Los europeos son ahora más críticos con la economía de mercado


- El modelo de sociedad dual ¿interesa a las corporaciones globales?



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25 - El modelo de sociedad dual ¿interesa a las corporaciones globales?

En el Paper: La economía bipolar (la “nueva normalidad” que la crisis nos legó) (I), publicado el 15/2/16, decía:



Introducción: la economía de los senderos que se bifurcan

Primero las noticias…

- La economía de EEUU se parte en dos y las empresas van detrás de los ricos (The Wall Street Journal - 29/1/15)

El surgimiento de una economía partida en dos en Estados Unidos, en la que las familias acaudaladas siguen prosperando y las clases media y baja tienen problemas para salir adelante, está reconfigurando toda clase de mercados, desde los bienes raíces al vestuario y el supermercado, pasando por la cerveza.

“Es la historia de dos economías”, dice Glenn Kelman, presidente ejecutivo de Redfin, una corredora de bienes raíces de Seattle que opera en 25 estados. “Hay un mercado de alta gama en pleno auge. Luego está la clase media, donde no hay mucha esperanza de que aumenten los salarios”…

La recesión abrió una fosa en las finanzas de las familias estadounidenses y puso fin a un período de décadas en el que la clase media podía acceder al crédito sin grandes inconvenientes. Ahora, el crédito es escaso y los ingresos se han estancado o han caído para todos, salvo el 10% de mayores ingresos, entre 2010 y 2013, según la Reserva Federal de EEUU.
El repunte en el gasto ocurrido después de la recesión “parece ser impulsado principalmente por el consumo de la gente de mayores ingresos”, dice Barry Cynamon, economista del Banco de la Reserva Federal de St. Louis, quien ha estudiado el tema. El 5% de los hogares estadounidenses de mayores ingresos representó cerca de 30% del consumo en 2012, frente al 23% del de 1992, señala.
No es de extrañar, entonces, que las cadenas minoristas orientadas a la clase media como J.C. Penney, Sears y Target estén en aprietos. “El consumo no se ha recuperado con el vigor que preveíamos”, reconoció Terry Lundgren, presidente ejecutivo de Macy’s, en una conferencia con inversionistas a fines del año pasado.
Las cadenas de lujo, en cambio, atraviesan por un momento estelar
- Dos hurras para la nueva normalidad (Project Syndicate - 4/2/15)

Yakarta.- La visión convencional sobre el estado de la economía mundial reza más o menos así: desde el inicio de la crisis financiera de 2007-2008, el mundo desarrollado ha luchado por recuperarse, pero sólo Estados Unidos pudo amoldarse. A los países emergentes les fue mejor, aunque ellos también han comenzado a trastabillar últimamente. En un clima económico sombrío, según esta teoría, los únicos ganadores han sido los ricos, lo que resulta en una desigualdad que crece de manera desorbitada.



Ese escenario suena absolutamente correcto -hasta que, si se lo analiza más de cerca, resulta completamente erróneo…

La visión convencional sobre la riqueza y la desigualdad también es errónea. De 2000 a 2014, el PIB global creció más del doble, de 31,8 billones de dólares a más de 75 billones de dólares. En el mismo período, el PIB nominal de China se disparó de 1,2 billones de dólares a más de 10 billones de dólares -un crecimiento más de cuatro veces superior al de la tasa global.

En 2000, el tamaño combinado de las economías BRIC era alrededor de un cuarto del PIB de Estados Unidos. Hoy, prácticamente lo han alcanzado, con un PIB combinado de más de 16 billones de dólares, ahí nomás de los 17,4 billones de dólares de Estados Unidos. De hecho, desde 2000, los BRIC han sido responsables por casi un tercio del crecimiento del PIB global nominal. Y otros países emergentes han tenido un desempeño igualmente bueno. La economía de Nigeria creció 11 veces desde 2000, mientras que la de Indonesia creció más de cinco veces. Desde 2008, estos dos gigantes en desarrollo aportaron más al crecimiento del PIB global que Estados Unidos.

Estadísticas como éstas refutan por completo la idea de que la desigualdad global está creciendo. Las brechas en los ingresos y la riqueza pueden estar disparándose en determinados países, pero el ingreso per cápita en los países en desarrollo está creciendo mucho más rápido que en las economías avanzadas. De hecho, ésa es la razón por la cual una de las metas clave de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas -reducir a la mitad la cantidad de gente que vive en una pobreza absoluta- se alcanzó cinco años antes de la fecha planificada…

(Jim O’Neill, a former chairman of Goldman Sachs Asset Management, is Honorary Professor of Economics at Manchester University, a visiting research fellow at the economic think tank Bruegel, and a fellow of the University of Cambridge’s Center for Rising Powers)

… después los comentarios (a modo de Prólogo)

Nunca dos noticias periodísticas me habían facilitado tanto redactar una Introducción. La primera, donde se “denuncia” la partición de la economía de los Estados Unidos en dos partes (los ricos, ganadores… y la clase media, perdedora). El surgimiento de una economía partida en dos en Estados Unidos, en la que las familias acaudaladas siguen prosperando y las clases media y baja tienen problemas para salir adelante, está reconfigurando toda clase de mercados, desde los bienes raíces al vestuario y el supermercado, pasando por la cerveza.


Es la historia de dos economías. Hay un mercado de alta gama en pleno auge. Luego está la clase media, donde no hay mucha esperanza de que aumenten los salarios.
La segunda, donde se felicitan por la “nueva normalidad”, en la que, entre el año 2000 y el 2014, la economía de los BRIC ha pasado de representar un cuarto del PIB de Estados Unidos, a alcanzarlo (llegando a representar casi un tercio del PIB global nominal). En el mismo período, el PIB nominal de China se disparó de 1,2 billones de dólares a más de 10 billones de dólares -un crecimiento más de cuatro veces superior al de la tasa global.

El ingreso per cápita en los países en desarrollo está creciendo mucho más rápido que en las economías avanzadas. La desigualdad “global” está decreciendo, pero la brecha de los ingresos y la riqueza están ampliándose en los países avanzados.



Hacer un pan como unas tortas

El gasto de consumo final de los hogares (anteriormente, consumo privado) es el valor de mercado de todos los bienes y servicios, incluidos los productos durables (tales como autos, máquinas lavadoras y computadoras personales), comprados por los hogares. Quedan excluidas las compras de viviendas, pero incluye la renta imputada de las viviendas ocupadas por sus propietarios”... (Banco Mundial - Base de datos 2013)

El gasto de consumo representa el 68% del Producto Interior Bruto en los EEUU.

El gasto de consumo representa el 56% del Producto Interior Bruto en Alemania.

El gasto de consumo representa el 58% del Producto Interior Bruto en España.

El gasto de consumo representa el 55% del Producto Interior Bruto en Francia.

El gasto de consumo representa el 60% del Producto Interior Bruto en Italia.

El gasto de consumo representa el 65% del Producto Interior Bruto en Reino Unido.

Cuando daba clases en la Universidad o en alguna Escuela de Negocios, preguntaba a los alumnos del curso de Teoría Económica, ¿cuántos “chuletones” se podría comer un rico en un almuerzo o cena? ¿en cuántas bañeras podría higienizarse durante un día? (en realidad me refería a los inodoros, pero no deseo resultar tan escatológico) ¿cuántos automóviles podría conducir durante un trayecto? ¿cuántos viajes podría realizar simultáneamente?... y así podríamos seguir.

Con ello intentaba demostrarles que el gran mercado de consumo lo componen las clases medias y no las clases altas. Importa más la cantidad (de consumidores) que la calidad (de unos pocos consumidores), para ampliar la curva de la demanda.

Por más que los ricos y famosos tengan enormes y costosas mansiones, automóviles, aviones, barcos, joyas, vestuario, entrenadores personales, secretarias, mayordomos, custodios, y un largo etc., en “volumen” de facturación (cálculo macroeconómico) resultan poco significativos, frente al “consumo masivo” que realiza la clase media.

Aunque los “ricos y famosos” resulten “cualitativamente” muy importantes, y provechosos, para sus proveedores y servidores, “cuantitativamente” dejan de tener relevancia, ante el “ejército” de consumidores que “empujan” el carrito de la compra.

El “gran secreto” del crecimiento económico de los países avanzados está en su mercado interior. El “gran secreto” de la fortaleza de ese mercado interior está en tener una masa de consumidores con un nivel de ingresos suficiente para demandar gran parte de los productos ofrecidos. En EEUU el consumo interno representa el 68% del PIB. En Europa podríamos decir que está en el orden del 60%.

Cuesta trabajo entender (si fuera posible) cómo se puede haber renunciado a ese “mercado interior” con una demanda “cuasi cautiva”, para terminar facilitando la creación de una “nueva clase media” en los países proveedores (emergentes), donde fue a parar la producción industrial que se deslocalizó (y los empleos que se perdieron).

La crisis financiera (sub-prime) ha demostrado que el crédito (fácil) no puede reemplazar a los ingresos salariales, por mucho tiempo.

Los QE (quantitative easing) impulsan a grandes empresas y hunden a las familias. Los beneficios récord en las grandes empresas coinciden con los salarios totales mínimos en relación al producto Nacional Bruto. No es una casualidad, es una consecuencia de las políticas de los gobiernos y bancos centrales.

Aunque la rentabilidad de las industrias que deslocalizaron la producción (en el corto plazo) haya mejorado, al final se han quedado sin “demanda” suficiente, generando una crisis de “oferta”, por ausencia de mercado. Las “alegrías” de Wall Street, terminaron provocando las “tristezas” de Main Street.

No es fácil captar en toda su extensión las consecuencias que la pauperización de una parte considerable de la clase media (norteamericana o europea, en el caso que nos ocupa) tiene para aquellos que la sufren en carne propia como en la sociedad en su conjunto. Es que este hecho marca un punto de no retorno, el fin de un tipo determinado de sociedad. Ha desaparecido una buena parte de la clase media, que ahora es baja.

El empobrecimiento de una parte importante de las clases medias de estos países (antes considerados “avanzados”) no fue un acontecimiento natural ni una catástrofe inexorable, ni tampoco un hecho que pueda ser analizado en forma aislada. Fue el resultado de una serie de factores de orden externo e interno; un proceso para cuya comprensión sería necesario referirse a la poderosa transferencia de recursos del sector público hacia el sector privado, al endeudamiento público y privado, la pérdida de derechos sociales y la falta de una intervención estatal eficaz dirigida a los sectores más vulnerables.

Simultáneamente, se conformó la contracara indisociable del empobrecimiento masivo: la globalización, la privatización, la desregulación, la deslocalización, el libre movimiento de capitales y mercancías… la “nueva” riqueza, que alcanza su apogeo en gran medida en individuos y grupos económicos muy vinculados con el poder político.

En suma: el empobrecimiento fue (y sigue siendo) un hecho económico, un hecho social y un hecho político.

26 - ¿Alguien conoce los “testamentos vitales” de los “bancos sistémicos”?

La Corporación Federal de Seguros de Depósito (FDIC por sus siglas en inglés), acaba de publicar los "testamentos" de los nueve grandes bancos de EEUU, que han esbozado una hoja de ruta en caso de una posible quiebra, como parte de las condiciones de la nueva reforma financiera”... La banca de EEUU publica sus “testamentos en vida” en caso de una supuesta quiebra (El Economista - 3/7/12)

Los planes, conocidos como “testamentos en vida”, fueron impuestos en 2010 como parte de la ley Dodd-Frank de reforma financiera para ayudar a poner fin de evitar que los bancos sean “demasiado grandes como para quebrar” algo que obligaría al gobierno a implantar un rescate para evitar mayores repercusiones.

Así un total de 125 entidades financieras están obligadas por la ley a presentar sus testamentos ante la Reserva Federal y la FDIC antes de finales de 2013.

El primer grupo de nueve bancos, entre ellos Deutsche Bank AG y Barclays PLC, tuvieron que presentar sus hojas de ruta el pasado domingo, al contar con activos no bancarios por más de 250.000 millones de dólares, y hoy tanto la FDIC y la Reserva Federal han publicado los documentos en sus páginas web .

Por su parte, entre los bancos estadounidenses que han dado a conocer sus testamentos están JP Morgan Chase, Citigroup Inc., Goldman Sachs Group Inc., Morgan Stanley y Bank of America Corp. Entre los bancos extranjeros, a los dos ya mencionados, habría que sumar a UBS y Credit Suisse.

Ahora, los reguladores tendrán que determinar si cada testamento representa una forma “creíble” para lograr una quiebra rápida y ordenada sin intervención del gobierno. Tanto la Reserva Federal como la FDIC tienen 60 días a partir de la presentación de los planes para solicitar más información a las entidades bancarias.

La conclusión general de los documentos puestos a disposición del público, según la agencia Reuters, determina que los bancos podrían ser recapitalizados,  despedazados o cerrados sin coste alguno para los contribuyentes o de gran trascendencia para el sistema financiero.

“En nuestro plan de resolución no sería necesario el apoyo gubernamental extraordinario y no se traduciría en pérdidas a cargo del gobierno de EEUU”, citó JP Morgan en “testamento”. Por su parte, Citigroup dijo que su plan identifica una serie de medidas que podrían adoptarse y que cada una de ellas demuestra que Citi puede quebrar de forma ordenada y sin causar posibles trastornos sistémicos a  EEUU o los mercados financieros globales sin tener que hacer uso de los fondos de los contribuyentes.

Por su parte, Bank of America no fue tan lejos como otros bancos en lo que se refiere al éxito potencial de su plan de resolución. En su lugar, describe los diversos regímenes de resolución, incluyendo el uso del código de bancarrota o quiebra de la FDIC.

Los reguladores planean dar información a los bancos sobre los planes iniciales presentados el pasado domingo el próximo mes de septiembre. Según la normativa, los reguladores podrían  forzar a partir de entonces a los bancos a realizar cambios en su estructura si creen que la institución no podría enfrentar fácilmente una liquidación de sus actividades.

En una reprimenda a Wall Street, reguladores de Estados Unidos afirmaron que 11 de los mayores bancos de ese país no demostraron que puedan colapsar sin generar repercusiones amplias y dañinas, y les ordenaron mostrar un progreso “significativo” para julio de 2015”… La Fed pide a 11 bancos que reescriban sus “testamentos en vida” (The Wall Street Journal - 5/8/14)

La Reserva Federal y el Fondo de Garantía de Depósitos (FDIC) de EEUU afirmaron que los planes de bancarrota entregados por los grandes bancos realizan asunciones “irrealistas o sin el sustento apropiado” y “no realizan, ni siquiera identifican, los tipos de cambios en la estructura de la firma y las prácticas que serían necesarias para fortalecer las perspectivas de una quiebra ordenada”. Los reguladores agitaron el fantasma de castigar a los bancos con reglas más exigentes de capital, apalancamiento y otros -e incluso eventualmente dividirlos en varias partes- si no se registra un progreso significativo para enfrentar las deficiencias.

Las conclusiones se aplicaron a 11 bancos con activos de más de US$ 250.000 millones, todos los cuales recibirán cartas detallando sus falencias en sus llamados “testamentos en vida”. Las firmas tienen hasta el 1 de julio de 2015 para presentar planes significativamente mejorados o se enfrentarán a consecuencias como mayores requisitos de capital, límites de endeudamiento, o potencialmente un pedido de reestructurar su firma.

“A pesar de las miles de páginas de material que presentaron estas firmas, los planes no brindan información creíble o un camino claro a través de la bancarrota que no requiera asunciones irrealistas y un apoyo público directo o indirecto”, afirmó Thomas Hoenig, el funcionario número 2 de la FDIC, en una declaración.

La ley Dodd-Frank, de 2010, requiere que los bancos entreguen un “testamento en vida” anual detallando la forma en que sus serían desmanteladas sus firmas sin depender de apoyo del gobierno en caso de que quedaran al borde de la quiebra. El requisito fue implementado tras la crisis financiera de 2008, cuando el colapso de firmas como Lehman Bros. sacudió a todo el sistema financiero de formas dañinas e imprevistas.

El grupo de 11 firmas incluye a Bank of America Corp., Bank of New York Mellon Corp., Citigroup Inc., Goldman Sachs Group Inc., JPMorgan Chase & Co., Morgan Stanley, State Street Corp., y las unidades estadounidenses de Barclays PLC, Credit Suisse Group AG, Deutsche Bank AG, y UBS.

Los bancos hacen testamento para “morir ordenadamente”

En los testamentos, las personas dejan por escrito qué bienes tienen y qué quieren que se haga con ellos cuando ya no estén. Ahora, los grandes bancos de los EEUU y la UE están redactando eso mismo: un documento que describe con todo detalle sus estructuras y sus negocios, así como qué se podría hacer con cada uno de ellos si se produce la quiebra de la entidad principal, es decir, lo que se conoce como un plan de resolución o liquidación bancaria.

Así se trata de evitar la repetición del caos vivido con la caída de Lehman Brother's en septiembre de 2008, cuando los administradores encargados de liquidar este banco -el cuarto mayor de EEUU- se encontraron con una entidad que tenían negocios globales con una exposición en los mercados de 1,2 billones de dólares y una estructura de más de 3.000 sociedades.

Según explican las autoridades, se quiere acabar con la expresión “demasiado grande para dejarlo caer”, es decir, con la posibilidad de que existan entidades sistémicas, denominadas así porque su quiebra arrastra a toda la economía de un país, e incluso, a la global.

Los 29 mayores bancos del mundo debían tener listos sus testamentos para el mes de junio de 2012, pero la mayoría han ido con retraso, sobre todo los europeos. En general, las entidades han concluido la parte del testamento que se refiere a la descripción de sus estructuras y cómo adaptarlas para sobrevivir a una crisis, y les falta la parte que se refiere a la resolución de la entidad, a su desmantelamiento ordenado.

En el caso estadounidense se da una importante peculiaridad: la Reserva Federal y el Fondo Federal de Garantía de Depósitos tendrán el poder de obligar a un banco a vender alguno de sus negocios o filiales si consideran que el plan de resolución no es “creíble” para lograr una liquidación ordenada que cumpla las normas que regulan las quiebras.

Además, según permite la reforma financiera aprobada en 2010 (bautizada como Ley Dodd-Frank por los legisladores que la elaboraron), los reguladores de EEUU podrían obligar a los bancos a separar sus negocios de banca comercial de sus negocios de inversión, mucho más volátiles, una división que ya se impuso en la Gran Depresión a través de la Ley Glass-Steagall (1933).

Este sería, según el responsable de estos planes en el Fondo Federal de Garantía de Depósitos, John Simonson, el último recurso: “Se pueden hacer muchos otros progresos para que estas entidades puedan convertirse por sus propios medios en liquidables, antes de que tengamos que llegar al extremo de imponerles esas medidas tan duras”.

Muchos economistas dudan de que se lleguen a ejecutar esas competencias. El profesor de Economía Financiera de la Universidad de Pennsylvania Richard Herring -defensor desde hace años de los testamentos bancarios- ha asegurado a Reuters que “no se sabe si tendrán valor para hacerlo, pero las herramientas están ahí”.

También advierte de que el trabajo de análisis de esos testamentos -que pueden llegar a ocupar más de 4.000 folios- es muy complejo y largo, por lo que los supervisores pueden no dar abasto.

Los directivos de los bancos destacan también la complejidad de estos documentos que, como han reconocido, les obligan “a pensar sobre lo impensable”.

Un alto ejecutivo de una de las entidades implicadas en la elaboración del testamento ha reconocido al Financial Times que, por primera vez en mucho tiempo, están analizando por qué algunas operaciones se realizan en Londres o Nueva York y si esa distribución de funciones tiene sentido.

Como ha resumido una funcionaria del Fondo Federal de Garantía de Depósitos a ese mismo diario, con la elaboración del plan de liquidación “los bancos están descubriendo cosas sobre ellos mismos que desconocían hasta ahora”.

Por eso, otra de las consecuencias que puede esperarse de estos testamentos es la simplificación de las estructuras de las entidades. Pero con ello, desenredarán la complejidad y la opacidad que han montado en los últimos años y con las que, en muchos casos, buscaban eludir el pago de impuestos. Así, algunos analistas adelantan que esta nueva transparencia tendrá impacto en los beneficios bancarios.



27 - Los grandes fondos de inversión condicionan la dirección de los mercados

Las manos fuertes que arrean la manada

El mercado es libre... ¿De verdad? Inversores, Gobiernos, expertos, instituciones y ciudadanos corrientes han podido comprobar esta semana que el análisis de los fundamentos económicos, la buena salud de los resultados empresariales, la mejoría de las perspectivas de crecimiento y, en definitiva, cualquier cosa, sirve de poco cuando el mercado toma una dirección determinada”... El poderoso arte de saber desatar una estampida (Cinco Días - 8/5/10)

“Nunca hay que olvidar que las caídas en Bolsa son mucho más rápidas que las subidas, en un mes se puede perder todo lo ganado en años”, advierte David Galán, de Bolsa General. ¿Cómo es posible que todo el mundo se ponga de acuerdo de repente en que hay que poner en pies en polvorosa en Grecia, España, Portugal, Italia... cuando hace meses que se sabe que la situación es delicada? En los mercados siempre hay quien prende la mecha, luego ésta se consume por sí sola.

La tendencia no es originada por una constelación de pequeños inversores, ellos son los que intentan salir corriendo del parqué cuando alguien grita ¡fuego! ¿Quién tiene la fuerza para dar la alarma? El experto José Luis Cárpatos ofrece un dato revelador: “Un 60% del volumen negociado en NYSE (New York Stock Exchange), que es la mayor Bolsa del mundo, lo generan máquinas programadas para operaciones de alta frecuencia mediante algoritmos; sólo 300 o, como máximo, 500 instituciones en el mundo tienen la capacidad para hacer eso”.

Son las manos fuertes y así es como funciona una operación especulativa de dimensiones planetarias:

1 Elegir la víctima. Hay que desechar la idea de siniestras conspiraciones. Es un asunto exclusivamente de negocios. Un ejemplo de ello es la estupefacción que causó en Europa el anuncio del Gobierno español en febrero de que el servicio de inteligencia iba a investigar las presiones especulativas sobre España. “¿Qué es más fácil de atacar, los periféricos pequeños como España, Italia o Grecia, o Reino Unido? La respuesta está clara”, afirma Luis Benguerel, director de renta variable de Interbrokers.

2 Construir la posición. El paso decisivo es construir la posición con antelación suficiente. No es algo que se haga con luz y taquígrafos. Para eso está el mercado OTC (Over The Counter) donde las operaciones son contratos ad hoc, sin divulgación pública. El Banco de Basilea, el banco central de los bancos centrales, calcula que el mercado OTC mueve 600 billones de dólares, nada menos que 470 veces el PIB de España. “Las posiciones se construyen cuando nadie lo espera.

Por ejemplo, poniéndose bajista estando el euro a 1,45 dólares”, explica Benguerel. Para ello se utilizan múltiples instrumentos financieros, pero Cárpatos señala que uno de los preferidos por las manos fuertes son las opciones: contratos financieros por los que el comprador adquiere el derecho a comprar (call) o vender (put) un activo en una fecha y a un precio concretos, normalmente esta opción puede ejecutarse en cualquier momento.

3 Extender el miedo. A partir de ahí, empieza a crearse ambiente de tensión. Un caso emblemático es el del multimillonario George Soros, que ganó 1.000 millones de dólares apostando contra la libra en 1992. El financiero estuvo avisando sobre las debilidades de Reino Unido con insistencia pertinaz, dando ideas que a su vez alimentaban otras. El mercado puso toda la atención en la libra; para defender el tipo de cambio, Londres tenía que vender marcos y comprar libras sin descanso, hasta que tiró la toalla y abandonó el Sistema Monetario Europeo.

4 La tormenta. Cuando la presión desborda los titulares de los periódicos, el miedo cobra velocidad. Esta semana ha habido de todo: España había pedido una ayuda multimillonaria; Fitch y Moody's iban a bajar el rating; la ayuda a Grecia no era suficiente; el BCE iba a bajar los tipos; S&P podía rebajar el rating de Italia, luego un bróker se equivocó y escribió b de billions en lugar de m de millions... Para prevenir eventuales pérdidas, están los stop loss, órdenes de venta cuando se alcanzan precios determinados, cuando saltan los stop loss, estos aceleran la caída. Ante esta situación, Cárpatos es claro: “Como vayas en contra del mercado, la llevas clara”. Aunque sea previsible un rebote, es muy difícil saber cuándo terminará la tormenta y estar fuera significa tener liquidez para aprovechar el cambio de tendencia.

5 A largo plazo... La Bolsa siempre sube, se suele decir. Pero David Galán invita a revisar esa convención: “Lo que suben son los índices, pero porque van seleccionando los mejores valores y los peores son excluidos”. Galán aconseja hacer coberturas con contratos por diferencias (CFD). En la vida conviene saber nadar y guardar la ropa, ¿por qué iba a ser diferente en la Bolsa?

Cómo Universa (Nassim Taleb: El Cisne Negro) ayudó a autocumplir su profecía

Poco después de las 2:15 p.m. hora del Este de Estados Unidos del pasado jueves, el fondo de cobertura Universa Investment LP colocó una gran apuesta en la Bolsa de Opciones de Chicago (CBOT) a que las acciones continuarían su fuerte caída”... Cómo una orden de compra normal pudo desatar el desplome del mercado el jueves (The Wall Street Journal - 12/5/10)

Cualquier otro día, esta operación de US$ 7,5 millones por 50.000 contratos de opciones podría haber afectado brevemente a los precios de las acciones, pero nada realmente preocupante. Pero en un día en el que todos los mercados financieros se encontraban muy inestables, la operación tal vez haya jugado un papel clave en el colapso bursátil que tuvo lugar 20 minutos después.

Universa es un fondo de alto riesgo con unos US$ 6.000 millones bajo administración, asesorado por Nassim Taleb, autor de “El Cisne Negro: el Impacto de lo Extremadamente Improbable”, un libro que sugiere que los eventos improbables en los mercados financieros son mucho más probables de lo que cree la mayoría de los inversionistas.

La teoría entre los corredores y otros involucrados en el colapso es que el fondo asesorado por el autor podría haber contribuido a un “cisne negro”, un evento raro e inesperado que puede tener consecuencias devastadoras.

El colapso puso de manifiesto la realidad del actual mercado bursátil. En los últimos años, el mercado ha crecido exponencialmente más rápido y más diverso. La principal plataforma de negociaciones ya no es la Bolsa de Nueva York (NYSE) sino servidores informáticos de compañías en lugares como Austin, Texas; Kansas City, Missouri; y Red Bank, Nueva Jersey.

Esta diversidad ha abaratado las operaciones bursátiles, una ventaja para los inversionistas institucionales e individuales. Pero también las ha hecho más difíciles de controlar y de mantener el orden. En la actualidad, esta responsabilidad recae principalmente en un grupo de operadores de alta frecuencia -que utilizan sofisticados sistemas informáticos para realizar operaciones en milisegundos- que representan un estimado de dos terceras partes del volumen bursátil. Estos fondos de cobertura cuidan los intereses de sus propios inversionistas y no en el de los inversionistas en las acciones que negocian.

Horas antes de que comenzara el pánico, ya había signos de que el jueves no iba a ser un día monótono. Para las 11 de la mañana, cuando el Dow caía sólo unos 60 puntos, el volumen de venta era inusualmente alto.

Para las 2 de la tarde, los mercados financieros de todo el mundo se encontraban bajo presión. En Europa, los efectos de la crisis griega causaron una fuerte caída del euro contra el dólar y el yen japonés, así como un amplio descenso del mercado de bonos. Además, los bancos europeos estaban cobrándose entre ellos tasas de interés más altas sobre sus préstamos.

A unos 4.500 kilómetros de distancia de Wall Street, en Santa Monica, California, Universa realizó su operación, nada inusual para una compañía que compra frecuentemente contratos de opciones que le aportan ganancias si los mercados registran una caída considerable.

A través de los sistemas operativos de Barclays, Universa compró 50.000 contratos de opciones, según fuentes al tanto. Los contratos obtendrían unos $ 4.000 millones si el índice Standard & Poor's 500 cayera a 800 puntos en junio. En el momento de la operación, se encontraba en 1.145 unidades.

En Chicago, la gran operación pareció tener un efecto inmediato en los mercados. Los operadores al lado contrario de la operación de Universa estaban esencialmente apostando a que las acciones no registrarían grandes pérdidas.

Pero al mismo tiempo, para minimizar el riesgo de perder dinero, necesitaban vender, según indicaron varios operadores. Cuanto más caía el mercado, más tenían que vender los operadores en entidades como Barclays para proteger sus propias posiciones. Esta decisión, junto con probablemente decenas de operaciones similares en todo el mercado, propició una cascada de ventas en los mercados de futuros.

A medida que se disparó el volumen de negociaciones bursátiles, los sistemas de datos del mercado bursátil comenzaron a congestionarse.

Los grandes fondos de cobertura mantenían grandes posiciones a medida que aumentaba el volumen. Two Sigma Investments LLC, una administradora de fondos de cobertura de Nueva York que emplea complejas estrategias de negociación, registró su día de mayor volumen desde su lanzamiento en 2001, según una persona familiarizada con la situación.

Para las 2:37 p.m., la sobrecarga parecía haber pasado factura al sistema de negociaciones electrónicas Arca, del NYSE. En ese momento, su rival, el Nasdaq, detectó en los datos lo que consideró información dudosa, y envió un mensaje diciendo que ya no enviaría cotizaciones al Arca.

Para un crucial grupo de fondos de cobertura especializados en operaciones de alta frecuencia, toda esta agitación era demasiado arriesgada. Uno de los temores que terminaría materializándose es que en los altibajos extremos, algunas -si bien no todas- operaciones serían canceladas posteriormente, dejándoles colgados con posiciones no deseadas.

Con estos fondos o vendiendo o retirándose del mercado, las firmas de corretaje de Wall Street retrocediendo y el NYSE suspendiendo temporalmente la compraventa de algunas acciones, las ofertas de compra desaparecieron del mercado.

Alrededor de las 3:00 p.m., la presión de venta disminuyó. De igual manera que descendió, recuperó terreno. Según los operadores, uno de los factores que estuvieron detrás de esta recuperación fueron los fondos que usaron los sistemas informáticos y fórmulas para detectar las ofertas en el mercado. Estos fondos se lanzaron a por cientos de acciones baratas, ayudando a hacer subir los mercados.

28 - La socialización del riesgo y el fácil acceso al dinero de los demás

En el Paper: “Business as usual…” (demasiado grandes para acatar la ley), publicado el 15/4/11, señalaba:

Como dijo Charles Prince, el principal “irresponsable” del Citigroup durante la crisis subprime “mientras la orquesta siguiera tocando, había que salir a bailar. Y seguimos bailando”. Cínico pragmatismo e sugerente prospectiva… La fiesta continúa…

“Hay que retirar el ponche cuando la fiesta se anima”. Con esta frase resumía William McChesney Martin, presidente de la Reserva Federal (Fed) de los EEUU (1951- 1970), la tarea de un banco central para evitar las burbujas económicas. Se refería a la necesidad de subir los tipos de interés a medida que la economía de un país se va calentando para evitar espirales inflacionistas y recalentamientos excesivos.

Los anfitriones (Fed y Banco Central Europeo) de la fiesta a la que fueron invitadas las economías de Estados Unidos y la Eurozona fue la contraria. El burbujeante cóctel que servían, compuesto de bajos tipos de interés y dinero a espuertas, era tremendamente atractivo. Uno de los maestros de ceremonias, Alan Greenspan, llegó a poner nombre a los efectos que provocaba: exuberancia irracional de los mercados.

Los banqueros actuaban como camareros. Tuvieron la gran idea de animar el “fiestón” con todo tipo de bebidas espirituosas, compuestas por créditos para todos y para todo, especialmente para comprar inmuebles sobrevalorados, y por otros contenidos exóticos (titulización, derivados y esquemas Ponzi) de los que ni ellos sabían la fórmula. Su remuneración subiría con el número de borrachos. Algunos de ellos, especialmente los más gigantones, vendían las bondades de las copas que dispensaban y se tragaban unas cuantas. Si se embriagaban en exceso, disponían de coche y chófer gratis (los fondos públicos de rescate) para ir a casa y recuperarse.

A este guateque, los menores (España entre ellos), con sus ganas de probarlo todo, estaban más que invitados. Vive rápido, muere joven y harás un cadáver bonito, que diría James Dean. Los porteros (los reguladores financieros) se habían apuntado al sarao y no pedían documentación. La recompensa por no hacerlo era muy apetitosa. Los encargados de analizar las bebidas que se consumían en el banquete (las agencias de calificación de riesgos) habían hecho la vista gorda. Al fin y al cabo, eran los camareros quienes pagaban por calificar los productos como aptos para el consumo. China, ávida por recibir dólares para mantener su moneda infravalorada, tuvo su papel. Los asiáticos que vendían latas de cerveza a la salida de la orgía querían contribuir a la melopea.

Como consecuencia de todo ello padecemos una monumental resaca. Al igual que James Dean con “The little bastard” (“Pequeño bastardo”, el Porsche en el que se mató), algunos se han estrellado (Islandia o Grecia). Otros tienen órganos vitales dañados por el alcohol (de manera notable, Estados Unidos, Reino Unido, Portugal, Italia y España). Los cuadros clínicos de los pacientes reflejan grandes carencias de vitaminas necesarias para crecer (déficits presupuestarios y exteriores) y fuerte anemia (desempleo).

Nouriel Roubini, el economista norteamericano apodado Dr. Doom (Doctor Muerte o Doctor Perdición) por haber predicho la crisis en 2005, ha descrito, con Stephen Mihm, esta pantagruélica juerga en Cómo salimos de ésta. Publicado este verano (2010) en Nueva York y Londres, el contenido del libro responde mejor a su título original Crisis Economics (Economía de crisis) y presenta un compendio de actuaciones de los gobiernos (principalmente el de los EEUU) en épocas de crisis así como una perspectiva del escenario global. Roubini afirma que estas fiestas que desembocan en crisis son inherentes al sistema capitalista. No son cisnes negros (eventos altamente improbables según Nassim Taleb) sino blancos. Vamos, que nos va la marcha.

Mihm y Roubini, en su afán por sintetizar las políticas de la escuela austríaca, partidaria de la no intervención del gobierno en la economía, y su antagonista, la escuela keynesiana, proponen una “destrucción creativa” (término acuñado por Joseph Schumpeter, discípulo de los centroeuropeos) que esté controlada. Los activos tóxicos o de altísimo riesgo y las entidades financieras más expuestas a ellos, incluyendo algunas de las catalogadas como demasiado grandes para quebrar, deben identificarse y eliminarse. Hay que redactar nuevas regulaciones (resucitar leyes como la Glass-Steagall) y reforzar las instituciones financieras internacionales dando un mayor papel a países emergentes y muy en especial a China.

Los autores recomiendan la fragmentación de los grandes bancos. Dirigen su foco hacia Citigroup (¿cuántas veces más habrá que rescatarlo? Ya van cuatro) y Goldman Sachs, quien tras beneficiarse de las ayudas públicas vuelve a los beneficios y bonificaciones record. Aconsejan reformar el sistema retributivo de los altos ejecutivos bancarios (los ‘amos del universo’) y el de las agencias de calificación de riesgos, introduciendo más competencia y resolviendo el conflicto de interés que resulta de vender sus servicios a los emisores de deuda. Otros pasos a dar incluyen enfrentarse a los derivados (a los que Warren Buffet llamó “bombas de relojería para el sistema”) y reforzar tanto los requisitos de capital mínimo de la banca (directrices de Basilea) como el papel de los directores de riesgos, ninguneados desde hace décadas pues obstaculizaban la carrera hacia el máximo beneficio a corto.

Mientras tanto, sin ningún tipo de autocrítica, espíritu de enmienda o deseo de rectificación, Ben Bernanke (en su perenne ilusión) invita a una “segunda ronda” (paga la casa) de “quantitative easing”, que duplicaría la anterior. El coma etílico será insalvable…

En el Paper: El “factor” Bernanke: otro “Maestro” que se cae del tabernáculo (anticipo de Ensayo), publicado el 15/1/13, decía:

Tengo la sensación de que Bernanke, como muchas personas que trabajan codo con codo con el sector financiero, ha terminado viendo el mundo a través de los ojos de los banqueros. El mundo “fantástico” del “easing” (relajamiento).

Como conclusión (preliminar, al 15/8/10) a este largo listado de “agravantes”, me animo a decir, que Ben Bernanke sumó al descontrol total, el desconcierto total. Ni previno, ni curó. En definitiva, no ha hecho una buena gestión durante la crisis y no ha restaurado la confianza. Demasiado “quantitative” y muy poco “qualitative”.

La Fed ha fallado estrepitosamente en sus previsiones. O, al menos, si conocían los graves problemas a los que se vería abocada la economía estadounidense, no lo declararon públicamente.

En este sentido, no sólo fueron las torpes afirmaciones del presidente (chairman) de la Reserva Federal, Ben Bernanke, quien afirmó en 2005 y 2006 que no había burbuja inmobiliaria, y que aun si la hubiera no afectaría a la economía real; por si fuera poco, en verano de 2007 sostuvo que los problemas subprime no afectarían a la economía.

Resulta cuanto menos irónico que en una conferencia dada por Bernanke en enero de 2007, éste dijera lo siguiente: “En mi opinión, los mayores beneficios externos de las actividades de supervisión de la FED son aquellos relacionados con el papel de la institución de evitar y gestionar las crisis financieras”.

Ni una mala palabra, ni una buena acción. Mientras Greenspan excitó al “Bull” (toro), Bernanke se dejó comer por el “Bear” (oso). El “miedo escénico”, hizo lo demás…

La “irresponsabilidad ignorante”. ¿Por qué dijeron que el objetivo era el de “tranquilizar a los mercados”, cuando en realidad de lo que se trataba era de salvarle el culo a los “especuladores” de la banca y a los “funambulistas” de Wall Street? ¿Por qué dicen que hay que continuar alentado el “crecimiento de la economía y el empleo”, cuando ni la una ni el otro, se han beneficiado de la “regadera” monetaria (versión I y versión II)?

En respuesta a la crisis de 2007-2009, la Fed implementó el rescate más generoso alguna vez visto para grandes instituciones financieras. Por supuesto, no es políticamente correcto llamarlos rescates -el término preferido por los estrategas políticos es “respaldo de liquidez” o “protección sistémica”-. Pero representa esencialmente lo mismo: a la hora de la verdad, el gobierno más poderoso del mundo (en los papeles, al menos) pospuso una y otra vez las necesidades y deseos de la gente que le había prestado dinero a los grandes bancos.

En cada instancia, la lógica fue impecable. Por ejemplo, si Estados Unidos no hubiese ofrecido respaldo prácticamente incondicional al Citigroup en 2008 (durante la presidencia de George W. Bush) y nuevamente en 2009 (ya en la presidencia de Barack Obama), el resultante colapso financiero habría profundizado la recesión global y agravado las pérdidas de empleos en todo el mundo.

En efecto, hubo repetidos juegos de provocación entre el gobierno y las principales instituciones financieras en Estados Unidos. El gobierno dijo: “No más rescates”. Los bancos respondieron: “Si no nos rescatan, es muy probable que se produzca una segunda Gran Depresión”. El gobierno (y la Fed) pensó brevemente en esa perspectiva y luego cedió.

Se protegió a los acreedores y se transfirieron las pérdidas de los sectores financieros al gobierno o al Banco Central (Fed). Además, las pérdidas se cubrieron con una gran cuota de “mesura” regulatoria (vale decir, aceptando mirar para otra parte mientras los bancos reconstruían -y reconstruyen- su capital operando con acciones).

¿Cuál es el problema, entonces, con las políticas de 2007-2009, y por qué no se puede (debe) planificar hacer algo similar en el futuro si alguna vez se vuelve a enfrentar una crisis de esta naturaleza?

El problema son los incentivos -lo que los rescates implican para las actitudes y el comportamiento dentro del sector financiero-. La protección que se extendió a los bancos y otras instituciones financieras desde el verano de 2007, y de manera más integral desde la quiebra de Lehman Brothers y AIG en septiembre de 2008, envía una señal clara. Si uno es “grande” en relación al sistema, tiene más probabilidades de recibir un generoso respaldo del gobierno cuando todo el sistema se torna vulnerable.

Entre el 13 de agosto de 2002 y el 22 de marzo de 2005, Ben Bernanke participó en 22 reuniones del Comité del Mercado Abierto de la Reserva Federal (Fed), el organismo que fija los tipos de interés, en las que se sentaron las bases de la burbuja inmobiliaria. Primero, la Fed bajó los tipos hasta el 1%. A partir de 2004, los subió a paso de tortuga hasta el 5,25%, en un movimiento que ya había sido descontado por el mercado y que no frenó la burbuja. Bernanke siempre votó a favor de esos movimientos. No sólo eso: él fue una especie de portavoz de Greenspan, encargado de comunicar la estrategia de la Reserva a los mercados. (El Mundo - 26/1/10)

Y están los que le reprochan no haber hecho más para combatir el paro, y que se limitara en los primeros balbuceos de la crisis a ayudar sólo a la banca. “Usted es la definición del riesgo moral”, le espetó el republicano Jim Bunning, el más beligerante entre los senadores y que no pierde oportunidad para echar más gasolina al fuego. Cree que su actuación en la intervención de AIG es “una razón más que suficiente para mandarlo de vuelta a Princeton”. (El País - 10/1/10)

El autor de Greenspan’s Bubbles y Panderer for Power, Frederick Sheehan, analiza la política de la FED. Su opinión es clara: el “culpable” de la crisis es “Alan Greenspan”; “Bernanke continuará creando dinero hasta generar inflación”; “estaríamos mejor sin los bancos centrales”. (Libertad Digital - 18/6/10)

P: ¿Qué opina de la actual política monetaria de Bernanke?

R: Bernanke actúa guiado por su tesis doctoral, centrada en cómo se podría haber evitado la Gran Depresión, y su receta es la creación de dinero y la inyección masiva de liquidez hacia el sistema bancario. Sin embargo, desgraciadamente, no sabe nada sobre los años 20, no se da cuenta que los bancos estaban sobreendeudados.

Por eso sigue aumentando la cantidad de dinero, y seguirá haciéndolo hasta el punto en el que los bonos americanos a 10 años suban del 3% al 6%. No cambiará su política. Mantendrá los tipos de interés cerca del 0%. Quizá los suba un cuarto de punto, como mucho, pero continuará creando dinero hasta que tengamos inflación.

Gracias a la obra realizada por Ben Bernanke, y parafraseando a Oscar Wilde, podríamos decir que en este momento, los inversores conocen el precio de todo, pero no saben el valor de nada.


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