~laCuerda~ No. 50 Guatemala, octubre del 2002



Descargar 206.6 Kb.
Página1/4
Fecha de conversión15.05.2019
Tamaño206.6 Kb.
  1   2   3   4

laCuerda

Una mirada feminista de la realidad



Año 5, No. 50

Guatemala, octubre/2002




DECIDIDAS A CONTINUAR




Editorial

Dispuestas a construir un país justo

Entrada

  • Cincuenta ediciones se dice fácil (Rosalinda Hernández Alarcón)

  • Los 50 números de laCuerda

  • Sumario noticioso

La médula

  • Qué rollo con la institucionalización (Ana Leticia Aguilar)

  • Las mujeres y los cambios: Primeras reflexiones (Clara Coria)

  • Maruja Torres: Una periodista de todas las tallas (Katia Orantes)

  • Desde el Sur del Sur, o Feministas en el Foro (Lucy Garrido)

  • Tomarle nota a la realidad (Sara Lovera)

  • Asalto a los lenguajes de lo cotidiano (Mirta Rodríguez Calderón)

La paseante

  • Para la comprensión de la fotografía

Aquí y ahora

  • Día de la Resistencia de los Pueblos Indígenas

  • Racismo, cotidiano y doloroso

  • Reencuentro de familias

  • Desarrollo para ixiles en Quiché

  • Nuestras utopías y las de aquéllas (Lucía Escobar)

  • Día de las Mujeres Rurales

Campo pagado

  • Propuesta de Reformas al Código Laboral (Secretaría Presidencial de la Mujer)

Movidas

  • Redefiniendo la Cumbre (Magalí Rey Rosa)

  • Damnificados en lugar provisional

  • Enfrentando la violencia

  • Capacitación para integrantes del Foro de la Mujer

  • Carmen Alborch en Livingston

  • Feria de la Salud

  • Formación y desarrollo



Editorial

Dispuestas a construir un país justo


Aunque muchas veces se nos antoja dejar todo: trabajo, familia, militancia, país, no lo hacemos porque tenemos muy asumidas las responsabilidades, porque creemos en lo que hacemos, o simplemente porque no podemos. La lucha cotidiana exige energías y determinación. Si no ponemos nuestro empeño en las cuestiones en que nos involucramos, vemos cómo se van viniendo abajo, pierden fuerza y decaen.

Muchas veces nos sentimos indispensables; creemos que sin nosotras las cosas no marchan. Y a veces es cierto. Pero otras veces sucede que por no delegar o no confiar en que otras personas nos puedan sustituir, dejamos la vida en causas ajenas, que no nos benefician directamente. Éste es un rasgo típico de las mujeres, quizá porque así nos educaron, porque acarreamos culpas acumuladas, o realmente no hay quién se ocupe de hacer todas esas pequeñas y grandes tareas que implica la reproducción. El trabajo de las mujeres nunca se acaba. Desde muy temprano en el día hasta bien entrada la noche, trajinamos para que la casa, la empresa o la organización sigan funcionando. Es una de las razones por las cuales dejamos para después -o para nunca- lo que es nuestro, como la salud.

Las mujeres de ahora somos más conscientes de nuestra situación. No en balde han pasado tres siglos de experimentar y elaborar conocimientos. Estamos más despiertas, ya no nos resignamos a quedarnos a esperar, ni nos conformamos con migajas de recursos. Tampoco somos las ingenuas de generaciones anteriores, que murieron creyendo que su papel era aguantar y aguantar. No obstante, la mayoría de mujeres en el mundo sigue viviendo en condiciones inferiores de existencia. Las brechas entre géneros continúan abiertas y queda mucha injusticia por superar.

Quizá en esa certeza descansa nuestra actitud de seguir adelante y no tirar la toalla. Porque hemos visto que paso a paso se van recorriendo las distancias; que poco a poco vemos las transformaciones. Y hemos aprendido que todo lleva su tiempo, como en la cocina, donde, si nos arrebatamos, los guisos se queman o saben mal. Las experiencias nos han enseñado a tener paciencia, lucidez y tolerancia, eso que podría resumirse como madurez.

En este punto estamos. Vemos que los cambios que requerimos no son instantáneos; sabemos que hay tiempos para observar atentamente y otros para tomar las riendas. Actos irreflexivos nos han llevado a despeñaderos. Pero siempre encontramos algo nuevo que nos sirve para seguir en la batalla.

Una de las demandas más sentidas y universales de los movimientos de mujeres y feministas es ponerles fin a la violencia y las guerras. Ésta es una causa que millones de mujeres abanderamos en el mundo, porque no queremos ver a nuestros hijos, hermanos, compañeros y amigos caer asesinados. Y porque tampoco queremos seguir siendo víctimas de abusos, ni botines de guerra. De esa cuenta, nos vamos sumando, en diferentes lugares y de diversas maneras, a luchar contra la destrucción a todo nivel. No es casual que la dirigencia de los movimientos pacifistas, las iniciativas anti-armamentistas y la lucha por preservar la naturaleza estén en manos de mujeres valientes y aguerridas que no sólo resisten, sino que proponen nuevos caminos para vivir la vida bien.

Mujeres dispuestas a construir un país en el que la dignidad y la justicia sean patrimonio de todos, hay por montones. Mujeres capaces, inteligentes, honradas y visionarias se están multiplicando y creciendo. Están por todos lados, y tienen la seguridad y el potencial para lograrlo. Es cuestión de tiempo.

[índice]___Los_50_números_de_laCuerda'>[índice]___Cincuenta_ediciones_se_dice_fácil__Rosalinda_Hernández_Alarcón,_laCuerda'>[índice]
Cincuenta ediciones se dice fácil

Rosalinda Hernández Alarcón, laCuerda
Al hablar de 50 pensamos en diez manos, medio siglo, en madurez y experiencia, en cinco décadas o diez lustros. Livianamente se nos ocurre: medio ciento y medio siento; en cincuenta y sin cuenta; en dos de plata y en laCuerda de oro. Este hecho lo valoramos sin protocolo ni falsas modestias. Estamos alegres con la celebración, al mismo tiempo conscientes que nuevos aires serán de utilidad para relanzar nuestra propuesta. La renovación en los medios de comunicación es una exigencia que no descartamos.

Nuestra perseverancia en producir laCuerda mes a mes, de manera ininterrumpida, siempre ha estado acompañada de colaboraciones escritas y gráficas (237 mujeres y 63 hombres), así como de apoyos económicos. Ambos fundamentales, que nos han permitido publicar 855 mil ejemplares y contar con centros de distribución en 19 departamentos.

La reflexión va en torno a si este medio masivo contribuye a cambiar arraigadas actitudes culturales, sociales y políticas que discriminan a las mujeres. Como se trata de una valoración subjetiva, tal medición resulta complicada y está sujeta a múltiples apreciaciones.

De ahí que nos propusiéramos evaluar nuestro trabajo con 50 personas de variadas disciplinas, conocedoras de la publicación. Sus comentarios nos han aportado sugerencias para mejorar nuestro quehacer como diseminadoras de información y opiniones en torno al mundo de las mujeres. Tarea nada fácil cuando se enmarca en un proyecto periodístico en un país donde predominan las visiones conservadoras y existe infinidad de tabúes.


Les compartimos algunas apreciaciones acerca de laCuerda:


  • "Es un poco anárquica y me fascina".

  • "Es un oasis en este mundo patriarcal".

  • "No concibo este país sin esta publicación, forma parte de mi vida".

  • "Entra a la subjetividad y nos hace pensar en nuestras interioridades".

  • "Conmueve la conciencia de quienes la leen".

  • "Lástima que ya no incluyen el glosario; me parecía fabuloso para obtener conceptos".

  • "Ha sido un instrumento muy valioso para quienes trabajan en el área rural".

  • "Me sirve para mis discursos en el Congreso".

  • "Es el único espacio donde se da a conocer la diversidad de mujeres que hay en Guatemala".

  • "Es una publicación muy de opinión; me agradan sus ilustraciones abstractas".

  • "El nivel teórico feminista está bien, tomando en cuenta el público que la recibe".

Parte del festejo de llegar al ejemplar de oro, ha sido invitar en este número a escribir a varias personas de reconocida trayectoria nacional e internacional. Un brindis sin duda viene con esta publicación, acompañado del propósito de continuar difundiendo una mirada feminista de la realidad.



[índice]
Los 50 números de laCuerda


Año

Número

Título

1998

0

1

2



3

4

5



6

7

8



Feminismo, nuestra huellas en el siglo XX

Feministas: ¿Solas o con los hombres?

Es hora de hablar - Género

Sexualidad

Justicia

Las que escriben

Diversidades

Mitos y verdades sobre la violencia

Derechos Humanos de las mujeres


1999

9

10

11



12

13

14



15

16

17



18

19


El ocio

La política vista desde las mujeres

Mujeres en la política

Nuestra salud, termómetro de la democracia

Las grandes

Nuestros trabajos, una cosecha para otros

Cada mujer una artista

¿Qué quieren las ciudadanas?

Las niñas de Guatemala

Hombres: ¿listos para el nuevo milenio?

Y ahora ¿qué?


2000

20

21

22



23

24

25



26

27

28



29

30


Hermanas del alma

Feminismo, un mar de conciencias

Tierra para quienes trabajan

Mi cuerpo: Aquí decido yo

La cara femenina de la historia

Nuestra casa es mucho más que un techo

De familias, parentelas y otras junturas

De la domesticación a la educación

De-mentes sanas

¡Esto es violencia!

Mitos y creencias


2001

31

32

33



34

35

36



37

38

39



40

41


De poder, ¡podemos!

El amor bajo sospecha

Respetarnos, un deber ciudadano

Nuestras mentes, nuestras vidas

Llevemos la fiesta en paz

Qué pasa en casa

De la vida en el campo

Al hablar se hace camino...

Que florezcan mil encuentros

¡40! ¿Quién dijo 'miedo'?

De un lado para otro


2002

42

43

44



45

46

47



48

49


¿Qué hacemos por la paz?

Jóvenes, feminismo y otras consideraciones

Sexualidad y derechos

Centroamericanas sin fronteras

¿Era ésta la Guatemala que queríamos?

Un futuro más cuerdo

Obreras guatemaltecas

Viaje al interior



[índice]___Las_mujeres_y_los_cambios:_Primeras_reflexiones__Clara_Coria,_argentina,_psicóloga'>[índice]
Sumario noticioso

laCuerda
Las benefician con tierra

Con la entrega de la finca El Baluarte, ubicada en San Marcos, se benefició a mujeres viudas organizadas en la Asociación de Desarrollo Integral Campesina de la Reforma (ADICAR) e integrantes de la Coordinadora Nacional Indígena y Campesina (CONIC). Ellas forman parte de las 180 familias que, tras seis años de lucha, además recibirán asistencia técnica y crediticia para hacer producir la tierra.


Deportistas

María González, Fabiola Aycinena y Shuany González obtuvieron los tres primeros lugares del femenino de gimnasia durante la XII Copa Internacional Monja Blanca. Su participación consistió en salto al potro, suelo, barras asimétricas y viga de equilibrio.


Premios a periodistas

Paola Hurtado y Hilda Mérida, de elPeriódico, fueron ganadoras del certamen Galardón a la Excelencia Periodística 2001-2002. La primera obtuvo el primer lugar por un reportaje sobre salud reproductiva y la segunda obtuvo el Premio Único a la Continuidad. Rocío Gómez, reportera del diario Siglo Veintiuno, también recibió un reconocimiento.


Nuevas opciones para obtener ingresos

Mujeres organizadas en la Asociación Unidas para Vivir Mejor trabajan en la venta de artesanías, cuyos ingresos han permitido la atención y cuidado de 120 niñas y niños de madres trabajadoras. En la actualidad, UPAVIM otorga 625 becas anuales de educación pre primaria, primaria y secundaria. También cuenta con una tienda y una panadería.


Discriminan

Aura Gómez Patzán, Blanca López Sincal, Lucita Yax Cujcuj y Angelina Olcot Tujal, alumnas de la sede de Chimaltenango de la Universidad Mariano Gálvez, denunciaron haber sido reprobadas de la parte práctica de un curso de los últimos semestres de Derecho por asistir a debates vestidas con su traje indígena.


Aprueban ley contra la discriminación

El Congreso de la República aprobó el Decreto 52-2002, que tipifica la discriminación como delito. En ésta se establece como discriminación toda distinción, exclusión, restricción o preferencia por motivos de género, raza, etnia, idioma, edad, religión, situación económica o enfermedad.


Niñez con hambre

Seis mil niñas y niños menores de cinco años corren riesgo de morir a causa de desnutrición aguda severa, reportó el Programa Mundial de Alimentos. Durante los últimos tres meses se han conocido 19 muertes por esta causa. La problemática afecta principalmente a 102 municipios por sus niveles de pobreza, falta de trabajo y sequía.


Pocos avances en materia educativa

La situación educativa de las niñas del área rural continúa siendo la más dramática, según el Informe de Progreso Educativo Guatemala 2002, del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN). Únicamente 17 de cada 100 son promovidas del sexto grado. El informe señala que, pese a los esfuerzos, la calidad de la educación es mediocre. La niñez más pobre, indígena y del área rural tiene muy pocas oportunidades.


Reporte de violencia

En septiembre, 64 mujeres fueron víctimas de violencia, accidentes y desastres naturales. Ocho fueron asesinadas con arma de fuego o blanca y siete resultaron heridas. Dos fueron asaltadas y tres violadas. Hubo dos secuestradas e igual cantidad están desaparecidas. Una intentó suicidarse. En accidentes murieron nueve y cuatro resultaron lesionadas. Seis se intoxicaron, una murió ahogada y otra calcinada. A causa de desastres naturales murieron 18.



[índice]
Qué rollo con la institucionalización

Ana Leticia Aguilar Theissen
Años tenemos las mujeres de trabajar para que nuestras demandas y necesidades específicas sean tomadas en cuenta por el Estado. Es lo que en la moda del momento se llama institucionalización de la equidad de género. Muchos son los obstáculos a que nos hemos enfrentado. El alcance es restringido porque las señas de equidad son compartidas solamente por un grupo reducido de nosotras. Además, la Guatemala en que vivimos ha transcurrido en una dinámica de múltiples rupturas del orden institucional.

Cuando medio hemos levantado cabeza para recomponernos, los padrastros de la patria y los politiqueros que "dirigen" el país han priorizado el ordenamiento de la vida sociopolítica, dejando de lado el ejercicio de la democracia participativa. Por eso es que hemos avanzado tan poco en la construcción de una institucionalidad, desde el Estado, que se le plante al discurso político a todo nivel y lo interpele, cuestionando la opresión y la subordinación entre los géneros. Esta tarea siempre se ha enfrentado a restricciones políticas e ideológicas de diferentes tipos, presentes en "los tomadores de decisiones", sobre lo que significa ser hombre o mujer en la sociedad.

Cuando hablamos de la institucionalización de las políticas de equidad de género en el Estado, queremos que el Estado intervenga de manera determinante en la transformación de nuestra situación subordinada en la sociedad, por ser mujeres, tomando en cuenta a todas nosotras. Estamos hablando de un país en que quepa cada persona. Uno en el que al pensar en la relación entre mujeres y hombres y de ellas con las instituciones y el Estado, pensemos en potenciar la equidad y el desarrollo de ambos sexos. Para que, ojalá, algún día seamos capaces de no tolerar las prácticas discriminadoras y opresivas entre todos los seres humanos y que eso de verdad nos lo creamos todos.

Lo que queremos es el diseño de políticas de consenso; la articulación de la agenda de la equidad de género en las políticas generales de gobierno; la creación de programas específicos; también la de nuevas instancias, al más alto nivel, porque su margen de acción depende del estatus administrativo que tengan dentro del Estado, así como de los recursos con que cuenten y la modalidad que adopten, ya sean Ministerio, Secretaría, o Instituto. Queremos la revisión de los marcos jurídicos y la asignación de presupuestos y recursos necesarios. Investigaciones y diagnósticos, sistemas estadísticos y de indicadores que den cuenta de la diversidad de las mujeres, así como mecanismos transparentes para que rindan cuentas, con canales precisos y claros de interlocución entre las oficinas de las mujeres y las organizaciones de mujeres y feministas.

Yo digo que en este momento hay una brecha profunda entre las concepciones sobre el tema de las integrantes de las oficinas de la mujer y el movimiento; y éste no termina de sentarse a debatir sus diferentes percepciones al respecto. La estabilidad de los logros que hemos alcanzado depende, sí, en gran medida, de la coyuntura política y otros factores de orden estructural, institucional y cultural. Cierto es también que el proceso de institucionalización de la equidad de género está enfrentado en el momento actual a las medidas de reforma, reducción y privatización del Estado. Pero especialmente cierto es que el tema que está en el centro del debate es la relación del movimiento de mujeres y las feministas con el Estado, relación de poder y plagada de contradicciones.

Bien haríamos en creernos, en nuestra práctica de movimiento, que los espacios políticos son terrenos de disputa y requieren la creación de alianzas estratégicas entre las mujeres del movimiento y de las oficinas gubernamentales. Pero no, la brecha entre las tecnócratas de género y las feministas se está ensanchando. En el movimiento andamos perdidas buscando los límites de nuestra relación con el Estado, confundidas, cansadas y sustituyendo instancias del Estado, "ejecutando" asuntos que no son de nuestra competencia; muchas veces, dándoles la receta, comprando los materiales y haciéndoles el pastel, para que ellos se lo coman.

Me gusta pensar que cuando recuperemos la cordura y nos decidamos a regresar a construir el movimiento, retomando nuestra agenda sobre temas como el aborto, los derechos sexuales, la autonomía frente al Estado, la cooperación internacional y otros actores sociales, y cuando decidamos emprender el camino decisivo que nos permita conocer qué mujeres somos y qué necesitamos, independientemente de la plata de la cooperación, entonces tal vez encontraremos las pautas para reducir el turismo feminista en las instituciones del Estado. Quizás encontremos cómo incorporar en las agendas públicas el tema de las desigualdades y ellos nos tomen en cuenta y definan por fin mecanismos claros de articulación de la sociedad en este proceso. Tal vez entonces sepamos qué hacer para usar los espacios políticos disponibles, en medio de gobiernos corruptos, autoritarios, depredadores e ignorantes.

[índice]
Las mujeres y los cambios: Primeras reflexiones

Clara Coria, argentina, psicóloga
Me siento profundamente halagada de que laCuerda me haya invitado a participar en éste, su número 50 con el que festejan años de tenacidad laboriosa y utopías compartidas. En una época en que el mundo pareciera haberse vuelto loco haciendo gala de sus mejores dotes para avasallar libertades y destruir solidaridades, el grupo de mujeres que lleva adelante esta tarea pone en evidencia que el amor y la solidaridad son indemnes a los virus del poder autoritario y discriminador. Además me produce una enorme alegría compartir esta fiesta de producción y esperanza. Soy argentina y vivo en la Argentina con el dolor de transitar uno de los momentos más oscuros de nuestra historia, pero con la convicción profunda de que, a pesar de todo, éste es mi lugar en el mundo y que trataré de hacer lo mejor que pueda con lo que me ha tocado en suerte.

En 1999, cuando terminé de investigar y escribir sobre el amor y las mujeres, me propuse un tema nuevo sin llegar a imaginarme que éste llegaría a adquirir dimensiones inmensurables. El tema fue -y sigue siendo- "El cambio y sus fantasmas" desde una perspectiva de género. Les ofrezco en esta ocasión las primeras reflexiones basadas en el material obtenido en los Talleres de Reflexión con mujeres que coordiné ininterrumpidamente hasta ahora.

La vida humana es un cambio constante, anhelado y temido, buscado y resistido. La primera condición -necesaria aunque no suficiente- para abordar los cambios que la vida impone es el desprendimiento. Los bebés, que cuando se lanzan a caminar vuelven reiteradamente al gateo, buscan en dicho regreso el reaseguro de lo conocido. Será su capacidad de desprendimiento lo que les permitirá lanzarse a la aventura de descubrir el mundo. Las y los jóvenes que se lanzan a transitar sus caminos por la vida, pero reclaman una y otra vez la protección de sus mayores, acumulan dependencias. Será su capacidad para desprenderse lo que les permitirá construir su propia autonomía. Las personas que empiezan a perder la tersura de la piel suelen instalarse en la queja de una "juventud perdida". Será su capacidad de desprendimiento lo que les permitirá dejar atrás el lamento por el tiempo pasado y tomar posesión del presente, dándose cuenta que no perdieron la juventud sino que la estuvieron usando.

Decir que el desprendimiento es condición primera para abordar cambios pareciera ser una afirmación demasiado obvia y hasta casi tonta. Pero la experiencia cotidiana nos muestra que no es tan obvia ni tan tonta. En lo que atañe a las mujeres, existen situaciones muy puntuales donde la dificultad para desprenderse se ve reforzada por condicionamientos de género que las encierran en cárceles invisibles y vitalicias. No resulta fácil, por ejemplo, desprenderse del hábito de seguir siendo la "sostenedora" afectiva y material de hijos cuando éstos dejaron de ser niños hace tiempo. No son pocas las mujeres que fueron capaces de concretar muchos cambios respecto de los modelos tradicionales de sus madres que, sin embargo, sienten que el espacio que quedó vacante por la crianza ya cumplida son espacios y tiempos "vacíos", en lugar de considerarlos como espacios y tiempos "disponibles" para satisfacer deseos postergados o entusiasmos descubiertos.

Tampoco resulta fácil para muchas mujeres valorar y aceptar con agrado la propia imagen física de adulta cuando la sociedad patriarcal considera dicho cuerpo como un continente descartable, poco merecedor de placer y amor. En estas condiciones, el desprendimiento por parte de las mujeres de la imagen física juvenil -que es un desprendimiento necesario para aceptar los cambios físicos de la adultez sin vergüenza de sí misma- se convierte en una tarea ciclópea que pocas veces se logra y muchas otras se pretende disimular con cirugías lacerantes que a menudo terminan borrando lo más auténtico de sí mismas.

No menos difícil resulta desprenderse de hábitos que se volvieron invisibles de tanto repetirse. Una mujer comentaba: "Yo que soy una mujer moderna y feminista me la paso completando las frases que mi compañero no puede terminar o adivinando lo que empezó a buscar en la casa para facilitarle su encuentro. Creo que, en realidad, una les completa la frase a los maridos para que no se note que están 'gagá'. ¡Pero a mí nadie me acerca la frase! ¡Quedo como la gagá que soy! ¡A mí nadie me ayuda cuando abro la heladera y me pregunto qué diablos venía a buscar!"

Cerrando muy provisoriamente estas primeras reflexiones, diré que la dificultad humana para el desprendimiento de "lo que ya fue" adquiere para las mujeres una sobrecarga adicional que frena y limita sus capacidades para abordar cambios. Los mandatos patriarcales logran, entre otras cosas, transformar los roles de crianza en hipotecas vitalicias y el cuerpo adulto de la mujer en una carcaza vergonzante de la que sacarán provecho los productores de alimentos "light" y los cirujanos plásticos.

[índice]
Maruja Torres: Una periodista de todas las tallas




Compartir con tus amigos:
  1   2   3   4


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

    Página principal
Universidad nacional
Curriculum vitae
derechos humanos
ciencias sociales
salud mental
buenos aires
datos personales
Datos personales
psicoan lisis
distrito federal
Psicoan lisis
plata facultad
Proyecto educativo
psicol gicos
Corte interamericana
violencia familiar
psicol gicas
letras departamento
caracter sticas
consejo directivo
vitae datos
recursos humanos
general universitario
Programa nacional
diagn stico
educativo institucional
Datos generales
Escuela superior
trabajo social
Diagn stico
poblaciones vulnerables
datos generales
Pontificia universidad
nacional contra
Corte suprema
Universidad autonoma
salvador facultad
culum vitae
Caracter sticas
Amparo directo
Instituto superior
curriculum vitae
Reglamento interno
polit cnica
ciencias humanas
guayaquil facultad
desarrollo humano
desarrollo integral
redes sociales
personales nombre
aires facultad