Lo arquetípico



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LO ARQUETÍPICO







PSICOLOGÍA PROFUNDA Y NUEVA ÉTICA II

ERICH NEUMANN


Sinopsis

Edwin Rodríguez Paz



Discípulo y amigo del psicólogo y psiquiatra suizo Carl Gustav Jung. La primera edición de este libro aparece en 1949, aunque escrito durante la segunda guerra mundial. Es referenciado por el Dr. Serge Raynaud de la Ferrière entre más de 1200 autores citados en su literatura compuesta por 100 libros, en el Tomo I de la Serie de los 36 Propósitos Psicológicos: “Disertaciones Filosóficas. Simbología” (editorial Diana).









LA NUEVA ÉTICA











La experiencia de la Sombra en psicología profunda







Colectividad e individualidad
Ser humano moderno



La problemática del individuo y su transformación moral, para comprender los procesos característicos de la transición hacia la nueva ética.
Tener presente las conexiones entre lo colectivo y el individuo: vinculación de la problemática colectiva con el destino de los individuos, en los que se hace patente.
Anteriormente los problemas del alma o un “pecado grave” tenía para la consciencia un peso amenazante para la existencia total, el núcleo vital y el “alma”. El ser humano moderno en cambio lo experimenta solo como una situación de su consciencia y de su Yo. El conflicto se interpreta como fracaso, descalabro, insuficiencia para afrontar la situación o el problema vital, pero casi nunca se siente como puesta en peligro o en cuestión la totalidad del ser humano. En la mayoría de los casos el sujeto solo siente que está en prueba la integridad de su Yo y se defiende energéticamente contra la comprensión de la amplitud y alcance de su problemática.
El desarrollo psíquico del hombre moderno comienza con el problema moral y su reorientación, que se cumple por la asimilación de la “Sombra” y la reelaboración de la “Persona” (C. G. Jung. El Yo y el inconsciente). Expongo este proceso en terminología junguiana de la psicología analítica de Carl Gustav Jung porque ella es perfectamente diferenciada. Lo mismo podría hacerse en sus primeras etapas en términos adlerianos o freudianos.
El planteamiento moral de la dirección analítica se formula claramente en el concepto de la «personalidad de la Sombra». El ámbito de la Sombra y el encuentro con él, está al comienzo de la vía que conduce a través de jerarquías de regiones psíquicas que se presentan a la experiencia en todo desarrollo profundo.
El efecto desilusionador del encuentro con la propia Sombra – parte negativa inconsciente de la personalidad – se produce cuando el Yo ha vivido en identificación con la Persona y con los valores colectivos de la época.
La ingenua susceptibilidad del Yo que se ha identificado más o menos con todo lo bueno y lo bello recibe un duro golpe y el sacudimiento de esa posición es el contenido esencial de la primera fase del análisis.







Ingenuidad e inocencia

Antes la enfermedad o el fracaso se experimentaban dentro de las categorías de pecado, culpa y castigo, esta reacción es más bien ajena al ser humano moderno, pero no a su inconsciente. La situación se concibe como un efecto procedente de otros seres humanos, de las circunstancias, del medio o de la herencia y de la cual la personalidad es el objeto pasivo. El Yo – ante la situación – se siente inocente, pues no puede identificarse responsablemente con el Yo de la temprana infancia.







Ilusión, lo ilusorio, el «maya» de la filosofía oriental
Imagen onírica de la Sombra

En el encuentro con la Sombra el Yo se sale de su identificación de “Persona” con los valores colectivos.
El trabajo analítico reductivo de Freud y Adler ha traído ampliamente a la luz el lado de Sombra de la psique humana en su contraste con la autovaloración ilusionista del Yo.
El encuentro con el “otro lado” – con la parte negativa – tiene por consecuencia una serie de sueños en los que la Sombra sale al encuentro del Yo en forma de mendigo, malvado, paria, bufón y fracasado, humillado y ofendido, enfermo y salteador.










Destronamiento del Yo y de su mundo de valores







Un aspecto de la Sombra es la “Bruja mala” del cuento de la Bella Durmiente, que adquiere forma de dragón; también la Bestia, de la Bella y la Bestia.
En Astrología esta representada por Plutón y Saturno

Lo que sacude al individuo es la necesidad de comprender que el “otro lado” – a pesar de su carácter ajeno y hostil al Yo – es parte de la propia personalidad.
La gran y terrible enseñanza de «tú eres Eso»1, conduce como un leitmotiv a través de toda la psicología profunda, comienza con el encuentro con la Sombra, por un doloroso y al principio disonante acorde.
La confrontación individual obliga a penetrar en una profundidad que voluntariamente preferiría no asumir.
Zozobra la antigua imagen idealizada del Yo y se llega al peligroso reconocimiento de la dualidad y aún, multiplicidad de la propia existencia. Proceso en el que el Yo esta obligado a reconocerse como malvado, enfermo, asocial, doliente, odioso y restringido. Vía analítica que disuelve la inflación del Yo, haciéndole experimentar sus limitaciones, unilateralidad, prejuicios, iniquidad.
Reconocerse infantil y malogrado, aborrecible e infeliz, hombre bestia y pariente del mono, de índole sexual y de rebaño, produce una violenta sacudida a cualquier Yo identificado con valores colectivos.
El problema de la Sombra tiene raíces profundas – y se hace cuestión de vida o muerte – cuando la exploración penetra hasta las raíces del mal, donde la personalidad experimenta en su propia estructura su coopertenencia a lo que es enemigo del ser humano: impulso de agresión y destrucción.
1 El autor alude a las enseñanzas de los Upanishads y la Vedânta / El Dr. Serge Raynaud de la Ferrière remite también a esta fórmula de los Vedas: TAT TVAM ASI / Tú eres Aquello / objetivo de la Sabiduría, identidad natural del Sí-Universal con el Sí-particular (Yug, Yoga, Yoghismo, Una Matésis de Psicología. Edición Diana).










La asunción del mal







Estudios de Carl Gustav Jung y de Mircea Eliade sobre Satanás y Mefistófeles
Ver también la Carta XV del Taro
Proceso de Individuación

Se presenta al individuo la necesidad de “aceptar” su propio mal. Tal acto no puede disimularse ni disminuirse. La situación es más dura cuando el mal no aparece colectivamente dado.
Mi mal no lo es para mi vecino, o a la inversa, es lo que constituye la dificultad de la situación moral. La distinción entre mi mal y el mal general es una parte del autoconocimiento, de la que no puede dispensarse nadie en un proceso de individuación.
Se sacrifica la exaltación inflacionista del Yo viéndose obligado a llegar a un “acuerdo de caballeros “ con la Sombra, tendencia muy distinta a la directiva de absolutización y perfección propias de la antigua ética.

























Encuentro con la Sombra
Violencia y complejo
Poder

El encuentro con la Sombra lleva aparentemente a una nivelación moral de la personalidad. Presupone la disposición a ver el hermano oscuro – no sólo para dejarlo languidecer en prisión como algo suprimido – sino para darle libertad y permitirle participar en la vida.
La aceptación de la propia imperfección es tarea extraordinariamente difícil. Cuando en un sueño un corcovado salta la valla y se lanza a la garganta del durmiente exclamando: yo también quiero vivir, ha quedado marcado el carácter furtivo y violento de la Sombra. Usa siempre la violencia, en la acción del inconsciente experimentada por el Yo se introducen violentos contenidos de Sombra, al principio desconocidos y ajenos a la consciencia. La problemática de la Sombra y el conflicto moral surgen entonces frente al Yo bajo la forma disfrazada pero acometedora del “complejo”. La reducción freudiana y adleriana de la neurosis al impulso sexual o a la voluntad de poderío reposa precisamente en esta irrupción de la Sombra en forma de síntoma o complejo.







La irrupción del lado oscuro en Occidente y sus consecuencias




“Los “ismos” doctrinas sin poder ninguna resolver los problemas, porque mientras el materialismo ofrezca la “receta” la humanidad no podrá evolucionar en forma verdadera” S. R. de la Ferrière. Una Matésis de

Psicología, págs 495 y 541 (Edición Diana).


La invasión del lado oscuro en la consciencia de Occidente durante los últimos ciento cincuenta años se ha hecho visible en muchos terrenos simultáneamente, y se ha convertido en problema.

Fenómeno condicionado por el proceso de masificación, que ha vigorizado el fenómeno de lo colectivo y a un predominio cada vez más evidente del acaecer colectivo sobre lo individual.


La invasión del lado oscuro corresponde a un desplazamiento de la balanza psíquica hacia lo bajo, la tierra, descubriéndose el ser humano abominable, desdichado, malvado, primitivo, tomando lugar en la cultura de nuestra época. Lo decisivo es el descubrimiento de la naturaleza primitiva del ser humano, exigiendo ahora una nueva posición en el mundo y en el cosmos.
El condicionamiento por la naturaleza: herencia y constitución, el ser humano-masa y la estructura impulsiva del individuo, lo inconsciente como determinante decisivo – todos estos factores, en su unívoco significado – apuntan al reconocimiento del lado oscuro.
Secularización, materialismo, empirismo y relativismo interpretan este punto de inflexión en contraste con el hombre medieval y su orientación cósmica.






La quiebra del mundo colectivo de valores y las reacciones de huída





En Astrología la huída, la ilusión y el autoengaño están representados por el signo de Los Peces y el planeta Neptuno

Pueden distinguirse dos formas fundamentales de reacción: 1. la reacción deflacionista, de tipo colectivista y desvaloriza al individuo y al Yo; 2. inflacionista, es individualista y los sobrestima y sobrevalora.

Ambas son tentativas inconscientes de rehuir el auténtico problema, eluden engañosamente la necesidad de una nueva ética para resolver los conflictos del ser humano moderno.


La primera respuesta al sacudimiento del antiguo orden de valores es nihilista y negativista y comprende múltiples formas de deflación de la autovaloración humana. Si el mundo de valores de la consciencia es ilusorio, toda renovación por medio de la consciencia es imposible y debe renunciarse a ella.
Aparece una identificación del Yo con los antivalores colectivos, en oposición a la identificación con los valores colectivos que caracterizaba a la antigua ética.




Consciencia y conocimiento
Materialismo
Concepciones del Mundo

Consciencia y conocimiento se convierten en pseudo magnitudes. La consciencia es entonces sólo un medio para el afloramiento de fuerzas impulsivas inconscientes y el espíritu y el conocimiento sólo valen como instrumentos de cualquier constelación de impulsos del grupo o del individuo.

Esta reacción nihilista es una radicalización de la tendencia materialista que pertenece al conjunto de síntomas de la irrupción del lado oscuro en el mundo occidental.


También en las direcciones de orientación materialista se llega a la reducción y deflación de la autovaloración del ser humano, en cuanto la consciencia y el lado del espíritu y los valores se convierten en el epifenómeno de una infraestructura de la otra índole. Así como los valores se ven sociológicamente sólo como ideologías y superestructuras de lo “realmente” dado, así también los hechos culturales se ven psicoanalíticamente sólo como los “inauténticos” productos de compromiso de una estructura psíquica que es por esencia inconsciente.
En todos los casos, tal posición fundamental pesimista-defacionista es expresión de un profundo sacudimiento de la consciencia por la experiencia del lado de Sombra del mundo.
Mientras la ética judeocristiana experimentaba los contrastes de manera dualista, la reacción nihilista es monística negativa, reduce el principio de las oposiciones a una estructura materialista, y explica uno de los términos de la oposición, el espíritu, como epifenómeno.
La otra forma de reacción, la inflacionista, es monista pero con sentido contrario. Es pleromático-mística, una concepción del mundo notable, pasando la realidad como algo dado. Es pleromática (término gnóstico en el que el cosmos aparece como un despliegue de la divinidad), en que la divinidad no se ha manifestado aún en el mundo. Es mística porque la unión con el pléroma sólo ha de alcanzarse mística o imaginariamente.
Una última forma de reacción ante la urgencia que va tomando el problema de la Sombra es el esfuerzo por permanecer libre de los valores y concebir la vida de modo behaviorista, libertino o utilitario.
Por su escisión interna, los individuos dogmáticamente unilaterales constituyen una capa humana intermedia sumamente insegura, que fracasa en cualquier situación de auténtica lucha o decisión.






La Nueva Ética como Ética Total





La percepción de la realidad, el liberarse de las ilusiones y lo auténtico, son aspectos del Saber

La nueva ética es “total”, en dos sentidos: 1. no es individualista, no considera la situación ética del individuo únicamente sino que toma en cuenta la actitud individual sobre lo colectivo; 2. no es una ética parcial de la consciencia sino que toma en consideración el efecto de la actitud consciente sobre el inconsciente, colocando como portador de la responsabilidad no únicamente al Yo como centro de la consciencia, sino a la personalidad total.

La consideración de la Sombra en lo externo hace a la responsabilidad ética tomar en cuenta al primitivo ser humano-masa, en lo individual interno hace responsable con el ser humano-masa-primitivo, perteneciente a la constitución interna de toda personalidad.






Aceptación y reconciliación de mí mismo y del prójimo

Lo colectivo externo con sus tendencias arcaicas tiene su representante en el inconsciente colectivo de cada ser individual.

La nueva ética está bajo el signo de una mayor comprensión, verdad más total y conocimiento exento de ilusiones acerca de la naturaleza humana común, auténtico logro de la psicología profunda.

La responsabilidad respecto al grupo presupone una personalidad que ha solucionado favorablemente su problema de la Sombra. La nueva ética reposa sobre la toma de consciencia de las fuerzas positivas y negativas de la estructura humana y sobre su incorporación consciente a la vida del individuo y de la comunidad.

Mi cara sombría es parte y exponente de la cara sombría de la humanidad en general, si es asocial, ávida, cruel, pobre y miserable, entonces tras mi reconciliación con ella está mi reconciliación con el hermano oscuro de la humanidad, y en cuanto la acepto y me acepto en ella, acepto con ella también esa parte de la humanidad, que como Sombra mía es “mi prójimo”.








Aceptación de la Sombra y vinculación con el lado primitivo





Afloramiento de lo pagano que yace bajo la cultura ética judeocristiana.
Carl Gustav Jung: Psicología y Religión; La Integración de la Personalidad; Psicología y Alquimia; Aión.

El Yo vive la vinculación con la Sombra como su copartícipe a la especia humana y a su historia dentro de la experiencia interna, al reconocer en sí mismo una multitud de estructuras psíquicas aprióricas en forma de impulsos, instintos, imágenes primordiales, símbolos, concepciones arquetípicas y modos de comportamiento primitivos.

En este encuentro se hace consciente la psicología grupal del ser humano y del fenómeno fundamental de que el ámbito del Yo y de la consciencia – que diferencia a los seres humanos entre sí – comprende una reducida parte del mundo psíquico, de infinita extensión.


El afloramiento de elementos y símbolos paganos conectados con la Sombra – pero no exclusivamente con ella – es expresión clara del vínculo con un estrato psíquico anterior, que yace bajo la cultura ética judeocristiana en el ser humano moderno.
Paso por alto los elementos positivos, constructivos y favorables al desarrollo de la consciencia de este estrato profundo del inconsciente.
La nueva ética al aceptar los contenidos inconscientes y articularlos a la consciencia, en lugar de reprimirlos o suprimirlos, se coloca ante la tarea de reelaborarlos.




Santa Fe de Bogotá, D.C. Septiembre 2000


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