Libro electrónico "25 AÑos en la historia de nuestro pueblo"



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d) La supremacía de los principios morales quedó exaltada en el caso de un Municipio del Gran Buenos Aires, gobernado entonces por el Intendente de la UCRI y con mayoría de concejales adicta. Desde sectores vecinales, se denunció ante el Gobernador que existían prácticas dolosas en el otorgamiento de permisos para habilitar nuevas industrias y comercios o para ampliar las existentes, en violación de las normas vigentes. Lo extraño consistía en que tampoco el Concejo Deliberante adoptaba las medidas de investigación o correctivas adecuadas, evidenciándose - de ese modo - una presunta connivencia frente a las irregularidades. La expresión literal de la Constitución provincial solo había previsto como causales de intervención al Municipio la acefalía (que no se configuraba) o el conflicto de poderes (que no lo había). Alende consideró primordial la vigencia de los principios de la moral y decretó tal intervención, a pesar de conocer el texto de la cláusula constitucional. La medida se tomó en base a informes de los organismos de inteligencia nacional y de la policía de la provincia. Preocupado por el eco que la intervención podía provocar en el ámbito institucional, entrevistó a los miembros de la Corte Suprema local, les brindó los antecedentes y los fundamentos, y sabedor de que los afectados seguramente apelarían la medida, les pidió a los jueces que esperaba de ellos que cumplieran con sus deberes constitucionales, afirmando la independencia del Poder Judicial. Les dió a entender, de ese modo, que no pedía ni esperaba un fallo favorable, y que la entrevista tenía únicamente un sentido informativo de su actitud : en el conflicto entre un texto normativo insuficiente para encuadrar el problema y la importancia de resguardar la moralidad de la administración y la descalificación de los responsables de las maniobras, tomaba éste último camino : la afirmación de la ética. El digno complemento lo dió la Corte que en uso de sus atribuciones y competencias anuló la intervención en una interpretación textual de la Constitución, afirmando el principio de división de poderes de la Provincia. En cuanto a las consecuencias públicas del episodio, ante la presión vecinal y la difusión periodística los responsables renunciaron, se corrigió la anomalía municipal, se formó una nueva y capacitada conducción en el oficialismo de ese Municipio y en el primer comicio resultó triunfadora, a pesar de la derrota de la UCRI en casi toda la Provincia.

e) Para la construcción e instalación de la central eléctrica de Necochea, una de las obras mas costosas del plan energético provincial, se efectuó una previa selección de empresas oferentes y el análisis de sus propuestas. En esas circunstancias, entrevistó al Gobernador uno de los Secretarios Técnicos del Presidente Frondizi y expresó que estaba interesado en la contratación directa con determinada empresa y el grupo económico que financiaría el emprendimiento. Y agregó que en caso de concretarse el contrato podría obtenerse un cuantioso aporte "para los fondos de la UCRI". Apenas se retiró de la entrevista el asesor presidencial, Alende llamó por teléfono a Frondizi, le informó de la propuesta recibida y le solicitó el inmediato relevo de su colaborador pues - de lo contrario - se haría pública la gestión. La exigencia fue aceptada en la Casa Rosada. Además Alende - para evitar otras tentativas similares - pidió al Senado Provincial, en el que la UCRI ya no tenía mayoría, que entendiera directamente en la adjudicación y contratación de la obra. Lamentablemente, la oposición radical no asumió el rol pedido por el Poder Ejecutivo, pero la negociación incorrecta quedó frustrada.

f) Desde la fecha en que asumió la Gobernación, Alende dejó de concurrir a locales partidarios, no participó en las reuniones de los organismos directivos de la UCRI, y se abstuvo de asistir a actos de naturaleza partidaria. Recién cuando abandonó su despacho, desalojado por la fuerza militar que ejecutaba la intervención federal dispuesta por el Poder Ejecutivo Nacional, Alende volvió directamente a la sede del Comité de la Provincia de Buenos Aires de la UCRI.

En los cuatro años de gestión gubernamental se profundizó la diferenciación entre los núcleos intransigentes, propiamente dichos, y los " desarrollistas" que luego de las elecciones de 1963 se desprenderían de la UCRI y formarían legalmente un nuevo partido : el MID. De modo que la intransigencia quedó nítidamente contenida en la UCRI. Ya habíamos tenido el preanuncio del mismo Frondizi, por mayo o junio de 1958, cuando en la residencia de Olivos, al entrevistarlo los legisladores provinciales por los cambios súbitos en política petrolera y en las relaciones con las fuerzas armadas, nos dió como única respuesta : "Ustedes los intransigentes sólo me hablan de ´las barbas de Alem y de la galera de Yrigoyen..." (en respuesta a nuestras alusiones al principismo político, el necesario cumplimiento del programa anunciado y el anhelado rol de la UCRI como partícipe de la gestión oficial) y continuó : "Si yo necesito resolver un problema me basta con llamar a Frigerio y a los hombres de sus equipos, y ellos me dan soluciones..."

En los comicios presidenciales de 1963 la UCRI llevó la fórmula ALENDE - SYLVESTRE BEGNIS siendo saboteada desde los sectores internos desarrollistas (frondicistas, frigeristas) mediante impugnaciones ante la Justicia Electoral, retardos en las gestiones de oficialización de candidaturas, usurpación de organismos partidarios para propiciar el voto en blanco y retención de las boletas impresas para el comicio, sin distribuir hasta su víspera. Después de la elección, en los Colegios Electorales, numerosos representantes electos en las boletas de la UCRI terminaron no votando la fórmula ALENDE - SYLVESTRE BEGNIS y también se dió el caso de diputados nacionales que se incorporaron a las bancas pero dejaron de pertenecer al Partido, respondiendo a la táctica desarrollista.

Es conocido el resultado : el Dr. Arturo Illia, por la UCR del Pueblo, con escaso número de sufragios, fue el mas votado, pero como la decisión debía emanar del Colegio Electoral comenzaron febriles gestiones para un pacto entre electores de la UCRI (Muchos definidos con el desarrollismo) y los de la UDELPA, mas los de algunos partidos provinciales. Personalmente fuí entrevistado en un estudio jurídico de la calle Sargento Cabral entre Esmeralda y Suipacha, en la Capital Federal, por representantes del General Pedro Eugenio Aramburu, candidato derrotado en la misma elección, y la propuesta consistió en proclamar en el Colegio Electoral como Presidente al militar nombrado y, en compensación, a Frondizi y Alende como senadores nacionales por Capital Federal y Provincia de Buenos Aires respectivamente. (Los senadores también se designaban en el Colegio Electoral respectivo de la Capital y, en su caso, en la Asamblea Legislativa de Buenos Aires ). Mi rechazo fue absoluto, sin aceptar analizar un arreglo semejante, que significaba lo contrario de la intransigencia y la moral política. Además el voto en blanco había sido abrumador, identificado con la voluntad del peronismo proscripto. Cuando informé todo esto a la mañana siguiente al Dr. Alende - a hora bien temprana - llamó al domicilio del Dr. Illia y, ante su ausencia, anticipó a uno de sus hermanos que la posición de los electores intransigentes era bien firme : concurrirían a dar quórum y votarían por la fórmula propia, sin componendas ni desconocimiento de la voluntad popular. Quedó así destruido el intento antidemocrático.

A partir de julio de 1963 Alende realiza un valioso aporte doctrinario para precisar el pensamiento intransigente y proponer al país lo que llamó la REVOLUCIÓN NACIONAL. Enunció la necesidad de ejecutar, dentro del sistema democrático constitucional y un efectivo federalismo, un profundo cambio estructural en pos de la defensa del interés nacional y de la libre expresión popular. Publica "Entretelones de la Trampa" (20 de noviembre de 1964) y "Punto de Partida" (20 de enero de 1965) libro, éste último, en el que propone adecuar el país a los avances de la ciencia y adquirir la tecnología adecuada, instrumento imprescindible para competir con éxito frente a las políticas de dominación mundial.

La Convención Nacional de la UCRI, el 30 de mayo de 1964, aprobó los llamados "Lineamientos Políticos Fundamentales" orientando la acción partidaria hacia estas propuestas : 1) Transformación profunda de estructuras dentro del orden jurídico de la Constitución. 2) Fortalecimiento del federalismo, computando la problemática nacional y la técnica actual. 3) Desarrollo nacional concebido como una empresa social con el pueblo como protagonista, "superando la concepción liberal - capitalista del desarrollo". 4) Nuevas formas de la empresa productiva que promovieran la instauración de la democracia económica.

Las líneas rectoras de elaboración del pensamiento de esos años estuvieron influenciadas por Gabriel del Mazo, Ataúlfo Pérez Aznar, Oscar Alende y Horacio Domingorena, entre otros.

Derrocado el gobierno de Illia entre el 28 y 29 de junio de 1966 por el golpe militar del General Onganía, es prohibida la actividad política y la UCRI pasó a una vida de mera latencia. Debimos reducirnos a mantener contactos reservados, encubiertos por denominaciones de centros de estudios, cursos de divulgación de temas económicos, sociales y culturales y seminarios de investigaciones. De tanto en tanto emitíamos boletines sumarios, que se repartían en mano. El punto central de todo estaba en las oficinas de Pérez Aznar, en la Av. de Mayo casi esquina Luis Saenz Peña, en la Capital Federal; complementando todo con esporádicos viajes al interior del país para mantener un precario sistema de comunicación con núcleos locales y sus dirigentes. Es muy dificil recordar a la totalidad de quienes asumieron la responsabilidad, a veces riesgosa, de coordinar los esfuerzos y cumplir roles imprescindibles : Alende, Pérez Aznar, Gelsi, Arturo Crosetti, Juan Carlos Manes, Claudio Saloj, Justo Epifanio, Luis Vera, Rubén Legarreta, Tomás Arana, Vicente Musacchio, Pablo Landa, Marcelo Arabolaza, Rubens Ayala Torales, Diego Parra Pérez, José Jaritonsky, Fayiz Sago, David Sago, Mario Vega, Órestes Introna, Miguel Monserrat, Nicéforo Castellano, Félix Cayuso, David Gvirtzman, Carlos Cilleros, Delfor Caressi, Susana Pérez Gallart, Josefina M. de Herrera, Carmelo Prudente, Nilda Caressi, Diego May Zubiría, Mariano Lorences, Rafael Marino, el autor de este trabajo y muchos militantes cuyos nombres involuntariamente quedan omitidos por insuficiencia de la memoria y el largo cuarto de siglo ya cumplido.

Luego de Onganía y tras sucesivos conflictos en el seno del poder militar, le tocó el turno de usurpar la Presidencia al general Roberto Marcelo Levingston, quién anunció el compromiso de propiciar una "Revolución Nacional", frase que llevó a Alende a plantearle, con rigor verbal, cuáles eran los caminos que debía recorrer el régimen militar para volver, aceledaramente, al cauce institucional, y tomar decisiones drásticas y perentorias que revirtieran la desnacionalización de la economía y la creciente desprotección de los trabajadores y productores del país. Interesa ahora, en 1998, puntualizar que el planteo de Alende a Levingston fue un reclamo y un desafío para ejecutar una verdadera revolución, jamás un apoyo a la gestión y proyecto político del gobernante de facto.

 

 

 



OSCAR SAMUEL BUSTOS

Puntano, de profesión bioquímico. En la actividad partidaria, fue presidente de la Comisión Política en el Comité de la Provincia de Buenos durante presidencia de Marcelo Arabolaza e integrante de la Comisión Redactora de los "Aportes de 1975".

Se desempeñó como concejal en Lomas de Zamora por la U.C.R.I. desde 1958 a 1962, fue Intendente de ese distrito de 1963 a 1966.

Tras la dictadura militar de 1976 asumió la diputación provincial por la Tercera Sección electoral por dos períodos consecutivos.

 

Si quisiera hacer alguna referencia a mi comienzo en la "política" tendría que remontarme a la época en que era un "muchachito" en San Luis, donde al descubrir que era capaz de escribir un artículo, lo hice en algún medio local, por ejemplo para "El Heraldo" de San Luis, que era de un familiar de Vigil, en defensa de la Universidad de Cuyo, en problemas de mi provincia. Después, en Córdoba, siguiendo mis estudios, actué en política estudiantil, comenzando como delegado de curso, fuí presidente del Centro de Farmacia y luego vicepresidente de la Federación Universitaria de Córdoba. Al trasladarme a Lomas de Zamora, ya algo "fogueado" en la lucha, puede decirse que busqué y obtuve un lugar en la política local. Mi primer contacto fué con Marchini, quién me invitó a una reunión donde conocí a Portero. Allí me pidieron que me sumara a la actividad y así lo hice. Posteriormente lo conocí a Alende, en Banfield, y recuerdo que me impactó como dirigente, con una personalidad muy fuerte, a cuyo influjo era imposible "o casi" imposible resistirse. Me sentí muy bien en ese grupo que fui conociendo. Entre los primeros amigos quiero recordar a Abel Castillo, que me acompañó con lealtad en toda mi actuación política posterior.



Fuí electo concejal por Lomas de Zamora, Alende era gobernador de la provincia y Frondizi presidente. Año 1958. Esa gestión como concejal me dejó gran experiencia. Como combinar la función y las actividades de gobierno y realizar al mismo tiempo una acción política. A pesar de tener que luchar con muchos intereses, tuve apoyo en la gente y comprendí que siendo útil a la misma, sin cálculos, se cumplía una función relevante. En La Plata nunca hice antesala, yo llegaba a su despacho y entraba "derecho viejo". Boffi se llamaba el Intendente. Era muy amigo de Alende, y colega. Casi de su edad. Un hombre un poco "difícil" pero honesto "hasta la exageración" si se puede decir así pero yo sabía que tenía un gran respaldo ético, que no me defraudaría y eso en la relación política es básico.

Cuando terminé mi período como concejal había aprendido muchísimo. Fundamentalmente, como dije, lo que espera la gente de un funcionario del gobierno de su comuna. Se hizo mucho en la pavimentación de calles, en las modestas calles de barrio. Más de 2.000 cuadras.



Después surge mi candidatura a intendente. Consecuencia, creo, de esa intensa acción con los vecinos y de cómo encaré la acción política. Cuando, por ello, la gente y los amigos me inducen a aceptar la candidatura, no me dí cuenta que Boffi quería la reelección. Realmente no me dí cuenta y a eso atribuyo su posterior distanciamiento. En un momento se lo pregunté y él, fiel a su modalidad, me dijo que no, que estaba en buenas manos, que "era lo menos malo que había". Pero quedó ese resentimiento...Cuando se inauguró en Lomas de Zamora el paso bajo nivel, primer obra de ese tipo comenzada en su gestión y muy importante porque rompió el aislamiento entre el "este" y el "oeste" de la ciudad con todas sus consecuencias, no quiso asistir a la inauguración. La accesibilidad al hospital local, que estaba en el este, al suprimir el obstáculo de las barreras significó un importante beneficio en lo sanitario, especialmente en las urgencias médicas. Hubo un período de interrupción, desde la caída de Frondizi hasta el triunfo de Illia, con Anselmo Marini como gobernador. Ese período de un año y medio con un coronel como interventor se recuerda como una época con grandes episodios de corrupción. Quiero resaltar que esas candidaturas a que me referí fueron alcanzadas sin ningún problema interno en el partido. Eso sí, fue muy conflictiva mi incorporación como intendente, pese a haber triunfado con más del 40% de los votos, debido al sistema de elección por el Concejo y las maniobras políticas en que ocurrieron, para imponer al candidato de la U.C.R..Pero después de algunas complicadas negociaciones y yo electo por la U.C.R.I., triunfó la legalidad y fuí intendente de Lomas de Zamora hasta el derrocamiento de Illia. Tuve buenas relaciones con el gobierno, provincial y nacional, de signo contrario. Paso por alto muchos episodios y conflictos que hacen muy interesante ese aspecto de la vida comunal. Sólo menciono dos temas. La "ocupación" del Hospital de Budge, que estaba en construcción. Pérez Velez, que era Presidente de la Cámara de Diputados, tuvo algo que ver con eso. A pesar de que era un hombre muy político, por otra parte "un amigo" y vecino, no se metía en Lomas, excepto en ese episodio de la toma del Hospital, a medio construir. Hice un gran escándalo, llamé a la Gobernación y al Ministerio. Fué desocupado y pudimos terminarlo, con gran beneficio para esa zona tan marginal y carenciada de Lomas de Zamora, en ese entonces. Otro conflicto que quiero mencionar, que fue casi permanente : la recurrente cuestión de la coparticipación de los impuestos municipales. Fué la eterna pelea con el gobierno de la provincia por una distribución más justa. No puedo mencionar toda mi política como Intendente, pero sólo como experiencia que siempre sirve, que trabajamos mucho para dar a la gente de los barrios la posibilidad de acercarse al centro urbano de Lomas, realizando vías de comunicación, mejorando los transportes, "hicimos que llegara el colectivo" a todos los rincones y muchas obras para mejorar la calidad de vida de esas barriadas postergadas. Respecto a esto quiero decir algo sobre lo que se me preguntó varias veces. Porque pese a ello y que hice muchos amigos entre los pobladores y en las sociedades intermedias, siendo, en resumen "muy aceptado" personalmente en el transcurso de mi gobierno, perdí unas elecciones que me quitaron la mayoría en el Concejo Deliberante. Decir que sólo eran elecciones legislativas y no estaba en juego mi persona no alcanza como explicación. Había otros factores. Hacer obras en aquellos tiempos y "sin propósitos electoralistas" no bastaba. Acabamos de tener un ejemplo, aunque SI con fines electoralistas...

Aparentemente a uno le reconocen la obra pero realmente, digo, y no para conformarme, que se siente una satisfacción porque la obra se hizo y no importa el resultado. De algún modo quiero significar que fué como una "irrupción" del peronismo, por primera vez, después de años de exilio. Nosotros habíamos tratado por diversos medios de actuar para que ello ocurriera. Alende había intentado rehabilitarlo también, pero pese lo que nos costó a nosotros la revolución del ´66. lo cierto es que esa revolución la "merecimos" porque el país aprendió a convivir con el peronismo a pesar de que no eran lo mejor de sus hombres, había que respetarlo. Volviendo a esa elección, ya entonces cuando hubo que poner los votos, no los pusieron a Bustos, sino a Perón.

Retrocedo un poco diciendo que cuando cae Alende y me tengo que ir del Concejo es cuando se empieza a gestar mi candidatura para intendente municipal en circunstancias que ya he relatado y que tiene fin cuando comienza la dictaura de Onganía.

Esta época la viví en el llano, por supuesto. Siempre tengo presente que en esa ocasión, un alto funcionario cuyo nombre no recuerdo bien pero que tuvo mucho que ver con el petróleo en la Argentina, a Miguel Monserrat en Lanús y a mí en Lomas de Zamora, nos hizo un ofrecimiento concreto en nuestros distritos como las dos personas que habíamos sido más efectivas, más eficientes y con más capacidad. Yo me resistí y no acepté, pero Monserrat tuvo una intervención en Lanús muy destacada.

Bueno, después viene la historia conocida, Onganía, el Cordobazo, Lanusse, su proyecto político, etc. Siempre mantuvimos algún grado de actividad partidaria, bajo formas diversas, dificil al comienzo, flexibilizándose durante Lanusse.

En 1972, episodios ya conocidos, pasamos de la UCRI al PI. Yo no tuve participación en la parte central, pero en lo local sí, y tuve que explicar como había sido el proceso. Hubo gente que por el hecho mismo de no poder seguir estando en la UCRI se fueron y entraron al radicalismo. No era sólo una formalidad, algo externo, tenía su importancia, un cierto costado ideológico, porque pasa a ser netamente un partido de centro-izquierda y que después culmina con los Aportes del ´75 para el Proyecto Nacional, con una definición muy neta. Personalmente trabajé en ese documento. Ya se había diferenciado el desarrollismo como opuesto a la concepción política de Alende. Nosotros decíamos el "conservatismo" de Frondizi, pero yo, y no sólo yo, lo atribuyo más que nada a Frigerio, que fué él quién realmente motorizó la ruptura. Él fué el verdadero enemigo del partido.

Volviendo a lo que recién refería quiero insistir que el paso de la UCRI al PI adquiere, en mi opinión, un verdadero sentido fundacional lo cual no incluye restarle importancia a las raíces. Creo que Alende fué el Yrigoyen de ese momento.

Todo lo que sigue después es historia conocida y mi actuación personal no tuvo grandes hechos relevantes, pero sí doy importancia el haber tratado de mantener, con otros, durante la dura época de la dictadura militar, los contactos y la vigencia del Partido en el ámbito local. Hacíamos reuniones en diversos lugares. Siempre teníamos pretextos y motivos. Como homenaje a un militante de destacada actuación en el ámbito del distrito, voy a mencionar un nombre, el de Miguel Roldán, que en una de esas reuniones, un 31 de diciembre en la medianoche y despidiendo el año, en medio de una acalorada conversación en la que se apasionaba, lo despedimos a él, víctima de un infarto.

En esos años no anduve encapuchado ni escapado, tuve suerte con mi familia, a la que protegí en todo lo posible. Seguía manteniendo contacto con Alende, que seguía muy activo en sus cosas. Él tenía un respeto muy importante por Perón. Lo había visto varias veces. Recuerdo que una vez me comentó que Perón tenía un "pulmón muy chiquitito". Así me lo dijo. Y que le quedaba poca vida.

Con la reapertura democrática regreso a la política activa y fuí candidato a diputado provincial por la tercera sección electoral. Como las ocasiones anteriores, no tuve que pelear una interna. Inmodestamente creo que mi actuación anterior como intendente de Lomas y mi continuidad en la actividad política, pese a las dificultades para ejercerla, me llevaron a ese lugar. No se cumplieron nuestras expectativas electorales y terminé siendo uno del PI entre 92 diputados. No uno contra 91 como se decía. Pude mantener el equilibrio en esa gran disparidad numérica por varias razones : seguir manteniendo la ideología que tenía que ver con la que habíamos atravesado el proceso ; mantener en todo proyecto o discusión la aplicación de los principios de la democracia en cualquier tema en que pudiera asomar alguna forma de reacción. Recuerdo la participación en el tratamiento de la policía provincial en la que, bajo diversas formas, ya existían las mafias que hoy son noticia. Además mantuve total independencia con respecto a los otros bloques y ejercí la actitud crítica cuando correspondía. Respetándome y haciéndome respetar cuando, peleándo si había que hacerlo, tuve mi lugar pese a la desproporción. En recursos y otros medios. El bloque funcionó en forma disciplinada y organizada y se hacían reuniones en las que todos participaban o informaban en los problemas o los temas que se iban presentando y que podían ser de interés común.

Fuí reelecto y completé de esa forma una actuación de seis años. En el ´85, coincidiendo con el crecimiento del partido, se incorporaron conmigo tres diputados : Curci, Bondone, y Mantegani, y el bloque siguió funcionando con la tónica que he relatado. Participamos practicamente en todas las comisiones de la Cámara, personalmente o con los asesores. En 1989, al terminar mi mandato me retiro totalmente de la política activa pero mantengo mis convicciones. Mi decisión tuvo relación con las cuestiones internas que ya habían tenido lugar en el partido. No me fuí "herido" por el Dr. Alende, como alguien dijo. No fue un problema personal. No pude pelearme con Don Oscar, por él siempre sentí un gran respeto ni tampoco merecía que yo me peleara con él. La crónica de esos años otros la relatarán mejor desde otra perspectiva.

Mi labor legislativa quedó registrada y hay fuentes a las que acudir si se quiere agregar a estos recuerdos. Muchos proyectos fueron positivos. No sabría elegir cuales fueron los mejores o cuales sirvieron para perdurar y mejorar la sociedad que me eligió para representarla. El tiempo es el mejor juez. En esta cuestión mi conciencia ha quedado tranquila.




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