Las mejillas



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Maestro JOHNNY DE’CARLI


R E I K I
Universal
Usui, Tibetano, Kahuna y Osho
(Incluye todos los símbolos)
BOLSILLO - EDAF
Título original:

REIKI UNIVERSAL


Traducido por:

MARIO LAMBERTI


© 1999. Editorial EDAF, S.A. Jorge Juan, 30. 28001 Madrid.

3ª. Edición, junio 2000.



Índice
Prólogo

Introducción


Parte 1. PRIMER NIVEL

CAPÍTULO 1. BIENVENIDO AL REIKI

1.1. Qué es el Reiki

1.2. El Reiki. Ventajas y beneficios

1.3. Cómo funciona el Reiki
CAPÍTULO 2. LA HISTORIA DEL REIKI

2.1. Antecedentes del Reiki y su redescubrimiento

2.2. Mikao Usui. El resdecubridor del Método

2.3. La meditación de Mikao Usui

2.4. Mikao Usui y los primeros milagros del Reiki

2.5. El Reiki y el inicio de la divulgación

2.6. Los cinco principios del Reiki

2.7. Chujiro Hayashi: La continuidad del trabajo

2.8. Hawayo Takata: El Reiki en Occidente

2.9. Hechos y datos significativos en orden cronológico


CAPITULO 3. SIMBOLISMO DEL REIKI

3.1. El ideograma

3.2. El color

3.3. El bambú


CAPÍTULO 4. CÓMO CONVERTIRSE EN UN CANAL DE REIKI

4.1. El futuro reikiano

4.2. El proceso de iniciación

4.3. Los veintiún días de limpieza energética

4.4. El linaje del Reiki

4.5. Los sistemas de Reiki

4.6. Escuelas de Reiki
CAPÍTULO 5. LA DIVISIÓN DEL REIKI

5.1. Nivel I o físico (el despertar)

5.2. Nivel II o mental (la transformación)

5.3. Nivel III A o conciencia (la realización)

5.4. Nivel III B o maestrazgo

CAPÍTULO 6. PRECIOS DE LOS SEMINARIOS


CAPÍTULO 7. LA VISIÓN HOLÍSTICA DEL CUERPO HUMANO

7.1. El concepto holístico

7.2. Chakras

7.2.1. Primer chakra o chakra básico

7.2.2. Segundo chakra o chakra del ombligo

7.2.3. Tercer chakra o chakra del plexo solar

7.2.4. Cuarto chakra o chakra cardiaco

7.2.5. Quinto chakra o chakra de la laringe

7.2.6. Sexto chakra o chakra frontal

7.2.7. Séptimo chakra o chakra coronario

7.2.8. Tabla. Chakras y sus correspondencias

7.2.9. Tabla. Chakras y sus funciones y disfunciones

7.2.10. Tabla. Chakras y sus relaciones con glándulas, órganos y disfunciones

7.3. Formación de los bloqueos en los chakras

7.4. Disolución de los bloqueos con el Reiki

7.5. Meridianos y nadis

7.6. Aura humana

7.7. Los campos áuricos

7.7.1. Cuerpo etérico

7.7.2. Cuerpo emocional

7.7.3. Cuerpo mental

7.7.4. Cuerpo astral

7.7.5. Cuerpo etérico patrón

7.7.6. Cuerpo celestial

7.7.7. Cuerpo causal
CAPÍTULO 8. MEDITACIÓN Y REIKI

8.1. Meditación del árbol


CAPÍTULO 9. CÓMO Y DÓNDE APLICAR EL REIKI

9.1. La sala de aplicación

9.2. Cómo proceder con su aplicación a otras personas
CAPÍTULO 10. LAS POSICIONES PARA LA APLICACIÓN

10.1. Zona de la cabeza

10.1.1. Primera posición de la cabeza

10.1.2. Segunda posición de la cabeza

10.1.3. Tercera posición de la cabeza

10.1.4. Cuarta posición de la cabeza

10.2. Zona de delante

10.2.1. Primera posición de delante

10.2.2. Segunda posición de delante

10.2.3. Tercera posición de delante

10.2.4. Cuarta posición de delante

10.3. Zona de la espalda

10.3.1. Primera posición de la espalda

10.3.2. Segunda posición de la espalda

10.3.3. Tercera posición de la espalda

10.3.4. Cuarta posición de la espalda

10.4. Zona de los pies

10.4.1. Primera posición de los pies

10.4.2. Segunda posición de los pies
CAPÍTULO 11. TRATAMIENTOS ESPECIALES
Parte II. SEGUNDO NIVEL
CAPÍTULO 12. EL NIVEL 2 DEL REIKI
CAPÍTULO 13. LOS SÍMBOLOS CÓSMICOS
CAPÍTULO 14. EL SECRETO DE LOS SÍMBOLOS
CAPÍTULO 15. LOS SÍMBOLOS DEL NIVEL 2

15.1. Choku Rei

15.2. Sei He ki

15.3. Hon Sha Ze Sho Nen


CAPÍTULO 16. UTILIZACIÓN DE LOS SÍMBOLOS

16.1. Utilización del Choku Rei

16.2. Utilización del Sei He Ki

16.2.1. Ejemplos de afirmaciones

16.2.2. Consideraciones sobre las afirmaciones

16.2.3. Utilización del Hon Sha Ze Sho Nen


CAPÍTULO 17. AUTOAPLICACIÓN DEL SEGUNDO NIVEL
CAPÍTULO 18. LA CURACIÓN A DISTANCIA

18.1. Técnica de la reducción

18.2. Técnica del sustituto

18.3. Técnica de la foto

18.4. Técnica de la rodilla
CAPITULO 19. TÉCNICAS DE TRANSFORMACIÓN

19.1. Técnica del cuaderno

19.1.1. Activación del cuaderno

19.2. Técnica de la caja

19.2.1. Activación de la caja
CAPÍTULO 20. RESPIRACIÓN DE LOS CHAKRAS, VITALIZACIÓN Y EQUILIBRIO
Parte III. TERCER NIVEL
CAPÍTULO 21. CONSIDERACIONES INICIALES
CAPÍTULO 22. EL NIVEL 3-A, O DE LA CONCIENCIA
CAPÍTULO 23. DAI KOO MYO

23.1. Otras versiones del Dai Koo Myo

23.2. Utilización del Símbolo 4 (Dai Koo Myo)
CAPÍTULO 24. ACTIVACIÓN DE LOS CANALES DE FUERZA
CAPÍTULO 25. EL REIKI EN EL PLANETA
CAPÍTULO 26. MEDITACIÓN CON LOS SÍMBOLOS
CAPÍTULO 27. MÁNDALA DE CRISTALES

27.1. Los cristales

27.2. Cristales y Reiki

27.3. Elección de los cristales y preparación

27.4. Hexagrama

27.5. Antahkarana

27.6. El mándala de cristal

27.7. La construcción de su mándala

27.8. Ejemplos de mándalas formados

27.9. Antahkarana (dibujo)

27.10. Hexagrama (dibujo)
CAPÍTULO 28. CIRUGÍA ENERGÉTICA (Técnica Kahuna Reiki)

28.1. Secuencia de la cirugía

28.2. Consideraciones finales
CAPÍTULO 29. TÉCNICAS ENSEÑADAS AL MAESTRO JOHNNY DE’CARLI

29.1. Técnica de proyección astral

29.2. Técnica de regresión

29.3. Técnica de interpretación de los sueños


ANEXO 1. LOCALIZACIÓN DE LAS GLÁNDULAS Y ÓRGANOS PRINCIPALES DEL CUERPO HUMANO
ANEXO 2. LOCALIZACIÓN DE LAS GLÁNDULAS Y ÓRGANOS PRINCIPALES DEL CUERPO HUMANO

Prólogo
A medida que la ciencia progresa con relación al conocimiento y funcionamiento de nuestro cuerpo físico, más necesario se hace replantearse y estudiar al hombre como un todo.

La Medicina convencional está alcanzando un desarrollo fantástico cada día, contribuyendo de forma extraordinaria a aumentar la calidad de nuestra expectativa de vida.

Al mismo tiempo, el cuerpo humano debe ser comprendido como un todo, incluyendo el significado de las teorías expuestas por Albert Einstein, que ya se han introducido en el medio académico, a fin de que tratemos al cuerpo humano de forma holística.

Las teorías energéticas o vibratorias están conquistando su espacio entre la clase médica, a pesar de que todavía no estén vinculadas, oficialmente, con la Medicina tradicional.

Se están impartiendo seminarios de Reiki en todo el mundo, a un número cada vez mayor de profesionales médicos, que tratan de aprender el método Reiki, con el fin de canalizar la energía curativa para complementar el tratamiento convencional.

La terapia energética o vibratoria no sustituye a la Medicina convencional, igual que la medicina convencional no sustituye a la terapia energética; cada una actúa en campos diferentes del mismo ser humano. Ambas coexisten y se complementan en el hecho de mejorar las condiciones de vida del ser humano en el Universo.

La Medicina es la ciencia indicada para emitir diagnósticos; en consecuencia, consulte siempre al médico, y siga las instrucciones que él le da; haga correctamente el seguimiento médico que corresponda a su caso y beneficíese con la terapia Reiki complementando, agilizando e integrándose en su curación.

Introducción
El Reiki no puede ser aprendido por medio de libros, folletos, ni cintas de vídeo o de audio; para convertirse en un practicante es necesario recibir, personalmente, la iniciación (sintonización) por parte de un maestro debidamente capacitado para ello.

Tras la iniciación, este libro puede convertirse en una guía para el practicante nuevo; no obstante, de ninguna manera puede ser considerado como un manual de autoaprendizaje.

Quien se disponga a practicarlo sin la debida iniciación, no estará utilizando la energía Reiki, y sí estará comprometiendo su propia energía con resultados perjudiciales para su salud.

Para utilizar la técnica Reiki, es imprescindible encontrar antes un maestro capacitado.



Parte I

PRIMER NIVEL

Capítulo 1
Bienvenido al Reiki
1.1. ¿Qué es el Reiki?

Reiki es una palabra japonesa que significa energía vital universal; en la actualidad, esa palabra se está utilizando para identificar el Sistema Usui de Curación Natural (Usui Shiki Ryoho), nombre dado en homenaje a su descubridor, Mikao Usui.



Reí significa universal y se refiere a la parte espiritual, a la esencia energética cósmica, que interpenetra todas las cosas y circunda todos los lugares.

Ki es la energía vital individual que rodea nuestros cuerpos, manteniéndolos vivos, y está presente, fluyendo, en todos los organismos vivos; cuando la energía Ki sale de un cuerpo, ese cuerpo deja de tener vida.

El Reiki es un proceso de encuentro de esas dos energías: la energía universal con nuestra porción física, y ocurre después de que la persona es sometida a un proceso de sintonización o iniciación en el método, hecho por un maestro capacitado.

El Reiki es una energía semejante a ondas de radio, y puede ser aplicada con eficacia, tanto localmente como a distancia; no es como la electricidad, no produce cortocircuitos, no destruye los nervios ni los tejidos más frágiles. Es una energía inofensiva, sin efectos secundarios, sin contraindicaciones, compatible con cualquier tipo de terapia o tratamiento. Es práctica, segura y eficiente, y, por medio de la técnica, equilibra los siete chakras o centros de fuerza sutil de energía, localizados entre la base de la columna y la parte superior de la cabeza.

Cuando hacemos uso de la energía Reiki estamos aplicando energía-luz, tratando de recuperar y mantener la salud física, la mental, la emocional y la espiritual; es un método natural de equilibrar, restaurar, perfeccionar y curar los cuerpos, creándole un estado de armonía al ser.


1.2. Reiki. Ventajas y beneficios

El Reiki se encuentra al alcance de todos, inclusive de los niños, ancianos y enfermos. Todos podemos ser un canal de Reiki; no existe límite de edad, ni exige ninguna condición previa.

El entrenamiento de la técnica no dura mucho, y cada nivel puede enseñarse en seminarios de un solo día.

La técnica es segura, sin efectos secundarios ni contraindicaciones, siendo compatible con cualquier otro tipo de terapia o tratamiento.

No es un sistema religioso o filosófico que proponga restricciones ni tabúes. No utiliza talismanes, rezos, mentalizaciones, visualizaciones, fe, ni ningún objeto, para su aplicación práctica.

Esta técnica no queda obsoleta; sigue siendo la misma desde hace millares de años.

Tras la sintonización energética que ocurre durante el seminario, usted podrá aplicar Reiki, inmediatamente, durante el resto de su vida, a pesar de que deje de practicarlo durante un largo periodo; y no existe la necesidad de una nueva activación para el mismo nivel.

La energía no está polarizada, no tiene positivo ni negativo (yin y yang).

El Reiki es semejante a una onda de radio, y puede aplicarse adecuadamente en el mismo lugar o a distancia.

Está por encima del tiempo y el espacio, permitiendo de esta forma reprogramar acontecimientos pasados y coordinar acontecimientos futuros.

La energía no es manipulativa; el practicante coloca simplemente las manos y la energía fluye en la intensidad y en la calidad determinada por quien la recibe.

No es necesario desnudar al paciente durante la aplicación, pues la energía penetra a través de cualquier cosa.

El terapeuta no necesita conocer el diagnóstico de la patología para efectuar con éxito el tratamiento.

El Reiki energiza y no desgasta al practicante, pues la técnica no utiliza el “Chi” o “Ki” del practicante, y sí la Energía Vital del Universo.

El Reiki es un recurso óptimo para equilibrar los siete chakras principales, que están localizados desde la base de la columna a la parte superior de la cabeza.

El Reiki alivia rápidamente los dolores físicos.

Considera a la persona de forma holística, en los cuerpos físico, emocional, mental y espiritual, no teniendo en cuenta solamente la supresión de la patología, sino devolverla a un estado natural y deseable de bienestar y felicidad. La práctica Reiki está incorporada al contexto de las prácticas terapéuticas alternativas reconocidas por la Organización Mundial de la Salud (O.M.S).

Puede utilizarse tanto en el tratamiento de uno mismo, como en el tratamiento de otras personas, plantas y animales.


1.3. Cómo funciona el Reiki

La cultura occidental está basada en una concepción newtoniana-cartesiana, que apuesta por el estudio de las partes para llegar al todo. Esta concepción se encuentra hoy muy cuestionada; la propia física cuántica, a través de investigaciones sobre el átomo y la energía nuclear, demuestra que, en el nivel más ínfimo, la materia es al mismo tiempo energía.

Los científicos modernos han analizado el mundo con un grado increíble de sofisticación. El mundo material está dividido en partículas cada vez más pequeñas y, al final, lo que encontramos son ondas de energía (cuantos). Descubrimos la verdad simple de que la energía precede a la materia, así como las emociones y pensamientos preceden a la acción.

Esa visión del mundo, nueva en Occidente, antiquísima en el Oriente, propone que todo lo que existe es energía. La energía es la realidad básica que se condensa, se equilibra y forma la materia.

Con la formula moderna de Albert Einstein (E = mc2) quedó probado científicamente que materia y energía son convertibles e intercambiables. Por ejemplo, los elementos plutonio y uranio enriquecidos pueden ser transformados en energía pura (explosiones), como ocurrió en Hiroshima y Nagasaki; y también que se puede transformar la energía en materia, ya que son dimensiones de la misma realidad.

Desde los tiempos de las medicinas china, tibetana e india, e incluso desde la época de los alquimistas medievales, existen técnicas milenarias que nos enseñan que la materia, efectivamente, se transforma y puede ser moldeada con la intervención de una energía mayor.

La energía es energía; no existe energía mala; solamente existe energía bien o mal dirigida. En una persona sana, la energía atraviesa libremente por nuestro cuerpo físico, fluyendo por “caminos”: chakras, meridianos energéticos y nadis. También rodea al campo energético, al cual denominamos aura. Esa fuerza energética nutre nuestros órganos y células, y regula las funciones vitales; cuando se bloquea esa energía y se interrumpe la circulación de esa energía, ocurre una disfunción en los órganos y tejidos de nuestro cuerpo.

En virtud de excesos físicos, emocionales, mentales y espirituales, liberamos energías, y esas liberaciones generan “nudos energéticos” o “bloqueos energéticos” que interrumpen o impiden el flujo normal de la energía vital, originando una disfunción en los órganos y tejidos del cuerpo, lo que, en consecuencia, causa la enfermedad, en razón del funcionamiento deficiente o el mal funcionamiento de los órganos y de las glándulas.

La técnica Reiki utiliza la energía total, de la cual está constituido todo el universo; es esa energía original de todo y de todos los seres la que captamos y canalizamos tras la iniciación (sintonización) y activación de los centros energéticos (chakras).

Después de estar sintonizados, pasamos a ser canales de esta energía cósmica, pudiendo así dirigirla colocando las manos sobre la zona afectada. Las manos emiten vibraciones que disuelven los nudos perjudiciales. De este modo, llegamos a intervenir efectivamente en la materia, en otros campos de energía y en la conciencia, lo que conduce a un estado natural de bienestar, plenitud, armonía y equilibrio.

El Reiki cura al pasar a través de la parte afectada de nuestro campo energético, elevando el nivel vibratorio dentro y fuera de nuestro cuerpo físico, donde se alojan sentimientos y pensamientos en forma de nódulos energéticos, que actúan como barreras para nuestro flujo normal de energía vital; son muchos los que conviven con esas barreras a lo largo de toda una vida, reduciendo al mínimo su calidad de vida.

En una sesión de Reiki, la cantidad de energía recibida por el paciente está determinada por el propio paciente, toda vez que el terapeuta reikiano se limita a dirigir la energía y el proveedor (el Cosmos) la entrega de forma ilimitada.



Parte I

PRIMER NIVEL
Capítulo 2
La historia del Reiki
2.1. Antecedentes del Reiki y su redescubrimiento

El Arte de Colocar las manos sobre un cuerpo humano o animal, para reconfortar y disminuir los dolores, es un antiguo instinto humano; cuando sentimos dolores, lo primero que hacemos es colocar intuitivamente las manos sobre la zona que nos está doliendo. El toque humano distribuye calor, serenidad y curación. Cuando un animal lame una herida, está actuando bajo los mismos instintos que el ser humano cuando se coloca las manos.

Esa fuerza (energía vital) ha recibido distintos nombres en cada cultura: los polinesios la llaman mana; los indios iroqueses americanos, orenda; en la India se la conoce como prana; en hebreo es ruach; baraca en los países islámicos; chi en China; en el Japón, a esta energía se la conoce como ki; y para los rusos es energía bioplasmática.

En el Tíbet existen registros de técnicas de curación por medio de las manos desde hace más de ocho mil años. Esas técnicas se expandieron por Grecia, Egipto, India y otros países, a pesar de que la técnica permaneció perdida durante los últimos dos milenios.

Existen hechos que indican que Jesús practicó el Reiki en Egipto. Jesús aplicaba la técnica con mucho éxito, y también les decía a sus apóstoles “curad a los que estén enfermos”. Hasta hoy día, algunos sacerdotes católicos conservan técnicas de imposición de manos.

Existen personas que poseen habilidades personales, utilizando o no, las manos (los llamados paranormales); les recomendamos a esas personas que entren en contacto con el Reiki, con el fin de potenciar y dirigir la energía, agregando poder al que la naturaleza ya les ha otorgado.


2.2. Mikao Usui. El redescubridor del Método

Mikao Usui (ver foto), nacido en Japón el 15 de agosto de 1865; no poseemos datos oficiales detallados de su historia. Existen controversias al respecto de la vida del redescubridor del método Reiki; su historia fue transmitida oralmente de maestro a discípulo, permaneciendo envuelta en mucho misterio. Con el transcurrir de los años sufrió varias alteraciones, con el fin de que el método pudiese ser introducido en Occidente, principalmente en lo que concierne a su formación profesional y a su religiosidad; no obstante, la esencia, que puede quedar mejor descrita como una leyenda, se la conoce por haber sido transmitida de generación en generación.


Mikao se hizo sacerdote católico. Además de ser sacerdote cristiano, impartía lecciones y era rector de una pequeña universidad cristiana en Kioto (Japón), la Doshisha University.

Usui escuchaba y leía muchas historias sobre Jesús, que en el pasado, mediante la imposición de las manos y siguiendo una técnica específica, realizaba curaciones, milagros, y ayudaba a otras personas en sus habilidades metafísicas; curioso, observaba que una gran parte de las personas eran infelices e improductivas, asoladas por estados represivos y enfermizos; situaciones que lo indujeron ardientemente a conocer también las habilidades curativas.

Cierto día, durante una discusión con un grupo de seminaristas que concluían su formación, le preguntaron al doctor Usui si creía literalmente en la Biblia. Al responder afirmativamente, sus estudiantes le hicieron recordar las curaciones realizadas por Cristo. Los estudiantes mencionaban las palabras de Cristo: “Harás como yo he hecho, y también las cosas grandes”.

Se preguntaban por qué no existían en el mundo de hoy otros sanadores que actuasen de la misma manera que Cristo, pues Él había pedido a sus apóstoles que “curasen a los enfermos y resucitasen a los muertos”. Si eso es verdad, enséñenos los métodos, inquirieron los alumnos; queremos saber cómo podrían llevarse a cabo hoy también aquellas curaciones. Le dijeron que no era suficiente con que ellos creyeran; querían ver con sus propios ojos cómo Jesús realizaba la curación. Mikao Usui no podía dar respuesta a las dudas planteadas por los estudiantes porque no la tenía. Sin embargo, no podía quedar sin respuesta, ni para sí, ni para sus estudiantes. Usui no tenía cómo enseñar la fórmula de armonización del cuerpo tal como Jesús la transmitió a sus discípulos; simplemente tenía fe en las escrituras. El doctor Usui permaneció callado, pues, de acuerdo con la tradición japonesa, había sido ultrajado en su honra como profesor y rector, en virtud de no haber podido responder las preguntas de sus discípulos. En ese mismo día pidió dimitir de sus funciones y se decidió a buscar las respuestas a este gran misterio.

Como la mayoría de sus profesores habían sido misioneros norteamericanos, y los Estados Unidos era un país predominantemente cristiano, decidió iniciar sus estudios en la Universidad de Chicago, en el seminario teológico, auspiciado por el intercambio cultural de la dinastía Meigi.

En 1898, Mikao viajó a los Estados Unidos, donde estudió teología, cristianismo y la Biblia, y, tras siete años de estudio, se doctoró en teología. Estudió lenguas antiguas para poder leer las antiguas escrituras, inclusive el chino y el sánscrito, la lengua más antigua de la India. Tras este largo periodo de estudios, al no haber encontrado las respuestas, decidió que debería continuar sus investigaciones en algún otro lugar.

En aquel momento, tropezó con el hecho de que Gautama el Buda (620-543 a. de C.) también era conocido por sus curaciones de ciegos, de enfermedades tales como la tuberculosis y la lepra, entre otras, y resolvió, por ello, regresar a Japón, a fin de investigar más sobre las curaciones realizadas por el Buda, con la esperanza de hallar la clave para la curación.

El principal centro budista se hallaba en Nara, no obstante, en Kioto había cerca de 880 templos y monasterios, e incluso un templo Zen que poseía la mayor biblioteca budista del Japón, donde podría investigar las escrituras de los Sutras referentes a las curaciones del Buda.

Durante siete años, Mikao Usui peregrinó en busca de las Antiguas Escrituras en las bibliotecas, y de monasterio en monasterio; entretanto, cada vez que tenía cerca algún monje budista, se dirigía a ellos y les preguntaba si tenían conocimiento de alguna fórmula en relación con las curaciones realizadas por el Buda, y siempre recibía la respuesta de que, en aquel momento, estaban muy ocupados con la curación del espíritu para poderse preocupar con la curación del cuerpo. Después de numerosas tentativas, llegó a un monasterio zen y, por primera vez, fue alentado por un anciano monje que estuvo de acuerdo en que podría ser posible curar el cuerpo, como ya lo había hecho el Buda; y además, que si había sido posible una vez, debería existir la posibilidad de descubrir nuevamente la fórmula de curación. Pero le advirtió que, durante muchos siglos, toda la concentración se había puesto en la curación del espíritu.

Mikao decidió que iba a estudiar los Sutras en el Tíbet y, en vista de que dominaba bien el sánscrito, viajó a la India, y en una de sus investigaciones en un antiguo manuscrito de un discípulo anónimo del Buda, escrito en ese idioma, encontró los cuatro símbolos sagrados de la fórmula utilizada por el Buda para curar.

Los Sutras, escritos hace más de 2.500 años, ponían en movimiento una energía sumamente poderosa capaz de conducir a un poder ilimitado de curación; sin embargo, una simple fórmula sin las explicaciones de cómo usarla, y sin poseer la debida capacidad de activarla, no le otorgaba la habilidad de curar.
2.3. La meditación de Mikao Usui

En 1908, en el Japón, Mikao decidió iniciar un periodo de ayuno y meditación de veintiún días, como lo habían hecho los antiguos maestros, con el fin de purificarse para recibir una visión que lo esclareciese. Dejó, entonces, el monasterio y se retiró al Monte Kurama, la montaña sagrada, situada aproximadamente a 25 kilómetros de Kioto, llevando los Sutras encontrados por él en el Tíbet y, escasamente, un recipiente de piel de cabra con agua y veintiuna piedras, que le servirían de calendario, arrojando cada día una de ellas. Mientras pasaban los días, Mikao, en ayuno absoluto, sentado cerca de un pino, escuchando el sonido de un riachuelo, permaneció meditando, orando, entonando cánticos, leyendo los Sutras y pidiendo al Creador que le diese el discernimiento necesario para utilizar los símbolos.

El ayuno y la meditación ampliaron las fronteras de su conciencia, y en la madrugada del vigésimo primer día, Mikao tuvo una visión en la que vislumbró una intensa luz blanca que le golpeó de frente, proyectándole fuera del cuerpo; y, sintiendo la conciencia profunda en comunicación con su “Yo” mental, al abrir totalmente su conciencia, pudo ver muchas luces en forma de burbujas coloridas que contenían en su interior símbolos sagrados, y, a través de la comunicación que estaba recibiendo, le fue dada la comprensión de los significados de los símbolos y la utilización de los mismos.

En aquel momento, Mikao recibía su iniciación, el conocimiento de cómo utilizar los símbolos y de cómo activar el poder en otras personas, rescatando así el método milenario de terapia.


2.4. Mikao Usui y los primeros milagros del Reiki

Cuando concluyó el trance que le trajo la visión, el doctor Usui se sintió bien, sin hambre, lleno de energía, fuerte y en total plenitud, hasta el punto de lograr caminar de regreso al monasterio. Se sentía totalmente diferente a los últimos momentos que precedieron al final de los veintiún días de meditación. No seguía sintiendo los esfuerzos del retiro y del ayuno, y se levantó con entusiasmo y comenzó a descender la montaña; ese fue el primer milagro de aquella mañana.

Durante el descenso de la montaña, con la prisa de regresar con sus revelaciones recientes al monasterio zen donde vivía, Mikao sufrió un accidente, al tropezar en una piedra, haciéndose bastante daño, hasta el punto que el pie le comenzó a sangrar y a dolerle mucho; instintivamente, Mikao impuso las manos y, en poco tiempo, se le pasó el dolor y se detuvo la hemorragia; ese fue el segundo milagro. Usui tenía consigo la clave de la armonización que tanto había buscado. El tercer milagro se produjo durante el camino de regreso al monasterio, cuando se detuvo en una posada para comer. El hombre, ya anciano, que lo atendió, viendo la longitud de su barba y el estado de sus ropas, comprendió que había permanecido en ayuno durante un largo periodo, y lo animó a comer un tipo especial de pan, ante el peligro de romper un ayuno con comida demasiado abundante. El doctor Usui rechazó la sugerencia y pidió el menú completo. Sentado en un banco bajo un árbol, se comió los alimentos sin ningún problema de digestión (este fue el tercer milagro).

Mikao se percató de que la nieta del hombre que le había servido estaba llorando, y que una parte de su rostro estaba hinchada y enrojecida. Le preguntó qué le estaba sucediendo, y la niña le respondió que tenía dolor de muelas desde hacía tres días, y que su abuelo era muy pobre para llevarla al dentista en Kyoto. El monje se ofreció para ayudar y le tocó en el lugar donde le dolía. El cuarto milagro ocurrió a medida que el dolor y la hinchazón desaparecieron.

Tras 25 kilómetros de caminata, al llegar al monasterio zen, el doctor Usui se enteró de que su amigo, el anciano abad, estaba en la cama con un ataque doloroso de artritis, mal que ya lo afligía desde hacía muchos años. Mikao se fue a visitar al amigo y, mientras hablaba de sus experiencias con el monje, colocó sus manos sobre la zona afectada, y muy rápidamente desaparecieron los dolores. Le comunicó al monje que había encontrado aquello que buscaba desde hacía tantos años; le contó sobre la meditación y la visión, y le dio el nombre de Reiki a la energía que le había aplicado.

Nuevamente fue alentado por el abad y, tras alguna discusión, decidió trabajar con su descubrimiento entre los mendigos de la ciudad de Kioto.


2.5. El Reiki y el inicio de la divulgación

El próximo paso de Mikao Usui era poner en práctica el Reiki de la mejor forma posible. Tras unas cuantas semanas de permanencia con los monjes en el monasterio, donde el asunto fue bastante discutido, principalmente con su amigo el anciano abad, se decidió a llevar el Reiki al mundo, practicando lo que había descubierto más allá de los muros del monasterio.

Decidió que trabajaría en barrios pobres, donde las personas no tuviesen condiciones económicas para tratarse sus problemas de salud con médicos herbolarios y acupuntores. Se convirtió en vendedor ambulante de verduras en cestos, con el fin de sobrevivir y encontrar a esas personas necesitadas, y enseguida se familiarizó con los mendigos de Kioto y con todas las personas marginadas por la sociedad de su época, con el propósito de hacer que fuesen más felices, provechosas y dignas.

Su intención era curar a los mendigos y pedigüeños para que pudiesen recibir nuevos nombres en el templo y se reintegrasen de esa forma a la sociedad. Curó, primero, a los más jóvenes y habilidosos, y los mandó buscar trabajo en la ciudad para que pudiesen vivir mejor; hizo lo mismo con los más viejos y los orientó para que se ganaran la vida sin mendigar. Logró alcanzar los resultados esperados y muchos se curaron totalmente.

Cumplida esa etapa, se puso a recorrer las ciudades y aldeas repletas de indigentes y enfermos, ayudándolos con la técnica que poseía. Trabajó durante tres años junto a los alienados de la sociedad y, después de esa peregrinación por las ciudades y aldeas del Japón, regresó a Kioto donde, para su decepción y tristeza, constató que muchos de los que había ayudado e inducido a mantenerse con el trabajo honrado, habían vuelto a la mendicidad, en las mismas condiciones anteriores de miseria. Intrigado, les preguntó por qué, pudiendo trabajar, no lo hacían. Le respondieron que era más fácil mendigar que esforzarse en el trabajo.

En aquel momento comprendió que el esfuerzo realizado para beneficiar al prójimo, al que había dedicado tantos años de su vida en investigar y descubrir, y en ofrecer, parecía no ser suficiente; se dio cuenta de que había curado el cuerpo físico de los síntomas, pero no les había enseñado cómo apreciar la vida bajo un nuevo modo de vivir. Descubrió que aquellas personas no habían aprendido nada respecto a la responsabilidad, y tampoco en cuanto a la gratitud. Percibió entonces que la cura del espíritu, como la predicaban los monjes, era tan importante como la cura del cuerpo, en vista de que, con la aplicación del Reiki, sólo había validado y ratificado la condición de pedigüeños de aquellas personas. La importancia del intercambio de energía se hizo patente para él: las personas necesitaban devolver aquello que habían recibido o la vida para ellos carecería de valor.

En esa ocasión, el doctor Usui estableció los cinco principios del Reiki.

Mikao dejó el trabajo con los mendigos y resolvió enseñar a quienes deseaban conocer más; enseñaba a sus discípulos cómo curarse a sí mismos y les mostraba los principios del Reiki para ayudarles a alcanzar la armonía de los cuerpos físico, emocional, mental y espiritual.

Mikao Usui practicaba el método Reiki inspirado solamente por ideales amorosos. El Reiki, hasta entonces, consistía nada más que en el uso de la energía, los símbolos sagrados y el proceso de iniciación.

Mikao, tras su peregrinación, caminando por todo el Japón e invitando a todas las personas que sentían tristeza, depresión y dolor físico a que asistieran a sus charlas sobre Reiki, fue condecorado por el emperador del Japón, por sus curaciones y enseñanzas practicadas con ideales amorosos. Antes de fallecer, el 9 de marzo de 1926, Mikao Usui otorgó el maestrazgo del conocimiento de Reiki a dieciséis personas, mediante el mismo método tradicional milenario, el “método de boca a boca” y, entre los contemplados, se destacó el doctor Chujiro Hayashi como para ser su sucesor, entregándole la responsabilidad de transmitir y mantener intacta la tradición Reiki.


2.6. Los cinco principios del Reiki

Éstos fueron los principios dejados por el doctor Mikao Usui para que fueran transmitidos a lo largo del tiempo:




Principios del doctor Mikao Usui

  1. En el día de hoy, no sienta rabia ni se ponga de mal humor.

  2. En el día de hoy, abandone sus preocupaciones.

  3. En el día de hoy, agradezca sus bendiciones, respete a sus padres, maestros y a los más ancianos.

  4. En el día de hoy, haga su trabajo honradamente.

  5. En el día de hoy, muestre amor y respeto y sea gentil con todos los seres vivos.





2.7. Chujiro Hayashi: La continuidad del trabajo
Chujiro Hayashi (ver foto), nacido en 1878, procedía de una familia de personas bien educadas que acumulaban una considerable fortuna y posición social. Doctor en Medicina y comandante de la Marina Imperial Japonesa, hablaba inglés, y a los 49 años, ya en la reserva de la Marina, buscaba un modo de ayudar a los demás, cuando, en una de sus charlas, conoció al doctor Usui y, por ser joven y estar jubilado, decidió viajar con él, acompañándolo en su trabajo de curación y enseñanza. Hayashi fue uno de los alumnos más devotos de Mikao, habiéndose involucrado profundamente con las prácticas del Reiki tras haber recibido todas las enseñanzas.

En la década entre 1920 y 1930, el doctor Usui, sintiendo que su vida llegaba al fin, comunicó a los demás maestros que Hayashi era la persona escogida para continuar su trabajo, designándolo como su sucesor. Hayashi asumió la responsabilidad de difundir la técnica, formando nuevos maestros y asegurando que el Reiki continuase como él lo había practicado. De este modo, el doctor Hayashi fue el segundo Grand Reiki Master.

Hayashi, doctor en Medicina, consciente de la importancia del método, preservó el conocimiento de éste y fundó la primera clínica de Reiki en Tokio, cerca del palacio imperial; la clínica disponía de ocho camas; en cada una, dos expertos en Reiki trataban de sus problemas a las personas. En aquella época los riesgos quirúrgicos eran muy grandes debido a que la penicilina sólo se difundió en el mundo después de 1945. Hayashi no recibió apoyo financiero del Gobierno para su clínica; no obstante, consiguió mantenerla durante más de veinte años gracias a la ayuda de quienes podían pagar sus tratamientos, y gracias también a los excelentes resultados que obtenía. La clínica llegó a ser reconocida como una alternativa válida para todo tipo de problemas.

La clínica no sólo curaba, sino que también enseñaba a los nuevos discípulos la práctica del método; y los nuevos terapeutas salían también a curar a las personas que no podían movilizarse.

Hayashi mantuvo comprobantes detallados de tratamientos, acumuló una amplia documentación que demuestra que el Reiki encuentra la fuente de los síntomas físicos y revitaliza el cuerpo en su totalidad.

Esas informaciones fueron utilizadas por él para replantear las posiciones de la aplicación y sistematizar los niveles de Reiki. A esta técnica le puso el nombre de Usui Reiki. Tras la contribución del doctor Hayashi, el Reiki quedo estructurado, permitiendo que todas las personas de este planeta puedan utilizarlo sin conocimientos especiales previos.

Sabemos que Hayashi era un hombre práctico y con bastante criterio, que trabajó mucho en su clínica, haciéndola famosa y próspera, hasta el punto de que fuera visitada por el propio emperador japonés.

En 1938, el doctor Hayashi, como militar, presintió que estaba comenzando una gran guerra, y que morirían muchos hombres; decidió entonces otorgar el maestrazgo a su esposa y a la señora Hawayo Takata.



Chujiro Hayashi falleció un martes 10 de mayo de 1941, habiendo elegido antes a la señora Takata para dar continuidad a la propagación del Reiki, en el Japón y en otras partes del mundo, recordando siempre que, en aquella ocasión, había solamente cinco maestros vivos, y entre ellos su propia esposa, Chie Hayashi.
2.8. Hawayo Takata: El Reiki en Occidente

(En la foto) la maestra Hawayo Takata en 1975
Nacida en la Isla de las Flores, en Kawai, Hawai, archipiélago incorporado en 1898 al territorio de los Estados Unidos, era hija de campe sinos inmigrantes japoneses, la pareja Kawamuru, Hawayo recibió su nombre en homenaje a la gran isla, agregando una “o” a la última letra que, en su lengua, designa los nombres femeninos.

Hawayo Kawamuru era hija de inmigrantes japoneses, trabajadores agrícolas, y no había sido favorecida con una estructura física tan fuerte como la de sus padres; era esbelta, medía alrededor de 1,50 metros de altura, manos frágiles, ojos vivos y alegres. Hawayo pedía a Dios que le permitiese hacer con sus manos algún otro tipo de trabajo que no estuviese ligado a la actividad agraria.

Hawayo trabajaba en los cultivos de bambú y de caña de azúcar, y posteriormente, alrededor de 1914, durante las vacaciones escolares, daba lecciones a alumnos del primer grado en una escuela religiosa. Trabajó también en una venta de bebidas gaseosas en Lihue, y después en una mansión colonial de una señora importante, donde permaneció durante veinte años, llegando a ser encargada al mando de los 20 empleados de la residencia. El 10 de marzo de 1917, Hawayo Kawamuru se casó con Saichi Takata, un joven contador que trabajaba en la misma residencia, con el que tuvo dos hijas. Entretanto, en 1930, con apenas 34 años de edad, su marido murió de cáncer del pulmón. El exceso de trabajo necesario para el mantenimiento de su familia, unido a la depresión y a problemas psicológicos importantes, afectaron gravemente su salud y, a los 35 años, Hawayo había desarrollado problemas pulmonares y un tumor abdominal.

Durante la ausencia de sus padres que, después de 40 años, habían regresado a Yamaguchi, Japón, a pasar un periodo de vacaciones de un año, una de las hermanas de Takata, recién casada y con solamente 25 años, murió de tétanos. Con mucha sensibilidad, Hawayo se dio cuenta de que la noticia era demasiado triste para dársela a los padres por correo, de modo que Takata resolvió comunicarles personalmente la noticia, ocasión que aprovechó para tratar de su salud en la Clínica Maeda, en Akasaka, donde había sido asistido su marido antes de fallecer.

En 1935, ya en el Japón, tras diez días con sus noches de viaje en barco, descubrieron que Takata sufría de un tumor abdominal, además de piedras en la vesícula y un problema en el apéndice, razón por la cual su estómago le dolía todo el tiempo, impidiéndole andar erguida.

Takata fue internada para ser sometida a una operación. Ya en el quirófano, minutos antes de la operación, Hawayo oyó una voz que, de manera repetida, afirmaba: “la operación no es necesaria”. Sintió entonces que debía haber otro modo de curarla. El médico, al serle comunicado el “aviso”, canceló la operación y le recomendó que recibiera un tratamiento de Reiki en la clínica Shina No Machi, del doctor Hayashi, donde comenzó a recibir tratamiento diario; y en cuatro meses estaba totalmente curada; había ganado cinco kilos y parecía estar diez años más joven.

Durante el tratamiento, Takata no entendía cómo las manos de aquellas personas que la trataban podían sentirse tan calientes, y llegó a buscar posibles pilas escondidas en los terapeutas.

Hawayo se sintió inclinada a aprender el Reiki, si bien, en la sociedad japonesa era un tesoro reservado a los hombres e inaccesible a los extranjeros. Después de haberle sido rechazada su primera solicitud, tras aportar el fuerte argumento de intentar ayudar a los inmigrantes japoneses nipo-americanos, le fue otorgado el permiso de aprenderlo, aceptando permanecer en el Japón trabajando en la clínica de Reiki todos los días a lo largo de aquel año. Takata quedó hospedada en casa de la familia del doctor Hayashi, y recibió el primer nivel de Reiki en la primavera de 1936. Trató muchos casos distintos con éxito, y aprendió que para tratar el efecto era preciso eliminar la causa.

Cumplidas con éxito las exigencias impuestas para el primer nivel, Takata recibió el entrenamiento del segundo nivel y quedó debiendo quinientos dólares. Regresó de inmediato a Hawai, sin que, hasta entonces, tuviese ninguna intención de hacerse profesional del Reiki. En octubre de 1936 se instaló con su familia en una casa en Hilo, en la Avenida Kilauea, donde, durante diez años, funcionó su primer consultorio.

Hawayo recibió en su casa la visita del doctor Hayashi y su hija, quienes permanecieron en Hawai, durante seis meses, pronunciando conferencias y haciendo demostraciones sobre el Reiki.

En febrero del 1938, antes de que Hayashi dejara Hawai para regresar al Japón, comunicó a sus alumnos que Takata, a partir de aquel momento, era maestra de Reiki y estaba autorizada para transmitir la técnica. En consecuencia, era la séptima maestra del siglo XX en el mundo. Y la primera mujer en Occidente, y siguió siendo la única hasta el año 1970.

Podemos decir que el doctor Hayashi era un místico; fue capaz de sentir lo inminente de una guerra entre Japón y Estados Unidos, y, como reservista de la Marina, no podía conciliar el hecho de ser maestro de Reiki y tener que servir nuevamente a las Fuerzas Armadas.

En 1940, Takata soñó con su maestro Hayashi vestido con un kimono de seda blanca; Takata se quedó inquieta y resolvió viajar a Japón para ver a Hayashi. Cuando llegó a Japón, Hayashi le habló sobre la guerra, sobre quién sería el vencedor, y de lo que debería hacer, y dónde debería ir para evitar los peligros de su condición de ciudadana nipo-americana con residencia en Hawai. Todas las previsiones se confirmaron y ocurrieron con el objetivo de proteger la divulgación del Reiki.

Cuando se habían tomado todas las providencias necesarias para la preservación del Reiki, el doctor Hayashi reunió a la familia y los demás maestros, nombró a Takata como la sucesora del Reiki y comunicó a todos los presentes que su fallecimiento ocurriría en torno a las 13 horas de aquel mismo día.

A las 13 horas, el doctor Hayashi entró en la sala y anunció a todos la ruptura de una de las arterias de su corazón, y después de unos minutos, la ruptura de la segunda. Su transición ocurrió tal como anunciara; sentado a la manera tradicional japonesa, cerró los ojos y dejó conscientemente su cuerpo entre los amigos. Vestía el mismo kimono que Takata había visto en el sueño y que le llevara a Japón.

En 1941, incluyendo a la señora Chie Hayashi, había solamente cinco profesores vivos de Reiki.

Takata se convirtió en una poderosa sanadora e introdujo el Método Reiki en el mundo occidental, constatando, de acuerdo con lo que le había sido transmitido por el doctor Hayashi, que todas las personas que eran iniciadas, gratuitamente, en el Reiki no percibían la grandeza del método, razón por la cual no le daban el debido valor. Por ello, aceptando la orientación del doctor Hayashi, decidió estipular precios para la iniciación en los diferentes niveles del Reiki.

Con el fin de tener una mejor comprensión de los aspectos físicos y técnicos de la anatomía humana, Hawayo Takata asistió a la Universidad Nacional de Medicina sin Medicamentos (National College of Drugless Physicians), en Chicago.

Durante treinta años impartió cursos y curó a personas, garantizando de este modo la divulgación del Reiki en el mundo; en ese periodo sintió la necesidad de transmitir la totalidad de las enseñanzas del Reiki, y entonces, para impedir un monopolio de esa práctica, inició a veintidós maestros, recomendándoles respetar el liderazgo de su nieta Phyllis Lei Furumoto, sucesora de Takata, y dándoles permiso para formar nuevos maestros después de su muerte.

Los maestros iniciados fueron:



  • George Araki.

  • Phyllis Lei Furumoto (nieta de Takata).

  • Bárbara McCullough.

  • Dorothy Baba.

  • Beth Gray.

  • Mary McFadyen.

  • Úrsula Baylow.

  • John Gray.

  • Paul Mitchell.

  • Rick Bockner.

  • Iris Ishikuro.

  • Bethel Phaigh.

  • Fran Brown.

  • Harru Kuboi.

  • Bárbara Weber Ray.

  • Patricia Bowling.

  • Ethel Lombardi.

  • Shinobu Saito.

  • Wanja Twan.

  • Bárbara Brown.

  • Virginia Samdahl.

  • Kay Yamashita (hermana de Hawayo Takata).

El 12 de diciembre de 1980 fallece Takata, y sus cenizas son enterradas en el templo budista de Hilo. Se reunieron los veintidós maestros, y resolvieron reestructurar y dar continuidad a la “American International Reiki Association (AIRA), con sede en Florida”. Algunos maestros, debido a ciertas divergencias, crearon una segunda asociación, denominada “The Reiki Alliance”.


2.9. Hechos y datos significativos en orden cronológico

Existen muchas controversias al respecto del material de consulta; por lo tanto, algunas fechas significativas son aproximadas:

6000 a. de C. Registros en el Tíbet de técnicas de curación por medio de las manos.

620 a. de C. Nacimiento de Siddhartha Gautama (Sakyamuni Buda) en la India.

543 a. de C. Muerte de Siddhartha Gautama en Kusingara (India).

500 a. de C. Un discípulo del Buda deja registrado a través de los Sutras, en sánscrito, los símbolos de captación de energía.

1603 d. de C. Japón cerró sus fronteras, prohibiendo el cristianismo, bajo pena de muerte.

1853 Los Estados Unidos piden al Japón un puerto libre, lo que les es negado.

1854 El japón se rinde a los Estados Unidos y a sus aliados.

1865 Nace Mikao Usui, el 15 de agosto.

1861/65 Comienza la guerra de secesión en Estados Unidos.

1867 Comienza la era Meiji en Japón, con la subida al trono de Mutsu-Hito.

1870 Los jesuítas llevan nuevamente el cristianismo al Japón.

1875 Mikao Usui comienza como estudiante en un seminario cristiano.

1878 Nacimiento de Chujiro Hayashi.

1898 Mikao Usui viaja a Estados Unidos para estudiar.

1898 Hawai es anexionado al territorio de los Estados Unidos.

1900 El 24 de diciembre nace en Hawai Hawayo Takata.

1908/09 Mikao Usui sube al monte Kurama para ayunar.

1915 Chujiro Hayashi conoce a Mikao Usui.

1917 El 10 de mayo se casa Hawayo con Saichi Takata.

1925 El doctor Hayashi es iniciado como maestro de Reiki, a los 47 años de edad.

1926 Muere Mikao Usui el 9 de marzo (deja de 16 a 18 maestros de Reiki vivos).

1935 Los padres de Takata viajan al Japón, de vacaciones por un año.

1935 Takata comienza su tratamiento de Reiki con el doctor Hayashi.

1936 Hawayo Takata recibe el primer nivel de Reiki en la primavera.

1936 En el invierno, Takata recibe el segundo nivel de Reiki.

1936 En octubre, Takata abre su consultorio en Hawai.

22/02/1938 Hawayo Takata es iniciada como maestra de Reiki en los Estados Unidos, durante la visita de seis meses de su maestro, Chujiro Hayashi.

1941 El 10 de mayo muere Chujiro Hayashi (deja cinco maestros de Reiki vivos).

1941/45 Guerra entre Japón y Estados Unidos.

1970 Takata inicia la formación de sus 22 maestros.

1970/83 Se crea la AIRA (American International Reiki Association).

1980 El 12 de diciembre, muere Hawayo Takata (dejando 22 maestros vivos).

1983 Nace la “Reiki Alliance”.




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