para el mercado de trabajo se propone como una “cura milagrosa” para los problemas de crecimiento/empleo de Europa. El modelo se promociona ofreciendo lo “mejor de todos los mundos”, combinando en una única estrategia las aparentes y divergentes necesidades de empresas y trabajadores / desempleados. La flexiseguridad se vende ofreciendo una mayor flexibilidad para las empresas en términos de contratos laborales, al tiempo que ofrece seguridad a través del “empleo”, aunque no “seguridad laboral” para los trabajadores y una red de seguridad de complemento estatal para compensar los ingresos bajos para aquéllos que se ha dejado un empleo y están buscando otro.

Sin embargo, algunos analistas, se muestran muy escépticos sobre los “milagros”. Les preocupada que la actual retórica política sobre un acercamiento equilibrado a la flexibilidad y la seguridad parece estar más dirigida por un deseo de responder a las demandas de los empleadores para flexibilizar el derecho laboral a toda costa, facilitando las contrataciones y los despidos de los trabajadores y utilizando un punitivo “trabajo rentable” y “políticas de activación” para presionar a los desempleados y a las personas vulnerables hacia los trabajos con salarios bajos y a menudo precarios, al tiempo que se recortan las prestaciones y el acceso de las personas a los servicios. Esta “flexplotación” no puede ser una estrategia para el crecimiento ético socialmente y sólo es probable que conduzca a más pobreza y exclusión social, para aquellos que tengan los trabajos más pobres y aquéllos que están más alejados del mercado de trabajo y también debilitan los valores sociales básicos de la UE.

En busca de la productividad perdida

En el Paper - Las “externalidades” de la globalización: ¿Cuán peligrosa es la economía global?, publicado el 15/9/11, decía:



El mal no muere de muerte natural

Primero intoxicaron con aquello del “fin de la historia” (que no me olvido, Mr. Fukuyama), luego vino el FMI (también la OMC, la OCDE, el BM, y otras “sopas de letras”) a contarnos que el librecambio produciría el “mayor incremento de riqueza mundial jamás visto”, después se descubrió que la “tierra era plana” (¿verdad Mr. Friedman?). Lo demás fue “coser y cantar”… ¿o no?

Con el respaldo de Margaret Thatcher y Ronald Reagan como “médicos de cabecera” (hasta donde se tendrán que remontar nuestros nietos para estudiar los orígenes de la globalización económica) comenzó el proceso de desregulación, privatización y financierización, que ha terminado en la mayor crisis económica desde el año 1929 (que se dice fácil). De aquellos polvos (en el sentido que quieran darle), estos lodos.

Las corporaciones multinacionales se volvieron salvajes… el dinero se volvió loco… se montó una economía de casino… la turbo economía… la economía de Madonna…

Cada trimestre las empresas cotizadas debían (deben) examinarse ante el altar laico de Wall Street… Había (hay) que ofrecer resultados por encima de las expectativas del mercado… más, siempre más (de cualquier manera)… el “profit warning” era (es) una palabra maldita… los inversores podían (pueden) castigar la cotización de la compañía, los analistas podían (pueden) modificar su opinión de sobreponderar (o mantener) a infraponderar (o vender), con lo que estaba (está) todo perdido. Llegada esa situación, “the game is over”… Fin de los bonus, fin del Porsche, fin del loft en TriBeCa…

Así, “poquito a poco” (como se inician casi todas las tragedias, de las que luego nadie recuerda su origen), las empresas comenzaron un intenso proceso de deslocalización o tercerización (para disminuir costos y aumentar utilidades) que llevó a la pérdida de empleos en los países desarrollados (de mayores salarios), y al aumento de empleos en los países en desarrollo (de menores salarios). La relación de costos de la mano de obra pasó (fácilmente) de 10 a 1. Los márgenes de utilidad crecieron. Wall Street premió el esfuerzo. Cada vez que una empresa anunciaba recortes de personal, su cotización en bolsa subía. Todos felices: analistas, agentes bursátiles, accionistas, directivos… menos los trabajadores, que perdían sus empleos o debían aceptar contratos basura. Nadie parecía advertir que esos mismos trabajadores eran, finalmente, los “consumidores” que mantenían el circo en funcionamiento. La avaricia y la corrupción, podían con todo.

A los “desocupados” de los países desarrollados les prometieron empleos en el sector servicios (por obra y gracia de las nuevas tecnologías), que nunca llegaron o que, cuando llegaron, fueron insuficientes. ¿Acaso todos pueden trabajar el Silicon Valley?

Cuando la “sopa boba” de las nuevas tecnologías no alcanzó para todos, al enorme “ejército en la reserva”, a los trabajadores de usar y tirar, a los atenazados por el salario del miedo, a los “reponedores” de Wal-Mart, a los “utileros” de McDonald’s, a los temporales, a los precarios… se les ofreció crédito ilimitado para que continuaran “tirando del consumo”. El dinero fácil sustituyó al empleo estable y la tarjeta de crédito, se transformó en la eucaristía de la misa atea celebrada en el altar de Wall Street. La fiesta debía (debe) continuar. El becerro de oro presidía la función… Ora pro Nobis.

Para que los subempleados y los desocupados, pudieran seguir practicando el “consumismo feliz” o alcanzaran el sueño de la casa propia, la banca inventó los “créditos subprime” (ingeniería financiera). Y dónde no llegó el dinero plástico (crédito fácil), pudo hacerlo la “titulización” (hipoteca fácil). La titulización dispersa el riesgo. El gran invento de los bancos para repartir la mierda crediticia por el mundo mundial.

La ingeniería financiera, apoyada en las infinitas combinaciones construidas con sus derivados, había (ha) permitido la proliferación de activos que se habían (han) considerado, tal vez demasiado fácilmente, como una panacea de seguridad y estable rentabilidad para el mundo financiero. Una proyección al límite sobre la cresta de la ola.

La financierización (libre movimiento de capitales), la avaricia (de los bancos), los bonus (de los banqueros) y la estupidez de los bancos europeos (con la más que presumible complicidad de las autoridades de control), hicieron el resto. Así “poquito a poco” (como dije antes), se fue “globalizando” la mayor crisis financiera desde 1929.

A la deslocalización de la producción (antes), le siguió la deslocalización de la deuda (entonces). Del boom de la burbuja, se pasó al colapso de la burbuja. Un final previsible del espiral de avaricia y enriquecimiento rápido…



La carrera de los pobres…¿nunca se acaba?

Hasta hace poco tiempo, India era considerada uno de los mercados más promisorios del mundo. Pero los cambios intempestivos de las reglas de juego, la burocracia y un menor crecimiento económico han estremecido la confianza de las empresas internacionales para realizar grandes inversiones en el país”... India pierde atractivo como un imán de la inversión extranjera (The Wall Street Journal - 12/1/12)

Indonesia ha recuperado el grado de recomendación de inversión otorgado por las agencias de calificación Moody's y Fitch, 14 años después de la crisis financiera asiática y en medio de una nueva encrucijada de la economía mundial”... Indonesia recupera el crédito económico 14 años después de la crisis asiática (El Economista - 29/1/12)

Comprar productos de China ya no es tan buen negocio. Una consecuencia de ello es que las compañías que transportan carga desde México hacia Estados Unidos están trabajando más”... Los problemas de China beneficiarían a México (The Wall Street Journal - 6/2/12)

El siglo XXI poco tiene ver con las imágenes que proyectaban las novelas clásicas de ciencia ficción. Si hace décadas se creía que el futuro sería robotizado, ahora lo más habitual es pensar en ritmos de Bollywood y fiestas de año nuevo con nombre de animal. Tanto China como India van dar un golpe en la mesa económica mundial y desplazarán a las viejas potencias a un segundo plano en los próximos cuarenta años. Así lo explica el banco HSBC en su informe ‘El mundo en 2050’”... El orden económico de 2050: India y China serán las superpotencias; Filipinas, Malasia y Perú, los delfines (Expansión - 2/2/12)

Nassima Boukhriss jamás ha puesto un pie en un avión, pero pronto ayudará a instalar los sistemas de conexión de los aviones más avanzados del mundo. La estudiante de una escuela técnica es parte de una de las iniciativas de desarrollo económico más ambiciosas en África del Norte: la formación de una industria aeroespacial”... Marruecos, ¿nueva potencia aeroespacial? (The Wall Street Journal - 23/3/12)

Con más de 1.200 millones de habitantes, un crecimiento medio del 5,8% del Producto Interno Bruto en los últimos 20 años, India -uno de los BRICS- es considerada por muchos como un gigante emergente”... Los cinco desafíos del otro gigante asiático (BBCMundo - 3/5/12)

En marzo, el gobierno de Myanmar -desde hace mucho catalogado como una junta militar aislada y paranoica que dirige desde un enclave en el medio de la selva- anunció que permitiría elecciones regionales genuinas por primera vez en más de 20 años. En abril, los generales mantuvieron su palabra, la oposición ganó y los gobiernos de Occidente empezaron a relajar las sanciones”... El futuro pertenece a los países flexibles (The Wall Street Journal - 6/5/12)

A medida que las grandes estrellas del crecimiento económico pierden su atractivo, comienza la búsqueda de nuevas estrellas. Los “nuevos tigres” del mundo son países que han volado por debajo del radar de los inversionistas, pero tienen grandes probabilidades de destacarse en los próximos años en momentos en que los poderes económicos como EEUU, Japón, Alemania, Francia, el Reino Unido, Italia y Canadá ceden el escenario central a países que experimentan un crecimiento más sólido”... En busca de los nuevos “tigres económicos” del mundo (The Wall Street Journal - 29/5/12)

La carrera de los pobres… ¡“nunca” se acaba!

(China, víctima de la deslocalización industrial, Vietnam e India toman el relevo)

El grupo textil Ever-Glory International es un símbolo de la industrialización china gracias a su fuerte poder en el mercado de la ropa y los juguetes baratos. Entre sus clientes están Levi Straus y Tesco. Ahora, tras representar el despegue chino de estas dos últimas décadas, inicia una nueva etapa. Una fase que resume los cambios que se viven en el gigante asiático: deslocaliza su producción a regiones y países con menores costes”... (El Mundo - 13/5/08)

Como esta empresa, muchas más compañías chinas han llegado a la misma conclusión. Según un informe de Tao Dong, economista jefe de Credit Suisse en Hong Kong, al menos un tercio de las empresas manufactureras de la provincia de Guangdong, productora de un 30% de las exportaciones chinas, cerrará en tres años por la agresiva competencia de Vietnam, India y otros países vecinos.

“Nuestros clientes dicen que nuestros precios son una locura. Siempre hay otras empresas vietnamitas y tailandesas mucho más baratas”, dijo a Bloomberg Zhejiang Hefeng Shoes, una compañía con más de 1.000 trabajadores en plantilla.

Los vietnamitas cobran unos 104 dólares al mes, la mitad que los chinos de la provincia central de Jiangxi, mientras que los indios ganan 87 dólares, según datos del Banco Mundial (2008).

La carrera de los pobres es larga, siempre hay un nuevo país con menores costos de mano de obra dispuesto a tomar el relevo (y agradecido por recibir el “testigo”).

Desde el año 2008 (ayer, podríamos decir) a China le han surgido varios rivales para ofrecer “menores costos”: Vietnam - India - Indonesia - México - Filipinas - Malasia - Perú - Marruecos - Myanmar… (la lista continúa).

Por la “Pasarela 2012” de la deslocalización desfilan: Polonia y Turquía (en Europa), Perú y Colombia (en América Latina), Filipinas e Indonesia (en Asia), Ghana y Uganda (en África)… (el “casting” continúa).

En todos los continentes hay países (y personas) dispuestos a participar en la “carrera de los pobres”: adaptando el lema Olímpico, “Citius, Altius, Fortius”, a los intereses de las corporaciones multinacionales.

Ofrecer los trabajadores más “rápidos” a la hora de fabricar y montar los productos.

Ofrecer los trabajadores que saltaran más “alto” todas las exigencias de productividad.

Ofrecer los trabajadores que serán más “fuertes” a la hora de soportar las largas y extenuantes jornadas laborales.

Todos sonrientes, todos sumisos, dispuestos a jornadas de 16 horas diarias seis días a la semana, sin vacaciones, sin cobertura sanitaria, sin indemnización por despido, sin sistema jubilatorio… con “permiso” del capataz para ir al baño…

Dormirán en las fábricas, o en “cobertizos” (¿se les puede llamar de otro modo?), que la empresa pondrá a disposición del personal (¿por qué no decir “esclavos”?), para estar dispuestos a “volver a empezar”, en menos de 6 u 8 horas, nuevamente.

La suerte está echada. No les queda otra alternativa. Si corren más rápido que el león, comen; si corren más despacio que el león, se los comen. A veces (la mayoría de las veces) el “león” (Wall Street) hace trampas (es lo suyo). Infla el soufflé. Les hace creer que son “geniales”, “divinos”, “llenos de futuro”, que están a las “puertas del paraíso”. Tal vez para “comerlos mejor” (como a Caperucita).



35 - El gasto de defensa y las subvenciones a la industria privada de los EEUU

El “peso específico” de la inversión en defensa

El secretario general de la OTAN, el noruego Jens Stoltenberg, ha presentado el Informe Anual de la Alianza 2014, que sitúa a España en la misma posición respecto de nuestros aliados en inversión en Defensa que hemos mantenido desde 2011: terceros por la cola y sólo superados ahora en menor gasto por Hungría y Luxemburgo. Nuestro país no alcanza tampoco en esta ocasión el 2 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) dedicado a Defensa que recomienda la Alianza”... España, a la cola en inversión en Defensa (Gaceta.es - 4/2/15)

En los últimos cuatro ejercicios, España ha sido el tercer país de la OTAN que menos porcentaje del PIB ha invertido en Defensa, según el informe anual de la Alianza.

Apenas el 0,9 por ciento de nuestro PIB dedicado a Defensa en 2014 nos colocan en el polo opuesto de los países que mayor porcentaje dedicaron: los Estados Unidos (3,6 por ciento), Grecia (2,1 por ciento) y el Reino Unido (2 por ciento). España queda así tercera por el final de la lista de los 27 países contabilizados por la OTAN (Islandia es miembro de la Alianza, pero no se tiene en cuenta en el informe porque no tiene Fuerzas Armadas), sólo por delante de Hungría (0,8 por ciento) y Luxemburgo (0,4 por ciento). Incluso Lituania, que en ejercicios anteriores no llegaba al 0,7 por ciento de su PIB dedicado a Defensa, ha incrementado la inversión hasta algo más 0,9 por ciento y ya ha superado a España, como también lo ha hecho Letonia.

Esta antepenúltima posición viene siendo constante para España desde 2011. Así lo han ido recogiendo los sucesivos informes de la Secretaría General de la Alianza Atlántica. Los poco más de 10.000 millones de euros invertido en 2011 supusieron un 0,9 por ciento de nuestro PIB, frente a 1,1 que se había invertido en 2010. Lituania (0,8) y Luxemburgo (0,5) fueron entonces los farolillos rojo del gasto en Defensa como porcentaje del PIB según la OTAN. Lideraban como hoy la lista los EEUU, Reino Unido y Grecia. En 2012, el gasto de España creció hasta el 1,05 por ciento del PIB, pero no remontó posiciones entre los 27 países del informe. Tampoco en 2013, cuando la inversión retrocedió de nuevo hasta el 0,9 por ciento del PIB (algo más de 9.500 millones de euros). En estos dos ejercicios anteriores, como en 2011, sólo Lituania y Luxemburgo gastaron menos que nosotros, y también los EEUU, Reino Unido y Grecia eran los líderes.

Por comparar nuestras cifras con las de los países de nuestro entorno, los informes de la OTAN revelan que Francia invierte algo menos del 2 por ciento de su PIB en Defensa (como Estonia o Turquía), Italia en torno al 1 por ciento, Portugal cerca del 1,5 (ligeramente por encima de Alemania).



EEUU: el gasto en defensa como palanca de la innovación y competitividad comercial

- La decadencia de la innovación en las Fuerzas Armadas de EEUU (Project Syndicate - 27/1/15) Lectura recomendada

Nueva York.- Estados Unidos está en riesgo de perder su ventaja militar. Puede que las Fuerzas Armadas de Estados Unidos sean aún las más avanzadas en el mundo; al fin de cuentas, en lo que se refiere al gasto en investigación y desarrollo militar, EEUU gasta más que el doble en comparación con los gastos realizados por grandes potencias, como ser Francia y Rusia, y gasta nueve veces más de lo que gasta China y Alemania. Sin embargo, la continuidad del liderazgo tecnológico de Estados Unidos está lejos de considerarse como un hecho asegurado.

Desde el año 2005, el Departamento de Defensa de Estados Unidos ha reducido el gasto en Investigación y Desarrollo (I+D) en un 22%. En el año 2013, como parte de un acuerdo para evitar un enfrentamiento sobre el techo de la deuda, el Congreso de Estados Unidos ordenó que se realizaran recortes automáticos del gasto por aproximadamente USD 1,2 millón de millones. La medida, que requiere la reducción del gasto en numerosos programas, incluyendo en varias iniciativas de investigación en el ámbito de la defensa, fue descrita por la administración del presidente estadounidense Barack Obama como “profundamente destructiva para la seguridad nacional”. Si la innovación estadounidense en defensa continúa erosionándose, no se debilitarán únicamente las capacidades estadounidenses en el campo de la defensa, sino que también se correrá el riesgo de que el país decaiga en términos de innovación y competitividad comercial.

Las limitaciones presupuestarias plantean algunos de los mayores desafíos que enfrentan los esfuerzos que realizan las Fuerzas Armadas estadounidenses por mantener su ventaja tecnológica. El Ejército y la Agencia de Defensa de Misiles se han visto particularmente afectados, ya que su gasto en I+D se redujo casi a la mitad desde el año 2005. El presupuesto de investigación de la Armada se redujo en un 20%, y la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa (DARPA) -que es la organización que tiene la labor de mantener a las Fuerzas Armadas estadounidenses en la vanguardia tecnológica- tuvo que recortar su gasto en I+D en un 18%. Incluso la Fuerza Aérea, cuyo gasto en investigación ha sido tradicionalmente una de las prioridades del Congreso, se vio obligada a recortar su presupuesto en alrededor de un 4%.

Cuando, en los hechos, se asignan dineros, ocurre con demasiada frecuencia que las presiones ejercidas por los costos fomentan la realización de inversiones en proyectos que prometen resultados rápidos - esta es una inclinación que se produce a expensas del logro de innovaciones a largo plazo, mismas que podrían proporcionar una ventaja estratégica. Incluso DARPA se doblegó ante la presión que conduce hacia realizar investigaciones que pueden mostrar progresos de manera inmediata.

Para empeorar las cosas, los esfuerzos de innovación de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos se enfrentan a diversos problemas estructurales. Seis décadas de intentos por reformar el proceso de adquisiciones en el ámbito de la defensa aún no han dado frutos. La industria civil lleva a cabo la mayor parte del diseño, desarrollo y producción de los sistemas militares; sin embargo, la toma de decisiones permanece, de manera firme, en las manos de los funcionarios militares, quienes probablemente no sean capaces de encontrar el equilibrio justo entre la reducción de costos y la innovación.



Tiempo atrás, las rivalidades entre y dentro de las distintas fuerzas militares imitaban el papel de la competencia en el sector privado: es decir, dichas rivalidades impulsaban la innovación. Sin embargo, debido a que la Guerra Fría llegó a su fin, se desvaneció la presión por permanecer un paso por delante del resto; y consecuentemente, se privó al sector de la defensa de un motor crucial de progreso. Por otra parte, el gasto en I+D que realizan los principales contratistas de defensa, expresado como una proporción de sus ventas, se desplomó en casi un tercio entre los años 1999 y 2012. Por el contrario, los gigantes del ámbito tecnológico de Estados Unidos invirtieron entre 4 a 6 veces más en I+D.

Simultáneamente, EEUU está sufriendo el vaciamiento de su base industrial en el sector de defensa. El aumento de la competencia por parte de China y de otras grandes economías emergentes ha erosionado la capacidad de fabricación de Estados Unidos, poniendo en peligro la capacidad del país para desarrollar las plataformas de defensa más tecnológicamente sofisticadas. Tiempo atrás, la industria de la defensa creaba las nuevas tecnologías que ayudaban a impulsar la economía estadounidense - por ejemplo, tecnologías como los láseres, el GPS y la red de Internet. Hoy en día, en la mayoría de los campos, es probable que sea la tecnología civil la que tome el liderazgo.

El resultado se puede ver en el aumento de la competencia extranjera en el mercado internacional de armas. Los fabricantes estadounidenses se encuentran cada vez más vulnerables en áreas en las que en el pasado dominaron -incluyéndose entre ellas a las plataformas aéreas no tripuladas, la inteligencia de vigilancia y reconocimiento, los misiles y los satélites- a medida que sus competidores con costos bajos ganan cuotas de mercado. En el año 2013, las exportaciones de armas de Rusia superaron a las estadounidenses en un monto de USD 2 mil millones.

En noviembre pasado, el secretario de Defensa de EEUU, Chuck Hagel, anunció una nueva iniciativa para “sostener y aumentar el dominio militar de Estados Unidos durante el siglo XXI”. En una época en la que los presupuestos se reducen y los retos estratégicos se desplazan, dicho secretario se centró en la innovación. Él dijo: “la continua presión fiscal probablemente limitará la capacidad que tienen nuestras Fuerzas Armadas para responder a los retos a largo plazo mediante el aumento del tamaño de nuestras fuerzas o simplemente mediante la realización de gastos en sistemas actualizados que superen a aquellos realizados en dichos sistemas por nuestros potenciales adversarios”. Y continuó diciendo: “por lo tanto, para superar los retos que enfrenta nuestra superioridad militar, tenemos que cambiar la forma en la que innovamos, funcionamos y llevamos a cabo nuestra actividades empresariales”.

Nueve días después, Hagel presentó su renuncia, misma que entrará en vigor tan pronto como el Senado estadounidense confirme a la persona que lo sustituirá. Una política destinada a la restauración de la innovación y la producción en el ámbito de la defensa estadounidense garantizaría que EEUU mantenga su liderazgo tecnológico y competitividad comercial a nivel mundial. Lamentablemente, es probable que el sucesor de Hagel piense que, en una época de presupuestos limitados y de recortes automáticos del gasto, el tipo de estrategia de innovación integral que Hagel visualizó, simplemente no sea viable.

(Dan Steinbock, a partner at Difference Group, was Research Director of International Business at the India, China, and America Institute and a visiting fellow at Shanghai Institutes for International Studies in China and the EU Center in Singapore)

Como señaló recientemente Dani Rodrik, especialista en economía del desarrollo, gran parte de la inversión básica en nuevas tecnologías en Estados Unidos se hizo con fondos públicos. El financiamiento puede ser directo, o mediante instituciones como el Departamento de Defensa o los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés); o indirecta, en la forma de exenciones fiscales, prácticas de contratación pública y subsidios a laboratorios académicos o centros de investigación.

Cuando una vía de investigación se agota, como sucede en muchas ocasiones, los costos recaen en el sector público. Pero para aquellas investigaciones que son fructíferas, la situación resulta muy diferente. Una vez creada una nueva tecnología, los empresarios privados, con la ayuda de capital de riesgo, la adaptan de acuerdo a la demanda de los mercados mundiales, crean monopolios de largo plazo que les permiten obtener enormes ganancias; mientras que los beneficios revertidos en el Estado, a pesar de ser el principal responsable del desarrollo de estas tecnologías, son escasos o nulos.

Datos conjuntos de la OCDE y Eurostat muestran que en Estados Unidos el gasto público directo representó el 31% de los fondos destinados a I+D en 2012. Si se añaden gastos indirectos, como las exenciones fiscales, esta proporción sería de al menos 35%. Las enormes ganancias que a menudo obtienen unos pocos actores privados gracias a un gasto público de tal magnitud, es una de las principales causas de la concentración excesiva de ingresos.


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