Los antepasados de Jesús



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M A T E O
Los antepasados de Jesús

Mt 1,1 Estos fueron los antepasados de Jesucristo, hijo de David e hijo de Abrahán.

Mt 1,2 Abrahán fue padre de Isaac, y éste de Jacob. Jacob fue padre de Judá y de sus hermanos.

Mt 1,3 De la unión de Judá y de Tamar nacieron Farés y Zera. Farés fue padre de Esrón y Esrón de Aram. 4 Aram fue padre de Aminadab, éste de Naasón y Naasón de Salmón.

Mt 1,5 Salmón fue padre de Booz y Rahab su madre. Booz fue padre de Obed y Rut su madre. Obed fue padre de Jesé.

Mt 1,6 Jesé fue padre del rey David. David fue padre de Salomón y su madre la que había sido la esposa de Urías.

Mt 1,7 Salomón fue padre de Roboam, que fue padre de Abías. Luego vienen los reyes Asá, 8 Josafat, Joram, Ocías, 9 Joatán, Ajaz, Ezequías, 10 Manasés, Amón y Josías.

Mt 1,11 Josías fue padre de Jeconías y de sus hermanos, en tiempos de la deportación a Babilonia.

Mt 1,12 Después de la deportación a Babilonia, Jeconías fue padre de Salatiel y éste de Zorobabel.

Mt 1,13 Zorobabel fue padre de Abiud, Abiud de Eliacim y Eliacim de Azor. 14 Azor fue padre de Sadoc, Sadoc de Aquim y éste de Eliud. 15 Eliud fue padre de Eleazar, Eleazar de Matán y éste de Jacob.

Mt 1,16 Jacob fue padre de José, esposo de María, de la que nació Jesús, llamado Cristo.

Mt 1,17 De modo que fueron catorce las generaciones desde Abrahán a David; otras catorce desde David hasta la deportación a Babilonia, y catorce más desde esta deportación hasta el nacimiento de Cristo.


Jesús nace de una madre virgen

Mt 1,18 Así fue el nacimiento de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José; pero antes de que vivieran juntos, quedó embarazada por obra del Espíritu Santo.

Mt 1,19 Su esposo, José, pensó despedirla, pero como era un hombre bueno, quiso actuar discretamente para no difamarla.

Mt 1,20 Mientras lo estaba pensando, el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: “José, descendiente de David, no tengas miedo de llevarte a María, tu esposa, a tu casa; si bien está esperando por obra del Espíritu Santo, 21 tú eres el que pondrás el nombre al hijo que dará a luz. Y lo llamarás Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados”.

Mt 1,22 Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por boca del profeta: 23 La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que significa: Dios-con-nosotros.

Mt 1,24 Cuando José se despertó, hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado y tomó consigo a su esposa. 25 Y sin que hubieran tenido relaciones, dio a luz un hijo, al que puso por nombre Jesús.


Del Oriente vienen unos Magos

Mt 2,1 Jesús había nacido en Belén de Judá durante el reinado de Herodes. Unos Magos que venían de Oriente llegaron a Jerusalén 2 preguntando: “¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto aparecer su estrella en el Oriente y venimos a adorarlo.”

Mt 2,3 Herodes y toda Jerusalén quedaron muy alborotados al oír esto. 4 Reunió de inmediato a los sumos sacerdotes y a los maestros de la Ley y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. 5 Ellos le contestaron: “En Belén de Judá, pues así lo escribió el profeta: 6 Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres en absoluto la más pequeña entre los pueblos de Judá, porque de ti saldrá un jefe, el que apacentará a mi pueblo, Israel.

Mt 2,7 Entonces Herodes llamó en privado a los Magos, y les hizo precisar la fecha en que se les había aparecido la estrella. 8 Después los envió a Belén y les dijo: “Vayan y averigüen bien todo lo que se refiere a ese niño, y apenas lo encuentren, avísenme, para que también yo pueda ir a adorarlo.”

Mt 2,9 Después de esto los Magos se pusieron en camino. La estrella que habían visto en el Oriente iba otra vez delante de ellos, hasta que se detuvo sobre el lugar donde estaba el niño. 10 Al ver de nuevo la estrella se llenaron de alegría. 11 Al entrar en la casa vieron al niño con María, su madre; se arrodillaron y le adoraron. Abrieron después sus cofres y le ofrecieron sus regalos de oro, incienso y mirra.

Mt 2,12 Luego se les avisó en sueños que no volvieran donde Herodes, así que regresaron a su país por otro camino.


La huida a Egipto

Mt 2,13 Después de marchar los Magos, el Ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: “Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto. Quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes buscará al niño para matarlo.”

Mt 2,14 José se levantó, tomó al niño y a su madre, y partió aquella misma noche hacia Egipto, 15 permaneciendo allí hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que había anunciado el Señor por boca del profeta: Llamé de Egipto a mi hijo.

Mt 2,16 Herodes se enojó muchísimo cuando se dio cuenta que los Magos lo habían engañado, y fijándose en la fecha que ellos le habían dicho, ordenó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y sus alrededores.

Mt 2,17 Así se cumplió lo que había anunciado el profeta Jeremías: 18 En Ramá se oyeron gritos, grandes sollozos y lamentos: es Raquel que llora a sus hijos: éstos ya no están, y no quiere que la consuelen.
José y María vuelven a Nazaret

Mt 2,19 Después de la muerte de Herodes, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José en Egipto y le dijo: 20 “Levántate, toma contigo al niño y a su madre y regresa a Israel, porque ya han muerto los que querían matar al niño.” 21 José se levantó, tomó al niño y a su madre, y volvieron a Israel.

Mt 2,22 Pero al enterarse de que Arquelao gobernaba en Judea, en lugar de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allá. Conforme a un aviso que recibió en sueños, se dirigió a la región de Galilea 23 y se fue a vivir a un pueblo llamado Nazaret. Así había de cumplirse lo que dijeron los profetas: Lo llamarán ''Nazoreo''.
Juan Bautista anuncia la venida de Jesús

Mt 3,1 Por aquel tiempo se presentó Juan Bautista en el desierto de Judea, 2 proclamando este mensaje: “Cambien su vida y su corazón, porque el Reino de los Cielos está cerca.” 3 Es a Juan a quien se refería el profeta Isaías cuando decía: Una voz grita en el desierto: Preparen un camino al Señor; hagan sus senderos rectos.

Mt 3,4 Además de la piel que llevaba colgada de la cintura, Juan no tenía más que un manto hecho de pelo de camello. Su comida eran langostas y miel silvestre. 5 Entonces la gente empezó a venir a verlo de Jerusalén, de toda la Judea y de toda la región del Jordán. 6 Confesaban sus pecados y Juan los bautizaba en el río Jordán.

Mt 3,7 Cuando Juan vio a unos fariseos y saduceos que habían venido donde él bautizaba, les dijo: “Raza de víboras, ¿cómo van a pensar que escaparán del castigo que se les viene encima? 8 Muestren los frutos de una sincera conversión, pues de nada les sirve decir: "Abrahán es nuestro padre". 9 Yo les aseguro que Dios es capaz de sacar hijos de Abrahán aún de estas piedras. 10 El hacha ya está puesta a la raíz de los árboles, y todo árbol que no da buen fruto, será cortado y arrojado al fuego.

Mt 3,11 Yo les doy un bautismo de agua para que ustedes cambien de vida. Pero después de mí viene uno con más poder que yo, y yo no soy digno de llevarle las sandalias. El los bautizará en el Espíritu Santo y el fuego. 12 Ya tiene la pala en sus manos para separar el trigo de la paja. Guardará el trigo en sus bodegas, mientras que la paja la quemará en el fuego que no se apaga.”
Jesús recibe el bautismo de Juan

Mt 3,13 Por entonces llegó Jesús de Galilea a donde estaba Juan, en el río Jordán, para que lo bautizara. 14 Juan quiso oponerse y le dijo: “¿Tú vienes a mí? Soy yo quien necesita ser bautizado por ti.”

Mt 3,15 Jesús le respondió: “Déjame hacer por ahora. De este modo haremos las cosas como es debido.” Entonces Juan aceptó.

Mt 3,16 Una vez bautizado, Jesús salió del agua. En ese momento se abrieron los Cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba como una paloma y se posaba sobre él. 17 Al mismo tiempo se oyó una voz del cielo que decía: “Este es mi Hijo, el Amado; éste es mi Elegido.”


Jesús es tentado en el desierto

Mt 4,1 El Espíritu condujo a Jesús al desierto para que fuera tentado por el diablo, 2 y después de estar sin comer cuarenta días y cuarenta noches, al final sintió hambre.

Mt 4,3 Entonces se le acercó el tentador y le dijo: “Si eres Hijo de Dios, ordena que estas piedras se conviertan en pan.” 4 Pero Jesús le respondió: “Dice la Escritura: El hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.”

Mt 4,5 Después el diablo lo llevó a la Ciudad Santa, lo puso en la parte más alta del Templo, 6 y le dijo: “Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, pues la Escritura dice: Dios dará ordenes a sus ángeles y te llevarán en sus manos para que tus pies no tropiecen en piedra alguna.” 7 Jesús replicó: “Dice también la Escritura: No tentarás al Señor tu Dios.”

Mt 4,8 A continuación lo llevó el diablo a un monte muy alto y le mostró todas las naciones del mundo con todas sus grandezas y maravillas. 9 Y le dijo: “Te daré todo esto si te arrodillas y me adoras.” 10 Jesús le dijo: “Aléjate, Satanás, porque dice la Escritura: Adorarás al Señor tu Dios, y a El solo servirás.”

Mt 4,11 Entonces lo dejó el diablo y se acercaron los ángeles a servirle.

Mt 4,12 Cuando Jesús oyó que Juan había sido encarcelado, se retiró a Galilea. 13 No se quedó en Nazaret, sino que fue a vivir a Cafarnaún, a orillas del lago, en la frontera entre Zabulón y Neftalí.

Mt 4,14 Así se cumplió lo que había dicho el profeta Isaías: 15 Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, en el camino hacia el mar, a la otra orilla del Jordán, Galilea, tierra de paganos, escuchen:

Mt 4,16 La gente que vivía en la oscuridad ha visto una luz muy grande; una luz ha brillado para los que viven en lugares de sombras de muerte.

Mt 4,17 Desde entonces Jesús empezó a proclamar este mensaje: “Cambien sus caminos, porque el Reino de los Cielos está ahora cerca.”

Mt 4,18 Mientras Jesús caminaba a orillas del mar de Galilea, vio a dos hermanos: uno era Simón, llamado Pedro, y el otro Andrés. Eran pescadores y estaban echando la red al mar. 19 Jesús los llamó: “Síganme, y yo los haré pescadores de hombres.” 20 Al instante dejaron las redes y lo siguieron.

Mt 4,21 Más adelante vio a otros dos hermanos: Santiago, hijo de Zebedeo, con su hermano Juan; estaban con su padre en la barca arreglando las redes. Jesús los llamó, 22 y en seguida ellos dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.

Mt 4,23 Jesús empezó a recorrer toda la Galilea; enseñaba en las sinagogas de los judíos, proclamaba la Buena Nueva del Reino y curaba en el pueblo todas las dolencias y enfermedades.

Mt 4,24 Su fama se extendió por toda Siria. La gente le traía todos sus enfermos y cuantos estaban aquejados por algún mal: endemoniados, lunáticos y paralíticos, y él los sanaba a todos. 25 Empezaron a seguir a Jesús muchedumbres: gente de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y del otro lado del Jordán.


Las bienaventuranzas

Mt 5,1 Jesús, al ver toda aquella muchedumbre, subió al monte. Se sentó y sus discípulos se reunieron a su alrededor. 2 Entonces comenzó a hablar y les enseñaba diciendo:

Mt 5,3 “Felices los que tienen el espíritu del pobre, porque de ellos es el Reino de los Cielos.

Mt 5,4 Felices los que lloran, porque recibirán consuelo.

Mt 5,5 Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.

Mt 5,6 Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.

Mt 5,7 Felices los compasivos, porque obtendrán misericordia.

Mt 5,8 Felices los de corazón limpio, porque verán a Dios.

Mt 5,9 Felices los que trabajan por la paz, porque serán reconocidos como hijos de Dios.

Mt 5,10 Felices los que son perseguidos por causa del bien, porque de ellos es el Reino de los Cielos.

Mt 5,11 Felices ustedes, cuando por causa mía los insulten, los persigan y les levanten toda clase de calumnias. 12 Alégrense y muéstrense contentos, porque será grande la recompensa que recibirán en el cielo. Pues bien saben que así persiguieron a los profetas que vivieron antes de ustedes.
Sal y luz

Mt 5,13 Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal deja de ser sal, ¿cómo podrá ser salada de nuevo? Ya no sirve para nada, por lo que se tira afuera y es pisoteada por la gente.

Mt 5,14 Ustedes son la luz del mundo: ¿cómo se puede esconder una ciudad asentada sobre un monte? 15 Nadie enciende una lámpara para taparla con un cajón; la ponen más bien sobre un candelero, y alumbra a todos los que están en la casa. 16 Hagan, pues, que brille su luz ante los hombres; que vean estas buenas obras, y por ello den gloria al Padre de ustedes que está en los Cielos.
Una ley más perfecta

Mt 5,17 No crean que he venido a suprimir la Ley o los Profetas. He venido, no para deshacer, sino para llevar a su forma perfecta. 18 En verdad les digo: mientras dure el cielo y la tierra, no pasará una letra o una coma de la Ley hasta que todo se realice.

Mt 5,19 Por tanto, el que ignore el último de esos mandamientos y enseñe a los demás a hacer lo mismo, será el más pequeño en el Reino de los Cielos. En cambio el que los cumpla y los enseñe, será grande en el Reino de los Cielos.

Mt 5,20 Yo se lo digo: si no hay en ustedes algo mucho más perfecto que lo de los Fariseos, o de los maestros de la Ley, ustedes no pueden entrar en el Reino de los Cielos.

Mt 5,21 Ustedes han escuchado lo que se dijo a sus antepasados: “No matarás; el homicida tendrá que enfrentarse a un juicio.” 22 Pero yo les digo: Si uno se enoja con su hermano, es cosa que merece juicio. El que ha insultado a su hermano, merece ser llevado ante el Tribunal Supremo; si lo ha tratado de renegado de la fe, merece ser arrojado al fuego del infierno. 23 Por eso, si tú estás para presentar tu ofrenda en el altar, y te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, 24 deja allí mismo tu ofrenda ante el altar, y vete antes a hacer las paces con tu hermano; después vuelve y presenta tu ofrenda.

Mt 5,25 Trata de llegar a un acuerdo con tu adversario mientras van todavía de camino al juicio. ¿O prefieres que te entregue al juez, y el juez a los guardias que te encerrarán en la cárcel? 26 En verdad te digo: no saldrás de allí hasta que hayas pagado hasta el último centavo.

Mt 5,27 Ustedes han oído que se dijo: “No cometerás adulterio.” 28 Pero yo les digo: Quien mira a una mujer con malos deseos, ya cometió adulterio con ella en su corazón.

Mt 5,29 Por eso, si tu ojo derecho es ocasión de pecado para ti, sácatelo y tíralo lejos; porque es más provechoso para ti perder una parte de tu cuerpo y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno. 30 Y si tu mano derecha es para ti ocasión de pecado, córtala y aléjala de ti; porque es mejor que pierdas una parte de tu cuerpo y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno.

Mt 5,31 También se dijo: “El que se divorcie de su mujer, debe darle un certificado de divorcio.” 32 Pero yo les digo: Si un hombre se divorcia de su mujer, a no ser por motivo de infidelidad, es como mandarla a cometer adulterio: el hombre que se case con la mujer divorciada, cometerá adulterio.
No jurar

Mt 5,33 Ustedes han oído lo que se dijo a sus antepasados: “No jurarás en falso, y cumplirás lo que has jurado al Señor.” 34 Pero yo les digo: ¡No juren! No juren por el cielo, porque es el trono de Dios; 35 ni por la tierra, que es la tarima de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del Gran Rey. 36 Tampoco jures por tu propia cabeza, pues no puedes hacer blanco o negro ni uno solo de tus cabellos. 37 Digan sí cuando es sí, y no cuando es no; cualquier otra cosa que se le añada, viene del demonio.


Amar a los enemigos

Mt 5,38 Ustedes han oído que se dijo: “Ojo por ojo y diente por diente.” 39 Pero yo les digo: No resistan al malvado. Antes bien, si alguien te golpea en la mejilla derecha, ofrécele también la otra. 40 Si alguien te hace un pleito por la camisa, entrégale también el manto. 41 Si alguien te obliga a llevarle la carga, llévasela el doble más lejos. 42 Da al que te pida, y al que espera de ti algo prestado, no le vuelvas la espalda.

Mt 5,43 Ustedes han oído que se dijo: “Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo.” 44 Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y recen por sus perseguidores, 45 para que así sean hijos de su Padre que está en los Cielos. Porque él hace brillar su sol sobre malos y buenos, y envía la lluvia sobre justos y pecadores.

Mt 5,46 Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué mérito tiene? También los cobradores de impuestos lo hacen. 47 Y si saludan sólo a sus amigos, ¿qué tiene de especial? También los paganos se comportan así. 48 Por su parte, sean ustedes perfectos como es perfecto el Padre de ustedes que está en el Cielo.


Hacer el bien sólo por Dios

Mt 6,1 Guárdense de las buenas acciones hechas a la vista de todos, a fin de que todos las aprecien. Pues en ese caso, no les quedaría premio alguno que esperar de su Padre que está en el cielo. 2 Cuando ayudes a un necesitado, no lo publiques al son de trompetas; no imites a los que dan espectáculo en las sinagogas y en las calles, para que los hombres los alaben. Yo se lo digo: ellos han recibido ya su premio.

Mt 6,3 Tú, cuando ayudes a un necesitado, ni siquiera tu mano izquierda debe saber lo que hace la derecha: 4 tu limosna quedará en secreto. Y tu Padre, que ve en lo secreto, te premiará.

Mt 6,5 Cuando ustedes recen, no imiten a los que dan espectáculo; les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que la gente los vea. Yo se lo digo: ellos han recibido ya su premio. 6 Pero tú, cuando reces, entra en tu pieza, cierra la puerta y ora a tu Padre que está allí, a solas contigo. Y tu Padre, que ve en lo secreto, te premiará.

Mt 6,7 Cuando pidan a Dios, no imiten a los paganos con sus letanías interminables: ellos creen que un bombardeo de palabras hará que se los oiga. 8 No hagan como ellos, pues antes de que ustedes pidan, su Padre ya sabe lo que necesitan.
El Padrenuestro

Mt 6, 9 Ustedes, pues, recen así:

Padre nuestro, que estás en el Cielo,

santificado sea tu Nombre,

Mt 6,10 venga tu Reino,

hágase tu voluntad

así en la tierra como en el Cielo.

Mt 6,11 Danos hoy el pan que nos corresponde;

Mt 6,12 y perdona nuestras deudas,

como también nosotros perdonamos

a nuestros deudores;

Mt 6,13 y no nos dejes caer en la tentación,

sino líbranos del Maligno.

Mt 6,14 Porque si ustedes perdonan a los hombres sus ofensas, también el Padre celestial les perdonará a ustedes. 15 Pero si ustedes no perdonan a los demás, tampoco el Padre les perdonará a ustedes.

Mt 6,16 Cuando ustedes hagan ayuno, no pongan cara triste, como los que dan espectáculo y aparentan palidez, para que todos noten sus ayunos. Yo se lo digo: ellos han recibido ya su premio. 17 Cuando tú hagas ayuno, lávate la cara y perfúmate el cabello. 18 No son los hombres los que notarán tu ayuno, sino tu Padre que ve las cosas secretas, y tu Padre que ve en lo secreto, te premiará.

Mt 6,19 No junten tesoros y reservas aquí en la tierra, donde la polilla y el óxido hacen estragos, y donde los ladrones rompen el muro y roban. 20 Junten tesoros y reservas en el Cielo, donde no hay polilla ni óxido para hacer estragos, y donde no hay ladrones para romper el muro y robar.

Mt 6,21 Pues donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón.

Mt 6,22 Tu ojo es la lámpara de tu cuerpo. Si tus ojos están sanos, todo tu cuerpo tendrá luz; pero si tus ojos están malos, todo tu cuerpo estará en obscuridad. 23 Y si la luz que hay en ti ha llegado a ser obscuridad, ¡cómo será de tenebrosa tu parte más obscura!


Poner la confianza en Dios y no en el dinero

Mt 6,24 Nadie puede servir a dos patrones: necesariamente odiará a uno y amará al otro, o bien cuidará al primero y despreciará al otro. Ustedes no pueden servir al mismo tiempo a Dios y al Dinero.

Mt 6,25 Por eso yo les digo: No anden preocupados por su vida con problemas de alimentos, ni por su cuerpo con problemas de ropa. ¿No es más importante la vida que el alimento y más valioso el cuerpo que la ropa? 26 Fíjense en las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, no guardan alimentos en graneros, y sin embargo el Padre del cielo, el Padre de ustedes, las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que las aves?

Mt 6,27 ¿Quién de ustedes, por más que se preocupe, puede añadir algo a su estatura? 28 Y ¿por qué se preocupan tanto por la ropa? Miren cómo crecen las flores del campo, y no trabajan ni tejen. 29 Pero yo les digo que ni Salomón, con todo su lujo, se pudo vestir como una de ellas. 30 Y si Dios viste así el pasto del campo, que hoy brota y mañana se echa al fuego, ¿no hará mucho más por ustedes? ¡Qué poca fe tienen!

Mt 6,31 No anden tan preocupados ni digan: ¿tendremos alimentos? o ¿qué beberemos? o ¿tendremos ropas para vestirnos? 32 Los que no conocen a Dios se afanan por esas cosas, pero el Padre del Cielo, Padre de ustedes, sabe que necesitan todo eso. 33 Por lo tanto, busquen primero el Reino y la Justicia de Dios, y se les darán también todas esas cosas. 34 No se preocupen por el día de mañana, pues el mañana se preocupará por sí mismo. A cada día le bastan sus problemas.
Hijos del reino

Mt 7,1 No juzguen a los demás y no serán juzgados ustedes. 2 Porque de la misma manera que ustedes juzguen, así serán juzgados, y la misma medida que ustedes usen para los demás, será usada para ustedes. 3 ¿Qué pasa? Ves la pelusa en el ojo de tu hermano, ¿y no te das cuenta del tronco que hay en el tuyo? 4 ¿Y dices a tu hermano: Déjame sacarte esa pelusa del ojo, teniendo tú un tronco en el tuyo? 5 Hipócrita, saca primero el tronco que tienes en tu ojo y así verás mejor para sacar la pelusa del ojo de tu hermano.

Mt 7, 6 No den lo que es santo a los perros, ni echen sus perlas a los cerdos, pues podrían pisotearlas y después se volverían contra ustedes para destrozarlos.

Mt 7,7 Pidan y se les dará; busquen y hallarán; llamen y se les abrirá la puerta. 8 Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y se abrirá la puerta al que llama. 9 ¿Acaso alguno de ustedes daría a su hijo una piedra cuando le pide pan? 10 ¿O le daría una culebra cuando le pide un pescado? 11 Pues si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡con cuánta mayor razón el Padre de ustedes, que está en el Cielo, no dará cosas buenas a los que se las pidan!

Mt 7,12 Todo lo que ustedes desearían de los demás, háganlo con ellos: ahí está toda la Ley y los Profetas.

Mt 7,13 Entren por la puerta angosta, porque ancha es la puerta y espacioso el camino que conduce a la ruina, y son muchos los que pasan por él. 14 Pero ¡qué angosta es la puerta y qué escabroso el camino que conduce a la salvación! y qué pocos son los que lo encuentran.


El árbol se conoce por los frutos

Mt 7,15 Cuídense de los falsos profetas: se presentan ante ustedes con piel de ovejas, pero por dentro son lobos feroces. 16 Ustedes los reconocerán por sus frutos. ¿Cosecharían ustedes uvas de los espinos o higos de los cardos?

Mt 7,17 Lo mismo pasa con un árbol sano: da frutos buenos, mientras que el árbol malo produce frutos malos. 18 Un árbol bueno no puede dar frutos malos, como tampoco un árbol malo puede producir frutos buenos. 19 Todo árbol que no da buenos frutos se corta y se echa al fuego. 20 Por lo tanto, ustedes los reconocerán por sus obras.
La casa edificada sobre la roca

Mt 7,21 No bastará con decirme: ¡Señor!, ¡Señor!, para entrar en el Reino de los Cielos; más bien entrará el que hace la voluntad de mi Padre del Cielo. 22 Aquel día muchos me dirán: ¡Señor, Señor! Hemos hablado en tu nombre, y en tu nombre hemos expulsado demonios y realizado muchos milagros. 23 Entonces yo les diré claramente: Nunca les conocí. ¡Aléjense de mí, ustedes que hacen el mal!

Mt 7,24 Si uno escucha estas palabras mías y las pone en práctica, dirán de él: aquí tienen al hombre sabio y prudente, que edificó su casa sobre roca. 25 Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y arremetieron contra aquella casa, pero la casa no se derrumbó, porque tenía los cimientos sobre roca. 26 Pero dirán del que oye estas palabras mías, y no las pone en práctica: aquí tienen a un tonto que construyó su casa sobre arena. 27 Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y se arrojaron contra esa casa: la casa se derrumbó y todo fue un gran desastre.”




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