¿Lee usted con rapidez?



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¿LEE USTED CON RAPIDEZ?

Los lectores lentos son malos lectores, dice Norman Lewis, autor de How to reas Better and Faster. El que lee aprisa, es porque piensa aprisa, tiene buena vista, posee un extenso vocabulario y una ilustración superior a la corriente. La mayoría de los que leen con una rapidez diez veces mayor que la del lector lento, asimilan mucho más.

Lewis, que en el colegio mayor de la ciudad de nueva york enseña a discípulos adultos como debe leerse, dice que de cuantas habilidades adquirimos, la mas importante es quizá, la de leer bien. Casi no hay empleo en que no se la requiera. Sin embargo, en algunos países donde el número de los que no saben leer es relativamente corto, el de los que saben leer, pero no leen bien, asciende, por lo menos, al 60% de la población total.

Millones de personas que no leen mas que las tiras cómicas de los periódicos, sacarían placer y provecho de la lectura de libros y revistas, si se les enseña a leer como es debido. El niño que no lea medianamente bien, (en el sentido de asimilar lo que lea) está predestinado a fracasar en las aulas. La mayoría de los delincuentes tienen una larga historia de fracasos escolares, en cuya raíz y origen, está siempre la incapacidad de leer bien.

El ejercicio es un factor importante cuando usted trate de mejorar su método de lectura. Durante cierto tiempo, haga todos los días un esfuerzo serio par leer un poco más aprisa y por abarcar más con la mirada. Los ojos no ven nada mientras van pasando por una línea impresa. En las brevísimas pausas que hacen, es cuando leen. Cuanto mayor sea el campo que abarquen sus ojos, más palabras verá de una vez, y más aprisa leerá usted. Un buen lector hace solamente dos o tres pausas encada línea impresa de longitud ordinaria. Un mal lector se detiene casi cada palabra. Un lector excelente verá una línea entera de una vez, de donde resulta que podrá leer de arriba abajo una columna entra de letra impresa, sin mover los ojos de izquierda a derecha. Así fue como Teodoro Roosevelt cobró fama de leer una página entera de una sola ojeada, lo cual, dicho sea de paso, es perfectamente imposible. Lo que ocurre es que Roosevelt abarcaba un campo muy grande de un solo vistazo, sabía pasar rasando la superficie y a menudo sólo leía las palabras principales.

La doctora Stella S. Center, directora de la Clínica de lectura de la universidad de Nueva York (cátedra a la que se da ese nombre por estar dedicada a la curación de los que no saben leer) dice que las dos faltas capitales en que se incurre son, primera, leer palabra por palabra, y segunda, volver atrás para leer de nuevo lo ya leído. Muchos de los que leen despacio pronuncian cada palabra ya en voz más o menos alta, ya mentalmente. ¿Quiere usted saber si pertenece a este número de lectores? Táquese ligeramente los labios mientras lee. Si no se mueven, póngase las puntas de los dedos en la garganta, sobre las cuerdas vocales. Si éstas vibran ligeramente es porque usted está pronunciando. Para evitar este defecto, pruebe a leer pasajes fáciles con mayor rapidez, de suerte que no le quede tiempo para pronunciar. Y, lo que es aún más importante, esfuércese por mantener la atención puesta en el pensamiento del autor. Este procedimiento es el más recomendable, para evitar la necesidad de releer.

Sólo leemos con provecho cuando nuestro pensamiento y nuestra imaginación están pendientes de lo que leemos.

Todos los peritos en esta matera están acordes en que la pobreza de vocabulario es un obstáculo para la lectura rápida. Pero guárdese usted de detenerse a cada paso para buscar en el diccionario esta o aquella palabra. Continúe leyendo, por lo menos hasta el final del párrafo. Frecuentemente, el modo como una palabra está usada en el contexto, aclara su sentido. Cundo no suceda así, podemos dar con su significado usando la deducción y la lógica antes de acudir al diccionario. Un extenso vocabulario, dice Norman Lewis, no se adquiere leyendo listas de palabras en el diccionario. Se forma mediante una copiosa lectura y una curiosidad intelectual siempre despierta.

Lo libros que Lewis recomienda leer fuera de las aulas a los lectores lentos de su clase, son todos serios e ilustrativos: historia y biografía, psicología y fisiología, matemáticas y sociología. Si mis alumnos quieren leer también novelones de misterio y novelitas de amor, excelente. Ello contribuirá a darles velocidad en la lectura. Uno de los mayores inconvenientes de los lectores lentos es su escasa ilustración. Como nunca fueron aficionados a la lectura, muchos de ellos no han vuelto a abrir un libro desde que salieron de la escuela, y, claro está, ignoran infinidad de cosas que los demás conocen. La lectura de unos cuantos libros de sólido contenido, que abunden en hechos e información de toda clase, les proporcionará una base bastante adecuada para seguir ilustrándose. Cuanto más se sabe, más aprisa se lee.

Adaptar la velocidad de la lectura al carácter de lo que se está leyendo es muy importante. Cuando uno lee, por ejemplo, la receta para preparar un pastel, o las instrucciones para hacer un librero, debe tomar el tiempo necesario para comprender con claridad y retener en la memoria todos y cada uno de los detalles. Por el contrario, si lo que se lee es una novela de aventuras en el Oeste de los Estados Unidos, no es crimen saltarse las largas y detalladas descripciones de montañas y barrancos para seguir el hilo de la narración. Pasar rasando y saltar, no son lo mismo. Rasar la superficie de un párrafo recogiendo sólo las palabras importantes, es el secreto que permite a muchos profesionales leer todo lo que en su campo se publica.



¿a qué velocidad debe leer? El que lo hace a razón de 225 palabras por minuto, lee como se supone que debe leer sus libros de texto un alumno de sexto grado de la escuela primaria. Esto es bastante para hacer agradable la lectura de periódicos y revistas. Los alumnos de segunda enseñanza se verán en dificultades si no son capaces de leer a razón de 300 palabras por minuto, y los universitarios que lean menos de 350 por minuto, corren el riesgo de quedarse rezagados. Hay empleos y profesiones en que aun la velocidad de 600 palabras por minuto resulta insuficiente. La doctora Center ha tenido en su clínica a personas que han ido allí a aumentar es velocidad. Y lo consiguieron. Lewis lee más de 800 palabras por minuto, y todavía está tratando de mejorar. Según parece, por bien que uno lea, siempre puede leer mejor y más aprisa. Sírvanos de estímulo saber que la mayoría de los adultos pueden aumentar la velocidad a que leen, por lo menos en un 35% sin más ayuda que su propio esfuerzo.


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