La soledad de las personas mayores en los Centros de Dia. Un estudio de caso. IntroduccióN



Descargar 90.5 Kb.
Fecha de conversión26.03.2018
Tamaño90.5 Kb.

La soledad de las personas mayores en los Centros de Dia. Un estudio de caso.

1.INTRODUCCIÓN.

El objeto de esta comunicación es analizar la soledad de las personas mayores en los Centros de Día de la ciudad de Murcia, dentro de este sentimiento profundizamos en dos ejes centrales que son: la jubilación, y la viudez, factores que se producen a edades avanzadas, por eso el interés en ellos, porque no se quiere dar a entender, o sería absurdo pensar, que la soledad sólo se da en las personas mayores, o que estos dos factores son desencadenantes directos de este sentimiento. Pero sí que partimos de esos dos acontecimientos para analizarlos y escuchar el discurso de los mayores, y comprender desde su punto de vista, cómo pueden influir en lo que venimos refriéndonos a nuestro objeto de estudio. Por otra parte es importante, hacer una reflexión de las redes sociales y familiares de las personas mayores, puesto que en la vejez puede producirse diferentes sucesos adversos que pueden debilitar las redes sociales y familiares. Así con estos tres factores pretendemos conocer cómo los mayores los viven, y de qué manera puede influenciar en el sentimiento de soledad. Profundizando en este concepto, haciendo referencia además en la distinción de soledad objetiva y subjetiva, cómo lo describen los mayores, las diferentes connotaciones que se derivan de este, sin quedarnos solo en la superficie, dado la gran dificultad de definir este sentimiento, para nosotros, y para los verdaderos protagonistas: las personas mayores.



2. EL SENTIMIENTO DE LA SOLEDAD.

La vida en solitario de los mayores forma parte de una tendencia general en la sociedad española a la valoración del mantenimiento de la independencia personal (Requena, 1993; Meil, 2002: 100), pero es más frecuente entre los mayores que en otros grupos de edades. Tras perder la pareja, la permanencia en el propio hogar se presenta como una opción cada vez más preferida para las personas mayores en España. El 21,4% de la población de mujeres mayores y desciende en los hombres a 11,0%, debido a una esperanza de vida femenina que supera en casi siete años a la masculina, conduce a que la viudedad sea un fenómeno más frecuente entre las mujeres, y principal razón de importancia de la feminización de los hogares en los que convive una sola persona mayor; la proporción de mujeres y hombres en estos hogares es de 78,2% frente a 21,7% respectivamente (IMSERSO, 2008).

Se observa un mayor predominio de los sentimientos negativos entre personas mayores que viven solas, en especial del sentimiento de soledad. Pese a que no es lo mismo residir en soledad que sentirse solo o sola, pues lo primero es una situación de tipo objetivo que hace referencia a la ausencia de compañía en la vivienda y lo segundo es un sentimiento y por tanto subjetivo (Madrigal, 2000 citado en Pérez Ortiz), entre ambas situaciones, y a la luz de los datos, existe una clara relación. Un 59,2% de las personas mayores que viven solas declararon haberse sentido solas en las semanas anteriores a ser entrevistadas; sólo un 14,2% de las que cohabitan dijeron sentirse así (IMSERSO, op. cit.).

Rubio y Aleixandre (2001:23), sostienen que la soledad es uno de los estados psíquicos que todo ser humano ha experimentado lo largo de su vida. La soledad es una gran generadora de distancia que crece con los recuerdos. Desde la perspectiva científica es uno de los constructos más difíciles de definir, tal vez la primera distinción que podríamos hacer es la de ESTAR SOLO Y LA DE SENTIRSE SOLO. El aislamiento social, la carencia de redes sociales, la marginación, el desarraigo, pueden ir asociado al ESTAR SOLO, pero la verdadera soledad va asociada AL SENTIRSE solo, al sentimiento que ésta genera de nostalgia, tristeza, añoranza, etc., Aunque se esté materialmente acompañado de personas, una persona puede sentirse sola.

La vejez es uno de esos momentos en los que más fácilmente se puede experimentar la soledad. Por definición, esta etapa de la vida va acompañada de una sucesión de pérdidas, como el trabajo, el status social, el cónyuge, algunas capacidades físicas, etc., que facilitan la experiencia de la soledad.

Por eso se habla de soledad objetiva y soledad subjetiva. La primera hace referencia a la falta de compañía, donde se encuentran el 14% de las personas mayores que residen en sus domicilios y que no siempre implica una vivencia desagradable sino que puede ser una experiencia buscada y enriquecedora, aunque la mayoría de estas personas se han visto obligadas a ello. La soledad subjetiva, por otra parte, la padecen las personas que se sienten solas. (Bermejo, 2005). Es un sentimiento doloroso y temido por el 22% de las personas mayores y nunca es una situación buscada (IMSERSO, 2000).



3. LA JUBILACIÓN Y LA VIUDEDAD: FACTORES QUE MOTIVAN LA SOLEDAD.

La salida del sistema laboral es un ejemplo que conlleva a la soledad, cuando esta es experimentada como un acontecimiento de derrumbe, de caída vertiginosa, que afecta no sólo por la pérdida del poder adquisitivo, sino también por la pérdida del poder cultural, ya que los aleja del circuito productivo en su sentido más amplio.

Los adultos más afectados con el desencadenamiento de tantos efectos negativos son los que se encuentran sin familia nuclear, desvinculados de parientes y sin haber logrado cultivar una red de amigos.

Otros casos de derrumbe comienzan a partir de la viudez, ante la enfermedad y muerte del cónyuge, lo cual deja en soledad y sin lazos establecidos al otro miembro de la pareja. (Guerrini, 2010).



3.1. LA JUBILACIÓN.

Las personas jubiladas disfrutan de unos niveles cada vez más elevados tanto de ingresos como de salud (Bazo, 1999). Sin embargo, esto no quita que exista un porcentaje considerable de personas que acogen en mal grado la decisión, generalmente impuesta u obligada por las circunstancias, de abandonar para siempre su trabajo. En la mayoría de las ocasiones, son individuos muy vinculados sentimentalmente a su actividad profesional y que se hallaban satisfechos en su desempeño.



3.1.1. Factores condicionantes del proceso de jubilación.

El proceso de jubilación, como muestra de su enorme complejidad y variedad de significados, es interpretado de muy diversas formas por quienes lo experimentan.

Más aún, la lectura a que da lugar el cese de la actividad laboral suele presentar distintos matices, unos positivos y otros negativos, incluso para un mismo individuo.

Una de sus consecuencias más nefastas, qué duda cabe, tiene que ver con la aparición de la soledad subjetiva. Pero esta relación, en los casos en que se llega a producir, tiende a hallarse mediatizada por una serie de factores de naturaleza personal, familiar y social.

Entre los factores que podríamos calificar como moduladores de la relación entre jubilación y soledad, cabe mencionar esquemáticamente los siguientes:
- Un factor de importancia la jubilación, y que resulta además determinante en su adaptación a la nueva etapa de la vida que con ella se inicia, es el tipo de actividad que han desempeñado y, en general, la naturaleza del trabajo que abandonan: grado de cualificación, de esfuerzo físico, de gratificación personal, etc. La profesión anterior tiene un gran peso para concretar tanto la clase de actividades que realizan como su grado de participación social, aspectos que van a definir en gran medida su estilo de vida como jubilados.
- La posición económica resultante también tiene mucho que decir en este sentido, sobre todo en lo que respecta a las posibilidades de disfrute de la vida. La cuantía que alcanzan las pensiones suele guardar una estrecha relación con el estatus del trabajo realizado por las personas, así como con su nivel educativo. Es obvio pensar que si la salida del mercado laboral origina una reducción considerable de poder adquisitivo, la calidad de vida puede verse notablemente disminuida.
- La edad a la que se hace efectivo el abandono de la actividad laboral es otro factor capaz de dotar de sentidos bastantes dispares a la jubilación. La legal está fijada en los 65 años, aunque viene siendo relativamente frecuente su adelanto o, menor medida su retraso; el estado de salud y el tipo de trabajo realizado son variables fundamentales para concretar ese momento. La edad real de la jubilación tiene una trascendencia enorme cuando se la asocia, por ejemplo, al entorno familiar, habida cuenta de que la situación conyugal puede erigirse, según los casos, bien como salvaguarda de la soledad o bien como elemento precipitador de la misma.
- Por supuesto, la forma en que se toma la decisión: tanto el sentido de la jubilación como la adaptación material y emocional a la misma dependen en gran medida del tipo de decisión, voluntaria o impuesta, con que aquélla se produce. Si el abandono de la actividad profesional es deseado y previsto, las posibilidades de que concurran una valoración positiva de la jubilación y el éxito final en el proceso de adaptación ganan muchos enteros.

Pero si, por el contrario, la salida del mercado de trabajo ha sido obligada, indeseada y precipitada, las secuelas negativas que provoca sobre las condiciones y el estilo de vida de los individuos puede ser verdaderamente graves.


- El estado de salud de la persona, en un doble sentido; de un lado, como factor capaz de precipitar o bien retrasar el momento de la jubilación; de otro, como elemento que puede favorecer o en cambio limitar la realización de determinadas actividades y la cantidad de contactos sociales. La salud, según han reiterado varias encuestas realizadas (INSERSO, 1990; INSERSO, 1995), es el aspecto que más preocupación despierta entre nuestros mayores.
- La situación conyugal y familiar cuando se produce la desvinculación del trabajo, por su parte, condiciona tanto el proceso inicial de adaptación a la jubilación como la orientación que adopta a partir de entonces el estilo de vida de los individuos. Ya hemos señalado la importancia del estado civil en la asimilación del rol de jubilado, así como en el disfrute de esta nueva etapa. Pero además de la existencia o no de pareja, serán fundamentales las relaciones que se mantengan con los hijos, los nietos u otros familiares, si se poseen, la distancia en que éstos habitan, etc.
- No se puede pasar por alto, en última instancia, la forma de ser de los individuos. Los rasgos definitorios de su personalidad suelen marcar de salida la capacidad de adaptación a la jubilación. La iniciativa propia, junto al abanico de posibilidades familiares y sociales, acaban determinando las actividades de dedicación del tiempo, así como los nuevos marcos alrededor de los cuales se establecen las relaciones sociales. La asimilación del hecho en sí que supone el retiro laboral, asimismo, depende también de la manera de ser de cada cual.
3.2. LA VIUDEZ.
La muerte del cónyuge representa para las personas mayores una tremenda fractura en su trayectoria vital, una de las experiencias más estresantes a las que deben enfrentarse, capaz de causar cambios transcendentales en su funcionamiento psicosocial (Caserta, Lund, y Rice 1999), entre los cuales destaca la pérdida de autoestima (Van Baarsen, 2002). Incluso ha llegado a definirse como un evento más traumatizante que la jubilación (Caradec, 1998). Y ello porque, tras un amplio período de relación matrimonial, que en gran parte de los casos se extiende durante décadas, pasan de repente a una etapa totalmente distinta definida por la falta del sostén conyugal tanto en el plano instrumental como en el afectivo (Dimond, Lund y Caserta , 1987; Ducharme, 1994). Se ha demostrado asimismo que quienes cuentan con peores niveles de renta y de ingresos sufren sobremanera dichas dificultades (Weber y de Vries, 1995).
Como expresa Iglesias de Ussel (2001) en su trabajo “La soledad en las personas mayores: influencias personales, familiares y sociales. Análisis cualitativo”, la pérdida del esposo o esposa, supone una gran ruptura a nivel personal, familiar y social:
- En el terreno personal, para comenzar, son más que evidentes las dificultades que plantea a los mayores tanto la asimilación del hecho luctuoso como la adaptación anímica a un tipo de vida muy diferente al que venían manteniendo hasta entonces. Las secuelas que motiva el enviudamiento se centran en la esfera emocional: desilusión por la vida, malestar psicológico, insomnio, depresión. Según Vera y Bote (2007) la pérdida del amparo y la intimidad que proporcionaba la relación conyugal, en bastantes casos persiste un recuerdo obsesivo por la pareja. Otras causas capaces de impulsar la soledad interna son la propensión hacia el recuerdo obsesivo del cónyuge y en general de los familiares etc. (López, 2005); pero también en la material, y baste citar las limitaciones domésticas que afectan a una proporción alta de hombres nada más perder a su esposa, dada la escasa o nula preparación que atesoran en la realización de las tareas del hogar.

- A nivel familiar, de otra parte, la viudez significa la quiebra del matrimonio y de la consiguiente relación de pareja como circunstancia más negativa.

Hay que tener en cuenta que, aunque no ocurra así en todos los casos, lo más común es que los hijos se encuentren ya emancipados, por lo que la persona mayor pasa de pronto de un estado de convivencia exclusiva con el cónyuge, bastante propicio para la felicidad conyugal, a otro radicalmente distinto. De ahí la magnitud de los efectos que acarrea esta ruptura cuando ocurre en la vejez, empezando por la nueva forma de convivencia que habrá de elegir el mayor, sea formando un hogar unipersonal, pasando a corresidir con la familia o ingresando en alguna residencia. El sentimiento de soledad, en cualquiera de estas situaciones, es una firme amenaza.


-Por último, también a nivel social la viudez viene a representar una profunda alteración, alteración que conlleva en muchas facetas pérdidas y en otras cuando menos un cambio sustancial. Es frecuente, por ejemplo, que buena parte de las actividades de ocio que se disfrutaban junto al cónyuge cesen con carácter inmediato y definitivo. Las propias amistades, experimentan un giro muy significativo ya que los mayores son propensos a alejarse de las antiguas amistades matrimoniales para rodearse de otras personas que, por regla general, comparten su mismo estado de soledad conyugal y ausencia de relación amorosa. El empobrecimiento de la actividad social a raíz del enviudamiento, capaz de derivar en episodios de aislamiento, es otro importante factor que señalaremos como origen de la soledad.
4. RELACIONES SOCIALES Y FAMILIARES.

La vejez así planteada, puede percibirse como una pérdida, y esa ruptura en lo que respecta a las relaciones sociales, está determinada por la conjunción de una serie de factores tales como el alejamiento de las relaciones personales establecidas en el trabajo (con la pérdida del rol laboral), la carencia afectiva percibida en cuanto a la relación con los hijos (nido vacío: el primer acontecimiento importante al que se suelen enfrentar las personas mayores es el abandono del hogar por parte de los hijos para iniciar una vida independiente). Los padres esperan que éstos les presten la ayuda necesaria cuando sufran algún proceso de dependencia o enfermedad, y el incumplimiento de este deber puede deteriorar las relaciones paternas filiales y originar sentimientos de indefensión y soledad, (Rodríguez, 2009 y Serra, Dato y Leal, 1988, citado en Meléndez, 1999), y la escasez en lo que se refiere a las relaciones con parientes y amigos que se van dejando por el camino como consecuencia de la distancia o la muerte. Así vista, la vejez, implica una transición negativa hacia la soledad y el desconcierto, de tal manera que para su adecuada adaptación las personas deberán reestructurar muchas de sus rutinas diarias y reorientar sus estructuras cognitivas y conductuales hacia patrones diferentes de comportamiento para una mejor integración y socialización en la etapa que están viviendo (Meléndez,1999).

Aunque las relaciones con los hijos son importantes, parecen tener menor influencia en el bienestar y satisfacción de los mayores que las relaciones con los amigos. Hay dos factores que pueden ayudar a explicar este hecho, por un lado, estar con los amigos es más estimulante que estar con la familia, ya que supone una socialización activa y una conversación intelectualmente estimulante, y por otro lado, al menos para una gran mayoría de viudos mayores se produce una inversión de poder en su relación con sus hijos, que puede ser a causa del estrés, al ser las mayores sobrecargados por los hijos (Larson, 1986, citado en Hoffman, 1996).

La amistad suele ser una relación única porque las personas eligen a sus amigos, lo cual es de especial importancia para los ancianos quienes pueden sentir que pierden el control sobre sus propias vidas en muchas otras áreas; disfrutan más del tiempo que pasan con sus amigos que el que pasan con su familia, los amigos son un baluarte contra el estrés físico y mental ayudando a manejar mejor las crisis y cambios de la vejez. La moral de los mayores suele de depender de la frecuencia con la que ven a sus amigos e hijos. (Papalia, 1997).



5. METODOLOGÍA DE INVESTIGACIÓN

Esta investigación parte de la situación vivida y experimentada por las personas mayores de los Centros de Día de la ciudad de Murcia, según experimentan estos la soledad, y los factores de la jubilación y la viudedad y como afecta a su vidas diarias, así como el conocimiento de los profesionales de los Centros sobre el tema.

Se trata de una investigación de carácter cualitativo, la recogida de datos a través de la técnica del grupo de discusión a las personas mayores y la entrevista en profundidad a los profesionales de los Centros, estará centrada en el tema de la soledad y la repercusión en diferentes factores de sus vidas.

La hipótesis de la que partimos es la siguiente:



  • Existe sentimiento de soledad en las personas mayores que acuden a los Centros de Día.

Esta hipótesis conlleva los siguientes objetivos tanto generales como específicos:

1) Objetivo General.

Conocer los factores que producen la soledad en los usuarios de los centro de día.

- Objetivos específicos.




  1. Investigar acerca los factores relacionados con la jubilación



  1. Investigar acerca de los factores relacionados con la viudez.




  1. Investigar acerca de los factores relacionados con las relaciones sociales.


2) Objetivo General.

Investigar de qué manera influyen los centros de día de mayores en paliar el sentimiento de soledad y afianzar la red social de las personas mayores pertenecientes al mismo.
- Objetivos específicos:


  1. Analizar cómo a través del centro de personas mayores se establecen relaciones sociales.

Se realizará una investigación de tipo exploratorio. Este tipo de investigación se utiliza cuando se conoce poco del problema y tratamos de establecer un primer contacto que nos permita una investigación más profunda posterior.

Se utilizará una muestra no probabilística, también llamadas muestras dirigidas, constituyen un procedimiento de selección informal. Son utilizadas en un gran número de investigaciones y su valor es más bien para estudiar un grupo o una comunidad. Presentan una limitación y es que los datos que encontramos en la muestra no pueden generalizarse a una población, al menos en un sentido probabilístico. Por lo general en estas muestras, la elección de los sujetos no corresponde a criterios de probabilidad, sino a una decisión del investigador. Es decir no todos los sujetos tienen la misma probabilidad de ser elegidos.

Las personas entrevistadas han sido seleccionadas según criterios muy concretos basados en su capacidad para responder algunas de las cuestiones formuladas en los objetivos propuestos en este trabajo de investigación. Siendo la elección de dichas personas para los grupos de discusión, las que respondían a los siguientes criterios:


  1. Personas con edad comprendida entre 60 y 80 años.

  2. Usuarios de Centros de día.

  3. Jubilados.

  4. Viudos (una parte de ellos).

Para las entrevistas a los profesionales:

  1. Conocer la temática de la que hacemos el estudio.

  2. Conocer y tener un contacto frecuente con las personas mayores de los Centros, objeto de nuestro estudio.

Nuestra pretensión es conocer la realidad social de estos mayores tal y como ellos mismos la interpretan; además, expresada en sus propias formas y vocabulario; buscábamos también que fuesen ellos quienes resolvieran sobre los asuntos a exponer y sobre el modo de conducir sus opiniones en el curso de los debates; y ello, claro está, dentro siempre del pertinente control de la situación por parte del preceptor que recomienda (Ibáñez ,1986). Nada mejor entonces que acercarnos y escuchar a los protagonistas aprovechando las posibilidades que ofrecen las técnicas cualitativas, donde el investigador es sujeto en proceso siguiendo una estrategia concreta (Ibáñez, 1989).

Dicho lo anterior, se ha realizado seis grupos de discusión, dónde pretendemos delimitar entre la edad, y los factores de viudez y jubilación, dos grupos eran jubilados/as de entre 60 y 80 años, hombres y mujeres, y los otros dos grupos formados con las mismas características que el anterior, salvo una nueva característica, que además son viudos/as. También se han realizado entrevistas en profundidad a los profesionales de los centros.



6.ANÁLISIS DE DATOS.

  1. OBJETIVO GENERAL: Conocer los factores que producen la soledad en los usuarios del centro de día.

Comenzamos este análisis por el concepto que tienen los mayores de los centros sobre la soledad, sobre todo la definen en el plano emocional, psicológico y subjetivo más que en el sentido objetivo, la mayoría de estos la relacionan con el sentimiento de tristeza, pérdida de un ser querido, falta de relaciones sociales, malestar, entre otras :


Vacío muy grande, muy duro”. (Mujer, 79 años, viuda, vive sola).

Un sentimiento muy malo, yo estoy 3 años sola, de día y de noche, eso es muy duro, y sola porque mis hijos tampoco están cerca”. (Mujer, 80 años, viuda, vive sola).

Se puede decir que las personas mayores saben diferencian entre la soledad objetiva y la soledad subjetiva. La diferencia entre “estar solo y la de sentirse solo”. El aislamiento social, la carencia de redes sociales, la marginación, el desarraigo, pueden ir asociado al “estar solo”, pero la verdadera soledad va asociada “al sentirse solo”, al sentimiento que ésta genera de nostalgia, tristeza, añoranza, etc., Aunque se esté materialmente acompañado de personas, una persona puede sentirse sola:
Puede haber soledad en el aspecto físico, o soledad mental, que aunque estés rodeado de gente, bien porque te cueste trabajo relacionarte, o porque te rechacen, la soledad es desagradable, es una marginación, es un sentimiento de tristeza melancolía, soledad social, no tienes a quien acudir, ni relacionarte en tu medio social”. (Hombre, 63 años, soltero, no vive solo).

Para los profesionales del centro entienden la soledad en los mayores de la siguiente manera:

No solo no estar ocupado, sino no tener la mente ocupada, el miedo abrumante que tienen estos a la hora de quedarse solos” (Monitor del centro).

El concepto de soledad es igual para todos, algunos de los mayores viven con su familia y sienten soledad y otros viven solos y no padecen soledad”. (Profesora de tai-chi).

Los factores o acontecimientos que pueden determinar ese sentimiento de soledad son sobre todo la pérdida de seres queridos, no tener relaciones, sobre todo familiares, en especial con los hijos, es lo que más se aprecia en las palabras de los mayores, ya que se ha podido apreciar que para estos es un la familia es el principal motor de la vida diaria y lo que más ayuda a paliar la soledad de las personas mayores:
La pérdida de mi mujer, es lo peor, no tengo a nadie dónde acudir, no tenemos hijos, solo tengo una hermana”. (Hombre, 64 años, viudo, vive solo).

Yo me siento muy sola de mis hijos, me da mucho dolor y tristeza de ver que mis hijos no se preocupan por mí”. (Mujer, 70 años, casada no vive sola).

OBJETIVOS ESPECÍFICOS

1.Investigar acerca los factores relacionados con la jubilación.
La mayoría de los participantes de los grupos de discusión expresan afrontar la jubilación de manera positiva, alegre, y esperada; pero dejan ver que lo peor es adaptarse y organizarse, eso es lo que más les ha costado a los mayores objeto de nuestro estudio, hay que distinguir entre los que han tenido una jubilación esperada, o de forma inesperada, por enfermedad u otras circunstancias, porque para estos últimos, les ha sido más difícil la adaptación,

Mi jubilación fue obligada, por motivos de enfermedad, lo pase fatal, no poder hacer lo que uno quiere”. (Mujer, 62 años, casada, no vive sola).

Yo lo pase mal, no me quería jubilar, lo hice por mi marido, mis hijos y la crisis que estaba entrando, yo no podía estar en mi casa todo el día, necesito estar ocupada, y en el centro conoces a gente, y me sirvió mucho”.(Mujer, 63 años, casada, no vive sola).

Es una etapa de nuestra vida, y hay que estar preparado, porque sabes que va a venir, me jubile voluntario y estaba preparado, y esto me supuso felicidad, jubilo, descanso, lo malo es cuando es improvisado”. (Hombre, 63 años, soltero, no vive solo).

La proliferación de sentimientos de soledad en la vida de los mayores, en cualquiera de estos contextos, suele ser el resultado en última instancia de la jubilación. Desde luego, el riesgo para su aparición es muy superior en estos casos que en aquellos otros en que las personas tienen bastante bien definidas sus inquietudes y disfrutan de una perfecta distribución del tiempo entre todas ellas, de tal forma que se sienten realmente activas y con un rol bien valorado.

El principal fallo es no saber organizar el tiempo, al principio es una sensación rara, yo siempre he sido muy activo, y de repente dejas de hacer todo lo que antes hacías y la gente no se adapta, me costó adaptarme”. (Hombre, 68 años, casado, no vive solo).

No están preparados para jubilarse, crisis angustia, el cambio del sistema, la organización del tiempo, la mayoría de los mayores no se adaptan y tienen hábitos poco saludables”. (Monitor del centro).

2. Investigar acerca de los factores relacionados con la viudez.

La defunción del cónyuge es el suceso más decisivo en lo que hace al padecimiento de la soledad. La viudedad, para quien había contraído matrimonio o vivía en pareja, suele ser, efectivamente, el principal desencadenante del sentimiento de soledad en las edades avanzadas. Esto es así porque tras varias décadas de vida matrimonial (por lo general), desaparece de pronto la compañía y la afectividad que hasta entonces venía proporcionando la figura conyugal, dando pie a problemas personales de adaptación a la viudedad de tipo no únicamente emocional sino también material y relativos a la gestión del tiempo. Puede llegar a darse una importante desilusión por la propia vida.

Vacío muy grande, cubierto por mis dos hijos”. (Mujer, 86 años, viuda, si vive sola).

Triste pero hay que echarle narices, se le echa de menos y te quedas hundida, es como aprender a caminar con una pierna, sin tener sentimiento de culpa”. (Mujer, 71 años, viuda, vive sola).

Al principio muy mal, pero gracias a mis hijos, que ahora estoy con ellos, son los que me lo hacen todo, pues uno lo va pasando”. (Hombre, 80 años, viudo, no vive solo.)

Es difícil la adaptación de estos, el cambio de la familia, lo duro que es la adaptación para ellos”. (Monitor del centro).

Una de las principales consecuencias de la viudedad es la reducción de actividades sociales, participación social y actividades de ocio y tiempo libre que generalmente solían hacer con otros matrimonios. Gran parte de las actividades de ocio y tiempo libre que solían realizarse junto al cónyuge, como el disfrute compartido con otros matrimonios de los días de fiesta o las vacaciones, se ven así interrumpidas, cuanto menos de forma temporal.

Claro que cambia todo, antes yo iba a todos lados con ella, cuando falleció todo se terminó”. (Hombre, 80 años, viudo, no vive solo).

Si cambia, antes siempre estábamos reuniéndonos toda la familia, y cuando ella murió, se acabó todo, e incluso con otras parejas con las que salíamos”. (Hombre, 83 años, vive solo).

Cambian las actividades que realizaban, les cuesta mucho cambiar las relaciones familiares, por las no familiares, es por eso buen recurso el centro”. (Monitor del centro).

Por consiguiente los participantes de los grupos de discusión afirman que por lo general se acuerdan de sus parejas durante todo el día, pero que hay momentos en los que se hace la ausencia más dura, a la hora de la comida, por la noche, o cualquier hecho les puede hacer presente su recuerdo, como una fecha señalada o una canción:
A todo momento me acuerdo de él, pero el simple hecho de escuchar una canción me hace recordarlo, y me pongo triste”. (Mujer, 71 años, viuda, vive sola).

La noche es lo que peor llevo, cuando ceno, ya estoy en mi casa sola, y llega la hora de dormir, pues me acuerdo de él, y a veces me emociono”. (Mujer, 80 años, viuda, vive sola).



3. Investigar acerca de los factores relacionados con las relaciones sociales.

Las relaciones con los familiares según el discurso de los mayores son en general buenas, mantienen contacto con ellos, y se ven habitualmente. Las relaciones más comunes son la de los hijos, y nietos, pero estos opinan y lamentan, que estos están muy ocupados, con estudios, trabajo etc., y que casi no tienen tiempo de estar con ellos, pero que entienden esta situación:


Mi nieta solo hace estudiar, estudiar, estudiar, ahora tienen que estudiar mucho, si yo no voy a su casa, es que no los veo”. (Mujer, 79 años, viuda, vive sola).

El sentido de la familia ha cambiado, las relaciones familiares han cambiado, y los mayores lo expresan así, muchos no tienen las relaciones con hijos y familia que les gustaría”. (Monitor del centro).

Algunos de estos mayores confiesan tener pocas relaciones con los hijos, o les reprochan ser consideradas por interés (como cuidar a los nietos). La escasez de apoyo que reciben, sea real o percibido, desde la familia es capaz de motivar entre las personas mayores una profunda sensación de abandono. En efecto, aunque desarrollen una vida cotidiana con total autonomía, éstas necesitan saber que podrán contar con la ayuda de los familiares cuando lo necesiten. Es por ello que si llegan a sufrir o siquiera a observar signos de desatención, la tristeza puede afectar a su estado de ánimo, por lo que el riesgo de verse afectados por el problema de la soledad es ciertamente elevado.
Mi hija no me llama para nada, antes cuando le cuidaba a mis nietos, sí, pero ahora como son mayores, ya no me necesitan”. (Mujer, 70 años, casada no vive sola).
Pero en la mayoría se sienten muy apoyados por estos, en las diferentes circunstancias, los que peor lo llevan son los viudos, o los de mayor edad:
Estupenda, sin problemas”. (Hombre, 63 años, soltero, no vive solo).

Mis hijos están deseando que sea fin de semana, para estar juntos, y mi mujer me acompaña mucho, es como yo”. (Hombre, 68 años, casado, no vive solo).

Están muy encima mío, por lo de la jubilación, sobre todo mis hijos y mi marido”. (Mujer, 63 años, casada no vive sola).

Una de las principales quejas de los mayores es la escasa o nula relación que mantienen con el vecindario. Las relaciones vecinales se añoran mucho dada la importancia que puede llegar a representar como fuente de intercambio de información y apoyo social, sobre todo cuando se vive en solitario.

Hay diferencias entre los que vivimos en pisos o en casas, yo vivo en piso y no tengo relaciones con ellos”. (Mujer, 79 años, viuda, vive sola).

Son muy diferentes con respecto al pasado, solo nos saludamos y ya está, antes nos reuníamos todos en la puerta, y lo pasábamos muy bien, mayores y pequeños”. (Mujer, 82 años, viuda, vive sola).

OBJETIVO GENERAL: Investigar de qué manera influyen los centros de día de mayores en paliar el sentimiento de soledad y afianzar la red social de las personas mayores pertenecientes al mismo.
Podemos decir según el discurso de los mayores que el centro y lo que en este se desarrolla si ayuda a paliar el sentimiento de soledad, pero en sus palabras se entiende este como la manera de mantenerse ocupados realizando actividades en la mayoría de los casos, que es en su fin también el de reducir la soledad en algún momento del día.
OBJETIVOS ESPECÍFICOS:

1.Analizar cómo a través de los centros de personas mayores se establecen relaciones sociales.
Por lo general los mayores establecen muchas relaciones dentro del centro, y conocen a gente nueva, les sirve como vínculo entre ellos y otras personas, pero pocos afirman mantener estas fuera de este, o crear una relación más íntima y profunda, aunque confiesan que le han beneficiado mucho, y que tienen muchas cosas en común:
El centro, sirve como vinculo para esas personas que por diferentes razones se sienten solos y le falta ese empujón para salir de sus casa, al venir a los talleres, les sirve de excusa para salir; y así mantener o hacer nuevas relaciones”. (Monitor del centro).

Amigos íntimos aquí no tengo, pero me relaciono con todos”. (Mujer, 79 años, viuda, vive sola).

Yo me relaciono más dentro del centro con gente que fuera, porque esto es un centro de reunión, hablas con unos y con otros”. (Hombre, 68 años, casado, no vive solo).

La gente con la que me reúno aquí, la he conocido aquí, y me han servido para empezar a caminar y salir, porque hace tres años que falleció mi marido, y yo me recogí en mi casa, me costó mucho salir, y el venir aquí, asistir a talleres, me impulsa hacer cosas que me gustan y salir a la calle”. (Mujer, 71 años, viuda, vive sola).

Y a la pregunta de si podría el centro realizar algo más que les ayudara a afrontar la soledad y los factores de jubilación y viudedad, la mayoría de estos coinciden en que el centro para ello está completo en cuanto a actividades y talleres, algunos dan algunas alternativas que podrían darse:
Talleres para afrontar la vejez que no estamos preparados para este camino”. (Hombre, 83 años, vive solo).

Se podría añadir algo de convivencia para ir todos los mayores del centro”. (Hombre, 68 años, casado, no vive solo).

Que se diera a conocer lo que hacemos el centro fuera de este, llevándonos las actividades fuera a la calle”. (Monitor del centro).

7. CONCLUSIONES.

En primer lugar, hay que destacar que por lo general los mayores de los Centros de día, no se sienten solos, únicamente una minoría de personas mayores declaran vivir bajo un sentimiento continuo de soledad. No debe extrañarnos que en los grupos de discusión que hemos realizado hayan aparecido pocos testimonios de mayores que declararan estar sumidos en una profunda y duradera soledad.

Aunque algunos, si puede decir, que experimentan esta soledad. Nos referimos a viudos/as que confiesan sentirse solos en determinados momentos o bajo circunstancias especiales, pero que a la vez afirman ser capaces de superar o aliviar este problema generalmente por sus propios medios, o al menos de saber aguantarlo y afrontarlo. “Yo estoy viuda y es una soledad grandísima, mi hija se vino a vivir conmigo un tiempo, pero mis hijos tienen sus vidas, aunque cuando los necesito están ahí”. (Mujer, 78 años, viuda, vive sola)

Podemos decir así que la viudez, es vivida como uno de los trances más amargos de la existencia humana, está impregnada de efectos negativos para quienes la sufren. Uno de ellos es el sentimiento de soledad. Su padecimiento suele darse además, en un porcentaje bastante elevado de casos, con independencia del apoyo que estén recibiendo por parte de familiares, del vecindario y de las amistades próximas, cuya ayuda no alcanza sino a proporcionar algo de consuelo ante el dolor sobrevenido (Iglesias de Ussel, op. cit.).

Analizando las circunstancias que de forma directa o indirecta favorecen o se asocian con el sentimiento de soledad en la población mayor viuda, los cambios que comporta el nuevo estado civil afectan a nivel personal, familiar y social, y suelen ser difíciles de asimilar dado además el carácter acumulativo con que se producen. Surge entonces la necesidad de adaptarse a una realidad totalmente nueva, emprendiéndose un proceso de reorganización de la vida no exento de complicaciones. La lejanía de los hijos y la pobreza relacional son dos de los hándicaps principales en lo que hace a la aparición del sentimiento de soledad, que podrá verse agravado además por la existencia de algún problema de tipo personal en la adaptación a la viudedad, como la desilusión por la vida o la falta de motivación para seguir adelante sin la pareja. El hecho de verse solos de un día para otro en lo que hasta entonces había sido el hogar familiar plantea a las personas mayores unas exigencias de tipo emocional a las que cuesta un mundo sobreponerse.

El sacrificio anímico tiende a ser máximo y la situación muy dura de superar, debiéndose apelar como principal recurso a la entereza propia ya que, a estas alturas de sus vidas, los hijos se encuentran emancipados y dedicados plenamente a sus respectivos núcleos familiares (López, op. cit.). El miedo a la soledad en el futuro y la incertidumbre de cuál será la reacción de los hijos ante circunstancias difíciles de la vida como la propia viudez o el deterioro de la salud, son factores que de un modo u otro condicionan actitudes y comportamientos en la vejez. La independencia de los hijos, que han formado ya sus respectivos núcleos familiares, unido a circunstancias vitales como la jubilación, lleva a muchos mayores a replantearse su lugar y su función en la vida. De manera casi espontánea, se comienza a cuestionar a partir de entonces los nuevos roles que deben desempeñar tanto dentro de la familia como de la sociedad (Iglesias de Ussel, op. cit.).

Yo estoy sola y me siento sola, mis hijos están lejos en sus cosas, entonces me da por arrinconarme y llorar, y a veces salgo y me distraigo”. (Mujer, 71 años, viuda, vive sola).

Pérdida de seres queridos, no verte querida, falta de comunicación, la tele quita mucha comunicación en la familia”. (Mujer, 66 años, casada, no vive sola).
Por otro lado, la jubilación, puede ser otro factor que puede desencadenar en soledad, pero en los palabras de los mayores, se aprecia que el principal problema de este hecho, es la mala adaptación y sobre todo la organización del tiempo, también depende mucho de la situación y la forma en la que se llega a la jubilación, si es de forma voluntaria o impuesta. Según las reflexiones de los mayores, si es de forma impuesta (por ejemplo, por enfermedad), se sufre mucho más y esta adaptación es mucho peor.

Algunos mayores, le vine la jubilación inesperada y para estos el trauma es mayor, se sienten desorientados”. (Profesora de tai-chi).

Así, de la misma manera, se rompe con el vínculo de relaciones laborales, pero estos confiesan poder dedicarles más tiempo a la familia, y a los amigos. Se declaran más libres y que disponen de más tiempo para realizar las cosas que le gustan, pero esto se empieza a dar después de algún tiempo pasada el periodo de adaptación a la jubilación.

A todo lo anterior con respecto a la jubilación hay que añadirle, el problema económico. En la actualidad cabe destacar la situación desventajosa en que se encuentran los jubilados respecto a la población en edad de trabajar, lo cierto es que durante las últimas décadas su posición económica, en términos globales, ha mejorado sustancialmente (Ayala, 1998). Resulta evidente, sin embargo, la pérdida de poder adquisitivo que sufre gran parte de los individuos tras abandonar el mercado laboral: el cambio del salario a la pensión suelen implicar una apreciable reducción de ingresos. El análisis del estado económico de nuestros mayores, en todo caso, pone de manifiesto la existencia de una gran disparidad de situaciones entre unas personas y otras (Pérez Ortiz, 1996).

Aunque los mayores expresan estas dificultades respecto al nivel de ingresos diversos autores expresan que esta situación ha mejorado con respecto a las anteriores generaciones. Los jubilados que representan la «nueva vejez», cuyo análisis comienza a centrar el interés de un número creciente de investigaciones sociológicas, que coinciden en destacar los mayores recursos materiales, económicos y sociales que disfrutan quienes la conforman en comparación con las generaciones precedentes (Bazo, 1996). Enriquecer la última etapa de la vida, aportando sentido y bienestar a la existencia de nuestros mayores, es el gran objetivo que la sociedad debe ahora plantearse. Y para lograr este propósito habrá que tenerse en cuenta no sólo los aspectos biológicos del envejecimiento sino también los factores sociales y del entorno, así como los propios sentimientos de bienestar de las personas.

Yo estaba deseando jubilarme, me ha venido muy bien, pero lo que llevo peor es no tener más dinero para poder disfrutar, ahora que tengo el tiempo.”. (Mujer, 82 años, viuda, vive sola).

Pero si hay un rasgo capaz de definir bien a la soledad, éste es su complejidad, sus múltiples facetas y significados. Según lo interpretan los mayores, soledad puede ser sinónimo de falta de pareja, de indefensión, de hogar unipersonal, malas relaciones con los hijos y, por supuesto, de un sentimiento subjetivo. Pero también es asociada a rasgos positivos, sobre todo cuando es deseada. Es muy indicativo que incluso una misma persona llegue a mencionar ambas caras de la soledad de modo inmediato cuando trata de definirla.

Vacío muy grande, al perder a mi marido, muy duro”. (Mujer, 79 años, viuda, vive sola).

A veces se necesita la soledad en su justa medida, yo la necesito, para pensar, paseo solo y me escapo”. (Hombre, 68 años, casado, no vive sola).
Las estrategias y recursos más frecuentes con que las personas mayores suelen hacer frente a la soledad, son, por un lado, las iniciativas personales que emprenden con más asiduidad para tal fin: como salir a la calle, ponerse la televisión, evadirse en los recuerdos positivos, y, por otro lado, el protagonismo que asume la familia en el suministro de apoyo material y afectivo.

Me quede hundida total, pero tienes hijos, y por ellos tienes que mirar para adelante, y adaptarte lo mejor posible” (Mujer, 74 años, viuda, no vive sola).

Además, se hace en sus discursos hincapié en la importancia que poseen las redes sociales extrafamiliares.

Pues yo me reúno con mis amigas, y salimos juntas, y nos contamos las penas” (Mujer, 82 años, viuda, vive sola).

“Yo me reúno con mis amigos, para jugar al dominó y otras cosas, y se habla de nuestras cosas”. (Hombre, 80 años, viudo, vive solo).

La suma de todos estos recursos constituye, evidentemente, la mejor herramienta en la lucha contra la soledad, y ello tanto en lo que respecta a su prevención como a la reducción de su incidencia. Es por eso la utilización del Centro de Día uno de los recursos de los que más utilizan, y que más beneficio expresan estos, para evitar la soledad, pues es en este, en el que además de asistir a determinadas actividades y talleres, es donde más se relacionan con personas, y les sirve como vinculo y punto de encuentro entre estos.

Yo vengo a todos las actividades que puede, me ayuda mucho, y estoy con gente”. (Mujer, 71 años, viuda, vive sola).

8. .BIBLIOGRAFÍA.

- Ayala Cañón, L. (1998). Cambio demográfico y pobreza. En Las condiciones de vida de la población pobre en España. Madrid: Fundación FOESSA.

- Bazo, M. T. (1999). Políticas sociosanitarias y el debate entre público y privado. En M. T. Bazo, Envejecimiento y Sociedad: Una Perspectiva Internacional. Madrid: Médica Panamericana.

- Caradec, V. (2001). Sociologie de la Vieillesse et du Vieillissement, París: Armand Colin.

- Caserta, M. S.; Lund, D. A., y Rice, C. J. (1999). Pathfinders: a self-care and health education program for widows and widowers. The Gerontologist, 39: 615-620.

- Dimond, M.; Lund, D., y Caserta, M. (1987). The role of social support in the first two years of bereavement in an elderly sample. The Gerontologist, 27:599-604.

- Guerrini, M.E. (2010). La vejez. Su abordaje desde el Trabajo Social. Margen del Trabajo Social y Ciencias Sociales. httpwww.margen.orgsuscrimargen57guerrini57.pdf. Fecha de localización: 6 de enero del 2013.

- Hoffman, L.; Paris, S. y Hall, E (1996). Psicología del Desarrollo Hoy. Madrid: McGarw-Hill.

- Ibáñez, J. (1986). Más allá de la sociología: el grupo de discusión. Madrid: Siglo XXI.

- Ibáñez, J. (1989). Cómo se realiza una investigación mediante grupos de discusión. En M. G. ª. Ferrando, J. Ibáñez y F. Alvira, El análisis de la realidad social. Métodos y técnicas de investigación. Madrid: Alianza.

- Iglesias de Ussel, J. (2001). La calidad de vida en las personas mayores; influencias personales, familiares y sociales. Análisis cualitativo. Madrid: Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales.

- IMSERSO (1990). La tercera edad en España: necesidades y demandas. Madrid: Ministerio de Asuntos Sociales.

- IMSERSO (1995). Las personas mayores en España. Perfiles. Reciprocidad familiar. Madrid: Ministerio de Asuntos Sociales.

- IMSERSO (2000). Las personas mayores en España. Informe 2000. Madrid: Instituto de Migraciones y Servicios Sociales.

- IMSERSO (2008). Informe de las personas mayores en España. Madrid: IMSERSO.

- López, J. (2005). Personas viviendo solas. Madrid: IMSERSO.

- Meil, G. (2002): Individualización y solidaridad familiar. En VV. AA., La sociedad: teoría e investigación empírica. Madrid: CIS.

- Meléndez, J. C. (1999) Percepción de relaciones sociales en la tercera edad. Psicogeriatría, 15 (1): 28-32.

- Pérez Ortiz, L. (1996). La posición económica de los ancianos españoles. Revista Española de Investigaciones Sociológicas, 73: 149-176.

- Papalia, D y Olds, S. (1997). Desarrollo Humano. Bogotá: McGarw-Hill.

- Requena, M. (1993). Formas de familia en la España contemporánea. En L. Garrido y E. Gil Calvo, Estrategias familiares. Madrid: Alianza.

- Rodríguez, M. (2009). La soledad en el anciano. Gerokomos, 20(4): 159-166. : http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1134928X2009000400003&lng=es.  http://dx.doi.org/10.4321/S1134-928X2009000400003. Consulta: 31 febrero de 2013.

- Rubio, M. y Aleixandre, M (2001). Un estudio sobre la soledad en las personas mayores: entre el estar solo y sentirse solo. Revista Multidisciplinar Gerontología, 11(1): 23-28.

- Sánchez Vera, P. y Bote, M. (2007). Los mayores y el amor. Una perspectiva sociológica. Valencia: Nau Libres.



- Wewer, N., y De Vries, B. (1995): The long-term effects of later life spousal and parental bereavement on personal functioning. The Gerontologist, 35: 637-647.



Catálogo: files -> congress
congress -> Las noticias televisivas españolas en las cadenas generalistas y la temática del acoso
congress -> ¿Qué funciones desarrollan las aplicaciones de internet en la relación escuela familias? Un análisis piloto de 10 centros educativos. Autores
congress -> Sônia Maria Guedes Gondim
congress -> Xi congreso de Sociología. Madrid. 10-13 de Julio de 2013
congress -> Empoderamiento de género en las medicinas alternativas y complementarias (mac) de influencia new age ¿es el holismo feminista
congress -> Realidad social de los cuidadores de enfermos con alzheimer desde la perspectiva de las redes personales
congress -> Emoción y exclusión social, una relación al descubierto. Una investigación sociológica sobre el impacto de las emociones en contextos de vulnerabilidad y exclusión social
congress -> Estado de la cuestióN
congress -> La eficacia simbólica de los estereotipos de género en la reproducción de la hegemonía masculina: Análisis de contenido de la literatura infantil y juvenil1


Compartir con tus amigos:


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

    Página principal
Universidad nacional
Curriculum vitae
derechos humanos
ciencias sociales
salud mental
buenos aires
datos personales
Datos personales
psicoan lisis
distrito federal
Psicoan lisis
plata facultad
Proyecto educativo
psicol gicos
Corte interamericana
violencia familiar
psicol gicas
letras departamento
caracter sticas
consejo directivo
vitae datos
recursos humanos
general universitario
Programa nacional
diagn stico
educativo institucional
Datos generales
Escuela superior
trabajo social
Diagn stico
poblaciones vulnerables
datos generales
Pontificia universidad
nacional contra
Corte suprema
Universidad autonoma
salvador facultad
culum vitae
Caracter sticas
Amparo directo
Instituto superior
curriculum vitae
Reglamento interno
polit cnica
ciencias humanas
guayaquil facultad
desarrollo humano
desarrollo integral
redes sociales
personales nombre
aires facultad