Leyes del karma



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LEYES DEL KARMA

Examina las leyes esotéricas que rigen la enfermedad física y la reencarnación.

Dr. DOUGLAS BAKER
B.A., M.R.C., L.R.C.P., F.Z.S.


LEYES DEL KARMA

LA FILOSOFIA ESOTERICA DE LA ENFERMEDAD Y EL RENACER

LA TABLA DE ESMERALDA

CONTENIDO









Pág.


1.

EL KARMA DE LA ENFERMEDAD

4

2.

EL KARMA Y EL DISCIPULADO

10

3.

KARMA Y DOLOR

13

4.

MUERTE Y REENCARNACION

18

5.

¿MUERTO O ENTERRADO VIVO?

21

6.

PSORIASIS: UN CAMBIO EN EL RAYO ANIMICO NECESARIO

26


7.

ANOREXIA NERVIOSA: DESENTRAÑAMIENTO E IDEA FIJA

29


8.

CANCER DE PECHO: KARMA ATLANTEANO

31

9.

ARTRITIS REUMATOIDE: ESTANCAMIENTO EN EL ALMA

34


10.

MONGOLISMO: ASIMILACION DE LAS CUALIDADES DEL ALMA

38


11.

ALCOHOLISMO: SED DE PODER

40

12.

ESQUIZOFRENIA

51




APENDICE

58


PRIMERA PARTE

EL KARMA: LAS LEYES COSMICAS

QUE RIGEN LA ENFERMEDAD

Y LA REENCARNACION

1. EL KARMA DE LA ENFERMEDAD


El mundo de las causas
Afirmamos, como filósofos, que ningún esfuerzo –correcto o equivocado– realizado en la vida –evolutiva o involutiva– puede desaparecer del mundo de las causas. Toda vida es el resultado de una serie única de causas y efectos. Un tipo de enfermedad se puede manifestar en varios individuos, pero cada uno manifestará la enfermedad desde su propia serie de causas, que será única y se diferenciará en ese aspecto de todas las demás.
Una de las falacias de la medicina occidental es que las personas son tratadas de acuerdo con los efectos externos de una enfermedad, sin prestar atención alguna a la desarmonía básica que crea la enfermedad o desequilibrio.
Todo hombre es responsable del cuerpo que tiene, y él, en cuanto que alma, es la causa de ese cuerpo. Estructuralmente es, por así decirlo, una condensación de acciones que surgen del pasado. El hombre recoge hoy lo que había sembrado en el pasado. Más aún, el hombre es el hacedor de su propio futuro por medio de las causas iniciadas en el pasado.
Y al hablar de las acciones del pasado no nos estamos refiriendo al pasado inmediato de la última semana de glotonería –o a esta semana de abstinencia–, sino a las causas que surgen de un pasado que se remonta a muchas vidas anteriores. Nuestros cuerpos, tanto exterior como interior, son receptáculos para la expresión de energías, tanto creativa como destructivamente. Son el producto de las leyes de causa v efecto a las que los ocultistas dan el nombre de KARMA.
Hay toda una rama de la medicina marginal basada en esta ley ocultista, según la que en muchos casos el desequilibrio psicológico y fisiológico se puede rastrear hasta causas antiguas. El caso de Edgar Cayce, el famoso clarividente americano, sirve de testimonio de la ley del karma y demuestra cómo el conocimiento de la causa real y subyacente de una enfermedad o trastorno, en los términos del karma, puede conducir a la desaparición de las condiciones más tenaces o crónicas. Ello explica el por qué en una epidemia algunas personas sean víctimas y otras se libren, y por qué en muchas ocasiones los seres físicamente más fuertes contraen condiciones de "estrés" mientras sus hermanos "más débiles" sobreviven.
Cayce dice del karma:
En todos los casos encontramos, ya sean de belleza o de deformidad, ya sean retributivos, persistentes o gratificantes, un solo factor en común. En todos ellos las actitudes y acciones del alma en el pasado han conducido a las características manifestadas por el cuerpo a las que el alma ha sido magnéticamente atraída... el cuerpo es mucho más que un simple vehículo vagamente apropiado de la conciencia. Es un verdadero vehículo, un instrumento de locomoción en un sentido muy real. Pero no es algo separado, totalmente distinto y sin relación esencial con el ser que lo habita, del modo, por ejemplo, que un coche de alquiler es distinto del pasajero que lo alquila por un día en la ciudad, no existiendo relación alguna entre ambos. Más bien es un vehículo que en sí mismo es la creación y el producto directo del tornillo sin fin que gira en su interior. Al mismo tiempo, el cuerpo es también un espejo infinitamente sutil, íntimo y preciso. Refleja tanto el presente como el pasado; en sus movimientos y expresiones, siempre cambiantes, se refleja la conducta, ética y actitudes contemporáneas del alma siempre presente y de las (muchas vidas) del alma en un pasado lejano.
Esto era lo que decía Madame Blavatsky sobre el karma cuando escribía en La Doctrina Secreta:
Aquellos que creen en el KARMA han de creer en el DESTINO que, desde la cuna a la tumba, todo hombre teje hebra a hebra a su alrededor, del mismo modo que una araña teje su tela; y ese destino es guiado por la voz celestial del prototipo interior (o Ser)... O por nuestro cuerpo ASTRAL o emocional más íntimo... que muy a menudo es el genio maligno de la entidad encarnada llamada hombre. Ambos dirigen al hombre, pero uno de ellos prevalece; y desde el mismo principio de la invisible refriega, la fija e implacable LEY DE LA COMPENSACION interviene y toma su curso, siguiendo fielmente las fluctuaciones. Cuando se ha tejido la última hebra de nuestro capullo terreno, y el hombre está envuelto en la red que él mismo ha hecho, entonces se encuentra totalmente bajo el imperio de este destino QUE EL MISMO SE HA HECHO. Este, o bien le fija como la concha inerte contra la inmóvil roca, o bien le transporta como a una pluma en el remolino de sus propias acciones... y esto es el KARMA.
(
Doctrina secreta, Vol. 1, p. 639)
Aquel que es el actor original en cualquier serie de acontecimientos tiene que soportar la mayor responsabilidad y karma, por bueno o malo que pueda ser. La naturaleza se tomará la máxima retribución por lo que se ha hecho, y gratificará y compensará de la misma manera. Todos los grandes maestros –H. P. Blavatsky, Alice Bailey, Edgar Cayce y los propios Maestros–están sometidos a esta ley.
El karma NO es fatalismo; no es "Kimset"... némesis. Su acción depende de nosotros. Cada hombre es su propio ejecutor, todo hombre es su propio legislador absoluto:

Cada hombre es su legislador absoluto, el que a sí mismo se dispensa la gloria o la oscuridad; él decreta su vida, su recompensa y su castigo.


(De The Idyll of the White Lotus)
Leyes kármicas
En la Curación Esotérica, la psicoterapia nunca está completa hasta que el curador trata de modo general y especifico el karma.
No es posible entender el karma sin conocer algo de la totalidad del hombre. Seria como escribir un ensayo sobre una rosa conociendo sólo su forma. Más tarde ampliaremos esta analogía, y comprobaremos que es muy precisa.
En segundo lugar, el karma se entiende mejor si se acepta que el hombre está vinculado al propio Universo y a él responde. Es una de las leyes que rigen el universo; por tanto esta ley debe regir también al hombre, que es una unidad de conciencia en ese universo.
En los volúmenes de enseñanza que llevan por titulo Los siete pilares de 1a antigua sabiduría, el autor llega a incluir una parte de la totalidad del hombre que habita bajo sus cuerpos mental, emocional y etérico–fisico. Se pone un gran énfasis en la importancia y la inmortalidad del alma del hombre:
El alma del hombre es inmortal, y su futuro es el futuro de algo cuyo crecimiento y esplendor no tienen límites.

(De The Idyll of the White Lotus)


Resulta apropiada aquí la siguiente cita de The Occult Glossary, libro de G. de Purucker:
Karma procede del sánscrito Karman, que es una forma nominal de la raíz "kri", que significa "hacer". Literalmente, KARMA significa "hacer", "acción". Pero cuando se utiliza en un sentido filosófico tiene un significado técnico, y éste se puede traducir mejor a nuestra lengua con el término "consecuencia".
La idea es ésta:
Cuando una entidad actúa, lo hace desde el interior; actúa con un mayor o menor grado de gasto de energía, pues impacta en el medio circundante, la naturaleza que nos rodea, y obtiene de ésta una reacción o rebote, que quizá sea instantánea o quizá se retrase. Dicho de otro modo, la naturaleza reacciona ante el impacto de esa energía; y la combinación de esos dos elementos –la energía actuando sobre la naturaleza y la naturaleza reaccionando ante el impacto de esa energía– es lo que se llama karma, que es una combinación de los dos factores. Es, dicho de otro modo, esencialmente una cadena de causación, que se retrotrae hasta el infinito del pasado y que, por tanto, necesariamente esté destinada a extenderse en el infinito del futuro. No hay escape a ello, pues es universal en la naturaleza, que es infinita, y por tanto está en todas partes y es atemporal; y antes o después la reacción se hará sentir inevitablemente sobre la entidad que la estimuló.
Es una doctrina muy antigua, conocida por todas las religiones y filosofías, pero desde el renacimiento del estudio científico en occidente se ha convertido en uno de los postulados fundamentales del moderno conocimiento coordinado. Si arroja un guijarro en un embalse, produce ondas en el agua; estas ondas se extienden hasta que impactan finalmente en la orilla que rodea el embalse; y tal como nos dice la ciencia moderna, las ondas se convierten en vibraciones, que son llevadas hacia el exterior hasta el infinito. Pero en cada paso de este proceso natural hay una reacción correspondiente de todas y cada una de las miríadas de partículas atómicas afectadas por la energía en expansión.
El karma no tiene nada de lo que se entiende como fatalismo, ni de lo que popularmente se conoce como "Azar". Esencialmente es una doctrina de la libre Voluntad, pues naturalmente la entidad que inicia un movimiento o acción –ya sea espiritual, mental, psicológica, física o de cualquier otro orden– es por tanto responsable de las consecuencias y efectos que de ella fluyen, y que antes e después revertirán sobre el actor o movedor primero.
Como todo está entrelazado, vinculado y mezclado con todo lo demás, y ninguna cosa o ser pueden vivir por si mismos, por necesidad otras entidades se ven afectadas, en mayor o menor grado, por las causas de los movimientos iniciados por cualquier entidad individual, pero tales efectos o consecuencias sobre las entidades distintas al primer movedor sólo indirectamente son un poder moral mente compulsivo en el verdadero sentido de la palabra " moral ".
Veamos un ejemplo de esto en lo que quiere decir al teólogo cuando habla del "karma familiar", en contraste con el karma individual, o del "karma nacional", la serie de consecuencias perteneciente a la raza de la que es miembro integral el individuo. En el significado ordinario de estos términos, no se puede decir que el karma "castigue" o "gratifique". Su acción es inequívocamente justa, pues siendo parte de las operaciones de la naturaleza, toda acción kármica en última instancia puede retrotraerse hasta el corazón cósmico de la armonía, que es lo mismo que decir el espíritu–consciencia puro.
Esta doctrina es en extremo consoladora para las mentes humanas, pues el hombre puede forjar su propio destino, y, ciertamente, así debe hacerlo. A su voluntad puede formarlo o deformarlo; y actuando con las energías de la naturaleza, poderosas y subyacentes, se pone al unísono o en armonía con ellas, y se convierte en un colaborador de la naturaleza, lo mismo que los dioses.
El alma como el loto egoico
El proceso de crecimiento del alma es lento e inexorable. Se extiende por muchas vidas, y a veces incluso por varios sistemas planetarios. Está construida con el marco de los tres átomos permanentes de Atma, Buddhi y Manas. Su forma, vista por el maestro, es la de un loto con nueve pétalos que forman tres gradas. Tres cúspides centralmente situadas encierran las puntas flamígeas de los átomos permanentes, que resplandecen como la Joya del Loto. El despliegue de este delicado y glorioso organismo espiritual requiere tiempo y está regido por ley. Las leyes que rigen el despliegue del loto egoico son las leyes del karma.
Los pétalos del loto egoico son despertados y estimulados a plena floración por un principio simple. Fue enunciado sucintamente por San Pablo: "Aquello que un hombre siembre será lo que recogerá." En el nacimiento de un alma humana, sus semillas son sembradas en la floración del alma, y allí se produce la cosecha o maduración. Entre estos dos acontecimientos hay una tensión interminable, tal como cabria esperar en la floración de cualquier angiosperma. Por medio de la tensión y la ley florece la flor, y lo mismo sucede en la construcción de un alma hacia su Triada superior. *
La mónada y la resistencia espiritual
Podemos aproximarnos al tema con igual validez desde otra dirección La mónada se compromete por medio de sus varios sutratmas con la forma material. La mónada obtiene la resistencia espiritual mediante los mecanismos duros y traumáticos por los que se descompromete con las formas materiales. Esto se describe cuidadosamente en la segunda parte de nuestro libro Esoteric Healing.
El propósito de la enfermedad
Nuestra progresiva abstracción de la forma material se obtiene activamente en lo que llamamos las disciplinas del discipulado, y pasivamente en eras eternas a través de las leyes del karma que rigen la reencarnación.
La enfermedad es un proceso purificador **. Por medio de ella el alma puede romper los hábitos que la han retenido durante muchas vidas. En ocasiones es por medio de la enfermedad como puede mantener el alma su asidero sobre su forma material frente a la tensión y el crecimiento rápido.
Estos puntos son vitales en las consultas con los pacientes, especialmente si el caso es crónico o incluso terminal. A veces el único propósito de una enfermedad es colocar al paciente en unas circunstancias que le permitan conseguir un cambio de
* Ver In the Steps of The Master, de este autor.

** Ver Esoteric Healing, partes Una y Dos.


actitud mental o emocional con el que el alma puede crecer.
En cuanto que filósofo, el curador esotérico sabe que ningún esfuerzo; correcto o equivocado, podrá hacer desaparecer la enfermedad sin tratar primero el mundo de las causas. Una causa puesta en movimiento sólo podrá ser neutralizada por su efecto. Incluso el humo desperdiciado deja sus rastros, como saben los enfermos de cáncer de pulmón. Una palabra dura pronunciada en una vida puede volver como una reprensión en una vida posterior.
El gran "pecado", que conduce más que cualquier otro a la enfermedad, es el del egoísmo. El alma está casi incapacitada de alcanzar el vehículo de una personalidad equivocada cuando se deja llevar por el egoísmo, por lo que recurre entonces a la enfermedad, que es un proceso que rompe las cadenas del egoísmo y la purifica de su corrupción. Poniendo nuestra fe en las cosas materiales nos volvemos egoístas, y deseamos apropiarnos de los objetos, personas y lugares, poseyéndolos egoístamente. La gran Verdad manifiesta exactamente lo opuesto, y por esa verdad encarnó el Buda: "... que todas las posesiones materiales han de tener fin... nada es permanente, y el que se aferra a los objetos del mundo debe sufrir inevitablemente cuando desaparecen los objetivos de su atención."
Incluso el discípulo ha de hacer el sacrificio último de su posesión más querida, que es la personalidad de su ego. El prerrequisito de la psicosíntesis es la humillación de una personalidad, su desmantelamiento y remontaje a partir de un punto superior de conciencia (espiritualmente). Con cada vida abandonamos una personalidad con la gran transición o cambio de estado al que llamamos muerte, y la muerte del cuerpo físico es una buena práctica para la muerte de la personalidad que se produce con la psicosíntesis *.
El karma nos libera de nuestras ataduras con la misma seguridad que en última instancia lo hace la enfermedad. Las ataduras sólo existen en el plano astral, y la sustancia astral se
* Ver Psychosynthesys, de Roberto Assagioli.

manifiesta como sentimientos. Una persona que es todo sentimiento, todo astral, todo emocional, es el candidato por excelencia para la enfermedad, pues se centra en el hecho más cargado de karma:


El que se siente punzado

En alguna ocasión ha debido ser burbuja,

El que se siente desarmado

Debe haber llevado armas,

El que se siente minimizado

Tiene que haber sido importante

El que se siente privado

Ha debido tener algún privilegio...*


Carl Jung dijo:
“ Cuanto mayor es la fe de una persona, más duramente deberá trabajar, y ese trabajo deberá hacerlo por la humanidad.”
Cualquiera que se una a mi ashram deberá realizar un trabajo duro inmediatamente, especialmente si no lo ha conocido antes. Los discípulos sofocados por un karma difícil se ven rápidamente aliviados de gran parte de su efecto por el hecho de trabajar duramente en la causa de un grupo. Similarmente, quienes llevan sus enfermedades, su dolor y sufrimiento con gracia y fortaleza filosófica, reducen astronómicamente la desolación de su enfermedad. Aunque no es necesario que esto resulte evidente en la vida actual, este razonamiento constituye la mejor base para los consejos dados a los pacientes desgarrados por sus sufrimientos.
Inocuidad
Cuando una persona parece atrapada en una corriente kármica, golpeada por una tragedia tras otra, el curador perceptivo y compasivo puede estar seguro de un hecho que le ayudará a proporcionar el consejo necesario: casi con toda seguridad su paciente comete actos, sentimientos y pensamientos nocivos hacia otros seres vivos. ¿Qué es lo que puede hacer?
* Lao–Tzu, Tao Teh Ching, verso 36.

La práctica de la inocuidad en los pensamientos, palabras y actos debe mantenerse a toda costa para que esa persona escape a la implacable "maduración de lo que ha estado sembrando".


Los pensamientos de codicia, celos y odio rara vez afectan a la víctima a quien están dirigidos, sino que regresan como un bumerang a quien los envió, produciendo la destrucción en su vida. Ese karma, expresado como enfermedad o como una vida difícil, puede ser el resultado de sus actos en esta vida o de algo muy permanente, que aflora a la superficie una vida tras otra, hasta que el dolor y el sufrimiento son tan grandes que la personalidad castigada permite finalmente al alma abandonar esos fines y emprender la tarea del crecimiento espiritual.
El maestro K. H., en su vida como San Francisco de Asís, citó estas palabras para guiarnos en nuestra búsqueda de la inocuidad ante todo:
SEÑOR, haz que yo sea un instrumento de Tu paz. Donde haya odio, déjame sembrar amor; en donde haya herida, perdón; donde haya duda, fe; donde haya desesperanza, esperanza; donde haya oscuridad, luz; y donde haya tristeza, alegría.
OH DIVINO MAESTRO, concédeme que no busque tanto ser consolado como consolar; ser entendido como entender; ser amado como amar; pues es dando como recibimos; es perdonando como perdonamos; y es muriendo como nacemos a la vida eterna.
(Atribuido a San Francisco de Asís)
2. EL KARMA Y EL DISCIPULADO

Las causas puestas en movimiento
En el discipulado practicamos las disciplinas que pueden resolver el karma y liberarnos de las aguas pasadas de muchas vidas en las que ha quedado estancado el crecimiento del alma. La necesidad de la reencarnación acaba desapareciendo cuando quedamos sin karma. Para los que permanecen ciegos al karma y la reencarnación, la enfermedad puede ser el único medio que tiene el alma para liberarse de su brote. Por otra parte el discípulo, al trabajar con las leyes de la naturaleza, así como las del karma, se libera de su mal y del karma heredado por dos métodos:
1. Autocontrol.

2. Trabajo duro.


John Richardson, que escribía con el nombre de William Shakespeare, ejemplificó bellamente el primer factor en el soneto 94:
Los que tienen poder para herir y no lo hacen,

los que no hacen aquello que más se exhibe,

aquellos que, moviendo a otros, son ellos mismos como piedra,

inamovibles, fríos y para la tentación lentos;


ellos con justicia del cielo heredan las gracias,

y preservan del despilfarro las riquezas de la naturaleza;

ellos son amos y señores de sus rostros,

los otros, sólo servidores de su excelencia.


Que la flor del verano es para el dulce verano,

Aunque sólo por sí misma viva y muera;

pero si esa flor con baja infección se encuentra
la más baja hierba en dignidad la supera;

pues por sus actos las cosas más bellas se tornan las más agrias;

los lirios que se corrompen peor huelen que las malas hierbas.
Responsabilidad kármica
Todos somos responsables de nuestro karma, tan seguramente como que lo somos de cualquiera de nuestras deudas. Pero las consecuencias kármicas aumentan cuando somos más responsables, y nuestras responsabilidades aumentan cuando somos más espirituales. La crueldad en un animal no conlleva karma, pero en un hombre medianamente desarrollado implica una deuda kármica. Cuando alcanzamos la etapa del discipulado, la crueldad es casi imperdonable ya se dé en pensamiento, palabra u obra, e implica una grave deuda kármica. El soneto 94 termina con un énfasis en esta oculta verdad:
Pues por sus actos las cosas más bellas se tornan las más agrias;

los lirios que se corrompen peor huelen que las malas hierbas.


Karma y discipulado
Las almas jóvenes cargadas con un pesado karma pueden tener cientos de encarnaciones, asignándose una pequeña parte de la carga a cada vida. Sin embargo, en el discipulado, cuando se toma la decisión de- intervenir en el propio despliegue espiritual, el discípulo ha de estar dispuesto a deshacerse del karma con gran rapidez.
El discipulado es el proceso científico de hacer esto tan rápidamente como sea posible y permanecer con la creatividad suficiente para producir buen karma: soportar el sufrimiento y al mismo tiempo ser lo bastante eficaz para hacer el bien a la humanidad.
Cuando una persona se aferra egoístamente a sus posesiones y al ego de su personalidad una vida tras otra, careciendo de la capacidad de amar a los otros más que a sí mismo, se produce el temido karma de la depresión
Ya seamos presidentes o pobres, finalmente tendremos que abandonar aquello a lo que más unidos estamos. He aquí la despedida a la grandeza de Wolsey en Enrique Octavo:
¡Adiós! ¡Un largo adiós a toda mi grandeza!

Tal es del hombre el estado: pone hoy

las hojas tiernas de la esperanza; mañana florecen,

y sobre él lleva los enrojecidos honores;

al día tercero sobreviene la helada, la mortal helada,

y cuando él piensa, tranquilo, seguramente pleno,

que su grandeza está madurando, su raíz muerde

y entonces cae, como yo. Me he aventurado,

como niños caprichosos que patinan sobre cuchillas,

durante muchos veranos en un mar de gloria;

pero más allá de mi profundidad, mi orgullo tan alto

al final se rompió bajo mi peso, y ahora me ha dejado,

gastado y cansado por el servicio, a la merced

de una fuerte corriente que para siempre ha de ocultarme.

¡Vaya pompa y gloria de este mundo, yo te odio!

Siento mi corazón abierto y desgarrado. ¡Ay, infortunado

el hombre pobre que de los favores del príncipe depende!

Hay en medio de esa sonrisa (de reyes) a que aspiramos,

de ese dulce aspecto de príncipes y su ruina,

más punzadas y miedos de guerras o mujeres tienen;

y cuando caen como Lucifer lo hace,

para nunca más tener esperanzas...


Todo un campo de hierbas puede ser superado por una sola flor que crezca en su medio, y mientras florezca y obedezca las leyes naturales, esa flor tendrá la posición de un monarca ante sus súbditos de hierbas. Pero si se infecta, o si el monarca se vuelve corrupto, en virtud de su responsabilidad aumentada, la deuda kármica es extremadamente pesada. Entonces, la hierba más sencilla "la supera en dignidad". El mensaje para los discípulos es obvio. El trabajador más simple de una fábrica es mejor que su presidente corrompido: ¡Un Watergate huele a perro muerto!
El trabajo duro es inteligencia aplicada, esto es, inteligencia activa. El objetivo del despliegue espiritual de la Quinta Raza Raíz es la transferencia de energía al tercer chakra contando hacia abajo, o al quinto chakra contando hacia arriba, esto es, el Chakra de la Garganta. El trabajo duro es peculiar de la Quinta Raza, y más específicamente de una Quinta Subraza, facultad que alivia el karma no sólo al hombre sino, a través del hombre, el karma de la propia raza.
El karma lo libera todo. Ningún hombre está exento, ni siquiera un Maestro:

No temas más el calor del sol

ni las furiosas rabias del invierno;

tú tu tarea terrenal has hecho,

el hogar se ha ido y se ha llevado tu salario;

los dorados muchachos y muchachas, todos deben,

como los deshollinadores, llegar al polvo.
No temas más el ceño del poderoso;

para ti ha pasado el golpe del tirano;

no te cuides mis de comer ni de vestirte;

para ti el junco es como el roble:

el cetro, el maestro, el médico, deben

todos esto seguir y llegar al polvo.


No temas más al rayo,

ni los truenos tan terribles;

la calumnia no temas, ni la dura censura;

para ti ha terminado la alegría y el gemido:

todos los amantes jóvenes, todos los amantes deben

consignarse a ti y llegar al polvo.


¡No hay exorcisador que te dañe!

¡Ni hay brujería que te encante!

¡De ti el fantasma se abstiene!

¡Nada malo a ti se aproxima!

¡Tranquila consumación tienes;

y renombrado por tu tumba!


Las consecuencias cósmicas aumentan cuando por el crecimiento espiritual nos hacemos más responsables. La crueldad mental o emocional puede acarrear, especialmente en el caso del discípulo, una gran deuda kármica.
Son aún más susceptibles los que tratan de conducir a la humanidad a un entendimiento de sí misma. Si no conseguimos dar el ejemplo exigido por nuestro liderazgo, y con ello somos la causa de que nuestros hermanos retrocedan, la deuda kármica será realmente pesada, y la carga permanecerá hasta que cada uno de ellos haya vuelto al camino.



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