Los aportes de donald winnicott



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Profesorado en Artes Escuela de Bellas Artes “Mº Atilio Terragni” de la U.N.T



Ficha de Cátedra


EL PRIMER AÑO DE VIDA

LOS APORTES DE DONALD WINNICOTT


Asignatura: Psicología Evolutiva I






Prof. Alicia Alvo


Año 2011

Quién fue Donald Winnicott. La relación inicial de la madre con el bebé. La función materna. El objeto y los fenómenos transicionales.



EL PRIMER AÑO DE VIDA: LOS APORTES DE DONALD WINNICOTT
Lic. Alicia Alvo

I- ¿QUIÉN FUE DONALD WINNICOTT?
D.W.W (1896-1971) fue un pediatra y psicoanalista inglés. Una de sus preocupaciones fundamentales fue la de explorar el ámbito de las primeras relaciones entre las personas, especialmente entre la medre y el niño. Concentró sus investigaciones en una esfera que en ese momento estaba muy poco explorada: la de los primeros tramos de la infancia. Escribió también numerosos artículos sobre una vasta gama de temas, entre ellos los de la adolescencia y la delincuencia, así como otras cuestiones de interés médico y sociológico.

Estudió intensamente las relaciones más tempranas de la vida. La clave fundamental de sus aportes se encuentra en el concepto del objeto y los fenómenos transicionales y el papel de la familia en el desarrollo emocional. Mientras escribía sobre este tema la escribió una carta a su esposa, comentándole que había descubierto su propio objeto transicional, que era una muñeca llamada Lily, que pertenecía a una de sus hermanas.

Se recibió de médico en 1919 y se dedicó a atender niños, aunque en ese momento, la pediatría no existía como especialidad. Trabajó durante 40 años en un Hospital de Niños de Londres, donde abrió también un consultorio psiquiátrico. Luego de recibirse de médico, estudió psicoanálisis con Melanie Klein, y siguió sus enseñanzas teóricas durante muchos años, desde 1933, pero en 1952, luego de escribir su artículo (el más conocido entre nosotros) sobre el objeto transicional, empezó a apartarse de los férreos lineamientos kleinianos. Aunque adoptó una parte importante de los conceptos freudianos, creó conceptos, técnicas y un lenguaje muy particular, producidos y utilizados exclusivamente por él dentro de los desarrollos teóricos post-freudianos. Fue un pionero (y luego innovador) en el campo de la pediatría, que fue desarrollándose históricamente mientras ejercía su profesión. Era una persona creativa e imaginativa, a quien le gustaba enormemente jugar. El concepto fundamental del que hizo uso en su práctica fue el objeto transicional y la principal técnica, el juego del garabato o squigglegame.

II- EL PRIMER AÑO DE VIDA:
Como se dijo, D.D.W centró su preocupación en el estudio de las relaciones tempranas, en particular, entre el niño y su madre. Para él, el desarrollo humano comienza en el primer momento de la vida y aún desde la última parte de la vida prenatal y la experiencia del parto. La madre tiene una cierta aptitud para proteger al bebé durante su etapa de vulnerabilidad. Su capacidad no se funda en el conocimiento sino en una actitud afectiva que va cambiando a medida que el bebé crece. La importancia de estudiar las relaciones tempranas entre madre e hijo, radica en que:

a) Hay que saber qué es lo que se está interfiriendo, en las ocasiones en las que es imprescindible interferir en las relaciones madre-hijo.

b) Así como el estudio científico de los factores físicos del desarrollo que tuvieron lugar en los últimos 50 años dieron buenos resultados, es esperable que lo mismo ocurra en el futuro con los estudios sobre el desarrollo emocional.

c) Algunos padres - ya sea por motivos familiares o personales - no pueden brindar al niño condiciones suficientemente buenas al nacer, y en este caso, los médicos, terapeutas y enfermeras pueden ayudarlos.

d) El estudio del desarrollo emocional temprano puede ayudar a descubrir y diagnosticar trastornos emocionales en la primera infancia.

D.W.W considera que el niño es potencialmente sano en el aspecto mental y supone la existencia de una madre lo bastante sana como para actuar “naturalmente” con él.


III- LA RELACIÓN INICIAL DE LA MADRE CON EL BEBÉ:

Desde el embarazo la mujer empieza a identificarse con el niño. El rasgo dominante en la madre es su capacidad para concentrar su interés en el bebé, que es lo que se llama la “preocupación materna primer”, que le otorga el poder de hacer lo que es adecuado. Al comienzo de la vida, si el niño tiene una madre “suficientemente buena” (la que se adapta a sus necesidades), su yo está apuntalado por el de la madre y se identifica con ella. Si no existe este apoyo de la madres, el niño no puede desarrollarse sanamente porque aún no existe un yo netamente separado del no-yo. El punto de partida es la identificación del bebé con el yo de la madre. Para que el ser humano se convierta en persona se necesita de un proceso de integración que permite armar una unidad entre el cuerpo, las funciones corporales y la psiquis. También hay relaciones objetales que el bebé ha sido capaz de establecer. Todos estos procesos arcaicos comienzan a funcionar cuando la madre, identificándose con su bebé le proporciona apoyo en el momento en que él lo necesita y requiere.



En cuanto a la función materna, Winnicott señala que las funciones de la madre en las primeras etapas de la vida, son:
1) El sostenimiento (holding)

2) La manipulación (handling)

3) La presentación del mundo o mostración de objetos
1) El sostenimiento: La manera en que una madre sostiene a su bebé se relaciona con su capacidad para identificarse con él. La falla en el sostenimiento provoca en el bebé la sensación de desintegrarse, de caer interminablemente y la desaparición de la realidad externa como “seguridad”.

2) La manipulación: Ayuda a que el bebé perciba psicosomáticamente lo real como opuesto a lo “irreal”. La falla en la manipulación provoca el deficiente desarrollo del tono muscular y de la coordinación e impide que el niño disfrute de la experiencia del funcionamiento corporal.

3) La presentación del mundo o mostración de objetos: permite al bebé desarrollar el impulso creativo y la capacidad de relacionarse con objetos. La falla en la mostración bloquea el desarrollo de la capacidad del niño para sentirse “real”, mediante la actividad de relacionarse con el mundo concreto de los objetos y los fenómenos.


IV- EL OBJETO Y LOS FENÓMENOS TRANSICIONALES:
a) Caracterización general: Como una manera de continuar su tarea inicial, la madre, en algún momento del primer año de vida, provee a su bebé de un objeto con el que puede jugar. Se trata por lo general de un muñeco blanco o un trapo que lo ayuda a soportar momentáneamente la ausencia de la madre o la desaparición, en los momentos previos al sueño, de todo aquello que le es familiar. El objeto es el signo visible del fenómeno, de ese espacio, área o zona intermedia de la experiencia que abarca los hechos universales de la cultura. Winnicott no estudia al objeto (lo describe), sino al uso que el bebé hace de él. Habla del Objeto Transicional () como una paradoja que debe ser tolerada, respetada, no resuelta. Aceptada por ser reconocida, tolerada porque produce tensión, respetada porque no se debe intervenir y no resuelta porque perdería valor. La paradoja consiste en que el bebé puede crear (porque le adjudica importancia para él) algo dado por la madre para que juegue y se apegue a él.

b) Objetos y fenómenos transicionales: la primera posesión no-yo: Winnicott encuentra que hay una relación entre dos grupos de fenómenos: el chupeteo del recién nacido de pulgares y puños y el gusto por jugar con objetos, que la madre le provee, un poco más adelante y que constituyen su primera posesión.

La primera posesión: Lo importante de ella no es la satisfacción oral, como lo era el chuparse el pulgar. A Winnicott le interesa estudiar, respecto de la primera posesión no-yo:

* La naturaleza del objeto.

* La capacidad del bebé para reconocer un no-yo en el objeto.

* La ubicación del objeto: dentro, fuera, en el límite.

* La capacidad del niño de inventar un objeto.

* La iniciación de una relación objetal cariñosa, afectuosa.
c) La zona intermedia: Además de haber un mundo interno y uno externo, hay una zona intermedia de experimentación. Es una zona no disputada, que sirve para interrelacionar el mundo interior y el exterior. El objeto y los fenómenos transicionales están en la zona intermedia entre el pulgar y el osito de trapo, entre el erotismo oral (autoerotismo) y la verdadera relación objetal. Los fenómenos transicionales son los canturreos y balbuceos antes de dormir y el uso de objetos que aún no son distinguidos como partes del yo ni de la realidad.

En el bebé hay un estado intermedio entre la incapacidad y la capacidad para reconocer y aceptar la realidad. Es una experiencia ilusoria para el bebé, como para el adulto lo son el arte y la religión. Lo importante no es el objeto sino la primera posesión: la zona intermedia entre lo subjetivo y lo objetivamente percibido.


d) Los patrones personales en el uso de la primera posesión no-yo: Pueden producirse diferentes combinaciones de actividades, como chuparse el pulgar, acariciarse el labio superior o la cara.

La actividad autoerótica de chuparse el pulgar, empieza a complejizarse así:

* Con la otra mano el bebé acaricia una sábana o manta.

* La sostiene solamente o también la chupa.

* Arranca la lana de las prendas, la amasa y a veces la traba.

* Produce sonidos o balbuceos.

Se puede suponer que estas actividades se acompañan de fantasías. Sirven como defensa contra la angustia depresiva, sobre todo al irse a dormir. A veces, además de los fenómenos, el niño “adopta” un objeto y lo lleva siempre con él. La madre deja que lo ensucie y lo tiene a mano para él. Su uso puede extenderse hasta una edad avanzada o resurgir en momentos de tensión o angustia. Luego, gradualmente se van incorporando juguetes duros. En algunos niños aparece más tarde una palabra para designar al Objeto Transicional.
e) Las cualidades de la relación con el Objeto Transicional:

* El niño afirma derechos sobre el objeto y los adultos lo permiten.

* El objeto es acunado, amado y mutilado.

* No debe cambiar, a menos que lo haga el niño.

* Debe sobrevivir al amor y al odio.

* Aunque para el adulto provenga del exterior, para el niño no viene ni de adentro ni de afuera y no es una alucinación.

* Su destino es ser decatectizado, olvidado o relegado Pierde significado porque se difunde al campo de las actividades culturales.
f) Desde el punto de vista de la teoría psicoanalítica, el Objeto Transicional:

* Representa al pecho o al objeto de la primera relación: la madre.

* Es anterior a la instauración de la realidad.

* Ayuda al niño a pasar del control mágico omnipotente al control por manipulación. Contribuye al desarrollo muscular y la coordinación.

* Puede representar a las heces, debido a su organización erótico-anal.
g) El valor de la ilusión: La madre no siempre satisface inmediata y completamente las necesidades del bebé. La experiencia de frustración hace que los objetos sean reales, porque son odiados y amados. Al comienzo la madre provee la ilusión al niño de que el pecho es suyo. Luego, su tarea es desilusionarlo gradualmente. El pecho es creado una y otra vez por el niño, partiendo de su capacidad de amar. los fenómenos transicionales son las primeras fases del empleo de la ilusión. Posteriormente, la madre irá preparando la desilusión, en el camino hacia esa serie de frustraciones que constituyen el complejo del “destete”. La tarea de aceptación de la realidad (desilusión), nunca se completa. En el adulto, esa zona intermedia, no disputada está situada en el arte y la religión, que alivia la tensión de relacionar la realidad interna y la exterior. En el niño esa zona intermedia se continúa en el jugar.

h) El papel que cumplen los fenómenos transicionales: La zona intermedia que ellos conforman, sirve al niño para iniciar su relación con el mundo y sólo es posible gracias a la ilusión que proporciona la madre, responsable de la existencia de la realidad.

* Hay una relación temporal retroactiva:

Primera posesión no-yo ------> fenómenos autoeróticos-------> juguetes blandos y duros

* Los fenómenos transicionales están en la base de la experiencia.



* En el niño se dan los objetos y fenómenos transicionales, mientras que en el adulto, su destino está en el arte, la religión, la imaginación, la labor científica y creativa.

Noviembre de 2011


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