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7- Noción de Si mismo:

Es el concepto central desde el cual se construye toda la teoría de la Personalidad que sustenta el ECP. Carl Rogers lo define así: ¨Es un conjunto organizado y cambiante de percepciones de un sujeto que se refieren a él mismo.

Es una estructura perceptual que incluye las características, atributos, cualidades y defectos, capacidades y límites, valores y relaciones que el sujeto reconoce como descriptivos de si mismo, y que percibe como datos de su identidad.

Esta estructura engloba todas las experiencias del sujeto en cada momento de su existencia.¨


Decir estructura perceptual remite al concepto de que el ser humano no posee un si mismo, es si mismo en proceso experiencial permanente, lo que implica que mientras vive percibe su propia experiencia discriminándola de la de los otros.
Su funcionamiento es comparable a una gestalt o totalidad organizada de percepciones consistentes, desde las cuales diferencia aquello que vive para si como características mísmicas, aquello que emerge de las relaciones con los demás como condiciones yoicas.
Es por ello que en esta vivencia de si mismo podemos diferenciar lo mismico (el MI), de lo yoico (elYo).
El primero, el Mi, se instala como permanente referencia ante lo propio, siendo una constante perdurable., que nos hace dar cuenta de que somos el mismo y lo mismo, aún en el cambio permanente que nos inspira la vida que vivimos.

Somos quienes somos, el mismo ante nosotros mismos, aún cuando nos transformemos yoicamente, a esto se lo ha denominado la consistencia de si mismo, desde la cual el organismo tiende a regular sus comportamientos y conductas.


Las vivencias de consistencia (congruencia) o inconsistencia (incongruencia), definen el funcionamiento psíquico. Estas dos posibilidades se dan:


  • entre el si mismo, tal y como lo percibe el individuo, y la experiencia organísmica.

  • entre el si mismo y un si mismo deseado o ideal.

  • entre el si mismo y la realidad.

Cuando el organismo humano se percibe consistente en los tres niveles fluye y funciona óptimamente, por lo tanto crece, se desarrolla y expresa su potencial actualizante.


Cuando el organismo humano en si mismo experienciante percibe inconsistencia en alguno de los tres niveles mencionados, se siente amenazado y por lo tanto se defiende, se desorganiza, trabando y distorsionando su actualización.
Cuando en el proceso de desarrollo infantil, el niño recibe valoraciones positivas, por parte de sus padres y el entorno, tiende a aceptar su propio mundo experiencial como válido para si mismo, y se instala de esa manera en un sistema vital fluyente de auto reconocimiento y congruencia.

En cambio, cuando ello no se le brinda, o no lo puede percibir, tiende a descreer de sus propias valoraciones preceptúales, acepta la de los otros como más válidas, se aleja de si mismo, se aliena, y el organismo percibe inconsistencia, se vive amenazado, se defiende, y elabora constructos rígidos de si mismo y de la vida.

Su auto concepto incorpora elementos extraños, es decir que no son el resultado de su propia experiencia.
Esta sintética explicación de los posibles modos de funcionamiento de la persona, ante si mismo y los demás, nos acerca al pensar la prevención y la ayuda.
El ECP desarrolla, desde aquí, una propuesta de educación infantil, del modo de favorecer las relaciones interpersonales en todos los ámbitos en que las personas nos desenvolvemos, y de un sistema de reorganización de la persona aplicable en la Psicoterapia y el Counseling.
Complementar las nociones de Tendencia Actualizante y Si mismo, nos brinda esta posibilidad.
Si la primera es la motivación básica de la vida de un individuo, en tanto tiene por efecto dirigir al organismo hacia un desarrollo unificado y eficaz.
Si como hemos visto, un sector de la experiencia vivida se percibe propia, siendo
Si mismo (Mi y Yo), constituyéndose a su vez en un factor regulador de lo que se experimenta.
Integrando ambos conceptos, podemos referir a una tendencia autoactualizante del Si mismo.
Cuando entre la experiencia del organismo y la del si mismo hay congruencia, la tendencia actualizante opera unificada y sanamente.
En cambio, cuando se perciben desacuerdos, esto conduce a la incongruencia, develándose comportamientos y conductas que responden en algunos casos al mensaje del organismo, y en otros al del si mismo que tiende a preservarse.

En esta condición se instalan defensas, rigidez perceptual, que a veces se perciben como malestares o síntomas y no pudiendo funcionar óptimamente, el organismo psíquico se enferma.


Todo pasa por la Percepción y nuestros comportamientos, nuestras conductas, ya sean emociones o pensamientos, son el resultado del como percibimos.
El organismo personal se vincula con el mundo desde su estructura perceptual, y de acuerdo a como esta se despliegue será su funcionamiento.
El ECP es un modelo de vínculo que propone la aceptación de la experiencia, de si mismo y del otro como un si mismo semejante, facilitando el encuentro de persona a persona.
Es así como desde una posición existencial no directiva, con la confianza que nos brinda la concepción de la tendencia formativa (autoactualizante en lo humano), nos disponemos a una relación basada en la incondicionalidad, autenticidad y congruencia:


  • Si somos terapeutas o counselors, nuestras intervenciones (chequeo de percepciones) serán siempre centradas en la persona, y facilitadoras de cambios y transformaciones positivas del Si mismo de nuestros consultantes.


- Si somos educadores favoreceremos aprendizajes significativos y valederos para la vida de nuestros educandos.


  • Si somos coordinadores de grupos, trabajamos en o para empresas, en tareas pastorales, comunitarias, o en cualquier ámbito que nos convoque para ayudar a personas, facilitaremos la resolución de conflictos y el desarrollo de la potencialidad creativa de lo humano.


- Si somos padres ayudaremos a nuestros hijos a crecer desde si mismos.
El ECP, que se ha desarrollado desde un enfoque psicoterapéutico, habiendo devenido en un abordaje abarcativo de las relaciones humanas, hasta plantear un nuevo paradigma acerca de la persona y el mundo, continúa desde los discípulos de su creador creciendo y desplegando nuevas alternativas.
CAPITULO 4
LOS APORTES MAS IMPORTANTES EN LAS CIENCIAS Y DISCIPLINAS HUMANAS.
Se podrá discutir sus aportes en los ámbitos de las Psicoterapias y el Counseling, de hecho eso acontece, como también se lo hace del Psicoanálisis, o de otras de las más de trescientas modalidades que existen actualmente.

Lo que no pude obviarse, que tanto él como Freud o Watson, fueron los creadores de los tres grandes movimientos de la Psicología.

No en vano nuestro autor fue elegido como el primer Presidente de American Psychological Association, y además no solo se lo estudia en las carreras de Psicología o Counseling, sino en Ciencias de la Comunicación, Sociología, Educación, Política, Sacerdocios, Administración de Empresas y Organizaciones, y quizás prontamente se lo descubra desde su lado más filosófico, como un pensador de un mundo mejor.

Continuemos por aquí.


El Poder de la Persona
No es que este enfoque dé poder a la persona, es que nunca se lo quita”

de Carl Rogers en “ El poder de la Persona”
Si entre tantos hay un texto que da totalmente cuenta de su pensar lo humano, es este libro que edito y llamó “El Poder de la Persona” (ver bibliografía).

En la introducción del mismo nos escribe:


Hace algunos meses me sucedió algo extraño. Pienso que es lo más cerca que he estado de tener una experiencia psíquica. Me hallaba concentrado en el trabajo que estaba haciendo en mi escritorio cuando de pronto apareció en mi mente una frase completa: “Yo camino suavemente por la vida”. Yo estaba muy desconcertado por la intromisión, pero como no tenía nada que ver con el trabajo que estaba haciendo la hice a un lado. Poco después, la naturaleza peculiar de esa “aparición” me impactó y comencé a especular acerca de ella.

Se amontonaron toda clase de asociaciones; cuando era niño leí cientos de libros acerca de exploradores e indios, hombres que podían deslizarse por el bosque sin hacer ruido, sin pisar ninguna rama seca y sin revolver el follaje. Protagonizaban acciones de misericordia o misiones de guerra, nadie sabía dónde estaban hasta que ellos habían llegado a su destino y realizado sus propósitos. Me di cuenta de que mi vida profesional había tenido esa misma cualidad. Yo no he querido llamar la atención sobre la dirección a donde me dirijo sino hasta que ya he llegado. Siempre que ha sido posible he evitado las confrontaciones estruendosas. Cuando al principio de mi carrera me dijeron que era absolutamente imposible para un psicólogo hacer psicoterapia porque éste era el campo del psiquiatra, yo no hice ningún intento por atacar de frente esa situación. En lugar de eso yo usé primero la expresión “entrevistas de tratamiento” para describir lo que estábamos haciendo. Luego el nombre de orientación pareció ser más aceptable. Y solamente después de tener años de experiencia y de haber realizado con mis colaboradores una cantidad fabulosa de investigaciones, hablé abiertamente acerca del hecho, ya para entonces obvio, de que nosotros estábamos haciendo psicoterapia. Yo había caminado suavemente por la vida haciendo poco ruido hasta que ya había llegado a mi destino y ya era muy tarde para que me detuvieran. Yo soy algo obstinado.

Una desventaja de esta manera de hacer las cosas es que siempre me he dado cuenta del completo significado del camino del yo, y un cada vez mayor número de otras personas, hemos tomado. Sólo en los últimos años he llegado a reconocer lo “radical” y lo “revolucionario” que ha sido nuestro trabajo. Uso estos términos en su sentido original y no en su sentido popular. Nuestro trabajo ha “llegado a la raíz” de muchos de los conceptos y valores de nuestra cultura y ha producido “un cambio completo y marcado” en muchos principios y procedimientos. Lo más notable es que ha modificado el modo de pensar acerca del poder y del control en las relaciones interpersonales. Ese es precisamente el tema de este libro.

De modo, pues, que en estas páginas encontrarás a muchos hombres y mujeres que caminan suavemente por la vida y que al hacerlo crean una revolución. Este libro describe hogares, escuelas, industrias y encuentros entre razas y culturas que han sido cambiados de una manera drástica por personas que confían en su propio poder, que no sienten la necesidad de tener un “poder sobre”, y quienes están dispuestos a promover y a facilitar el desarrollo de la fuerza latente en la otra persona. Aquí se describen ejemplos concretos – una relación familiar, un taller, un día de campamento, un grupo de católicos y protestantes de Belfast-, donde los procedimientos usuales han sido invertidos por una confianza básica en el potencial constructivo de la persona.

Como dijo Gertrue Stein acerca de París:”No es lo que París te da; es lo que ella no te quita.” Esto puede ser parafraseado para convertirse en una definición del enfoque centrado en la persona, el concepto cargado de valor que es central en este libro: “No es que este enfoque dé poder a la persona; es que nunca se lo quita.” Puede ser sorprendente que este punto de partida aparentemente inocente pueda ser verdaderamente revolucionario por sus implicaciones. El es, sin embargo, el tema central de lo que he escrito.

Me he esforzado por dar ejemplos – tanto de anécdotas como de investigación – para ilustrar la fuerza del enfoque centrado en la persona. Esta manera de hacer las cosas cambia la naturaleza misma de la psicoterapia, del matrimonio, de la administración y aun de la política.

Estos cambios indican que una revolución silenciosa está ocurriendo ya. Ellos apuntan a un futuro de naturaleza muy diferente, construido alrededor de un nuevo tipo de persona con poder propio y que está surgiendo”.

Brillante comienzo, y quizás con estos párrafos ya este todo dicho, pero vale la pena sintetizar sus aportes, para comprender su valía.

Empecemos diciendo que lo que se tiende a denominar una política de ayuda, es decir un modo, una estrategia, las tácticas y recursos, es lo que más revoluciona nuestro Carl Rogers, y por lo cual es muy atacado en su país.

La convicción de que el poder de la”cura” esta en manos del consultante y no del profesional, es tremendamente revolucionario.

Por otra parte el hecho de ser el primer Psicólogo creador de una línea, y no un Psiquiatra o Neurólogo, también generó, en su época muchísimas controversias.

El pensar que la naturaleza humana es digna de confianza, que no es algo para ser temido, sino por el contrario, debe ayudársela a ser liberada, y que de esa manera las personas podrían hacerse positivamente cargo de si mismas, fue también otro punto muy controvertido.


Sigamos leyéndolo: “La política del enfoque centrado en la persona es una renuncia y una invitación conscientes por parte de la terapeuta (escribe este texto en femenino para marcar una cambio de paradigma en la significación de lo que habitualmente se utiliza), a todo control sobre el consultante y a tomar decisiones por él”.

“La terapeuta se convierte en “la portera” del cambio, no en su causante. Ella pone la autoridad final en manos del consultante, se trate de cosas pequeñas tales como la corrección de una respuesta del terapeuta, o de grandes decisiones tales como la dirección de la vida de uno. El lugar de la evaluación, de la decisión, esta claramente en manos del consultante”

Es muy claro en estos párrafos como se hace cargo de una posición no directiva desde su lugar profesional.

La idea base es crear una relación que posea ciertas condiciones de no amenaza, desde las cuales el consultante se anime a auto explorarse en compañía de su terapeuta.

Es obvio que esto corre al profesional del lugar del saber y del poder, y no podemos olvidarnos que mucho de nosotros elegimos estas profesiones, para precisamente lo contrario. No porque esto sea malo en si mismo, sino desde un paradigma basado en la medicina, en donde “el doctor” conduce la curación.

Insistimos que el hecho de ser un psicólogo y no un Médico, y el de tener una sólida adherencia a bases filosóficas existenciales, son quizás algunos de los motivos que lo llevan a esa mirada o posición, aquella que confía en el poder de la persona para resolver sus problemas, y aún más para buscar y encontrar sentido vital.

Dice, por ejemplo: “La terapia no es cuestión de hacerle algo al individuo, o de inducirlo a hacer algo en relación consigo mismo. Por el contrario se trata de liberarlo para que tenga un crecimiento y un desarrollo normales, de quitar

Obstáculos para que él pueda ir otra vez hacia delante”.

Nos sigue hablando de facilitar que cada uno encuentre su propio espacio de poder, el que todos tenemos, aunque a veces por distintas circunstancias puede encontrarse obturado.

Hablamos antes de la tendencia al crecimiento inherente a lo vivo, que denominó tendencia actualizante, o más modernamente se le dice pulsión vital.

Es curiosa la concordancia de estos conceptos con los últimos descubrimientos de la física y de la astronomía, acerca de la tendencia al despliegue (sintropía) que se observa en el universo, sin negar que también existe otra “fuerza” o tendencia la deterioro (entropía), pero mirando de atrás para adelante, el desarrollo se impone por sobre el detenimiento. La sintropía parece estar superando a la entropía, y si miramos lo humano observamos el mismo fenómeno histórico.

Carl Rogers comprueba científicamente su posición, para ello realiza experimentos, grabaciones de sesiones comparadas, tests, encuestas de sobre eficacia y eficiencia. De esa manera demuestra que si se brindan adecuadas condiciones actitudinales (autenticidad, empatía y aceptación incondicional) por parte del terapeuta, y el consultante puede percibirlas, casi siempre acontece la superación de las problemáticas de consulta y un despliegue de los potenciales adormecidos de cada persona ayudada desde este modelo.

Dice: “Existe en todo organismo, a cualquier nivel, un movimiento subyacente que los lleva a la realización constructiva de sus potencialidades inherentes”. Agrega “La tendencia actualizante puede ser obstruida, pero no se la puede destruir, sin destruir al organismo todo”.

Por otra parte también comprueba que cuando las personas se sienten verdaderamente escuchadas en sus sentimientos más internos, les disminuye el poder que otros han tenido sobre ellas para inculcarles culpas, inhibiciones, miedos, y eso predispone positivamente para recuperar el control sobre si mismas.

Veremos después como toda esta posición se amplía a los distintos campos de las relaciones humanas, y se observan los mismos efectos positivos que en las relaciones de ayuda individual.

Nos referimos a la educación, la vida familiar, la acción pastoral, el trabajo en las organizaciones, la política como tal (la de los gobiernos), y obviamente el tratamiento de las denominadas”patologías mentales severas”.

El capítulo 1 del texto que estamos comentando (El poder de la Persona), culmina con una síntesis muy clarificadora:

“Un enfoque centrado en la persona, cuando es utilizado para alentar el crecimiento y desarrollo del psicótico, de la persona con problemas o del individuo normal, revoluciona los comportamientos acostumbrados de los miembros de las profesiones de ayuda. Ello ilustra muchas cosas:



  1. Una persona sensible, que trata de ser de ayuda, se hace más centrada en la persona, no importa en que orientación empiece, porque encuentra que ese enfoque es más efectivo.

  2. Cuando estás enfocado en las personas las etiquetas del diagnóstico se vuelven bastante irrelevantes.

  3. Se descubre que el modelo médico tradicional está en bastante oposición al centrarse en la persona.

  4. Se encuentra que aquellos que pueden crear una relación efectiva, centrada en la persona, no necesariamente provienen de los grupos entrenados profesionalmente (sic)

  5. Mientras más es implementado y puesto en práctica este ECP, más se lo encuentra como desafiante de los modelos jerárquicos de “tratamiento” (las comillas son de Rogers) y de los modelos jerárquicos de organización.

  6. La efectividad real de este enfoque centrado en la persona constituye una amenaza a los profesionales, administradores y demás y, consciente o inconscientemente, se toman medidas para destruirlo.

Es demasiado revolucionario”.
Es muy interesante observar que cuando escribe este texto transcurre el año 1977, y allí observa lo que estaba realizando un colega Jungiano llamado John Perry desde un centro de tratamiento para jóvenes esquizofrénicos denominado “Diabasis” (palabra griega que significa cruzar de un lado a otro). Perry opinaba, después de haber trabajado en el tema más de 25 años, que cuando se dejaba de rotular a los pacientes como tales, se los denominaba individuos o personas, se los trataba desde ese nuevo lugar, desde una relación

afectiva cercana y confiable, en menos tiempo superaban las crisis, y salían de ellas más fuertes y sanos. Por ello seleccionaban a su personal, no tanto por sus credenciales o curriculums, sino por sus cualidades actitudinales. Se los entrenaba para mejorar sus condiciones hacia habilidades comunicacionales centradas en el otro. La mayoría de los elegidos eran jóvenes provenientes de la denominada (en esa época) contracultura. La mayoría había sufrido lo que era estar aislado, rechazado, enajenado, y casi todos realizado viajes con drogas, como dice Rogers “buenos y malos” (se refiere a las experiencias epocales de búsqueda de estados alterados de conciencia).

Diabasis era una pequeña institución, en donde se respiraba un ambiente libre, no autoritario y no crítico. Cada uno podía expresar libremente sus sentimientos y realizar acciones artísticas y físicas “a piacere”.

Se legitimaba los denominados tradicionalmente “síntomas”, sin pretender cambiarlos, se los dejaba ser (let it be), aceptando que podía ser un momento muy difícil, de sufrimiento o descontrol, que precisaba acompañamiento en su expresión válida.

La experiencia de aceptación de la “locura”, como un modo de ser en el mundo circunstancial, como una expresión de lo interno que desea en ese momento ser así, facilitaba notoriamente un proceso de reconstrucción hacia conductas más “sanas” y menos “sufrientes”.

Suprimiendo el control y liberando la potencialidad, aún en comportamientos que podrían aparecer bizarros, los organismos de esos consultantes, buscaban solos su punto de equilibrio, una adaptación más favorable hacia un mejor vivir en la sociedad. En síntesis se “curaban” sin que ningún “profesional” lo pretendiera, solo acompañando ese modo coyuntural de ser siendo en la vida.

Lo más importante, además de haber obtenido altísimos porcentajes de mejoría, es lo que C. Rogers nos dice en el punto cuatro de los ítems anteriormente señalados. Aquel que dice que los mejores “ayudadores” no fueron necesariamente los que poseían algún “título habilitante” para ello.

De hecho el mismo autor que estamos tratando, en el último cuarto ciclo de su trabajo profesional (los últimos 20 años aproximadamente), habiendo sido el primer presidente de la Asociación de Psicólogos de su país, renunció a su matricula profesional, para no sentirse presionado por reglamentos e imposiciones acerca del como debe atenderse a las personas que consultan.

Fue, como ya dijimos, una persona totalmente coherente con sus convicciones.
LA FAMILIA Y SUS ALTERNATIVAS
El modelo que este autor presenta sobre el tema, si bien esta influido por las circunstancias sociales que vive, el país en donde trabaja, y el tipo de consultantes, no deja de ser revolucionario y adelantado a lo que años después comenzó a observarse como constantes en el mundo occidental.

Estadísticas mediante, un matrimonio prototípico de clase media, en 1971 alcanzaba una media de duración de treinta años de convivencia.

Esta cifra es toda una paradoja, porque por un lado, en el pasado, en tanto el promedio de vida no llegaba a los cincuenta años, las parejas rara vez llegaban a estar tanto tiempo, juntos. Lo máximo a aspirar era unos veinte años, si se casaban bastante jóvenes. Por el otro, en la actualidad, y con el aumento aún mayor (de posibilidades de vida) de la época en que Carl Rogers escribía, y que podría aumentar, entonces, hasta unos cincuenta años el estar conviviendo, los matrimonios promedio duran alrededor de 15 entre a 18 años.

Obviamente, todavía, no estamos hablando de la calidad de la relación, sino de la cantidad de tiempo unidos.

Lo que se observa, en este tópico, según las hipótesis de nuestro autor, que muchos años atrás, las dificultades en las relaciones eran muchas veces soslayadas por el tiempo escaso que iban a estar juntos, además de que el modelo matrimonial se basaba en otras premisas.

Como aporte personal recordamos que conocimos a una pareja de ancianos de origen italiano que estaban juntos, y según ellos muy bien hacía más de sesenta años.

La historia había sido que él vino a Argentina a los 17 años y dejó a su novia en su pueblo natal, tres años después, en sus veinte, pidió casarse por poder con la novia, que viniera a Buenos Aires dado que se había establecido laboralmente, y podía proyectar una familia.

Cuando fue al puerto a buscarla se encontró con la hermana menor de su novia, ella tenía 15 años, la cual le dijo, sorpresa mediante, que ella era su esposa dado que la novia que había dejado en Italia había encontrado esposo.

El “tano”, como le decimos en nuestro país, la miró, la observó joven linda y fuerte, y dijo, bueno vamos a casa. Tuvieron cuatro hijos, fueron felices y como y también decimos nosotros “comieron perdices”.

Obviamente eran otros criterios vinculares que hoy es muy raro observar.

Nuestro autor considera que para que las relaciones familiares “funcionen” adecuadamente, y den la posibilidad de bien estar a cada uno de sus miembros, deberían imponerse las mismas condiciones que estudió para los procesos terapéuticos.

Si una pareja puede lograr una comunicación empática, incondicional y autentica, estaríamos ante un amor pleno, que podría trasladarse a la relación con los hijos y a una educación de valores reales.

Sin embargo, sabemos muy difícil esta posibilidad en tanto en todo vínculo matrimonial o de similares características se juegan no solo aspectos amorosos, sino también aquellos que implican las denominadas “miserias” humanas. Tales como envidias, competencias, luchas por el poder, modelos de cada uno que tienden a imponerse por sobre los del otro. Por otra parte el hecho de convivir hacen que emerjan distintas variables a lo largo de coexistir juntos, crecimientos desparejos, aparición de nuevos estímulos, dificultades en la sexualidad y diferencias propias del devenir individual de las partes.

El modelo de Rogers puede tomarse como tal y aspirar a él, como camino, como tránsito, o como forma de superar los obstáculos.

Todo ideal es eso, una ilusión, que no esta mal poseerla, y aspirar a ella, como meta, y por supuesto enraizarla en la realidad cotidiana, y hacer de cada día una nueva posibilidad.

Cuando Carl Rogers investigaba este tema estaba aconteciendo una gran revolución, la de la apertura a los sentimientos compartidos, y la liberación femenina. También fue un momento de mucha libertad “experiencial”, sobre todo en la costa oeste de EEUU. Parejas abiertas, matrimonios grupales, sexo libre, en el marco de un “hippismo”, en donde se incluían drogas para la apertura o ampliación de las conciencias. Siendo coherente con sus ideales, nunca criticó estas búsquedas, las acompaño respetuosamente, sabiendo que rompían modelos convencionales, y quizás eso es lo que más lo atraía.

Para ser sintéticos podemos decir que una pareja esta en buen camino, no exenta de los padeceres normales de una convivencia, pero abiertas a una experiencia que fluye y cambia cuando:


  1. Los sentimientos se expresan sin temor

  2. La comunicación es auténtica y respetuosa

  3. La sexualidad es satisfactoria para ambas partes

  4. El contrato vincular toma en cuenta la igualdad de condiciones

  5. Se acepta la diferencia de criterios

  6. Se acepta al otro tal cual es

  7. La confianza es mutua



LA EDUCACION
El planteo que hace Rogers en este tema es realmente revolucionario, tanto para su época como para la actualidad.

Si la intención del educar es que el alumno aprenda, solo se aprende lo que es vivido como significativo. A esto lo denomina “aprendizaje significativo”.

Su pensar “libertario” lo adopta también para cuestionar y proponer cambios y transformaciones en los sistemas de enseñanza.

Describe lo que observa como características de una escuela tradicional:



  1. El maestro posee el conocimiento, el alumno lo recibe.

  2. La clase expositiva es el método por excelencia.

  3. El examen clásico es el modo de evaluar.

  4. El maestro tiene el poder, el alumno obedece.

  5. No hay confianza mutua, sino que predomina el temor.

  6. Se valoriza predominantemente lo intelectual.

Su propuesta, que denomina “Aprendizaje centrado en la persona”, posee, en cambio estas bases:

  1. El conocimiento se comparte, no se imparte.

  2. El material de estudio surge del interior del grupo.

  3. Cada alumno puede desarrollar su propio sistema de aprendizaje.

  4. Se promueve esto último acompañando y facilitándolo.

  5. Se busca la autodisciplina.

  6. La evaluación no es un examen sino un coloquio compartido.

  7. Se trabaja grupalmente en un clima con el menor tenor de amenaza.


EL ECP Y LAS ORGANIZACIONES HUMANAS
En 1969 publica una obra que fue fundante para muchos educadores, y que se denominó “Libertad y Creatividad en Educación”.

Su título confirma lo expuesto anteriormente y es muy recomendable para aquellos que están en puestos académicos.

La curiosidad que el mismo Rogers advierte tiempo después, es la coincidencia de criterios con un texto muy famoso del pedagogo brasilero Paulo Freire “Pedagogía del Oprimido”, que publicó en 1968.

Ninguno de los dos se había leído, y la sincronicidad de ambos pensamientos es notoria, con la profunda diferencia que uno escribe desde EEUU hablando y estudiando a la clase media, y otro desde un lugar de pobreza, marginal.

Como dice Rogers “Yo me estaba dirigiendo a estudiantes en instituciones educativas. El estaba hablando de su trabajo con campesinos atemorizados, pisoteados. Yo traté de llegar a estudiantes y maestros (de EEUU). El escribe para comunicarse con marxistas….nuestros principios son tan semejantes que me quedé boquiabierto” (del Poder de la Persona Pág.74).

Uniendo lo que se planteó para la educación y la tarea que realizó en Grupos de Encuentro (ver bibliografía), le hace decir a Rogers que las conclusiones que saca de la obra de Freire, puede aportar:



  1. Todo grupo sea o no de oprimidos puede ser ayudado desde el ECP.

  2. El coordinador o facilitador debe aprender las actitudes del ECP.

  3. Si desde ellas se escucha y acepta al otro, el grupo fluye.

  4. Los sentimientos comienzan a expresarse.

  5. La libertad se percibe y abre el juego de la palabra autorizada.

  6. Cada persona es reconocida y valorada en su individualidad.

  7. Lo “irracional” es aceptado y se va diluyendo.

  8. Lo común del grupo se pone en juego

  9. Crece la confianza individual y se expande al grupo todo.

10-El liderazgo se comparte.

11- El grupo hace cambios innovadores.

12- Se emprenden actividades constructivas.

13- Acontecen acciones congruentes con las necesidades de la comunidad grupal. Sea lo que sea necesario y es democráticamente evaluado.


Si bien en este caso refiere a la comparación con Paulo Freire, y lo que considera común y valioso compartir, podemos decir que lo anterior es

aplicable a cualquier situación grupal, social, organizacional, que necesite resolver problemas u plantear algún objetivo común.


Por ello el ECP ha sido llevado a distintos ámbitos, sean empresas, iglesias, centros comunitarios, ONG, partidos políticos, y conflictos interculturales o raciales.


El modelo de relación basada en la Empatia, Aceptación Incondicional y Autenticidad es de notoria eficacia y eficiencia para generar desarrollos constructivos en conjuntos humanos, sean de las características que estos sean.
LA REVOLUCION SILENCIOSA- ¿una utopía?
A esta altura del texto, esperamos que el lector este inmerso en una posición

“libertaria” de lo personal. Abierto al pensar que es posible un mundo mejor basado en las premisas que Rogers investigó y planteó.

Cuando él mismo lo intentó, sea coordinando grupos muy conflictivos, o asesorando empresas e institutos educativos, atendiendo familias y parejas.

Siendo convocado por algunos gobiernos para ayudarlos en sus problemas raciales o políticos. Pudo darse cuenta de la magnitud de su propuesta, de la eficiencia constructiva que se alcanzaba al poner en marcha un sistema centrado en la persona.

Todo ello lo hizo reflexionar acerca del futuro de la humanidad.

Sus últimos escritos hacen de él un sociólogo, un filósofo práctico, y un pensador político.

En esta última clasificación, podemos pensarlo como un “conservador libertario”, o un “anarquista pacifista”.

Estuvo convencido que el mejor estado posible de la humanidad, será

cuando alcance la autodeterminación, y desde allí el autogobierno.

Nos recuerda a Bakunin, Proudhon y Kropotkin, entre otros pensadores

Premarxistas, libertarios del siglo 19.
Cuando se refiere a las instituciones, sean educativas, políticas, religiosas o gubernamentales, las califica como:

“hojas muertas, amarillentas, y putrefactas” (op.cit. pag.180).

Considera que debemos trabajar para lograr una revolución silenciosa, no agresiva, no violenta, sino de cambio y transformación paulatina, que tienda hacia:


  • Una apertura de los liderazgos, y que sean cambiantes.

  • La exploración del si mismo, hacia la riqueza de lo humano.

  • La valoración de la persona sin distinciones de ningún tipo.

  • Una relación ecológica con el medio.

  • Un agrupamiento humano de tamaño humano, no industrial.

  • Una sociedad con una estructura mínima que se ocupe del bienestar.

  • Una concepción humana de la ciencia.

  • Una valoración fundante de la creatividad.

  • Una mirada sobre los bienes materiales como recompensa solo cuando ellos promuevan el interés general.

  • Un interés genuino por aquellos más necesitados.

  • Una distribución equitativa de los bienes naturales.

Cuando piensa y escribe esto, transcurrían los fines de la década del setenta y principios de la del ochenta, pocos años después fallece, en 1986.


Ya decía que sus ideas podrían parecer una utopía, ante un mundo tan oscuro,

egoísta e injusto, y consideraba que estábamos en un 50 y 50 de posibilidades, de irnos hacia la destrucción del planeta, o hacia el camino constructivo que deseaba.


Los tiempos si bien parecen que han empeorado, siguen mostrándonos parecidos porcentajes de probabilidades.
La humanidad posee una alternativa bipolar, o sigue en el camino que va, y poco nos falta para autodestruirnos, o retoma a aquellos pensadores del siglo 19 que mencionamos, y le agrega un método que se comprobó real y

concretamente, el Enfoque Centrado en la Persona, llevado a lo social.


El camino de la autodeterminación es posible, lo han expresado los filósofos del socialismo utópico del siglo 19, Rogers lo demostró en el siglo 20, nosotros seguimos ese camino, el que nos incumbe como profesionales de la ayuda en este siglo 21.

CAPITULO 5
DESPUES DE ROGERS- NOSOTROS
las cosas separadas existen en tanto se relacionan con el todo”

Sabiduría Zen



Han pasado veinte años desde que Rogers falleció, el ECP continúa su activo camino, por ello el subtitulo del trabajo, este después es hoy para nosotros y mañana para nuestros sucesores o discípulos.

En la actualidad, en el campo de la Psicoterapia y el Counseling, se

observan (como en la sociedad) dos grandes caminos:


  1. El psicobioconductismo: Se sustenta en el gran avance de las neurociencias, y en investigaciones concretas acerca de la eficacia y eficiencia en la curación de las patologías mentales.

Plantea un modelo “medico” de la psicoterapia, es decir aplica la noción de enfermedad a las problemáticas humanas, y pretende elaborar metodologías que las traten.

  1. El psicofilohumanismo: Se basa en una mirada filosófica sobre el sufrimiento o “pathos” de la vida humana. Si bien también busca modos de ayudar, estos no se entraman en los conceptoSde curar enfermedad, sino en las nociones de Desarrollo Personal y Despliegue de los Potenciales humanos.

El ECP pertenece al segundo.


Por ello este hoy, y el mañana nos exigen una “teorización”, adecuada a los nuevos tiempos, y los cambios paradigmáticos que siguen aconteciendo.
Saber que “detrás y adentro” de lo que nos ha dicho Rogers están:

Su historia personal

El Contexto cultural y económico norteamericano

El Conductismo de Watson y Skinner

El Psicoanálisis norteamericano, sobre todo Otto Rank

La psicología de la percepción de Arthur Combs

La teoría de Prescott Lecky

La Gestalt de la Escuela de Berlín, desde Kurt Goldstein

El Budismo Zen

El Filosofía Existencial

La Fenomenología Existencial

El contexto de los distintos teóricos de la Psicología Humanística

La influencia mutua con Eugene Gendlin

Nos habla de una tradición, de pensamiento y acción, que pueden, a nuestro entender se resumen en una frase, que puede dar cuenta del todo basal de su trabajo:


NO ES QUE ESTE ENFOQUE DE PODER A LA PERSONA; ES QUE NUNCA SE LO QUITA” (de El Poder de la Persona-Introducción)
Esta es la idea que integra, que da identidad, que acerca o aleja de otras posturas, este el concepto que une lo que se percibe separado en el análisis, y le da coherencia a esta posición.
El ECP esta vivo en el mundo, y principalmente en la Argentina, desde el trabajo de los Counselors Humanísticos.
Muchos de los terapeuta o counselors siguen pensando y trabajando desde sus ideas bases, construyendo nuevas hipótesis, agregando metodologías, repensando conceptos, el tema es que toda posición solo puede sostenerse en la coherencia, en la seriedad profesional y científica de los nuevos aportes.
Cualquier enfoque o pensamiento nuevo, que pretenda ser o derivar del ECP, a nuestro entender, no debe desconocer ni obviar:


  1. La No Directividad como el EJE FILOSOFICO del ECP

cualquier cosa que creamos ser solo existe en nuestros pensamientos”-



Sabiduría Zen
La no directividad es un concepto que define una postura existencial ante los vínculos que establecemos con nuestros semejantes, con la naturaleza cercana, y el cosmos que nos incluye e incluimos como un todo.

La no directividad es la intención de no influir sobre un otro, acerca de la dirección vital a tomar por este otro.

Recordemos la cita de Lao-Tse, y comprenderemos porque la noción de no- directividad es el espíritu de lo “rogeriano”, y los demás conceptos son parte de la organización del sistema teórico que lo sustenta, y le permite corporizarse en un complejo de ideas que hoy denominamos ECP.

Consideramos que si nuestro Enfoque es algo más que una Psicología, una excelente Terapia, y más que ella, una posición ante las relaciones humanas en general, es por haber sostenido, ampliado y aplicado un concepto eje:



la noción de no directividad.

Ser siendo No directivo, no es decir lo que no se Es, sino decir lo que se Es y se hace, es una definición activa, una posición existencial, una profunda convicción de que el poder de la persona está en si misma, y que solo hay que crear las condiciones para que emerja, y esas condiciones son las que Rogers luego desarrolla metodológicamente.
Ser no directivo es una decisión de cambio del rol socialmente atribuible al profesional de la ayuda, aquel que habla del experto que dirige la “cura”, y desde el ECP, lo cambia para pro-mover la relación no directivamente.

Las atribuciones de rol son las que lo definen ante otros, y le dan su nominación, y tal como se le nombra, es que se espera una serie de respuestas de acción.

Hay roles, los de terapeutas, educadores, padres, sacerdotes, pastores, directores de empresas, o secciones de las mismas, políticos, economistas, personas influyentes y líderes en general, de los cuales cada cultura construye y espera un modo de ejecutarlos.

La cultura constructora del rol, elabora su propuesta con el objetivo que la ejecución del mismo consolide su estructura, y de esa manera confirme sus valores y su sentido.



La decisión de ser no directivo, en un rol del cual se espera lo contrario, coloca al que lo decide en un subversivo, un generador de otro modelo de conducción y de mando, y en ello ha residido el gran valor de la propuesta de C. Rogers.

Su gran e inicial descubrimiento fue el salirse de los modelos previamente establecidos, y que aún hoy continúan en vigencia, aquellos que atribuyen el poder de la cura y la dirección del tratamiento al profesional.

Ser no directivo, asigna una serie de condiciones muy precisas a aquel que decide conducirse de ese rol, todas ellas conducen a la distribución del “poder de mando” sobre el proceso, que inicialmente se supone posee el que toma esa decisión (el profesional) y que si quisiera podría ejercerlo, como de hecho lo ejercen desde otras líneas de la ayuda psicológica.



Ser no directivo conduce al traspaso del deseo, al compartirlo, al entregarlo al vínculo, al mostrar al otro que es capaz de asumir el propio, se genera un campo vincular, en donde la percepción inicial de cada uno, se transforma en el conjunto que se establece.

Ser no directivo en una relación de ayuda, tal como empezó C. Rogers, fue el inicio de una propuesta; la de que cada uno de nosotros tiene en si mismo la posibilidad de ser el deseo de ser Persona desde si mismo.

Toda su obra trató, a posteriori, de este gran descubrimiento: fundamentar los modos posibles para que esa no directividad tenga cauce en una relación, sea de ayuda (Counseling o Psicoterapia), sea entre padres e hijos, sea en una pareja, en grupos, en sociedades, y o en cualquier relación interpersonal que pretenda el crecimiento de las personas implicadas.

Nos atrevemos a decir que este concepto esconde el germen de una mirada y posición filosófica, sociológica y política, que culmina como exposición tentativa en la cuarta y la quinta partes de su libro:

¨ El poder de la Persona ¨, que tituló: ¨ Una nueva Figura Política ¨ y ¨ En una Cápsula ¨, respectivamente.




  1. La Teoría Fenomenológica del Si mismo, entidad indivisible

Abandona el sí mismo y actúa desde el sí mismo”



Sabiduría Zen
Basada en la concepción fenomenológica de Arthur Combs.

Desde la cual no acepta una construcción que suponga otros elementos que hay que des-cubrir, salvo lo no simbolizados simbolizables, o los no simbolizados no simbolizables, ambos en el fluir de la conciencia.

Esto explica que no es que Rogers desconozca que hay, en nuestro transito conciente entramas preceptúales constitutivas del si mismo, sino que en su postura elige “no bucearlas” ni buscarlas, sino porque de pensar así se corre el riesgo de convalidar cualquier conducta como producto de lo desconocido, por la persona.



El Ser humano debe hacerse responsable del todo que es y hace con su ser en el mundo.

Tal como el concepto inicial, el de la no directividad, este también es de profunda implicancia filosófica, y de política en lo que respecta a la distribución del poder.


No olvidemos que la idea de lo indivisible del si mismo en partes o aspectos, es un profundo intento de alejarse de la partición conceptual que han hecho otras teorías de lo humano.
No debemos desconocer que tal como uno percibe, tal como conceptualiza, es decir tal como uno nomina la realidad, es tal como se acciona sobre ella.
Si pienso al consultante como un ser dividido lo estoy dividiendo y por lo tanto voy “a encontrar”, o a “escuchar” esas divisiones.
Y si lo divido lo ayudo a dividirse, y aunque yo crea que con esa división lo estoy ayudando a integrarse, estoy convalidando la autodivisión, y entonces quizás lo ayude a resolver la división en cuestión que se esta planteando allí, pero lo instalé en la autoconcepción de que las personas somos divisibles.

De allí a justificar cualquier otra cuestión se retornará a ese pensar así sobre si mismo.



Como estamos ante una idea profundamente revolucionaria, insisto:

Sabemos que realidad humana (y quizás también la realidad en general, campo de otra discusión) la construimos, como dijimos, desde la percepción que sobre ella elegimos tener, y que esta se constituye en un sistemas de creencias y valores que influyen sobre nuestras conductas y comportamientos.
Como alguien pensó que había armas químicas en Irak le lanzo una guerra.

Como otro alguien creyó que algunos eran los culpables de la decadencia de Alemania, mató 6.000 millones de judíos, Gitanos etc.

Si creo que un perro puede hacerme daño le tengo Fobia.

Si considero que mis parejas siempre pueden engañarme puedo caer en celopatia.

Si ante algunas sensaciones me asusto y las agrando voy hacia el ataque de pánico.
Si creo que existe el Inconsciente y que mis conductas están principalmente influidas por esa instancia, puedo justificarlas desde allí, y si terapeuta voy a tratar de que se hagan conscientes para ayudar a mi paciente.

Si construyo la idea del Complejo de Edipo para explicar cierto momento de la evolución personal, y además le doy un valor de explicación para futuras conductas, y si soy terapeuta, voy a tratar de ayudar a mi paciente a que analice y resuelva ese problema.


Son todas creencias, ¿válidas?, y si, para algunos han sido y son válidas, y desde allí actúan.
Debemos elegir una posición de lectura, un sistema de creencias para ser quienes somos, y para trabajar en las relaciones de ayuda.
Rogers ha sido muy claro en el porque sistematiza como lo hace su posición, que no da cuenta de ninguna verdad, pero obviamente y gracias a la rigurosa investigación que realizó, tiene coherencia.



  1. La necesidad de investigar y teorizar


Pero ¿por qué se necesita una teoría? Se necesita para comunicarnos con el resto de la sociedad y para edificar dentro de la sociedad aquello que hemos descubierto. Y así debemos hacerlo.

Eugene Gendlin
Cada concepto debe investigarse para hacerlo “científicamente” valido, y como nos dice Gendlin integrarlo en una conceptualización totalizadora (una teoría), ante la comunidad de colegas y la sociedad toda.

La subjetividad compartida y comprobada es la objetividad de los paradigmas que sostenemos.



Si la palabra “científicamente” la colocamos entre paréntesis es para darle el contexto que el humanismo da a ese concepto y no confundirlo con miradas positivistas de la ciencia.
Carl Rogers insistió en esto, no solo por su necesidad de ubicación en el contexto epocal que vivía, sino también para evitar el otro extremo, que como sabemos es el decir sin fundamentos, que es el riesgo que corremos como profesionales de la ayuda.
Quizás, nuevamente otras palabras de Rogers, también de la Introducción del libro El Poder de la Persona, ayuden a pensar mejor este tema:

“Cuando al principio de mi carrera me dijeron que era absolutamente imposible para un psicólogo hacer psicoterapia porque este era el campo del psiquiatra, yo no hice ningún intento de atacar esa situación. En lugar de eso yo usé primero la expresión entrevistas de tratamiento para describir lo que estábamos haciendo. Luego el nombre de Orientación

(Counseling en Ingles en el libro en Ingles) pareció ser más aceptable.

Y solamente después de tener años de experiencia y de haber realizado con mis colaboradores una cantidad fabulosa de investigaciones, hablé abiertamente acerca del hecho, ya para entonces obvio, de que nosotros estábamos haciendo psicoterapia.”



Su posición se sostiene en un trípode integrado por:
LA FILOSOFIA: como base ineludible de cualquier postura humana

LA CIENCIA: como creación moderna de sustentación de ideas

LA POLITICA: como disciplina que habla del poder
Rogers hizo su postura con solidez filosófica, con ciencia y con una idea del poder muy bien delineada.

Construyó con todo lo anterior, más su creatividad y experiencia asistencial, un propio “edificio” teórico.

Con cimientos, con materiales diversos, extraídos de distintas fuentes,

pero una idea directriz, facilitar que el otro sea el si mismo, la mismidad que desee ser, y que el motivo o aquello que lo llevó a consulta, sea resuelto, tal como pueda ser resuelto, para que la persona que es, libere su potencial “desplegante”.
Nosotros, sus seguidores, desde allí, podemos construir, reconstruir, crear nuevas ideas, como vertientes del río madre, pero si decimos pertenecer al mismo cauce de origen, no podemos olvidarlo, o desviarnos hacia otros rumbos.

Y si lo hacemos sepamos que lo hacemos, y puede estar bien, pero no digamos que somos parte de un mismo sistema fluvial.


Rogers eligió pensar de una manera a la persona, como dijimos, desde ayudarla en el libre fluir de su conciencia, eso que le hizo decir a Mariano Yela que su postura era una terapia de la libertad.

Es por eso que decidió no pensar en “lo oculto” a des-ocultar, lo “cubierto” a des-cubrir, desde su lugar profesional.

Denominar posteriormente Enfoque Centrado en la Persona (Person Centered Approach), a su modelo demarcó una línea de acción, la de acompañar el suceso terapéutico desde “el lugar de un supuesto no saber”, y si sus consultantes decidían explorar esos ámbitos (de la sombra, de lo oculto, de lo inconsciente, de la historia que hace ser a quien es) el las acompañaría, pero nunca propondría hacerlo desde un pensar que “hay que hacerlo para llegar a algún lugar”. Agregó, además que ese acompañar no implicaría convalidar, sino aceptar incondicionalmente lo que cada uno puede elegir hacer o ser de si mismo.

Para pensar así partía desde una concepción optimista pero no ingenua, creando condiciones favorables (marco actitudinal), condiciones que investigó intensamente, y que le hizo saber que cuando ellas están presentes en un vínculo de ayuda, las personas tienden a elegir bien.

¿Bien que es bien?, y allí entramos en cuestiones de ética, principios epocales, cuestiones que hoy son de una manera y mañana de otra, contextos que implican, historias que juzgan en tanto valoran lo bueno y lo malo.

La responsabilidad, concepto clave en el existencialismo, implica lecturas filosóficas adecuadas a cada momento y dependientes de quien las piensa.

Es otro tema que podríamos discutir entre nosotros.

Para retomar, es así que en este hoy nos encontramos con posiciones distintas:




  1. Enfoques “Puros”, que trabajan con lo verbal exclusivamente.




  1. Enfoque integrativos de recursos:

    1. Que integran recursos para mejorar la eficiencia terapéutica.

    2. Experiencialistas- se basan en la idea del “experiencing” corporal y utilizan recursos para “movilizar” las sensaciones sentidas.

    3. Que integran desde la no directividad como su eje de acción.




  1. Enfoques Transpersonales



1-A los “puros”
(Una palabra “designativa” que solo usamos como metáfora)

Toman al ECP tal cual lo inicialmente lo planteó Carl Rogers, y lo implementan sin ningún cambio, solo el propio, el del estilo personal del profesional.

Sin embargo creo que se han quedado en un “viejo” Rogers, y digo viejo, porque el mismo fue modificando sus modos de intervenir, siendo más activo, rompiendo silencios, mostrando activamente sus sentimientos, e incluso interpretando algunas informaciones, y que se denotan claramente en la asistencia a una consultante llamada Mary en 1986 (ver Pág.40 del capítulo de Debora Brink anteriormente citado).

Dice la autora (pag41) “sus respuestas no eran reflejos, sino más bien reacciones al total de la persona del cliente”.

Consideramos que aquí es donde se instala definitivamente la noción del “chequeo de percepciones”, que mencionamos anteriormente, como base metodológica de la ayuda concreta a los consultantes.


2- A los Integrativos del “tipo a”:
El ejemplo más conocido es el de Robert Carkuff, que nos parece brillante en algunos aspectos epistemológicos, y de gran coherencia, pero creo que se aleja de lo no directivo y no se hasta donde sigue siendo ECP.

Veamos el comentario de Manuel Marroquín (Revista de Psicoterapia Nº 32- Barcelona- España, Págs. 20 y 21):

“El humanismo militante que Carkhuff defendía desde sus inicios terapéuticos, ha estado siempre marcado por la efectividad, Su apertura a otras variables además del núcleo de las condiciones necesarias y suficientes rogerianas. La inclusión de un sistemas de destrezas….

Por otra parte Gendlin con un enfoque más holístico y experiencial….



No es de extrañar, por tanto, que la evolución de Carkhuff y Gendlin les haya distanciado de Rogers en muchos aspectos”.

Aclara más adelante que a pesar de las diferencias, sus distintas trayectorias, parten del mismo lugar, del trabajo conjunto realizado en Wisconsin, y que en una lectura superficial parecería que se trata de un alejamiento. Pero (según Marroquín) la coincidencia filosófica de los tres, sobre todo en lo que respecta al considerar la libertad como la esencia de lo humano, lo une en el mismo derrotero profesional y humano.


A los del “tipo b”, experiencialistas- corporalistas-
Creemos que solo toman un aspecto del ECP, justo al que Rogers no le dio en si mismo tanta importancia, pero que no cuestionó, sino que apoyó en tanto la inclusión de lo corporal, tanto en su importancia de lectura como en el trabajo concreto con ello.

Nos preguntamos, en tanto lo que escuchamos, y a veces leemos, sino se están colocando en el lugar de expertos polarizadores (cuando trabajan conduciendo la experiencia desde una metodología preestablecida), y en tanto expertos se van del ECP, y en tanto polarizadores tienden a pensar que el Self puede estar divido en partes o configuraciones.
Esto como insistimos anteriormente es riesgoso ideológicamente, eso no es ECP, por lo menos no el de Rogers en ninguna de sus etapas, si es que hay otro ECP.
A los del “tipo c”, integrativos no directivos:
Incluimos, en esta “categoría”, a la postura de Eugene Gendlin, de profundo fundamento filosófico fenomenológico existencial, la de Reinhard y Anne Marie Tausch, como la propia que hemos elaborado, y puesto nombre para evitar confusiones, y desde el cual formamos a nuestros Counselors en Argentina, el Enfoque Holístico Centrado en la Persona.
El cuanto al EHCP, (nuestro modelo argentino) lo pensamos como una derivación del río madre, un “edificio” teórico práctico que toma los mismos cimientos del de Carl Rogers, pero al derivar hacia la integración de otros recursos más allá de los verbales, en lo que según el francés Max Pages, podría padecer (hablando desde lo metodológico) de una “no directividad atenuada” en algunas circunstancias, por ello preferimos para no confundir, darle a este afluente un nombre propio.
Estando presente en el no “violar” el ECP, teniendo mucho cuidado

en las posibles incorporaciones de recursos, procedimientos, o subprocesos tal como los nomina y plantea Eugene Gendlin.
Recursos extraídos de líneas epistemológicamente afines, que al igual que las intervenciones verbales, pueden ser puestos a disposición del consultante, con la salvedad de no “manejarlos” desde el lugar del experto, sino como acompañantes de la experiencia conciente, en tanto enriquezca

(Según consideración del consultante) la mutua exploración.

Estos recursos entonces, no transforman al Counselor o Terapeuta en un experto en ellos, no lo hacen Psicodramatista, Terapeuta Gestáltico, Experto en Visualización, Ensueño Despierto, o Focuser.

Sigue siendo un profesional basado en el ECP, del ECP, que integra otras variables que pueden facilitar, a veces, el chequeo perceptual que nos caracteriza, en lo que a metodología refiere nuestra tarea.

Esta posición, acerca de la cual no es el lugar ni el sentido de este texto explicar detenidamente, posee una relectura epistemológica basada en la noción epistemológica de Gregory Bateson, que hace eje en una mirada recursiva y cibernética de lo vivo.

Incluso recusa la idea de que exista un Si Mismo, tal como se lo concibe en tanto entidad nosográfica. Toma el citado concepto, como una idea co construida en el transcurso vital, y que refiere a lo que uno va supuestamente reconociendo de si mismo, como siendo en el mundo, una idea recorte, que nos alivia la angustia y la ansiedad, que surgen de la vivencia del saber sobre el no saber que nunca sabremos quienes somos en verdad. Como tal des-cubre el desarrollo de lo mísmico (el mi, le moi) como experiencia inmutable esencial de quienes somos, y en eso indescifrable desde lo cognitivo. Retoma el concepto de Yo (le Je), como self o noción conciente de si mismo, relacionado a los vínculos “nosotros”, que se van estableciendo, por lo tanto de carácter existencial.



Sintetiza la congruencia como el mayor acercamiento posible entre la mismidad y la yoicidad que somos siendo, en tanto integrados y totalizados en la experiencia organísmica de la persona que somos.

De esta manera posibilita una escucha no directiva en su filosofía de estar ante y con el otro, y una activa manera del acompañar el suceso de ayuda.

4- En lo que respecta a Enfoques Transpersonales:
Varios colegas del ECP están utilizando este término, que de alguna manera se sustenta en los últimos escritos de Carl Rogers, sobre todo el libro “Un Modo de Ser” de Editorial Kairos.
Inicialmente nos preguntamos que decimos cuando decimos transpersonal, en tanto creemos que debemos ser cuidadosos con esta palabra, dado que hay bastante “cambalache” circulando con lo trans.

Leemos este término en publicaciones diversas, en donde todo parece valer, y las soluciones mágicas o angelicales son sin duda muy atractivas para muchos.

Solo basta ver el éxito de canales de TV New Age, y los eventos multitudinarios que organizan ese tipo de grupos.

Creo que hay una necesidad muy profunda en las personas, ante un mundo tan tecnologizado, frío, distante e injusto, que la genera, y por ello salen en la búsqueda de estos modos de pensar lo humano.

Algo parecido le esta pasando a las Religiones Monoteístas tradicionales u “oficiales” (católicas, Judías, Protestantes), en relación a grupos o “sectas”, que desde rituales impactantes ofrecen curaciones “mágicas”.

Tememos otro “opio de los pueblos” en estas posiciones.
¿Como pensamos lo transpersonal?
“Trans” es una preposición inseparable, que a la palabra que se une la implica en un acomodarse en otro lado, en una parte opuesta, en un estar atravesado por, y o un estar connotado en un cambio fluir y mudanza.

Una persona es biológica social antropológica histórica cultural psíquica física química astronómica política geográfica filosófica lingüística lógica matemática artística arquitectónica regional económica literaria cósmica espiritual religiosa y más.

Una persona es creada, originada desde y en todo eso.

Una persona vive y muere en y desde todo eso y más.

Una persona es trans en el sentido del estar atravesada por todo eso y más, es trans en el sentido del fluir del cambio y la mudanza permanente, es trans en tanto para darse permiso para cambiar debe aludir al pensarse desde otro lado al que se estaba pensando, es trans en cuanto comprende que su sentido excluye cualquiera que sea uno solo y perciba que copertenece al todo y que en realidad es un recorte del todo, siendo recorte que es todo aún en el recorte que es.


Una persona es todo eso y algo más, que hace síntesis en su mismidad.
Esta mismidad es transmísmica, transsubjetiva, transpersonal.
Una persona no inter ni multi es trans.
Parece un juego de palabras, no lo es, es una manera que encontramos, transpensando de comunicar lo trans y diferenciar de conceptos anteriores que se acercaron a la idea.
Veamos:
Decir Inter. es tomar en cuenta que hay otra cosa o otro persona que tiene que ver con lo que somos siendo.
Decir multi es pensar que hay muchas o varias cosas u otros que tienen que ver son quien soy.
Conceptos que acercan, y que pretenden transmutar la vieja concepción de causa efecto lineal, pero que han seguido ligados a la idea base de sumatoria de factores, no a la mirada gestáltica, totalizadora, holística que da cuenta lo trans, esta que dice que es lo que es una inter, una multi, y algo más que da cuenta lo mísmico de cada uno, la experiencia en si misma, que siempre es y ha sido trans.

¿Es lo mismo decir transcontinental, que intercontinental o multicontinental?

O:


  • Transcribir que interescribir o multiescribir.

  • Transformación que interformación o multiformación.

  • Transfusión que interfusión o multifusión.

  • Transculturación que interculturación u multiculturación.

  • Transfiguración que interfiguración o multifiguración.

  • Transducción que interdución o multiducción.

  • Transsignificación que intersignificación o multisignificación.

  • Transgénico que intergénico o multigénico.

  • Transsustancia que intersustancia o multisustancia

  • Transpersonal que interpersonal o multipersonal


Lo trans es suma multiplicación y división, totaliza e integra atravesando, respeta, toma en cuenta y constituye fluidamente lo que es siendo”continum adinfinitum”, aunque al acercarnos a eso que es, parezca Ser.
Pensar trans es penetrar una superación de todo concepto o de todo intento de encasillarnos en alguna idea rectora que diga ser lo que somos, como algo estático y ya constituido.
Creo que es un tema a debatir acerca de su entramado con el ECP, que no genere confusiones, o que nos instale en un lugar New Age.
Como nos legó Carl Rogers, todo lo que digamos debemos sustentarlo, sea desde la demostración empírica, y/o desde una coherencia epistemológica.
Para el alcance de esta coherencia veamos un epílogo que puede sustentarla, y

un momento de metáforas que esperamos aclaren de forma simbólica todo un pensamiento que se despliega en la actualidad.



Aportes de Cierre
1- EPILOGO FENOMENOLOGICO
Recortamos algunas frases, que consideramos útiles, del texto de Maurice Merleau Ponty: “Fenomenología de la Percepción”- Editorial Planeta Agostini-1984:
“La fenomenología es el estudio de las esencias y, según ella, todos los problemas se resuelven en la definición de esencias: la esencia de la percepción, la esencia de la conciencia, por ejemplo. Pero la fenomenología es asimismo una filosofía que re-sitúa las esencias dentro de la existencia y no creo que pueda comprenderse al hombre y al mundo más que partir de su facticidad”.
“Es el ensayo de una descripción directa de nuestra experiencia tal como es, sin tener en cuenta su génesis psicológica ni las explicaciones causales”.
“Se trata de describir no de explicar ni analizar”
“La fenomenología se deja practicar y reconocer como manera o como estilo, existe como movimiento, antes de haber llegado a una conciencia filosófica total”
“Se trata de volver a las cosas mismas, volver a este mundo antes del conocimiento del que el conocimiento habla siempre, y respecto del cual toda determinación científica es abstracta”
“La realidad es un tejido sólido, no aguarda nuestro juicios para anexarse los fenómenos más sorprendentes, ni para rechazar nuestras imaginaciones más verosímiles”
“La verdad no habita únicamente al hombre interior (como mencionó San Agustín); mejor aún, no hay hombre interior, el hombre esta en el mundo, es en el mundo que se conoce. Cuando vuelvo hacia mi, lo que encuentro no es un foco de verdad intrínseca, sino un sujeto brindado al mundo”
“No hay ningún pensamiento que abarque todo nuestro pensamiento, somos en el conocer, eternos principiantes”
“El mundo no es lo que yo pienso sino lo que yo vivo, lo que yo percibo”
Con respecto a las teorías o doctrinas:

“Por estar en el mundo estamos condenados al sentido; y no podemos hacer nada, no podemos decir nada que no tome un nombre en la historia”

“Toda teoría posee una génesis de sentido, hay que comprenderla fenomenológicamente, y nos enseña sola lo que nos ha querido decir”
“La adquisición más importante de la fenomenología estriba, sin duda, en haber unido el subjetivismo extremo (idealismo) y el objetivismo extremo, en su noción del mundo y la racionalidad. La racionalidad se mide, exactamente, con las experiencias en las que se revela”.
“El mundo fenomenológico es, no ser puro, sino el sentido que se transparenta en la intersección de mis experiencias y en la intersección de mis experiencias con las del otro, por el engranaje de unas con otras”.
“Nosotros tomamos nuestro destino en manos, nos convertimos en responsables de nuestra propia historia mediante la reflexión, pero también mediante una decisión en la que empeñamos nuestra vida; y en ambos casos se trata de un acto violento que se verifica ejerciéndose

2-METÁFORAS SOBRE EL SER, LA CONCIENCIA, EL SI MISMO Y EL SER TERAPEUTA o FACILITADOR ECP
No es fácil explicar en el lenguaje lineal lo que es recursivo espiralado, como es la vida, y sobre todo la vida humana, que por encima, en tanto su siendo mísmico, resignifica la experiencia.

La metáfora es el camino que elegimos, y que tiene sus bases en la obra de G.L Gurdjieff, “Perspectivas desde el Mundo Real”, Edit. Ghanesa 1995, de una conferencia que el dictó en Nueva Cork el 22 de Febrero de 1924, y que tituló: “Los dos ríos”.

Esta cita no implica en si misma una adherencia a todos los conceptos o ideas del mencionado autor, simplemente nos ha sido útil como fuente inspiradora para el siguiente decir:
Imagino un río, su cauce, su lecho, sus costas, sus principios, y su desagüe final en un mar.

Imagino esa agua que fluye, esa corriente.


La corriente del Ser, la conciencia, lo que somos siendo encarnados.
Con inicio, tránsito y final. Con principio y destino.
Y una gota de agua, y muchas gotas, individuos que circulan ese río de la conciencia total, siendo conciencia en si mismas.
El agua contenida por las costas y su lecho: los contextos, los límites de la estructura del ser siendo encarnados en esas gotas que fluyen allí.
La libertad de fluir, o de no hacerlo, de dejarse llevar o de atrancarse.
Un agua que fluye y que no tiene noción de un arriba, de un abajo, de un adentro o de un afuera.Y la gota, y las gotas de agua que siguen el río.
Un río que se cruza con otros ríos, que derivan afluentes e “influentes”.
Que a veces es arriba, que a veces es abajo, al costado, atrás y adelante,

que se embarran o se aclaran.


Que se desbordan o que se limitan, tanto que ni dejarse llevar pueden. Que no tiene ni tienen noción de lo oculto o lo superficial.
QUE ES Y SON FLUYENDO.
Que un adentro o un afuera, o un arriba o un abajo, o lo que sea,

son obras del lenguaje.

Un lenguaje que nomina, que hace ser desde el nombre. Que limita o que expande la vivencia.
Un agua, un río, varios ríos, una gota varias gotas, que solo es eso agua que fluyen. Conciencia que son.
Noción de si cuando se auto refieren, cuando se hablan, cuando se dicen desde el verbo, desde el “lenguajear”.
Que el arriba es la conciencia, o que abajo es lo que no sabemos, es una convención del lenguaje que tiene que categorizar.
La conciencia no categoriza, transcurre mandada desde y hacia algún lado.

ES.


La conciencia es un río que fluye, y son gotas y es el río, o los ríos.
No empujes el río con tu lenguaje profesional.
Acompaña que casi siempre se encauza solo.
Casi siempre, y a veces cuando no, estas ahí, presente, como otra gota, de agua, como y para el río, para ayudar, a que siga siendo el río o la gota que fluyen, enteros, sin partes, con costas, con lecho, que no son el río, ni las gotas, que son su contexto.
El río es el río, y la gota es la gota, que también es el río.
Hay más de un río, hay más de una gota?

Tantos ríos como gotas?

Hay ríos ordinarios y ríos trascendentes?

Hay ríos que esclavizan y ríos que liberan?

El río influye en la gota o viceversa?

Hay gotas solas que hacen un río?

Hay ríos que constituyen gotas?

Hay ríos sin gotas?

Hay ríos enteros y ríos partidos?

Hay gotas que quieren cambiar de río?

La gota puede elegir en que río estar, o está en el que tocó ser gota?

Hay gotas abajo y gotas arriba?

Hay gotas pesadas y gotas livianas?

Quien lo dice?

Quien lo experiencia?

Hay corrientes en los ríos que llevan las gotas?

Hay corrientes que llevan corrientes?
¡Que problema es el lenguaje!
Si te invitan a entrar porque algo no anda, entra y entrama tu río, o tu gota, lo que sos, un río una gota, por un rato, para que se destrabe ese río, o esa gota, que te pidió ayuda.

BIBLIOGRAFIA EN CASTELLANO


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Quitmann, Helmut: Psicología Humanística, Edit. Herder 1989

Saldanha Erthal, Tereza.: Terapia Vivencial, Edit Lumen 1993

Sánchez Bodas, Andrés: Estar Presente, Edit Holos 1997

-----y colab. ¿Crear Salud o Curar Enfermedad?, Edit. Holos 1993

-----y otros Psicoterapias en Argentina, Edit. Holos 1994

----- y colab. Counseling Humanístico, Edit. Holos 1999

Sánchez Bodas, Andrés: Buscar Un lugar en el Mundo, Edit. Del Nuevo Extremo 2001

Sánchez Bodas Andrés: ¿Qué es el Counseling? Edit. Lectour. 2002

Sánchez Bodas Andrés: Desplegarse- Edit. Lectour 2004

Sánchez Bodas Andrés : El Enfoque Holístico Centrado en la Persona

Edit. Lea-2005

Vilanova, Alberto: Contribuciones a la Psicología Clínica Edit Adip 1993



CUESTIONARIO DE PROFUNDIZACION Y APRENDIZAJE



  1. Quien fue Carl Rogers

  2. Porque considera que este autor desarrolla su teoría y práctica

  3. Cuales son las influencias que determinan su obra

  4. Cuales son las etapas del desarrollo del ECP

  5. Que diferencias observa entre el ECP como terapia, counseling y abordaje

  6. Cuales son las condiciones e hipótesis principales del ECP

  7. Como Carl Rogers estructura en etapas un proceso de Ayuda ( DAVI)

  8. Enumere y describa las nociones centrales de este Enfoque

  9. Que diferencia o similitud observa entre no dirección y no directividad

  10. Es posible ser siempre incondicional

  11. De las actitudes cual considera más importante y porqué

  12. Cuales son los desarrollos posteriores del ECP

  13. Como cree que actúa un Counselor basado esencialmente en el ECP

  14. Cuales son los aportes principales del ECP para el mundo de hoy y del mañana.

  15. Que opina acerca del Poder de la Persona que plantea el autor.

  16. Como observa sus aportes en el ámbito educativo.

  17. Como observa las relaciones de parejas y familias desde este enfoque.

  18. Como observa los vínculos laborales y organizacionales en general.

  19. Como considera el mundo del mañana que piensa Rogers.

  20. Recree sus propios pensamientos una vez leído este pequeño texto.

  21. Cual puede ser su aporte para un mundo mejor.

Andrés Sánchez Bodas

Lucrecia Sánchez Berneman

Noviembre de 2005







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