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APORTES DE LA CLINICA Y LA PSICOPATOLOGIA AL CAMPO FORENSE

EN EL MARCO DE LA INVESTIGACIÓN CRIMINAL


Lic. Gabriel Alberto Letaif1


  1. Introducción al marco general de la problemática:

La criminalidad de la época comporta sin duda alguna diferentes niveles de análisis que deben examinarse sin embargo en la singularidad de cada caso.

Un primer nivel de análisis, el del sentido común, nos presenta a la víctima del crimen. Es casi una evidencia: el crimen no acontece, en principio, sin una víctima concreta ó potencial, aunque esto nada diga acerca de las razones ó de las circunstancias en las que se produce.

¿Qué lugar ocupa el criminal en relación a su crimen?, se interroga el psicoanálisis. Freud no se detiene exclusivamente en la voluntad conciente de matar, temática propia de la justicia, sino que analiza al acto criminal inconsciente, característico del neurótico – que delinque ó mata por sentimientos inconscientes de culpabilidad – y busca los motivos involucrados en su acto asesino.

Freud plantea que el psicoanálisis se beneficia de la clínica del criminal. Los criminales no son individuos que no tienen conciencia. Es más se puede aislar en ellos el sentimiento de culpabilidad antes de cometer el acto criminal.

El criminal se caracteriza por ser aquel que, en su interior, en principio, no parece conservar una instancia crítica, una conciencia de culpa que lo declare culpable. Tiene en sí la culpabilidad bajo la forma de la necesidad de un juez externa. Comete el crimen y el juez lo declara culpable. Esta necesidad del criminal puede repetirse en la búsqueda incesante de jueces, causas y condenas. De esta manera, la culpa se vuelve el núcleo central del sujeto.

En el libro El Criminal y su juez (Alexander y Staub) psicoanalistas contemporáneos a Freud que se han interesado por la criminología, distinguen tres grupos de criminales; el primero hacer referencia al criminal neurótico (cuyo accionar reposa en procesos inconscientes como los que conducen a la formación de la neurosis, pero en este caso, los sujetos padecen un conflicto psíquico interior entre la parte social y asocial de su personalidad). La etiología es – aquí psicológica. Tanto el neurótico como el criminal resultan impotentes para resolver en un sentido social, sus conflictos psíquicos. Pero si el neurótico logra resolverlos a través de los síntomas que le producen un padecimiento subjetivo, el criminal, por el contrario, los ejecuta en acciones reales. Como consecuencia de ello, el castigo procederá del exterior.

El segundo grupo está integrado por llamados criminales normales cuya estructura psíquica es similar a la de un hombre normal, sin embargo, estos se encuentran identificados a modelos criminales. En este caso la etiología es planteada como sociológica e identificatoria. Aquí la identificación se juega en relación a una comunidad criminal.

El tercer grupo hace referencia a los criminales que matan empujados por enfermedades orgánicas.

Los mismos autores ya advertían que en muchos casos el criminal puede hallarse dentro de un proceso de “psicosis cortada”. La actividad criminal se vuelve entonces una tentativa de curación espontánea que es lograda sólo en parte.

La falta y la culpa son propias de todo sujeto, por lo que el criminal y la justicia forman un conjunto a través del crimen y la expiación. El neurótico condensa este binomio en sus síntomas.

Hasta aquí efectuamos un recorrido por algunas de las concepciones fundamentales del psicoanálisis en torno al acto criminal; de lo que podríamos extraer algunos puntos de nodal importancia para nuestras prácticas:

  • Sujeto responsable = sujeto del inconsciente

  • Culpa subjetiva (fundante de la subjetividad) = culpabilidad jurídica

La responsabilidad del sujeto, que involucra la toma de posición frente al crimen, se opone a la supuesta responsabilidad yoica determinada como resultado de un juicio criminal ó por una simple confesión del yo. Un sujeto puede sentirse responsable de un crimen que no cometió, mientras que otro, culpable ante la ley por ajustarse a lo que Sebastián Soler define en la “Teoría del Delito” como una acción típicamente anti-jurídica, culpable y adecuada a una figura legal conforme a las condiciones objetivas de ésta2; podría no subjetivar la responsabilidad de su acto.

El examen de un crimen nos conduce inevitablemente al entrecruzamiento entre dos dimensiones, la referida a la estructura y la que remite a la contingencia del acontecimiento imprevisto que desencadena el acto criminal. Las acciones no son independientes de la estructura. Dentro de determinada configuración estructural se aloja “la maquinaria original del sujeto”, al decir de Jacques Alain Miller y allí es donde se incluye la irrupción del acto criminal.

Tanto la responsabilidad como la irresponsabilidad son formas contemporáneas del síntoma. El mundo actual se caracteriza por una disyunción radical entre el núcleo de la culpa y el de la responsabilidad. Lo no subjetivado como responsabilidad puede retornar como culpa junto con el castigo concomitante.

Matar, sin ser llamado homicida” – dice Paul Legendre – a esto estamos confrontados cuando se trata de situar el acto de matar en la humanidad.



A través de la presente producción, se pretende analizar la intersección de los discursos penal, psicopatológico y psicoanalítico que nos permitan dirimir algo acerca de la relación del sujeto criminal con su acto. Avanzando en un más allá de la sola clasificación a la que pudiéramos apelar por el “uso” del manual clasificador de las enfermedades mentales (entiéndase el DSM IV – CIE 10), adentrándonos al estudio de la relación acto criminal y su producido en la visibilización, interpretación y consecuencias de las variables subjetivas y sociales que en la misma se ponen en juego.

Para este cometido he pensado en la siguiente distribución temática:

  • El ejercicio de nuestra práctica en el con-texto de lo Jurídico

  • Los métodos de análisis del comportamiento criminal

La Psicología Jurídica en el actual contexto de lo JURIDICO:

Coyunturalmente la transición del sistema penal mixto hacia el sistema acusatorio, amplía las posibilidades de intervención y de ámbitos de ejercicio profesional para los psicólogos jurídicos y forenses. Obligándonos a una revisión constante de las prácticas profesionales, en particular de aquellas que se articulan al Derecho desde otros paradigmas científicos; tal es el caso de nuestra práctica.

La complejidad de lo social y el avance de las investigaciones en el campo jurídico, nos determina hacia nuevos desafíos a través de una formación sistemática en los ámbitos de la práctica de la Criminología, la Victimología, el ejercicio forense, la Psicología Penitenciaria, la Psicología Policial y un ámbito de reciente inclusión – al menos para la comunidad psi en nuestro País – que constituye la inclusión de la psicología jurídica en las investigaciones criminológicas.

En el Sistema Penal Acusatorio hay que evidenciar la ocurrencia de un delito , sustentar que hay una persona afectada en sus bienes jurídicos, justificar que hay una víctima a través de alguno de los medios probatorios previstos por el estatuto procesal penal entre los que se encuentra el peritaje. El peritaje debe ser practicado de manera imparcial.

El peritaje psicológico es un procedimiento matizado con responsabilidad social para auxiliar a las víctimas (según Beristain 2001) y uno auxiliar de la justicia.

Adscribir lo pericial a una función, y no simplemente a un actuar profesional, es intentar develar cuáles pueden ser las lógicas posibles que sostienen, en un dispositivo determinado, el encuentro discursivo entre campos semánticos que son de órdenes diferentes, como lo es el “psi” y el “jurídico”.

La implicancia de la Psicología Jurídica en el campo de la Investigación Criminal aporta un rigor metodológico a través de la realización de análisis de corte cualitativo, el que permite obtener una precisión diferente en el análisis de la escena del hecho, el modus operandi, la interacción de la pareja penal autor / víctima, como así también determinar un análisis comparativo entre casos.

En esta ocasión, haremos una acotada referencia de las características principales de los métodos de Análisis del Comportamiento Criminal con los que trabajamos desde el Departamento de Psicología Jurídica y Forense del Equipo Técnico Multidisciplinario.

Los Métodos de Análisis del Comportamiento Criminal

En términos generales se reconocen dos grandes categorías de análisis criminal:



  1. Análisis estratégico, que se sirve de la información estadística general y tiene por objetivo estudiar el alcance, la naturaleza y las tendencias de los fenómenos delictivos. Aporta en líneas generales a la política criminal.



  1. Análisis Operativo, se trata del análisis de la estructura, naturaleza y características de casos en particular ó casos relacionados entre sí para la elaboración de perfiles, análisis comparativos de casos, evaluación de riesgos, etc. , con la finalidad de contribuir a la investigación de causas particulares no resueltas.

Desde la práctica psicojurídica inscripta en los métodos de análisis del comportamiento criminal, nos posibilita estandarizar y fortalecer la validación jurídica, resultando en:

  • Aumentar el valor y fiabilidad

  • Entendimiento de rasgos relevantes

  • Sirve de control para las especulaciones no fundamentadas

  • Permite aunar las nomenclaturas en las sentencias judiciales

  • Posibilita diferenciar nuestra práctica de la práctica jurídica, dejando las clasificaciones y nominalismos jurídicos sólo para sus actores, por ejemplo difícilmente nos expediríamos acerca de la imputabilidad de un sujeto.

La deducción y el razonamiento analítico ó lo que es lo mismo de Sherlock Holmes a Sigmund Freud:

Si bien hacemos referencia a una estandarización de nuestras prácticas en el campo forense, ello no nos exime de modo alguno en perder de vista la singularidad de cada caso en particular.



Algo podemos sostener de un modo firme: No se puede reducir la cosa al establecimiento de leyes universales de la criminología.

Hay una afirmación de Holmes que es reconocida por los especialistas como una valiosa contribución al campo de la probabilidad y la estadística:

“No hay una probabilidad a priori, el hombre es un extraño enigma (…) mientras que el individuo aislado es un rompecabezas insoluble, colectivamente se convierte en una certidumbre matemática. Por ejemplo, no es posible predecir lo que un hombre hará, pero puede decirse con precisión qué se dispone a hacer una muestra promedio. Los individuos varían, pero los porcentajes permanecen constantes…”



Holmes pone aquí de relieve cierta paradoja en torno de lo cual gira la oposición entre los principales teóricos de la estadística y sus fundamentos, paradoja en la que él mismo parece estar capturado por momentos, a pesar que desde el más exacerbado pensamiento positivista, no parce vacilar en su pretensión de alcanzar una formalización de su método tal que lo sitúe del lado de las ciencias exactas, lo cierto es que mientras habla como un racionalista, en la resolución de cada caso procede, sin embargo, como un analista.

Aquí será necesario diferenciar los tres tipos canónicos de razonamiento a los que alude Sanders Peirce 3:

  • La DEDUCCION: Depende de nuestra confianza en la habilidad para analizar el significado de los signos con los que, ó por medio de lo que, pensamos. Según el Diccionario de Filosofía Abreviado de Ferrater Mora es un proceso discursivo descendente que pasa de lo general a lo particular.



  • La INDUCCION: instigar, persuadir. Ascender lógicamente el conocimiento de los fenómenos, hechos ó cosas, a la ley ó principio que virtualmente los contiene ó que se efectúa en todos ellos uniformemente.



  • La ABDUCCION: Es meramente preparatorio, constituye el paso de adoptar una hipótesis ó una proposición que conduzca a la predicción de lo que, aparentemente, son hechos sorprendentes.

Cualquiera sea el método que se elija, hemos de afirmar los cortocircuitos que se producirán en su devenir por la implicancia del sujeto allí involucrado.

La pregunta por la verdad que se pone de manifiesto en cada requerimiento de la justicia, nos lleva ineludiblemente a indagar hacia atrás, desde la escena del crimen hacia la búsqueda de su autor, en el intento de configurar las condiciones singulares que puedan haberlo conducido a ese acto.

Podríamos sostener que desde la corriente del profiling – establecida por la Unidad de Ciencias del Comportamiento (1980) hasta los diversos métodos y técnicas existentes en la actualidad, tales como:

  • Análisis del crimen violento (FBI _ VICAP)

  • Sistema de análisis de unión de crímenes violentos (VICLAS – Canadá)

  • Psicología Investigativa (D. Canter)

  • Autopsia Psicológica (MAPI)

  • Análisis operativo de casos (BKA – Alemania)

  • Análisis del comportamiento ambiental ó geográfico

Se tratan de Técnicas de investigación para situar aspectos psicosociales (aspectos del lazo social) de uno ó varios agresores desconocidos y su motivación, a partir de la escena del crimen, características sociales y psicológicas de la víctima, hallazgos forenses y criminalísticos, con el fin de orientar la investigación.

Las marcas instituyentes de cada una de las técnicas se mantienen a pesar de las modificaciones que se le fueron imprimiendo; en principio y básicamente son técnicas abocadas al estudio de la víctima y del autor.

Principios y Objetivos:

  • Es necesario para su elaboración la participación directa ó indirecta en el caso concreto

  • Se analiza el comportamiento al margen de la existencia ó no de la patología del autor

  • Relevancia de los procesos informáticos

  • Exhaustividad en la recolección de información, su análisis y la constatación en forma continua

  • Disponer de conocimientos complementarios a las disciplinas “psi”: criminología – Criminalística – Psicopatología.

  • Se debe analizar el acto criminal desde las variables temporales y espaciales.

Elaboración y Desarrollo:

  • Evaluación de la información de la EdC (lugar de hecho, lugar de hallazgo y lugar de contacto): evidencias físicas, posiciones de cuerpos y objetos, armas encontradas, fotografías

  • Análisis victimológico: empleo, hábitos, personalidad y estilo de vida, condición física, etc.

  • Análisis de los informes policiales: Observaciones, hora del hecho y/ ó hallazgo, características del vecindario, nivel educativo y socio-económico, declaraciones testimoniales, etc.

  • Análisis de informe médico-legal: hora y causa de la muerte, armas utilizadas, lesiones, etc.

  • Clasificación del delito a nivel investigativo: luego de organizar la información, se sugiere el tipo y estilo de delito.

  • Intención y motivación primaria y secundaria del autor / es

  • Reconstrucción secuencial

  • Comportamiento de la víctima / victimario

  • Elección de víctima

  • Mecanismos de muerte

  • Grado de violencia ejercido

  • Comportamiento físico, verbal y sexual tanto del victimario como de la víctima en los delitos contra la integridad sexual.

  • Generación del perfil descriptivo del tipo de persona /s relacionados con la autoría del delito

  • Organización del su comportamiento en relación al hecho: antes, durante y después

  • Propuesta de estrategias para la investigación

  • Informe escrito (siempre abierto si sigue la investigación)

Datos generales que conforman el perfil de autor desconocido:

  • Sexo

  • Edad

  • Estado civil

  • Situación familiar

  • Domicilio

  • Formación profesional u oficio

  • Posibles antecedentes penales

  • Estructura de personalidad

  • Aspecto físico

  • Conducta pre y post delictual

El MAPI (Método de Autopsia Psicológica Integrado).

Diremos en forma acotada, que el MAPI se trata de un estudio retrospectivo de los rasgos de personalidad de la víctima. Siendo su aplicación efectiva en casos de homicidios – suicidio – accidentes; bajo sus varias formas de aplicación: Criminológica – Crminalística – Penal – Civil – Sanitaria.

La realización del MAPI nos posibilita efectuar inferencias que se plasmarán en el marco de indicios con que cuenta la Fiscalía de Investigación del caso en particular.

Conclusiones:

Los Métodos aquí presentados, se tratan de herramientas forenses, provenientes del campo de las ciencias humanas y que generan aportes fundamentales en el quehacer criminalístico y criminológico de gran utilidad para la investigación del delito, ya que permite abordar científicamente la información criminal y obtener un conocimiento adicional de la criminalidad global ó particular y esto permite tomar mejores decisiones y dar respuestas más racionales al fenómeno delictivo.



1 Lic. Gabriel Alberto Letaif – Psicólogo Especialista en Psicología Clínica – Psicoanalista –Diplomado Internacional en Investigación Judicial y Violencia Femicida por la Escuela de Práctica Jurídica de la Universidad Complutense de Madrid Profesional del Dpto. de Psicología Jurídica y Forense de la Procuración Gral. Del Poder Judicial del Chubut – Presidente de la Asociación Argentina de Psicología Jurídica y Forense – www.aapjyf.com Conferencista en Congresos Internacionales, Nacionales y Regionales de la Especialidad- Autor del libro “Justicia, Subjetividad y Ley en América latina” Ed. Brujas – Córdoba, 2011. Cuenta con diversos artículos publicados en sitios y escritos de la Especialidad. Correspondencia al correo electrónico gletaif@gmail.com

2 Rombolá, N. D y Reboiras, L. M. “Diccionario RUY DIAZ de Ciencias Jurídicas y Sociales”. Ed. RUY DIAZ – Bs. As. , 2005.

3 Sanders Peirce (1839 – 1914) fue uno de los más importantes precursores de la moderna teoría semiótica – En Pulice, Gabriel; Manson, Federico y Zelis, Oscar “Investigación y Psicoanálisis” Letra Viva Editorial – Bs. As. 2000.



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