Lineamientos de la convivencia y disciplina escolar



Descargar 188.98 Kb.
Página1/2
Fecha de conversión23.09.2018
Tamaño188.98 Kb.
Vistas76
Descargas0
  1   2

II CONGRESO INTERNACIONAL MASTER DE EDUCACIÓN

EDITORIAL MASTER LIBROS

Educando en tiempos de cambio”



LINEAMIENTOS DE LA PROPUESTA DE

CONVIVENCIA ESCOLAR DEMOCRÁTICA”


Francisco Marcone



INTRODUCCIÓN
Los lineamientos la presente propuesta de Convivencia y Disciplina Escolar, aspiran a dar un marco de referencia para que en todas las Instituciones Educativas (IIEE), se desarrolle un proyecto de Convivencia Escolar. Este proyecto, que colaborará decididamente en la formación ciudadana de nuestros estudiantes, deberá estar incluido y asumido por el Proyecto Educativo Institucional.
Existen diversas experiencias de Convivencia Escolar que se aplican en algunas IIEE. En otras, la ausencia de ellas o el predominio de lo normativo han originado arbitrariedades, injusticias y en muchos casos impunidad, con los estudiantes y entre estudiantes.
Construir una sociedad democrática, implica que debemos educar a las nuevas generaciones de ciudadanos en prácticas de respeto de los derechos, cumplimiento de los deberes y participación.
Los lineamientos, presentan los aspectos básicos y fundamentales que debe tener el proceso de organización de la Convivencia y Disciplina Escolar en las instituciones educativas. La propuesta es flexible a la realidad y necesidades propias de cada una de ellas y a las respuestas que se generen a partir de la reflexión de los mismos.

  1. FUNDAMENTOS DE LA PROPUESTA


    1. BREVE DESCRIPCIÓN DE LA SITUACIÓN DE LA CONVIVENCIA Y DISCIPLINA ESCOLAR.

La violencia terrorista y la recesión económica han afectado notablemente al país en los últimos veinte años. Las secuelas de estos eventos además de dañar más la convivencia entre los peruanos, han puesto en evidencia las causas que permitieron o facilitaron esta situación. Dos de los efectos negativos son el recrudecimiento de la corrupción y el fortalecimiento del autoritarismo. Asimismo, la sociedad nacional está vislumbrando que la organización democrática de la sociedad es la única alternativa viable para superar el actual estado de las relaciones entre los peruanos y encontrar un camino para la construcción de un proyecto nacional.


Las Instituciones Educativas no han vivido ni viven al margen de esta situación. A pesar de los esfuerzos por erradicarlas, el deterioro de las relaciones interpersonales, la violencia, el autoritarismo y la corrupción se encuentran presentes. Para revertir esta situación, es imprescindible abordar el tema de la Convivencia Escolar como un componente de la Educación Integral
Para la concepción tradicional de la educación, era la disciplina la que se encargaba de enseñar a los estudiantes, a través del cumplimiento y el castigo, las normas de convivencia escolar que después los estudiantes tendrían en cuenta en su vida adulta. También era un medio importante para lograr en los estudiantes la adquisición de los valores.
La falta de pautas claras sobre la disciplina escolar han impedido que esta se adecue a los procesos de reforma educativa que se están realizando en nuestro país desde hace más de diez años. Mientras la reforma curricular insiste en la relación horizontal que debe haber entre docentes y estudiantes, la disciplina que se aplica en las escuelas se sostiene en la relación vertical.
Actualmente, en muchas Instituciones Educativas subsisten modelos autoritarios de disciplina escolar. En otras conviven contradictoriamente modelos autoritarios con modelos permisivos. Son pocas las que se encuentran construyendo alternativas democráticas de disciplina que permitan una sana convivencia escolar y que hagan de las escuelas lugares en donde los estudiantes se sientan valorados, protegidos y queridos.
El modelo autoritario sostiene que el cumplimiento del deber es lo que permite que los estudiantes adquieran los valores morales. La disciplina, de inspiración militar, impone arbitrariamente las normas, las sanciones y casi nunca reconoce los buenos comportamientos. Los estudiantes deben comportarse adecuadamente porque así está dispuesto, no se facilita la reflexión sobre las necesidades de la convivencia social. En este modelo no hay un reconocimiento real de los niños, niñas y adolescentes como sujetos de derecho, como seres humanos al igual que los adultos. La experiencia histórica nos indica que el autoritarismo no soluciona el problema de la disciplina y tampoco colabora en la formación de ciudadanos democráticos.
El modelo permisivo, sustentado en una cuestionable concepción de la autoestima y con predisposición al relativismo moral, se caracteriza por la falta de claridad en las normas de convivencia. Con mucha facilidad deja sin sanción los comportamientos inadecuados, lo que trae como consecuencia la pérdida de autoridad. Los estudiantes no saben bien qué pueden y no pueden hacer en la institución educativa. En otras palabras, no hay regulación de los comportamientos por parte de los docentes ni por los propios estudiantes. Esta situación termina deteriorando las relaciones de los docentes con los estudiantes y de los estudiantes entre sí.
La vigencia y coexistencia de estos modelos de disciplina escolar, que se sustentan en cuestionables concepciones de la formación moral, muchas veces desconocidas por los responsables, ayudan a entender lo que está pasando en muchas instituciones educativas. En las instituciones educativas donde coexisten estos modelos podemos observar hechos y situaciones, muchas veces considerados normales, que afectan las relaciones de los docentes con los estudiantes y de los estudiantes entre sí:

  • Los estudiantes no cumplen con las normas establecidas en el reglamento interno: puntualidad, buena presentación, respeto a los mayores y respeto a los compañeros y a sus bienes, entre otras.

  • El comportamiento de algunos estudiantes en las calles, sobre todo a la entrada de los turnos de la tarde y a la salida de ambos turnos, está marcado por la falta de respeto y la violencia. Es fácil apreciar situaciones en las que se agrede a otros estudiantes o a los transeúntes. Incluso se aprecian enfrentamientos masivos entre estudiantes de diferentes instituciones educativas.

  • Los abusos cotidianos caracterizados por castigos arbitrarios y exigencias injustas que no guardan relación con las faltas cometidas. En otros casos, se relativizan las faltas dejándolas sin sanción ni reparación.

  • Las quejas y denuncias sobre maltrato físico, psicológico o sexual por parte de los docentes constituyen también una manifestación real de los problemas de convivencia al interior de las IIEE.

El Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación en sus recomendaciones sobre cómo evitar que los últimos veinte años de violencia en el Perú se repitan, propone poner énfasis en políticas educativas destinadas a la transformación de la escuela en un lugar donde se respete la condición humana del alumnado y se contribuya al desarrollo integral de su personalidad, en reforzar instancias de participación y democratización de la escuela y una disciplina que se desprenda de una gestión democrática y que permita la autonomía y el crecimiento personal del ser humano (Recomendaciones D1).


Es necesario por ello, un cambio de mentalidad sobre la formas de relaciones humanas en las IIEE, es decir de la manera como convivimos. Esto implica reflexionar sobre un modelo de convivencia escolar, que permita la formación de estudiantes en prácticas ciudadanas basadas en el ejercicio de la democracia y el respeto de los derechos humanos.



    1. FUNDAMENTOS PEDAGÓGICOS.

El currículo contempla la formación integral de los estudiantes, y dentro de ella, conforme a la Ley General de Educación (Art. 8 incisos a, e) una formación democrática que promueva el respeto irrestricto de los derechos humanos, el ejercicio pleno de la ciudadanía y el fortalecimiento del estado de derecho.

Estos contenidos son trabajados en las áreas curriculares, las unidades didácticas y las sesiones de aprendizaje. Sin embargo, la convivencia es una manera de vivir que exige una articulación estrecha entre las áreas curriculares y las relaciones sociales que se viven en la institución. La calidad de convivencia favorece la calidad de los aprendizajes y el desarrollo humano integral.
Dentro de este contexto, los Reglamentos de la Educación Básica Regular y de la Educación Básica Alternativa (Art. 19, inciso c y Art. 24, inciso c, respectivamente) señalan como una de las Políticas Pedagógicas a “la generación de un entorno educativo armonioso, confiable, eficiente, creativo y ético”.
La complejidad natural de la interacción humana trae consigo la necesidad de un espacio, en donde se pueda reflexionar sobre ella. Es a través del diálogo y del reconocimiento de la existencia de derechos fundamentales para todos, que se pueden encontrar nuevas formas de relación, consensos necesarios y soluciones pacíficas a conflictos. Este espacio de reflexión y diálogo se da a través de la tutoría, así como en el desarrollo de las áreas curriculares, de acuerdo a la dinámica propia de las sesiones de aprendizaje.
Los acuerdos y consensos, que deben respetar la naturaleza y finalidad de la educación y de la institución educativa, deben expresarse en lineamientos, procedimientos y reglamentos que ayuden a los agentes educativos a hacer efectiva la convivencia y disciplina escolar democrática dentro y fuera del aula.



    1. FUNDAMENTOS AXIOLÓGICOS.

La propuesta de convivencia escolar no es en sí misma una propuesta de educación en valores, aunque contribuya notablemente en la formación moral de los estudiantes. La convivencia escolar se sustenta en la propuesta de valores del currículo.


La práctica educativa en nuestro país ha considerado, por lo menos hasta hace algunos años, a la disciplina como uno de los medios privilegiados para la educación en valores. El cumplimiento de la norma, porque las normas deben cumplirse por sentido del deber, debería generar la adquisición de los valores en los que se sostienen las normas. De esta manera la disciplina escolar, hoy convivencia y disciplina escolar, educaba en valores. Teniendo en cuenta esta perspectiva, no es extraño que muchas personas piensen que la educación en valores de las nuevas generaciones, necesite de la instrucción premilitar.
Si analizamos los dos modelos de disciplina escolar que hemos reseñado anteriormente, vamos a encontrar que vienen acompañados de dos concepciones y dos maneras distintas de educar en valores. El modelo autoritario asume los valores tienen un origen trascendente, y que por lo tanto no pueden ser discutidos. El método lógico de esta concepción, es el de la imposición de los valores, muy coherente con el autoritarismo del modelo. Los valores no se discuten, se asumen y se viven, las personas deben ser disciplinadas, léase castigadas o sancionadas hasta que asuman las normas y los valores que las sostienen.
El modelo permisivo se sostiene en la concepción opuesta a la del modelo autoritario. Los valores son el resultado de convenciones y acuerdos sociales, y finalmente cada persona debe elegir o determinar cuáles son sus valores. El método correspondiente a este modelo, es el de la clarificación de valores, no existen los límites, cada uno hace lo que le parece correcto. Los maestros deben propiciar que los estudiantes reflexionen sobre sus comportamientos y que libremente descubran qué es lo que deben hacer. El grupo de estudiantes puede elaborar sus propias normas de comportamiento, pero estas normas, al no tener ninguna referencia mayor, pueden ir en contra de los que no pertenecen al grupo, o incluso contra los mismos integrantes. El relativismo moral no es la alternativa que nuestros estudiantes necesitan.
Un modelo democrático de convivencia y disciplina escolar necesita de la vigencia de principios fundamentales que se sostengan en los derechos básicos de los seres humanos. El método de aprendizaje es el de la reflexión individual y colectiva que se da en la sesión académica y en el cotidiano vivir de una escuela. El estudiante debe aprender en el día a día, que los comportamientos que no se ajustan a las normas de convivencia causan daño a los demás y que la sanción y la reparación son necesarias para el buen funcionamiento de la sociedad. El estudiante debe aprender que su comportamiento puede hacer que la convivencia en su aula y en su centro educativo propicie una mayor calidad de vida.
Un modelo democrático de convivencia escolar asegura relaciones respetuosas entre estudiantes y docentes, y estudiantes entre sí. Significa aprender a desenvolverse en un ambiente justo, tolerante, solidario promotor de autonomía. No hay lugar para la impunidad, ni para la ausencia del reconocimiento del otro: se reconoce los buenos comportamientos y se sanciona de acuerdo a la magnitud de la falta, buscando la reparación de la misma.
Una convivencia escolar así entendida, es la anticipación de una vida social democrática auténtica.



    1. FUNDAMENTOS EN LOS DERECHOS HUMANOS

No se puede hablar de un modelo democrático de convivencia y disciplina escolar sin tener en cuenta los derechos de las niñas, niños y adolescentes. En estos momentos de la historia es impensable cualquier modelo de convivencia y disciplina escolar que no tenga en cuenta los derechos humanos.


Los acuerdos internacionales suscritos por nuestro país y la legislación vigente señalan claramente que los niños y adolescentes son sujetos de derechos. “El niño y el adolescente son sujetos de derechos, libertades y de protección específica. Deben cumplir las obligaciones consagradas en esta norma” (Código de los Niños y Adolescentes. Ley Nº 27337. Artículo II). Asimismo, el Código señala que el Estado garantiza el ejercicio de los derechos y libertades del niño y del adolescente.
Los adultos, sean padres o profesores, no pueden disponer de medidas, aunque las consideren educativas, que violen los derechos de los niños y adolescentes. Incluso cuando estos niños y adolescentes no cumplan los deberes que el artículo 24 del Código señala. Será necesario educar a los niños y adolescentes para que hagan respetar sus derechos y sepan cumplir sus deberes.
La Convivencia y Disciplina Escolar debe garantizar que los docentes y la misma Institución Educativa respeten los derechos de los estudiantes y les enseñen a cumplir con sus deberes.



    1. FUNDAMENTOS EN LA TUTORÍA Y ORIENTACIÓN EDUCACIONAL.

La orientación educativa, como componente del proceso educativo que busca el desarrollo integral de la persona, es formativa y preventiva. Se trata de acompañar a los estudiantes, a lo largo de las etapas del desarrollo humano que se dan dentro de la vida escolar, para que logren todo su potencial y puedan controlar los eventos internos y las situaciones externas que puedan afectar este proceso.


Numerosas investigaciones señalan que las relaciones interpersonales de los estudiantes entre sí, y de éstos con sus profesores, son un elemento importante para favorecer el desarrollo personal. Debe existir en las Instituciones Educativas un clima de relaciones interpersonales de confianza, diálogo y respeto. Los estudiantes deben sentirse aceptados por sus docentes y tener la oportunidad de expresarse libre y sinceramente.
La convivencia escolar, en la medida en que establece formas democráticas y saludables de relación y respeta los derechos de los estudiantes, se convierte en este elemento necesario para la formación integral.
Desde el punto de vista de la prevención, un clima adecuado de convivencia y disciplina escolar se convierte en un factor protector primordial, cuya influencia benéfica se extenderá más allá del paso por la escuela. La convivencia escolar se constituye, desde esta perspectiva, en un elemento insustituible de la prevención primaria básica y de la promoción de la salud.
El desarrollo de las habilidades sociales que se propugnan dentro del marco de los estilos de vida saludable, no es posible sino existe en las escuelas un clima adecuado de relaciones interpersonales.



    1. INTEGRACIÓN.

La Convivencia y Disciplina Escolar es un componente fundamental de la formación integral de los estudiantes. Una formación democrática, que promueva el respeto irrestricto de los derechos humanos, el reconocimiento de los niños y adolescentes como sujetos de derecho, el ejercicio pleno de la ciudadanía y el fortalecimiento de estado de derecho, requiere necesariamente de una articulación entre la propuesta curricular y las relaciones interpersonales que se viven en la escuela.


Una adecuada Convivencia y Disciplina Escolar, que evite los defectos, tanto del autoritarismo como del permisivismo, constituye un factor protector esencial en la labor de prevenir dificultades y promover la salud de nuestros estudiantes. Asimismo, la Convivencia y Disciplina Escolar se fundamenta en la formación ética que propone el currículo.
En resumen, podríamos afirmar que la propuesta de Convivencia y Disciplina Escolar se fundamenta en:

1° La Ley General de Educación y en las políticas pedagógicas señaladas en los Reglamentos de la Educación Básica Regular y de la Educación Básica Alternativa. Involucra transversalmente a toda la acción pedagógica y a todos los agentes educativos, especialmente a los docentes.


2° La propuesta curricular, especialmente en los Logros educativos de los estudiantes, los Ejes Curriculares Nacionales y en la Tutoría y Orientación Educacional.
3° El respeto a los Derechos Humanos, especialmente los Derechos de los Niños y Adolescentes y las recomendaciones de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación
4° La necesidad de crear en las Instituciones Educativas un clima seguro, amigable y saludable para que los estudiantes logren un desarrollo armonioso y se encuentren protegidos de los eventos y circunstancias que puedan dificultar su formación integral.
La aplicación de una propuesta de Convivencia y Disciplina Escolar, sostenida en estos fundamentos, permitirá, en el mediano plazo que las Instituciones Educativas se conviertan en comunidades caracterizadas por un clima seguro, amigable y agradable, en donde se vivan los principios de una sociedad democrática, y todos sus integrantes se encuentren comprometidos con esta forma de vivir.
A partir de la Propuesta Nacional, cada Institución Educativa, siguiendo las indicaciones emanadas de las Direcciones Regionales y UGELs, deberá elaborar su propio proyecto de Convivencia y Disciplina Escolar.



  1. LA CONVIVENCIA ESCOLAR DEMOCRÁTICA.



    1. DEFINICIÓN.

Es el conjunto de acciones organizadas, dentro de la Institución Educativa en el marco del PEI, del PCC y del Plan Anual, para construir un clima escolar…(ver política pedagógica) que permita las relaciones interpersonales democráticas de los docentes con los estudiantes y de los estudiantes entre sí. La Convivencia Escolar Democrática requiere que se respeten los derechos de los estudiantes y que éstos aprendan a cumplir con sus deberes y respetar los derechos de los demás. El buen funcionamiento de la Convivencia Escolar Democrática debe favorecer los aprendizajes y la formación integral de los estudiantes.





    1. CARACTERÍSTICAS.

La Convivencia Escolar Democrática se caracteriza por lo siguiente:


Está integrada al quehacer educativo de la escuela. Se encuentra presente en el Proyecto Educativo Institucional, el Proyecto Curricular del Centro y e el Plan Anual. Todos los agentes educativos comparten responsabilidades de Convivencia y Disciplina Escolar. Recibe el apoyo de la Tutoría y Orientación Educacional a través de los Tutores y del Área de Convivencia.
Fortalece o promueve un modelo democrático de organización de las Instituciones Educativas. La autoridad de los docentes se sostiene en su calidad como persona, en su capacidad profesional, en su conocimiento y comprensión del comportamiento de los niños y adolescentes, y en sus habilidades para relacionarse horizontalmente con los estudiantes, sin perder su condición de adulto.
Está relacionada con la educación en valores, especialmente con la formación de los valores éticos. Se nutre de los valores éticos que propone el currículo (Justicia, Libertad, Respeto y Solidaridad) y colabora en la formación ética de los estudiantes.
Es un proceso que se debe dar en cada Institución Educativa de acuerdo a la diversidad cultural, a los contextos sociales y a la propia realidad de cada escuela. Más que un presupuesto de partida, se trata de una construcción que se renueva permanentemente.

2.3. FUNCIONES DE LA CONVIVENCIA ESCOLAR DEMOCRÁTICA
La Convivencia y Disciplina Escolar tiene tres funciones fundamentales.
Formativa, porque colabora con la formación integral de los estudiantes, promueve la práctica de los valores, el desarrollo de las habilidades sociales y, sobre todo, el aprendizaje de las normas y pautas de convivencia social.
Desde los primeros grados se educa a los estudiantes en el conocimiento y práctica de las normas de convivencia. Con la ayuda de los docentes, ellos mismos van construyendo, año a año, las normas de convivencia. De esta manera aprenden a respetar las normas porque descubren su importancia y no porque tienen que cumplirlas.
Las normas que se van construyendo en cada aula deben guardar armonía con los valores éticos y con las pautas de convivencia propuestas en el Reglamento de la Institución Educativa.

2° La función Preventiva tiene una doble dimensión. Es preventiva porque al generar un clima armonioso, confiable y seguro entre los estudiantes y los docentes, especialmente los tutores, se genera un soporte de primer orden frente a la aparición de los problemas psicosociales y de cualquier situación, interna o externa, que amenace el normal desarrollo de los estudiantes.

También es preventiva porque la presencia cercana de los docentes a los estudiantes, dentro y fuera del aula, se convierte en un disuasivo de las potenciales transgresiones a las normas de convivencia. De esta manera, con discreción, se crea un ambiente en el cual los estudiantes se sienten seguros y pueden recurrir a la autoridad cuando es necesario.
3° También es Reguladora de los comportamientos al interior de la Institución Educativa. El reconocimiento del buen comportamiento es tan importante como la sanción. Se deben establecer los premios y estímulos necesarios para los estudiantes que aportan a la buena convivencia escolar. Las faltas deben tener una sanción justa y oportuna, se busca que los estudiantes aprendan a asumir la responsabilidad de sus acciones y a restablecer las relaciones armónicas. Las sanciones son necesarias para evitar la impunidad y deben tener un sentido reparador.

2.4. LA CONVIVENCIA ESCOLAR ES DEMOCRÁTICA.
La definición y caracterización del modelo democrático de Convivencia Escolar que estamos planteando, requiere de una referencia crítica a los otros modelos de disciplina vigentes en nuestra realidad.
Como señalábamos anteriormente, la concepción de la autoridad característica de cada centro educativo, generará un modelo de disciplina. Encontramos la existencia de tres modelos que muchas veces coexisten en una misma Institución. Sólo uno de ellos permitirá la organización de una Convivencia Escolar democrática.
2.4.1. Modelo Autoritario.

Para este modelo, la disciplina es un mero orden externo de las personas y las actividades. Busca moldear el comportamiento de acuerdo a lo socialmente aceptado, aunque no siempre se cumpla en la vida real. Se sustenta en el poder de la autoridad, que a través de premios y castigos genera el temor en los estudiantes.


El niño y el adolescente tienen que aceptar, exclusivamente por el principio de autoridad, lo que los adultos proponen. La actividad básica del encargado de disciplina es vigilar el cumplimiento de las reglas. Cuando el alumno no cumple, pierde puntos o se hace acreedor a sanciones. Casi nunca es reconocido y premiado el buen comportamiento.
Este modelo propone un hombre que ve reducida su libertad por una serie de normas que no es necesario que entienda, sólo las debe cumplir para que todos estén bien y para no ser considerado un desadaptado.
Un adolescente, deseoso de afirmar su identidad y su independencia frente a los arbitrarios designios adultos, puede encontrar una satisfacción especial en quebrar las reglas y así demostrar que puede retar a la autoridad.
La tradición militarista de nuestro país ha reforzado notablemente esta concepción de la disciplina. Todavía son muchas las personas que piensan que con la instrucción pre-militar volverá la disciplina a las escuelas. Esta concepción que es una de las principales enemigas de la democracia, aún sobrevive en la conciencia colectiva: Los únicos que pueden poner disciplina en la sociedad son los militares.
Detrás de este modelo subyace una concepción fundamentalista de la formación ética. Los valores y las normas de comportamiento se transmiten por imposición, no importa que la sociedad en general no crea en esos valores. Se tiene que moldear el carácter de los estudiantes para que asuman sin reflexión los valores y las normas propuestas. Su método característico es el de la “educación del carácter”. En cuanto los estudiantes se encuentran fuera del control del modelo, empiezan a actuar por reacción y sin ninguna norma que garantice el respeto a los demás y el bienestar colectivo.



Compartir con tus amigos:
  1   2


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

enter | registro
    Página principal


subir archivos