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LITERATURA PAU







LITERATURA DEL SIGLO XVIII. ENSAYO Y TEATRO

La Ilustración es un movimiento racionalista del s. XVIII cuyas principales características pueden resumirse en estas tres: RACIONALISMO: la razón es la única base del saber; UTOPISMO: el uso de la razón permitirá un progreso constante e ilimitado; REFORMISMO: para lograr estos progresos los reyes y los gobiernos absolutistas proponen reformas (Despotismo ilustrado, cuyo lema es “todo para el pueblo pero sin el pueblo”). Un excelente vehículo de difusión de las ideas ilustradas fue la Enciclopedia (D’Alembert y Diderot).



EL Neoclasicismo es la corriente estética del siglo XVIII, que supone una vuelta al modelo clásico greco-latino. Sus principales características son las siguientes: Tendencia a expresar modelos genéricos, universales, y no temas personales o nacionales; el arte y la literatura se ven sometidos a unas normas fijas controladas por instituciones del Estado como las Reales Academias; propósito educativo: las obras deben tener un sentido moralizante y una finalidad didáctica que sirva para reformar la sociedad de acuerdo con los ideales ilustrados.

La aplicación de estos principios repercutió en la evolución de los géneros literarios: escaso desarrollo de la novela de tipo recreativo y de la poesía subjetiva; auge extraordinario del ensayo, género en el que se exponían las ideas ilustradas; interés por el teatro, debido a sus repercusiones sociales.

El Neoclasicismo no se dio a lo largo de todo el siglo XVIII: en las primeras décadas del siglo sigue vigente el estilo posbarroco; y en las últimas décadas se abre paso el Prerromanticismo, corriente que reivindica la primacía del sentimiento sobre la razón, y que tiene su origen en el movimiento literario alemán denominado Sturm und Drang (Tormenta e impulso).

LA PROSA DEL SIGLO XVIII. Los géneros literarios en prosa que se cultivan son: la novela, poco; el ensayo, que es el género más importante; y la prensa, que va adquiriendo importancia a lo largo del siglo como vehículo de las nuevas ideas (El Censor, 1781-87).

LA NOVELA. Podemos destacar tres novelas escritas en este Siglo de las Luces: Vida, de Diego de Torres Villarroel: es una autobiografía novelada que presenta una sátira de la decadencia cultural y científica de la época; su estilo es un ejemplo de la perduración del estilo barroco en su vertiente conceptista; Historia del famoso predicador Fray Gerundio de Campazas, alias Zotes, del padre Isla: es una sátira sobre los malos predicadores (que debían ser bastante numerosos y que imitaban el estilo barroco) y contra las supersticiones; Eusebio (1786), de Pedro Montengón: es una novela pedagógica.

EL ENSAYO. Género de longitud y estructura variada en el que se presentan desde una perspectiva personal y sin carga erudita temas científicos o de pensamiento. Se convirtió en el medio más eficaz para difundir la nueva actitud ante la ciencia y los cambios políticos, sociales y morales de la Ilustración. El ensayo se escribe con un lenguaje claro, conciso y sencillo (huyendo de las complicaciones barrocas); es una prosa directa y precisa, a medio camino entre la disertación científica y la conversación, reflejo de la lengua culta y animada utilizada en las tertulias de la época (como la de la Fonda de San Sebastián). Los escritores más destacados del siglo XVIII que cultivan el ensayo son Feijoo, Jovellanos y Cadalso.

-Fray Benito Jerónimo Feijoo (1680-1768): Su importancia radica en ser un divulgador de las novedades científicas y de pensamiento europeas. Es autor de numerosos ensayos didácticos de tipo enciclopédico entre los que destaca Teatro crítico universal, compuesto por ocho tomos de ensayos largos dirigidos a un receptor anónimo. Los temas tratados son variadísimos: física, matemáticas, historia, agricultura, costumbres, la moda… Su prosa es clara y directa (lejos del estilo abarrocado que aún perduraba), adecuada para un público amplio, circunstancia necesaria para cumplir la finalidad educativa que se había propuesto.

Gaspar Melchor de Jovellanos (1744-1811). Fue el mayor representante de la ilustración española. En cuanto a su prosa, la mayor parte no es propiamente literaria, sino que consiste en ensayos dedicados a la reforma de diversos aspectos de la sociedad: agricultura, educación, espectáculos públicos,… Sus ensayos más destacados son tres: Informe sobre la ley agraria: estudia las causas del atraso de la agricultura española y propone una serie de medidas para superarlo; Memoria sobre espectáculos y diversiones públicas: estudia la historia de diversos juegos y espectáculos y propone una serie de reformas. Memoria sobre educación pública: ensayos en los que expone unas ideas pedagógicas muy avanzadas.

José Cadalso y Vázquez (Cádiz, 1741-Gibraltar, 1782). Su obra más importante está escrita en prosa, en forma ensayística. Son las Cartas marruecas (obra narrativa más representativa de la Ilustración): suponen una interpretación crítica de España. La obra es un conjunto de epístolas que se intercambian tres corresponsales (Gazel, Ben Beley y Nuño), de modo que España es vista también desde perspectivas distintas. La estructura sigue el modelo de otras obras epistolares en boga por entonces, como las Cartas persas de Montesquieu. La crítica de la nación se centra en la historia de España y en la sociedad española del siglo XVIII; se repasan y critican las costumbres, las ideas y la organización social hispánica. En cuanto a su estilo, las Cartas marruecas están escritas con un carácter conversacional. Todavía habría que hablar de dos obras más en prosa escritas por Cadalso: Los eruditos a la violeta: es una sátira contra los falsos sabios; Noches lúgubres: elegía en prosa que se enmarca en la literatura sepulcral del prerromanticismo. La obra recoge, en forma de diálogo, la historia de Tediato, quien, tras la muerte de su amada, quiere desenterrarla y quemarse junto a ella. Las Noches es un preludio importante del Romanticismo español



EL TEATRO DEL SIGLO XVIII.

Se produjeron frecuentes y virulentas polémicas entre los defensores del teatro posbarroco, continuista y popular, y los partidarios del teatro ilustrado.



EL TEATRO POSBARROCO. La comedia posbarroca, que es capaz de satisfacer el gusto popular por lo asombroso, lo extraordinario y lo aparatoso, triunfa durante la primera mitad de siglo. Se representan diferentes tipos de comedias: Comedias de capa y espada, Comedias de magia y Comedias heroicas. También triunfaron los autos sacramentales y los sainetes, herencia del teatro popular barroco. El sainete es una pieza teatral breve de carácter cómico sobre la vida y costumbres de la época cuyo máximo representante es Ramón de la Cruz

EL TEATRO NEOCLÁSICO. Los neoclásicos se oponen al teatro popular posbarroco porque este no respetaba las más elementales reglas de composición, realismo y moralidad. Si el teatro de la primera mitad es entretenido y espectacular, el del último tercio del siglo es didáctico. Los neoclásicos abogan por la renovación del drama español en los aspectos formales y morales. Es un teatro que pretende ser estructuralmente perfecto, respetando las reglas de las tres unidades, y de contenido educativo.

El teatro neoclásico no tuvo éxito, a excepción de la tragedia Raquel (1778), de Vicente García de la Huerta, y de las comedias de Leandro Fernández de Moratín.



LEANDRO FERNÁNDEZ DE MORATÍN (1760-1828). Es el dramaturgo más sobresaliente del teatro neoclásico, creador de una comedia de forma clásica y finalidad didáctica, que plantea una suave crítica de las costumbres de la época. Su producción dramática se limita a cinco comedias, que satirizan los matrimonios concertados (El viejo y la niña, El barón y El sí de las niñas), la educación de los jóvenes (La mojigata) y las comedias populacheras de la época (La comedia nueva o el café). El sí de las niñas es una clara muestra de comedia neoclásica: siguiendo la preceptiva dramática respeta las unidades de tiempo (comienza a las 7 de la tarde y acaba a las 5 de la mañana), de lugar (una posada de Alcalá de Henares) y de acción (un solo conflicto escénico). Denuncia los matrimonios de conveniencia, la mala educación de los jóvenes y el abuso de autoridad.

ROMANTICISMO LITERARIO DEL SIGLO XIX

El Romanticismo es un movimiento cultural, literario y artístico que se desarrolla en Europa y América en la primera mitad del siglo XIX que se caracteriza por la búsqueda de un mundo ideal y el rechazo de la sociedad materialista. Presenta las siguientes características: Individualismo y subjetivismo; Irracionalismo: se expresan las emociones, los sueños y las fantasías de cada autor; Búsqueda y defensa de la libertad: en literatura se manifiesta en la oposición a toda norma, particularmente a las reglas neoclásicas, y en la búsqueda de la originalidad y el estilo personal; Idealismo, que lleva a la búsqueda de ideales inalcanzables; Nacionalismo: se exaltan los valores populares y nacionales propios de cada país. Los temas de la literatura romántica son: Los sentimientos del autor, que brotan de la insatisfacción ante el mundo y ante la vida: la tristeza, la soledad, la melancolía, la desesperación, el amor idealizado, la búsqueda de una felicidad imposible…; La rebeldía y la evasión: la imposibilidad de llevar a cabo sus ideales se manifiesta en dos actitudes distintas: la rebeldía, ligada a la exaltación de la libertad y de los personajes que simbolizan la oposición al orden establecido (el pirata, el bandido, el mendigo); y la evasión o huida de la realidad, producto de la insatisfacción ante el mundo que rodea al escritor y que le lleva, por los caminos de la imaginación, a mundos lejanos y desconocidos como la Edad Media, (evasión en el tiempo), países y tierras considerados misteriosos y exóticos, como el Oriente (evasión en el espacio y exotismo) y el mundo de la fantasía y de los sueños (irracionalismo); La naturaleza y el paisaje: la descripción del paisaje se adapta a los sentimientos del autor (subjetivismo). Así, predominan los paisajes tristes y melancólicos (la caída de la tarde, la noche, el claro de luna, las ruinas…), o aquellos que expresan mejor el alma atormentada del autor (el mar embravecido, la tempestad, las montañas agrestes, los bosques impenetrables, los ambientes sepulcrales…).



En general, la estética romántica está basada en el desequilibrio, en la intensidad y en el dramatismo. Esto tiene su correspondencia en un lenguaje efectista repleto de exclamaciones, frases entrecortadas, interrogaciones retóricas, hipérboles, etc., y en un estilo retórico, en ocasiones declamatorio y exagerado.

El Romanticismo fue en España un movimiento tardío y efímero, de corta duración, apenas una década (1834-1844; el posromanticismo perdura hasta 1868). Llegó con el regreso de los exiliados liberales tras la muerte del rey absolutista Fernando VII (1833), alcanzó su apogeo en 1835 con el estreno del drama Don Álvaro o la fuerza del sino, del Duque de Rivas y, salvo los casos de Bécquer y Rosalía de Castro, desapareció hacia mediados de siglo.

LA POESÍA ROMÁNTICA. La poesía lírica adquirió un gran desarrollo durante el Romanticismo, ya que era el género más apto para la expresión de sentimientos, aunque no produjo obras de gran valor. Los poetas más destacados son Espronceda (prototipo de romántico liberal y exaltado), Bécquer y Rosalía de Castro (ambos, poetas posrománticos).La poesía romántica puede dividirse en poesía lírica, poesía narrativa y poesía lírica posromántica. POESÍA LÍRICA. El tema más frecuente es la expresión de sentimientos frecuentemente fundidos con un paisaje que refleja tristeza. También trataron asuntos de carácter social (protesta contra las normas sociales: Canción del pirata, de Espronceda). Presenta un estilo retórico y altisonante, lleno de exclamaciones. Formalmente, destaca la polimetría, aunque la composición más usada fue el Romance. POESÍA NARRATIVA. Podemos dividirla en poemas extensos y poemas breves. Poemas extensos, de varios miles de versos. Los poemas más destacados de esta modalidad son: El moro expósito, del duque de Rivas, basado en la leyenda de los siete infantes de Lara; El estudiante de Salamanca, de Espronceda: poema lírico-narrativo de cerca de dos mil versos polimétricos que relata la leyenda del joven libertino don Félix de Montemar, quien simboliza la exaltada y rebelde vitalidad romántica.; El diablo mundo, también de Espronceda: poema lírico, filosófico y social con una estructura muy desordenada y con mezcla de fragmentos líricos, narrativos y teatrales. Poemas breves. Son poemas histórico-legendarios en los que la composición más utilizada es el romance. Como obra destacada puede citarse Romances históricos, del duque de Rivas. POESÍA LÍRICA POSROMÁNTICA. El Posromanticismo es el periodo de transición que va desde 1845 hasta 1870. Es una poesía subjetiva, intimista, que utiliza el poema breve y un lenguaje sencillo pero poético. Destacan Bécquer y Rosalía de Castro. Lo que diferencia a estos dos poetas de los puramente románticos es: su lirismo, que es intimista y sincero (los románticos expresan un lirismo más general y más exagerado); su forma de expresarse, sencilla y directa y mediante sugerencias simbólicas (frente a la expresión altisonante, retórica y efectista de los románticos); pero los sentimientos que expresan son los mismos: tristeza, melancolía, amargura, desolación, amor… Las Rimas es la obra poética de Bécquer, y tiene una enorme influencia posterior en los grandes poetas del siglo XX como Machado, J.R. Jiménez y poetas del 27 (Cernuda y Alberti). Por lo que respecta a su obra en prosa, hay que mencionar las Leyendas, relatos fantásticos ambientados en su mayoría en la Edad Media (El rayo de luna). Rosalía de Castro escribió en gallego Cantares galegos, sobre los paisajes y la vida rural de su tierra, y Follas novas, expresión de sus sentimientos de dolor y desengaño. Su única obra en castellano, En las orillas del Sar, uno de los libros fundamentales de la lírica moderna castellana, es la expresión de sus sentimientos más íntimos.

LA PROSA ROMÁNTICA. Tres son los géneros de la prosa romántica: el costumbrismo, la novela histórica y el artículo periodístico. EL COSTUMBRISMO responde al gusto romántico por lo popular y lo peculiar de cada país o región. En forma de artículo periodístico, se describen costumbres populares, personajes y oficios típicos del país. El costumbrismo trata de reflejar con cierta nostalgia las costumbres que están en peligro de desaparecer. Los dos autores más importantes son: Ramón de Mesonero Romanos, que describió las costumbres y el ambiente madrileños en sus Escenas matritenses; Serafín Estébanez Calderón, observador y cantor del mundo popular andaluz en sus Escenas andaluzas. Larra escribió también artículos de costumbres, pero con una intención crítica inexistente en los autores anteriores; LA NOVELA HISTÓRICA, creación indiscutible del Romanticismo, triunfó en España por influencia del escocés Walter Scott y de los franceses Alejandro Dumas y Víctor Hugo. El interés romántico por la edad media y por el pasado nacional explican el auge de este tipo de novelas en la época. Las más representativas pueden ser: El señor de Bembibre, de Enrique Gil y Carrasco, ambientada en la región de El Bierzo en el siglo XIV y en torno a la orden de los templarios; El doncel de don Enrique el Doliente, de Larra. Son recreaciones fantásticas en las que abunda lo maravilloso. Las novelas históricas se difundían en forma de libro, pero sobre todo por medio de la prensa, como novela por entregas o novela de folletín. La novela de folletín tuvo gran importancia como fenómeno sociológico, ya que se trata de la primera manifestación de una literatura impresa masiva, que llegó a grandes capas de la población. LARRA Y LOS ARTÍCULOS PERIODÍSTICOS. Larra se distingue por su personalidad crítica, su actitud reformadora y europeizante, su incansable lucha por la libertad y sus dotes de observador irónico de la realidad. Larra fue el gran periodista español del siglo XIX. Su estilo podría definirse como ágil, directo, irónico e ingenioso. Sus artículos suelen clasificarse temáticamente en tres grupos: Artículos de costumbres: critican la sociedad española de su tiempo, atrasada e inculta (la grosería y la falta de educación en El castellano viejo). Su costumbrismo no se basa en la nostalgia del pasado, sino en la defensa de la europeización y la modernización del país (su modelo es Francia). Larra no pretende sólo describir las costumbres, sino contribuir a reformarlas; Artículos políticos: en ellos Larra combate el absolutismo, el carlismo y la intransigencia en materia de religión (causantes, según él, del atraso español) y elogia el progreso, la tolerancia y la libertad (Nadie pase son hablar al portero); Artículos de crítica literaria: son comentarios sobre diversas obras literarias, en especial teatrales, y en ellos refleja Larra su defensa de la libertad en el arte y la aceptación de las innovaciones teatrales del Romanticismo.

EL TEATRO ROMÁNTICO. Es el género más representativo del Romanticismo. Sus principales características son las siguientes: Rechazo de las reglas neoclásicas y de la intención moralizante típicas del teatro del siglo XVIII. No respetan las unidades de acción, lugar y tiempo; mezcla de lo trágico y lo cómico y de prosa y verso en una misma obra; ahora la finalidad es conmover al público y emocionarlo; Trata los problemas del hombre romántico pero ambientándolos en la Edad Media. Expresa el conflicto existencial de la época, el choque entre los ideales y la realidad: amores imposibles por encima de los convencionalismos sociales, la libertad, la rebeldía, venganzas, desafíos, suicidios, etc. De esta característica se derivan las dos siguientes: el tema básico de los grandes dramas románticos españoles es el triunfo del destino sobre el amor; su marco histórico es casi siempre medieval, como en la novela de la época, pero no se trata de reconstruir el pasado, sino de situar en él los conflictos del presente; la escenografía adquiere gran importancia, con predominio de ambientes fuera de lo común: ambientes medievales, castillos, monasterios, bosques, escenas nocturnas, paisajes de naturaleza abrupta, cementerios, tormentas. Esto va acompañado del desarrollo de aspectos técnicos como el decorado, el vestuario, los efectos de luz y sonido.

Los autores más importantes son: Francisco Martínez de la Rosa, que introdujo el teatro romántico en España con dos dramas: La conjuración de Venecia y Abén Humeya; Ángel Saavedra, duque de Rivas, liberal exiliado que al volver a España estrenó, en 1835, su obra Don Álvaro o la fuerza del sino, que constituyó el triunfo definitivo del Romanticismo en el teatro; Juan Eugenio Hartzenbusch, recordado por su drama Los amantes de Teruel; José Zorrilla, máximo representante del romanticismo tradicional español que se dio a conocer con un poema recitado durante el entierro de Larra, es el autor de Don Juan Tenorio, la obra más popular del teatro romántico en España, que se estrenó en 1844, y desde entonces se representa todos los años en alguna localidad española (el 1 de noviembre, día de Todos los Santos).



NOVELA REALISTA Y NATURALISTA DEL SIGLO XIX

El realismo es un movimiento literario que triunfa en Europa hacia 1850 y que se propone, como principal objetivo, reflejar fielmente la realidad social de la época. Las principales características de la literatura realista son las siguientes: El tema esencial es la realidad que rodea al escritor, los problemas y aspiraciones de la clase media; A imitación del científico, la observación rigurosa de la sociedad es el punto de partida del escritor (esto se plasma en minuciosas descripciones); Verosimilitud: los argumentos se basan en la realidad vulgar, cotidiana, con personajes y ambientes reales, contemporáneos; La reproducción fiel de la realidad se ejerce en dos direcciones: lo social (descripción de ambientes, costumbres y formas de vida colectivas) y lo psicológico (descripción de caracteres y personajes); La novela es el género fundamental del realismo. Es el género más apto para describir la realidad social. El género novelístico experimentará un extraordinario desarrollo cuantitativo y cualitativo. (En cambio, la poesía del periodo realista tiene escaso valor literario, mientras el teatro sigue utilizando los procedimientos románticos sin alcanzar grandes resultados); Presencia de un narrador omnisciente que sabe todo sobre los personajes; Protagonista conflictivo: la novela gira en torno a un protagonista, que con frecuencia da título a la obra. La novela se convierte en el relato de su conflicto, que básicamente consiste en el choque entre sus aspiraciones personales y las normas sociales. De este choque el protagonista suele salir derrotado. El escritor realista aspira a que este conflicto personal exprese una problemática social; Estilo sobrio, sencillo, sin complicaciones formales. El lenguaje se adapta a la condición social de los personajes, por lo que se utilizan diversos registros idiomáticos: coloquial, familiar, hablas locales, etc.

EL NATURALISMO. Es una forma especial de realismo que surge en Francia en las útlimas décadas del XIX. Su creador fue Emile Zola. De las teorías filosóficas y científicas de la segunda mitad del XIX tomó Zola las bases de su doctrina: el determinismo biológico y social, el método experimental y el socialismo. La aplicación de estas teorías da como resultado una novela con las siguientes características: Temas y asuntos relacionados con la miseria humana: alcoholismo, corrupción, bajas pasiones, enfermedades mentales y hereditarias, etc.; Preferencia por los ambientes tristes, sórdidos o miserables; Documentación exhaustiva y observación rigurosa de la realidad como método de trabajo. En España, el naturalismo influyó en autores como Galdós, Clarín y Pardo Bazán, que aceptaron principalmente el método basado en la observación y documentación, pero rechazaron en general los demás elementos.



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