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Claves educativas de Las crónicas de Narnia 3. La travesía del Viajero del Alba



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Claves educativas de Las crónicas de Narnia 3. La travesía del Viajero del Alba

La tercera entrega de la adaptación cinematográfica de las Crónicas de Narnia de C.S. Lewis corresponde al quinto de los siete libros de la serie y en él aparecen los dos hermanos Pevensie más jóvenes -Lucy y Edmund-, reaparece Caspian ya como rey y se incorporan otros personajes en un viaje que tiene como destino el Fin del Mundo.



Los relatos de fantasía y la dimensión espiritual

Es un hecho que los relatos de aventuras fantásticas no solo producen fascinación sino que animan a una exploración que a la vez que suponer descubrimientos exteriores invita a itinerarios interiores. La literatura aquí se convierte en cantera para el cine. Tolkien y El señor de los anillos, Barrie y Peter Pan, Dahl y su Charlie y la fábrica de chocolate y por su puesto, Lewis y las Crónicas de Narnia.

Este profesor, crítico y novelista al que pudimos ver en "Tierras de penumbra" de Richard Attenborough era un creyente convencido, pertenecía a la Iglesia de Inglaterra, que tuvo su proceso de conversión que contaría en el libro autobiográfico "Sorprendido por la alegría". Ayudado por Tolkien y Hugo Dyson profundizó en su fe escribiendo libros especialmente significativos como "Cartas del diablo a su sobrino", "El problema del dolor" y un texto muy sugerente sobre el duelo tras la muerte de su esposa que se titula "Una pena en observación".

Los creadores de fantasía nos muestra dos mundos: el real y el fantástico. En este caso Narnia e Inglaterra en la Segunda Guerra Mundial. El mundo real es lo ordinario y natural, Narnia será lo extraordinario y sobrenatural. Entre ambos mundo siempre hay una puerta de comunicación. Y al final de está película se nos explica el sentido de hacer un viaje por el mundo fantástico que como veréis tendrá que ver con la fe.



Más una alegoría que un mito

Mientras que Tolkien escribe mitos de inspiración cristiana, Lewis prefiere alegorías que puedan tener una lectura creyente. Así tanto el libro como la película permiten dos planos de lectura. El primero son las propias aventuras. El segundo es el mensaje cristiano que tiene que ver con la fe en Jesucristo que nos acompaña en la lucha con el mal y nos lleva hasta la vida eterna. Por eso en esta narración se representa un viaje hacia el Fin del Mundo donde únicamente un personaje accederá, Aslan indica específicamente que tiene otro nombre y los procesos de conversión ante la tentación del poder, del dinero o de la imagen son itinerarios de crecimiento en la fe.

Lo interesante de estas historias que además muestran frecuentes símbolos cristianos, es que permiten una lectura inmedita como aventura y otra lectura implícíta, que frecuentemente necesita ser acompañada, y que transmite un contenido espiritual. En este caso la película tiene una lectura más abierta que el libro ya que en este Aslan termina convirtiéndose en un cordero que invita a un desayuno de resonancias pascuales.

Una película llena de posibilidades para educadores

El hecho de unir literatura fantástica y cine ya es frecuentemente una oportunidad educativa. En este caso se une además una oportunidad espiritual ya que el relato posee esta clara intencionalidad.

La adaptación del director Michael Apted, del que hemos visto y recomendado Amazing Grace, es respetuosa e inteligente con el contenido cristiano. Ya que por una parte lo asume pero a la vez lo oculta para no hacerlo inmediato y evidente. En este sentido la película es más profunda que la segunda entrega, El príncipe Caspian y se sitúa más en la línea de El león, la bruja y el armario.

La tarea de los educadores será invitar y ofrecer la lectura creyente como posibilidad de sentido de esta historia que volviéndose sobre uno mismo, es decir sobre ele espectador, puedes ser portadora de espiritualidad.



El eje central, como en todo relato de aventuras que se precie, se encuentra la lucha del bien contra el mal. En este caso el mal ya no aparece personalizado, sino que se enmascara en el interior como tentación del poder (Edmund-Caspian), de riqueza (Eustace) o de imagen (Lucy) todo ello difuminado en la oscuridad que todo lo envuelve. Del lado del bien estará la fe nuevamente representada en Lucy, el valor subrayado en Reepicheep y la conversión a una nueva vida de Eustace. Todos ellos siempre guiadas por las apariciones de Aslan. Además la abundancia de la simbología cristiana y apocalíptica se muestra en las siete espadas, la mesa-altar, los caballeros dormidos y despertados, las escamas del dragón, el extremo del mundo o el león. Sin embargo, lo más interesante es que el relato de aventuras sirve como iniciación desde lo extraordinario a lo sobrenatural y desde la alegoría introduce en el proceso personal de la fe.

El libro termina con una confesión explícita donde Aslan termina convirtiéndose en cordero que invita a una cena pascual. Sin embargo la película, con discreción pero con profundidad, recoge el mensaje central del león crístico cuando invita a Edmund y Lucy a volver al mundo real: "Allí tengo otro nombre. tenéis que aprender a conocerme por ese nombre. Éste fue el motivo por el que se os trajo a Narnia, para que al conocerme aquí durante un tiempo, me pudierais reconocer mejor allí".



Una estupenda oportunidad destinada a familias y educadores para ayudar a llegar más allá de la aventura y profundizar en la fe. Un servicio que Lewis y esta película nos prestan hoy.

Tratamiento de la fe cristiana

Una de las principales dificultades a las tienen que enfrentarse son sus propios miedos, complejos y tentaciones. Las debilidades de cada uno de los protagonistas se convierten en sus peores enemigos y en las mejores armas que tiene el mal, encarnado por la Bruja Blanca, para conseguir sus fines. Son interesantes las reacciones de los personajes cuando comprenden la dura lucha que tendrán que librar interiormente.



Por otra parte, la figura de Aslan simboliza la del Redentor, no sólo del mundo de Narnia sino que, como les advierte a los niños, cuando vuelvan al mundo real le encontrarán con otro nombre. Es evidente que es el de Cristo, que siempre estará a su lado.



Croods Los. Una aventura prehistórica

Título original The Croods 6.4/10 MB

Año 2013


Duración 90 min.

País  Estados Unidos

Director Kirk De Micco, Chris Sanders

Reparto Animation

Género Animación. Aventuras. Comedia | Prehistoria. Familia.

Sinopsis


Prehistoria. Tras la destrucción de su hogar por un gran terremoto, Grug se ve obligado a emigrar con su familia. Mientras avanzan por un mundo desconocido y aterrador, se encuentran con un nómada de mente abierta que los deja a todos fascinados, sobre todo a la hija de Grug.

Premios


2013: Premios Oscar: Nominada a Mejor película de animación

2013: Globos de Oro: Nominado a mejor film de animación

2013: Premios Annie: 3 premios. 9 nominaciones

2012: Critics Choice Awards: Nominada a Mejor película animada

2013: Satellite Awards: 2 nominaciones, incluyendo mejor largometraje de animación

Críticas Su veloz montaña rusa de acción en movimiento y su surtido de criaturas fantásticas -de lo adorable a lo amenazador - entretendrán a los niños. Además, no tendrán problema en captar el sencillo mensaje de enfrentar tus miedos y abrazar el cambio.

Parte historia de aventuras familiares, parte romance y en alucinante periplo visual. El problema principal con la película es que el guion sencillamente no es muy divertido y sus varias subtramas nunca llegan a mezclarse de manera satisfactoria.

La clase de película desternillante, emocionalmente satisfactoria y universalmente atractiva que da a la animación por ordenador su buena fama

Cinta familiar en 3D donde pasan las cosas que suelen pasar en estos casos. Mejor que 'Madagascar', peor que 'Up'. Y dicho lo cual, allá cada uno.

DreamWorks sigue apuntando con productos sólidos, magnífico diseño de personajes, un ritmo y una planificación que no deja un momento de respiro, mezclando la aventura clásica con el estrambote cómico.

A la acción desbordante y a la tensión constante, la película tiene la cualidad de añadirle o atemperarla con unas prudentes dosis de humorismo en rama, para todos los espectadores.

El mito de la caverna nunca había sido tan divertido y bien contado. Su toque de distinción debemos encontrarlo en los pequeños detalles. Pero sobre todo, a su perfecto balance entre diseño, humor, emoción, mensaje y aventuras.



Cruzada (El reino de los cielos)

TITULO ORIGINAL

Kingdom of Heaven 5.9/10 MB

AÑO

2005

 




DURACIÓN

144 min.

 




PAÍS



DIRECTOR

Ridley Scott

Orlando Bloom, Eva Green, Jeremy Irons, Liam Neeson, David Thewlis,

Brendan Gleeson, Edward Norton, Marton Csokas.

GÉNERO Y CRÍTICA



Aventuras. Romance

SINOPSIS: Siglo XII. En tiempos de las cruzadas. Godofredo de Ibelin (Liam Neeson), caballero reconocido por el rey de Jerusalén y comprometido con el mantenimiento de la paz en Tierra Santa, emprende la búsqueda de su hijo ilegítimo, Balian (Orlando Bloom), joven herrero francés que llora la pérdida de su mujer y su hijo. Balian cede ante su dolor y se une a Godofredo en su misión sagrada. Tras la muerte de su padre, hereda su tierra y su título en Jerusalén, ciudad en la que los cristianos, musulmanes y judíos han conseguido alcanzar una convivencia pacífica durante la tregua entre la 2ª y 3ª Cruzada. Nos encontramos en el año 1186. Con una integridad inquebrantable y bajo noble juramento, Balian se encuentra en una nueva tierra, sirviendo a un rey condenado y atraído por la enigmática hermana de éste, la princesa Sibylla (Eva Green). Allí, en Jerusalén se convertirá en el más heroico y honorable de los caballeros y tendrá que proteger a su pueblo de las fuerzas opresoras.

"Mejor que Gladiator: más profunda, te hace pensar más, trata más sobre las motivaciones humanas y menos sobre la acción.

"Un film de una épica descomunal, un drama histórico y de aventuras de desbordante grandeza visual"

Esta es, sin lugar a discusión, una de las películas de guerra más bellamente realizadas y visualmente más emocionantes jamás hecha, un retrato espectacular que te deja buscando el nombre de Caravaggio en los títulos de crédito finales.

"Como siempre, Scott muestra la acción como nadie en este negocio. La batalla de Jerusalén es asombrosa aun recreando ejércitos digitales.

“Realmente espectacular e históricamente muy respetable, el último film épico de Ridley Scott tiene su punto fuerte en mostrar la violencia salvaje generada por el fanatismo."

"Es tan preciosa que le perdonarás un montón de cosas, pero estamos ante un frustrante film épico que se queda corto. Te vas del cine deseando más profundidad, más desarrollo en los personajes, el ordenamiento de unos finales vagos. ¿Acaso hay una película mucho mejor y más larga que se nos ha denegado?

"El resultado (...) es impecable. Funciona el segmento espectacular, con las batallas, el asedio a Jerusalén, los combates cuerpo a cuerpo; pero también funciona el discurso, perfectamente compartible, contrario a la guerra y al choque de civilizaciones."

"Colosal ejercicio cinematográfico (...) una vigencia metafórica asombrosa. Con los personajes, y poco más, se baja la monumental película a ras de tierra, se le sirve maciza, pero porosa, al espectador, y sin rasparle por ello ni un gramo de épica ni de lírica.

Título en Latinoamérica: "Cruzada".





Ridley Scott es el responsable de un gran número de películas, que de una u otra manera han marcado el desarrollo del cine durante los últimos años. Desde la futurista “Blade Runner”, pasando por “Thelma y Louise”, y en los últimos años “Gladiador”, Scott se ha mostrado como uno de los directores que más oficio tiene a la hora de construir y mostrar historias. “Cruzada” transcurre en un momento clave en el desarrollo de Occidente. Ambientada en lo que conocemos como la Segunda Cruzada, la cinta narra los momentos previos a la caída de Jerusalén en manos de los musulmanes comandados por Saladino (G. Massoud).

Poniendo especial cuidado en la reconstrucción de la época, Scott cuenta la historia de Balian (O. Bloom), un joven herrero que ha perdido a su esposa e hijo, que vive en un pequeño y pobre poblado europeo. La cinta se inicia cuando Balian es invitado a partir hacia Tierra Santa por Godfrey (L. Neeson), un caballero bajo las órdenes del rey Balduino IV (E. Norton), quien le ha revelado de manera inesperada que es su padre. Durante el viaje a Jerusalén, Godfrey muere, pero previamente nombra a su hijo caballero y heredero de sus bienes. Al llegar Jerusalén, Balian será testigo de las grandes dificultades que enfrenta Balduino IV, principalmente por la gran codicia de los caballeros que le rodean. Ante esta situación, Balian intentará mantener su honor y su fidelidad para con el rey y los distintos habitantes de Tierra Santa, lo cual le llevará a comandar la defensa de Jerusalén, cuando las tropas de Saladino intenten reconquistarla.

El resultado es una película que está marcada por el heroísmo del protagonista, y también por su forma de enfrentar la vida y los diversos conflictos que ocurren a su alrededor. En este sentido, Balian aparece como un personaje de corte más contemporáneo, adelantado a la época en la forma de mirar y valorar los hechos (es interesante ver por ejemplo, su gran habilidad para calcular y diseñar, elementos que son más bien modernos). Ante los serios conflictos entre cristianos y musulmanes, Balian intentará mostrar un camino a través del cual las distintas religiones puedan convivir en paz y hermandad. De igual manera, el director intenta no caricaturizar a las fuerzas musulmanas, al tiempo que muestra cómo la sed de poder y la excesiva ambición, pueden corromper toda empresa, por más noble que sea.

Con una excelente fotografía, una gran banda sonora y un elenco que está a la altura de la producción, la nueva película de Ridley Scott entretiene, y en algunos momentos asombra.

Un proyecto resuelto con más voluntad que acierto, bienintencionado en tantos momentos como impotente en otros.

No hace falta malgastar demasiadas líneas en lo que es un hecho muy visible: el cine épico se ha puesto de moda en la gran industria hollywoodiense. En muy poco tiempo, los espectadores de todo el mundo hemos podido recuperar el aliento grandilocuente de las leyendas artúricas, de los héroes troyanos o de los magnos conquistadores, entre otras entregas. Y lo que está por venir.

Es posible que el reverdecimiento numérico –que no artístico- del cine épico tenga su punto de origen en el éxito de Gladiator, vídeojuego fílmico con el que Ridley Scott demostraba, una vez más, su olfato taquillero. Revestido de peplum del nuevo milenio, el filme conectaba con un público masivo que se sentía confortado por el reconocimiento de las huellas del pasado transidas, eso sí, por el espectacular sentido de la urgencia icónica que tanto se estila.

Aquella especie de lección superficial de Historia, apabullante en lo formal y grotescamente reduccionista en sus contenidos, abrió una brecha por la que Scott sigue adentrándose con El reino de los cielos. De los gladiadores con espíritu libertario pasamos a los cruzados de aires místicos, guerreros, románticos o, simplemente, trepadores con ansias de poder. Y de la lucha por la libertad pasamos a la lucha por la convivencia, con el telón de fondo de la intolerancia religiosa bañada por el espíritu aventurero y caballeresco. Scott parte de la herencia inesperada que recibe un bastardo viudo que trabaja como herrero. Balian de Ibelin, que así se llama, viaja a Tierra Santa para impregnarse del balsámico espíritu del lugar. Allí, no obstante, se sufre un precario estado de paz entre musulmanes y cristianos, precariedad acentuada por las fuerzas más integristas de los dos bandos.

Con semejante punto de partida, el cineasta monta un espectacular “sarao” en el que no faltan los componentes habituales de la épica posmoderna: acción a raudales, luchas estridentes, traiciones a mansalva, amores prohibidos y sensuales... En suma, el espectador que busca más de lo mismo recibe su correspondiente ración. Sin embargo, El reino de los cielos introduce algunas variantes. El entramado fílmico posee un aspecto más próximo, más humano, más carnal. Quizás, y con todas las cautelas, podamos afirmar que el espectáculo presenta una cara más artesana y menos esclava de las imposiciones digitales, al menos en buena parte del metraje, ya que no faltan algunos recursos tan efectistas como las tomas aéreas y los planos generales que inundan la pantalla del vacío retórico al que estamos tan habituados.

Por otro lado, el relato se detiene en algunos aspectos de calado político que nos remiten a los tiempos actuales. Resulta plausible la actitud ética de Scott, que bien podría haberse ahorrado muchas molestias si hubiera plagado su discurso de actitudes más maniqueas y de conflictos más coyunturales. Sin embargo, y en una marea de pros y contras que cruzan la película, también en esta posición hay más voluntad que acierto. Porque, al final del camino, El reino de los cielos intenta abarcar mucho más de lo que da. Abre demasiados frentes que se despachan con brochazos narrativos inaceptables, desde el comienzo hasta el final. A pesar de que el metraje se va a las dos horas y media, la duración se antoja demasiado corta para las desmedidas pretensiones de su creador, empeñado en adentrarse por sendas que empantanan el correcto fluir de la materia fílmica.

Por si fuera poco, los pilares del relato son soportados por los débiles hombros de un actor sin garra. Orlando Bloom, incomprensible estrella del último empujón épico, vuelve a demostrar que es un profesional limitado, carente de energía, deficitario en vigor y nulo en carisma. Además, las cualidades que no tiene son precisamente las que más demanda su personaje. Y precisamente en su querer y no poder se resume lo peor de un proyecto resuelto con más voluntad que acierto, bienintencionado en tantos momentos como impotente en otros, diluido por la falta de respuestas sólidas a los muchos y graves desafíos que él mismo se plantea.
“Las princesas como yo tenemos dos caras: una para el mundo y otra en privado…

Prefiero convivir con los hombres a matarlos…

Dios lo comprenderá, si no es que no es Dios y entonces no tenemos de qué preocuparnos…

¿Qué hombre que se precie de serlo no quiere mejorar el mundo?...

Yo no creo en la fe. En nombre de ella, he visto a miles de fanáticos de todas las confesiones cometer atrocidades. La santidad está en los buenos actos, en el valor de proteger a aquellos que no pueden defenderse. Es lo que decidáis hacer cada día lo que os hará un buen hombre... o no…

Nadie puede elegir su destino. Un rey puede mover a un hombre, un padre reclamar a un hijo, pero no olvides que aunque aquellos que te mueven sean reyes, o sean hombres con poder, tú eres el único responsable de tu alma. Cuando compadezcas ante Dios, no puedes decir que otros fueran responsables de tus actos, o que la virtud no era oportuna en aquel momento. Eso no es suficiente…

No tengas miedo al encarar a tus enemigos. Sé valiente y recto, para que Dios te ame.

Di la verdad, aunque te acarree la muerte. Protege al indefenso. Ese es tu juramento…



¿Cómo puedes estar en el infierno, si moras en mi corazón?”



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