Lic. Wendy Carola Cortez Rojas gestióN: II – 2012 Índice págs



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Este Sistema Preventivo descansa por entero en la razón, en la religión y en la bondad, excluyendo todo castigo y humillación”. “El educador ha de hacerse amar de los jóvenes si desea hacerse respetar”. “La educación es cosa del corazón”. “Familiaridad y amistad con los jóvenes. El que quiera ser amado es necesario que demuestre que ama. El profesor que sólo aparece en la clase será un buen profesor, pero nada más. Pero si conoce a los alumnos y se interesa por ellos será, además, amigo y podrá influir en su vida”.


Temas a profundizar en esta unidad son:
  • Razón
  • Religión
1. RAZON

Es significativo señalar que ya hace más de un siglo Don Bosco daba mucha importancia a los aspectos humanos y a la condición histórica del individuo, a su libertad, a su preparación para la vida y para una profesión, a la asunción de las responsabilidades civiles en clima de alegría y de generoso servicio al prójimo.

Formulaba tales objetivos con palabras incisivas y sencillas, tales como “alegría”, “estudio”, “piedad”, “cordura”, “trabajo”, “humanidad”. Su ideal de educación se caracteriza por la moderación y el realismo. En su propuesta pedagógica hay una unión bien lograda entre permanencia de lo esencial y contingencia de lo San Juan Bosco fue un educador excepcional. Su inteligencia aguda, su sentido común y su profunda espiritualidad le llevaron a crear un sistema de educación capaz de desarrollar la persona en su totalidad – cuerpo, corazón, mente y espíritu–

Valora en su justo punto el crecimiento y en la libertad mientras coloca al niño el centro mismo.

A fin de distinguir su método del sistema educativo de represión vigente en Italia en el siglo XIX, dio a su nuevo método el nombre de sistema “preventivo” – porque busca la manera de prevenir la necesidad del castigo poniendo al niño en un entorno en el cual él/ella se ve capaz de ser lo mejor que uno puede ser. Es una manera agradable, amable e integral de abordar la educación.

El término “razón” destaca, según la visión auténtica del humanismo cristiano, el valor de la persona, de la conciencia, de la naturaleza humana, de la cultura, del mundo del trabajo y del vivir social, o sea, el amplio cuadro de valores que es como el equipo que necesita el hombre en su vida familiar, civil y política.

En la encíclica Redemptor Hominis recordé que “Jesucristo es el camino principal de la Iglesia; dicho camino lleva de Cristo al hombre” histórico, entre lo tradicional y lo nuevo. El Santo ofrece a los jóvenes un programa sencillo y contemporáneamente serio, sintetizado en fórmula acertada y sugerente: ser ciudadano ejemplar, porque se es buen cristiano.



La base de la racionalidad educativa para Don Bosco está en su confianza en la bondad de los chicos y en su apertura a la verdad. Los jóvenes pobres y en dificultades necesitan que el educador crea en sus fuerzas interiores positivas para ayudar a potenciarlas y hacerles cada vez más sujetos activos, críticos y creativos en los procesos educativos, sociales y culturales que deben vivir.

Esa confianza y actitud de animación se manifiesta a través de:

— diálogo interpersonal;

— educación a la profundidad, frente a la superficialidad am­biental. Eso supone:



  • atención a las motivaciones y valores,

  • educación desde lo positivo,

  • descubrimiento de las riquezas interiores de cada uno.

— iniciación a la valoración y a la crítica desde una propia escala de valores, frente al pluralismo ideológico y cul­tural;

— conocimiento de la persona y respeto a su individualidad, frente a una socialización masificadora;

estructuras funcionales, flexibles, sencillas, descentrali­zadas;

— aprecio y utilización de las ciencias del hombre que po­tencian en el educador su competencia y profesionalidad.

La razón, además, no sólo da consistencia a la amorevolezza, sino que, junto con ella, también es expresión de caridad, en cuanto que es esencial para el ejercicio de la justicia, para prevenir y para comprender al prójimo. Veamos brevemente estos tres aspectos:


  • La justicia consiste en «dar a cada quien lo que le corresponde», y se convierte en virtud cuando se ejerce en las relaciones cotidianas, en las que todos somos «juez y parte»: ser justo cuando están de por medio los propios intereses es una verdadera virtud.

Cuando Don Bosco habla de la razón, se refiere, entre otras cosas, a la capacidad de tratar con justicia a los educandos, en forma tal que el educador se gana el corazón de sus alumnos aun cuando los corrige, pues su justicia es del todo manifiesta.

  • La razón salesiana, además, es indispensable para prevenir, pues sólo se puede llegar antes (pre-venir) de que algo suceda, si se comprende que cuanto acontece en la vida siempre tiene una «causa», y que las medidas «preventivas» sólo son eficaces si se interviene sobre las «causas». Ahora bien, la facultad humana que nos permite comprender la estructura causal de los fenómenos es la razón.

No usar la razón equivale a no prevenir. En este sentido, el uso de la razón es una condición para amar, sobre todo a quien se encuentra indefenso. Por ejemplo, para quienes tienen hijos pequeños la prevención de situaciones potencialmente peligrosas es una responsabilidad fundamental, de tal forma que, no prevenir, es decir, no usar la razón en todo su potencial lógico, equivale a una grave falta de amor.

  • La razón salesiana también es fundamental para comprender al prójimo, ya que indica precisamente la voluntad de entenderlo. En este sentido, la razón es una de las bases del verdadero diálogo puesto que indica la disposición de lograr consensos, más que defender las propias posiciones.

LA RAZÓN fuente de ideas y proposiciones para poder "modificar las conductas"

Una de las primeras convicciones de D. Bosco era esta: el educador que quiera ayudar al otro a la fuerza, o no le ayuda o le ayuda mal. La RAZÓN lleva a no forzar nunca la interioridad de las personas, ni ayudarlas a partir de palabras, y consejos... Todo esto no educará gran cosa. El sistema coercitivo nunca ha hecho mejor a nadie. Sólo el otro puede descifrar con exactitud lo que vive y alcanzar el mundo de los problemas, la raíz de sus actos. (L. Cian). El punto clave de la Pedagogía de D. Bosco es el de llevar a los jóvenes a obrar por convicción personal y profunda. Todo debe ser razonable: el reglamento, el ambiente y todo lo demás para que el educando pueda satisfacer sus necesidades de actuar libremente y afirmar su personalidad. En D. Bosco decir razón es fundamentarse en las posibilidades que tiene el joven, supone creer en él, y potenciarle para que se abra a la verdad y al bien. (Recordemos el encuentro con B. Garelli).



LA RAZÓN HOY

¿Cómo traducir en nuestra sociedad, caracterizada por el desencanto de la razón, el pensamiento débil, el agnosticismo intelectual, el pluralismo ideológico, el relativismo axiológico, una educación en valores que pretenda clarificar los fines para hacer a la persona más persona?.

La educación, la escuela ha de desarrollar el conocimiento y la reflexión, ésta función intelectual pone en juego recursos metacognitivos e implica esfuerzo y adquisición de una cierta disciplina. Cuanto más fragmentarios y complejos son los conocimientos y las informaciones que recibe el niño de otros medios, más debiera acentuarse la función de integración de la escuela; ésta deberá favorecer la síntesis del mundo de fuera e integrarlo en lo que ya poseen. La escuela tiene una labor de reconstrucción del conocimiento; no se puede quedar en una mera síntesis de lo que el niño tiene delante, sino que tiene que darle unos esquemas de interpretación. LA RAZÓN: requiere de parte del educador. - Actuar con equilibrio con madurez desde una riqueza interior formada y compuesta por unos valores que se han asimilado por convicción. - Actuar desde una serenidad interior, ya que ésta educa más que la ciencia. - Buscar siempre la verdad sin ambigüedad ni rodeos, la verdad de los objetivos, de los medios, la verdad de la propia persona. - Conocer y tener en cuenta todo lo que influye en el proceso educativo como los factores y condicionantes.

RAZÓN en cuanto al camino que se propone

Propuesta crítica, no ofrecida desde la ignorancia de otros caminos, sino en confrontación con ellos. Motivación, que supone un diálogo sobre los valores que se proponen.

Libertad, que implica una continua ayuda que suscita libremente la respuesta (M. Magone). Ayudarles a reflexionar con profundidad y a ser críticos en una sociedad superficial. Ayudarles a conocer y respetar la realidad y hacer lecturas de la misma, no prelecturas. Desarrollar una inteligencia humanista integral y no eficientista, instrumentalista y utilitarista.

Resumiendo, la “razón”, en la que Don Bosco cree como don de Dios y quehacer indeclinable del educador, señala los valores del bien, los objetivos que hay que alcanzar y los medios y modos que hay que emplear. La

“razón” invita a los jóvenes a una relación de participación en los valores captados y compartidos. La define también como “racionabilidad”, por la cabida que debe tener la comprensión, el diálogo y la paciencia inalterable en que se realiza el nada fácil ejercicio de la racionalidad.

Todo esto, evidentemente, supone hoy la visión de una antropología actualizada y completa, libre de reducciones ideológicas. El educador moderno debe saber leer con atención los signos de los tiempos, a fin de individuar los valores emergentes que atraen a los jóvenes: la paz, la libertad, la justicia, la comunión y participación, la promoción de la mujer, la solidaridad, el desarrollo, las necesidades ecológicas. (Juan Pablo II, Carta Juvenum Patris, 10).


2. RELIGION

La religión es para Don Bosco el esfuerzo por llegar a la pro­fundidad de la conciencia, a aquellos motivos que el hombre considera absolutos; es ayudar al hombre a vivir desde lo mejor de sí mismo; es plenitud de sentido, reconocimiento de Dios como Padre que hace crecer todo lo que es vida; es propuesta de fe­licidad.

Esto se manifiesta en:

— una concepción religiosa de la vida: hacerlo y unirlo todo ante Dios y a su servicio, en una actitud de filial obedien­cia y de alegre relación personal de amistad con Dios presente y actuante en la historia;

— una sólida formación religiosa que ayude al muchacho a plantearse cuestiones de fondo, que presente la fe como un valor para la persona y que haga comprensible y signi­ficativo el mensaje;

— unos momentos concretos de vivencia religiosa profunda que les ayude a hacer una experiencia positiva de Dios; educar a la interioridad, a la oración y al lenguaje de los símbolos; iniciar a las celebraciones cristianas y a los sacramentos;

— un compromiso de vida que traduzca en realidades de ser­vicio las vivencias interiores y así las autentifique y haga más sólidas;

— un ambiente religioso y de profundidad apto para desarro­llar la vida cristiana; en este ambiente es esencial la pre­sencia activa y significativa de educadores y compañeros que vivan y testifiquen estos valores, así como la expe­riencia de grupo en el que se asuman personalmente las propuestas generales y las vivencias ambientales para con­cretarlas y traducirlas en compromiso concreto;

— todo ello hacia un proyecto de vida unitario, inspirado en el Evangelio. No podemos quedarnos en hacer unas prác­ticas o crear un ambiente positivo, hay que ayudar al chico a madurar hacia una estructuración de toda su persona alrededor de un núcleo central que sea plenamente evan­gélico (opción vocacional cristiana).

Así, pues, no se trata de una religión especulativa y abstracta, sino de una fe viva, insertada en la realidad, forjada de presencia y comunión, de escucha y docilidad a la gracia. Como solía decir, los “pilares del edificio de la educación” son la Eucaristía, la Penitencia, la devoción a la Santísima Virgen, el amor a la Iglesia y a sus pastores. Su educación es un itinerario de oración, de liturgia, de vida sacramental, de dirección espiritual; para algunos, respuesta a la vocación de consagración especial ¡cuántos sacerdotes y religiosos se formaron en las casas del Santo!, y para todos, la perspectiva y el logro de la santidad.

Don Bosco es el sacerdote celoso que refiere siempre al fundamento revelado cuanto recibe, vive y da. Este aspecto de trascendencia religiosa, base del método pedagógico de Don Bosco, no sólo puede aplicarse a todas las culturas; puede también adaptarse provechosamente a las religiones no cristianas.

(Juan Pablo II, Carta Juvenum Patris, 11)

El segundo término –“religión” indica que la pedagogía de Don Bosco es, por naturaleza, trascendente, en cuanto que el objetivo último de su educación es formar al creyente. Para él, hombre formado y maduro es el ciudadano que tiene fe, pone en el centro de su vida el ideal del hombre nuevo proclamado por Jesucristo y testimonia sin respeto humano sus convicciones religiosas.



LA RELIGIÓN principio y meta de todo su hacer educativo.

Segunda convicción a destacar. Don Bosco insiste en que la religión es la verdadera fuente de felicidad:



"Voy a indicaros un plan de vida cristiana que os pueda mantener alegres y contentos para que podáis exclamar con el santo profeta David: Sirvamos al Señor con santa "alegría" Tal es el objetivo de este libro: mostraros cómo servir al Señor manteniéndonos siempre alegres" (D.B."Il Gione Provveduto").

Para Don Bosco no se puede educar sino hay dimensión religiosa, si no se efectúa el encuentro personal con Cristo, la adhesión a su persona hecha de libertad de hijos y no de normas sino de una fe que se vive, que libera y que se celebra. El método preventivo prevé un servicio total al joven, actuando en todas sus exigencias físicas psico-afectivas y espirituales, Don Bosco con la religión pretendía "educar evangelizando y evangelizar educando".



LA RELIGIÓN HOY

En un ambiente secularizado, de increencia, nihilista y agnóstico provocado por la pérdida de toda fundamentación ¿Cómo educar en una fe madura, comprometida, gozosa, testimoniante y solidaria?.

Hoy, es cierto, la evangelización no cuenta con un contexto social de religiosidad cristiana, aunque en algunos sectores se da un cierto retorno a lo religioso, pero este retorno, en muchos casos, es más bien una fascinación por lo misterioso e irracional y un cierto toque neooriental (subjetividad). Sus consecuencias son un sincretismo y politeísmo, una especie de religión a la carta, superstición, aumento de sectas y de videntes.

El destino y futuro de la sociedad y de los jóvenes dependen de la educación. La revolución que hay que hacer es un compromiso educativo y evangelizador profundo, intentando una serie de soluciones desde la base como lo hizo Don Bosco.

La evangelización del hombre actual tiene como requisito fundamental la incultura-ción en la fe en el mundo de hoy, siendo fieles al mensaje del que somos servidores y a las personas a las que hemos de transmitirlo; por ello hemos de comenzar por conocer al hombre de hoy.

El pluralismo religioso hace que los hombres entiendan hoy la fe más como opción personal que como incorporación a un mundo de creencias socialmente establecido y sabemos que la fe, y especialmente hoy, debe ser propuesta no impuesta.

Es necesario por ello integrar fe y vida. La fe está hecha para vivir en el hombre, y el hombre está hecho para vivir la fe: la fe y la vida son el binomio del futuro. Una fe separada de la vida y de la cultura sería una fe que no sirve, o mejor, no sería fe.

Educar en la fe significa educar evangelizando. Para influir en el sujeto, tenemos que lograr que se compenetren mutuamente la educación y la evangelización, haciendo que confluyan en la actividad pedagógico-pastoral dirigida a la unidad de la persona que crece.

El ser testimonios y profetas de la experiencia de Dios es mucho más decisivo que vender palabras, ideas, emociones y deseos. La educación a través de modelos de comportamiento es una transfusión de vida.

Indicaciones para una nueva espiritualidad del Sistema Preventivo para los jóvenes de hoy.


  • Acostumbrarse a interpretar la realidad juvenil y su vida, dentro y fuera de las instituciones religiosas, utilizando también la ciencias humanas.

  • Aceptar que se pongan en crisis algunos aspectos del modelo educativo seguido hasta el presente.

  • Tomar nota de la crisis de la institución eclesial como sucede con cualquier institución pública en sus formas oficiales.

  • Captar el sentido de angustia, de inseguridad que plantean nuevos interrogantes religiosos a los jóvenes de hoy.

  • Educar esos interrogantes religiosos incluyendo la instancia de liberación y promoción de la persona y de la comunidad humana, para que la religión se convierta en ese sistema de significado totalizante en cuyo centro está Cristo.

  • Tener la valentía de hacer la propuesta cristiana en la perspectiva de la búsqueda común.

  • Crear nuevas formas de asociación, en las que vivir la experiencia religiosa.

  • Vivir la experiencia cristiana poniendo en el centro el núcleo fundamental que es Jesucristo. (L. Cian).

PRÁCTICA:

RAZON”



RELIGION”




UNIDAD IX

ESPÍRITU DE FAMILIA Y ALEGRÍA, REPERCUSIONES DEL SISTEMA PREVENTIVO.

El amor de mamá Margarita es el complemento necesario para la familia de Juan. Quien ha vivido en el campo, sabe que para el niño el encontrarse juntos alrededor de la mesa, o en torno al hogar, o durante las largas veladas invernales, es uno de los elementos que más hacen gustar la dulzura del vivir, de los que más comunican paz y seguridad. Juan gustó profundamente esta realidad, y aprendió a apreciarla conscientemente antes que otros valores, porque la vivió desde los primeros años. Los arrebatos de cólera de su hermanastro Antonio, y luego la necesidad de abandonar su casa a los 12 años (en febrero de 1827) para ir a vivir a la granja de Moglia, le hicieron sentir cuán grande era el bien que se veía obligado a abandonar (nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde).

"Familia" es una de las palabras más frecuentes que Don Bosco usó al hablar en su obra educativa. Durante toda su vida se empeñó en hacer vivir a sus muchachos (muchos de ellos huérfanos, o sin casa) la dulzura, la paz, la seguridad de una familia.

Todo el esfuerzo educativo de Don Bosco tendía a una sola meta: transformar la comunidad Salesiana en una familia.

Temas a profundizar en esta unidad son:


  • El Sistema Preventivo en la familia

  • Quien encuentra una casa encuentra un tesoro

1. EL SISTEMA PREVENTIVO EN LA FAMILIA

Hemos tratado de explicar las líneas fuerzas del Sistema Preventivo en la base de todo ellos está la experiencia personal de vida que tuvo Don Bosco y su intuición.

Mucho peso la experiencia de familia que tuvo Don Bosco en su niñez que luego quiso transmitir a los jóvenes de su oratoria.

El clima de familia, no olvidemos, marco la vida del fundador de los Salesianos.

Este clima se caracterizo por la paz, la exigencia amorosa, de seguridad aunque las dificultades estaban presentes.

Este clima se traduce en comprenderse, ayudándose y trabajar por una misión compartida cada uno desde su responsabilidad de hijos, padres, hermanos…

Es importante cuidar el clima de nuestras familias buscando de comunicación y de estar juntos. Atendiendo y aceptando a las personas con sus diferencias y favoreciendo el dialogo en la familia aunque en ocasiones se nos antoje difícil.

La Dulzura y la Firmeza

Un acontecimiento que marco la vida de Don Bosco fue la perdida de su padre cuando el contaba con dos años. Su madre supo combinar la dulzura con la exigencia a la hora de educar a sus hijos supo ser madre dulce pero también exigente cuando había que serlo.

La exigencia y la dulzura ayudan a que el niño o el joven se sienta seguro, debemos demostrar el amor a nuestros hijos e hijas no solamente con palabras sino también con acciones que refrenden estas nuestro amor ha de ser gratuito y que ayude al crecimiento de nuestros hijos.

Después de castigar o llamar la atención debemos de tener la capacidad de no recordar constantemente el motivo y sabernos dirigir a nuestros hijos como requiere el momento no ajustando cuentas constantemente.



El Trabajo

El trabajo nunca falto en la casa familiar de Don Bosco todos en la medida de sus posibilidades tenían que colaborar. Vivian en la pobreza pero no en la miseria, en una familia de campesinos la colaboración en la medida de las posibilidades de cada uno era importante a la hora de sacar la casa a flote.

Se trabajaba unidos en un proyecto común y eso era enriquecedor y satisfactorio era una realidad cotidiana que curtía en la realidad de la vida, uniendo a la familia desde el más pequeño hasta el más mayor todos colaboraban en el trabajo familiar y como he dicho en una familia de campesinos nunca faltaba el trabajo.

Actualmente nuestros jóvenes no están muy habituados al esfuerzo del trabajo todo se les da muy hecho Desde la familia tendríamos que hacer el esfuerzo porque valoren nuestros hijos el valor del trabajo y de darles las cosas demasiado fácil que sepan vivir el gusto por el trabajo que lo valoren como un camino de autorrealización más que como una carga.

Vida fácil, amistades fáciles es una vía muy directa para el fracaso como persona pues no se valora lo que se tiene pues nos ha venido con demasiada facilidad.

El sentido de Dios

Mama Margarita la madre de Don Bosco educo en la religiosidad a sus hijos frases como Dios te ve o recordad que Dios ve también vuestros pensamientos, ayudaban a que sus hijos no se instalaran en el rencor o se dejaran llevar en exceso por las travesuras

También les hizo ver las grandezas que había hecho y si las cosas se tornaban difíciles por una mala cosecha se le podía oír El Señor nos lo dio el Señor nos lo quito el sabrá porque.

Les enseño a sus hijos la necesidad de rezar de comunicarse con Dios que es de donde se sacan fuerzas para vivir, hacer el bien y entregarse a los demás.

Para Don Bosco Dios era uno más de la familia estaba presente en su casa. Favorecer el sentido de Dios en nuestras familias es un elemento importante que tienen que trabajar los padres. Tanto en los momentos buenos como en los malos tenemos que estar bajo la presencia de Dios.

Hablar de Dios en nuestras familias tendría que ser una cosa normal y saber crear espacios para la comunicación con Dios en nuestra familia. Vivir y transmitir la relación con Dios de una forma positiva y también leer y comentar con nuestros hijos trozos del Evangelio. Convertir a Dios en alguien importante de nuestra familia.



La Razón

Una de las características de Mama Margarita es que no es una madre impositiva sabe razonar con sus hijos le escuchan y les escucha y cuando se tiene que plegar a la razón de estos lo hace sin ningún reparo.

Favorece el dialogo desde el razonamiento y no desde la imposición desde la discusión positiva y constructiva. Tenemos que hacer el esfuerzo de ser razonables con cada uno de nuestros hijos. Saber practicar la riqueza del dialogo por encima de la imposición.

Dejarnos escuchar pero también saber escuchar las razones de nuestros hijos para intentar buscar juntos una solución razonable a la cuestión tratando de no ser autoritarios o represivos.



El Valor

Una de las cualidades de Mama Margarita es que fue una madre segura y no educo a sus hijos en la aprensión y en la inseguridad. No sobre protegió a sus hijos supo comprender en la medida de lo posible que a ciertas edades los niños gustan del riesgo y de la aventura máxime si hablamos de una familia que vive en el campo.

Esta época actual pasa por ser un momento de grandes inseguridades tendríamos que ser capaces de transmitir seguridad a nuestros hijos. Esto tal vez nos haga correr algunos riesgos pero valdrán la pena si con eso aprenden la seguridad en su vida.

Deberíamos no inculcarles miedos y temores sino más bien darles elementos para que los venzan y sepan enfrentarse a ellos con un mínimo de garantías. Todas estas vivencias familiares de Don Bosco le marcaron para toda su vida y quedaron reflejadas en el oratoria de Turín en primer lugar y posteriormente en todas las obras salesianas.

El gusto de actuar conjuntamente y el de estar reunidos los aprendió Don Bosco en sus años de niñez esto ha sido la base del Sistema Preventivo añadido a las intuiciones educativas que él tuvo y que resultaron muy validas.

2. QUIEN ENCUENTRA UNA CASA ENCUENTRA UN TESORO

En su carta del pasado 24 de mayo (Circ. 876), la Madre nos regaló una reflexión muy bonita sobre el tema Juntas para testimoniar y anunciar el amor. Referencia directa a la comunidad educativa en su rostro de ambiente abierto, ”condición indispensable para una acción pastoral fecunda” (Const. 68).

Varios artículos de las Constituciones nos colocan en esta óptica. Son los artículos relativos a Nuestra vida fraterna (art. 49-62), que se abren con una afirmación transparente: “Vivir y trabajar juntas en el nombre del Señor es un elemento esencial de nuestra vocación” (Const. 49).

Característica indispensable del vivir juntas, que permite realizar una comunidad que se convierte en casa, es “el espíritu de familia, fuerza creadora del corazón de Don Bosco” (Const. 50) La Madre lo describe como “expresión concreta de la espiritualidad compartida”, para hacer a “las comunidades educativas testimonios de aquella experiencia de acogida y de afecto de la que no raramente los jóvenes están privados” y para recuperar “la autenticidad y la transparencia de las relaciones humanas” (Circ. 876).

Algunos testimonios de FMA comprometidas en las comunidades educativas, en distintos contextos continentales, nos permiten entrever la vitalidad y la pasión apostólica con las que tejen redes de comunión en sus ambientes, que saben hacer casa, familia.

S. Nadia Aidjian, desde Lyon (Francia), escribe: Experimento que “Vivir y trabajar juntos…” como dice el art. 49 de nuestras Constituciones, no está ahora ya reservado a la comunidad religiosa… Siento que puedo vivirlo con todos los miembros de la comunidad educativa. Aunque muchos laicos no han hecho, y no hacen, el mismo camino de fe, de esperanza, de caridad, todos juntos, religiosas y laicos, podemos encontrarnos para vivir y trabajar juntos al servicio de los jóvenes. Cuando ellos dicen “en Don Bosco, en M. Mazzarello, encontramos la pedagogía y la espiritualidad que queremos vivir, que corresponde a nuestra forma de educar a los jóvenes…”, quiere decir que también los laicos y las laicas son portadores del carisma salesiano…

Ellos piden un conocimiento cada vez más profundizado de Don Bosco, de M. Mazzarello, crean lazos de amistad entre ellos, se encuentran en una red nacional para compartir experiencias, alegrías, esperanzas… En determinadas situaciones se interrogan: “¿cómo haría Don Bosco hoy ante este joven en grave dificultad?”.

Cuando oigo a los laicos que dicen: “nuestra congregación”, “nosotros salesianos laicos”, entonces pienso que la colaboración, la corresponsabilidad, la comunión crecen con la fuerza del Espíritu que nos acompaña y nos ayuda, que hace que surjan nuevas vocaciones salesianas laicales… Y me digo que el carisma salesiano va más allá de nosotras, que nosotras no somos “dueños” de este carisma, sino “servidores” para el bien y la alegría de los jóvenes y de la Iglesia.

Una experiencia muy significativa es también la de S. Leonor Salazar, animadora de una comunidad en Saltillo (México). S. Leonor afirma: “Compartir la misión con el personal laico es una hermosa experiencia de Iglesia, que me hace sentir parte vida de la gran familia de Jesús, animada por la misma fe. Descubro en los laicos la misma sintonía del Espíritu que nos lleva por los caminos del Reino, movidos todos por el deseo de que el Evangelio penetre las estructuras sociales, civiles…

He tenido la fortuna de trabajar con laicos/laicas muy comprometidos en la vida matrimonial, en el mundo del trabajo, animados por el deseo de dar a conocer a Jesús mediante el testimonio de su vida sencilla, de los acontecimientos de lo cotidiano entretejidos de Evangelio. He compartido la experiencia del amor de Dios hecho concreto en su amor de esposos y de padres y, en mi caso, del amor nupcial por Cristo y por la comunidad FMA. Todos nos encontramos en el amor de los jóvenes y de las jóvenes, raíz de toda relación y de toda la acción apostólica. Construimos una relación de enriquecimiento recíproco que nos permite acercarnos más a la sensibilidad de la gente, y a ellos entender cómo vivir el Evangelio para ser misioneros implicando a otros miembros de la comunidad educativa a salir de casa para llevar la Buena Nueva a otras personas.

No faltan las dificultades, pero mi sueño es el de llegar a crear un auténtico ambiente de familia según el estilo de Don Bosco, en el que cada miembro viva la riqueza de su vocación específica, se sienta valorado y amado por lo que es, de tal modo que la Vida se comunique y todos podamos aprender los unos de los otros”.

Desde Angola (África), S. Giovanna Conchi explica: “Para mí compartir la misión con los laicos significa poder dar voz a quien vive día a día la vida sencilla de la gente. Creo que nuestra misión educativa evangelizadora se hace significativa sólo si hay apertura y diálogo con nuestros hermanos laicos. Gozo cuando encuentro a jóvenes que colaboran con nosotras y sienten “nuestra escuela, nuestros cursos como propios”. Es hermoso y me hace creer que es posible la colaboración y la comunión. No digo que sea siempre fácil y que se pueda llegar con todos a la misma profundidad de comunión, pero el hecho de que esto se experimente con algunos es signo de que ya algo se vive.

Creo en la comunidad educativa y sueño que nuestra colaboración con los laicos pase del verlos como dependientes a sentirlos como colaboradores con los que se programa, se piensa, se proyecta y se revisa, sin tener miedo de las críticas que a veces pueden hacernos y sin tener miedo de que puedan entrar “demasiado” en nuestra vida.

Creo que desde la colaboración podemos pasar a una relación más profunda, a la amistad y al compartir lo que nosotras y “ellos” llevamos en el corazón.

Espero que el estudio de las Líneas orientadoras de la misión educativa de las FMA, programado y realizado juntos, pueda permitirnos un verdadero camino de colaboración y comunión”.



S. Elia María Flores, animadora de una comunidad educativa en Granada (Nicaragua) afirma: ”El carisma de Don Bosco y de M. Mazzarello sigue fascinando a la gente en todos los rincones de la tierra, porque trabajar como salesiano/a quiere decir trabajar con el corazón y delante del amor es difícil resistir. Los laicos y las laicas saben dar vida al carisma y están dispuestos a dar la vida para que éste siga dando fruto. Es muy hermoso constatar que muchos/as profesores viven con pasión la tarea de animadores y animadoras entre los/las jóvenes, como testimonios del Evangelio. Nos piden compartir el carisma, no sólo con las palabras, sino con la vida. Llegan a excusar las debilidades de nosotras, FMA, cuando compartimos con sinceridad la misión.



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