Las psicoterapias cognoscitivas: una revision



Descargar 92 Kb.
Página1/3
Fecha de conversión15.06.2018
Tamaño92 Kb.
Vistas109
Descargas0
  1   2   3

LAS PSICOTERAPIAS COGNOSCITIVAS: UNA REVISION
Ma. de Lourdes Rodríguez Campuzano, Eugenio Díaz-González Anaya y

Luis Zarzosa Escobedo

FES Iztacala UNAM
Resumen.

En este trabajo se lleva a cabo una revisión de distintas aproximaciones cognoscitivas en el marco de la Psicología clínica, para posteriormente, hacer un análisis de las mismas con base en distintos criterios: a) La relación entre ciencia y tecnología, a fin de mostrar como las concepciones cognoscitivas obedecen a emergencias pragmáticas, más que a su relación con un cuerpo teórico; b) la concepción dualista que subyace a estos planteamientos; y, c) un análisis del modelo médico que conduce a plantear los problemas de conducta en términos de síntomas, enfermedad y causas no aparentes. Se concluye invitando a una reflexión acerca de los fundamentos teóricos de nuestra profesión.

Abstract.

Different cognoscitive approaches for clinical psychology are reviewed on this paper in order to analyze their theoretical basis within three different kind of criteria: a) Science/technology relationship, to show the dependence of these approaches on pragmatical requirements instead of psychological knowledge; b) the underlying dualist philosophy of these views and, c) the underlying medical model that leads to the search of behavioral problems in terms of symptoms, illnesses and “internal” causes. It is suggested to think about the theoretical basis of our profession.



INTRODUCCIÓN

El propósito de este trabajo, es presentar un panorama breve y general, de las Pisicoterapias Cognoscitivas. Este objetivo responde, a la necesidad de reflexionar acerca de modelos y terapias que en la actualidad mantienen interesados a los profesionales de la Psicología.

Según Mayer (1981), todo comienza con Wundt, quien en 1874 funda el primer laboratorio de Psicología. Como él, muchos autores estudiaron la conciencia, la experiencia, las cogniciones, etc.; y no es sino hasta principios de siglo, que se crea un movimiento en reacción a tales posturas mentalistas.

Es con Watson (1913), que la Psicología adquiere el encargo de estudiar la conducta asentando sus bases conceptuales y metodológicas; sin embargo, de acuerdo a Kazdin (1989), a partir del Manifiesto Conductista watsoniano, muchos teóricos, en desacuerdo con él, propusieron modelos para superar lo que consideraban una psicología E-R. Así por ejemplo, Hull (Teoría hipotético-deductiva), Tolman (Conductismo propositivo) y Mowrer (Teoría de los dos factores), introdujeron conceptos mediacionales o variables intermedias en las relaciones E-R. En un momento posterior, investigadores como Bolles, Bower y Neisser, se interesaron por temas, según ellos ignorados o tratados insatisfactoriamente por las Teorías Conductistas, tales como el pensamiento, los sentimientos, la percepción, etc.

El hecho de que distintos teóricos propusieran explicaciones mediacionales en el tratamiento de la conducta, tiene que ver, de acuerdo a Kazdin (op. cit.), con la concepción de cada teoría con respecto a las diferencias entre conducta animal y humana. Este autor señala que en las teorías mediacionales, se hicieron patentes los cuestionamientos acerca de que los principios del aprendizaje animal no permitían dar cuenta de los problemas de aprendizaje y pensamiento humanos. Algunos autores como Guthrie, consideraban que la especificidad de los estímulos no era suficiente para dar cuenta de la conducta; se requería saber cómo el sujeto percibía los objetos y lo que esa percepción significaba. Así, se empezó a configurar una postura particular en la Psicología, que se desarrolló independientemente del Conductismo de Watson y posteriormente de Skinner, y aunque hay quienes la relacionan con el Conductismo, constituye una postura psicológica diferente.

Aparte de las teorías mediacionales mencionadas, a finales de los años cincuentas, la Psicología recibió tres grandes influencias que promovieron la creación de modelos cognitivos. Primero, la de la computadora, que, se decía, podía realizar varias actividades “como las humanas”: aprender, almacenar, manipular y recordar información. La segunda, que derivó de la Lingüística, postulaba la existencia de estructuras subyacentes a la comprensión y producción de lenguaje. El personaje más destacado en ese momento fue Chomsky (1957), quien en su libro ‘Syntactic structures’, presentó un análisis cognitivo de la conducta lingüística. La tercera influencia es recibida de Piaget (1954), quien centró su interés en el desarrollo de las estructuras y procesos que intervienen en los cambios evolutivos en el conocimiento humano, y generó una teoría del conocimiento. (Mayer, 1981).

En este contexto surgió la llamada “Psicología Cognitiva”. Zumaya (1993) menciona que bajo este enfoque se pueden distinguir tres escuelas, y que tal distinción puede hacerse con base en los fundamentos que cada una postula. A estas escuelas se les denomina: Clásica, Neoclásica y Cognitivo-conductual.

Para empezar, es conveniente señalar que en las tres Escuelas, por ‘cognición’ se entiende lo referido a los acontecimientos verbales o figurados en el flujo de la conciencia de una persona, o bien, el estudio de las ideas, su desarrollo, formación, contenido, interconexiones y efecto dinámico (Zumaya, op.cit.). Revisando la literatura cognoscitiva, el término alude a: 1) una clase de respuesta compuesta por eventos privados; 2) mediadores de conducta que encadenan estímulos y respuestas; o, 3) a estructuras complejas casi automáticas que organizan y generan conducta, pero que funcionan de modo independiente de los principios conductuales. Los distintos usos del término tienen que ver con la postura de cada una de las mencionadas escuelas.

Las tres posturas están conformadas, por un lado, por concepciones teóricas o filosóficas que pretenden explicar la organización funcional de la mente, los fenómenos cognitivos, el aprendizaje, la conducta, etc.; siendo que la explicación de tales “procesos” gira alrededor del término cognición, así como a su vinculación con el estado salud-enfermedad. Por otro lado, presentan sus concepciones acerca de las enfermedades mentales, desórdenes cognitivos, etc., así como a su “corrección”. El primer tipo de concepciones, lo presentan los distintos autores como fundamento teórico de sus escuelas, mientras que lo directamente relacionado con la aplicación de procedimientos para la alteración de las “cogniciones”, lo consideran como psicoterapias cognoscitivas.

De acuerdo a Zumaya (op. cit.) las tres posturas, más que teorías, constituyen sistemas teórico-metodológicos de tratamiento psicológico, basados tanto en la cibernética, como en una concepción psicopatológica y en un conjunto de principios terapéuticos y técnicas.

A continuación se revisarán brevemente las tres posturas:
ESCUELA CLASICA

Esta Escuela postula como fundamento al Constructivismo Radical, así como a la llamada Psicología Cognoscitiva.

Se denomina Psicología Cognoscitiva, al Modelo Cibernético de procesamiento de información del cerebro. Sin ocuparse directamente del sustrato orgánico de las funciones mentales, este modelo está interesado, en principio, en la organización funcional de la mente, asumiendo una dependencia causal entre los procesos mentales y las funciones fisiológicas (Zumaya 1993).

Por Ciencia Cognoscitiva, se entiende una epistemología interesada en el conocimiento, en particular, el referente al Constructivismo Radical. Tal epistemología sostiene que podemos inferir las operaciones con las cuales organizamos el mundo de nuestra experiencia, y que la conciencia de ese operar, puede ayudarnos a hacer las cosas de modo diferente. El Constructivismo radical, alude a una realidad singular, que tiene que ver con el ordenamiento y organización de un mundo constituido por nuestras experiencias. Su postulado principal es que “el saber” sólo, es la representación de la realidad tocada por la experiencia, por lo que es imposible pensar en un “saber verdadero”, ya que nunca podrá coincidir tal representación con los objetos existentes. Esta postura pretende explicar la cognición. Ello, se supone, permite entender mejor a la mente humana, las relaciones de enseñanza-aprendizaje, las habilidades mentales, etc. La cognición se entiende como pensamiento y se asume que existe dentro del contexto de la persona, de la sociedad y de la cultura. (Norman, 1981). Se plantea que es el examen del conocimiento del sujeto, acerca de sí mismo y su entorno, lo que tiene preponderancia para comprender cómo el sujeto adquiere sus conocimientos, y posteriormente, para la transformación de sus procesos cognitivos (Mahoney y Freeman, 1988). El individuo, se supone, debe valorar las representaciones que hace del mundo, así como la representación de su conocimiento, para así tener una manera coherente de manifestar sus actos cognitivos, y poder entender y remediar posibles dificultades, según sus capacidades de elaboración y comprensión de los constructos que ha ido formulando.

En esta Escuela, se parte de un concepto de realidad construída por los seres humanos, en cuya construcción hay reglas y métodos limitados solamente por el componente biológico. El aprendizaje se dá, en la medida en que el ser humano desarrolla hipótesis conscientes acerca de las relaciones entre los eventos ambientales y las respuestas apropiadas. De hecho, como ya se señaló, esta Escuela se vincula con el Constructivismo Radical; teoría del conocimiento que presupone una realidad no objetiva, que obedece exclusivamente al ordenamiento y organización de un mundo construido por las propias experiencias de cada individuo. Bejanfield (1992), comenta que habilidades como la percepción, el recuerdo, el razonamiento y muchas otras más, se organizan dentro de un sistema complejo: la Cognición.

Considerando esta postura como fundamento teórico, autores como Kelly, Beck, Ellis y Rehm, han elaborado modelos psicoterapéuticos que pretenden explicar conductas “desviadas, patológicas, o desadaptativas”. Estos modelos terapéuticos, no se vinculan exclusivamente con una teoría del conocimiento (Constructivismo Radical), sino, además, con un modelo clínico-patológico que clasifica el comportamiento como normal/anormal, o cualquiera de sus sinónimos. De este modo, en el terreno de la aplicación de la psicología, se insertan dentro de la psicología clínica, a través de una concepción psicopatológica.

Dichos modelos terapéuticos parten, por un lado, de que el componente cognoscitivo es pre-requisito de lo emocional y de lo conductual (entendido como actividad observable). Se postula que el contenido del pensamiento de una persona afecta su estado de ánimo. El significado determina la respuesta emocional a una situación. (Zumaya, 1993). Por tal razón, consideran que las cogniciones y el procesamiento de la información, juegan un papel preponderante en la génesis y el mantenimiento de la conducta desadaptada. El interés se centra, entonces, en los esquemas del sí-mismo, que resultan ser los organizadores de la información relevante de manera personal. Los esquemas, junto con los pensamientos automáticos y las actitudes disfuncionales, son las estructuras cognoscitivas más relevantes de minimodelos explicativos de “ansiedad”, “depresión”, “enojo” y “trastornos de la personalidad”.

Se afirma también, que existen cogniciones maladaptativas, que equivalen a construcciones equivocadas de las experiencias objetivas (Kendall y Norton, 1988). De igual manera, se asume que existe un sistema de valores universales, en donde hay normalidad y anormalidad intrínseca en el comportamiento, y ello lleva a la postulación de que, por ende, existen ideas racionales e ideas irracionales. Ellis (1862), define a las ideas irracionales como relacionadas con hipótesis mágicas, no válidas empíricamente, para las que no hay ni puede haber evidencia factual. Beck, por su parte, dice que las cogniciones negativas se desarrollan como resultado de un procesamiento distorsionado de la información. Desde su punto de vista, la organización cognoscitiva está compuesta de sistemas primitivos que consisten en estructuras cognitivas crudas, y sistemas más maduros que corresponden a procesos secundarios. Como resultado de estados de depresión, ansiedad o paranoicos, los sistemas primitivos llegan a ser hiperactivos, y sobrepasan las concepciones realistas; así, las cogniciones maladaptativas, están vinculadas a la psicopatología. Al parecer, la etiología de esta “desviación en el procesamiento de información”, no está definida, aunque la implicación es que su naturaleza es genética o fisiológica, dado que estas funciones no están sujetas a los principios del aprendizaje (Beidel y Turner, 1986).

Puede resumirse esta última postura terapéutica, señalando que sostiene, que a partir de que el sujeto construye su propia realidad, va a comportarse, y si sus constructos están desorganizados, en el sentido de una inadaptación o una no-correspondencia con su saber y su experiencia del mundo, el conocimiento de su realidad va a considerarse como inadecuado e irracional (Zumaya, 1993).

Para ejemplificar algunos modelos terapéuticos correspondientes a esta Escuela, se describirá muy brevemente la Teoría de los Constructos Personales elaborada por Kelly. Según este modelo, los procesos de una persona, son psicológicamente canalizados por el modo en el que anticipa los eventos, es decir, la conducta de una persona es gobernada por sus propias predicciones; no actúa en relación a los acontecimientos, sino a su pensar acerca de los acontecimientos. Aquí se considera a las percepciones del individuo acerca del mundo, como el móvil de su conducta. Partiendo de ésto, Kelly desarrolló la Psicoterapia de los constructos personales, la cual se basa en que, a partir del cambio o modificación de los constructos, se realiza el cambio en la conducta. (Caballo, 1991).

Ellis, por su parte, sostiene que las personas se hablan a sí mismas con el fin de hacerle frente a la tensión. Afirma que ese hablar puede ser irracional, lo cual puede provocar problemas psicológicos. En otras palabras, el pensar racional o irracionalmente con respecto de lo que ocurre a cada persona, es lo que puede producir, ya sea trastornos psicológicos, ya sea bienestar. Ellis elaboró un modelo terapéutico conocido como A B C, en donde “A” se refiere a algún acontecimiento activador; “B” a las creencias que un sujeto tiene respecto de tal acontecimiento; y, “C” a las consecuencias, tanto conductuales como emocionales, que según las creencias del individuo, provienen de “A”. También incluye otros dos elementos: “D” que se refiere al tratamiento, y “E”, que representa los efectos de hacer frente a las creencias irracionales del individuo (Kendall y Norton,1988). Bajo esta perspectiva, se considera que el acontecimiento desencadenador (“A”), no es el que ocasiona la conducta “problema”, sino las creencias irracionales. La Terapia que propone se denomina Terapia Racional Emotiva, cuyo objetivo es modificar tales creencias.

Beck también propone un modelo para explicar la depresión, en donde el factor explicativo es la concepción que tienen las personas acerca de sí mismas. Señala que en la depresión existen tres pensamientos principales: 1) la visión negativa que tienen estas personas acerca de sí mismos; 2) la apreciación negativa que tienen acerca de sus propias experiencias; y, 3) la visión negativa acerca del futuro (Harrison, Beck y Buceta, 1984). Y por lo tanto propone, como intervención, la llamada Terapia Cognoscitiva, que tiene como objetivo fundamental disminuir el sufrimiento de los sujetos, a través de la sustitución de las estructuras cognitivas disfuncionales por otras cogniciones que resulten funcionales (Harrison, Beck y Buceta, 1984).

Como se había indicado, los modelos terapéuticos de estos tres autores se amparan en el Constructivismo Radical, y se emplean en la explicación y tratamiento de la patología en el comportamiento.
ESCUELA NEOCLASICA.

Una segunda escuela terapéutica es la llamada Neoclásica. Esta se basa, en gran medida, en la Teoría Cibernética, destacándose las analogías asumidas entre el ser humano y los sistemas computacionales. Aquí, el término ‘información’ se emplea como sinónimo de conocimiento (Zumaya, 1993). Al ser humano se le concibe como alguien que busca y recibe información; la recuerda y la usa para tomar decisiones que guíen su conducta. Los teóricos de este planteamiento como Neisser (1990), señalan que cualquier cosa que conozcamos acerca de la realidad, tiene que ser mediada, no sólo por los órganos de los sentidos, sino por un complejo de sistemas que interpretan y reinterpretan la información sensorial, además de que la actividad de tales sistemas cognitivos, termina en los músculos y glándulas; denominando tal actividad como conducta. Desde esta postura, se entiende a la cognición, como un conjunto de procesos mediante los cuales el ingreso sensorial es transferido, reducido, almacenado, recobrado, elaborado y utilizado, aún en ausencia de estimulación relevante (como en la imaginación y las alucinaciones) (Neisser, op. cit.). Así, todo fenoméno psicológico, se afirma, es un fenómeno cognitivo.

Ahora bien, dentro de este planteamiento, se ha asentado que los seres humanos almacenan una gran cantidad de información sobre sus experiencias pasadas, y se sostiene entonces, que tal información se encuentra incorporada físicamente en alguna parte del cerebro (Neisser, op. cit.). La analogía sistema cognitivo-computadora, contiene tres supuestos fundamentales:

1) Todos los sistemas cognitivos son sistemas de símbolos, y alcanzan su “inteligencia” a través de la conversión de hechos internos y externos en símbolos, así como a través de la manipulación, transformación y combinación de éstos (Norman, 1981);

2) Todos los sistemas cognitivos, comparten un conjunto básico de procesos manipuladores de símbolos. Los sistemas cognitivos, humanos y artificiales, tienen en común dichos procesos;

3) Una teoría sobre la cognición, se puede implementar en un programa de computadora con un formalismo simbólico apropiado, de forma tal, que cuando el programa se ejecute en las circunstancias apropiadas, produzca la conducta observada.

Estos supuestos, según los autores de esta Escuela, no son incompatibles con la noción de aprendizaje. Este se concibe como la exposición a experiencias, en donde la adaptabilidad del sistema cognitivo se encarga de que cada persona interprete lo que está ocurriendo en su contexto.

Igualmente, y dado que se habla de una escuela terapéutica, bajo esta postura se considera la existencia de psicopatologías intrínsecas que se deben fundamentalmente a una distorsión en el procesamiento de la información precedente, tanto en el interior como al exterior del individuo, postulándose que es la forma en la que el individuo interpreta la realidad, más que la realidad misma, la que produce los diferentes estados emocionales (Zumaya, 1993).

La intervención terapéutica, debe procurar estructurar nuevamente una forma adecuada o adaptada, para que el sujeto codifique y decodifique la información que recibe (Beidel y Turner,1986). Se postula que las respuestas que un organismo puede dar a una actividad, van a depender de cuatro categorías: atención, codificación, almacenamiento y recuperación (Mahoney, 1983). Los autores más representativos de esta escuela son: D’Zurilla y Goldfried, Mahoney, Guidano y Liotti, entre otros (Zumaya, 1993).

De acuerdo a Zumaya, para los adeptos a la Escuela Neoclásica, algunos aspectos centrales acerca de las creencias, actitudes y supuestos, es que éstos son reguladores abstractos, no explícitos, de la conducta; además, que se infieren de un conjunto de pensamientos automáticos; y, pueden ser maladaptativos o disfuncionales en el sentido en que trastornan las respuestas lógicas de la persona, llegando a producir reacciones emocionales dolorosas.

Esto se articula con los postulados de Mahoney:

- los organismos humanos responden en principio a las representaciones de su ambiente, más que al ambiente en sí mismo;

- estas representaciones están relacionadas funcionalmente con los parámetros y procesos del aprendizaje;

- la mayoría del aprendizaje humano está mediado cognoscitivamente;

- los pensamientos, emociones y conductas son causalmente interactivos.

Así, compartiendo dichos postulados, los autores más representativos han desarrollado distintas técnicas de intervención para la solución de problemas psicológicos. Por ejemplo, D’Zurilla y Goldfried, crearon la Técnica de Solución de problemas, la cual tiene como propósito enseñar al paciente formas de reaccionar ante distintos problemas. El terapeuta debe ayudarlo a elaborar una lista de soluciones posibles, y a seleccionar la mejor de ellas. En esta propuesta, los problemas son considerados como situaciones específicas de la vida, que requieren respuestas para el funcionamiento adaptativo, en donde no existen tales respuestas de afrontamiento debido a la presencia de distintos obstáculos como podrían ser la ambigüedad, la incertidumbre, la falta de recursos, etc. La solución se entiende como cualquier respuesta de afrontamiento, cuyo fin es cambiar la naturaleza de la situación problemática, las reacciones emocionales, o ambas. La técnica consta de cuatro pasos: a) orientación hacia el problema (indagar cómo un sujeto afronta un problema); b) definición y formulación de un problema (especificación del problema); c) generación de alternativas (proposición, por parte del terapeuta, del número más extenso de soluciones posibles); d) toma de decisiones (contrastar las distintas opciones para elegir la mejor), y, e) puesta en práctica (vigilar el resultado de la decisión).

Mahoney por su parte, propuso lo que se ha denominado la técnica de la Ciencia Personal. Esta técnica le da importancia, tanto a los procesos cognitivos como al aprendizaje, enfatizando la enseñanza de habilidades de imitación que le permitan al sujeto adquirir una capacidad de independencia funcional. Mahoney sostiene que la denominación de ciencia personal, deriva del hecho de que en ella se aplican habilidades empíricas de solución de problemas, para resolver asuntos íntimos y personales (Mahoney y Freeman, 1988). Para dicho autor, las deficiencias en las habilidades para afrontar problemas, son las causantes de los problemas emocionales, y por ello procura enseñar a las personas a comportarse como científicos e investigadores, para abordar y resolver sus situaciones problemáticas. Propone así, siete pasos:

S Especificar el área general del problema (specify);.

C Recoger datos (collect);

I Identificar patrones o fuentes (Identify);

E Examinar opciones (examine):

N Delimitar y experimentar (narrow);

C Comparar datos (compare);

E Ampliar, revisar y reemplazar (extend). (Kazdin, 1989).

Por otra parte, Guidano y Liotti desarrollaron una técnica llamada Psicoterapia Estructural. Estos autores, sostienen que la característica básica de la interacción humana con el mundo, es la construcción de modelos de realidad capaces de ordenar y regular la realidad misma. La mente para ellos es un sistema activo, constructivo, capaz de regular, no sólo sus “salidas”, sino las “entradas” que recibe. Consideran que el aprendizaje fundamental es el logro del auto-conocimiento. “Aprender a ser un sí mismo”, representa el proceso básico por el cual el organismo aprende a reconocerse; unifica progresivamente su conocimiento sobre él mismo, conformando así una auto-identidad en el centro de su conocimiento (Mahoney y Freeman, 1988). También señalan que una auto-identidad estructurada ofrece una serie de expectativas básicas, dirigiendo los patrones individuales de auto-percepción y auto-evaluación consistentes con la autoimagen seleccionada. El grado de congruencia, entre las creencias sobre el propio valor personal, la estima de la propia conducta y las emociones, corresponden al grado de auto-aceptación y auto-estima; y con base en ello, proponen una reestructuración de los modelos del sí mismo y de la realidad. Ello se lleva a cabo mediante la aplicación, por parte del individuo, de su cualidad de auto-conciencia expresada a través de los patrones de actitud hacia uno mismo. Opinan que a partir del cambio de unas cuantas estructuras, se puede facilitar el cambio profundo de los modelos de realidad del individuo, ya que sus estructuras son unitarias aún con su diferenciación.




Compartir con tus amigos:
  1   2   3


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

enter | registro
    Página principal


subir archivos